Heeey! Aquí estoy de nuevo con otro capítulo. Les pido una disculpa por no haber actualizado pronto, pero espero que los proximos días tenga más tiempo. El próximo capítulo problablemente estará para mitad de semana. Y de este les puedo decir que al principio no me convencía mucho, pero al final terminé amandolo! jaja. Y la verdad que con todo lo que está pasando en Glee y lo que le está pasando a Finchel, no estaba muy inspirada y no tenía muchas ganas de escribir, pero ya se me paso! :P. En fin, los dejaré leer. No se olviden de dejar REVIEWS! Porfavor! Me harían el día :) ! Y de nuevo muchas gracias por seguir la historia! Disfruten...
Aviso: La serie Glee y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de FOX, Ryan Murphy, Brad Falchuck e Ian Brennan. Yo solo los uso para entretenerme escribiendo. Sin embargo, en este capítulo hay varios personajes que sí son míos :)...
Llegamos a el cóctel y cuando entramos, literalmente, todos nos voltearon a ver. Yo iba tomada del brazo de Finn, y los dos intercambiamos sonrisas.
Llegamos hasta donde estaban Mercedes, Quinn y Tina, y ni siquiera ellas podían ocultar su asombro.
-Hola, chicas- las saludé- Invité a Finn para que fuera mi acompañante.
Finn se acercó a saludarlas.
-Genial- dijo Mercedes.
-¡Artie!- gritó Tina.
En ese momento llegó y murmuró una grosería cuando vio a Finn.
-¡Pero si eres tú!- exclamó.
Finn le sonrió y los dos se abrazaron.
-¿Dónde has estado todo este tiempo, amigo?- le preguntó Artie.
-En todas partes- contestó Finn.- Siento haberme perdido tu boda.
-No te preocupes-dijo Artie- Tenemos aún el video. ¿Estás viviendo en Nueva York?
-Si…
Mercedes me jaló y me dijo que los dejáramos hablar. Le señalé a Finn que me iba a ir con las chicas y él asintió. Al poco tiempo se encontró con Noah y esté lo cargó, dándole un gran abrazo. Me pregunto si Noah ya se encontraba borracho. Probablemente sí.
La fiesta se desarrollaba en el patio del edificio y la decoración era elegantísima. Llegamos a la barra e inmediatamente nos encontramos a Maxime, el amigo y socio de Mercedes de origen francés.
Entonces empezamos a platicar y por un momento perdí de vista a Finn.
-Rachel, te ves preciosa , ¡y ese hombre está divino!, ¿dónde lo conseguiste, amiga?- me preguntó Maxime.
-Nos conocemos desde la preparatoria- respondí- Fuimos novios, y resulta que nos volvimos a encontrar.
-¡Qué romántico!-exclamó.
En ese momento, Artie llegó hasta donde estábamos nosotras.
-Quinn, tu marido esta diciéndole imprudencias a Finn, y necesita parar.
-Maldita sea- murmuró Quinn y llegó hasta donde estaban los chicos.
-¿Está hablando de sus videos triple X?- preguntó Tina.
-No- contestó Artie- Está hablando de Rachel.
-¿De mi?- pregunté atemorizada.
Artie asintió.
-¡Ese hombre es un problema!- exclamó Maxime.
-Oh, Dios mío.- dije, en leve estado de shock.
Corrí hacia donde se encontraban, y Quinn estaba jalando a Puckerman.
-Pero te lo digo enserio…-decía Noah, completamente borracho- Esta chica Rachel se muere por ti. Siempre se la pasaba extrañándote.
-Esta bien, Noah. Para.- le ordenó Quinn.
Finn me miró sonriendo y yo tragué saliva.
-Bien. Suficiente- dije y en ese momento me acerqué y le di una cachetada a Noah. -¡Cállate!
Noah compuso una expresión perpleja en su rostro, pero al final supe que se callaría.
