Antes que nada, prometí un capitulo por dia pero mi internet se volvio asqueroso estas tres noches asi que si puedo subiré los tres capítulos pendientes de estas tres noches, aparte del recién subido, en el transcurso de la madrugada y el transcurso del dia. Sin mas que agregar. Créditos a Isela reyes y a Rumiko Takahashi, ni la historia ni los personas son míos, espero les agrade el capitulo de hoy que sin duda esta buenísimo... Las dejo disfrutar de el y espero comentarios positivos.

"Historia Normal"

"Diálogos"

"Pensamientos"


No me toma mucho decidir que usar. Puesto que no verá a nadie en particular y no estará mi jefe para criticar mi atuendo. Me pongo un vestido plata corto y ajustado, con tacones a juego y opto por llevar el cabello suelto.

¡Uff! — Exclama Ayame mirándome de pies a cabeza. — Creo que esta noche, nosotras no pescaremos ni un resfriado. — Dramatiza. Pongo los ojos en blanco y niego.

No es para tanto. — Le resto importancia.

Te ves genial. — Me ánima Sango.

Si quieren no voy. — Bromeo.

Nada de eso. — Me corta Ayame.

Ayumi también nos acompaña, aunque no deja de quejarse durante todo el camino, ademas de presumirnos acerca de su prometido. No se que prefiero, si que se queje o que presuma.

Las 4 bajamos del auto y nos dirigimos a la entrada del lugar, a pesar de las protestas de Ayumi, quien discute sobre la decencia del sitio.

Por favor, Ayumi. En todos los antros es lo mismo. — Dice Sango.

Te equivocas. Estuve leyendo algunas notas y comentarios en internet, todos dicen que tiene mala reputación y que incluso algunos practican sexo en los aseos. — Nos echamos a reir.

Eso sucede en todos los antros. — Asegura Ayame.

¿Nunca lo haz hecho con tu prometido en un baño público? — La provoca Sango. Ayumi pone cara de espanto y de nuevo reímos.

Creo que después de todo, fue buena idea venir, me hacia falta relajarme y reír con mis amigas. Últimamente el trabajo y el apellido Taisho llenaban cada espacio de mi mente. Cosa que me desquiciaba.

Mierda. — Maldice Ayame al ver la enorme cola de gente en la entrada. — Creo que no podremos entrar en toda la noche.

— Tranquila. — Dice con seguridad Sango. — Déjamelo a mí.

¿Que piensas hacer? — Ayumi la mira con cara de susto.

Nada, ya verás. — Se abre paso entre los aglomerados y antes de lo esperado estamos pasando a la puerta. — Se los dije. — Canturrea.

Soy tu fan. — Murmura Ayame golpeando su mano.

¡No esta tan mal! — Escucho decir a Ayumi, mientras avanzamos por el pasillo que conduce al interior.

¿Bromeas? ¡Esta genial! — Grita Ayame provocando a Ayumi.

Conforme nos acercamos, se percibe el ritmo de la musica electrónica y como aumenta la temperatura. Nos abrimos pasos entre los que bailan y charlan, hasta que llegamos a la barra, ellas rápido piden bebidas. Yo tengo el impulso de recorrer con la mirada el lugar, como si hubiera algo que descubrir y de pronto lo veo. ¡Mierda! Se me cae el alma a los pies y siento como la sangre abandona mi cara.

Esta sentado en la zona VIP, recostado en un lustroso sillón, sobre sus piernas esta una mujer que lleva una diminuta falda y solo un sostén en la parte superior. Ambos ríen y veo como Inuyasha hunde su rostro entre los pechos de esa mujer y mete la mano debajo de sus bragas. ¡Joder! Quiero vomitar.

¡Kagome! — Sango intenta captar mi atención, pero es inútil, mis ojos estan fijos en ellos y en lo que hacen.

¡Es un idiota! ¡Un maldito idiota!

Pero quizás yo soy mas idiota por sentir dolor, por sentir ganas de llorar. ¡Soy una estúpida!

Sin decir nada salgo corriendo. Me abro paso entre los cuerpos, sin importarme las protestas y maldiciones que me gano al golpearlos. Después de lo que me parece una eternidad, logro llegar hasta la salida, paso al portero quien me mira con reproche, puesto que apenas acabo de entrar. Lo ignoro y camino a un costado de la entrada.

¡Kagome! — Escucho gritar a Sango.

