Cambié el final de Erwin y Armin, Armin se fue con los bebés y no los abandono.
Y al fin pude arreglar las faltas ortográficas. Quería un fanfic decente para Mikraller XD
Este es el extra final.
DISCLAIMER: Los personajes de SNK no son míos, son de Hajime muertes locas.
GENERO: TIPO: Romance/crack/Riren/Levi-loboxEren/humor/AU/familiar/lemon/lenguaje malsonante.
Los nudillos de Eren comenzaron a ponerse blancos a causa del fuerte agarre que mantenía sobre la cabecera de la cama. Jadeaba con desenfreno, quejándose de vez en cuando por la velocidad con la que era arremetido por detrás.
Cerró los ojos para no perder la cordura mientras los mechones de cabello que caían sobre su frente eran sacudidos en un vaivén frenético.
Abrió la boca para dejar escapar un gemido ronco cuando se sintió llegar al límite del orgasmo.
—…Levi… —llamó al pelinegro— ya no puedo…cambia ahora, cambia. Estas…aplastando a nuestros bebés
Recibió un gruñido por respuesta.
En verdad no podía soportar el peso ni la presión en su vientre.
—¡Cambia ahora! —exclamó dejándose caer.
Al instante unas manos humanas lo sujetaron por la cintura, con delicadeza antes de que chocara contra la cama.
—¿te hice daño? —le preguntó el pelinegro
—Para nada —sonrió Eren— continuemos.
Levi besó su frente para luego acomodarse ente sus piernas con el objetivo de volver a penetrarlo.
Esta vez fue más lento.
Acariciando su vientre hinchado y dándole besos en ese lugar.
Terminaron pronto, Levi salió de él con la satisfacción de un marido contento y se quedó viéndolo fijamente.
—Me rompiste la espalda —se quejó Eren
—No exageres, cachorro
Sonriendo, el ojiverde extendió las manos pidiendo que lo levantara.
—Dale tu amor a este lindo cachorro —le dijo coquetamente
Levi lo hizo sentar sobre sus piernas. Acercó sus labios a los suyos besándolo con fervor, mordiéndole el labio inferior y acariciándole la herida con la lengua. Continuaron de esa forma hasta que Eren sintió el fuerte sueño nublando sus pupilas.
—Descansa —Levi lo acomodó sobre la cama. Tirando de las sábanas sucias a un lado.
—Quiero comer algo
—Está bien
El pelinegro lo cubrió con una colcha nueva llevándose la ropa de cama sucia. No le importaba ir desnudo por la casa, los niños estaban en la escuela y las cortinas se mantenían cerradas desde la mañana.
Preparó algo rápido y caliente para Eren, pero el castaño ya estaba dormido profundamente.
Levi no pudo apartar la vista de su rostro, con los ojos cerrados las pestañas de Eren se hacían aún más grandes. Su boca entreabierta a dejaba escapar pequeños suspiros y abrazaba su vientre de manera protectora
No se atrevió a despertarlo. Volvería a cocinar para el si era necesario.
Dos, tres, diez veces.
Prácticamente lo adoraba.
Nunca se cansaría de Eren, lo dejo dormir y fue a darse un baño de cinco minutos antes de escuchar la bocina del autobús y los sonidos varias pisadas luchando por ver quien llegaría primero a casa.
Ahora si podía llamar casa a su nuevo hogar no al pequeño departamento donde vivieron antes.
Levi era responsable, trabajaba en una compañía cercaba para proveer el sustento a su numerosa familia y la que vendría por delante.
Esta era su segunda camada.
Los primeros niños de Eren fueron tres. Todos varones.
Todos híbridos.
Hubo que enseñarles a guardar el secreto pero Levi estaba orgulloso de ellos. Eran buenos lobo controlaban sus transformaciones y eran fuertes
Igual que su padre.
El mayor, por tan solo tres minutos, nació con el mismo color de cabellos que Levi y cuidaba de los otros dos castaños. Los tres amaban a su madre y respetaban a su padre, la vida de la ciudad les encantaba y Levi tenía el deseo de que su segunda camada fuera de niñas así podría casar a sus hijos y formar la manada completa.
