Disclaimer: los personajes son de Stephanie Meyer, la historia es mía.
Edward POV
Después de un largo día en el hospital voy camino de casa. La casa que Bells y yo compartíamos, a la cual se supone que deberíamos habernos mudado una vez nos hubiéramos casado pero todo lo acontecido nos había hecho cambiar nuestros planes.
La casa había sido un regalo por parte de Charlie, había pertenecido a su familia, concretamente a su madre.
Estaba situada al lado de la playa a apenas 10 minutos de La Push. Cuando Charlie nos entregó las escrituras la noche que le dijimos que nos casábamos nos dejó totalmente perplejos.
Después del sí que Bella me dio a mi rara propuesta de matrimonio, nos pusimos a terminar la cena de la fiesta sorpresa de cumpleaños de Alice.
A los pocos minutos llegaron Jasper, Emmett y Rose, los cuales nos ayudaron a que todo estuviera listo para cuando Alice llegara. En cuanto ésta entró por la puerta no le pasó desapercibido el anillo de compromiso y nos felicitó emocionada diciendo que ella se ocuparía de todo y que lo dejáramos todo en sus manos. Conociendo el entusiasmo de Alice y el carácter de Bella tuve que intervenir para que mi ahora prometida no me devolviera el anillo de compromiso y se negara a casarse conmigo.
Después de llegar a un acuerdo con Alice y de calmar a Bella que estaba amenazando a todos que nos fugaríamos a casarnos a Las Vegas, celebramos el cumpleaños de Alice.
Después de la celebración pasamos un fin de semana tranquilo, fuimos a comer al día siguiente a casa de mis padres para darles la buena noticia y tras las felicitaciones por parte de todos acordamos que la boda se celebraría en unos 8 meses.
Para mí ahora venía la parte más difícil que era darle la noticia a Charlie. Estábamos viendo una película mientras mi futuro suegro regresaba de su fin de semana de pesca. Estaba muy nervioso, sabía que Charlie aprobaba nuestra relación y que quería mucho a mi familia pero también tenía claro que Bella era lo más importante en su vida, y que el hecho de que ella se casara era que su preciado tesoro se fuera de casa y comenzara una vida separada de la suya. Mi miedo era la reacción que él pudiera tener. No dejaba de moverme, no encontraba una postura cómoda, sabía que Bella me observaba divertida hasta que escuche un bufido por su parte.
- Ed, ¿Qué te pasa? Deja de moverte, parece que tienes pulgas – me dijo riéndose. Yo le miré levantado una ceja- De verdad no tienes que preocuparte no te va a disparar ni nada parecido ¿Sabes?- eso no se me había ocurrido.
- Bells cielo, y si no se lo toma bien, y si…..- no me dejo terminar, se sentó en mis piernas con las suyas a cada lado de las mías, cogió mi cara entre sus manos y mirándome fijamente dijo
- Él se alegrará Ed. Estará contento de que su princesa sea feliz. – Acercó lentamente su cara hacia la mía y me dio un pequeño beso en los labios. Eso me tranquilizó- ¿Mejor ahora?- me preguntó con una sonrisilla traviesa. Puse mis manos en sus caderas y la acerque más a mí, dirigí mi mirada a sus labios, ella al notar donde miraba se los humedeció lentamente sacando su lengua, me estaba provocando y lo sabía pero como buen hombre enamorado de su mujer… caí. Ataque su pequeña boca de forma desesperada, introduje mi lengua sin ningún tipo de aviso, necesitaba sentirla, saborearla, ella me volvía loco. El beso fue correspondido con la misma intensidad por su parte, nuestras manos acariciaban todo lo que tenían a su alcance, estaba en el paraíso, pero necesitábamos parar, esto se nos podía ir de las manos y Charlie estaba a punto de llegar. Fui bajando la intensidad del beso, pegue mí frente a la suya, teníamos que calmarnos. Los dos respirábamos entrecortadamente. Abrí lentamente mis ojos y vi que ella me estaba mirando con dulzura. - ¿Mejor ahora? –me preguntó a lo que yo no pude hacer otra cosa que reír. La abracé y en ese momento se escuchó cómo se abría la puerta de la entrada.