No respondo, ni la miro. Apoyo la frente contra la pared y jalo aire por la boca. Quiero llorar, quiero golpearlo, a el y a esa zorra, pero ¿por qué? Se supone que ya no me importa, que ya hemos terminado, que no debería importarme lo que haga, se supone que no debería doler. Pero no es así. ¡Mierda! Esto no es mas que otra muestra de lo poco que he representado para Inuyasha.

¿Estas bien? — Pregunta Sango tocando mi hombro.

Me duele saber que no le importo y que todo este tiempo ha estado haciendo lo que se le pega en gana. Aunque lo peor, es que eso mismo hizo durante estos 4 años de "relación". Que idiota soy.

Vayamos a otro lado. — Digo un poco agitada mientras me giro de frente a ellas. No quiero arruinarles la noche y justo ahora necesito un trago.

¿Segura? — Pregunta Ayame. — Si te sientes mal, podemos irnos.

Nada de irnos. — La corto de inmediato. — Vinimos a relajarnos, a pasarla bien.

Yo se de un lugar bastante mono. — Comenta Ayumi. — Al cual van puros niños bien.

Ninguna parece haberse percatado, ni preguntan que esta mal con el sitio ni conmigo. Eso es bueno.

No suena mal. — Ayame parece considerarlo.

No se diga mas. Vamos a ese lugar. — Aseguro un poco mas tranquila. Aunque para nada me siento así.

Entonces, vayamos. — Ayumi y Ayame comienzan a caminar, pero Sango me toma del brazo y me retiene.

Kagome. — Susurra mirándome preocupada ¿Acaso también lo vio? — ¿Estas bien?

Claro. — Digo aparentando normalidad.

Estas pálida. — Creo que no lo vio. Niego y forzó una sonrisa.

No es nada. Anda vayamos a pasarla bien. — Creo que eso es imposible.


El lugar es tal cual nos los describió Ayumi. "Un lugar de niños ricos" Basta con ver la decoración del sitio para saberlo.

¡Hey señorita! — Grita Sango. — Deje de ver cuadros y vea cuerpos. — Su comentario me hace reir.

¿Cuerpos? — Pregunto divertida.

Si, no solo existen los hombres Taisho. — Mira alrededor. — Aquí hay muchos y bastantes guapos. Anda.

Creí que dijiste que no debía enrollarme con nadie. — Le recuerdo. Pone los ojos en blanco y niega.

Nadie con el apellido Taisho, por favor. Ademas esto es solo un ligue de antro, nada serio.

Sesshomaru tampoco lo es. — Afirmo. Ella sonrie mirándome extraña. — ¿Qué?

Si tu lo dices.

¡Ash! — A pesar de lo que acabo de decir, justo ahora quisiera verlo. ¿Por qué? Sencillo, para fastidiar a Inuyasha. Pero Sango tiene razón, eso no es sano. Aunque ahora que lo pienso. ¿Inuyasha sabrá?

Ocupamos una mesa y pido vodka, el cual tarda mas en llegar que en terminarlo. Luego pido un martini, que bebo igualmente rápido.

Tomatelo con calma. — Me dice Ayame.

Lo hago. — Respondo.

Dejamos de lado las bebidas y nos movemos a la pista para bailar.

La música y el alcohol me sientan de maravilla despues de lo que acabo de ver, pero no basta para sacarlo de mi cabeza. Inuyasha Taisho es un estigma que aun no supero y que necesito borrar. Si sentí remordimiento por lo ocurrido con Sesshomaru, ahora no hay nada de eso, se lo merece, eso y mas. Aprovecho que la pista esta a reventar y que mis amigas estan demasiado concentradas en bailar, para escabullirme entre la multitud. Voy directo a la barra y pido otro martini, seguido por un ron y un tequila, que me hacen sentir eufórica y relajada.

¡Kagome! — Sango aparece y me mira con reproche. Estoy sentada en uno de los banquillos, con el codo derecho apoyado y el otro sobre la copa.

¿Que? — Pregunto ante su expresión.

¿Te has tomado todo eso? — Inquiere horrorizada mientras contempla una variedad de vasos que estan junto a mi.

Si. — Respondo orgullosa con una risilla boba. Creo que comienzo a embriagarme y mis risas me delatan. Aunque no esta tan mal, o quizas si, he comenzado a decir verdades, como es mi habito cada vez que me paso de copas. Pero estoy con Sango quien sabe todo de mi, asi que no importa. Tomo mi copa, pero ella sujeta mi brazo.

No bebas mas. — Me reprende.

Pero...

— Estas borracha.

— Solo un poquito. — Me defiendo, pero mi voz distorsionada me contradice. Niega y me toma del brazo.

