Capítulo VII
Curiosidad
¿Por qué los humanos debían tener instintos tan suicidas?
Suspiró.
Una vez, como parte de un estudio en casa obligatorio que se conformaba en partes iguales de historia contemporánea y antigua de las aldeas Shinobis, los sucesos más destacables de la Segunda y Tercera guerra Shinobi y las razones principales de la primera (dicho libro fue el más corto y con una letra que hicieron que lo terminara en menos de cuarenta minutos: al parecer no quedaba mucho conocimiento del por qué habían comenzado a pelear, perdido entre casas quemadas, cuerpos desfigurados y pueblos destruidos), también incluían matemática y física básicas, geografía y estudio de los suelos del País del Fuego entre varios más, los cuales una vez terminados y revisados eran cambiados por otros de mayor dificultad.
Todo era extra y por su cuenta: chacra, genjutsu, ninjutsu y habilidades física serían delegadas a la academia.
—No sólo debes conocer lo que te va a matar —le había dicho Itachi una tarde con tristeza, por alguna razón, ahora que Sasuke lo recordaba con curiosidad se daba cuenta que su hermano siempre había parecido entristecido frente a él, siempre que el tema de shinobi aparecía—, Otouto, debes conocer la persona que está detrás de esa arma. Entenderla. Reconocerla. Verla.
—¿Por qué? —había susurrado confundido.
—Porque es más fácil matar algo que entiendes, que lo que puede sorprenderte.
Por eso le había dado sin conocimiento de su padres como material de estudio un libro sobre la psicología humana, fue muy simple, y lo único que pudo concluir Sasuke al leerlo era que las acciones diarias tenían consecuencias no sólo en nuestro físico pero en nuestra mentalidad.
Dicha opinión, modificó –y aumentó– tomo tras tomo del mismo tema cada uno subiendo gradualmente de nivel, de ser ambiguos a descriptivos. De subjetivos a objetivos. De la mente, al cerebro.
—¡Vuelvan aquí! —el grito enojado de su profesor hizo que Sasuke abriera los ojos ligeramente con molestia, tanta luz, tanto ruido—. ¡Naruto, Kiba, Yoshiro, Yino! ¡Deténganse todos en este mismo instante! —volvió a gritar, como si la primera vez hubiera sido sólo un problema de audición y ahora pensara de verdad que los cuatro niños harían caso.
Imbéciles, pensó.
Inhalando con profundidad Sasuke miró de nuevo a la escena desde su posición en una esquina del patio, justo en la pared del edificio que era un salón antes del suyo. Notó como las niñas de su clase se habían todas dispersado en diversos grupos y hablaban entre ellas riendo, un grupo saltando a la cuerda, algunas tomando flores del suelo entre la cuales notó a la Yamanaka y a la chica de caballo rosa (-kura, dakura, makura, aun le costaba recordar el nombre) y otras haciendo la actividad del día que era tratar de mantener una pelota de goma sobre la punta de sus dedos.
Equilibrio, coordinación motora.
Ya sabía hacerlo.
Era una de las pocos ejercicios que podía hacer en clase cuando se aburría, fingiendo que sujetaba en lápiz cuando en realidad trataba de mantenerlo sólo con sus dedos, o con chacra.
Notó por el sonido constante de un aluminio al ser aplastado que el Nara y su amigo de las papas estaban a unos pasos de él sentados en el suelo.
—Sí, son todos unos idiotas — bostezó Shikamaru con fuerza, estirando sus brazos y arqueando su espalda como un gato, luego volvió a echarse y ahora usando los mismos como almohada para ver al cielo. Estaba muy soleado ese día, y por más que parte del tejado diera refugio la mitad de sus cuerpos estaban en contacto con el calor. Chasqueó la lengua, no habían casi nubes ese día. Sasuke lo vio sorprendido pensando que había hablado en voz alta—. Tanto para obtener nada a cambio, ni un objetivo, ni un premio... ni una ganancia...
Su voz perdió la fuerza al final y si se quedó dormido o sólo reposaba Sasuke no supo saberlo.
—¡KIBA! —el grito de su profesor levemente le alertó pero no le prestó atención. Un choque, después un golpe seco—. ¡AGARRA A AKAMARU EN ESTE MISMO INSNTANTE!
Una explosión resonó. Luego risas se oyeron aun más altas que el propio estruendo.
—¡NARUTO!
—Sus instintos de supervivencia son diferentes —murmuró Sasuke sin poder evitarlo, abriendo de nuevo los ojos pero sin tratar entender nada: con su profesor en el suelo, un árbol sin hojas por alguna razón y Naruto en la rama más alta del mismo riéndose como un desquiciado—, los han cambiado por alguna razón, para ellos, el ser resaltables y hacer... esto, es para ellos lo más seguro. Supervivencia. El cerebro se adapta según las experiencias vividas por la persona.
Estuvo dos segundos más en silencio con el comer del de las papas.
—Oh —dijo de repente el Nara que entonces no estaba dormido, sin perder un segundo miró a su cabeza donde el fondo del tejado estaba lleno de moho y telarañas abandonadas—, no sabía que hablabas —agregó.