-Lo siento, Quinn-le murmuré.
-No te preocupes- me respondió.
-Finn, ¿quieres ir a alguna parte en especial?-pregunté.
-Sí- contestó- Salgamos de aquí.
Mientras llegamos a la barra, quise arreglar las cosas.
-Finn, de verdad lo siento…
-No te disculpes-me interrumpió- la verdad es que Puck estaba bastante pasado de copas.
-Pues sí, pero… dijo la verdad.
De pronto nuestras miradas se encontraron, y yo vi en sus ojos un leve asomo de tristeza y duda.
-Rachel, yo…
-No-interrumpí- no quiero que te sientas mal por mí. Si el destino nos volvió a unir fue por algo, y tengo la suficiente confianza para decir que estamos comenzando de nuevo.
Entonces la tensión se rompió y los dos reímos.
Nos volvimos a mirar por un momento y me di cuenta de que Finn se estaba acercando. Su rostro estaba a muy pocos centímetros del mío y juré que me iba a besar…
-¡Rachel!¡Finn!
¡¿Ahora quién demonios era?. Tina, claro. Mi ilusión se pinchó como un globo.
Finn y yo nos separamos.
-¿Qué pasa, Tina?- le pregunté débilmente.
Era increíble. Cuando Finn se animaba a besarme, alguien nos interrumpía.
-Lo siento, ¿interrumpí algo? –preguntó.
-No, para nada- dije con sarcasmo. Finn soltó una carcajada.
-Solo les quería preguntar si habían visto a Artie, pero olvídenlo.
Le sonreí histéricamente, y se fue enseguida.
Finn y yo estábamos volviendo a lo nuestro, pero entonces me distrajo una risotada cerca de nosotros. Volteé a ver y ahí estaba Artie. Pero no estaba solo. Y no tenía una acompañante cualquiera. Era Denna Davicci. Otra estrella de Broadway. Menos talentosa que yo, sin ningún premio Tony y además muy desagradable. Fue compañera mía en Chicago, y ella hizo el papel de Roxie Hart. Supongo que lo consiguió simplemente por ser rubia. Fue un alivio dejarla de ver, ya que en los ensayos siempre terminábamos discutiendo, pero ella siempre fingía frente a otros, creo yo para aprovecharse de mi creciente popularidad. Cuando recibí mi premio usó sus lágrimas de cocodrilo para que la cámara la tomara a ella mientras lloraba falsamente durante mi discurso. Tiene fama de meterse con los productores para que le den papeles. Y ahora estaba coqueteando con Artie. Con razón Tina no lo encontraba. Nos vio a Finn y a mí y rápidamente se acercó, dejando a Artie solo. Ni siquiera entiendo cómo es que Mercedes la dejó pasar. Traté de poner buena cara y acerqué a Finn hacía mi. Él se extrañó un poco por lo que hice pero no se quejó.
-¡Rachel!- Denna sonrió falsamente y me saludó.
Yo también la saludé, solo por cortesía.
-Ya varias semanas sin verte…- comenzó. Pero entonces se percató de la presencia de Finn, y para ella era alguien nuevo. Sus ojos se iluminaron inmediatamente.
-¿No me vas a presentar a tu… acompañante?- me preguntó.
Le sonreí a Finn para que fuera paciente, y vi por un nanosegundo como Denna se arreglaba disimuladamente el busto y se bajaba un poco el vestido para que sus implantes sobresalieran. Agh. Era una corriente cualquiera.
-Denna, él es Finn Hudson. Es… amigo mío, y Finn… ella es Denna Davicci, es también actriz -dije.
-Mmm… nunca habías hablado de él- comentó Denna.
-Bueno, nos acabamos de reencontrar- contesté.
- Oh,¡ qué lindo!- dijo y yo reprimí las ganas de poner los ojos en blanco.
Denna le dio la mano a Finn para que se la besara, y en cambio él solamente la apretó fuerte. Traté de no echarme a reír. Denna no parecía muy contenta.
