Disclaimer: Los personajes y algunos escenarios utilizados pertenecen a Hideaki Sorachi autor de Gintama.
La imagen de portada tampoco me pertenece, es de kwonrugger. Sólo la historia es mía.
Aclaraciones/advertencias:
- Semi-au
- Los personajes pueden tener Ooc (Out Of Character = fuera del personaje)
- El fic irá "subiendo" de nivel con respecto al lenguaje subido de tono (lemon uwu), advertiré antes de todas formas.
- cursiva para los pensamientos.
¡MUCHAS GRACIAS POR LEER, COMENTAR Y VOTAR!
Espero que les guste el capítulo!!
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CAPÍTULO 7: "Gardenia"
*Narrador omnisciente*
Es una linda mañana en Edo, la población nunca se enteró que esa noche anterior una sangrienta batalla por una chica se llevó a cabo en el puerto.
En el hospital Oedo, doctores de diferentes especialidades iban de un lado a otro, atendiendo en sus consultorios, haciendo estudios o revisando con colegas resultados. Enfermeras y enfermeros recorrían los pasillos con inventario médico, desayunos para los pacientes o ayudando a los doctores.
Un par de gafas acompañado de una gorila, se dirigen a la habitación de Kagura. Afuera un dormido Gintoki está a la espera de su niña, y de las enfermeras o del doctor con los resultados. Los hermanos Shimura se aparecen frente al somnoliento permanentado.
—Gin-san, Gin-san despierta! —pronuncia Shinpachi para que el peliplateado despabile del todo.
—Waaaaaaa —bosteza Gintoki, y frotándose los ojos mira a los hermanos.
—Buenos días Shinpachi, Gorila plana —los saluda.
Otae agarra de la melena a Gintoki y lo levanta del asiento.
—¡¿Cómo pudiste permitir que a Kagura-chan le pasara esto?! MALDITO PERMANENTADO VAGO!! —le grita la mayor de los Shimura, reprendiéndole furiosa.
—Hermana, cálmate que estamos en un hospital! Y por suerte esa pesadilla de no saber dónde o quién tenía a Kagura-chan ya pasó gracias al Shinsengumi y al cielo —Shinpachi interviene y mira a su hermana pidiéndole que se tranquilice.
Tae mira la expresión de su hermano y suelta la cabellera de Gintoki mufando.
—Ya me calmé Shin-chan, y bien estúpido permanentado, ¿cómo está Kagura-chan? —cuestiona la castaña con unos ojos fulminantes.
—Kagura sigue durmiendo, no sé si será por el tranquilizante que le inyectaron anoche o por qué tiene sueño nomás —responde el de rizos sobándose el cuero cabelludo—. Ni el doctor, ni las enfermeras han aparecido todavía.
—Tal vez todavía no tienen los resultados de los análisis. —opina Shinpachi.
—Ohh pobre Kagura-chan, espero que despierte pronto porque le hice el desayuno —dice la ojimarrón mostrando el "desayuno".
—Te recuerdo que queremos que Kagura despierte, no que se muera por intoxicación —responde el peliplateado—. Lo mejor para ella en este momento es el desayuno que dan aquí, ya que tiene los nutrientes necesarios para que se recupere. —añade rápidamente antes de que la gorila lo golpee.
—Gin-san tiene razón hermana, en todo caso... podríamos traerle... alguna caja de sukonbu —acota gafas flotantes.
—Mmm puede ser Shin-chan —dice pensativa Tae. Ella se sienta al lado del samurái mayor y Shinpachi del otro. Quedan en silencio.
Una de las enfermeras que recibió a Kagura aparece por el pasillo, viene con el médico que trae unas hojas en las manos, la enfermera viene con un carrito que contiene el desayuno del hospital.
Los Shimura y Gintoki se pararon al instante cuando los vieron llegando a ellos.
—Buenos días Doctor, buenos días enfermera —saludan los tres.
—Buenos días —responden los uniformados de blanco.
—¿Ya tienen los resultados de los análisis de Kagura? —pregunta Gintoki.
—Eh, sí y temo que Kagura deberá pasar unos días en el hospital... —responde el de bata.
—¿Qué? ¿Por qué doctor? —cuestiona Tae preocupada.
—Los primeros resultados arrojaron que sí, Kagura fue drogada dos veces y la segunda vez fue en mayor cantidad por vía intravenosa para que ella se debilitara por completo, las heridas que le hicieron no están sanando bien por su sangre yato que provocó la disminución de glóbulos rojos, neutrófilos y plaquetas, lo que hace que su sistema inmunitario no funcione bien y no sane a la velocidad que debería —explica el médico—. Por eso, y porque faltan otros estudios, ella deberá quedarse hasta que su cuerpo se restablezca por completo. —termina su informe el hombre—. Eso sí, ella debería despertar, va a estar un poco cabizbaja porque le faltarán energías pero con sus seres queridos cerca se animará.
—Esos malditos bastardos —murmura el Yorozuya mayor por lo bajo, apretando los puños.
—Ahora pasaré a verla para ver como está, pero después de mí, ustedes pueden pasar a visitarla un momento. —les sonríe amable el de bata, y se introduce junto a la enfermera a la habitación.
A los minutos el médico salió con la enfermera y les dio paso al trío que esperaba impaciente afuera por pasar. Estos pasaron y no vieron que se acercaban los capitanes de la primera división del Shinsengumi. El de rojiza mirada venía con su típica cara inexpresiva, pero... sus ojos demostraban un cansancio de no haber dormido bien. El de ojos color cielo venía con un mejor semblante.
El dúo muestra sus credenciales al médico y este los mira raro al notar que ambas dicen "Okita Sougo". Sougo celeste se da cuenta y ante la extrañeza del doctor el dice:
—Éramos una familia muy pobre y sólo alcanzaba para un nombre. Somos mellizos pero yo nací primero así que puede nombrarme "Oficial Okita primero". —termina diciendo en tono de burla.
El ojicarmesí le da una mirada de reojo molesto pero prefiere ahorrarse los insultos por el lugar en el que están.
—Buenos días oficiales ¿vienen por los resultados de los análisis de la señorita Kagura? —pregunta amablemente el médico.
—Buenos días Doctor, sí, venimos a eso y para ver como sigue la víctima —responde el ojiceleste.
—Bueno, síganme al consultorio que aquí vamos a estorbar a los demás. —los tres hombres encabezados por el de bata caminan e ingresan a la oficina de este. Los tres se sientan, quedando el doctor frente a ellos con las hojas de los resultados en una mano.
—Bueno, para empezar: A la señorita Kagura luego de que se la llevó el secuestrador, le inyectaron nuevamente vía intravenosa una dosis de benzodiazepina para que se terminara por debilitar. La buena noticia es que en el transcurso de la noche los efectos de la droga terminaron, pero por otro lado... la droga causó un efecto secundario al reaccionar a la sangre yato de ella. Su producción de células inmunitarias y glóbulos rojos se vio afectada, lo que provocó que las heridas que tiene no sanen como deberían. —el médico los mira a ambos—. Ella tiene que permanecer en el hospital hasta que su sistema inmunitario y número de glóbulos rojos vuelva a la normalidad para asegurar una recuperación completa. Y también porque le haremos otros exámenes para asegurarnos que no hay ninguna otra secuela a nivel cerebral. —el hombre de bata termina su reporte, nota que el dúo de sádicos muestra un semblante de preocupación y acojonado.
