¡Hola! ¡Aquí está el capítulo! Les pido disculpas si me he tardado u_u la verdad es que no sabía muy bien qué poner en este capítulo, tengo varias ideas pero no las quiero sacar tan rápido ¿Me entienden?
Aún así, este capítulo se me hizo bastante largo por lo que lo tuve que cortar e_e no quería aburrirl s :P En fin, disfrútenlo :D
Disclaimer: Ninguno de los personajes de El Origen de los Guardianes me pertenece (lástima u_u), cada OC que se encuentren por ahí, obviamente es mío :B Sólo aclaro XD
Sarah caminaba de regreso a casa después de salir de clases y no tenía un muy buen humor. Su última clase había sido Álgebra y estuvo a punto de estrellar su cabeza contra la banca al no encontrar la respuesta de una ecuación. Al parecer, su profesor adoraba ver a sus alumnos en ese estado de desespero y de hecho un día había confesado que los quería ver llorar. Soltó un suspiro, estaba cansada de ese día, aunque lo mejor de todo es que ya había salido de vacaciones ¡Al fin! Agradeció por dentro y siguió caminando, no faltaba tanto para llegar a casa y para mala suerte, le había tocado venirse junto con su primo Josh, que era un amargado.
Lo invitó a ir a jugar con ella y sus hermanos más tarde pero se había negado, excusándose con el hecho de que tenía que ir a leer sus tontos y aburridos libros de ciencias, ella como buena prima que era, lo invitó a leer cosas más divertidas y lindas como fantasía, ciencia ficción, comedia e incluso amor pero no, ¿Qué hizo él? ¡Le dijo que esas cosas eran un montón de babosadas! Y obviamente no le volvió a dirigir la palabra al decirle lo terco y tonto que era.
Llegó a casa, almorzó con la familia y se alistó para ir a visitar a sus primos llevándose las llaves consigo. Se fue caminando ya que sus padres de nuevo regresaron a trabajar al igual que René iría a hacer de asistente con su padre. Llegó a casa de sus primos, una linda casa pequeña pero de dos pisos y hecha de madera. Al tocar la puerta, la recibió nada más y nada menos que su aburrido primo Josh.
—Ah, eres tú. — bufó Josh desilusionándose al encontrársela al frente suyo. Sarah le dirigió una sonrisa sarcástica.
—Si soy yo, ¿Y los niños? — preguntó Sarah tratando de ver el pasillo que se encontraba detrás de Josh.
—Viendo la televisión. — respondió Josh mientras trataba de taparle la vista a Sarah quien movía su cabeza para ver detrás, Josh de nuevo le tapaba la vista posicionándose enfrente.
— ¡¿Quieres moverte?! — se desesperó rápidamente Sarah a lo que Josh rió.
—Claro, ¿Por qué no lo habías pedido? — dijo Josh con una sonrisa divertida y burlona. Sarah suspiró y trató de quitarlo de su camino para entrar a la casa. — ¡Un momento! — Josh se quedó en su lugar, no iba a dejar entrar a su prima.
— ¡¿Qué?!
—No te he dado permiso para que pases.
— ¿Puedo pasar?
— ¡No! — negó Josh con una risita bromista, pero no se comparaba con la risa de Jack, no, la de Jack era divertida y alegre y la de Josh estaba llena de maldad y burla, Sarah lo podía percibir.
— ¡Ay! ¡Elliot y Ariana, ¿Vendrán o qué?! — atinó a gritar ya que su propio primo no la dejaba pasar. Oyó unos pasos en el piso de arriba y luego unos ruidos en las escaleras, eran sus primos pequeños, venían corriendo velozmente hacia la puerta.
— ¡Josh, quítate! — ordenó Elliot pero Josh no hizo caso. — ¡Que te quites! — y antes de poderse detener, Josh se quitó de en medio y Elliot chocó contra Sarah haciéndola caer sobre la nieve, por si fuera poco, Ariana que venía detrás, tampoco pudo detenerse y resbaló en la entrada para caer arriba de los chicos. Sarah se quejaba del peso de encima, tenía a dos niños de 9 años sobre ella y no estaban muy livianos como parecían.
—Lo siento Sarah, fue culpa de Elliot. — se disculpó Ariana con verdadera pena, se había levantado rápidamente para no molestar a su hermano y prima que también se levantaban.
