OK! ANTES DE QUE MATEN!, xD quiero agradecerles a todas y todos su apoyo, de verdad, han pasado muchas cosas ultimamente y tiempo no e tenido de nada, ahora mismo estoy enferma, PERO, me vale madre, queria escribirles asi que les escribo carajo!, PERDONEN SI NO QUEDO DIGNO!, mi cabeza estallo jajasjaks xD, GRACIAS POR SU PACIENCIA, este fic es por y para ustedes, MUCHAS GRACIAS!


Amor en la oscuridad (Parte dos)

El mundo había perdido forma para Leonardo, ni redondo ni plano, o menos cuadrado, Galileo podía revolcarse en su tumba y maldecir con gusto si le daba la gana ante ese pensamiento tan poco natural. Si existía cielo o infierno ambos podían tomarse de la mano e irse muy felices y juntos a lo que Raphael llamaba "el carajo".

Porque ya no había nada en lo que pudiera pensar salvo en Raphael. Todo era fuego y oro, manos y saliva. El sentimiento abrasador de la pasión se lo había comido como si fuera un dulce, de un bocado y sin disgustar. Lenta y suavemente, el guerrero de las calles había echado abajo toda posible resistencia, toda oportunidad o idea de escape; y no es que Leonardo quisiera escapar, no era eso exactamente lo que buscaba cuando se retorcía de forma involuntaria ante las caricias intimas que le otorgaba su conyugue. El cielo debía tener nombre, y de seguro se llamaba Raphael. No podía llamarse de otra forma, porque si fuera así él no sería Leonardo, y su nombre era lo poco o nada que le quedaba de memoria.

-"¡Rapha! ¡A-AH!"- ¿En dónde demonios había osado esconder su conciencia? ¿Cómo había nublado al ente que gobernaba a su razón?-"¡Ah-a!"- y de nuevo todo al infierno. Nuevamente sometido sin siquiera una oportunidad para quejarse, aunque debía aceptar, en ese pedazo de racionalidad que le quedaba aún podía aceptar, que no importando lo que hubiera ocurrido, no hubiera podido detener las acciones del de rojo.

Raphael llevaba veinte minutos perdido en las expresiones faciales de Leonardo. Veinte minutos en donde él no había dejado de observar con deseo y arrogancia como el otro se contraía por el sentimiento más básico que podía llegar a tener el hombre. Placer. Había ido tan lento como se lo habían permitido sus disparadas respiraciones, lo había besado con cuidado, le había acariciado como si de un cristal se tratase y había mandado a un país desconocido sus deseos impulsivos de poseerlo así nada más. ¿Era complicado contenerse? No, complicado no era la expresión, era realmente, "imposible" hacerlo. Una bestia salvaje que gruñía de manera cada vez más endemoniada no paraba de hincharle el pecho, le llamaba con insistencia, le rogaba que tomara de una vez a su amante, que lo hiciera gritar de una vez por todas, y que quemara todo a su alrededor. La voz comenzaba a ganar terreno para esas alturas.

El calor de la habitación parecía haberse incrementado a mil, y Leonardo no era capaz de controlar el volumen de sus jadeos. Tanta meditación debía haber ayudado a su vergüenza y a su sensatez para que bajara la voz al menos por su dignidad, pero sus pobres neuronas no podían procesar nada que no fuera sentir las manos del más alto acariciando hasta lo más recóndito de su alma. Raphael quería verlo así, le gustaba, era una adicción más fuerte que cualquier droga que hubiera existido en la tierra. Observar como el rosto de Leo se contraía, sentir sus labios jadeantes sobre su cuello, escuchar su nombre a medias y de forma entrecortada era como ir al cielo con cupones gratis para regresar. El de ojos dorados apaciguaba su bestialidad pero no su tortura sobre el más bajo. Sin dejar de tocarlo un solo segundo no dejo ningún recoveco sin escrutar. Si hubiera sido una batalla contra Donatello de seguro esté hubiera perdido ante sus ojos que no paraban de escudriñarlo todo. Leo tenía que ser suyo, en cuerpo y alma, quería conocer cada mancha, cada minúscula diferencia entre su piel y la suya, porque amar a Leo no era un capricho bobo, era una necesidad, así como el aire, así como tener que tomar agua, respirar el mismo aire que Leo era primordial al punto de ser alarmante para sus propios nervios. Y Raphael perdía la cordura que le quedaba, se vaciaba, se perdía en algún lado cuando el de ojos azules repetía su nombre hasta la saciedad, pero de alguna forma su cordura regresaba, su capacidad de control moría y revivía a cada instante; Leo gemía su nombre y la bestia gruñía, Leo decía que le amaba y su corazón se estremecía como un postre. Un ancla a tierra que le permitía volar pero sin salirse del planeta. Malditamente perfecto.

