Historia
Para Ya-Chan como regalo super atrasado de cumpleaños
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- ¿Ash? Tengo algo que decirte…- la voz de la muchacha fue apenas un susurro, y casi fue un milagro que él pudiera oírla sobre el griterío que abundaba a su alrededor gracias a su reciente nombramiento como Maestro. Sin embargo, inclinó la cabeza hacia su amiga y la animó con un gesto:
- Habla Misty, soy todo oídos-
Un leve titubeo se hizo presente en la voz de la aludida a pesar de la orden. Y él podía asegurar con toda claridad que su amiga parecía inquieta y también algo asustada.
- Ash… yo… ¡Yo te amo!- exclamó de golpe, soltando la frase con el poco oxigeno que le quedaba en los pulmones -Te he amado desde siempre, como no tienes idea… Me prometí a mi misma que te lo haría saber si ganabas el torneo hoy y…- Misty se detuvo al ver la cara desencajada de su amigo. Este había retrocedido unos pasos de ella, tenía la boca ligeramente entreabierta, y estaba pálido. Como si un balde de agua fría se le hubiera caído encima -¿Ash…?- aventuró pese a que sin necesidad de que él se lo dijera ya conocía la respuesta.
El reciente campeón tardó varios segundos en poder articular algo coherente, la confesión de Misty lo había sacado terriblemente de balance. De alguna manera, podía tolerar esa revelación por parte de cualquier mujer anónima, las había recibido de a cientos por parte de sus fans y admiradoras, pero escuchar tales palabras de labios de su mejor amiga era algo inaudito e imposible. Nunca se hubiera imaginando que ella de todas las mujeres que hubo conocido en sus viajes, pudiera albergar esa clase de sentimientos por él.
- Eh Misty… yo…- murmuró intentando sonreír pese a que sentía los músculos de la cara tiesos, y un extraño espasmo se extendía por el nacimiento del cabello en su nuca, provocándole escalofríos -Realmente lo siento, pero… no siento nada por ti más que amistad y…-
Los labios de ella se desarmaron en una sonrisa compasiva y triste. Asintió con energía, pese a que sus ojos huyeron de los suyos -Lo sé -lo interrumpió con una voz extrañamente calma -Y créeme, realmente no esperaba que correspondieras a mis sentimientos, solo sentí que debía decírtelo. No podía seguir ocultándolo para siempre…-
- Si bueno, lo entiendo…-
Misty rió ante su respuesta. Meneó la cabeza -No tienes que hacerte problema por esto…-
- No es ningún problema para mí- intervino Ash con rapidez- De todas formas esto no afectara en nada nuestra amistad…- añadió sin saber que más decir para rematar el tema. Pero lo cierto era que sabía que habían pasado una línea desde ese día, y ya nada volvería a ser igual que antes.
Misty le dedicó una sonrisa extraña -Será mejor que vayas con los demás, no quiero entretenerte más…-
- Eh si- asintió agradecido de que ella diera el primer paso para disolver esa situación extraña. Se excusó con un asentimiento de cabeza y desapareció yéndose en busca del resto de sus amigos.
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Ash no podía decir que las cosas se modificaron entre él y Misty desde aquel día. La muchacha no mostraba alguna emoción abiertamente mientras estaban juntos. Cuando estaban solos, o en compañía de los demás el trato era siempre el mismo; amistoso, inocente o temperamental cuando la situación así lo ameritaba.
Sin embargo hubo algo que si cambió, y esos eran los ojos de Misty. Antes ella lo miraba con una sonrisa cuando coincidían en alguna decisión, o parpadeaban furiosos y relampagueantes cuando se encontraban en plena discusión lo cual ocurría casi siempre. Pero desde la culminación de aquel torneo que lo había coronado como máximo exponente, y luego de esa sorpresiva revelación, los hermosos ojos de la muchacha se habían apagado para él. Ya no lo miraba; ni cuando mantenían una conversación, o cuando discutían.
No entendía ese cambio de actitud por parte de la joven. Ellos eran amigos, y hasta ese momento no sentía que algo hubiera variado en su amistad.
Pero claro ese era solo su punto de vista.
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- ¿Quién es esa chica?- preguntó la linda pelirroja apoyándose contra la pared, ocultándose de las luces del salón, intentando que su voz saliera normal y que fuera oída por sobre el barullo estridente del rock and roll que se oía de manera estridente por los altoparlantes. Enredó un mechón de su largo cabello rojo entre sus dedos, mientras miraba por lo bajo a la aludida; una escultural rubia de largas piernas que aguardaba a su compañero varios metros más allá, temerosa de meterse en la charla.
- Es mi cita para esta noche- respondió él con una sonrisa de satisfacción en sus perfectos labios varoniles -Me la presentó Gary, simpatizamos de inmediato, por lo que decidí invitarla. Así que aquí estamos. ¿No me das tu aprobación?-
- Por mí puedes hacer lo que quieras, Ash- respondió ella con voz apretada -No tienes que esperar mi consentimiento-
- Vaya Misty, no me dirás que estas celosa ¿cierto?-
- ¿Porqué habría de estarlo?- la muchacha se despegó de la pared dando por terminada la conversación, se sacudió el vestido y levantó la barbilla en ese gesto altivo que le sentaba de maravilla -Eres libre de hacer lo que quieras, siempre lo fuiste- y sin más se alejó de la escena desapareciendo bajo las frías luces de la discoteca.
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- Es imposible que yo pueda hacer esto…-soltó el joven con un gruñido de fastidio.
- Déjame a mí, señor gruñón- Misty se acercó a él con una risita cómplice en los labios. Sacó las manos torpes de su amigo del lazo de la corbata que persistía en estropear y se encargó en hacer un moño perfecto y prolijo que acomodó bajo las solapas del traje negro que el joven vestía -Listo-
- ¿Cómo me veo?- preguntó este girándose frente al espejo..