— ¡No! ¡Fue culpa de Josh! — se quejó Elliot regalándole una mirada asesina a su "querido" hermano quien estaba riéndose de la caída y que al escuchar su nombre, inmediatamente dejó de reír para cerrar la puerta.
— ¿No creen que últimamente está muy intolerable? — preguntó Sarah a sus primos al momento de levantarse, sus primos asintieron un poco preocupados por su hermano, pues aunque no tenían los mismos gustos, seguían siendo hermanos y se querían bastante. — Bueno chicos, vamos al parque ¿les parece? ¡Que tal si Jack Frost está ahí! ¡Jugando con los chicos!
—Sarah, ¿Alguna vez has pensado que Jack podría estar en otra parte del mundo jugando con otros chicos? — preguntó Ariana como si fuera la más realista de los tres.
—Claro que si, pero nunca hay que perder la fe ¡Nunca hay que dejar de creer! ¿O no? — preguntó Sarah con una sonrisa, una sonrisa a la que sus primos correspondieron de igual manera.
— ¡Juguemos unas carreras! — propuso Elliot pero antes de decir algo, él y su hermana ya habían salido corriendo.
— ¡No! ¡Chicos! ¡Espérenme! — exclamó Sarah corriendo detrás de ellos. Arriba de aquella casa y asomado en la ventana, Josh había visto y escuchado lo que su prima y hermanos habían platicado. Su mirada era una mezcla de tristeza y frialdad, sin importarle, regresó para recostarse en la cama a leer un libro de astronomía.
Los chicos llegaron al parque muy pronto pero Sarah… digamos que tardó unos cuantos minutos más, no había corrido ni 5 cuadras para cuando ya se había cansado, en cambio los chicos llenos de energía no habían siquiera parado a descansar, estaban muy entusiasmados de volver a jugar con Jack y de ser posible, encontrarse con algún amigo de la escuela y jugar con él también. No había adultos, todos estaban en el trabajo o en casa calentándose. Los pocos niños que había eran los que vivían por ahí cerca.
— ¿Por qué… no… se pararon… cuando les dije? — dijo Sarah entrecortadamente, tratando débilmente de sostenerse en pie, pero terminó apoyando sus manos en las rodillas.
—Queríamos venir desde el fin de semana pasado, no nos dejan salir entre semana ¿Recuerdas? — dijo Elliot recordándole a su prima ese dato. — ¡Mira Ariana! ¡Ahí está Jahaziel! ¡Vamos con él! — los chicos corrieron hacia un niño rubio con un gorrito del pájaro rojo de angry birds.
Sarah veía como los niños se ponían a jugar con la nieve, empezando por algo tranquilo, como crear un muñeco aunque no tenían ni zanahoria, ni sombrero, ni tampoco bufanda, bueno, bufanda la traía Sarah pero de ninguna manera se las prestaría. Al no haber pistas de Jack, los chicos no se desanimaron, siguieron jugando con la nieve que su héroe les había regalado. Sarah por mientras, se puso los audífonos de su iPod y empezó a escuchar música bastante tranquila, acomodándose de vez en cuando su cabello que lo tenía escondido debajo de un gorrito de lana. Al poco rato, ya aburrida de tanta música, la chica se les unió a los niños a jugar, aunque al principio no quisieron, terminaron aceptando para iniciar una guerra de bolas de nieve. Todos corrían, se escondían o simplemente lanzaban bolas de nieve, riendo y divirtiéndose.
— ¡Hey! ¡Han empezado sin mí! — se oyó una voz no muy lejos de ahí que hizo sonreír a Sarah, a ella y a muchos niños más.
— ¡Jack! ¡Viniste! — exclamaron muchos muy contentos, eran como unos 8 niños en el juego.
— ¡Ni se me acerquen para abrazarme! ¡Estoy enojado! — gritó fingiendo estar enfadado y cruzándose de brazos. — ¡Han empezado una batalla sin mí! ¿Qué clase de personas son ustedes? — se ofendió Jack graciosamente. Sarah estaba a risa y risa viendo a Jack quien deshizo esa mirada ofendida por una divertida, y sin aviso, empezó a lanzar bolas de nieve a diestra y siniestra, creando una que otra bola de nieve especial para que más niños se unieran. Sarah ya se había cansado así que decidió regresar a la banca para ver a todos jugar, estallando en risas al verlos.