Vamos. — Intenta ponerme de pie y casi caemos las dos, pues mis pies doblan. — ¡Dios! Kagome.

¡Estoy bien! ¡Estoy bien! — Repito riéndome como una loca.

¿Sabes que? Mejor quédate aqui, voy a buscar a las chicas. — Me empuja de nuevo sobre el banquillo.

¡Yo voy contigo!

No, apenas puedes ponerte de pie.

Eso no es cierto. — Gruño intentando ponerme de pie, pero ella me frena.

Kagome. — Dice con voz tranquila y mirándome como si fuera un niño pequeño. — Por favor, quédate aqui. — Pongo mala cara, pero si me lo pide de esa forma no puedo negarme.

Esta bien. — Sonríe y mira por encima de mi.

Disculpa. ¿Puedes cuidarla poquito? — Pregunta al barman. Sango usa su encanto con el chico, quien con una sonrisa asiente. Seguro cree que ligara con ella, si supiera que esa chica no toma en serio a nadie.

Claro. — Responde alegremente.

Gracias. No tardo. Pórtate bien, Kagome. — Repite.

Si, si.

La veo perderse entre la multitud y entonces mi cuerpo lo siente. Esa extraña sensación de familiaridad que me eriza la piel y me agita. ¡Esta aqui! Me apoyo en el borde de la barra y consigo ponerme de pie. Mis ojos se dirigen hacia la escalera y lo veo. Esta tan guapo y sus ojos escanean el lugar, como si buscara algo. ¿Me busca a mi? No me lo pienso y avanzo hacia el.

¡Espera, amiga! — Grita el barman. Lo ignoro y corro hacia las escaleras.

¡Sesshomaru! — Exclamo lanzándome sobre el.

Enrosco las piernas alrededor de su cintura y los brazos en su cuello, mi boca se funde con la suya. Lo beso como antes, hundo con furia mi lengua dentro de su boca y acarició la suya. Escucho como gime y entonces intensifico mi ritmo. Sus manos sujetan mis caderas ayudándome a mantenerme pegada a su cuerpo.

Kagome. — Jadea intentando detenerme, pero no me aparta.

¿Que intento hacer? Devolverle a Inuyasha lo que hace con esa tipa, con sus tantas tipas. Quiero utilizar a Sesshomaru de nuevo. Se que estoy dejándome llevar por el despecho, pero mi cerebro esta demasiado embriagado, asi que no puedo pensar con claridad. Y Sesshomaru es el único que me hace sentir bien.

¡Kagome! — Escucho la voz de Sango a mi espalda. — ¡Kagome! — Me aparto de Sesshomaru a regañadientes y la miro, tiene los ojos como platos y niega con la cabeza. Detrás de ella, Ayumi y Ayame aparecen y se quedan igual que mi amiga. Mirándonos como bichos raros. No me paso por alto la forma en la que Ayumi observa a Sesshomaru y siento una sensación de incomodidad. ¿Que no tiene a su flamante prometido? ¿Por qué lo mira?

Puedo notar como algunos a nuestro alrededor no nos quitan los ojos de encima. Seguro que es una escena extraña. Parezco un mono aferrado de esta forma a Sesshomaru, quien ni se inmuta. Pero yo no tengo su temple. Me cuelgo al cuello de Sesshomaru y le susurro al oído.

Sácame de aquí.

De acuerdo. — Accede, girándose hacia las escaleras.

¡Espera! — Grita Sango interponiéndose. — No te la puedes llevar. — Protesta.

Ella quiere irse conmigo. — Responde Sesshomaru con tranquilidad.

Ella no sabe lo que dice. — Sango se acerca hasta quedar en mi campo de visión y me toma del brazo. — Kagome, si te vas con el, mañana vas a querer morirte y también matarme a mi. — Río y niego ocultando el rostro en su cuello.

Quiero irme con Sesshomaru. — Murmuro empecinada.

¡Kagome! — Gruñe y niega. — No puedes irte con el.

Jamas la lastimaría. — Afirma Sesshomaru.

Te equivocas. — Siento como Sesshomaru saca algo de su bolsillo.

Esta es mi tarjeta.

Eso no me da seguridad. — Por primera vez odio a Sango. ¿Por que no me deja ir?

¡Sesshomaru! — Susurro mordiendo su cuello, incitándolo.

¡Dios! — Exclama Sango exasperada.

Déjame ir. — Le espeto molesta. Suspira y niega.

Que quede claro que lo intente. — Dice molesta. Mira a Sesshomaru. — Llevatela. — Me mira a mi. — Pero conste, que tú lo quisiste.