La pregunta debía de ser retórica, pues la elegancia del muchacho hablaba por si sola. Se veía perfecto e irreconocible. Con su cabello prolijamente peinado, y el traje oscuro que estilizaba y realzaba su figura dándole un aire masculino y sofisticado que ella nunca antes le había visto.
Asintió cruzando las manos -Te ves genial Ash- se acercó y le acomodó un rebelde mechón de cabello que persistía en desentonar en su peinado. Sus ojos se encontraron unos segundos -Eres el Maestro pokémon más guapo de la historia…-
- Eso ya lo sé, solo estaba cerciorándome de no haber perdido mi encanto…- se giró de ella y volvió a examinarse con orgullo mal disimulado. Se alisó las solapas de la chaqueta con la vista fija en su reflejo -¿No te molesta ir con Tracey en el auto? Aún no te has arreglado para salir, y tengo que estar temprano en la sala de recepciones. Lance quiere asegurarse de que el homenajeado sea puntual para recibir su premio, así que no puedo llegar tarde a mí propia fiesta-
-No hay problema, Ash. Puedo ir con Tracey…- contestó Misty dándole una triste ojeada al vestido sencillo de seda azul que usaba, y a los zapatos de taco bajo que cubrían sus pies.
- Muy bien- el joven se volvió a ella -Entonces partiré de inmediato- tomó las llaves y su celular y los metió en el bolsillo, se dirigió a la puerta -No olvides decirle a Tracey que venga a recogerte. Nos encontramos allá-
Salió dejando a la joven observando su propia imagen en el espejo mientras con un pañuelo desechable se quitaba el poco maquillaje que se había puesto.
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-Hola Mist. Siento enviarte un mensaje hasta ahora, pero no voy a poder ir a visitarte esta noche. Dawn y yo nos encontramos casualmente en ciudad Verde y estamos yendo a cenar, hacía tiempo que no nos veíamos y tenemos mucho para ponernos al día... No te molestas ¿verdad?. Llámame en otra ocasión para ponernos de acuerdo y hacer algo ¿esta bien?.Seguimos en contacto. Ash-
Misty apagó el contestador y por un segundo sus ojos se detuvieron en la mesa que se erguía majestuosa en el centro del salón escasamente iluminado, con la fina vajilla preparada y las copas de cristal que languidecían en el centro.
Suspiró con cansancio en tanto se despojaba de sus zapatos de tacón altísimo, y se quitaba el collar doble vuelta de diminutas pelas negras. Alzó la cabeza y sin titubear se dedicó a recoger los platos y a guardar la comida que le había costado casi todo el día preparar.
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Ash manejaba por la carretera bajo la tormenta que azotaba sin piedad el techo de su vehículo. Llevaba los faroles encendidos pese a que aún no era de noche, pero la visibilidad gracias a la lluvia era prácticamente escasa. Estaba retrasado, lo sabía, pero también entendía por sentido común que aquel viaje con semejante clima era una locura.
Nadie en su sano juicio aceptaría seguir esperando bajo aquel diluvio…
Se acercó al parque de Ciudad Celeste y disminuyó la velocidad al escudriñar los alrededores. Una figura vestida de blanco llamó su atención junto a una hilera de bancos de madera, e inmediatamente hizo que soltara varias y coloridas maldiciones mientras estacionaba y tomaba el paraguas del asiento trasero. Salió del auto con la lluvia cayendo sobre él sin piedad. Cerró la puerta de un portazo, abrió el paraguas en tanto se acercaba a grandes zancadas a la muchacha que estaba sentada, completamente empapada, en aquel banco. La plaza estaba lógicamente desierta.
- ¿Qué haces aún aquí?. ¡Estás loca!- le gritó cubriéndola con la sombrilla apenas estuvo a su lado -¡Debiste marcharte hace horas al ver que no llegaba…!. ¿Cómo se te ocurre seguir en este lugar con semejante clima?. ¡Pescarás un resfriado!- ella no decía palabra, tiritaba levemente. Su cabello estaba ennegrecido gracias a la lluvia y caía pesadamente a los lados de su rostro pálido -Brock me advirtió que posiblemente seguías aquí aguardándome… Lamento no haber acudido a nuestro encuentro pero tuve varias citas que me ocuparon toda la tarde. ¡Rayos Misty pensé que tenías el suficiente sentido común como para marcharte!. Mira que hacerme venir con este horrible tiempo…- suspiró con fastidio y enojo al ver que la muchacha no le respondía. Sin embargo se tragó el resentimiento que todavía sentía, y suavizó la voz a la par que tomaba a su amiga del brazo para incorporarla -No debías esperar por mí, Mist... Debiste marcharte hace tiempo, esto es ridículo…- rió con calma en tanto escoltaba a la temblorosa joven hacia su vehículo -Nunca cambiarás ¿verdad?. ¿Qué ibas a hacer si no venía a buscarte?. Seguramente hubieras pasado la noche aquí… realmente eres una pequeña tonta… No debías esperar por mí…- abrió la portezuela para que entrara y la cerró luego de que se sentara. Rodeó el auto mientras seguía con su monólogo -Estas completamente loca… con este clima…-
Misty cerró los parpados a la par que varias lágrimas descendían de sus ojos y se confundían con las gotas de lluvia que caían de su cabello y que se escurrían por su rostro.
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Otro año había pasado, y con él otra temporada en que su titulo de Maestro se mantenía invicto.
Las felicitaciones ante su logro llovían a diestra y siniestra por parte de sus amigos y conocidos. Ash se reía mientras recibía cada uno de los abrazos y los buenos augurios, en el fondo creía que nunca llegaría a cansarse de tantas muestras de afecto. Sin embargo había alguien que estaba faltando al agasajo, y solo cuando Brock se acercó lo suficiente para recordarle que debían marcharse, se aventuró a preguntar.