—¿Se la puede visitar doctor? —Sougo celeste para su cabeza al preguntar.
—¿Ustedes son amigos de la señorita Kagura? —les cuestiona.
—Sí, puede decirse que sí doctor —responde el de uniforme plateado. El de carmesí mirada no dice nada a esto.
—Aunque la señorita Kagura estará un poco cabizbaja como ya dije antes, le hará bien que la visiten, eso la animará. —les sonríe el hombre—. Eso sí, debo pedirles que cumplan con los horarios de visita.
—¿Cree que ahora pueda pasar a verla? —Sougo celeste pregunta un tanto apenado.
—Si los tres que estaban con ella lo dejan o ya terminaron, sí, puede pasar... Oficial Okita... Pero sólo un momento por ahora. —le advierte el médico.
—Está bien, muchas gracias doctor, por cierto, ¿puede darnos una copia de los resultados? Es para llevar y adjuntar al caso. —pide el de cristalinos ojos.
—Claro, enseguida les traigo una copia. Si quieren pueden ir a visitar a la paciente. —el de blanco se levanta y los Okita lo siguen afuera, Sougo celeste ve por la puerta semiabierta que adentro de la habitación Gintoki está conversando con ella. Da dos pequeños golpes antes de abrirla por completo.
—Danna ¿puedo hablar un momento con la china? —dice mirando desde la puerta. Ve que la pelirroja tiene ojeras y está más blanca que la nieve. No puede evitar sentirse culpable y mal por verla así.
—Okita-kun no sé si este sea el momento adecuado... —le contesta el peliplateado, pero queda a la mitad cuando Kagura lo interrumpe.
—Déjalo Gin-chan —musita con voz suave, se nota la falta de fuerza en ella—. Yo también quiero preguntarle algo al sádico —la voz de Kagura sale en pequeños susurros.
—Sólo serán unos minutos jefe, debo regresar con Sougo 2.0 a nuestras tareas... —agrega el policía despacio. No sabe cómo se tomará la bermellón y Gintoki al saber que el otro sádico estaba en el hospital.
—Está bien Kagura, pasa Okita-kun —el samurái de pelo rizado se para de la silla donde estaba sentado para darle lugar al samurái castaño.
—¿Cómo te sientes china? —le pregunta el ojiceleste observándola. Ella mira hacia abajo.
—Mmm como si me hubieran pisado cien elefantes la noche entera... —responde Kagura débilmente.
—Lo lamento mucho china... no dejo de sentirme con culpa...
—Ya no importa, sino fuera por ti y... el sádico 2.0, tal vez no estaría aquí...
—Oi Kagura, no digas eso! ¡¿Te piensas que no hubiera hecho nada si te llevaban al espacio?! Si algo como eso hubiera pasado, habría llamado al calvo de tu padre! —Gintoki levanta la voz.
—Danna, tranquilícese que nos van a correr... —Sougo calma al permanentado—. Y... hablando de Umibouzu...
—¿Qué pasó con el calvo? —pregunta temeroso el peliplateado. Kagura se endereza más en su cama, expectante de lo que dirá Sougo.
—Verás, hoy a la mañana cuando desperté fui con Kondo-san y él me dijo que se había contactado con Umibouzu... le informó sobre lo del secuestro y... que te habían lastimado y drogado... —Sougo celeste duda en si seguir o no contando pero ni Kagura ni Gintoki le quitaban la vista de encima—. Antes de venir para aquí, Umibouzu informó que había destruido por completo la base de los traficantes.
—¿¡QUÉ!? —resuena en la sala por parte de Gintoki.
—Al parecer Umibouzu andaba por ahí cerca y cuando Kondo-san le contó todo, él no dudo en exterminarlos para hacerlos pagar y que ninguna otra joven más sufra... tu padre con ayuda de la subcapitana del Kaientai, se infiltraron para salvar a las mujeres esclavas y después él destruyó la base junto a todos los que pertenecían a la red, ellos traficaban con mujeres y drogas. —cuenta el samurái castaño.
—Ya veo, me alegro que papi se haya encargado de esos... gracias Sádico por contarme. —Kagura muestra un semblante más tranquilo—. ¿Qué pasó con las chicas que estaban en el barco enjauladas? —ella vuelve a mostrar tristeza.
—No te preocupes china, esas mujeres aunque estaban adoloridas por el maltrato que les dieron, ya solucionamos la situación de ellas... todas están regresando a su planeta natal, al parecer habían sido secuestradas hacía unos días. —Okita le sonríe tranquilizando a Kagura.
—Me alegro por ellas, me carcomía la cabeza el recuerdo de verlas como si fueran animales en un zoológico. —Kagura sonríe tranquila.
—Fue gracias a ti china, que aún estando mal, te preocupaste por el bienestar de esas chicas. —Sougo vuelve a sonreírle a la bermellón.
—Oi, Sougo, ya tengo las copias de los resultados, debemos irnos. —Okita rojo aparece apoyado en la puerta y apenas se digna a dirigirle una mirada a la pelirroja. Él siente que sobra en esa escena, y... no sabe qué palabras decirle a Kagura.
—¿Qué hay china? ¿Vas a hacerte la enferma como la vez pasada? —le pregunta e inmediatamente se arrepiente, porque ahora ella de verdad se veía anormalmente pálida y débil. Su corazón le gritaba ¡IDIOTA! ¡IDIOTA! ¡DILE UNAS PALABRAS QUE LA ANIMEN! NO QUE LA HAGAN SENTIR CULPABLE! su cerebro lo abofeteó mentalmente, pero borró cualquier atisbo de esto poniendo su orgullo de sádico de por medio.
—La vez pasada culpa tuya tuve mi funeral... Maldito bastardo... —la de cabellos anaranjados pronuncia apuntándolo con un dedo, con apenas fuerzas para demostrar su frustración.
Kagura empieza a toser fuerte y el trío de hombres abre sus ojos preocupados, Sougo celeste iba a reclamarle a su doble. Pero entra la enfermera al escuchar los gritos de Gintoki pidiendo ayuda.
—Señores temo que deberán retirarse por hoy, no pueden hacer que la paciente se altere por ahora. Pueden regresar en los horarios de visita. Ahora le inyectaré un calmante para que duerma un poco. —La enfermera toma de los hombros a la yato y la acuesta suavemente en la cama, la tos de ella cesa y lo último que ve saliendo mientras siente que le pinchan de nuevo el brazo derecho, es una mirada rojiza y otra celeste de preocupación.
—Souichiro-kun, sí vas a venir a alterar a Kagura, te pediré que dejes de hacerlo. —Sakata se ve serio y duro al decir esas palabras dirigiéndose al ojicarmín castaño.
