Capitulo 7: Comienza el viaje en barco

Karen camino por los callejones de la ciudad de San Francisco. Estaba sola, había perdido a sus compañeros en su apresurada huida. La luz se había desvanecido totalmente. Era la hora de la cacería, como la llamaba ella. Los demonios salían.

Aunque se mantenía en guardia, estaba aterrada. Había perdido su hacha también, y solo tenía su cuchillo serafín. ¿Sería bastante?

Cuando escuchó un gorgoteo a su espalda, supo que no lo sería. Tras ella había un demonio Iblis. Empuñó el cuchillo y murmuró su nombre. La luz fue satisfactoria, y más aún el chillido del demonio. Y sin embargo, sintió un golpe por la espalda. Había otro demonio.

Se dio la vuelta, desesperada, y clavó el cuchillo al demonio que tenía más cerca. Sin embargo, el otro no se quedó quieto. Se envolvió en humo y la atrapó. Karen sintió como sus fuerzas la abandonaban y como su única posibilidad de supervivencia se le escapaba de sus dedos, y se apagaba. El aire desaparecía por su garganta oprimida, desesperada…

Nadie iba a salvarla…


- ¡Ah! – Karen despertó, empapada en sudor.

Ya habían pasado dos días desde que habían peleado en las callejuelas, y sin embargo, aun sentía el roce del humo con su cuerpo… Las pesadillas a veces venían a ella, pero cada vez eran más intensas.

Rezó para que nadie la hubiese escuchado. Se levantó – aun algo temblorosa – y se vistió correctamente.

Chad, Helen y Alen se habían pasado este tiempo analizando la situación y tratando de buscar una solución. Karen les recordó varias veces el valioso tiempo que estaban perdiendo, pero no logró nada.

De los demás no supo mucho, pero esperaba que la apoyasen. Con Carter y Melisa había hablado, pero tampoco demasiado, parecían estar ocupados. De los otros tres, no sabía casi nada Casi no se habían cruzado, el instituto era muy grande cuando querías evitar a alguien, y ellos parecían haberse aprendido muy bien el ambiente. Estaban especializados en el sigilo, después de todo.

Al abrir la puerta, golpeó algo. Más bien a alguien. Ken estaba en el suelo. Debía de haber estado literalmente con la oreja pegada en su puerta. Se arrepintió de sus pensamientos, para ser un especialista en el sigilo, no era muy sigiloso.

- Debo entender que me estabas espiando… - no era una pregunta.

- Yo también me alegro de verte – otra vez su ironía. La estaba hartando.

- ¿Ah sí? Quién lo diría, después de tanto evitarme…

- Hemos estado ocupados – protestó Ken - ¿Cómo estás? He oído un grito.

- Haciendo planes sin nosotros, los cazadores de este instituto – Karen ignoró la pregunta de su salud, estaba más molesta aun. Ya había dejado clara su posición con Chad.

- No podemos añadiros a todos nuestros protocolos, y me gustaría que…

- Me da igual – le cortó dicho esto, salió avanzando rápidamente hacia el comedor, sin volver la vista ni ayudarle a levantarse.

Sabía que le debía bastante a aquel chico, pero en ese mismo momento, no podía admitirlo, y menos después de eso. Después de trabajar juntos como un equipo, vuelven a dejarlos de lado.

"Bueno, igualmente debe pensar que soy una egoísta o cosas peores. No creo que esto le afecte" – pensó, con amargura. ¿Por qué le afectaba tanto?

Al llegar al comedor, se encontró con que todos estaban ya ahí. Carter y Melisa estaban desayunando, y Alen y Helen estaban en la cocina, de pie, como acostumbraban, con el añadido de que Chad estaba junto a ellos. Paraton de hablar cuando Karen llegó.

- Hola… - saludó. Por el gesto de preocupación de Carter, pudo ver que su grito no había pasado desapercibido.

Ya habría tiempo para eso. Tenía que mostrarse dura. Caminó hasta Chad, cruzada de brazos. Ahora o nunca.

