Reloj de Arena

por Karoru Metallium


Disclaimer: Gundam y sus personajes no me pertenecen. Claro que si me regalaran a Zechs no me pondría brava... ¿quién no querría ese hermoso regalo? Lo que sí es mío son las situaciones en las que los pongo, so please don't copy...

Capítulo VII

Fascinación

Noin captó la sutil sonrisa de Heero y quedó boquiabierta; si seguía recibiendo sorpresas como ésa, seguramente acabaría por tener que recoger su mandíbula del piso. Podía decirse, con toda justicia, que nunca había visto una sonrisa en el rostro del ex piloto de L1... y vaya que era todo un espectáculo. La sonrisa suavizaba sus rasgos, siempre taciturnos y sombríos, y lo hacía verse aún más atractivo de lo que ya era.

Aquí sí que había posibilidades... sin duda alguna las había. Sólo algo -o alguien- muy especial era capaz de provocar la exquisita sonrisa que animaba el casi siempre torvo gesto de Heero Yuy, el Soldado Perfecto, el Señor Los-Mataré-A-Todos. Eso había que explorarlo, y Lucrezia Noin estaba decidida a emprender esa tarea, tanto más cuanto su propia situación parecía no tener remedio.

De pronto Relena, que ya había terminado de intercambiar saludos con su hermano, llamó la atención del joven y la sonrisa se borró inmediatamente de su rostro, siendo reemplazada por una expresión cuidadosamente neutra. Pero Duo no podía quitarle los ojos de encima, al punto que Noin tuvo prácticamente que zarandearle para que volviera en sí y cerrara la boca.

- Venga, Maxwell, quita ya esa cara de pez y camina, que si seguimos parados aquí como postes de luz todo el mundo va a darse cuenta, incluyendo los interesados... muévete, ¿quieres?

Para salir tendrían que pasar justo al lado de la tierna reunión familiar, y por supuesto que no iban a lograr pasar sin ser vistos y sin tener que saludar. Quién saludaría primero, ése era el problema; pero Zechs lo resolvió al divisar a Noin y sonreírle con afecto.

- Hola, Noin.

- Hola, Zechs. Relena - saludó cortésmente, haciéndose a un lado para que vieran a Duo -. Supongo que recuerdan a Duo Maxwell.

Ambos asintieron, el rubio con impecable cortesía pero con un brillo de curiosidad en los ojos azules, y Relena con un levísimo fruncimiento de cejas, casi imperceptible para el ojo desprevenido. Y ése no era el caso de Duo y Noin. Pero el ex piloto no dijo nada; sólo hizo un gesto de asentimiento hacia Zechs y obsequió a Relena con su sonrisa más brillante, una que dejó a la ex Reina del Mundo parpadeando, deslumbrada.

- No esperaba verte por aquí, Maxwell. Supe que vivías en L2... y que hasta hace poco trabajabas con Winner en L4 - comentó Zechs tranquilamente, asombrando a los presentes. Por supuesto que el Ministro de Defensa de la Alianza tenía que estar al tanto de muchas cosas... quizás no de tantas como Une, que era un archivo ambulante de hechos curiosos, datos y chismes; pero sí de unas cuantas.

- Eh... decidí ingresar en la Preventer y estoy en fase de entrenamiento - repuso Duo, sorprendido pero respondiendo a la amabilidad del rubio de igual manera.

- No es como si el ex piloto de un Gundam lo necesitara, pero supongo que nunca está de más - la discreta sonrisa se hizo presente de nuevo en la bella faz del ex conde Relámpago -. Espero que Une no esté haciéndote pasar un muy mal rato.

- Ummm... pues no. Es dura, pero justa... además, el entrenamiento es sólo simbólico; espero recibir mi nombramiento oficial todo lo más en un par de semanas - más que respondiendo a la curiosidad de Zechs, estaba rindiendo un informe para beneficio de los oídos de Heero Yuy, quien escuchaba atentamente y sin mostrar emoción alguna, como era su costumbre.

- Milliardo... recuerda que debo subir a reunirme con Une - la vocecita suave y cultivada de Relena intervino en la conversación, quizás algo mosqueada porque no era el centro de atención.

- Lo sé, Lena - el diminutivo salió con absoluta naturalidad y Noin tuvo que ocultar una sonrisa al ver a la chica retorcerse un poco en su atuendo rosa -. Noin, recuerda que tenemos pendiente una cena... - dejó caer Zechs con buen humor. Ella lo recordaba muy bien, pero temía que él lo hubiese olvidado, sobre todo después de verle riendo con la rubia de marras. Se limitó a sonreír y asentir, y entonces él prosiguió:- ¿Qué tal si cenas con nosotros esta noche?

Ooooh. Cena con Relena, en verso y sin esfuerzo, el máximo placer de la Tierra y sus alrededores. No que a Noin le cayera mal la chica, pero había pasado demasiado tiempo con ella cuando le tocó hacerle de niñera, y eso la había dejado un poco harta de la querida señorita Peacecraft. Aunque había cambiado bastante y ya no era la misma adolescente petulante que solía sacarle canas verdes con su falta total de prudencia, seguía siendo evidente que Darlian la había malcriado y eso había dejado profundas huellas en su psiquis.