Entonces Mercedes nos vio y dejó a Tina y Artie, que estaban discutiendo, seguramente porque él estaba antes con Denna y llego a donde estábamos nosotros. Me guiñó un ojo a espaldas de Denna y supe que iba a hacer algo para sacárnosla de encima.
-Hola chicos- dijo Mercedes- Hola, Denna. Disculpen. Solo quería avisarte, Denna, que el productor Keith Sanders está aquí. Acaba de llegar.
Todos fijamos la vista en la entrada y un señor de unos setenta años con un traje blanco y un bastón llegó acompañado de dos mujeres. Denna soltó una débil risita.
-Bueno, me tendrán que disculpar- dijo- Tengo que saludar al productor Sanders. El fue quién me dio mi primera oportunidad en el teatro St. James. ¡Hasta luego!.
-Adiós- le dije mientras se alejaba.
Entonces Mercedes y yo nos atacamos de risa y Finn nos observó como si estuviéramos locas. Inmediatamente compuse mi expresión, pero Mercedes todavía seguía riendo.
-Lo siento, Finn- dijo- Esa mujer es simplemente insoportable.
-¿Entonces porque la invitaste?- le pregunté.
-Creo que hice la lista mientras estaba borracha- dijo con toda tranquilidad- y nunca volví a revisarla.
Mercedes se encogió de hombros y yo tosí para que se diera cuenta de que Finn aún estaba perdido.
-Trabaja en Broadway- explicó.
- Si, y fue compañera mía en el musical que acabo de terminar, Chicago- continué yo- Y es insoportable.
-Es una zorra- dijo Mercedes, para dejar de darle vueltas al asunto.
Finn rió de nuevo.
-Bien, creo que ya entiendo- dijo.
Al poco tiempo llegó Kate, mi asistente, y se la presenté a Finn. A él le pareció muy simpática, y a sus espaldas, Kate me levantó el dedo en señal de aprobación. Entonces llegó Mercedes de nuevo hasta donde nos encontrábamos, seguida de Quinn y Noah, ¡que estaba llorando!, y muy abrazado de Quinn. Mercedes parecía preocupada, mientras Quinn tenía cara de que quería que la tierra se la tragara. Noah, en cambio, tenía su rostro hundido en el cuello de su esposa y murmuraba palabras ininteligibles mientras lloraba descontroladamente.
-¿Está bien Noah?- preguntó Kate.
- Bebió más de lo que debía y ahora está en la etapa del llanto- explicó Quinn de mal humor.
-Oh.
-Chicos, de casualidad, ¿han visto a Artie y a Tina?- preguntó Mercedes.
-No- respondimos a coro.
-No están por ningún lado- continuó.
-Tú estabas con ellos hace un rato- dije
-Si- contestó- pero los dejé para irme con ustedes, ¿recuerdas?
-¿Es muy grave que estén perdidos?-preguntó Kate.
-Pues…no- contestó Mercedes- pero tengo que estar al pendiente de todos mis invitados. Y Tina es una de mis mejores amigas, no se pudo haber ido así como así.
-Tal vez deberíamos buscarlos dentro del edificio-sugirió Finn.
-Podemos dividirnos-propusé.
-Yo me quedo a esperarlos aquí con Noah- dijo Quinn.
Noah soltó un leve gemido, pero asintió.
-De acuerdo. Vamos.
Finn me tomó de la mano y le sonreí, entonces nos dirigimos a los baños de los pasillos del edificio. Mercedes se fue a las cocinas y Kate revisó en el mini bar. Finn entró al baño de hombres y a los quince segundos volvió a salir, preocupado.
-Nada-dijo.
Tocó mi turno y abrí la puerta que llevaba el letrero de Damas, y para nuestra sorpresa, estaba abierta.
-Oh, Dios mío, ¡mis ojos! –grité.
