Caminó por los pasillos vacíos con la cabeza gacha y sangrando levemente por el brazo sobre el que había caído, que le dolía horrores debido al hombro dislocado. Una pequeña hilera de lágrimas luchaba por salir al exterior, pero debía mantener el tipo, un soldado jamás lloraba en público. Un pequeño zumbido de la reciente descarga le recorría el cuerpo y le hacía temblar. Antes de entrar a la habitación se subió el cuello de su sudadera, no quería que nadie le viera el collar, era vergonzoso. Entró como un zombi y se tumbó en la cama mirando hacia la pared, Chris estaba leyendo una revista, cuando le oyó entrar se puso a hablar de los melones de la tía del Play boy, pero cuando se giró para mirarle y le vio con el brazo manchado de sangre y con el hombro en una posición difícil de ver, se bajó, bueno, se tiró de la cama y le agarró de la cintura tocando en la zona que el día anterior fue golpeada y electrocutada.

Según notó la firme mano de su amigo, el soldado se encogió aún más de dolor. Chris le llamaba por su nombre y le suplicaba que se girara y le dejara curarle las heridas. Finalmente, el rubio reaccionó y se sentó despacio en la cama. El mayor fue a por un mini botiquín que guardaba para las emergencias y sacó todo lo necesario.

Le extrajo con cuidado todos los cristales incrustados en la carne, le cosió una raja bastante fea que tenía en el bíceps y lo desinfectó todo bien. Le volvió a colocar el hombro en su sitio, pero su amigo solo puso una mueca de dolor, no se inmutó para nada. Se arrodilló frente a él y le obligo a mirarle a los ojos. Los tenía enrojecidos, seguramente el muy ceporro querría llorar pero tenía más orgullo que Satanás.

- ¿Me vas a decir lo que te pasa? - el rubio negó con la cabeza - Por favor, ¿es sobre el chico ese? - esta vez asintió - ¡Te ha hecho daño! ¿Le mato? - negó de nuevo y una lágrima rodó por su mejilla amoratada.

- Tengo que matarle yo - Chris puso los ojos no como platos, si no como paelleras, le puso una cara interrogante y le pidió con la mirada que le explicara los detalles. El rubio le contó muy por encima lo que pasaba, pero evitó hablar del regalito del jefe.

Después de media hora de consuelo, Jensen se quedó dormido entre los brazos de Chris, no había llorado, pero el chico pedía a gritos un abrazo consolador.

Le dejó con cuidado en su cama y se fue a dormir.

No puedo matarle.

Él me quiere, simplemente no puedo.

¿Y si huyo? No, no puedo, el jefe me encontraría y me enviaría aLa Jaula, ydios, no quiero pensar siquiera en ello.- se encogió un poco al recordar sus días pasados en la sala de castigo.

Tengo que pensar en algo. No puedo hacerle eso a Jared…ni a su padre.

Él…. me quiere.

Sonrió para sí mismo al recordar los castos y dulces besos que le daba Jared, tan cálidos, tan llenos de vida…. justo lo que él no tenía. Su cuerpo se relajó al pensar en lo bien que lo había pasado con Jared, cuando le tocaba tan dulcemente y oh dios, cuando masturbó al moreno, se sintió tan lleno de alegría, de amor… joder, de vida. Y luego esos mimos, se sentía terriblemente querido. Jared Padalecki era el único ser humano que había conseguido derribar las murallas que le hacían asquerosamente hermético e impenetrable. Coño, si Chris siempre le decía de coña, que parecía Mordor, impenetrable, pero por dentro estaba al rojo vivo.

Dios, se corrió sobre su estómago, y no le dijo nada, eso tenía que significar algo por pelotas. Era… ¿amor?.. pero él nunca había amado a nadie, no al menos así.

Una sonrisa de oreja a oreja le asomó en la cara, el soldadito bueno y loco amaba al chico de 18 años con sus ojos de cachorro. Y eso le hacía feliz, así que no, no podía matarle.

De repente un zumbido le nació en la nuca, y pronto se convirtió en una fuerte descarga, el rubio comenzó a jadear y a gritar en bajo para no despertar a todo el gallinero. Sin embargo, Chris tenía el sueño ligero y se despertó en cuanto notó movimiento en la litera de abajo. Encendió la luz y asomó la cabeza pensando que Jensen estaría teniendo una pesadilla. Pero cuando le vio con las manos agarrando algo en el cuello intentando arrancarlo y que todo su cuerpo convulsionaba ligeramente, volvió a tirarse de la cama y le sujetó porque pensaba que estaba teniendo un ataque epiléptico.

- No toques… descarga… no… electricidad - Jensen no quería que su amigo se electrocutara y le miró alucinando cuando su Chris le tocó y no recibió ninguna descarga, parece que solo le afectaba al cuerpo que llevaba el collar.

Después de dos largos minutos, la descarga cesó y el cuerpo del rubio se desmoronó en la cama, con la respiración aún acelerada y espasmos irregulares por todo el cuerpo, le dio las gracias a su amigo.

- Ni gracias ni pollas, Jenny, ¿Qué coño te ha pasado? - el rubio le esquivó con la mirada pero su amigo era tan terco como él, le obligó a mirarle a la cara y con el tono ensombrecido le repitió lentamente la pregunta.

Claro, Jensen se acojonó bastante y deslizó sus dedos por el cuello de la sudadera lentamente, Chris notó que le estaba suponiendo un esfuerzo enorme así que terminó de bajarlo él, descubrió el cuello lleno de pecas del soldado y vio para su horror una collar lleno de cables muy delgadito, se lo intentó quitar pero no había manera, debía tener algún control informático, debajo del collar tenía la piel roja y muy caliente. Le miró preocupado.

- Más te vale que no vuelva a pasarte esto, porque como se vuelva a repetir algo así puede que tu corazón no lo aguante.

Le miró con una lágrima en los ojos, pero Jensen estaba ausente. No podía siquiera pensar en él.