Cosas como la extraordinaria tendencia que tenía la preclara reina de Sanc a interferir en las vidas de todos los que la rodeaban, ya fuera que éstos lo quisieran o no. Meterse en la vida privada de sus ministros y sus amigas -con la mayor de las dulzuras, claro-, y procurar que éstos hicieran lo que a ella le parecía mejor o más adecuado, era el deporte favorito de Relena. Todo el mundo lo sabía, e incluso Une le había contado un par de graciosas anécdotas al respecto, incluyendo la de una amiga que prefirió exiliarse porque a Relena no le gustaba el hombre que había escogido para casarse.

Y a Noin no le tranquilizaba precisamente el hecho de que la chica supiera que ella amaba a Zechs. Vale, eso era algo que mucha gente sabía o sospechaba; pero sólo Relena tenía la prueba incontrovertible de ello: su propia y apasionada confesión, años atrás. Y aunque entre los múltiples defectos de la joven soberana no se contara el esnobismo -cosa de la que Noin no estaba del todo segura-, sospechaba que a Relena no le hacía mucha gracia el supuesto negado de que ella pudiera convertirse en su cuñada algún día.

Todo esto pasó por su mente en apenas unos segundos, mirando la sonrisa neutra de la reina de Sanc, que no se sabía si expresaba asentimiento o negación. Bah. Al menos podría pasar unos minutos en la compañía de Zechs sin tener que mendigar. ¿Que sonaba patético? Bueno, así era la vida... patética.

- Me encantaría - repuso, con una sonrisa algo tensa. Relena asintió y su hermano pareció complacido.

- Vamos a reunirnos en el restaurante del Hotel Ambassador a las ocho - le informó la chica sin mostrar nada, ni enfado ni alegría. Aparentemente había estado estudiando y copiando algunas de las maneras de Heero; las menos insolentes y que chocaban menos con su status, claro.

- Allí estaré.

- ¿Querrías acompañarnos a cenar tú también, Maxwell? - terció Zechs de pronto. Gloria a la educación y a las buenas maneras: el príncipe Peacecraft acababa de recordarlas. Duo, que había permanecido inmóvil y con una media sonrisa en el rostro junto a Noin, se sobresaltó; las cejas de Relena casi se juntaron ante la inesperada cortesía de su hermano. Heero no dio señales de sorpresa... bien mirado, no dio señales de nada, como era su costumbre.

Duo no sabía qué hacer y sus ojos violáceos buscaron los de Noin, que asintió casi imperceptiblemente; sólo entonces el ex piloto de L2 se permitió relajarse y esbozar de nuevo su placentera sonrisa traviesa de siempre.

- Será un placer. Gracias por la invitación.

Oh-oh. Eso sí que no le había gustado a Relena. Las cejas de la linda reina formaban ahora casi una sola línea horizontal y la expresión de sus ojos era dura y vigilante; para el momento en el que se despidieron había logrado controlar su enojo, pero no del todo. A Noin le agradó eso, porque de alguna manera parecía indicar que la chica estaba alarmada ante la posibilidad de que la amistad que existía entre Heero y Duo pudiera verse renovada... o aumentada.

La joven meditó el asunto mientras caminaban de vuelta a su apartamento. Si un acercamiento entre los dos ex pilotos alarmaba a Relena, seguro que había alguna razón para creer que los sentimientos de Duo hacia Heero eran correspondidos al menos en parte. Había esperanzas, sí señor.

- Dos noches de fiesta seguidas, ni en mis buenos tiempos me pasaba esto... - dejó caer, en un tono que rezumaba divertido sarcasmo - Bueno, Maxwell, debes prepararte para el gran evento, porque si Relena va, Yuy también - arengó al muchacho que caminaba a su lado, y que iba de lo más calladito.

- ¿Ese hotel es muy elegante?

- Ajá, me han invitado a comer allí un par de veces. No puedes ir vestido como un chico de la calle.

- No tengo nada elegante que ponerme, Noin, te lo advierto... mi guardarropa ya lo has visto, está limitado a los jeans, las camisetas y las chaquetas de cuero...

- No seas llorón, Maxwell. Déjalo todo en manos de tu tiíta Noin, ella lo resolverá, ya verás. ¿Acaso no soy tu hada madrina? - una mirada positivamente maliciosa de la joven hizo que Duo se retorciera, inquieto.

- Tiembla, tierra - masculló por lo bajo.

- Cobardote... ¿viste la cara que puso nuestra querida Relena cuando Zechs te invitó? - se rió entre dientes, divertida - Yo creo que aquí hay gran potencial...

- Potencial para que te rías, querrás decir.

- Yo nunca me reiría de ti... pero a expensas de Relena sí. Vamos a ver qué sale de todo esto...