- ¿Bells?, ¡Pequeña ya he llegado!- Ese era Charlie. Bella se bajo rápidamente de mi regazo, se colocó un poco la ropa y el pelo.
- Estamos en salón papá- le contestó tranquilamente. Yo mientras tanto también coloque mi ropa y mi pelo. Escuchaba los pasos de Charlie aproximarse hacia nosotros, tomé aire fuertemente preparándome para lo que venía a continuación.
- ¡Hola chicos! ¿Qué tal les fue el fin de semana? ¿Qué tal la fiesta sorpresa de Alice? ¿Se tomó bien tú broma Bells?-Preguntaba mientras se sentaba en el sofá que se encontraba en frente del que ocupábamos nosotros.
- Todo estuvo genial papá, no se lo esperaba para nada. La carne me quedó muy bien, esa receta la tengo que hacer para ti- le dijo Bella con naturalidad.
- ¿Qué tal todo Edward?, ¿Alguna novedad por el hosp…- no le deje terminar, estaba demasiado nervioso, tenía que decírselo, cuanto antes se lo dijera más fácil sería todo ¿no?
- Bella y yo nos vamos a casar-dije rápidamente, no sé si entendió algo de lo que dije. Me pareció ver que sonreía. Se levantó y se dirigió a la mesa que usaba como despacho, abrió un cajón de dónde sacó una carpeta. Se dio la vuelta y se vino hacia nuestra dirección. Se quedó de pie, le dio la carpeta a Bella, ella la cogió y le miró con duda. Yo estaba nervioso, ¿Qué tenía la carpeta?, ¿Por qué no ha dicho nada?
- ¿Qué es esto papá?- preguntó Bella
- Ábrelo, -contesto tranquilamente mientras volvía a sentarse. Bella no dijo nada, lo abrió y comenzó a leer. De pronto escuche un jadeo por su parte, le miré esperando respuestas.
- Sabía que esto pasaría y quería haceros un pequeño regalo de bodas. Sé que no es gran cosa pero también se lo mucho que te gusta esa casa - Un momento, ¡Charlie nos había regalado una casa! ¿Cómo sabía que le iba a pedir a Bella que se casara conmigo? Debía tener todas esa preguntas dibujadas en mi cara por lo que Charlie me dijo
- Se te notaba demasiado Edward. Últimamente cuando venías a casa cuando estabas conmigo te veías nervioso, y te metías la mano en el pantalón, supongo donde tenías guardado el anillo de compromiso, así que… sumé dos más dos y…. – Yo estaba perplejo, había tenido tanto miedo por su reacción que esto no me lo esperaba, ahora entendía de donde había sacado Bella su forma de ser.
- Pero papá, ¡Una casa, la casa de la abuela! – le dijo Bella emocionada.
- Es vuestra, necesitareis una casa para vivir ¿No? – dijo con una gran sonrisa. Bella se levantó y abrazó fuertemente a su padre mientras le daba besos por toda la cara. Charlie reía a carcajadas, yo me uní a él. Me levante y le di la mano a Charlie.
- Muchas gracias Charlie, de verdad que no sé como agradecértelo.
- Sólo hazla feliz.
Estaba tan metido en mi recuerdo que no me había dado cuenta que ya había llegado a casa. Aparqué y me quedé en el coche contemplándola.
Era una casa perfecta para nosotros. Estaba dividida en dos plantas. Era de madera y la habíamos pintado en tonos claros, las ventanas estaban pintadas en un amarillo muy suave y las paredes en blanco. En la planta superior había tres habitaciones y dos baños. La habitación principal, la nuestra, tenía vistas al mar. Bella la había pintado con colores tierra, la pared frontal, donde estaba la cama era de marrón más oscuro y el resto de las paredes en ocre. Los armarios y las mesillas son de madera oscura, es bastante amplia y tiene su propio baño. Las otras dos habitaciones estaban enfrente de la nuestra separadas entre sí por el baño. La habitación que tenía vistas al mar la habíamos dejado para los invitados, y la otra la habíamos convertido en un pequeño despacho. Las dos estaban decoradas en colores cálidos.
