Cap.7: Horror (parte 1)
Light's POV
-¿Tú conocías a un chico llamado Nathan Swift?
- Eh... No, la verdad es que no-Sé que me está mintiendo-.
- Entiendo... Gracias, de todas formas.
- Pues nada, adiós.
Rápidamente me voy de allí. Cuando me he alejado lo suficiente, el equipo sigue entrenando como si nada hubiera pasado.
No suelo rendirme fácilmente, pero cuando vi el tono con el que me habló, preferí no seguir intentándolo. Lo malo es que ahora no sé qué hacer, así que me iré a dar un paseo para refrescarme las ideas.
Pasa un rato, y cuando me quiero dar cuenta, no hago más que dar vueltas en un parque cerca del hospital. Salgo del parque y me dirijo al barrio de tiendas.
Llego allí y me dedico a ir mirando a la gente que pasa, cuando una especie de ave negra -bastante grande- pasa por encima de mí. Agudizo la vista y la veo más detalladamente; parecía una persona, pero con alas. Se va volando hacia la torre de metal. Le sigo lo más rápido que puedo, -maldita silla de ruedas...- hasta llegar allí y esconderme tras un árbol.
No me podía creer lo que veía; era un chico -también de mi edad- de pelo azul marino y ojos dorados, pero dos alas de murciélago, negras como la noche salían de su espalda.
Miro fijamente cómo aterrizaba a sólo unos metros de mí, levantando el polvo de la tierra a su alrededor. Es extraño, la zona de la torre está completamente vacía... O eso parece. Simplemente me quedo embobada mirándole, ¡como para no hacerlo..! Quiero decir... No se ve todos los días a una persona/demonio/lo-que-sea. Sólo consigo salir de mi trance cuando me di cuenta de que me estaba mirando fijamente. Entonces me aterré, sin embargo, no se movió. En un segundo todo se volvió negro y caí al suelo estrepitosamente.
Entonces varias secuencias de vídeo pasaron rápidamente por mi mente; la primera me sorprendió, mostraba a una chica de unos 12 años sentada tranquilamente bajo un árbol en lo que parecía un parque. Tenía el pelo muy corto por atrás, por delante su flequillo es irregular, acabando algunas partes en puntas y otras rectas, más dos mechones más largos que el resto del pelo que sobresalían a los dos lados de su cara, rizados, de forma que casi parecían dos pequeñas trenzas. El color de su pelo era de un azul apagado, al que se le sumaban unos ojos grandes, pero que expresaban tristeza, por lo que su tono avellana se había apagado también. Me recordaba increíblemente a él.
De repente la chica desconocida levanta la mirada para mirarme, pero está alegre, ¿por qué..?
- ¡Onii-chan! -¿Cómo? ¿Me acaba de llamar a mí hermanito?- ¡Por fin llegas!
- Lo siento, tenía que hacer un par de cosas antes... -Esa voz no era la mía, pero la reconocería en cualquier parte- Pero ya está todo hecho, bueno, ¿vamos ya a ese lugar secreto?
- ¡Claro! ¡Tengo un montón de cosas nuevas!- Ahora sus ojos desprendían un brillo de esperanza- Pero tienes que guardar el secreto, ¿eh? ¡Y no admito quejas!
- Jaja, de acuerdo, lo guardaré bien, pero vamos ya, que estoy un poco cansado... -Un sonrojo se formó en las mejillas de la chica- Ve tú delante, yo te sigo.
- ¡OK, no tardes!"- Y dicho esto salió corriendo en dirección a la nada.
Ahora me viene la siguiente imagen. Todo está oscuro hasta que se empieza a aclarar, dejando ver la sala de espera de un hospital, donde se puede ver a dos personas aparte de mí. Había una mujer, parecía joven; su pelo era corto hasta encima de los hombros de un color azul alegre, al igual que sus ojos, los cuales se encontraban rojos e hinchados de tanto llorar. A su lado había un hombre, más o menos de su edad, intentando consolarla inútilmente, de pelo corto y revuelto de color azul marino, por lo visto él no había llorado tanto como la mujer a su lado, ya que sus ojos marrones se encontraban intactos...
¿Qué está pasando? ¿Dónde estoy?