—Perdón Danna, sólo quise hacerle una broma a la china... pero salió mal. Ya nos vamos con Sougo. —el ojirubí se excusa un poco agobiado, ver a su rival así no lo hacía sentir bien.
—Danna, regresaré a la tarde a visitar a la china. Nos vemos —el ojiceleste saluda al permanentado y se retira junto al otro Sougo.
El par sale del hospital, Sougo celeste preguntó a la enfermera de recepción los horarios de visita antes de salir. Sougo rojo lo esperaba en el coche patrulla.
En el hospital, a la yato sus seres queridos se aseguraron de visitarla unos minutos y darle ánimos para su pronta recuperación, lamentablemente, Kagura siempre estuvo apenas despierta. Las enfermeras le suministraban calcio y hierro vía intravenosa en pequeñas dosis, porque sino, corría el riesgo de colapsar. La ojiazul se despertó a la hora del almuerzo y su tutor Gintoki la acompaño a su lado, ella comió lentamente y preguntó dónde estaba Shinpachi, el peliplateado respondió que el chico de lentes se había ido a la Yorozuya para alimentar a Sadaharu, pero que para el horario de visitas iría con Otae. La bermellón sonrió a esto.
La mañana para el dúo de sádicos pasó sin más preámbulo, adjuntaron los resultados de los primeros estudios de Kagura al caso y al reporte de cada uno. Las últimas noticias fueron sobre las otras víctimas, todas se encontraban ya en sus hogares. En cuanto al barco, se había hecho una limpieza total de las drogas y de... el mar de sangre que habían dejado los Okita. Ahora se estaba viendo que pasaría con el transporte, estaba en buen estado por lo que lo más seguro era que sería vendido o dado al Kaientai como recompensa por su ayuda.
Ya a la tarde, el dúo de Sougos camina por las calles de Edo vigilando que no haya ningún altercado. No habían cruzado más que un par de palabras desde la mañana, pero ahora Sougo rojo observaba que su compañero vigilaba seguido la hora, pensó que al igual que él, este no veía los minutos porque terminara la jornada. Cuando esta terminó se dirigieron a la patrulla. Estando de piloto Sougo 2.0, arrancó el auto.
Había hecho un par de calles, mirando sin mucho interés el camino cuando el ojiceleste lo sorprendió.
—Uy, ya van a ser las seis. —dice Sougo mirando la hora en la radio.
—¿Qué pasa a la seis? ¿tenés que ir a ver porno? —pregunta desinteresado y burlón el ojicarmín.
—No, algo mucho mejor. A partir de las seis se puede visitar a los pacientes en el hospital, iré a visitar a la china. —responde sonriendo el uniformado de plateado.
—Ah, mira vos.
—Tú no vas a ir? Te noté preocupado cuando salimos de ahí...
—No estaba preocupado, es que... mira si se ponía peor y me culpaban a mí... —Sougo no quita la mirada del camino.
—Mmm, como digas... por cierto. Quiero llevarle algo a la china de presente ¿Qué opinas que la hará sentir mejor?
—Que se yo, no me interesa. —responde cortante el castaño ojicarmín.
—Mmm, ¿puedes parar ahí? —el policia de ojos claros le señala una tienda de conveniencia a unos metros del camino—. Ya decidí que le regalaré. —sonríe para sí mismo orgulloso.
—Tsk, que molesto. —Okita 2.0 paró el coche, el otro se bajó y entró en la tienda. Sougo rojo desde el auto veía que su par, estaba comprando varias cosas. El de ojos color cielo salió con una bolsa de la tienda, y sonriendo. Se metió al automóvil y suspiró.
—Ahhh, listo. Ahora llévame al hospital.— demanda.
—Te llevaré sólo porque no tengo ganas de regresar y qué pena me das si tienes que volverte caminando —responde el de rojizos orbes, un poco molesto emprende marcha al hospital.
—Ajá, sí.
—Y ¿qué le compraste a la china tragona? — suelta Sougo rojo.
—¿Te interesa? —pregunta enarcando una ceja el de plateado.
—No, pero ya que me preguntaste, quiero saber. —responde con rapidez.
—Le compré chocolates y sukonbu. Pero no se lo daré todo junto, no creo que le dejen comer mucho así que le daré un chocolate y una cajita de esas algas. —sonríe el de cristalina mirada.
—Ah, ya veo. —responde seco el ojirubí.
La conversación se corta ahí. Sougo ojicarmín maneja hasta el hospital. Ahí le dice que esperará en el auto hasta que el castaño ojiceleste regrese. Este sólo atina a asentir y se baja con el chocolate y la cajita de sukonbu en una bolsita.
Sougo rojo ya solo en el auto, se pone a pensar con respecto a la relación que lleva o llevaba con Kagura.
*Pov's Sougo rojo*
Estoy sentado en la patrulla, esperando a Sougo celeste. Y aunque quiero dejar mi mente en blanco, no puedo. Desde que apareció Sougo celeste, la "relación" que llevábamos con la china se enfrió. Ella parece cada vez más interesada en pasar tiempo con el otro Sougo, y no me refiero sólo a pelear... él dijo que vino porque tenía una misión, no sé qué sea. Pero si es el quitarme a la china como rival y hacerla algo más de él... lo está logrando, ya que yo no dejo de comportarme como un idiota.
La china desde hace unos días no ha salido de mi mente, pero con lo sucedido, esas imágenes de ella no dejaban de revolotear en mi mente. No sé qué hubiera sido de mí sino contestaba la llamada de anoche... *¿Habría insistido más Sougo?* me temo que si así hubiera sido no, el se habría aventurado a salvar la china solo, por muy lastimado que resultara.
Hoy cuando aparecí en la puerta de su habitación, la miré por el rabillo del ojo. Nunca la había visto así de pálida, parecía un papel de calcar (porque ella de por sí tiene la piel blanca) estaba ojerosa y apenas se escuchaba el ruido de su voz. El verla postrada en esa cama me recordó a aquella vez cuando fingió estar enferma, que enojo sentí cuando me di cuenta de que era mentira, porque de verdad me había preocupado cuando me enteré de su "enfermedad", los dolorosos últimos momentos que pasé con mi hermana regresaron a mí esa vez. Pero a la maldita le salió mal la jugada, y me vengué por hacerme decir lo que dije frente a todos pensando que de verdad se estaba muriendo y hacerme preocupar.
Pero ahora era distinto. Ella estaba débil culpa de esa puta droga que le inyectaron, su sangre no tenía la culpa, eran esos desgraciados hijos de puta la que la tenían, me confortaba mucho saber que ya sufrían en el infierno. Quería animar a la china, pero mi broma sobre que estaba fingiendo salió mal. Cuando empezó a toser me sentí peor, me recordaba todavía más a Mitsuba.
Ahora con todo esto, Sougo celeste aprovecharía para ganar aún más terreno en el corazón de la china. No puedo permitirlo, algo me dice que tengo que sino hago algo, me quedaré sin mi rival con quien pelear, pero ¿Qué podía hacer? no me animaba a ir a visitarla porque podía meter la pata otra vez y hacer que ella empeorara. Yo quiero que se recupere para que vuelva a ser la misma china bruta tragona.