- ¿Dónde está Misty?-
- ¿Misty?- reiteró Brock, curioso de que su amigo le interrogara por el paradero de la muchacha.
- Si, no la he visto… Y ella siempre está presente en este tipo de ceremonias importantes… ¡Y más cuando el agasajado vengo a ser yo!-
Brock sonrió por lo bajo, meneó la cabeza mientras seguían caminando y los fotógrafos por detrás cubrían su salida con flashes fotográficos.
- Misty no vino- contestó el joven moreno espiando por sobre su hombro la reacción de Ash.
Como esperaba, este mostró tanta sorpresa y desconcierto que se quedó plantado a mitad de camino -¿No vino?- repitió.
- No, se quedó en Ciudad Celeste porque tenía que hacer planificaciones para el gimnasio…-
- Pero ella nunca antes se hubiera perdido una batalla tan importante para mí, y menos una final como esta…-
La sonrisa de Brock se estiró ante esa respuesta infantil y caprichosa. Viniendo de un hombre de 22 años sonaba muy risible.
- Quizás hubo un cambio de perspectiva…-
- ¿Qué quieres decir?- prosiguió el campeón volviendo a caminar rápidamente hasta darle alcance a su amigo.
- Nada. Vamos Ash, es la primera vez que falta a una reunión de estas ¿y ya armas tanto jaleo?-
- ¡No estoy armando jaleo!. Es solo que me pareció extraño… Misty siempre está presente en toda situación que me tenga como protagonista y… bueno, es raro no verla por aquí- extrajo el teléfono celular del bolsillo trasero de su jean y su expresión reanimada, se transformó en desazón al notar la pantalla vacía -Ni siquiera me ha enviado un mensaje…-
Brock sonrió de lado pero no agregó palabra. Se acercaron al flamante vehículo estacionado y tras desconectar la alarma, esperó a que su amigo subiera, para luego embarcarse en el corto viaje a pueblo Paleta, a la fiesta sorpresa que la señora Ketchum había preparado en su honor.
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La casa estaba rebosante de gente. Viejos conocidos, nuevos amigos que se acercaron a darle las merecidas felicitaciones por mantener otro año su tan mentado titulo de Maestro.
Era una fiesta con todas las letras; desde el detalle más grande hasta el más pequeño, todo era impecable, y Ash no entendía como su madre había coordinado tal evento con tanta rapidez, seguramente había recibido algún tipo de ayuda extra. Aquello lo había tomado realmente por sorpresa, y sin embargo le agradaba.
- ¿Y que opinas?- Dawn se aproximó al homenajeado con dos cervezas en las manos, le alargó una.
- ¿Tuviste algo que ver en esto?-
- Quizás…- ella le guiñó el ojo y él no pudo evitar mirarla de arriba abajo. Dawn era muy atractiva y el minúsculo vestido blanco que usaba revelaba su muy agraciada silueta.
- ¿Bailamos?- le ofreció en cambio tomándola de la muñeca y llevándola afuera hacia donde se había improvisado una enorme pista de baile, y sin esperar que le respondiera.
La muchacha se dejó llevar, riendo todo el trayecto. Ya afuera la música sonaba estrepitosamente. Una banda local tocaba en vivo un rock gastado y pegadizo. Dawn se detuvo frente a Ash, y enlazó sus manos a las de él, dispuesta a moverse al compás de la melodía, pero encontró que el joven se había quedado quieto mirando hacia un costado.
Dawn se volvió a mirar también, curiosa de saber que había atrapado de tal modo la atención de su amigo, y su rostro reflejó incertidumbre al ver a una joven mujer pelirroja acercándose risueña a ellos.
- ¡Enhora buena Ash!- exclamó Misty y de un salto abrazó al muchacho.
El aludido solo rió entre dientes, rozando apenas la cintura de su amiga con las manos al devolverle el saludo -Sabía que no podías fallarme- murmuró con voz confiada contra su cabello.
- ¡Claro que no!. Pero si estaba ahí contigo ¿Quién organizaría esto, eh?-
- Así que fuiste tú…-
- ¡Claro que fui yo!-
Ash volvió a reír -Siempre tan humilde-
- Y tú tan presuntuoso…- Misty le devolvió la sonrisa, pero al notar la cara de aburrimiento de Dawn, dio un paso hacia atrás como disculpándose. Cuando habló su voz salió calma y con una ligera nota de risa -Perdón por haberlos interrumpido, pero creo que también iré a conseguirme un compañero de baile-
Sin esperar a que le respondieran, dio media vuelta y se alejó entre las otras parejas que improvisaban la pista.
Ash se volvió a Dawn que había vuelto a envolverlo con sus brazos, y dedicándole un mohín risueño se propuso a seguir el ritmo de la nueva canción.
No era muy bueno bailando, pero debía reconocer que se defendía bastante bien. Y esa noche en particular parecía tocado con una varita mágica, pues sus pasos estaban lejos de esa torpeza que lo caracterizaba; al contrario se mostraba firme y seguro. Muchas chicas se habían acercado al jardín mirándolo con curiosidad y admiración, pues luego de tantas vueltas la camisa se le había pegado al cuerpo delineando un torso varonil perfectamente trabajado y esculpido.
Contar con la atención de los demás nunca le resultó molesto, de alguna forma a lo largo de los años se había acostumbrado a ser el objeto de adoración por parte del público femenino. Y el hecho no le desagradaba para nada; se podría decir que con eso su apetito de fama era saciado. Para ese entonces, varias parejas habían dejado de bailar y se habían congregado en torno a ellos siguiendo con aplausos y vitoreos sus acciones.
Siguió haciendo gala de su innegable encanto por varios minutos más, y eso hasta había hecho mella en Dawn que a esas alturas lucía más suelta y desinhibida que nunca, dispuesta a seguirlo en los complejos pasos de baile, y en esas vueltas cerradas que unían de modo muy evidente sus cuerpos.