- Ya está bien de actuar en secreto. ¿Recuerdas lo que dije? – exclamó, enfadada.

- ¡Karen! – le reprendió Helen

Sin embargo, una breve sonrisa se mostró en la comisura de Chad. Al parecer, le había gustado. Esta desapareció rápidamente, pero no paso desapercibida por ella.

- Ya mostrasteis vuestra valía en la misión pasada, no os hemos olvidado – respondió, con una calma que parecía tan natural en él – Es solo que hemos estado recopilando información. Y tú eres la menos indicada para un trabajo así, careces de paciencia.

- ¡Eso no es verdad! – se volvió hacia Carter, confusa. Él le dirigió un gesto reconciliador.

- Tranquila, ya se ha terminado. Es hora de que todos sepáis lo que hemos logrado – una voz sonó a sus espaldas. Era Edd.

- ¡Sí! – Yuni estaba detrás de él, y detrás de ella, ahí estaba Ken. Karen apartó la vista, avergonzada por su ataque de ira contra él.

- Pero no fue el quién se acercó a ella, sino Alen, que le puso una mano en el hombro.

- Deberías sentarte y descansar un poco.

Karen lo hizo, a regañadientes. Ya había descansado suficiente, pero no se atrevió a contradecirle.

- Hemos hablado con la clave acerca del problema que se nos presenta – comenzó a decir Chad – Ayer mismo comprobamos que la señal aún sigue en el mar, y se ha desplazado levemente.

- ¿Eso qué quiere decir? – preguntó Carter, frunciendo el ceño.

- El demonio no está escapando, eso lo sabemos – contestó Chad – Creemos que tiene alguna fijación con aquel mar. Puede que se dedique a hundir los barcos que pasan…

- Sigo sin entender muy bien lo del mar, Mammon no parecía un demonio acuático precisamente – señaló Karen.

- La señal que recibimos es del nivel de un demonio mayor, Karen – le replicó Chad, crispado – Y que yo sepa, no hay más demonios mayores tan poderosos sueltos por el mundo. Tiene que ser Mammon. Ya ha habido casos de demonios que se adentran en el mar y desarrollan capacidades acuáticas...

- Está bien, está bien – se rindió la chica – Sigue, por favor.

Ignorando la ironía del por favor de Karen, Chad carraspeó y siguió con su discurso.

- Hemos contactado con la clave, y tras hablarlo, hemos logrado una autorización para salir del instituto en su busca.

Karen estuvo a punto de saltar de la silla y de darle un beso a Chad por pura alegría. No le gustaba que su error siguiese por ahí, matando gente. Por fin iban a detenerlo.

- El barco espera en el puerto y tendremos más refuerzos, lo necesario para una pelea en un espacio tan reducido…

Trató de concentrarse en lo demás, pero no quedaba mucho. Estaba resuelto, por fin. Solo tenían que ir, y matar al demonio mayor. Vale, no era tan fácil, pero en su mente todo encajaba así.

- ¿Cuándo partiremos? – preguntó Carter, a su lado.

- Esta misma tarde, así que id preparándoos.

La preparación no fue nada del otro mundo. Todos se armaron como requería la ocasión, esta vez permitiendo las armas más poderosas – aunque como la vez anterior nadie había hecho caso, eran prácticamente las mismas – ya que era una misión de lucha a gran escala. Iban a enfrentarse por fin a un demonio mayor, peor aún, a un demonio capital, uno de los demonios de los siete pecados originales del hombre.

Karen no supo con exactitud con cuantos refuerzos contarían, pero habían hablado acerca de diez hombres, que actuarían cono navegantes para llevar el barco, un capitán que lo dirigiese, y varios más ocultos. Creyó oir algo de un helicóptero en caso de emergencia incluso. Eso la tranquilizaba, estarían en buenas manos.

Hubo un problema, debido a que Helen y Alen también querían ir, y nadie pensaba quedarse. Estos insistieron en que, siendo menores no debían participar en misiones tan difíciles, pero Karen insistió e Insistió.