En la planta baja se encontraba el salón comedor y la cocina. El salón estaba divido en dos ambientes. La zona donde estaba la televisión había un sofá de tres plazas marrón que estaba en frente de la chimenea, separando el sofá y la chimenea había una pequeña mesa baja. La televisión la habíamos colgado encima de la chimenea. Al lado derecho había un pequeño sofá también en marrón, estaba situado al lado de la ventana que daba al porche de la entrada, ese era el lugar donde Bella se pasaba las horas sentada leyendo.
En el lado izquierdo del salón habíamos puesto una mesa alargada, era de madera marrón oscura, estaba acompañada con seis sillas en un tono más claro. En el centro de la mesa había un jarrón antiguo que había pertenecido a la abuela de Bella, éste siempre tenía rosas blancas, la flor preferida de Bella, nunca faltaban en casa, yo me ocupaba de eso.
La cocina es sencilla. También de madera. En el centro hay una isleta con un par de taburetes, es donde normalmente desayunábamos. La cocina tiene una puerta que da al porche trasero con unas vistas increíbles a la playa.
Baje del coche, abrí la puerta trasera para recoger mi maletín y las rosas que había comprado para Bella. Aún era pronto, estaba empezando a anochecer. Las luces de casa estaban apagadas. ¿Dónde estará Bella?
Fui hacia la casa, abrí la puerta. Deje las llaves en la mesita de la entrada, el maletín en el suelo.
- ¡Bells!, cariño estoy en casa – llamé sin obtener respuesta- ¿Dónde estás cielo?- preguntaba camino de la cocina. Dejé las rosas en la isleta. Me fije que la puerta del porche estaba entreabierta. Salí y no estaba allí. En la mesita de centro había una botella de vino y dos copas vacías. ¿Con quién habrá estado hoy? Me pregunte a medida que la buscaba. Dirigí mi mirada hacia la playa y vi un pequeño bulto sentado en la orilla. Suspiré y mi quité los zapatos junto con los calcetines, lo dejé a un lado y cogí una manta del balancín.
Ya han pasado dos meses del ataque de Bella. Dos meses en los que ha estado haciéndose la fuerte luchando ella sola con sus pesadillas. Raras veces me hacía participe de su dolor, no quiere mostrar su debilidad ante nadie, y menos conmigo, pero sabía perfectamente cuando estaba luchando contra sus demonios.
Al verla hecha una bolita sentada en la orilla sabía que hoy no había sido un buen día. Sé que venía a desahogarse aquí, donde nadie la podía ver ni oír. En otra ocasión la abría dejado sola, pero estaba empezando a refrescar y no estaba dispuesto a que se enfermara.
Baje las escaleras tranquilamente y fui hacia donde estaba. Tenía la rodilla derecha doblada y la barbilla apoyada en ella. La pierna izquierda la tenía estirada con la rodillera puesta, aún se estaba recuperando de la rotura. La mirada la tenía perdida mirando como rompían las olas en la orilla. Llegue a su lado y me senté detrás de ella poniéndonos la manta para cubrimos. La abracé. Dejó caer su peso sobre mí y suspiro.
- ¿Cómo sabías que era yo? – pregunté curioso.
- Conozco perfectamente el ruido de tus pisadas. – Me contestó acurrucándose más junto a mí.
- ¿Cómo ha ido el día? – le pregunté con cautela, dejando suaves besos por su cuello. Se encogió de hombros.
- Normal. Tú madre vino a buscarme a eso de las dos de la tarde, me acercó al hospital para que viera a mi padre. A las tres de la tarde me llevó a rehabilitación, estuve en la clínica hasta las cuatro y media y me trajo de vuelta a casa. Alice me llamó a las seis para decirme que vendría a traerme la cena y no tener que hacerla yo, a lo cual me negué, no pienso comer más cosas preparadas por la duende, además puedo cocinar ¿No? – sonreí en su cuello- A las seis y media vino Eric a verme y estuvimos un rato hablando en el porche, se ha ido hará más o menos media hora, después has llegado tú y aquí estoy- Así que Eric, ¿Qué querría ahora?. Ahora entendía porque Bella estaba aquí, seguro que habrían estado hablando del caso.
Erick era el detective que habían enviado de Washington para que se hiciese cargo de la investigación. Nos sorprendió que enviaran a alguien tan rápidamente, pues apenas habían pasado cuatro días y según me explicó Emmett "los de arriba" no solían investigar cosas en los pueblos tan pequeños como Forks, pero cuando supimos quien era Erick todo encajó por sí mismo.