Sin embargo, y mientra sonreía con orgullo a la platea que lo observaba con admiración, divisó una pareja que no había reparado en el revuelo que se había armado a su alredor; ajenos a su mundo se encontraban juntos y muy ocupados en si mismos.
Ash alargó el cuello al divisar un mechón de cabello rojo que le resultó familiar. La luz de la luna caía completamente sobre ellos, y cuando pudo dar una vuelta completa siguiendo el baile casi olvidado, los vio con extrema claridad: eran Misty y Gary.
Y lo que vio realmente no le cayó en gracia.
Estaban completamente pegados, moviéndose en suave y delicada sincronía como si estuvieran bailando una balada, pese al ritmo ensordecedor del rock que sonaba a todo volumen. Las manos de Gary abarcaban sin pudor el cuerpo de la joven; una en su espalda, la otra rozando descaradamente su parte baja. Y fue en ese momento que tontamente Ash reparó en algo que hasta el momento nunca había considerado: en Misty como mujer.
Paseando la mirada desde las altísimas botinetas negras que realzaban sus estilizadas piernas, por el short ceñido haciendo juego con el tank top blanco y negro estilo marinero, que con cada roce de las inquietas manos de Gary desentrañaba el misterio de su piel, y cintura, y terminando por el cabello largo que acompañaba cada movimiento de cabeza, no halló ningún signo de imperfección.
Su sentido masculino le decía que ella era un hermoso prototipo de mujer, y eso lo descolocó.
- ¿Ash?- Dawn le tocó el brazo haciendo que volviera a la situación actual. Lo miraba con una ceja alzada y una expresión incierta en el rostro. El público comenzó a disiparse al ver que el show había terminado, dirigiéndose hacia las mesas que estaban alrededor donde se encontraba la comida y las bebidas.
- ¿Ash…?- Dawn insistió dándole un brusco tirón.
Pero él no podía volver la vista. Frente a él, la recién descubierta pareja compartía un beso de lo más indecoroso, sin preocuparse de los testigos que presenciaban dicha escena.
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- Oh si, es cierto Misty y Gary actualmente están en pareja…- decía Brock al otro día de la fiesta mientras intentaba preparar un desayuno decente en el desorden que había quedado en la cocina tras los festejos.
Ash se masajeó la cabeza, no podía pensar con claridad, y quizás se debía a que todavía se sentía mareado por el alcohol o las pocas horas de sueño que tenía encima.
- No puedo creerlo- respondió finalmente mientras escogía un lugar en la mesa y se sentaba.
- ¿Por qué no?- Brock depositó una taza de café fuerte frente a él.
- Porque ella me dijo que yo le…- se detuvo como si se diera cuenta de lo que estuvo a punto de rebelar. Su amigo lo veía con una ceja alzada, secretamente divertido y curioso. Se aclaró la garganta -Quiero decir, que Misty me lo hubiera contado y no lo hizo-
Brock meneó la cabeza -Se le habrá pasado- se sentó también endulzando su taza de café -Pero la verdad es que llevan como seis meses de novios…-
Ash casi escupió el liquido -¿¡Seis meses…!-
- Si, o tal vez un poco más, realmente no lo recuerdo…-
Ash se masajeó la frente, tomó un sorbo de café pero el nudo de su garganta parecía no querer disolverse. Dejó la taza sobre la mesa con un gesto tosco y se cruzó de brazos mirando hacia un lado.
- ¿Qué?- prosiguió Brock arqueando una ceja.
- Oh, nada. Solo que no puedo creer que mi mejor amiga no me haya dicho algo tan importante como eso-
El otro joven rió discretamente -Ash has estado viajando desde que tenemos memoria, Misty no iba a estar toda la vida detrás de ti para decirte lo que hace o deja de hacer. Quizás no consideró que tuviera tanta relevancia ¿no?-
- Pero, es igual- protestó ya sin saber que decir para exponer la irritabilidad que de golpe sentía -Tenía derecho a saberlo…-
Brock meneó la cabeza -¿No te da gusto la noticia?-
- ¿Por qué preguntas eso?- miró a su amigo con asombro.
- Porque de pronto desapareciste de la fiesta y cuando volviste te comportabas de un modo extraño, y… has bebido más de la cuenta. Y además, había muchas caras bonitas y tú… no hiciste nada al respecto, sabes a lo que me refiero. Pasaste la noche solo, cuando tuviste más de una oportunidad para tener compañía…-
- No sabía que además de ser criador pokémon también eras detective, eso es perverso Brock…-
- Y ya estás cambiando de tema otra vez- el nombrado se sirvió otro café - Yo solo me limité a decir lo que saltaba a la vista. No fui el único que se dio cuenta que evitaste a Misty toda la noche-
- ¡Eso no es cierto!- protestó -Ella estaba con su… noviecito. No tenía caso ir y molestarla-
Brock decidió no intervenir más. Se tomó el café en silencio evitando mirar el rostro de piedra de su amigo, que al parecer también estaba de mal humor.
- Oye…- el joven Maestro volvió a la carga. El criador le miró -Misty parecía feliz ¿cierto?-
Brock suspiró. Finalmente asintió con convicción -Si-
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- De veras espero que tengas una muy buena razón para hacerme venir hasta aquí, Ketchum. Dispongo de muy poco tiempo-
La joven pelirroja se dejó caer en la silla frente a su amigo, corría una calida tarde de verano un mes después de la fiesta. El lugar; una refinada cafetería en el centro de ciudad Verde.
- Me tomé la libertad de pedir un licuado de frutillas para ti. Si mal no recuerdo, solía ser tu favorito…-
- Oh, gracias- Misty parpadeó perpleja de que él aún recordara detalles como aquel. Tomó la elegante copa de postre y hundió sus rosados labios en el sorbete, probando con delicia.
Ash la miró hacer con la boca torcida en un gesto incierto.