Sin dejar de mirarlo el menor volvió a recorrer las piernas del joven líder con la mirada, inclinándose se permitió besarlo por un minuto infinito, se abrió paso dentro de la boca del más bajo y se dedicó a probar con infinita paciencia el sabor del de azul. El resultado siempre le hacia volver a besarlo. Leo era adictivo, peligroso, como algo prohibido y a la vez precioso.

Leo seguía en el mundo de las maravillas y sumergido en la boca de Raphael cuando volvió a sentir un dedo rozar su entrada. La vergüenza era algo que se activaba según su racionamiento lo hiciera, y por ese momento no existía ni lo uno ni lo otro. El de bandana roja había sido paciente hasta el infinito, incluso más de lo que había podido suponer, y para esas alturas su necesidad y deseo eran tan grandes como los del más peleonero. Raph inquieto y ya sin muchas ganas de seguir aguantando volvió a pasar levemente la yema de su dedo por el exterior de esa zona tan delicada, si era sincero no esperaba una respuesta positiva o negativa al ejecutar esa acción, lo que más pedía era que el mayor conservara la calma y no se detuviera a pensar en el mismo instante en que el que él decidiera explorar con su dedo el interior de su cuerpo, quizá y solo quizá, fue por eso que se sorprendió cuando sintió la mano de Leo tomar la suya, la idea de haberlo asustado curso por su cara, pero todo fue sustituido por una absoluta incomprensión cuando el mismo Leo empujo su dedo al interior de sí. El mayor desde abajo le dedico una sonrisa cariñosa que volvió a acallar a la bestia que gruñía en su pecho y Raphael no supo si sentirse un ser miserable o el más afortunado de la tierra. Comenzando a mover su digito termino por aceptar ambos.

Leo incomodo por la intrusión y nuevamente nervioso cerro los ojos y trato de concentrarse en los otros movimientos de Raphael. Su cuerpo estaba lleno de un extraño aceite que el de ojos dorados le había echado en suma cantidad por donde había encontrado piel, y aunque se había reído cuando ambos al abrazarse se resbalarán el uno del otro, no pudo evitar gemir como un poseído cuando su segundo al mando tomo su entrepierna entre sus manos. Guiado por la idea de causar el mismo placer ejecuto los mismos movimientos y antes de darse cuenta Rapha había comenzado a jadear tierna y sonoramente, su felicidad no duro mucho cabe decir, pues Raphael pasado los diez minutos se vio obligado a detener aquella dulce sensación. Leo en ese momento lo había mirado confundido, Raphael simplemente le había besado y pedido algo de comprensión, después de todo, ninguno quería que las cosas se les fueran tan rápido de las manos y el de rojo había tenido que usar cada gramo de fuerza para detener a Leo y sus propias ganas de venirse. Leo era genuinamente principiante, no hacia las cosas buscando una reacción específica, simplemente lo hacía por amor, porque él se sentía a gusto y solo buscaba que otro se sintiera igual. ¿Acaso estaba mal? Sus ideas nuevamente terminaron por fundirse cuando sintió otro de los dígitos de Raphael en su entrada. Un pequeño gemido se sorpresa salió de su boca y los movimientos del más altos se detuvieron de forma inmediata

-"Leo, ¿Leo estás bien?"-El mayor se quedó suspendido en el aire por dos motivos. Primeramente por el hecho de que no había esperado la intromisión de ese segundo dedo y por el hecho de que Raphael estuviera tan asustado-"¿¡Leo!?"-El más bajo parpadeo confundido antes de reaccionar, la mirada asustada de Raphael dijo tanto que no pudo contener esa sonrisa un tanto paternalista.