Vi una ambulancia llegar y eso me despaviló, vi la hora y Sougo celeste ya había tardado demasiado, ¿qué tanto tenía que hablar con la china?, salí a buscarlo. Me dirigí a paso rápido a la habitación donde estaba la china, cuando doble a unas tres habitaciones de donde ella estaba, ralenticé mi caminar y llegando a su número podía oírse una tenue risita. No sé veía al Danna, al lentes o la gorila, así que... la china había quedado sola con Sougo celeste.
Abrí lentamente la puerta para darme con la escena de Sougo y la china.
Ella reía levemente sonrojada.
Porque Sougo tenía una de sus manos sobre una de ella.
Me quedé petrificado. ¿Por qué demonios él tiene su mano sobre la de la china? apreté mis puños sin pensar.
—Debemos irnos. Hijikata-san nos llamó y dijo que fuéramos urgente. —mentí descaradamente—. China, per... perdón por lo de esta mañana... No fue mi intención el que te alteraras... —suelto mirando a otro lado.
—No fue nada sádico 2.0... —responde.
—Bueno china, debo irme pero mañana regresaré de nuevo. Espero que descanses bien para que te recuperes rápido —le sonríe amable Sougo celeste. Saca *¡Por fin!* la mano de la de la china. Se para y sale detrás de mí. Logro escuchar el agradecimiento de la débil voz de la china.
—Gracias por el chocolate y el sukonbu sádico...
Salgo disparado al coche. Siento los pasos de Sougo seguirme y los saludos que le hace a la enfermera que cuida de la china y a la enfermera mayor de recepción.
Apenas saliendo del hospital, el imbécil abre su boca.
—Pobre china, había quedado sola porque el jefe había regresado a la Yorozuya a bañarse y Shinpachi con su hermana no pudieron ir a verla...y él debe quedarse en la casa está noche... Espero que Danna no tarde tanto en ir...
No entiendo porqué empieza a hablar si nadie le preguntó nada.
—Ah, mira vos, pobre china... ¿cómo está? — dudé un segundo en preguntar pero lo hice.
—Viste que tenía mi mano sobre la de ella? Bueno, fue porque dijo que se despertó de la siesta y había soñado con lo de anoche. Le tomé la mano y le dije que ya todo había pasado y que no permitiría que nada malo le pasará. Y perdón, pero le dije a ti también te preocupaba la salud de ella... —agarro el volante con fuerza. ¿Quién se piensa que es para decir eso?. Pero me siento ce... celo... incómodo quiero decir, al saber que ella no tuvo problemas para que este imbécil dejara su mano en la de ella. Pero mi corazón me grita ¡MIENTES! ¡DESEARÍAS SER TÚ EL QUE HUBIERA TOCADO SU MANO!, no sé por qué, pero mi orgullo le contesta a mi corazón ¡MI CARA ESTUVO ENTRE SUS PECHOS! ¡Supera eso!. Mi corazón le responde ¡Sabes que no es lo mismo! ¡IDIOTA! Y ahí se callan los dos.
Tengo que hacer algo, no creo poder visitarla y que quedemos los dos solos... no sabría qué decirle ahora que no está al cien por ciento... aunque... podría hacer como Sougo celeste y llevarle algo... pero ¿Qué puedo darle? No quiero que después ella se burle y quedar como un idiota (más de lo que ya lo he hecho).
—Deberías visitarla... y dejar tu maldito orgullo de sádico a un lado, ella... no está mejorando como debería de ser... tal vez tú al ser antiguos rivales puedas... —continúa hablando ahora dudando de sus palabras, mira por la ventanilla.
—Mmm, ya veré... —respondo vagamente.
Llegamos a los cuarteles y en la cena Sougo se veía realmente preocupado cuando le preguntaron por el estado de la china, dijo que al cuerpo le estaba costando el restablecer el número de glóbulos rojos y de células inmunitarias. Al parecer ese sería el mayor problema puesto que los exámenes de su cabeza dieron bien. Agregó que si no mejoraba, tendrían que contactar con alguien de su misma raza para que le done sangre... pienso de inmediato en el calvo de su papá o el idiota de su hermano... aunque la subcapitana del Kaientai también es una yato así que creo que si eso sucediera ella sería la mejor opción. Lo último que dice Sougo antes de que me levante de la mesa es que el médico y las enfermeras tienen la esperanza de que la china mejore con las vitaminas que le dan y con el apoyo de sus seres queridos.
Mentiría si dijera que dormí bien anoche. Tuve constantes pesadillas de la china enferma, creo que... mi subconsciente quiere que haga algo. Mi lado de bastardo no quiere aparecerse por el hospital pero, hoy Sougo celeste fue de vuelta a visitar la china para llevarle otro chocolate. Yo me quedé afuera y el entró, ella estaba con Gintoki pero él salió de allí. Me sentí incómodo, la vez pasada no dudé cuando me paré frente a ella y dije que ella no moriría hasta que arregláramos las cosas. Pero esa vez fue todo una farsa, ahora no. La había visto cuando pasé y le eché una mirada, su cabello no tenía brillo y estaba desparramado por la almohada. Sus azules ojos se veían cansados, tiene algunos cables conectados a sus brazos. No noté ninguna mejoría en lo poco que la pude ver.
Danna dijo que saldría a tomar aire, la enfermera llegó con la merienda para la china y esta consistía en una taza de té verde que es el que más energías aporta y unas galletas. Escuché a Sougo preguntar por qué le daban tan poco de comer cuando los yato se caracterizan por su apetito voraz. La enfermera le respondió que por ahora era lo mejor, tampoco podían recargarla de comida y que terminara vomitando.
Dijeron algo más pero no logré escucharlo, la enfermera salió y me miró ahí sentado. Me saludó y siguió su camino. Estuve un rato mirando el piso cuando sentí que me hablaron.
—Oficial buenas tardes, ¿vino a visitar a la paciente Kagura? —es la enfermera de recepción, una mujer de unos sesenta.
—Buenas tardes, ehh no, sólo estoy esperando a mi... hermano... él entró a ver a... Kagura — vaya, pronunciar su nombre me produce un cosquilleo raro, noto que mis mejillas se ponen tibias. Creo que la enfermera se dio cuenta de esto porque intenta no sonreír, se acomoda los lentes y me mira.
—Creo joven oficial, que usted también quiere ver a la joven Kagura —sus ojos buscan en mí algún cambio más allá de mis mejillas que se tornan más calientes—. le doy un consejo porque creo que lo necesita... No tenga miedo de demostrar lo que siente, porque si lo sigue haciendo... cuando se dé cuenta será demasiado tarde. Yo vi su cara de preocupación el día que llegó la señorita Kagura y sus ojos mostraban lo que su corazón sentía... o siente. —ella me escruta por encima de sus lentes. Corro mi cara a un lado pero ella ya vió mi sonrojo y sonríe amable—. He visto que su hermano le trae lo que parece ser chocolate, usted también podría dar un paso y darle algo que la anime. Tal vez unas... flores... —la mujer piensa un momento sonriendo—. Bueno joven oficial, debo regresar a mis tareas... Pero no dude en pedirme ayuda si la necesita con la señorita Kagura —me guiña un ojo cómplice hace unos pasos cuando me paro y la llamo.