- ¿Y bien?- Misty empezó notando la expresión extraña en el rostro de su amigo.
- ¿Y bien qué?- él reaccionó al oírla.
Ella resopló -¿Por qué me hiciste venir Ash?-
- Ah, eso…- el rió tontamente y se masajeó la nuca -Solo quería platicar contigo un rato, hace tiempo que no nos vemos…-
- Siempre sueles estar ocupado ¿o no?- revoleó los ojos como dando por sentado eso -Y además nunca tienes tiempo para mí…-
- Eso es ridículo ¿de donde sacas eso?- volvió a reír con cierto nerviosismo.
- Te comportas extraño- declaró la joven corriendo la copa de licuado hacia un lado, y estirándose sobre la mesa en dirección a su amigo para examinarlo de cerca -¿Qué ocurre contigo?. ¿Te sientes bien?-
- ¿Por qué sales con Gary?- le soltó de golpe, inquieto de tener tan próxima la mirada verde-azul de Misty.
- Porque me gusta- respondió reacomodándose en el asiento y volviendo a concentrarse en su postre.
- Nunca me lo dijiste… es decir… creí que te gustaba otra persona…-
Misty sonrió -Los sentimientos varían, las emociones fluctúan, los corazones aprenden…- suspiró con lentitud - Lamento no haberte puesto al tanto de lo que ocurría entre Gary y yo, supongo que lo olvidé-
Ash guardó silencio mirando a la joven como si esperara que agregara algo más. Pero ella ya había dicho lo que tenía que decir. Dejó la copa vacía a un costado y observó su reloj con el ceño fruncido, se volvió con gesto culpable:
- Ash debo irme…- se puso de pie mientras buscaba el dinero para pagar.
- Yo lo haré- la frenó con un gesto -Después de todo, yo te invité-
- Gracias- Misty le sonrió sinceramente. Se irguió cuan alta era mirando hacia la salida -Lamento tener que irme así, pero llámame y acordamos vernos otro día ¿está bien?-
- Misty, espera- Ash alzó la voz cuando ella se había dado la vuelta ya dispuesta a marcharse. Se giró a verlo con interrogación -¿Eres feliz?-
La muchacha rió, extrañada ante ese cuestionamiento. Asintió -Claro que lo soy, Ash. Soy muy feliz- y con esa respuesta giró sobre sus talones y se dirigió hacia la puerta.
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- Los hemos citado hoy para darles una muy esperada noticia…- Gary decía abrazando la cintura de su novia, mirando con alegría los rostros expectantes de todos sus amigos. Observó de soslayo a la joven junto a si, que lo alentaba a continuar transmitiéndole apoyo a través de su mirada cristalina. Se aclaró la garganta -Misty y yo nos vamos a casar…-
No pudo terminar de hablar porque docenas de abrazos y gritos de algarabía se sucedieron con extrema rapidez, separándolo de su prometida. Las felicitaciones se hacían eco en boca de todos sus allegados, risa y hasta llanto encontraban lugar en esa atmosfera.
Solo uno de los presentes se había quedado inmóvil donde la noticia lo había hallado, el severo rictus de su cara desentonaba con el ánimo de fiesta general. Ni siquiera se acercó a saludar a la pareja, seguía tal y como estaba, en aquel rincón olvidado; con la copa de vino en la mano observando como todo proseguía sin su participación.
- ¿Ash?. ¿No vas a felicitarme?- preguntó Misty, varios minutos después acercándosele con sus manos tras la espalda, y una sonrisa traviesa en su rostro. Se detuvo frente a él sin borrar ese gesto risueño que tan bien le sentaba.
El joven Maestro se terminó de un sorbo lo que quedaba de la copa olvidada, y observó fijamente a esa atractiva desconocida que estaba frente a él, intentando en vano reconocer a la amiga que le había hecho aquella declaración de amor varios años antes. Pero no existía nada similar a esa jovencita que solía perseguirlo constantemente en aquella mujer hermosa y sofisticada que batía sus largas pestañas esperando que se dignara a decir lo que todos esperaban.
Así que rompió con su propio bloqueo, y se adelantó tomando a Misty de los hombros -Felicidades Mist. Sé que vas a ser muy feliz con él…-
Ella rió y se impulsó hacia delante rodeándolo con sus brazos. Sus labios le rozaron el oído al susurrarle con voz íntima:
- Gracias Ash. Significa mucho para mí que estuvieras aquí hoy…-
Él no supo que contestar a eso, así que solo asintió sintiéndose el estupido más grande del universo.
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- ¡Te lo ruego…!. ¡Por favor, te lo ruego…!-
Ash parecía no entender lo que Daisy decía, veía sus labios moviéndose aceleradamente, pero sus oídos se negaban a escuchar.
La llorosa mujer se le acercó sujetándole las manos, sin importarle el triste espectáculo que estaba montando en la oficina de la persona más importante de la Liga pokémon.
- Ash por favor, debes hacer algo para frenar esa estúpida boda…-
Él se estremeció como si una corriente eléctrica le hubiera dado un golpe, quebrando su actual estado de sopor. Desechó de un gesto las manos de Daisy y se alejó hasta encontrarse de cara al ventanal descubierto.
- No entiendo, ni quiero entender lo que dices, Daisy-
- Eres el único capaz de terminar con esto, Ash…- ella le tocó el hombro -Por favor-
- ¡Tu hermana está a punto de casarse con uno de mis mejores amigos!. ¿Cómo puedes pedirme algo como esto?-
- Sabes tan bien como yo que Misty no lo ama…- Daisy insistió. El joven se tensionó tras sus palabras -Tú lo sabes más que nadie…-
- ¡No intentes mezclarme en tus cosas, Daisy…!- se volvió furioso y enojado -¡No sé a que te refieres!-
- Si que lo sabes; Misty te ama. Está locamente enamorada de ti, y no puedo permitir que se arruine la vida al lado de alguien a quien nunca podrá corresponder…- ella junto sus manos -Por favor Ash…-
Él decidió que ya había oído demasiado de esa charla -Daisy sal de mi oficina ahora. Voy a hacer de cuenta que nunca te oí-
- Pero…-
- Sal de aquí por favor, no me obligues a llamar a seguridad-
La nombrada se detuvo con los ojos llenos de lágrimas. Sabía que era inútil insistir, era como chocarse contra una pared de hierro. Se pasó la mano por los ojos secándose todo rastro de lágrimas y se acercó sumisamente a la puerta. Allí se detuvo y se giró apenas, lo suficiente para que el joven pudiera oírla.