-Oh,¡ por el amor de…! -exclamó Finn.- Maldición.
Frente a nosotros, estaban Artie y Tina, ella sentada en el lavado con las piernas alrededor de la cintura de su esposo. Fue una imagen asquerosa.
Artie estaba murmurando palabras que eran mucho más corrientes que una bolsa imitación de Louis Vuitton.
Tina se mostraba incomoda y nerviosa y le dio una cachetada a su marido para que se diera cuenta de que no estaban solos. Artie volteó y su cara se volvió roja como un tomate. Entonces los dos se separaron y él rodó hasta donde no pudiéramos verlo. Finn inmediatamente me tapó los ojos. Reí a pesar de estar en tan incómoda situación y le di un codazo.
-No se te ocurra ver de más- le susurré en el oído.
Tina se bajó del lavabo y entonces Artie volvió a su lado, los dos con las cabezas bajas.
-No pensamos que iban a venir aquí- dijo Tina.
-Lo sentimos mucho, chicos- murmuró Artie.
-¿En qué estaban pensando cuando se les ocurrió eso?- pregunté, en tono serio.
Tina levantó la cabeza.
-Simplemente…sucedió- dijo apenada.
Finn suspiró, como dejando escapar el susto.
-Bueno, de igual forma les pedimos disculpas nosotros por… bueno, Mercedes los estaba buscando y nos ofrecimos a ayudar.-dijo.
Asentí.
-De acuerdo. Vamos- dijo Artie débilmente.
-Lo siento- repitió Tina.
Salimos detrás de ellos y Finn les prometió que no diríamos nada. Entonces nos reunimos con los demás.
-¡Al fin están aquí!- exclamó Mercedes y los cuatro sonreímos culpables.
Después de eso, la fiesta siguió bien y Tina y Artie se ofrecieron a darles un aventón a Quinn y a Noah, quien ya estaba dormitando.
Me despedí de las chicas y quedamos de hablarnos el día de mañana para hacer planes.
Al salir, Finn me tomó de la mano y yo apreté la suya fuerte.
Paró a un taxi que pasaba por ahí y de nuevo me ayudó a subir. Entonces en la radio oímos una canción que los dos conocíamos muy bien.
Just a small town girl
Livin' in a lonely world
She took the midnight train goin' anywhere
Just a city boy
Born and raised in south Detroit
He took the midnight train goin' anywhere
A singer in a smoky room
A smell of wine and cheap perfume
For a smile they can share the night
It goes on and on and on and on…
Los dos sonreímos y agradecí por ese momento. Nada en el mundo me podía hacer más feliz.
Cuando llegamos a Greenwich Village y nos detuvimos en mi departamento, volvimos a hablar.
-Después de todo-dije-creo que fue una tarde interesante.
-Para ser mí primer cóctel estuvo bien- comentó Finn.
Solté una carcajada.
Le pagó al taxi y cuando bajamos me volvió a tomar de las manos. Esta vez las dos.
-Escucha…- me dijo- sé que tal vez no sea mucho tu ambiente, pero este viernes hay un juego de los Yankees… y no sé si te gustaría ir conmigo. La verdad es que… quiero pasar más tiempo contigo, y probablemente sea el peor lugar para tener una cita, pero es divertido salir juntos, y nunca se sabe que aventuras nos encontremos en el camino.
Le sonreí suspicaz y el bajo la vista, soltando una risa nerviosa. Me pareció algo muy tierno.
-Claro que me encantaría ir al juego contigo- le dije- Solo que me tendrías que explicar todo, porque, honestamente, no sé nada de baseball.
-No hay problema- dijo.
-De acuerdo. Bueno, creo que sería mejor que entrara…-comencé.
-Sí, sí, claro- asintió algo distraído.
-Nos vemos luego-le dije.
-Sí, yo paso por ti el viernes- me avisó.
-Perfecto- concluí mientras me acercaba a la puerta.