—Enfermera. —Dios! ¡¿qué me pasa?! ya fue, le preguntaré sólo para saber...
—¿Si joven Oficial? —se da vuelta a mirarme, estoy observando la puerta de la habitación de la china, escucho apenas su voz y la del otro imbécil roba rivales...
—Usted... ¿qué flores... le regalaría a... Kagura? —siento un tremendo calor en mi cara. Dios, ¿qué estoy haciendo? pero no puedo retroceder ahora que ya pregunté.
—Mmm, si fuera usted... le traería unas hermosas gardenias* blancas y rojas —ella sonríe como una dama enamorada al decirme lo de las flores—. Hay una florería que está en la zona este de Edo que vende las gardenias más hermosas que he visto, si las compra, hágalo ahí y dígale que lo mandó la enfermera de la recepción del hospital Oedo. —ella sonríe y las arrugas en las esquinas de sus ojos se marcan, me hace pensar que esa florería es especial para ella.
—Así que... gardenias blancas y rojas? — preguntó para asegurarme, guardo esa información aunque estoy muy dudoso de si la usaré o no...
—Gardenias blancas y rojas, no lo olvide. Bueno ahora sí me voy, usted ya sabe y es dueño de elegir lo que crea mejor...
—Muchas gracias enfermera por el consejo... lo... pensaré un poco sobre lo de las flores...
La mujer se va y logro escuchar que refunfuña "estos jóvenes en vez de vivir su vida se la complican más pensando, el amor verdadero sólo pasa una vez y estos malditos hombres orgullosos se ponen a dudar cuando su corazón sabe lo que quiere", quedé medio anonadado cuando me llamó maldito, pero reí para mí mismo porque supuse que también lo decía por otro.
Veo la hora y entro a la habitación donde está la china. Y vaya que quede sorprendido.
El bastardo le está peinando el cabello. Y ella está super sonrojada porque la bata de hospital deja su pálida espalda al desnudo. Sougo peina su cabello desenredándolo con cuidado con sus manos nomás. ¿Qué diría Danna si los viera? lo que hace pensar que el ya se tardó en regresar adentro. Espero no se haya ido.
—Veo que están ocupados... lo siento por ti china pero con Sougo debemos regresar. — suelto áspero, creo que la molestia es evidente—. Espero que te estés mejorando china, todavía tenemos que arreglar quién es más fuerte. —ella gira su rostro hacia a mí y Sougo celeste.
—Sádico, ya está puedes irte, has hecho mucho por mí. Gracias por peinarme, pensé que podría quedar pelada pero trataste mi cabello con suavidad... a parte de que has sido uno de los pocos que ha venido a visitarme... parece que a Gin-chan no le gusta verme así y apenas conversa conmigo, Shinpachi ha tenido que encargarse de la Yorozuya y de cuidar de Sadaharu, y las demás chicas no regresaron más... siento que al único que le importo es a ti. —escucho como ella le agradece, sólo a él, como si yo no existiera ahí.
—No es nada china, quiero que regreses a ser tan hiperactiva como siempre, aunque vuelvas a ser la bestia violenta que sos. —él le sonríe y le acaricia la cabeza—. Ya verás que pronto te recuperarás, tal vez... necesitas los ánimos de alguien más para tomar fuerzas. Debo irme china, pero mañana regresaré. —el bastardo se para y pasa su mano acariciándole la cara, ella se sonroja pero le sonríe, siento mi corazón partirse un poco.
Salgo dando un portazo, ¿qué es esto que siento? ¿son los llamados "celos"? Los odio.
"SÍ" me responde mi corazón "Lo que sientes maldito sádico son celos" ¡NO! ¡NO PUEDEN SER CELOS! ¡¿POR QUÉ SENTIRÍA CELOS?! le grito internamente. "¡PORQUE LA CHINA TE IMPORTA! ¡LA QUIERES! ¡NO TE GUSTA QUE EL OTRO SOUGO SEA CARIÑOSO Y QUE ELLA REACCIONE A ESO NO VIOLENTA! ¡ELLA YA NO ES UNA NIÑA DE CATORCE Y TÚ UN IMBÉCIL DE DIECIOCHO! ¡SEGUÍS SIENDO UN IMBÉCIL, PERO CON VEINTE! ¡ACEPTÁ DE UNA VEZ LO QUE SIENTES!" Me responde. ¡Dios debo estar loco para discutir conmigo mismo!
Dando zancadas llego al auto y me subo. Me obligo a olvidar la discusión con mi "corazón", tengo que ordenar mis pensamientos. Bien, admito que me molestó ver al infeliz peinarle el largo cabello a la china, a ella parecía no incomodarle... *¿será suave su cabello?* pienso y... si es como la piel de ella...
Alguien se sube del otro lado.
—¿Qué te pasa idiota? ¿Por qué actúas así? Si estas celoso dilo de una vez. —Sougo me empieza a reclamar, enciendo el coche—. A parte ¿desde cuándo te importa llegar temprano a los cuarteles? La china esta noche no sabía si Danna se quedaría a acompañarla, tú mismo viste que el se fue y no regresó. Quiero hacerle compañía ya que parece que soy el único que la va a visitar y no quiero que recaiga y se enferme. ¿Ya la escuchaste no? Ella está pensando en que no le importa a nadie.
—Ya si? Ya escuché toda tu sarta de reclamos... a diferencia de ti, sabes que a mí el comportarme como tú lo haces está fuera de mis parámetros. Sabes que intentó animarla a mi modo... —respondo con frustración—. A parte ¿por qué te comportas tan raro? Se supone que somos el mismo.
—Para cumplir con mi encomienda, debo ser distinto para obtener los resultados que quiero. Tú también deberías intentarlo... — responde cruzándose de brazos.
—Sí claro, como digas. Ya verás que para mañana con TODAS las atenciones que recibió de ti, va a mejorar. —mis puños se retuercen en torno al volante.
—Contigo no se puede. —mufa de molestia.
No emitimos palabra el resto del camino ni del día. En la hora de la cena, Kondo-san pregunta sobre la salud de la china y nos cuenta que espiando a la gorila violenta dijo que ella y el hermano se veían tristes porque apenas y habían podido ir a ver a la china. Dijo que Shinpachi hablaba de la Yorozuya que estaba teniendo trabajos y Gintoki los aceptaba para que cuando Kagura regresara, tuvieran algo rico para celebrar.
Estoy mirando el techo oscuro de mí habitación, recordando lo que dijo el idiota que duerme a unos metros. Maldición, esto no me gusta nada. La china piensa que sólo le importa al bastardo de Sougo celeste, y los demás no entiendo cómo no se dan cuenta que dejarla sola no va a hacer que mejore, sino lo contrario. La china según sé pasó bastante tiempo sola cuando su mamá falleció en ese planeta frío y gris, ahora debía estar sintiéndose igual.
Voy a hacer algo. Lo haré a mi modo, pero lo haré. Cierro los ojos para dormirme viendo el rostro de la china en mi mente.