—Que divertido. — dijo Jack acercándosele, ya había jugado bastante con los niños, se excusó con ellos diciéndoles que tenía que descansar, aunque lo que realmente quería era ir a ver a Sarah.
—En verdad que Hombre de la Luna te ha elegido bien, Jack. — sonrió Sarah sinceramente volviendo su mirada a los niños que reían alegremente. Jack le agradeció el alago.
—Gracias, aunque ya lo sabía. — dijo en tono presumido, sacando un par de risas más por parte de la peli café.
— ¿Cómo te fue con Norte? — preguntó interesada, mientras veía como ciertos niños se escondían tras un árbol pero rápidamente los encontraban y los sorprendían estrellándoles nieve en la cara.
—Bien, aunque andaban muy "chistositos", él y los demás guardianes. — se quejó Jack recordando todo lo anterior.
— ¿Por qué? — quiso saber Sarah.
—Nada importante, lo importante es que ya casi acabamos con todo, estoy un poco emocionado por la Navidad, será en un par de días.
— ¡Lo sé! — exclamó Sarah emocionada. — Lo que más me gusta de la navidad es la cena, juntarme con mis familiares y quedarme dormida enseguida de la chimenea ¡Es tan calientito! Aunque al rato la apagamos para que Santa… perdón, Norte pueda entrar. — se corrigió.
—No te preocupes, llámalo como quieras. — rió Jack.
—Pero quiero llamarlo como tú lo llamas, ahora me suena bastante raro el nombre de Santa Claus. — admitió Sarah entre risas. — Por cierto ¿Y por qué le has estado ayudando a Norte?
—Pues… él quería pasar la navidad junto a todos los guardianes, como si fuéramos una familia, aunque claro, salió con el pretexto de que le ayudáramos pero un hombre como Norte jamás necesita ayuda, a menos de que seas un duende o un yeti a su servicio, pero Norte aún así los considera como parte de su familia.
— ¿Santa trabaja con Yetis? ¡Wow! ¡No lo sabía! Creía que sólo era uno. — dijo Sarah confundida.
—Si, son muchos y no sólo eso, ellos son los que crean los juguetes, tienen un modelo que Norte hace con hielo. Adivina quién le ha estado ayudando con eso. — Sarah lo miró con obviedad.
—No me digas, ¿El Conejo de Pascua?
— ¡No! ¡Claro que no! ¡Él no aguanta ningún frío! ¡Es un quejoso! — negó Jack. — ¡Yo lo he estado ayudando!
— ¡Sería grandioso poder estar en el taller de Santa! ¡Me encantaría estar ahí! — deseó Sarah con ojos soñadores.
—Si quieres puedo llevarte algún día, aunque claro que no los próximos porque Norte está ocupado.
— ¡¿De verdad?! ¡Grandioso! No importa cuándo me lleves, tienes que hacerlo antes de que me vaya de este mundo ¿Oíste? — le advirtió Sarah en una sonrisa, aunque luego se puso a pensar, ella envejecería y Jack se quedaría así por siempre… eso la ponía triste. — Oye Jack, quisiera pedirte un favor. — añadió Sarah recordando a su primo Josh.
—Si, ¿Qué sucede?
—Mi primo Josh, tiene 14 años y es hermano de Elliot y Ariana pero él… no cree en nada y piensa que los cuentos y las leyendas son puras… boberías. — dijo tratando de suavizarlo. — Digamos que él no cree ni en ti, ni en Santa, ni el hada de los dientes, no cree en los espíritus de las fiestas o de ningún espíritu en particular. Quisiera que me ayudes a hallar una forma de hacerlo creer, él es muy serio y casi no tiene amigos e incluso es un poco insoportable. — dijo Sarah con unos no muy buenos recuerdos.
—Claro, me encantaría la idea de hacer creer a una adolescente más. — confesó Jack con esperanza. — Hacer creer a un adolescente es casi un milagro para nosotros los guardianes. — comentó Jack. Sarah asintió dándole la razón aunque luego se abrazó a si misma. — ¿Qué tienes?