Llevamos dos años trabajando duro y cazando demonios, vosotros ya estáis oxidados – había dicho, atacando con todo lo que tenía – Carter ya es mayor de edad, y yo pronto lo seré. Melisa estará a salvo, se desenvuelve bien. Además, ya hemos trabajado con los demás en equipo…

Al final, ni Helen ni Alen pudieron hacer nada para evitar que los tres decidiesen marchar. Hasta Melisa estaba decidida a ir, para su sorpresa. Después de eso, no podían obligarles, ni abandonar el instituto. Visto esto, decidieron que, como en estos días no había habido ningún ataque – realmente, no había habido ninguno desde que ellos Vivian – una persona sola podía vigilar el instituto hasta que volvieran.

Las horas pasaron. Karen marchó para prepararse, limpiar su hacha, y en general, para vestirse. Al cruzar el pasillo vio una sombra delante de su puerta. Pensó en Ken, pero al acercarse, vio que era Melisa.

- Hola Karen… -le saludó, tímidamente.

- Melisa… ¿Qué tal? – Karen trato de disimular su pequeña decepción, que no debería serlo. Era su amiga, Ken no era nada de eso.

- Nerviosa, supongo – contestó, dudosamente – Va a ser muy importante…

- Lo sé – Karen adquirió una seriedad impropia de ella - ¿Estas preparada?

- Al principio pensé en quedarme, y dejar ir a Helen y Alen en mi lugar, porque solo sería un estorbo – comentó, moviéndose inquietamente, hasta parar – Pero al oírte… Tienes razón, tengo que ir. Yo tengo parte de la culpa también.

- No lo pienses así, yo tuve la oportunidad y la desaproveche – replico, dulcemente.

- Eres mi ejemplo a seguir… - contestó, bajando la mirada – No os dejare solos… Somos un equipo.

- Has madurado mucho, ya no eres la niña asustadiza de antes – Karen sonrió ante las palabras de Melisa – Puedes ser tu propio ejemplo.

- Gracias… - murmuró Melisa, casi sin saber que decir – Tengo que…Prepararme y eso. Nos vemos luego, supongo

- Allí estaré – Karen le dirigió una sonrisa antes de que se marchara.

Se quedó unos segundos mirando la puerta por la que se había esfumado, tan velozmente como había aparecido.

"Yo su ejemplo. Que cosas tiene…" – pensó, divertida, y aunque no quisiese admitirlo, bastante complacida.

- ¿Karen, estas bien? – otra vez, se volvió para mirar quien le hablaba. Era Carter. Su corazón se decepcionó otra vez. Tuvo ganas de golpearse a sí misma.

- ¿Yo? Claro… - murmuró, intentando que no se notase - ¿Por qué lo dices?

- Estas en medio del pasillo, con la mirada perdida.

- Estaba concentrándome

- ¿En alguien en concreto?

- ¡Cállate! – exclamó - Tengo que prepararme, la misión empieza pronto.

Antes de que nadie más la interrumpiera, entró en su habitación, sin preguntar si quiera si Carter ya estaba listo. Desde luego, su hermano le sacaba de quicio.

Horas después, los dos grupos se formaron pronto. Chad, Edd, Yuni y Ken, armados y listos. Al otro lado, Karen con su hacha, Melisa ya preparada y Carter, acabando una runa de visión en el antebrazo de su hermana. Helen llegó la última, vestida con un traje de combate oscuro.

- ¿Helen…? – había preguntado Karen, boquiabierta.

- Iré con vosotros – sentenció – Seré la líder de este pequeño grupo, si lo queréis llamar así. Así Chad no tendrá que vigilaros.

- Pero… ¿Y el instituto? – preguntó Melisa, igual de sorprendida.

-Alen se quedará, al menos hasta que vengan los refuerzos.

- ¿Más refuerzos aquí? – preguntó Carter.

