Capítulo 6: New world.
—Pero bueno, Kurosaki —habló Urahara al verlo por allí muy temprano en la mañana, abriendo su abanico y tapando su cara y sonrisa con él—. No sabía que tuvieras tanta prisa en esto, pero tranquilo… Ya tengo todo preparado.
Mientras tanto, Shiro estaba cabreado con Ichigo. Que ingenuo había sido. O mejor dicho, idiota directamente.
Desde la noche anterior Ichigo lo tenía suprimido y un bloque que no le permitía tener acceso a su mente. ¿Acaso todas sus palabras del día anterior habían sido mentira? Y solo de pensar en eso se enfadaba aún más.
En el momento en que iba dándole vueltas a la situación, notó algo extraño. Era como si algo tratara de absorberlo.
—Maldito idiota con complejo de héroe. ¡Bastardo! ¡Idiota! ¡Te odio Ichigo! —gritó con mucha ira.
—¿Ah sí? —le respondió una voz.
El hollow abrió los ojos para encontrarse cara a cara con un Ichigo muy cabreado, con un tic en el ojo y a quién se le empezaba a notar una venita en la sien.
—Vaya, ¿es así como pagas a quién te ayuda? ¡Desagradecido! —le contestó Ichigo, pegándole un puñetazo en la cabeza.
—Pero qué demonios…—empezó el hollow mientras se sobaba la parte de la cabeza donde había sido golpeado.
Fue entonces cuando miró alrededor. En un segundo logró averiguar dónde estaban. La sala de entrenamientos de Urahara.
—Pero, ¿qué hago aquí? —preguntó totalmente confundido. No podía creer que estuviera en… ¡No era posible! —Esto es el mundo real…
—No, es el mundo donde los unicornios vomitan arcoíris—le respondió sarcásticamente Ichigo. —Encima que intento cumplir tu deseo… ¡Ya te vale, Shiro!
—¿Qué? ¿Quieres decir que de verdad estoy fuera? —le preguntó el hollow, de repente emocionado, y mirando alrededor. —No me lo puedo creer…
Por Dios, casi podía ver como los ojos le brillaban como los de un niño en el día de Navidad.
Ichigo se llevó la impresión del siglo al verlo tan sólo a unos centímetros de él. El hollow se quedó mirándole fijamente y le preguntó:
—¿Qué demonios hago aquí?
—Bueno, pensé que igual no era tan mala idea que salieras un rato.
El hollow no podía articular palabra. Estaba completamente sorprendido. Sus pensamientos fueron interrumpidos de nuevo por el chico, que había cruzado los brazos y había tomado una postura seria.
—Pero no creas que esto va a ser hacer lo que quieras, ¿entiendes? No puedo dejar que vayas solo a cualquier parte, porque a saber lo que harías si no estoy presente. Además, no puedes estar fuera por más de doce horas.
El hollow lo miró curioso, no entendiendo a qué se refería.
—El sistema está un poco hecho a la prisa —rió bajito Urahara. —Así que no puedes permanecer fuera del mundo interno de Kurosaki-san más de doce horas. Casi llegado el tiempo deberás volver.
—¿Y si no lo hiciera?
Kisuke agacha la cabeza ocultando su mirada bajo la sombra de su sombrero. —Kurosaki-san moriría lentamente —saca su abanico y lo pone frente a su boca. —Sois parte de la misma alma, y una separación muy prolongada sin los métodos adecuados puede ser muy peligrosa para ambos. Tranquilo, puede que en un mes tenga la técnica completa y podremos solventar este pequeño problema. Además de momento sólo las personas con poder espiritual podrán verte. Ichigo y yo hemos hablado de esto y hemos decidido darte una oportunidad. Decías que simplemente querías poder estar en este mundo y esto es lo más parecido que de momento podemos hacer.
El hollow no pudo más que asentir con la cabeza, mostrando que había entendido lo que le decían.
—Ahora escucha, la verdad es que podrías meterme o mejor dicho, meternos en un buen lío si algo de esto llegara a oídos de la Sociedad de Almas. Por eso no nos podemos permitir que ningún shinigami o persona te vea, ¿lo entiendes? —explicó Ichigo con claridad queriendo que a Shiro se le quedaran grabadas sus palabras en la cabeza.
—Tsché, si no hay de otra…
—Me lo tomaré como un sí —Ichigo suspiró.
—¡Bien! —exclamó Urahara regresando a su actitud alegre. —No tengo nada más que decirles. ¡Venga! ¡A explorar el mundo!
—¡Oh! ¡Ichigo! —exclamó muy emocionado Shiro deteniéndose y mirando a lo alto del tejado de una casa.
—¿Qué es ahora? —suspiró Ichigo sonriendo un poco y parándose unos metros más lejos de Shiro.
—¡Es… un gato! —dijo señalando al animal en que estaba acostado en el tejado de la casa.
—Sí, sí que lo es —respondió mirando también hacia arriba.
—Uau, todo es muy extraño —dijo ladeando la cabeza hasta que su oreja tocó con su hombro. Para él los edificios del mundo interno de Ichigo estaban bien puestos y eran las casas del mundo real las que le parecían que estaban al revés.