-"Tranqui-lo, yo…perdona, solo no lo esperaba y ab!…"-Raphael no quiso seguir escuchando. En tan solo un segundo miles de ideas suicidas se le pasaron por la mente. Herir a Leo de esa forma no se lo hubiera perdonado jamás, gracias al cielo el mayor sabía leer "Raphañol", por lo que decidió no hacer más preguntas y se dedicó a besarlo y a mimarlo con esa dulzura que lo caracterizaba. Rapha más tranquilo de no haberlo lastimado, retorno con algo de vergüenza a su faena. Leonardo volvió a sentir incomodidad ante los dedos resbaladizos que trataban de dilatarlo, pero al cabo de algunos minutos los jadeos volvieron a escapar de su boca. El menor más seguro de sus acciones continúo moviendo sus dedos al tiempo que lo besaba, y la temperatura volvió a subir cuando la habitación se cubrió de los gemidos de ambos. El más bajo, obligado por un impulso volvió a tomar entre sus manos la virilidad de su compañero, deseando escuchar los mismos sonidos que escuchara antes, en esta ocasión, Rapha le dejo hacer libremente, ya no tenía muchos parámetros que guardarse y la verdad no tenía ganas de alargar más su propia tortura. Una mirada tempestuosa más tarde el líder asintió y mantuvo los ojos abiertos a pesar del nerviosismo que sentía. Raphael entre sus piernas junto aire y se decidió al fin a quitar sus dedos, el mohín de fastidio que Leo le dedico lo dejo por medio segundo descolocado, solo para atinar a reírse más tarde bajo la sorpresa del otro. Había tenido tanto miedo de herirlo, o de que las cosas no funcionaran que incluso se había planteado hacerse monje, pero debía admitir que incluso dentro de la cama existía un parámetro de error y risa que hacía que ese acto fuera maravillo; un golpe en su costado con una de las piernas del mayor lo devolvió a la realidad y su risa se cortó así como empezó. El de añil cruzado de brazos, con un tierno sonrojo en la cara y con cara de pocos amigos se abstuvo de hacer un comentario respecto a la risa del otro, Raphael se alzó de hombros hallándose culpable y se acostó sobre él para besarlo, Leo malhumorado y avergonzado de sus propias quejas se vio acallado nuevamente por el hambre de Raphael que devoraba su boca ansiando su unión completa. Las manos de Raph volvieron a perderse en la fisonomía del otro, su lengua reclamo la de Leo como suya y de esta forma siguió escarbando a través de él, hundiéndolo, perdiéndolo en ese mar de sensaciones que solo podía otorgar el uno sobre el otro. El mayor volvió a ver perdida su capacidad de razonamiento, y de nuevo solo quedo Raphael. Raphael que se frotaba con insistencia contra él, Raphael que parecía violar su boca en vez de besarla, Raphael que de un segundo a otro se había vuelto lava hirviendo, fuego abrasador que lo quemaría hasta que no quedaran más que cenizas.

-"Raph-a, Raph por-favor"-y luego estaba él, sometido y con la ansiedad de un alcohólico rogando agua ardiente.

Si Rapha tenía algo de control lo perdió con esa pequeña frase, habían cosas soportables, pero eso ya estaba en el área de insostenibles. Echándose ligeramente hacia atrás y obligando a sus labios a separarse se posiciono frente al mayor y comenzó a introducir su duro miembro dentro de la cavidad del otro. Leo arqueo la espalda al sentir al más alto adentrase a través de su virginal entrada, dolía en un nivel que no entraba en escala, pero se sentía tan bien al mismo tiempo que ya no comprendía lo que significaba bueno o malo. Todo era Rapha. No había más después de eso. El de rojo por su lado tuvo que volver a contenerse, un segundo de afloje y habría entrado dentro de Leo de una sola y certera estocada. El interior del de ojos azules era tan cálido y al mismo tiempo tan estrecho que de cerrar los ojos hubiera comenzado a embestirlo sin pensar, pero estaba su ancla a tierra, Leo que acorralado a la cama jadeaba bajito, con las mejillas encendidas y pequeñas lágrimas de principiante.