Es de mañana, el día ha estado gris como si fuera a caer una tormenta en cualquier momento... o algo fuera a suceder. Hoy no pude ir con Sougo celeste a la mañana a visitar la china, aunque si hubiera ido no hubiera entrado... probablemente.
A la hora del almuerzo me crucé a Sougo y aunque no cruzamos palabras, su cara no anunciaba nada bueno.
Llamé en un momento en que andaba patrullando sólo al hospital y para mi suerte me atendió la enfermera de recepción. Ella reconoció mi voz al instante, parecía que había esperado mi llamada.
Pero mi suerte acabó ahí mismo.
La mujer me dijo en tono de lamento que la salud de la china a pesar de que le suministraban las vitaminas y medicinas no había mejorado más allá de eso, el médico teme que ella está decayendo. Lo peor era que gran parte de la falta de recuperación de ella se debía a la ausencia del jefe y los demás. Al parecer ella quería mejorar por "su amigo sádico" pero no podía. La señora me dijo que tal vez yo podría ayudarla, aunque más bien me mandó a que haga algo. Le dije que sí, que haría lo que ella me aconsejó, pero... en la noche.
Escuché que murmuraba "¡Al fin!", y que me esperaría hasta que me dignara a asomarme. Corté la llamada.
Involuntariamente, bueno no, lo hice porque me había decidido. Me dirigí a la zona este de Edo, esta era una zona humilde. Busqué la florería y no me llevó tiempo encontrarla. Bajé de la patrulla y me adentré en ella.
Me sorprendió ver tantas clases de flores distintas, todas se veían muy bien cuidadas y lindas. Estaba viendo si podía reconocer las famosas gardenias pero no, sólo conocía las rosas y girasoles. Un hombre algo mayor me atendió a los minutos.
—Buenas tardes Oficial, ¿qué lo trae por aquí? —pregunta amablemente.
—Ehh, busco unas flores llamadas gardenias. —respondo.
—Gardenias? —me pregunta extrañado.
—Sí, gardenias. Rojas y blancas ¿tiene cierto? —me preocupaba que no tuviera por su expresión de extrañeza.
—Sí, sí tengo, ¿puedo preguntarle algo sino le molesta? —me mira de arriba a abajo pero no rebajándome, más bien analizándome.
—Sí claro.
—¿Por qué gardenias? —cuestiona.
—La enfermera de recepción del hospital Oedo me las recomendó... mire... yo no sé nada de flores y... ella amablemente me aconsejó y recomendó este lugar...
—Ah, ya veo... entonces ¿Cuántas quiere de cada una? —el hombre parece sonreír, como si fuera cómplice de la enfermera.
—Ehh, no sé... —respondo dudando.
—¿Quiere que yo le arme un ramo a mi gusto?
—Usted trabaja de esto, sí, por favor si puede ser, si la enfermera me lo recomendó debe ser de su confianza. —le pido.
—Esa mujer... —murmura mirando el techo—. Enseguida se las traigo.
—Bueno señor.
El hombre desaparece tras una puerta, yo me quedo observando las distintas plantas... tal vez regrese y compre unas para Mitsuba. Después de unos minutos el dueño sale contento. Ha preparado un hermoso ramo de lo que ahora sé son gardenias, de verdad son muy lindas, son parecidas a las rosas. Espero que esto ayude a la china a mejorarse...
—¿Quiere agregar un mensaje al ramo? —pregunta sonriendo.
—Ehh no, mejor no... tal vez la próxima. —digo.
—Así que la próxima... —me responde sonriendo—. De vuelta lo ha hecho... —murmura muy bajo para el mismo. Parece sonreír cálidamente recordando a alguien...
No pregunto nada acerca de lo que murmuró, él sabrá. Pago las flores que me las da envueltas con sumo cuidado para que no se rompan, *mejor así* pienso porque todavía falta hasta la hora que pienso entregarlas...
Lo saludo y agradezco por las bellas flores, estoy a un paso de salir cuando me grita.
—Oficial!
Me doy vuelta a mirarlo.
—¿Qué sucede jefe?
—¿Puede decirle a mi esposa que deje de hacerse la consejera del amor? —me pide sonriendo irónico, a mi se me suben los calores a la cara. Le sonrío, ahora entiendo el "esa mujer" y el "lo ha hecho de vuelta".
—Claro, no será problema, muchas gracias de nuevo por tan hermosas flores. —me despido y ahora sí salgo. Coloco el ramo con sumo cuidado en el asiento trasero, ocultándolo para que nadie lo vea.
Llevé el ramo a los cuarteles y sin que nadie me viera lo escondí.
A la hora de la cena estoy comiendo en silencio con los demás cuando Sougo celeste aparece y su semblante se nota serio y triste. Esta vez es Hijikata-san el que nota su expresión y le pregunta si le pasó algo a la china. Él responde que hoy aunque fue a visitarla y a conversar con ella, por más que intentaba animarla no pudo. Y que la china hasta largó unas lágrimas diciendo que estaba sola. Al parecer el idiota del Danna y el cuatro ojos no habían ido, y aunque era porque estaban trabajando para cuando ella regresara, la china no lo sabía porque no le decían nada. Sougo dijo que les había dejado una nota en la puerta de la Yorozuya sobre esto y esperaba que mañana cuando fuera él, los Yorozuya estuvieran con ella.
Son más de las doce de la noche, todos están durmiendo. Afuera está lloviendo, me levanto sigilosamente para que Sougo no me escuche, me cambio y saco el ramo con sumo cuidado, por suerte las gardenias siguen estando hermosas. Salgo de la habitación y me dirijo a la patrulla que usé hoy.
Salgo despacio de los cuarteles y una vez fuera, manejo al hospital.
Llego y por la hora que es, apenas y hay movimiento, no alcanzo a dar un paso cuando una voz llama mi atención.
—Vaya, parece que al fin se dignó a venir joven oficial. —la enfermera usa un tono de reclamo—. Sabe que el horario de visitas es a las seis de la tarde ¿no? Pero bueno, veo que usted es bastante parecido a cierto terco que le cuesta demostrar sus verdaderos sentimientos... —deja en el aire la última oración.
—Eh, señora no cuento con mucho tiempo... puedo... pasar a dejarle las gardenias a... Kagura —no me acostumbro a pronunciar el nombre de la china
—Vaya, vaya oficial. Yo me retiro, pero mañana espero verlo aquí. —la mujer se retira y el hospital parece un lugar abandonado, o tal vez es por la zona en la que estoy. Hay apenas luces por el pasillo.
Avanzo en silencio y llego a la puerta de la china, me paro frente a esta, todavía estoy con dudas pero las disipo, siento el corazón acelerarse un poco, es ahora o nunca. Abro con sumo silencio la puerta. Me introduzco en la habitación iluminada por los refucilos y relámpagos. La china está dormida pero su cara se ve triste.
Camino sigiloso y veo que la enfermera se adelantó y dejó un florero con agua en la cómoda del lado izquierdo que da a la ventana. Desenvuelvo el ramo y lo coloco en el florero, aún de noche las gardenias desprenden un lindo aroma y se ven hermosas.