"Los hermanos no se casan Levi" le había dicho Eren
"Nuestras costumbres son diferentes"
Eren recapacitaría.
Porque permanecer con sus hijos era ms importante para él que enviarlos al bosque a buscar a sus parejas.
Un crujido de la puerta lo distrajo. Damian Ethan y Rivaille se presentar.
El mayor bostezó agitando la cabeza para descubrir las orejas y cola.
—¿Dónde está mamá? —preguntó mirando alrededor de la sala
—Tengo hambre —se quejó el otro
—Juega con nosotros
Levi bajó la cabeza para mirar a sus crías que revoloteaban a su alrededor.
—Desaparezcan de mi vista —les dijo
Uno a uno, corrieron a hacer sus deberes, no querían despertar la ira de su padre.
—Cuando está de humor le gusta jugar —lo contradijo uno de los castaños— y me dijo que nos llevará al bosque el fin de semana.
—¿Eso dijo?
—¡Sí! —animado, se lanzó sobre su hermano derribándolo al suelo— y también dijo que nuestros nuevos hermanos nos acompañarían.
—No quiero más hermanos
—¿Mamá tendrá cachorros? —el más callado de los castaños se atrevió a interrumpirlos.
—Prefiero que los llamen, "bebés" —Eren entró al cuarto, vestido con una bata blanca y sonriendo.
—¡Tu panza esta enorme! —señaló Ethan corriendo a verificar la autenticidad de aquel vientre. Los otros dos lo siguieron.
—¿Papá te hace cosas aun cuando estas así? —cuestionó el castaño que no era tímido
—..no es lo que creen
—¡Papá es malo! —chilló su hijo hundiendo la cara en la bata cerrada— debemos castigarlo, cuando llegamos nos mandó a la habitación porque no quería vernos.
—Cuando a Levi le llega su celo se siente muy susceptible —susurró Eren
—¡Ensuciemos la casa! —exclamó Ethan
—El que papá sea...algo quisquilloso con la limpieza no quiere decir que ustedes lo hagan enfadar —los regañó Eren.
Ethan, Rivaille y Damian se quedaron viendo el ceño fruncido del castaño y su mirada reprobatoria.
—Ensucien la casa, ensúcienla delante de papá —ordenó el niño pelinegro en voz baja. Los dos mellizos idénticos se escurrieron sigilosamente fuera del cuarto.
—¡Ethan! —regañó el castaño, a punto de darle un sermón eterno pero fue interrumpido por el grito de Levi.
—¡Eren!
El castaño asomó la cabeza todavía sujetando la capucha de la chaqueta de su hijo para que escapara.
El pelinegro trataba de controlar a Damian, que transformado en lobo despedazaba con los dientes la punta del sofá y Rivaille, para pesar de su pura conciencia, dejó caer un puñado de tierra a los pies de su padre.
Eren estuvo a punto de reír.
Ser padres no era fácil, mucho menos para Levi.
...
Afuera de la calle, un auto conducía en reversa hasta estacionarse frente a la puerta de la casa.
Armin bajó los lentes de sol de su cara al escuchar el bullicio allí dentro.
—Parece que se divierten ahí dentro —les dijo a los tres niños rubios que descansaban en los asientos traseros.
—¿Esta es la casa de nuestro tío? —preguntó la niña de coletas rubias.
—Así es —le dijo el rubio.
Hace mucho tiempo que había escapado de Erwin con los tres niños, en esos días se consideraba un alma libre. Y aún lo era.
Por nada del mundo pensó en volver y mucho menos entregarle a sus hijos a ese rubio cejudo.
Lo amaba, en el fondo tenía uno fuertes sentimientos por Erwin pero desde que se enteró que ya lo habían olvidado decidió seguir el rumbo de su vida solo.