Estábamos en la habitación de Bella. Yo me encontraba sentado en su cama de tal manera que ella tenía apoyada su cabeza en mi pecho, Alice le estaba contando a Bella que Nessie y Heidi le habían llamado para decirle que habían llegado bien a Florida y que más tarde le llamarían para hablar con ella, estaba pasando mi mano de manera distraída por su pelo cuando llamaron a la puerta.
- Adelante, -dijo Bella suavemente.
La puerta se abrió y por ella apareció un hombre de estatura normal, mediría uno 1.75 más o menos, muy musculoso con el pelo negro muy corto y unos grandes ojos azules. Venía vestido con un traje chaqueta negro, camisa blanca y una corbata a juego con su traje, miró hacia la cama y sonrió.
- ¡Hola campanita! ¿Cómo estas preciosa?- Ante eso me tensé, ¿Quién narices es este hombre que le hablaba así a mi Bells. Baje mi mirada hacia Bella y tenía boca abierta formando una perfecta "O". – ¿No me dices nada?, ¡Yo que pensaba que era inolvidable!- dijo el imbécil poniendo un puchero.
- ¡Eric! , - dijo Bella feliz por verle- ¿De qué se conocen? me pregunte.
- ¿Tú eres Eric Yorkie?, ¿El Eric de Bella de Washington?- preguntó Alice poniéndose rápidamente de pie y tendiéndole la mano. – ¡Mierda!, ya sabía quién era, Bella me había hablado de él, habían sido novios como un año y medio, él había sido su entrenador de defensa personal en la academia, era como se habían conocido y después surgió lo demás.
- Sí, y tú debes ser…¡Alice, cierto!- le dijo apretando su mano con una gran sonrisa- Bells me ha hablado mucho de ti, recuerdo que cuando regresaba de vacaciones decía "la duende me ha torturado sin descanso", y a mí me tocaba darle masajes para que se relajara- bufé, Bella notando mi estado cogió mi mano y la apretó suavemente.
- ¿Qué haces aquí Eric?-Preguntó Bella algo brusca.
- ¡Qué grosera campanilla! No…- Bella no le dejó terminar.
- Al grano Yorkie, que nos conocemos bien. ¿A qué debo tú visita?- dijo Bella algo más calmada, intentó sentarse en la cama pero no se lo permití, me miró y me sonrió, se volvió a acomodar sobre mi pecho- Por cierto Eric… él es Edward mi…-no dejé que terminara.
- Su prometido, - dije orgulloso.
- ¡Encantado "Edward el prometido"! – ¿Este tipo va de gracioso o me lo parece a mí? El imbécil me estrechó la mano, ¿Tenía que hacerlo tan fuerte? , si se pensaba que iba a mostrarle que me hacía algo de daño lo lleva claro. Bella se aclaró la garganta llamando nuestra atención.
- Soy el encargado de la investigación Bella- le dijo algo más serio. – Me haré cargo de la comisaría de Forks hasta que asignen a un nuevo jefe.-
- ¿Qué? – dijo Bella incrédula- ¿Tú "el gran detective Yorkie" en un pueblo como Forks? No me hagas reír. ¡Tú hermoso culo no va aguantar ni un par de días! – Le dijo con malicia.
- Hermoso ¡eh!- dijo levantando las cejas.
- ¡Eric!- le recriminó Bella.
- En serio Bella, me haré cargo de la investigación, y estaré una temporada en Forks. – le dijo tranquilamente mientras cogía una silla y la acercaba a la cama de Bella para sentarse.
- Bien, - contestó Bella resignada- Espero salir pronto de aquí y poder ayudarte con la investigación, hay que atrapar a ese…. – Eric la interrumpió.
- Tú estás fuera del caso Bells- el idiota ya me caía mejor.
- ¿Qué? ¡No me puedes hacer eso! Tengo que coger a ese hijo de p…- volvió a interrumpirla.
- No voy a ceder ante eso Bella. Estás fuera del caso y punto. No puedes formar parte de la investigación siendo una de las víctimas, quizás, y sólo quizás te tendré informado de cómo van las cosas, pero no participarás activamente en el caso.- le dijo autoritariamente. Bella bufó y agachó la cabeza molesta- Ya he hablado con el sargento Cullen y me ha puesto al día de todo lo acontecido. Ahora me falta escuchar tú parte de la historia para poder empezar la investigación, y cuanto antes lo hagamos, antes podremos acabar con todo esto.
