Capítulo 6: Estudios

De alguna forma u otra, ya llevaban bastante saliendo. Mycroft no era demasiado bueno para recordar las fechas indicadas, pero para eso estaba Greg, quien siempre se preocupaba de apuntarle las cosas importantes en la agenda del pelirrojo para que se acordase. Su relación era difícil al principio, no se podían ver mucho porque los horarios de ambos a veces era difícil hacerlos cuadrar, algunos días el policía estaba cansado y cuando se veían no tenía ganas de nada, excepto de descansar. Por otro lado, en otras ocasiones era el universitario, que después de hacer exámenes estaba cansado y de mal humor.

De alguna forma u otra, acabaron acostumbrándose el uno al otro y se llegaron a dar una copia de su apartamento al otro. No vivían formalmente juntos, pero la mayoría de noches dormían juntos. Mycroft se había acostumbrado a la pequeña cama de Greg, donde tenían que dormir abrazados para no caerse por la falta de espacio. Y Greg se había acostumbrado a ver al joven hermano de los Holmes hacer de las suyas y entrar como si nada en el apartamento de su hermano.

Pero todavía había algo que Mycroft que tenía que contar a su novio, aunque realmente sabía que tenían total confianza y seguramente no supondría un problema, pero tenía que admitir que sentía algo de miedo. En las películas era la típica situación que, a veces hacía separar a una pareja, reconoce que las películas no son el mejor ejemplo del mundo pero no es como si él mismo entendiera lo que conlleva una relación seria como la que tienen.

Las cosas iban bien y era una noche calmada donde se habían estado abrazando en el sofá, explicando cómo había ido el día y dándose algunos besos, queriendo recibir mimos del otro. Era el momento adecuado para hablar seriamente.

-Greg, hay algo que hace tiempo que quiero comentarte…

-¿Ocurre algo? Sabes que puedes comentarme cualquier cosa. – El mayor parecía tranquilo y le cogió de la mano.

-Hace poco me propusieron de ir al extranjero durante estas vacaciones de verano. Para hacer prácticas internacionales y bueno, salir y estar fuera del país esos meses. – Se calló durante un momento para poder analizar el rostro de su pareja, que parecía estar pensando. – Creo que si me lo hubieran planteado hace un tiempo, hubiera aceptado sin pensármelo demasiado. Pero las cosas son diferentes; ahora estás tú. Quizás aquí no nos vemos tanto como quisiéramos, pero podemos dormir juntos la mayoría de las noches y salir a comer de vez en cuando. Creo que quiero ir, pero a la vez no.

Cuando acabó de hablar, el pelirrojo miró hacía el suelo y se creó un incómodo silencio, hasta que el policía le acarició la mejilla y con las manos en su rostro, hizo que le mirara.

-Mycroft, te conozco. Sé que quieres ir, te gustan tus estudios, creo que no conozco a nadie que se esfuerce tanto como tú. Creo que es una oportunidad que no deberías desperdiciar… y menos por mí. –Cogió aire y se sonrojó un poco. – No niego que quizás sea duro, porque seguramente nos echaremos de menos. Pero quiero recordarte que te amo, que yo me tendré que quedar a trabajar estos meses aquí. Pero que cada vez que me eches de menos puedes llamarme y te lo cogeré. Así que piénsalo, pero no lo rechaces si es por mí, porque voy a esperarte.

Las palabras de su pareja le habían impresionado, cuando le alababa, se sentía algo especial. En su casa, teniendo hermanos como los que tenía, no era nada especial y en la universidad… realmente no le importaba lo que la gente opinará de él. Pero que la persona que era tan importante para él, le dijera que no desaprovechara esa oportunidad y que pasara lo que pasara, estaría allí y le esperaría, era lo suficiente para que se sintiera como una persona única en el mundo.

-Creo que por estas cosas son por las que me enamoré de ti, Greg. Estos días pensaré sobre si ir o no. – Y el policía simplemente le sonrío.