Si no fuera porque era un Nara Sasuke habría jurado que su tono fue de burla.
Chouji que si lo conocía supo que Shikamaru sonreía bajo su expresión adormilada, eso le hizo sonreír.
Comió un poco más. Vio a Naruto chocar con la espalda de Sakura-san y, de forma dolorosa, también vio como ella le golpeaba haciéndole caer al suelo y sangrar por la boca.
Violenta, pensó con un poco de miedo y cuidado. Mucho, agregó sólo cuando notó que ella pateaba el cuerpo del Uzumaki en el suelo sólo por el mismo sentimiento de hacerlo porque este no se defendía.
—Problemática... —murmuró Shikamaru. Naruto chilló, Shikamaru suspiró y trató de dormir un poco más.
Resultó que sus compañeros no eran sorprendentes al final.
Por una semana entera decidió por la revelación de Sakura... (flores, Sakura, rosado, uh) cada día tomaba de tres a cuatro compañeros suyos por vista y durante el resto de las clases de ese día los evaluaba, buscaba en ellos señales de que fueran más rápidos, inteligentes, habilidosos, poderosos.
Nada.
Luego de cinco días Sasuke quería matar a alguien.
Luego de seis realizó que iba a a terminar matando su planta si no la ponía a un lado de la ventana en las mañanas para que tomase sol.
—Perdón —murmuró acariciando una de las palmas reacias y cerradas bajo su palma, la jaló hasta la única ventana y dejó las cortinas abiertas (la idea de alguien poder verlo desde afuera había echo que siempre estuvieran cerradas, pero por un segundo, realizó que le daba mas dolor ver morir a la planta que abrirlas.
Se preguntó si eso quería decir que tenía un lazo con ella. Curioso).
Suspirando vio las hojas ser bañadas por la luz.
—No te dejaré morir —prometió con seriedad. Frunció el ceño y negó—: a ti no.
—... Shikamaru es el más inteligente —respondió insegura viendo a Uchiha-san frente a ella—... Ino dice que sabe muchas cosas de su clan, y que Hinata-san tiene una habilidad especial por sus ojos, algo importante, tal vez debería investigarlo —murmuró para ella misma, pensando en ir a la biblioteca después.
Negó y miró de nuevo a su compañero. A los ojos. Cada día le daban menos miedo: incomodidad, pero no miedo.
—Ami y Yuka son muy buenas en taijutsu, y Yoshimaru puede lanzar a cinco metros los Kunai sin dejar que se salgan del primer aro. Kiba es rápido, mucho, y sé que Akamaru debería crecer hasta poder montarlo. —Eso lo había escuchado de una charla que le había dado un profesor a Kiba, explicándole el por qué no podía dejar que Akamaru se acostumbrará a siempre estar sobre su cabeza. "Crecerá, puede aplastarte"...—El tercer mejor en notas es Kana después de mí, aunque siempre es un poco mejor que yo en geografía y peor en lo demás.
Por dentro frunció el ceño.
No era su culpa que le fuera difícil imaginar un país cubierto de arena cuando nunca había salido de Konoha. ¿País de nieve? ¿Lleno de agua? Ridículo.
Asintiendo Sasuke le agradeció en silencio por su ayuda. Sakura lo entendió, dio media vuelta haciendo que su cabello se elevará por el movimiento y caminó hasta donde estaba Ino en la puerta esperándola.
—Ah —se volteó un último segundo para verlo—, Naruto puede parecer un idiota —frunció el ceño— pero llega a ser muy rápido cuando se trata de clases de Lógica y comprensión, es muy bueno para entender las situaciones rapidamente —admitió un poco resentida y se fue.
—Y bien frente habla, ya, qué quería de ti —siseó Ino tomándola por el brazo. Sakura sonrió con cansancio por ello—, nada de extenderte, habla, ¿te dijo algo sobre ti? ¿Sobre lo asqueroso de tu cabello corto?... No —inhaló con terror—, ¿acaso te dijo que le gustaba más el cabello corto? —susurró.
La mano que no la sujetaba fue a su cabello y en su rostro se forma una batalla de campal entre las decisiones.
—Nada de eso —respondió con rapidez; en parte deseosa de ver a su amiga con cabello corto, en parte no deseosa de verla corriendo con tijeras al baño a cortárselo en ese momento—, sólo me pidió si había notado alguna característica especial en nuestros compañeros.
Ino frunció el ceño.
—¿En serio? —preguntó, Sakura asintió—, qué raro.
Sakura se encogió d ehombros.
— Creo que fue por curiosidad —dijo y con eso ambas se fueron del edificio. Donde, por invitación de Inoichi-san, Sakura les acompañó a cena a su casa.
Estaba feliz de haber recuperado la amistad con su amiga, se decidió esa misma noche viéndola reír y tratar de no escupir el té en su boca a la vez. Se lo debía a Uchiha-san. Gracias.
¡NUEVO CAPÍTULO!
Gracias por sus comentarios siempre me hacen feliz y no es broma ^^ trato de contestar todo lo que dicen y si tienen duda no duden en hacerlas.
Hasta la próxima...
Bye...