Nos vemos. — Sesshomaru camina hacia las escaleras. Sube de prisa y se abre paso hasta la salida. Siento un poco de frío en las piernas mientras avanza por el estacionamiento. — ¿Estas bien?

Si. — Consigo decir aun aferrada a su cuello. — ¿Que haces aqui? — Eso es algo que no entiendo, pero sin duda mejor no podía ser.

No atendías tu móvil.

¿Qué? ¿Me llamaste?

— Si, muchas veces. — Creo que lo deje en la mesa.

No lo tenia conmigo, pero... ¿Como supiste donde estaba?

— Hace rato te llame y una de tus amigas respondió. Ella me dijo donde estabas.

— ¡Ah! ¿Y por qué me llamaste?

— Tenemos un asunto pendiente. — Sus palabras me divierten.

¿Si?

Si. — Responde muy serio.

Entonces. ¿Me llevaras a tu casa? — Pregunto riéndome.

Si. — Se detiene y me hace bajar hasta que mis pies tocan el piso. Ahora soy consciente de mi estado, apenas logro estar de pie. Sesshomaru me apoya contra su auto, toma mi rostro entre sus manos, retira el pelo y me observa con detenimiento. — Estas ebria, Kagome.

Solo un poquito. — Digo mostrándole dos dedos en señal de cantidad.

Ahora entiendo tal recibimiento. — Murmura moviendo la cabeza.

¿No te gusto?

Me encanto. — Se inclina y me besa. A diferencia de como lo bese, este es lento y suave, se toma su tiempo para probar mis labios.

Llévame a tu casa. — Gimo aferrándome a su camisa.

Eso haré. — Se aparta y abre la puerta, haciéndome subir a su elegante auto. Lo enciende y nos alejamos del lugar. — ¿Quieres vomitar? — Pregunta mirándome de reojo. Supongo que nadie subiría a su costoso auto a una alcohólica. Pero no es mi caso.

Yo no vomito. — Levanta una ceja con expresión incrédula. — Lo digo en serio, nunca en mi vida he vomitado cuando bebo. — Algo sin duda bueno.

¿Lo haces con mucha frecuencia?

— No, solo cuando me molesto.

— ¿Estas molesta? — Sonrío falsamente, mostrándole mi dentadura.

No.

Conduce mientras lo observo fijamente. Sesshomaru es tan serio y correcto, por lo que me cuesta imaginarlo corriendo por su empresa sin camisa. Aunque justo hace un momento lo bese delante de todas esas personas. Es extraño.

Llegamos. — Anuncia mientras entramos en el estacionamiento de un enorme edificio. Conduce hasta uno de los aparcamientos y apaga el auto. Retira su cinturón, me mira y baja, rodea el auto y abre mi puerta. — Ven.

Tomo su mano y salgo del auto. Aun me siento un poco mareada y veo un poco distorsionadas las cosas. Creo que se me pasaron las copas. Me sujeta de la cintura mientras avanzamos hasta el elevador. Pulsa el número 24.

¿Cuantos pisos tiene este edificio? — Pregunto curiosa.

30.

— ¿Por qué elegiste el 24? — Me mira extrañado. ¿Qué? Es curiosidad. — Mi curiosidad alcohólica.

Opto por guardar silencio y observar el cambio de números, mientras sus dedos golpean mi cadera con un ritmo cadencioso que me resulta reconfortante. La caja de metal se detiene y las puertas se abren. Sesshomaru me conduce al interior del departamento. Donde me libera.

¿Esta es tu casa? — Pregunto mientras camino por el lugar. Tiene sillones de piel y una mesa de cristal, donde descansa un pequeño control. Un bar y muchos cuadros. Es un sitio muy elegante y ordenado.

¿Quieres algo? — Me giro para verlo. ¿Querer algo? Si, se muy bien que quiero.

Tu. — Respondo sin tapujos. Sonríe y yo tambien lo hago. — ¡Sonreíste! — Exclamo emocionada y camino hacia el. — El señor Taisho sabe sonreir.

— Eso creo. — Murmura siguiéndome el juego. Me gusta verlo asi, relajado y natural, no con la expresión seria y fría que casi siempre muestra.

Me gusta mucho cuando sonríes. — Confieso.

¿De verdad? — Ahora me mira con curiosidad.

Si. — Me cuelgo de su cuello y rozo sus labios.

Mi princesa es una borracha. — Susurra mirándome con ternura.

¿Princesa? — Inquiero sorprendida.

Cenicienta era una princesa. — Su comentario me hace reir. ¿Yo una princesa?