- Bien. – le dijo molesta-
Eric nos miró a Alice y a mí.
- ¿Os quedáis? – nos preguntó.
- No,- Contestó Alice- Aprovechamos que estás aquí para ir a comer algo, ¿Verdad Edward?- me dijo mi hermana. Afirmé sin ganas, pero era algo que sabía que Bella querría hacer sola.
Le di un pequeño beso a Bella en la cabeza y me levanté despacio de la cama. Coloqué unas almohadas donde había estado sentado anteriormente y ayudé a Bella a que estuviese cómoda.
- Estaremos aquí en un hora, ¿Está bien?- le pregunte a Bella-
- Si, no te preocupes estaré bien. – le besé dulcemente los labios y salimos de la habitación.
Volví de mi recuerdo al notar a Bella estremecerse.
- Vamos a casa cariño, hace frio.- dije frotando suavemente sus brazos.
Me levante y le ayudé a incorporarse. Cogí la manta, pase mi brazo por su cintura y fuimos lentamente hacia casa.
Cuando llegamos al porche Bella se dejó caer en el balancín, estaba agotada, se tocó la rodilla con una pequeña mueca de dolor.
- Iré a por un poco de hielo y la crema antiinflamatoria. ¿Quieres algo de beber?-Le pregunte recogiendo las copas y las botella de vino de la mesa.
- Una copa de vino estaría bien- me contestó suavemente.
Dejé las copas en el fregadero, fui al baño de nuestro cuarto y cogí la crema. Baje a la cocina y saque del congelador una bolsa de hielo para rodilla. Cuando salí al patio me arrodillé frente a Bella, le quité la rodillera y le masajee suavemente la rodilla con la crema antiinflamatoria. Después de echarle la crema puse suavemente la bolsa de hielo en esta.
- La dejaremos unos diez minutos, ¿Vale?- le dije mientras ella se tumbaba y ponía la pierna sobre el balancín.
Me levanté para lavarme las manos y traer una copa de vino para cada uno. Cuando hube terminado le di la copa de vino y me senté junto a ella. Apoyó su espalda en mi pecho y suspiró.
Estuvimos en silencio unos minutos. Bella volvió a suspirar, acaricie su cara.
- Dime que pasa cariño, ¿Qué es lo que te preocupa?- pregunté suavemente, su silencio y su actitud me estaba poniendo nervioso, necesitaba que ella se abriera a mí. Se giró un poco y mirándome a los ojos me pregunto:
- ¿Por qué a mi Ed? ¿Qué es lo que he hecho para que todo lo malo me pase a mí y a los que me rodean? ¿Por qué ese cabrón la tiene tomada conmigo? ¿Por qué tubo que vengarse de mí y matar a nuestro hijo?- esto último lo dijo entre sollozos. La abracé fuertemente y se acurrucó más en mí. - ¿Por qué Ed? ¿Por qué nos pasa esto ha nosotros? – Dejé que se desahogara, yo tampoco entendía porque nos había pasado esto, sólo sabía que para superarlo teníamos que hacerlo juntos, ella tenía que sacar todo su dolor, odio y rencor. Estuvimos abrazados hasta que sentí que su respiración se normalizó. Levantó su cara de mi pecho, sonrió y me dijo:
- ¡No he hecho cena, Ed!- yo no puede más que reírme y abrazarla fuertemente, besé su frente, cogí las copas que había dejado en el suelo, bebí un sorbo.
- ¿Pedimos una deliciosa pizza y no la comemos viendo una de tus películas frente a la chimenea? – Le pregunté levantando una ceja.
- Eso suena muy tentador Cullen, me dijo sonriendo.- Tú la pides mientras me ducho y me cambio, ¿Te parece?- Me dijo levantándose lentamente.
- Necesitas ayuda con la ducha,- dije con la voz un poco ronca. No habíamos intimado de ninguna manera después del accidente. Cada vez que los besos subían un poco de tono Bella se apartaba sutilmente, era como si tuviese miedo. Lo hable con Jasper, y me dijo que era algo normal después de haber sufrido la pérdida de un hijo, que tuviese paciencia, que las cosas irían volviendo la normalidad poco a poco, que no era que me rechazase o ya no me quisiese.