- Sé que no me equivoqué al venir a verte, y también sé de la conexión especial que comparten mi hermana y tú, y en nombre de ese sentimiento te pido -te imploro- que rompas con tu orgullo y hagas lo que tienes que hacer. Por el bien de todos…-
Ash supo que la mujer rubia se había marchado cuando el silencio lo envolvió, haciéndose presente en la oficina. Cerró los ojos con fuerza en tanto una sensación horrible le subía por las venas hasta llenar sus manos, y de un violento golpe vació la superficie de su escritorio; hojas, libros, carpetas y hasta su computadora portátil se encontraron decorando el suelo. No le importó, siguió desquitando su furia contra todo objeto que encontraba a su paso. De pronto se detuvo cuando ese mismo fuego se encontró ahora quemándole la garganta y los ojos. Se dejó caer sin fuerzas contra el mueble, y sepultó la cabeza entre las manos, mientras tomaba aire una y otra vez.
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La joven pelirroja dio un elegante giro sobre sus zapatos mientras se observaba con orgullo en el enorme espejo que la reflejaba de cuerpo entero. Se veía hermosa. Ella misma podía afirmarlo sin pecar de vanidosa. Realmente así era. Suspiró risueña, haciendo muecas cómicas ante el espejo, y probando diferentes poses mientras buscaba su mejor ángulo fotográfico. Se quitó el velo y levantó el ruedo del vestido enseñando sus largas piernas, en tanto intentaba imitar un gesto seductor al mejor estilo Hollywood.
Tan ensimismada estaba haciendo gala de su seducción innata que no se percató del rostro masculino, que con miraba atónita seguía todos y cada uno de sus movimientos. Pasaron varios segundos hasta que Misty finalmente reparara en ese rostro intruso que la observaba con desconcierto desde el espejo. Ahogó un grito de vergüenza y se volvió acomodando el níveo vestido a su alrededor.
- ¡Ash!- rió con las mejillas sonrojadas reconociendo a su amigo -¿Qué haces así vestido?. Aún no te has cambiado…-
Corrió hacia él cual niña pequeña, y tomándolo de la mano lo metió a su habitación. Lo soltó y se dedicó a dar una pequeña voltereta para que pudiera apreciarla en todo aspecto -¿Cómo me veo?-
- Hermosa…- susurró el joven con voz apretada.
- Gracias Ash- Misty le estrujó las manos con una sonrisa, luego frunció el ceño al ver su atuendo -Aún no te has cambiado. ¿No vas a llevarme al altar vestido así, cierto?-
Se liberó del suave agarre y retrocedió -Yo no voy a ir a la iglesia-
Ella parpadeó sorprendida -¿Qué?-
- No voy a ir a la iglesia-
Misty soltó una risa histérica, se acercó a él -¿Qué quieres decir?-
- Lo que oyes…- tomó aire -No pienso participar en esta estupidez-
- ¡Lamento que consideres que esto es una estupidez!- la joven le rebatió luego de unos segundos en los que no supo como reaccionar -Es bueno saber que es lo que realmente piensas al respecto de mi boda…- lo miró con expresión herida -Será mejor que te vayas Ash, tengo que partir inmediatamente…-
- ¡No!- la tomó del brazo y la empujó hacia su cuerpo -Tú tampoco vas a ir-
- ¿Qué…?- Misty luchó por soltarse, pero era imposible lograrlo considerando que él tenía más fuerza -¡Déjame!-
- Dilo de una vez Misty, y nos ahorraremos todo esto…- dijo Ash acercando a la joven aún más hacia si -Di que hiciste todo esto para que finalmente me fijara en ti…-
- ¡Estás loco!- le gritó, forcejeando sin resultado -Estás enfermo Ash… Mi vida no gira alrededor de la tuya…-
Él rió sin humor, usó su mano libre y la sujetó de la nuca haciendo que sus narices se rozaran -¿Así?. Sin embargo hubo en tiempo en el que hubieras hecho cualquier cosa por esto…- sin preámbulo asaltó su boca en un beso rudo y hambriento. Y siguió besándola desesperadamente pese a la resistencia inicial de la joven, la cual paulatinamente se convirtió en una respuesta tímida y segura. El beso no abarcó más que algunos segundos pero fue suficiente para desmoronar las defensas que la muchacha había erigido en torno a sus emociones.
Ash encontró sus ojos verdes al separar sus rostros, ella se veía desconcertada y algo molesta -¿Porqué hiciste eso?-
Él frunció el ceño - ¡También me besaste…!- le replicó
Misty soltó un suspiro y se deshizo del abrazo de Ash, quien esta vez no puso resistencia. Se dirigió a la puerta tomando el ramo de rosas que estaba olvidado junto a la cama. El carmesí intenso de las rosas creaba un impresionante contraste con su vestido blanco, con su piel, y hasta con el color encendido de su cabello -Será mejor que te vayas, estoy llegando tarde a la boda-
Ash volvió a acortar la distancia que los separaba y la sujetó violentamente aprisionándola contra su cuerpo, sin consideración del vestido, ni del bouquet de rosas que quedó arruinado tras el trajín, semi deshojado y tirado en el suelo.