- Sí, no todos los refuerzos van a la misión, otros se centraran en proteger el instituto ahora que se queda solo. Solo por si acaso. De todas formas, la cantidad de miembros que se destinen a esto será mínima – respondió Chad, encogiéndose de hombros.

Los tres tuvieron que asentir, y callar. Alen los despidió desde la puerta, pidiéndoles que tuvieran cuidado. Karen se sintió un poco mal, dejándole a él solo. Debía de ser horrible verlos partir así. Pero no era el momento ni el lugar para pensarlo.

Esta vez fueron por las calles normales, aplicando runas de invisibilidad, no hubo ningún inconveniente. Tardaron menos de media hora en llegar al puerto, donde los esperaba el barco. No era un crucero ni mucho menos, tenía un tamaño intermedio, un casco metálico, y un ancho considerable. Dentro había varios cazadores e incluso marineros.

Karen pensó, con diversión, que para la mayoría de la gente que pasase, eso debía de ser casi un barco fantasma, a excepción de la gente humana que estaba ahí haciendo las tareas más básicas – humanos con visión, seguramente.

Pronto, todos embarcaron. A los cazadores se les destinó un camarote en la parte inferior del barco, que a Karen le recordó mucho a las películas de piratas que había visto. Nunca antes había viajado en barco, era su primera vez.

Tanto fue, que necesitó tomar el aire. Dejó sus cosas y salió a la cubierta, asomándose a la proa del barco. Aún no habían zarpado.

- ¿No serás de las que se marean en los barcos, no? – una voz sonó a sus espaldas. Era Ken.

- No tengo ni idea – respondió Karen, con diversión.

- ¿Nunca habías viajado en barco viviendo dónde vives? – le preguntó, algo confundido.

- No, nunca. No he podido salir de la ciudad, hasta ahora prácticamente.

- Es una lástima… Yo he visto bastante mundo, aunque siempre trabajando, claro.

Karen recordó lo que le habían dicho el primer día, que Ken formaba parte de un equipo de especialistas, y que no era el primer instituto que visitaban. Tenía sentido lo que decía.

- ¿Y qué opinas del instituto? – soltó, sin poder evitarlo – Es decir, has visto muchos, según cuentas.

- Es acogedor – se encogió de hombros – He visto muchas cosas, pero todos los institutos tienen en común algo, son grandes y por lo general, bastante vacíos. El vuestro no se escapa de la regla, pero la gente es acogedora. Al menos, la mayoría.

- Sobre eso… - Karen sintió un nudo en la garganta – Siento lo de esta mañana…

- Tranquila, no hace falta que te disculpes – la interrumpió Ken – Todos estamos muy nerviosos.

- Fui muy descortés, y me salvaste la vida – insistió Karen.

- Somos cazadores y desde ahora, compañeros. Tú también salvaras la mía, es cuestión de tiempo….

- Eso no es….

- Deja de preocuparte tanto por todo…

- Déjalo, da igual – Karen resopló, rindiéndose. No podía disculparse en condiciones con él en esa actitud.

A Ken le pareció muy divertido, pues soltó una carcajada al ver su actitud. Karen no pudo evitarlo y le dio un golpe. No en serio, sino uno ligeramente contenido. Ligeramente. Ken aumentó el nivel de su risa al sentir el golpe, haciendo que al final, Karen también riese con él.

- Eres un idiota… - murmuró – Y hay que volver. Seguramente estarán hablando de estrategia y esas cosas.

- Si, volvamos… - respondió Ken, aun sonriendo.

Los dos marcharon, relajados, a reunirse con los demás. Pronto, el barco zarparía.

Pronto, comenzaría la verdadera misión.


Lo siento, Lo siento, Lo siento.

Ya se que he tardado un montón en subir otra vez, pero he estado muy ocupado con los exámenes finales y con navidad. Una vez más, siento la espera, no he abandonado la serie aun xD.

Respecto al contenido, quizá es muy sencillito, pero pronto comenzara la acción.

Bueno, no tengo mucho más que decir. Espero que guste. Un saludo ^^