Finalmente, como Lestrade había supuesto desde que sabía que el menor tenía la opción de irse al extranjero una temporada; había llegado el día donde la propuesta estaba aceptada, las maletas ya estaban hechas y se dirigían juntos al aeropuerto para despedirse. Aunque el policía estaba concentrado conduciendo, sabía que el pelirrojo se sentía algo nervioso. Conocía el hecho de que el pelirrojo había viajado mucho, pero instalarse en otro país era algo nuevo para él, lo mismo que irse teniendo novio.

-Te he visto conducir pocas veces y siempre se me hace extraño…

-Moverse por Londres en coche es algo incómodo y la verdad es que no salimos demasiado fuera como para usarlo...

No hablaron demasiado durante el viaje y una vez llegaron al aeropuerto, estaban algo atolondrados buscando la terminal adecuada sin perder demasiado tiempo, ya que habían tardado algo más de lo esperado en llegar. Una vez llegaron al primer control donde tendrían que separarse, se abrazaron en silencio, hasta que se dijeron palabras como "sabes que te voy a echar mucho de menos", "espero que des señales de vida y me escribas algún que otro mensaje" o similares. Finalmente se dieron un beso de despedida, normalmente Mycroft era de dar besos cortos, como si le diera vergüenza. Pero no en esta ocasión, ambos podían notar los labio húmedos del otro y se besaban con pasión, queriendo cada uno ser el dominante en ese beso. Se miraron durante unos instantes, antes de que el pelirrojo cogiera las cosas y se despidieran.

-Myc, llámame cuando te instales, pero recuerda la diferencia horaria entre América y Reino Unido. No me importa cogértelo, pero no soy muy hablador si me acabas de despertar de mi sueño.

-Lo mismo digo. Aunque sabes que te acabaré escribiendo mucho más que llamarte.

Y poco después, vio al pelirrojo irse quien desde lejos se volvió a voltear para despedirse con la mano y finalmente desapareció de su vista.

No es que fuera el universitario más animado de todos los tiempos, pero sabía que los siguientes meses serían demasiado calmados y silenciosos para su gusto.


"¿Por qué los edificios son tan altos aquí? Vivo en un apartamento en un piso muy alto. Greg, creo que tengo vértigo.

Mycroft."


"Si miras por la ventana, no mires hacia abajo. O eso dicen siempre. Ya te acostumbrarás a ver edificios altos, eso es porque vivías en una planta baja.

Lestrade."


"He tenido que arrestar a tu hermano por meter las narices en un caso de asesinato. Le he dado una reprimenda, me ha preguntado por ti. He visto a tu madre, ha pagado la fianza y se lo ha llevado.

Lestrade."


"Mi hermano nunca cambiará.

Mycroft."


"Te echo de menos. Me gustaría que estuvieras aquí.

Mycroft."


"Deberíamos hacer algún viaje. Estaría bien.

Mycroft."


"Yo también te echo de menos, intentaré tener tiempo libre para ti cuando vuelvas. Últimamente el trabajo ha sido agotador.

Lestrade."


"Hay poco trabajo aquí, debe ser porque quedan pocos días.

Mycroft."


"Avísame cuando sepas cuando llega tu avión, vendré a buscarte. Espero reconocerte, dime que no te has teñido el pelo ni nada raro.

Lestrade."


¡Ya casi llegamos al final de la historia!

Primero perdón por tardar tanto en actualizar esta vez, como dije estuve ocupada con los exámenes y me he retrasado más de lo esperado porque he estado descansando estos días.

Dentro de unos días subiré el epilogo y acabará la historia. Realmente me da pena terminarla, si soy sincera, me ha gustado bastante como ha ido avanzando. Y bueno, nada más, espero que os haya gustado, y como siempre digo; me anima un montón que me escribáis reviews con vuestras opiniones.

Hasta el próximo capítulo.