Misty respiró contra su pecho, oía los latidos acelerados de su corazón -¿Porqué haces esto Ash?-
- No voy a permitir que te cases…- su mano ascendió por su espalda, a su cabello -No cuando soy plenamente consciente de… ti-
Misty se mantuvo inmóvil contra él sin decir palabra.
- Todo lo que ocurrió desde que me confesaste que yo te… gustaba- tomó aire, y separó el rostro de la joven de su cuerpo para que pudiera verlo de frente -Tu distanciamiento de mí, tu repentino noviazgo con Gary, y ahora esto… ¿Es un castigo por no haber reparado en ti antes?-
Ella meneó la cabeza y se alejó -No. Por supuesto que no, Ash-
- Pero tú…- comenzó el joven con confusión.
- Tan solo me dediqué a seguir tu consejo- Misty bajó la mirada hacia los pétalos rojos de su bouquet que decoraban el suelo a sus pies -¿Recuerdas esa vez que me plantaste en el parque…?- rió con suavidad -Cuando finalmente apareciste a buscarme dijiste algo que marcó el final de esa etapa, y abrió el camino de otra- alzó la mirada - No debías esperar por mí… Lo recuerdo tan patente porque ese día acabaste de destrozar lo poco que quedaba del cariño que te tenía. Ese día moriste para mí, Ash. Y entendí que nunca podías verme como yo te veía…- la alarma cruzó los castaños ojos del joven Maestro -Así que decidí empezar otra vez; Gary me había demostrado de todas las maneras posibles su interés por mí, solo que nunca lo tomé en serio. Finalmente un día me confesó sus sentimientos y acepté salir con él. A ciencia cierta esa ha sido la mejor decisión que pude haber tomado en mi vida…-
Ash no supo que decir. No esperaba esa respuesta. Fue como un duro golpe a su autoconfianza. Finalmente dejó escapar el aire que no sabia que estaba reteniendo -Me equivoqué…- murmuró. Misty lo miró con sorpresa -Realmente me equivoqué contigo…-
- Ash…- Misty le regaló una sonrisa compasiva -No tienes que sentirte mal si las cosas no funcionaron entre nosotros. Quizás no era nuestro… destino estar juntos-
El silencio fue terriblemente palpable en los segundos que le siguieron a la frase. La quietud era tan densa que podría haber sido herida con un cuchillo.
Y la transformación en el rostro del joven varió en cuestión de segundos de un expresión de desilusión a una absoluta seguridad en si mismo. Sonrió de ese modo que evidenciaba la adrenalina que sentía ante un desafío nuevo.
- Sabes que no soy de los que se quedan amedrentados ante un no- habló con calma sosteniéndole la vista -Y tú aún no me has dado una negativa-
- Esto es una locura ¿Qué no lo entiendes…?- Misty le reprochó en igual tono; suave pero seguro y resuelto a la vez -Pasó mucho tiempo Ash… Y yo estoy con una persona que si me valora…-
- Entonces ¿es eso? -él alzó una ceja -¿Crees que no te valoro?.¿Que nunca lo hice…?-
Ella bajó la mirada y se mordió el labio como siempre hacía cuando estaba nerviosa, o cuando se recriminaba el haber hecho algo mal. Y conociéndola, Ash podía decir sin riesgo a equivocarse que la había traicionado su lengua.
Recorrió con cautela los ínfimos pasos que los separaban. Desde que aquella discusión empezó habían puesto distancia entre si considerable cantidad de veces, pero así como se alejaban uno del otro, volvían a acercarse una y otra vez, como si la necesidad de sus cuerpos se saciara solo con sentirse, como dos imanes que no pueden estar separados.
- Mist; reconozco que me equivoqué desde el principio contigo -dijo el joven en voz baja -Quizás no te di el lugar que te merecías…- ya frente a ella colocó las manos en sus hombros- Pero eso fue porque siempre estabas junto a mí, a cada momento, en todo lugar. Ahí estabas tú, rodeándome todo el tiempo… Y en algún momento me acostumbré a eso; me parecía natural que todo se redujera a ti…- ella lo miraba fijo, en silencio por miedo a traicionarse -No consideré que fuera necesario decírtelo, después de todo tú lo habías hecho ya… Pero cuando empezaste a alejarte de mí… Dios, y el saber que otro tenía tu atención, que otro ocupaba mi lugar en tus pensamientos… Entonces deduje que querías tener mi atención, así como yo tenía la tuya, pero no sabía como hacerlo… Nunca fui bueno con las palabras, Mist… y reconozco que me tardé mucho entender los sentimientos que me producías, y…no sabía como debía actuar con respecto a ti…- Misty volvió la cabeza para que no viera que sus ojos se tornaban brillosos -Sé que no soy el hombre más perfecto del mundo; soy lento para estas cosas. Pero en mi mente siempre fuimos tú y yo. Donde estuviera Ash es natural que estuviera Misty… -
Ella se permitió sonreír levemente, pero sin volver la cara porque no quería que viera cuan afectada la habían dejado sus palabras. Y él respetó eso. Besó la sien de la joven con suavidad y continuó en un susurro -Estoy muriendo desde que empezaste a salir con Gary, no me pidas ahora que de un paso al costado con respecto a ti porque no planeo hacerlo… Por favor, vamos a darnos una oportunidad de ver a donde nos lleva todo esto…-
Lentamente Misty lo miró; su maquillaje no estaba del todo arruinado pese a las lágrimas que seguían cayendo de sus ojos. Aún así se veía hermosa.
Ash le limpió las lágrimas con ternura -No llores -añadió.
Ella sacudió la cabeza y resopló con aire vencido -Te odio Ketchum-
- ¿Y eso?-
Como toda respuesta lo atrapó de la nuca, y en menos de un segundo sus labios se habían encontrado en un beso suave y sincero.