—Me ha dado algo de frío. — dijo Sarah apenada. — creo que regresaré a casa, ¿Quieres venir? — preguntó Sarah algo sonrojada, a sus padres seguramente no le gustarían que ella invitase a un chico a casa pero ella ¡YA HABÍA DORMIDO CON UNO! Y realmente… no había causado ningún problema a excepción de la caída de Sarah por la mañana, caída provocada por la impresión y a su vez causó un dolor muscular en la chica.
—Seguro, vamos.
—Bien, iré por los chicos. — Sarah se puso de pie y se acercó a los chicos para decirles que tenían que irse pero antes de eso, Jack de nuevo atacaba. Con una sonrisa irónica y bromista tocó la nieve con el cayado creando una capa de hielo que iba directo a Sarah que al pisarla… ya sabrán lo que pasó.
— ¡Ah! — gritó Sarah cayendo de espalda en el hielo. Por supuesto que todos los niños y Jack se echaron a reír.
— ¡Jack! ¡Maldita sea! — maldijo Sarah en voz alta, importándole poco que hubiera niños ahí cerca. ¡Le había dolido la caída!
— ¿Estás bien? — inquirió Jack bastante preocupado, buscando algún indicio de daño que hubiera causado, pues Sarah tenía una expresión adolorida y aunque sabía que seguramente Sarah le gritaría o tal vez le golpearía, no le importó acercarse.
— ¿Y todavía me lo preguntas? Claro que no. — dijo Sarah enojada y tocándose la espalda baja. Jack la tomó de los brazos y la abrazó con fuerza y ternura a la vez, haciendo que Sarah olvidara un poco el dolor y se avergonzara por la cercanía que tenía con el chico, su suéter estaba helado pero como siempre se volvía cálido al contacto aunque Sarah no sabía que esto usualmente no pasaba. Sarah se sujetó del suéter azul, dudosa, ya que no sabía si Jack la abrazaba por sentirse culpable, por cariño o por algo más como…
—Creo que esto te ayudará… — Un apretujón hizo que Sarah soltara un gemido de dolor al sentir como su espalda era apretada tan fuerte que sentía cómo tronaba, claro que no ayudaba. Pero pronto ese apretujón dejó de ser fuerte a ser uno calmado, incluso Jack le acariciaba la espalda para que se sintiera más tranquila pero la hacía sentir todo lo contrario. Sarah estaba hecha todo un tomate y sus mejillas estaban calientes sólo por el contacto de la mano de Jack con su espalda, aunque no podía negar que esa caricia le agradaba. — ¿Estás mejor? — le preguntó Jack separándola de él y sin darse cuenta del sonrojo de Sarah.
—Algo... no era necesario el… apretujón. — dijo Sarah un tanto nerviosa. — pero aún así, ya se me ha ido el dolor. — mintió. Aún le dolía pero era poco el dolor, podía soportarlo. Le sonrió a Jack de la misma manera y se levantó inmediatamente sintiendo su espalda algo rara, pero podía caminar bien y no tenía problemas. — Sólo una cosa, ya no vuelvas a hacerlo o en definitiva, me terminarás matando. — alegó Sarah.
—Lo siento. — se disculpó Jack de verdad, escuchar eso lo hizo sentirse culpable por todas las caídas de Sarah, porque de hecho siempre la sorprendía y siempre la hacía resbalar y con mirada apenada la siguió hasta donde estaban los niños.
—Vamos chicos, vamos a casa. — llamó la chica a sus primos consentidos.
— ¡Ay no! ¿Por qué? — se quejó Elliot desilusionado, pues el juego aún no terminaba. — Yo quiero quedarme aquí.
—Se está haciendo tarde, además allá les prepararé un chocolate caliente. — dijo Sarah con una sonrisa, además los niños adoraban el chocolate caliente, preparado por la mamá de Sarah, pero ella se sabía a la perfección las porciones y los ingredientes que hacían especial el chocolate caliente de su madre.
—Está bien. — aceptó Ariana seguida por su hermano. Ambos se tomaron de la mano y luego la hermana tomó la mano de Sarah para que ésta los guiara a lo que Elliot preguntó:
— ¿Jack irá con nosotros? — Elliot miró fijamente a Jack con sus ojos color miel. Jack le sonrió.