-"¿Quieres…que me detenga?"-era una pregunta idiota. No iba a detenerse, no hubiera podido de haber querido. Leo negó con lágrimas que no supo si eran de emoción o de dolor. Alzando una de sus manos alcanzo el cuello del otro y lo tiro hacia adelante, Raphael no entendió que intentaba hacer hasta que se vio fuertemente abrazado por un tembloroso Leonardo. Raphael entendió el mensaje, solo él podría haberlo entendido. Invadido por una ternura hasta entonces desconocida para el portador de los ojos dorados, devolvió el fuerte abrazo y beso a su amante con todo el amor que cabio dentro de él. Todos esos "Te amo" que nunca dijo en voz alta, todas esas sonrisas que jamás devolvió, por ese hombro que se prestó en silencio para sus lágrimas o arrebatos, todo lo que nunca dijo se lo devolvió en ese pequeño gesto de entrega absoluta, y cuando Leo conmocionado le devolvió el eufórico beso, dio un último y certero empujón. Los ojos azules se abrieron de golpe un gemido elevado se abrió paso a través de la boca de su captor cuando el grueso miembro de Rapha se hayo dentro de su cuerpo. La sensación dejo de ser cálida para pasar a ser ardiente, su respiración antes acelerada se disparó aún más y aunque fue consciente de que se le saltaban las lágrimas no pudo haberse sentido más feliz y vivo que en ese momento. Raphael trato de saborear las sensaciones como si hubiera podido beberlas de un frasco. Todo a su alrededor parecía bullir, todo su cuerpo amenazaba con derretirse en ese mismo momento si no comenzaba a moverse a la orden de ya, y Leo, no estaba mucho mejor. Asfixiado por la necesidad de sentir más de ese fuego abrazador, cerró sus piernas alrededor de la cintura de su amante y sin pensarlo meció levemente sus caderas, una invitación que Raphael no pudo rechazar.

Lo que siguió después fue hambre en muchos sentidos. Leonardo encerrado como una presa se entregó a un enloquecido Raphael y se afirmó a lo que en pocos minutos serían sabanas echas girones. Porque Raphael tenía hambre, hambre de Leonardo, hambre de saberlo suyo ahora y para siempre, hambre de escucharlo gemir como si la vida le fuera en ello, hambre de él; y el mayor lo sabía, tal como había pensado ya no había forma de escapar ante la condena que ellos mismos habían provocado. Y Leo pidió más, se aferró a Raph y pidió con voz entrecortada por los gemidos que no se detuviera, porque ya no podría soportar tiernas y delicadas caricias, porque así no era Rapha y él quería al verdadero Raphael, ese que quemaba con la mirada, el mismo que desconectaba su cabeza con besos arrebatados. Leo quería a Raphael en cuerpo y alma, con su fuerza abrazadora y sus ojos encendidos. Dorado y Azul se encontraron en medio de una danza enloquecida y frenética. Raphael por un lado tratando de dominar a la bestia que tenía por alma y a Leonardo que por el otro se dejaba comer por la misma

-"¡Rapa-ha! ¡AAH! ¡RAPH!"

-"¡L-LEO…!"-El mayor no paro de gemir pero si se sorprendió de escuchar su nombre. Si Raphael noto esa sorpresa en sus ojos, no lo dio a entender, pues simplemente ya no estaba pensando en nada que no fuera Leo bajo su cuerpo. Su descontrol era tal que el mayor creyó que de un segundo a otro la cama que tan tiernamente los había cobijado terminaría por romperse y ese pensamiento aunque vergonzoso solo termino por excitarlo aún más de lo que ya estaba

-"¡Más!"-lo estaba exigiendo, no era una pregunta, no había condicionales en esa palabra-"¡Rap-hael más!"- rogo mientras enterraba sin ningún grado de consideración sus uñas en el caparazón del más alto. Quizá el sensei preguntaría por las marcas, o por los arañazos, o por los chupetones en todo su cuerpo. Pero no importaba. ¡Al demonio su maestro! ¡Al demonio sus hermanos! Él quería más y Raphael estaba dispuesto a darle ese más. Su instinto por primera vez obediente cumplió con la petición del otro, a sabiendas de que perdía la razón, a sabiendas de que se le nublaba la vista ante el deseo, a sabiendas de que todo lo que podía hacer era seguir moviéndose de forma frenética y desesperada. Tenía que detenerse, su conciencia o lo que quedaba de ella se lo rogaba, pero del otro lado estaba Leo; Leo que con sus piernas ceñidas a su cintura lo obligaba a fundirse contra él una y otra vez.

-"Leo…Leo voy a volverme loco, tenemos que… ¡AH-ah!"-Le valía un demonio para Leo que ambos enloquecieran, él nunca había pedido nada, nunca había sido egoísta en su vida. Solo por esta vez quería hacer ambas cosas. Ojos dorados, ojos siempre dorados le miraron con emoción, con lujuria, una mirada que solo podría ver él, una mirada que solo sería de él. Raphael dejo de cuestionarse. Sabía que de esa manera marcaba a Leo para siempre, su huella sería imborrable y sus marcas serían su carta de presentación por lo que le quedara de vida. Pero a Leo no le importaba, el solo quería una cosa, y ya la tenía. Tomados de la mano se condenaron una y otra vez mientras que sus caderas chocaban de manera incesante.