Al pasar los segundos Ash dejó que ella impusiera el ritmo, la caricia fue tranquila, dúctil. No muy apasionada, pero si muy clara en cuanto a sentimientos. Terminó demasiado pronto, para el gusto de Ash.
- ¿Aún sigues odiándome?- le preguntó él apoyando la frente contra la de la joven, y suspirando con una tranquilidad que hacía mucho no sentía.
- Me inspiras emociones muy contradictorias…- le respondió ella apoyando las manos en su pecho. El corazón de él latía tan desbocado como el suyo -Por un lado siento unas tremendas ganas de matarte por hacerme esto…-
- ¿Y por el otro?- le rozó la nariz con los labios.
Lo miró con ironía -¿Vas a obligarme a decirlo?. ¿No es suficiente con tenerme en tus brazos y besarme?-
- Quiero oírlo de ti- le susurró en el oído con una sonrisa -Dilo…-
Misty esperó a que Ash volviera a mirarla -Te amo-
Los labios masculinos se ensancharon en una sonrisa -También te amo Mist- de un gesto la alzó con suavidad.
- ¿Qué haces?. Tenemos que avisar a la iglesia que no habrá boda- ella le pegó en el hombro mientras él sonriente se acercaba a la cama.
- Despreocúpate, todos deben de haberse dado cuenta a estas alturas que se suspendió el casamiento…- cerró con la punta del pie la puerta -Y que la novia ha decidido fugarse con alguien más…-
- Pero… debo llamar a Gary y explicarle…- Misty lo miró con pena -Él no merece esto…-
Ash atrapó su boca en un beso rudo y apasionado, aquietando cualquier preocupación que pudiera surgir -Brock se encargará de eso…- la besó otra vez en tanto la recostaba en el lecho vacío. Se tendió sobre ella con ojos hambrientos -No tienes idea de cuantas veces he fantaseado con esto…-
- ¿Con secuestrar una novia y tener un amorío con ella?- Misty le corrió la cara sonriendo cuando él la iba a besar otra vez.
Ash se puso serio, y la acarició la mejilla -Tonta, con estar así contigo. Solos tú y yo. Juntos-
Misty soltó una carcajada suave ¡Cuantas veces había soñado con que Ash le dijera algo como eso!. Parecía imposible que eso pudiera pasar, más sin embargo…
- ¿De que te ríes?- le preguntó avergonzado -¿De mis pobres intentos de ser romántico?-
Ella lo sujetó de la camiseta y lo obligó a caer sobre si, con cuidado tratando de que no la aplastara. Le besó los labios en tanto le suavizaba con un dedo el ceño de su frente -Deseo saber una cosa, y quiero que me la respondas…-
- Dispara Waterflower…- rodó hacia un costado y atrajo el cuerpo de la joven pese a todas las olas de seda y tul que se desligaron de la vaporosa falda.
- ¿Cuándo fue que empezaste a sentir algo por mí?-
Ash se quedó pensativo un momento, luego sonrió en tanto con dedos traviesos buscaba alguna forma de desprender ese vestido -Es una larga historia…-
- Pero quiero saber…- le hizo un mohín caprichoso - ¿Cómo fue que finalmente entendiste que…?-
Ash la acalló con un beso -Hablas demasiado en un momento como este…- sus manos encontraron el bendito cierre, e hicieron magia mientras la despojaba del vestido.
Su piel pálida dio la bienvenida a sus labios trémulos, a las caricias temblorosas, y a besos ardientes y desesperados.
-Había una vez un amor que empezó siendo no correspondido…- Ash susurró contra su boca en el momento que precede al punto de mayor placer.
Misty no lo dejó terminar y lo besó con desesperación durante el afiebrado vaivén de sus cuerpos. Abrió los ojos y lo miró. Él le devolvió el gesto con total adhesión, ya embriagado de su sabor, de su piel. No había mucho más que decir, pero ella se esforzó en volcar en palabras las emociones que aún estaban en carne viva. Estaba débil y sin aliento:
- Gracias…- fue todo lo que pudo decir, los ojos se le llenaron de lágrimas otra vez -Por el final feliz…-
Ash entendió. Supo que había comprendido, porque las manos de él aferraron compulsivamente las de ella, y volviendo el rostro le beso la mejilla.
Nota:
Terminé! Terminé! Dios, no lo puedo creer! Creo que di tantas vueltas porque no podía acabar esta Historia (valga la redundancia con el titulo!)
(Se podría decir que quise escribir toda esta historia solo por toda la última escena , esa de la boda, porque fue lo primero que imaginé!) Y para ello me sirvieron de referente los fics Kasumi Mist y Maureen! (chicas actualicen!)
En primer lugar este capitulo iba a llamarse Histeria (Palabra muy usada aquí en Argentina que significa 'uso incesante del coqueteo') refiriéndome a la histeria de Ash hacia Misty. Díganme si no odiaron la actitud de Ash al principio? Yo si! Cuantos hombres son así, que son indiferentes ante la mujer que aman, y solo cuando ven que en su vida hay otro hombre rápidamente hacen algo para enmendar el error… Pero cuando vi que las páginas se amontonaban, decidí cambiarle el titulo a Historia, me pareció mas acorde. Como si fuera un cuento de cómo nuestros protagonistas sufren tantas desventuras hasta quedar finalmente juntos.
Algunos se preguntaran ¿Por qué Sumi actualiza la H en lugar de G? Bien… es que me he quedado super tildada con la G! Y viendo que no podía desestancarme de esa letra decidí continuar con la que seguía que tenía más o menos esclarecida la idea.
Espero que hayan quedado conformes con el final. Final feliz para que nadie se queje, y con la extensión del capítulo! (Bien largo para que tengan mucho para leer en compensación!)
Gracias por tantos reviews y saludos de cumples! La pasé muy bien.
Les debo la respuesta a vuestros mensajes.
Espero volver muy pronto con la G bien completita.
Os adoro, gracias por tanto cariño!
Sumi Chan