- Lo siento Cullen, pero tengo hambre, y si me ayudas con la ducha no cenaremos- dijo con una pequeña sonrisa y metiéndose dentro de casa- Quizás tengas postre Cullen- grito desde dentro. Yo sólo sonreí como un idiota. Mi Bella estaba casi de vuelta.
Bella POV
Después de llegar al baño, con el esfuerzo que esto me suponía con la maldita rodilla, decidí darme un pequeño baño. Mientras estaba en la bañera pensé en todo lo que habíamos pasado durante estos dos últimos meses.
Los días se me hacía muy largos con tanta rutina. Siempre hacía lo mismo, sólo me alegraba la hora que estaba en el hospital hablando con mi padre. Esme me llevaba todos los días a la misma hora. Desde que Ed me llevó a verlo a las tres semanas del ataque iba todos los días a verlo. Esa hora me servía de puerto seguro, le contaba a mi padre todos mis miedos e inseguridades, tenía la esperanza que él me escuchara y que cuando se despertase, cosa que aún no estaban muy convencidos, me diese respuestas a todas las preguntas que yo le hacía. Había días que simplemente me tumba a su lado, le necesito tanto….
Tenía claro que debía empezar a comportarme como una persona "normal", al menos de cara a los demás, no soporto las caras de lástima con la que me miran, yo siempre he sido una persona fuerte, es algo que mi padre me ha enseñado. Pensar en mi padre me produce tanto dolor.
Hoy ha sido un día difícil. Eric ha venido a visitarme y me ha puesto al tanto de cómo llevan la investigación. No han avanzado mucho, no saben cómo logró escapar de la cárcel, ni siquiera tienen supuestos cómplices. Es algo desesperante. Me han prohibido investigar por mi cuenta, lo que me hace sentirme aún más inútil.
Emmett también me pone las cosas difíciles no me cuenta absolutamente nada de la investigación, no quiere que me involucre de nuevo, tiene miedo que "haga algo estúpido" como él me dice, pero sé que lo hace porque se siente culpable, algo totalmente incomprensible, pues la única culpable de todo lo que ha pasado soy yo.
El comportamiento sobreprotector que han tenido Los Cullen conmigo era uno de los motivos por los que nos habíamos venido a nuestra casa antes de que tuviese más libertad de movimiento. No me dejaban hacer absolutamente nada. Sé que lo hacían porque se preocupan por mí, pero yo necesito mi independencia, mi propio espacio para poder asimilar las cosas y con ellos me resultaba completamente imposible.
Ya llevábamos un mes en nuestra casa. La convivencia con Edward estaba resultando bastante fácil. Nos compenetramos bien, conocemos las manías de cada uno, eso hace que todo sea más fácil.
La única persona que realmente me ha visto en mis malos momentos es Ed, es con el único con el que he conseguido desahogarme, pero no quiero hacerle daño. Me siento culpable por hacerle sufrir con mi dolor, mis silencios y mis rechazos. Sabía que le dolían más que cualquier otra cosa, pero no podía bajar la guardia, porque si lo hacía me derrumbaría y eso no podía pasar, tenía que ser fuerte por mi padre y mi bebé.
Pensar que ahora podría llevar dentro de mí una pequeña vida que había sido creada por Edward y por mí, y que ahora no estaba con nosotros por mi culpa…., no había sido capaz de protegerlo.
- ¿Bells?, ¿Estás bien cariño?- preguntaba Edward preocupado. No me había dado cuenta el tiempo que llevaba en la bañera.
- Si, enseguida estoy- le contesté para que se tranquilizara.
- Bien, la pizza ya llegó, te espero abajo- escuche como bajaba las escaleras.
Salí de la bañera y comencé mi ritual de hace casi dos meses. Por recomendación de Carlisle para que las cicatrices se notaran menos, usaba una crema hidratante con aceite de rosa mosqueta, que según él servía para que las cicatrices se redujeran, yo apenas notaba ninguna diferencia, mi cuerpo estaba marcado por estas asquerosas huellas que me recordarían siempre lo que me había pasado.