¿Qué tan hondo era el infierno? ¿Qué tan abajo podían llegar?

-"¡Raph-ael! ¡Voy a, voy a ah-a!"- Raphael en medio de sus embestidas llego a la conclusión que lo amaba, que lo amaba tanto que si le hubiera pedido en ese momento que se cortara parte de su cuerpo como un regalo lo hubiera hecho. El infierno era hondo, pero a su lado todo era escalable. Haciendo caso omiso a las advertencias de Leo y a su propia alerta, Raphael continuo embistiendo al mayor, cada vez más hondo, cada vez más aprisa, y cuando se sintió cerca del abismo de su propio éxtasis escucho su nombre en un grito, y de alguna forma su boca también grito de manera inconsciente

-"¡LEOO!"-

Ese momento eterno, ese instante en donde se abrazaron y Leonardo por alguna razón lloro, esa cama que no dejo de crujir y que genero risas ante los comentarios y maldiciones del de rojo, esas sabanas rotas que tendrían que ocultar, serían algunas de las pequeñas marcas que dejo el hecho de haberse amado. Porque las cosas en su mundo seguían siendo iguales, su amor jamás sería bien visto, y el silencio sería testigo de sus verdades. En medio de la oscuridad, tras las penumbras y las sombras de lo que no debe ser visto, ellos deberán seguir ocultándose como simples pecadores que vagan por el mundo. Dormirán en la cama del otro, se abrazaran en silencio y todo palabra morirá en la boca ajena que roba ideas y quema. Porque uno es del otro, y eso, aunque estuviera mal, era perfecto.


QUIERO AGRADECERLES A TODOS SUS PALABRAS! de verdad me han motivado a escribir (incluso en esta condicion xD) QUIERO ESCRIBIRLES A TODAS! y como mi cabeza esta que explota me desquitare aqui xD

Who am I. Well. I'm just Me : Hola!, primero, GRACIAS POR TUS PALABRAS!, segundo, si, creo que lo más probable es que halla L/R, xD Tercero; espero que esto sirva para que no me mates xD GRACIAS POR TODO

invaso'rs Queen : laksjaklsjajks TU SABES QUE TE AMO! AKSJA TE E UNIDO AL LADO OSCURO! debo ser muy buena akjsak xD naaaa, GRACIAS PPOR TU APOYO! TUS BELLAS PALABRAS!

Nightcathybrid : TE GUSTO!?, morire en paz!, espero a continuacion sea digna xD jaja GRACIAS! NOS LEEMOS!

Hana Skyle: ESTA PAREJA ES ADICTIVA! morire joven sigo asi aksjaks xD, GRACIAS POR TU APOYO!, se que me escribes igual en muchas historias, por eso GRACIAS!

Sakarya Zahori : aqui tiene para que mate en ansia! xD GRACIAS! SEGUIRE ESCRIBIENDO!

sayumi-san: GRACIAS POR EL HALAGO!, aun estoy entre las novatas pero ire mejorando, GRACIAS!

ana chew: no se pique! xD, adiccion a mis historias! aksjak pagare la terapia lo juro! alsja xD, GRACIAS POR TU APOYO!

Lili-lilium15 : gracias! NADA DE MORIRSE QUE ES CARO! lkasjlkas xD, que alegria que te guste! SALUDOS Y GRACIAS DE ESTA AUTORA!

Marialis Collazo: BAJA EL HACHA MUJER!, ok ok, esta la conti alskas xD GRACIAS POR TU APOYO! OJAAL TE GUSTE!

efarraiz : ufff falta mucha historia, se pondra feo tierno y habra mas lemonn! que tal? xD GRACIAS POR TU APOYO!

mariko petite: LE SIGO PUES! GRACIAS!

Rex-Kazami : CONTINUO!, y relax me falta poco para sin razones! se que lo esperas xD, perdona, ABRAZO GIGANTE Y MUCHAS GRACIAS!

Iukarey : NO ME MATES! COMO LE CONTINUO? aljslajs xD ok aqui esta la continuacion, espero valga mi cuello, GRACIAS POR TUS SINCERAS PALABRAS! me llegan! TWT

Emiwashereev DA Y AMIGA XD: GRACIAS POR SU APOYO! PARA USTEDES CHICAS!

AHORA SI ME GENTE! NOS VEMOS EN LOS COMENTARIOS! LOS ADORO! GRACIAS!