Doy vuelta a mirar la china, su cabello está esparcido por toda la almohada y algunos mechones salen fuera de la cama. Se ve tan hermosa..., tranquila pero a la vez afligida. Me pregunto si estará soñando, veo de pronto que su expresión cambia a una más dolorosa, debe estar teniendo una pesadilla, empieza a susurrar algo entre lamentos... me asusto al pensar que puede despertarse y verme allí como si fuera un acosador. Suelta un "estoy sola" entre lágrimas aún soñando, me acerco a ella porque esa frase no quiero que la diga más.
Estiro una mano hasta llegar a su rostro y le saco las lágrimas que corren por sus níveas mejillas, le acaricio con suavidad el cabello y mandíbula. Acerco mi cara a la de ella y le susurro.
—No estás sola. Y nunca lo estuviste... ahora duerme y mejórate que a mí me importas mucho... y quiero verte siempre feliz.
Apoyo mi frente a la de ella y la china aún entredormida, me acerca a ella con sus manos en mis hombros para abrazarme. Siento que mi corazón se saldrá de mi pecho, si ella despierta todo se irá a la mierda. Pero no, ella actúa sonámbula, la apreto contra mí abrazándola y pasando mi mano en su cabeza. Ella necesitaba eso, y creo que yo también. Apenas logra articular un audible "gracias", y con cuidado me separo de ella y le acomodo la cabeza en la almohada. Se ha destapado y debe sentir frío porque... dos puntos se notan en su bata.
Trago profundo y vuelvo a taparla, no puedo dejar que mi Sadomaru me controle en esa situación.
Antes de irme, levanto los cabellos de su flequillo y... le doy un beso en la frente. Miro que ahora ella tiene una expresión más apacible, y sus labios se han curvado levemente en una sonrisa. Sonrió feliz y con un "que descanses y mejórate" salgo de su habitación. Todavía sentía la presencia de sus brazos alrededor de mí y sonreía como un idiota.
Anoche no dormí pero porque mi estúpido corazón no me dejó en paz recapitulando las flores, el abrazo y el beso en la frente. Me levanté de buen humor aún cuando no había podido pegar el ojo.
La mañana se me pasó rápido y estuve inquieto, quería ir al hospital pero debía esperar a las seis, lo bueno era que para esa hora ya estaría en mi ronda con Sougo celeste así que podría ir sin levantar sospechas.
Se hicieron las seis y estuvimos puntuales con Sougo en el hospital. Nos dirigimos a la habitación y para nuestra sorpresa encontramos a todos los conocidos de la china adentro con ella. Pasamos y me sorprendí gratamente al verla con su color habitual de piel y riendo. Las chicas conocidas de ella le habían llevado globos con las típicas frases que se le dan a los enfermos, también tenía una torta que Gintoki miraba con ganas, Sougo celeste le entregó de vuelta otro chocolate y sukonbu que ella agradeció feliz.
Todos conversaban alegres por la recuperación de ella, había mejorado mucho desde ayer, el médico pasó y dijo sonriendo para sorpresa de todos que mañana podría irse a su casa. Todos nos alegramos por la noticia. El médico salió y la sala quedó en silencio hasta que la ninja masoquista vi que miraba el ramo de gardenias aún hermoso como lo traje anoche.
—Kagura-chan ¿quién te trajo esas flores? Son preciosas —le preguntó.
—No sé Sacchan, cuando desperté hoy, las vi y pensé igual que son hermosas. Creo que ellas me ayudaron a mejorar... a mi también me gustaron mucho, espero que duren hasta mañana para llevarlas a casa. —ella mira las gardenias sonriendo y sus ojos tienen un brillo vivaz. También sonrió internamente con lo que dijo. Me hace feliz saber que le gustaron y que le sirvieron para su recuperación.
—Kagura, tal vez las flores te estén transmitiendo el mensaje de la persona que te las trajo. —añade la jefa del Hyakka.
—Tu crees Tsukki? —pregunta ella un poco sonrojada.
—Kagura ¿no será que te las trajo un chico anoche no? Porque yo hoy vine temprano y ya estaban... —Danna se ve celoso de su hija adoptiva. Y también preocupado, jaja si supiera.
—Tal vez Gin-chan... ¡fue mi ángel guardián! — comenta con inocencia—. Anoche recuerdo estar teniendo una pesadilla en la que quedaba sola porque a nadie le importaba y sentí una presencia consolándome diciendo que no lo estaba y que yo le importaba. Después aún entredormida sentí que abrazaba a alguien... o algo. Y antes de caer dormida del todo de vuelta, sentí los buenos deseos para que me mejore... -ella se ve tierna y feliz recordando su pesadilla que terminó en un buen sueño. Siento mi corazón repiquetear rápido. Me llamó (aunque ella no lo sepa) "su ángel guardián".
—Kagura... en serio lamento no haber podido estar contigo... te lo recompezaré —le dice Danna apenado.
—¿Me vas a pagar o dar vacaciones? —pregunta ella sonriendo interesada.
—Jaja, que graciosa Kagura, no... es una sorpresa... —le dice tocándose el cabello nervioso.
—Awww gracias Gin-chan, aunque si me estoy recuperando fue más gracias al sádico que vino todos los días y... a mi ángel guardián, seguro mi mami me lo mandó —ella sonríe cálidamente al nombrar a su mamá, yo trato de ocultar mi sonrisa y miro las gardenias.
La china debe haberme visto viendo las gardenias porque acotó algo que me dejó mudo.
—Hasta el sádico 2.0 me echó ánimos Gin-chan.
Todos voltearon a verme, Danna me mira sospechoso.
—En serio Souichiro-kun?.
—Es Sougo, Danna, pero sí, sólo porque tenemos que arreglar quién es más fuerte. Si la china se moría quedaba como una debilucha. —sonrío burlonamente.
—Ja! Debilucha yo? Te recuerdo que el otro día yo te pateé, hubieras visto tu cara de estúpido intentando ocultar que te dolió JAJAJAJA —ella ríe fuerte, y aunque es a costa de mí todos le seguimos la risa al ver que ella regresaba a ser la de siempre.
—Me dejé pegar china, eres una niñita tonta y fingí mi dolor... —le digo altanero.
—Ya no soy una niña! Tengo dieciséis imbécil!
—Uy sí, se nota taaaanto china. —le digo burlándome.
—Ay que lindo es verlos pelear como siempre! —dice la gorila enternecida por la escena.
La china está por decirme algo más, pero miró a Danna y se quedó en el molde. Mmm, creo que puedo suponer que quiso decirle lo de sus senos en mi cara. Pero mejor si no lo dijo porque el Danna me castraría aunque eso fue un accidente...
Una de las enfermeras que atiende a la china entró para decirnos que el horario de visita había terminado y que sólo el tutor en este caso podía quedarse un rato más.