Ichigo se la pasó andando tras de Shiro ya que este corría por todos lados buscando más cosas que captaran su interés.
Hasta que se pararon frente al puesto de helados. Una sonrisa se dibujó en los labios de Shiro e Ichigo rodó los ojos y puso una mano en su hombro a la vez que negaba con la cabeza. No podía comer nada, era una gran desventaja e iba a tener que esperar.
Shiro chasqueó la lengua y se marchó de allí siguiendo a Ichigo. Que ganas tenía que Urahara perfeccionara aquella técnica y que pudiera tener su propio gigai. Quería probar cosas, comer y beber.
Miró al frente y reconoció el camino que estaban siguiendo. Si no estaba equivocado era hacia la casa de Ichigo. Sonrió y pasó corriendo junto al peli naranjo tomando su mano en el proceso obligando al chico a correr también a pesar de las protestas de este.
No sabía por qué, debía de ser porque estaba en la naturaleza de Ichigo, pero solo con coger su mano sentía el aura protectora que emanaba de él. Lo que más le impresionaba; y al mismo tiempo le hacía sentirse bien, era que Ichigo actuaba con calma cerca de su persona y le inspiraba confianza. Nunca creyó que se sentiría tan bien tener la aceptación y la confianza de Ichigo.
Al mismo tiempo aquella sensación de calor en su pecho se estaba haciendo más grande…
—Hm… —Ichigo estaba sentado frente a su escritorio con el lápiz entre sus labios mientras miraba atentamente hacia el calendario.
Shiro estaba saltando sobre la cama de Ichigo para enojo de este quien ya le había dicho hace cinco minutos que dejara de saltar, pero Shiro solo le sacó la lengua y siguió con la divertida acción. Llego un momento en el que se detuvo y se acercó por detrás del adolescente.
—¿Qué haces? Llevas un buen rato mirando a ese trozo de papel —gruñó mirando hacia la pared donde estaba colgado el calendario.
—Dentro de poco es 14 de Febrero —suspiró el peli naranjo pareciendo molesto. Shiro lo miró confuso. —Bah, es un día como otro cualquiera, para que me preocupo —se saca el lápiz de entre los labios y lo coloca bajo su nariz.
—¿Qué quieres decir con-? —se detuvo al sentir la punta de una espada en su nuca. Sus ojos se abrieron de par en par antes reaccionar y girarse rápidamente para golpear de una patada a la amenaza. Su pie fue detenido por Ichigo quien miraba a ambos combatientes con sorpresa.
—¡Alto, alto! —exclamó soltando el pie de su hollow y mirando a la persona recién llegada. —No va a hacer nada malo, Rukia. Siéntate y te explicaré.
La shinigami envainó de nuevo su espada confiando en Ichigo, pero mirando aún así al albino con algo de desconfianza.
Escuchó toda la historia de Ichigo y de cómo la relación con su hollow había acabado siendo buena y que no era ninguna amenaza ahora.
Rukia asintió. —Si tu confías en él no tendré de otra que aceptarlo Ichigo, pero ten cuidado. No le diré nada a la Sociedad de Almas —sonrió un poco y se dirigió al armario para tomar su gigai que estaba allí.
—Gracias Rukia —suspiró el shinigami sustituto dándole una pequeña mirada a Shiro. —Ahora… Discutamos en dónde dormirá cada uno —dijo masajeándose el puente de la nariz.
Rukia sonrió con malicia y corrió a meterse en el armario y se abrazó a las sábanas guardadas dentro. Obviamente tanto Ichigo como Shiro, ninguno se atrevía a meterse con la Kuchiki…
—Dado que nadie puede verte… —Ichigo se quedó pensativo mirando a Shiro. Un leve rubor tiñó sus mejillas y suspiró. —Supongo que tendrás que dormir en mi cama conmigo.
—¿Dormir? —él no había dormido antes. Sabía lo que era a grandes rasgos, pero nunca lo había vivido. ¿Cómo sería?
Durante la tarde habían estado jugando. Rukia le enseñó muchas cosas a Shiro y se sintió orgullosa de ello.
Ya era muy tarde en la noche, Rukia se había ido a dormir al closet e Ichigo ya estaba descansando también en su cama. Shiro estaba sentado en el escritorio, muy concentrado dibujando algo con solamente la lámpara de la mesa encendida. Rukia le había enseñado a dibujar, pero estaba probando con su propio estilo, además de que sus conejos le parecían muy extraños y se llevó un golpe por comentárselo. Esa shinigami era un peligro en ocasiones.
Cuando ya terminó su trabajo, estiró los brazos y suspiró. Ya era de regresar al mundo interno de Ichigo. Después de todo no había podido hacer eso de dormir y se había levantado a dibujar.
Apagó la luz de la lámpara y se acostó al lado de Ichigo para luego desaparecer.
No podía esperar al día siguiente. El mundo de los humanos era mucho más interesante de lo que nunca imaginó.
Y tampoco imaginó… Que tendría tanto interés puesto en Ichigo.
¿Qué le pasará a Shiro con Ichigo? Se ve muy obvio... Y esa Rukia es una loquilla... Ya verán lo que hará XD