Envolví mi cuerpo en una toalla, fui a buscar ropa interior y un pijama cómodo. Miré en los cajones, no buscaba nada en particular, Edward estaba acostumbrado a verme de cualquier manera, por lo tanto no puse interés. Cogí el primero que encontré, era un pantalón corto azul con una camiseta de tirantes finos roja, uno de los tantos pijamas que me regalaba Alice.
Recogí la ropa sucia para bajarla a la cocina y meterla en la lavadora. No me puse la rodillera, tenía que descansar unas horas.
Estaba sentada en el suelo metiendo la ropa en la lavadora cuando sonó el teléfono. Edward lo cogió.
- ¿Sí? Hola mamá. Íbamos a cenar ahora. Espera que le comento a Bella.-
- ¿Bells?-me llamó Edward viniendo a la cocina con el teléfono en la mano.
- Dime.
- ¿Qué te parece que cenemos mañana todos en casa de mis padres?
- Bien, -me encogí de hombros, me daba lo mismo, no tenía ningún plan en mi monótona vida.
- Mamá, mañana nos vemos. Sí, yo le doy besos a Bella de tú parte- le decía sonriendo- Si mamá. Hasta mañana. – Colgó y vino donde yo estaba.
- Deberías haber dejado la ropa arriba, me tocaba a mí poner la lavadora mañana.- Decía ayudándome a levantarme, le di un beso en la mejilla restándole importancia.
- ¿Cenamos?, -pregunté la verdad es que tenía bastante hambre, el sonrió y cogió mi mano para ir al salón.
- Puse Como agua para chocolate, ¿Te apetece o pongo otra película?-
- Esa está muy bien,- le dije mientras me sentaba en el sofá. Edward me dio un plato con la pizza y dejó una copa de vino en una mesita auxiliar que tenía al lado. Se sentó junto a mí y puso la película.
Cenamos en silencio. Una vez nos comimos la pizza, Edward se tumbó de lado poniéndome a mí junto a él. Tenía mi cabeza apoyada en su pecho. Él acariciaba mi pelo de manera inconsciente. Después comenzó a acariciar uno de mis brazos. Fui sintiendo pequeños besos por mi cuello. Me estremecí, era una situación tan placentera, hacía tanto que no estábamos juntos de esta manera….Giré un poco mi cabeza para darle mejor acceso, lo que hizo que sus besos fueran acompañados por pequeños mordiscos. Comenzó a usar también su lengua. Giré totalmente mi cuerpo para quedar cara a cara. Tenía una mirada llena de deseo. Se humedeció los labios y ahí ya no pude más, lo necesitaba tanto….
Me acerqué más a él y lo besé con ansias. Llevé mis manos a su pelo para atraerlo más a mí. El me cogió y me puso encima de él. Sus manos fueron debajo de mi camiseta, acariciando mi espalda. Nuestra respiración se iba haciendo cada vez más pesada. De forma inconsciente me pegué más a él y una de sus manos fue a una de mis piernas, acariciándola con ternura, subiendo hasta mi trasero y una vez allí presionándome más a él. Comencé a notar su creciente erección, lo que hizo que mi necesidad por él aumentara. Gemí y la mano que tenía en mi espada fue acompañar a la otra. Comencé a desabrochar los botones de su camisa, necesitaba tocarlo. Sus manos fueron al borde de mi camiseta para quitármela y cuando iba por la mitad, sonó el timbre de la puerta.
- ¡Mierda! – dijimos los dos a la vez.
Hola nenas!
Siento haber tardado, pero ya estoy más o menos de vuelta!
Quería dar a las gracias a todas las lectoras, en especial a mis nenas del Twitter que me meten caña para que escriba XD
Un besazo gordo a todas Ninna_Cullen, Partinsan11 Katlync, mhae_182, EleGL, NaobiChan, ericastelo, larosaderosas1, Amafle, betzacosta, Lanenisita, Pitufa_kls, _poemusician, Alisrroq, francullenmasen, LokiiCita, Magymc, pcarob, Sil_Sil, Sarah-Crish Cullen, maryecullen78, Cammixu, Sully Yamileth, BEAKIS, , sandryttaa, ludgardita, CaroBell, ten-pattison, silves, Alma Cullen, jamlvg, Dreams Hunter.