—Claro, pero deja despisto a los demás niños, si no, querrán invitarme todos a sus casas. — rió Jack, enseguida se despidió de los demás niños contándoles que tenía que ir a congelar unos lugares de ahí cerca y que quizá al día siguiente regresaría, después se fue volando dejándose llevar por el viento. Sarah lo siguió con la mirada hasta que desapareció detrás de algunas casas y departamentos. Tiró de la mano de Ariana indicando que era hora de irse.
Durante todo el camino a casa, los chicos reían por las ocurrencias de Ariana que a cada rato decía. Llegaron rápidamente a casa por todas aquellas risas y encontraron a Jack en la entrada, esperando sentado en unos pequeños escalones que conducían a la puerta. Sarah se disculpó por haber tardado pero Jack respondió que no había problema. Todos pasaron a la casa y los niños inmediatamente fueron a ver la televisión mientras Sarah preparaba las tazas de chocolate caliente.
Jack en cambio, se sentía tan raro estar en la cocina de una casa. Desde que conoció a Jamie lo había ido a visitar pero tan sólo a su habitación o en la habitación de Sophie, no había visto nada más.
—Puedes sentarte. — le propuso Sarah señalándole con la mirada a la mesa mientras que ella sacaba la leche del refrigerador. Jack asintió con la cabeza y tomó asiento en la mesa, dejando su cayado a un lado de él. — ¿Quieres chocolate caliente? — le preguntó Sarah. Jack dudó, pues él hacía mucho que no probaba chocolate caliente pero de igual manera aceptó. Sarah no tardó mucho en hacer 4 tazas, fue a darles las tazas a los pequeños y luego las otras dos las dejó en la mesa en donde se sentó justo al lado de Jack, le dedicó una sonrisa al chico y lo invitó a que tomara un sorbo del chocolate. Jack tomó un poco y sonrió al sentir el rico sabor del chocolate, aunque se sentía raro tomar algo tan caliente, así dio un par de sorbos hasta que Sarah soltó una risa viéndolo cómo lo hacía.
— ¿Qué sucede? — preguntó Jack antes de volver a tomar.
—Nada, es que te lo tomas muy apresurado. — dijo ella con una sonrisa. Luego se escuchó que alguien entraba a la casa tensando a ambos chicos, era René, la hermana de Sarah. Saludó a sus primos y les avisó que su madre los buscaba afuera, a lo que ellos se salieron no sin antes despedirse de sus primas y (disimuladamente) de Jack.
— ¿Qué hacen dos tazas en la mesa? — preguntó René soltándose su cabello de color castaño claro, había dejado sus cosas en la mesa y se había acercado a la nevera para agarrar algo de tomar. Sarah recordó que bien René no podía ver a Jack pero si la taza que había puesto ahí, por lo que apresuradamente, tomó su propia taza y se la tendió.
—Te la hice a ti, pensé que llegarías muy cansada. — respondió algo nerviosa. Por suerte no había tomado ningún sorbo y podía decir que se la había hecho a ella, aunque sus manos temblorosas no ayudaban en nada a hacerla ver segura.
— ¿Eso es cierto? — René no parecía creerse eso, de hecho era tan imaginativa como su hermana y muchas cosas se le venían en la mente. — ¿Nadie vino? — Sarah negó. — ¿Un muchacho? — Sarah bufó.
— ¿Por qué lo primero que preguntas es un muchacho? Eso es no tenerme confianza. — dijo Sarah en una sonrisa burlona pero con una expresión ofendida y poniendo su mano en el pecho. Jack veía la escena un poco entretenido. René se encogió de hombros y tomó la taza para irse a ver televisión.
— ¡Uff! De la que me salvé. — murmuró Sarah soltando un suspiro. Tomó la taza de Jack y le hizo señas con la mirada de que lo siguiera. — Estaré en mi habitación. — avisó Sarah a su hermana pasando a un lado de la sala para ir al pasillo donde estaban todos los cuartos. A la vista de su hermana, Sarah entraba a su habitación con naturalidad, tomaría un buen chocolate y leería un buen libro como la "nerd" que era, pero no era así.
—Ha sido divertido ver cómo tratabas de explicarle. — rió Jack mientras se echaba un clavado en la cama. Sarah cerró la puerta con llave y se apresuró a dejar la taza en la mesita de noche.