Finn no me dejaba de mirar y yo tampoco aparté la vista, por lo que olvidé que la entrada del edificio tenía diez escalones. Como era de suponerse, me tropecé y me fui de bruces contra el pavimento. Que llevara tacones no ayudaba mucho. En un instante Finn estaba a mi lado y me ayudo a pararme. Yo me moría de vergüenza. Pude sentir mi rostro sonrojado y deseé que me tragara la tierra.
-¿Estás bien?-me preguntó Finn, un poco asustado.
-Sí- respondí- Creo que solo me raspé un poco mi rodilla- mencioné, revisando mis piernas.
-¿Quieres que te ayude en algo?- insistió.
-No, no te preocupes- lo calmé- llegando me limpio y me pongo un curita.
-¿Segura?- preguntó.
Asentí.
-Estoy bien. Nos vemos.
Me volvió a mirar a los ojos y en ese momento la vergüenza desapareció, para mi gran alivio. La herida ni siquiera me dolía. Al ver a Finn me olvidé de todo lo demás.
-Hasta luego- dijo.
-Hasta luego- repetí.
Entonces abrí la puerta y él se fue alejando poco a poco, pero mi corazón comenzó a latir fuertemente e inmediatamente le mandó una instrucción a mi cabeza.
-¡Finn!- le grité.
Él volteó a verme de nuevo y yo corrí hacia él, esta vez prestando atención a los escalones.
Puse mis brazos alrededor de su cuello y él envolvió mi cintura con los suyos. Entonces lo besé. Y en un nanosegundo, él empezó a responder. Fue un beso largo y profundo. Absolutamente de otro mundo. No sabía si se debía a que había pasado mucho tiempo, o había alguna otra razón, pero estaba segura de que este beso era mucho mejor que cualquier otro. Mientras sentía sus dulces labios acariciar suavemente los míos, volví a recordar los momentos vividos en McKinley High, y en especial en Lima, y deseé con todo mi corazón que esta vez nada ni nadie apartara a Finn Hudson de mi lado. Ni siquiera yo misma.
Cuando por fin nos separamos, pude ver su sonrisa perfecta, y agradecí que no estuviera arrepentido. Le devolví la sonrisa y nos despedimos, prometiendo que hablaríamos mañana.
Cuando entré finalmente al edificio, una de mis vecinas, Lilly, me interceptó de lejos.
-¡Dios mío, Rachel!.¡¿Qué te pasó en la rodilla?- me gritó desde otro pasillo.
-¡Nada de qué preocuparse!- respondí- ¡Buenas noches!
Entré a mi departamento y tomé el botiquín de primeros auxilios. Revisé mi rodilla y ¡vaya! Estaba sangrando. Debería sentir al menos una pequeña punzada de dolor. Pero no. Mi cuerpo estaba cálido gracias a los latidos de mi corazón. Me puse una curita y me desvestí, me puse mi pijama y me desmaquillé.
Las luces nocturnas de Nueva York estaban en todo su esplendor, y estoy segura de qué se reflejaron hasta la ventana de mi habitación, donde yo dormí esa noche con una sonrisa tonta en la cara.
¿Y? ¿Qué les pareció este capítulo? ¡Haganmelo saber porfavor! Tardé horas y creo, supongo, salió bien. Espero saber su opinión. Debo confesar que el beso Finchel lo tenía planeado para el próximo capítulo, pero recibí varios mensajitos y vi sus reviews, y decidí que no los iba a hacer esperar más. No estaba muy segura, pero al final creo que fue lo que más me gusto. No se que les pareció a ustedes. De verdad espero tenerles el próximo capítulo en unos días, en caso de que no sea así, estaré publicando cada fin de semana. Cualquier cosa, avisenme! Estaré disponible todos los días. Y bueno, solo les pido por favor si no es una molestia, que me dejen sus reviews, y sin nada más por ahora... Nos seguimos leyendo...