Salimos todos después de despedir a la china, yo sólo le dije "Adiós china cerda" a lo que ella me gritó que iba a patearme la cara de niña cuando me viera. Sonreí a eso. Sougo celeste en cambio se despidió con "Adiós china, sigue riendo que así te ves mejor", no sé cuál habrá sido su reacción pero escuché clarito al jefe decirle "Sofa-kun ojito con lo que le decís a mi Kagura que te voy a castrar".
El caminaba detrás mío, llegando a la recepción miré a donde estaba la enfermera y ella me sonrió y levantó el pulgar, yo le asentí y sonreí de regreso.
Esa noche dormí bien porque sabía que había hecho bien al llevarle esas flores a la china, ella sin querer me había llamado su ángel guardián, y me sentí bien. No quería competir con Sougo celeste pero podía decir que estábamos iguales, él hizo gran parte en el secuestro y yo aunque nadie supiera lo que hice por ella, sentí que mis sentimientos de alguna forma habían sido transmitidos. Me sentí de verdad su ángel guardián. Tal vez Mitsuba me mandó un mensaje de que también que le regalará esas flores...
Hoy la china salió del hospital, y según Kondo-san que estaba acosando a la gorila hermana del cuatro ojos, habían preparado un pequeño festejo en la Yorozuya para darle la bienvenida. Dijo que la china se había llevado las gardenias con ella, que las cuidaría y vería con Shinpachi si podían conseguir otras para tenerlas en la casa. Sonreí internamente, ya sabía que haría.
No me molestó el no ser invitado, tampoco habían invitado a Sougo celeste jajajaja, sé que tendré otras oportunidades para burlarme o pelear con ella. A menos que siga dándole atención al otro imbécil.
Al otro día regresé a la tarde a la florería y estaban tanto el señor como la enfermera de recepción. Se sorprendieron primero pero después sonreían cómplices. Quise comprar gardenias de ambos colores pero la señora me dijo que mejor llevara mejor sólo rojas, así que le pedí que me pusiera dos en una maceta sin preguntar más. El matrimonio se miro cómplice. El señor trajo mi pedido y la señora me pregunto sonriendo amable si quería poner algún mensaje, le dije que sí. Pero que ella lo escribiera por cualquier cosa alguien reconociera mi letra. Ella aceptó gustosa y le dicté que pusiera "No hay gardenias blancas porque son para la gente enferma o en recuperación, las rojas van más contigo", ella tardó en escribir pero no le tomé importancia, metió la tarjetita y muy sonriente con el resultado colocó la maceta en un envoltorio con agujeros para que respire hasta que fuera abierto. El papel no me permitía ver la tarjeta ni la planta. Pero no me importó, salí después de pagar y agradecí a la enfermera y al dueño.
A la noche volví a escaparme, llevé el regalo a la china, se lo dejé en la puerta. Para mí suerte todos debían estar dormidos. Así que salí antes de que alguien notara mi presencia.
*Narrador Omnisciente*
*Esa mañana en la Yorozuya*
Unos lentes abrieron la puerta de la casa del samurái de la permanente y de una joven yato.
El samurái mayor seguía durmiendo pero la bermellón estaba despierta. Sentada esperando a que las gafas le prepararan el desayuno.
—Buenos días Kagura-chan ¿cómo amaneciste hoy? —le saluda el Shimura.
—Hola Shinpachi, bien, ya estoy bien. —le responde alzando un pulgar.
—Me alegro Kagura-chan, por cierto, en la entrada había lo que parece ser es un regalo... debe ser para ti. Aunque no tiene destinatario... —dice acomodándose los lentes.
—¿¡DÓNDE ESTÁ?! —exclama la pelirroja entusiasmada.
—Lo dejé a la par de la puerta de entrada.
Kagura en un parpadeo va y regresa con el obsequio. Lo pone en la mesa y le saca el envoltorio. Sus ojos azules se iluminan como estrellas al ver las gardenias.
—Mira Patsuan! ¡Son gardenias y son iguales de hermosas que las del hospital! —la chica (que por obra de la enfermera de recepción supo que eran gardenias) estaba feliz, le habían encantado las gardenias porque sentía de alguna forma que se las mandaba Kouka por medio de quien sea que fuere su ángel guardián—. ¿Por qué habrá sólo rojas Patsuan?
—Mira, aquí hay una tarjeta, tal vez sepamos quién es tu ángel guardián... ¿quieres que la lea yo? —pregunta el castaño.
—Sí Patchie.
—Bien dice "No hay gardenias blancas porque son para la gente enferma o en recuperación, las rojas van más contigo... Y con lo que siento." —Shinpachi se sonroja, eso había sido una especie de declaración hacia su compañera?—. Vaya Kagura-chan, parece que... tu ángel guardián está interesado en ti... de alguna forma...
—Ay que cosas dices Patsuan... —la joven recuerda su conversación con su amiga Mai-chan. Debería volver a juntarse con ella y contarle todo lo ocurrido.
—Bueno Kagura-chan ¿dónde las quieres poner a las gardenias?
—Mmm en la esquina del balcón, así todos las verán y ahí se lucirán —la chica sonríe.
Esa tarde el sádico ojicarmín pasó por ahí, sonrió cuando vio que las gardenias resplandecían afuera de la Yorozuya.
Si supiera lo que había agregado la enfermera en la tarjeta, la cara de Sougo 2.0 se hubiera tornado del color de sus ojos. La enfermera había dado en el clavo con las flores que había elegido para el orgulloso y terco policía.
Continuará...
Notas de autor:
*Gardenia roja: Uno de los significados de las gardenias más potentes esel amor secreto, por lo que el regalar gardenias rojas se traduce a declaraciones silenciosas de amor. Es decir, el significado de las gardenias rojas se basa en el amor y en el querer transmitir a una persona las emociones y sentimientos más sinceros de amor, admiración o respeto. Elegí entre las miles de flores las gardenias por esto, la enfermera se dio cuenta de lo que Sougo siente y por eso quiso transmitir que él quiere/ama a Kagura en secreto, pero ya saben como es el sádico 2.0 :v.
*Gardenia blanca: se le suele regalar a los que están enfermos o en recuperación, se dice que la rehabilitación médica se realizará con una mayor fuerza y una mayor pureza si el enfermo está rodeado de unas bonitas gardenias blancas.
# NOTAS:
-Bueno, no pensé que el capítulo llegaría a las 9931 palabras. Perdón si hay algún error de ortografía o gramatical, les agradezco si me lo hacen saber para editarlo a la brevedad.
- Bueno con este capítulo, Sougo rojo está comenzando a aceptar que la china le mueve el tapete xD. Y Kagura de algún modo sabe que también a Sougo rojo le importa porque aún siendo tan sádico y orgulloso le echó ánimos. (Si supieras chaina :'v)
- Espero que les haya gustado el capítulo y que les esté gustando la historia
¿Qué pasará en el próximo capítulo? ¿Kagura irá a agradecerles a los dos sádicos? ¿se llevará alguna sorpresa?
MUCHÍSIMAS GRACIAS POR LEER, COMENTAR Y VOTAR!! En serio significa mucho para mí que lean, y más cuando comentan sus pensamientos o reacciones :').
Nos leemos!!
25/03/19 - Re-subido Fanfiction
Flopy.