Casi solo, los niños no eran una molestia y los quería a los tres. Juntos viajaron por casi todo el mundo y ellos conocían a sus numerosos "padres", si así podían llamarlos, porque Armin se encargó de conseguir un nuevo amante en cada parada.
—¿Nuestra hermanita vivirá aquí? —uno de los niños, el más parecido a Erwin acarició las mantas de un pequeño bulto que descansaba sobre el regazo de Armin.
—Solo por un tiempo, volveremos por ella.
El pequeño Erwin, Armin le dio ese nombre, salió del coche dirigiéndose a la extraña casa de donde provenían ruidos de regaños y risas.
A él le hubiera gustado vivir ahí junto con su hermanita, viajara y conocer el mundo no era lo suyo. Pero se mantenía fiel a su "manada", y Armin les había prometido llevarlos al parque de Disneylandia a fin de año.
Dejó la cesta en la puerta junto con una carta y tocó el timbre de la entrada.
Cuando Levi abrió la puerta, todavía acosado por sus tres cachorros, el auto blanco de Armin ya se hallaba muy lejos del camino.
Ethan fue el primero en ver la cesta, dejó de morder la pierna de su padre y se acercó con cautela para olfatear el borde de las mantas blancas de encaje.
Eren vio como los cuatro retrocedían alejándose a buen recaudo de la cesta abandonada, sus hijos abandonaron la forma lobuna para escapar gritando hasta sus habitaciones.
Eren se animó a coger la carta.
.
"Querido Eren.
Conocí a un hombre extraño en Europa, luego de una noche lo abandone pero me dejo este regalito.
Esta es Historia ¿Su nombre es gracioso, cierto?
se lo puse por la diosa Historia de la miología griega. Cuídala bien, es casi tan bonita como yo. Sigo siendo un narcisista. No le digas a Erwin que vine a la ciudad, pero si ese lobo tuyo quiere decírselo para entonces estaré fuera del país. Los niños están muy bien, no te preocupes. Volveré por ella. Solo quiero que se adapte a la vida, además de que no puedo tenerla con los niños ya que son lobos. "
.
—Armin me dejó un bebé —dijo Eren agachándose para recoger la cesta.
—¿Y eso te parece normal?
—Viniendo de Armin, me parece normal —Eren destapó las mantas quedándose prendado de la cosita rubia de ojos carmesí y piel de porcelana que dormía en sus brazos— mírala...
—¡No la acerques! —Levi se alejó dos metros de su esposo.
—No seas así Levi —Eren acorraló al mayor poniendo a la bebé en sus brazos— solo se quedará un tiempo y es muy bonita.
—Es un vampiro
La sonrisa de Eren se relajó.
—Los vampiros —picó la frente del pelinegro— no existen. No la dejes caer, llamaré a los niños para que la conozcan.
—La tiraré a la calle, Eren —amenazó Levi
El castaño no le hizo caso, minutos más tarde volvió trayendo casi a rastras a los niños.
—Ella será parte de la familia hasta que Armin vuelva de su viaje —les informó— su padre está de acuerdo ¿Cierto Levi?
—No —el mayor mantenía a regañadientes a la "cosa" entre sus brazos.
—Hazlo por mí ¿Quieres? Por favor
—Pero Eren…
—Hazlo por mí —le suplicó el castaño.
Los niños se quedaron viendo a su padre, él no se atrevería a cometer la locura de dejar vivir a esa bebé con ellos. Estaban casi seguros.
Casi.
Aún no conocían lo terco y manipulador que podría llegar a ser Eren.
Seis meses despúes, Historia se convirtió en la consentida de la casa. Al igual que sus nuevas hermanas.
Realmente a Eren le gustaban los niños, y su camada se hizo mas numerosa conforme pasó el tiempo.
FIN
*Los lobos y vampiros son enemigos naturales, Levi y los niños tardaron mucho tiempo en acostumbrarse a Historia. Pero lo hicieron.
*Armin es un loquillo, no me imagino con cuantos seres estuvo para crear a Historia XD cambie el final erumin porque no me gusto, este es mas genial.