Entonces, ¿Tu eres el príncipe?

— Por ti, puedo serlo. — Su afirmación me deja sin palabras, pero no solo eso, su mirada dice muchas cosas.

¿Por qué? — Acaricia mi mejilla con su pulgar.

Porque nunca conoci a alguien como tu. — ¡Mierda! Siento cosas extrañas en la barriga. ¿Vomitare?

¿Como yo?

— Si, alguien que me hace actuar como alguien desequilibrado.

— No, tu eres quien me hace enloquecer, Sesshomaru Taisho. — Replico sin dejar de sonreir. Niega y pega su frente a la mía.

Kagome, me haces parecer un violador.

— ¿Qué? — Eso si que me ha hecho gracia.

¿Qué crees que la gente pensó cuando saliste corriendo de mi oficina con el vestido roto? — Río y echo la cabeza hacia atrás. Sesshomaru aprovecha para besar mi cuello y yo disfruto. — Ademas de que me hiciste correr desnudo por mi empresa, señorita Higurashi. — Suelto una carcajada.

Tu tienes la culpa. — Lo acuso. Si no se hubiera portado como gilipollas nunca hubiera ideado ese plan.

¿Yo? — Pregunta fingiéndose sorprendido.

Si, por dejarme de ese modo en el elevador.

— ¡Ah! Entonces ¿Debí terminar lo que comencé?

— Si. — Digo sin sentir pena.

Creo que me lo merezco. — Me toma en brazos y camina hasta una habitación. — ¿Te parece si terminamos lo que hemos dejado dos veces a medias?

— Si. — Sube a la cama conmigo y me coloca sobre su pecho.

Muy bien, mi princesa, soy tuyo. — Sonrío como una tonta.

¿Mío?

Completamente. — Torpemente me incorporo hasta quedar sentada sobre su abdomen.

Mío. — Murmuro mientras deslizo mis manos por su piel. Apretando pezones y palpando cada musculo definido de su abdomen. Él es paciente y me deja hacer lo que me viene en gana.

Muero por tenerlo, pero mi estado no ayuda mucho, creo que se me pasaron demasiado las copas, aunque nunca contemple la posibilidad de encontrarlo. Poco a poco siento la pesadez apoderarse de mi cuerpo. Me inclino y beso su cuello lentamente.

Kagome. — Lo escucho decir.

¿Que? — Pregunto sin separar mis labios de su piel.

¿Te gusto? — Su pregunta es un poco directa, sonrio y levanto la cabeza para verlo a los ojos.

¿A quien no? Estás buenísimo. — Confieso. Haciendo gala de mi sinceridad. Sesshomaru ríe y paso mi dedo por sus labios. Me encanta cuando sonríe.

Eres realmente linda.

— Y tu muy guapo. — Respondo encantada con sus ojos.

¿Me quieres? — ¡Mierda! Me remuevo y me recuesto sobre su pecho. No sé si tengo esa respuesta, puesto que aún me dolió ver a Inuyasha con esa zorra. Sin embargo, estar de este modo con Sesshomaru, se siente realmente bien. — ¿Kagome? — Gruño ocultando mi rostro en el hueco del cuello.

Un poquito. — Digo tan bajo, que dudo que lo escuche. ¡Lo he dicho! Sesshomaru Taisho me gusta, no importa la cantidad, me gusta. Mañana querré morirme nuevamente. Suspiro y dejo que mis ojos se cierren.

Se mi princesa, Kagome. — Susurra acariciando mi espalda. ¿Quiero serlo? No estoy segura de que funcione.


Tengo una resaca espantosa, siento que la cabeza me explotara, quiero vomitar por el desagradable sabor que tengo en la boca. ¿Que rayos paso? Muevo las manos y...

Pero... ¿Que mierda? — Estoy esposada a la cama. ¡Mierda! ¡Mierda! ¿Que paso anoche?


DE NUEVO LO HICE SE LAS CORTE EN LA MEJOR PARTE... Pero no se aflijan en el transcurso del dia las recompenso co capítulos seguidos para que no dejen de amarme... Si el Janny de por si es hermoso en la historia original... El SessKag gana por mil ¡ARRIBA EL SESSKAG! Las leo en el siguiente capitulo... En serio Mis amores me encanta que les guste la historia siempre habia querido hacer una historia de inuyasha pero nuca me salio la inspiración leía los que habia en la pagina y de por si me desmotivaba porque decia que los míos jamas serian tan buenos y no iban a gustar... Pero esto es un comienzo

Las amo

Besitos

Las leo en el siguiente capitulo

CONTINUARA...