—Bueno, hubiera sido mejor que tú me ayudaras. — dijo Sarah con mirada acusadora. — Después de todo te he ofrecido pasar a mi casa y a tomar una taza de chocolate caliente, es lo menos que hubieras hecho. — añadió Sarah cruzándose de brazos.
—De acuerdo, perdona ¿Si? No se me ocurrió decirte nada en ese momento, parecía que estuviera viendo una película, nada más faltaban las… las… palomitas. — dijo Jack entre risas y tratando de recordar el nombre de las palomitas. — ¿Me podrías pasar mi taza? — preguntó Jack alzando la mano.
— ¡Pero que flojo eres! — rió Sarah quedándose quieta en su lugar señalando que no movería ni un dedo.
— ¡Oye! ¡Se supone que soy el invitado! ¡Trátame como tal! — exclamó Jack cruzándose de brazos negándose a hacerlo él mismo. Sarah soltó un bufido y con cara de "¿Es enserio?" Pero era obvio que era enserio, así que resignada, le entregó la taza a Jack quien la recibió y le tomó gustoso. Al terminar, se puso de pie y se acercó a Sarah.
—Muchas gracias. — Y para acabarla, Jack le dio un beso de agradecimiento a Sarah, en la mejilla claro está. Sarah retrocedió unos pasos con la mano en la mejilla en donde había recibido el beso y sonrojada respondió de manera nerviosa.
—Eh… ¿Por qué me agradeces?
—Por tratarme tan bien y por creer en mí. — dijo Jack. — Perdóname por todas las caídas y dolores que te he causado, sólo bromeaba, te prometo que no lo volveré a ser. — dijo Jack alzando una mano en modo de promesa.
—Ah claro, no… no hay problema. — rió nerviosamente, estaba apenada.
—No entiendo por qué te pones de esa manera. — rió Jack divertido cambiando rápidamente de expresión, volvió a sentarse en la cama viendo con interés a Sarah quien lo miraba un poco sorprendida por tal comentario ¿De verdad que no lo entendía?
—Ya te lo he mencionado, a diferencia de otras chicas Jack, yo soy bastante tímida con los chicos, me resulta más dificultoso ser sociable con algún muchacho, todo esto empezó cuando entré a la pubertad. — explicó Sarah quejándose. — ¿Nunca lo experimentaste cuando eras humano? ¿Con las chicas? — Por alguna razón aquella pregunta inquietó a Sarah, pues se encontraba nerviosa por la respuesta de Jack y ni siquiera sabía por qué ¿Qué respondería?
Bueno, realmente donde corté no me gustó como final XD pero algo es algo :BB trataré de escribir rápidamente este capítulo
Quería que conocieran a Josh, es un niño muy rarito ¬¬ pero luego verán por qué XD haha
Sólo espero que les haya gustado . realmente la inspiración iba y venía y borré muchas cosas que tenía en mente pero luego me ponía a pensar y me decía ¿Pero cómo va a hacer eso? y batallé mucho con este capítulo e_e
RESPONDIENDO REVIEWS! :D
Me alegro que ahora hayan sido más, han sido CINCO! :D
Solgenrex: Que bueno que te haya encantado el capítulo anterior y que bueno que te guste el fic XD claro que a todas nos gustaría un galanazo como él :BB y sin duda tan divertido como lo es él :3 Ojalá que te haya gustado este capítulo :B
sheblunar: Espero te guste el capítulo :) Si haha XD Veremos si Norte tiene algo entre manos :B
damelifrost: Que bueno que te guste el fic, a mi también me gustan todos los de Jack XD haha pues no importa, las niñas así somos :BB desde niñas XD
Grey Winter: ¡Holis! (nunca te digo hola XD) Que bueno que te guste el cap, espero te haya gustado este :BB trato de hacer a Jack divertido aunque realmente no sé si lo estoy logrando XD
Lily: Gracias por tu review :D Que bueno que te guste y que lindo que dejes un review siendo que no tengas una cuenta :) espero te guste esta continuación :)
Si no les gustó algo, si tengo algún error, se aceptan criticas constructivas, ideas, comentarios, y de todo :)
¡Chaito! :D