Duo se miró en el espejo del cuarto de baño con aire crítico. Cuando llegaron al apartamento, Noin le pidió que esperara unos minutos mientras ella iba a hablar con alguien y salió de nuevo; cuando la chica regresó, con una expresión pícara en sus ojos azul oscuro, llevaba en los brazos un traje del mismo color de sus ojos, de un fino tejido que parecía seda.

Que era seda. Duo nunca había usado una ropa tan elegante y tan fina, y sabía que era seda por la fantástica textura, igual a la de aquellos hermosos estandartes que un devoto muy adinerado había donado a la iglesia, y que el Padre Maxwell atesoraba.

El traje le quedaba muy bien, la chaqueta apenas un poquitín grande, pero tan poco que no se notaba; y con el añadido de una de las pocas camisas de buena calidad que poseía, también azul, se veía bastante elegante. Noin le había dicho que se dejase el pelo en una simple coleta, bien peinado pero sin trenzar, y eso hizo; se sentía bastante incómodo, como si fuera una chica arreglándose para una cita.

Salió para que Noin pudiera verle; ésta emergió de su habitación unos minutos después, ataviada con un vestido negro de corte impecable que dejaba al descubierto sus brazos y cuello y cuya discreta falda le llegaba a media pierna. Llevaba una delgada cadena dorada alrededor del cuello, sus pequeños pies estaban embutidos en sandalias negras de tacón muy alto y fino, y un abrigo negro colgaba muy bien doblado de su brazo. Todo muy sencillo y elegante.

- Lo sabía, Maxwell - dejó caer ella, mirándole con fijeza.

- ¿Qué cosa? - preguntó el joven, nervioso.

- Que con ese traje ibas a verte más comestible que nunca - la joven rió con ganas al ver cómo el rostro de Duo se ponía muy rojo.

- Oye, Noin, deja el acoso, ¿vale? Que me estás poniendo más nervioso de lo que ya estoy...

Ella le lanzó una mirada comprensiva y luego sonrió.

- Entiendo lo de los nervios, pero tienes que tratar de relajarte un poco. Si no lo haces, dudo que seas capaz de dirigirle la palabra a Yuy en toda la noche... y necesitamos que hables y socialices con el señor Odio-Al-Mundo.

- Es posible que si hablo termine metiendo no una pata, sino las cuatro... soy más torpe en público que de costumbre cuando él anda cerca, pero lo intentaré. ¿Tú harás lo mismo con Zechs? - contraatacó Duo, pero Noin se limitó a encogerse de hombros.

- ¿Sabes qué? No tengo ganas. Vale, ya veremos, pero con Relena allí pongo en duda que pueda conversar mucho con él que digamos...

- ¿Porqué? ¿Relena se opone a tu amistad con él? Yo pensaba que...

- Relena sabe que lo amo, Maxwell. Y aunque no se opone a que seamos amigos, es posible que se opusiera a que fuéramos algo más... si no me la he echado de enemiga a estas alturas, es porque está segura de que para Zechs soy y siempre seré nada más que una amiga. Lo cual no es halagador para mi persona, pero al menos me da la paz de saber que no anda acechándome como una fiera.

- ¿En verdad crees eso?

- Mira, Maxwell: yo no creo en brujas, pero de que vuelan, vuelan... - sentenció la chica - Venga, bajemos y pidamos un taxi, que vestidos así sería un error táctico intentar llegar allá en mi cacharro.

Bajaron y encontraron un taxi sin problemas. Una vez en camino, Duo se recostó en el asiento y se dedicó a mirar por la ventana, una vez que notó que Noin tenía la mirada perdida y no parecía tener ganas de conversar. Estaba ansioso por ver a Heero, por hablar con él...

Pensó en la actitud posesiva de Relena, aunque sin rencor, porque la encontraba muy parecida a la suya; la diferencia estribaba en que él debía ocultarla por fuerza, mientras que ella era relativamente libre para expresarla. Nunca le había gustado la idea de que cualquiera podía pensar en Heero de una manera romántica o... sexual; era algo que le hacía sentirse incómodo. Había descubierto, mucho tiempo atrás, que de alguna manera pensaba en el joven como su posesión, un personaje que él había creado y que nadie más podía comprender sino él.

Los demás veían sólo su fachada, la cara que Heero les permitía ver, no el hombre detrás de ella. Ese privilegio era -debía ser- sólo suyo, porque sólo él se había ganado el derecho de mirar en las profundidades desconocidas de su personalidad. Para los demás, él era sólo el chico endurecido por la vida, de sentimientos congelados hasta el punto de parecer inexistentes; a Duo a menudo le asombraba lo poco de él que veían, cuán fácil era para Heero engañarlos y hacerles creer lo que él quería que creyeran.

Cuando el taxi se detuvo frente al hotel, Duo se apeó de un salto y comenzó a andar con pasos largos y apresurados hasta que la voz pacienzuda y divertida de Noin le alcanzó.

- ¡¡¡Soooo, Silver!!! ¡Detente! - para el momento en el que logró alcanzarle, la joven reía a carcajadas - Hombre, párate ahí, vale que no puedas evitar ser obvio en ocasiones, pero esto es demasiado; lo único que falta es que te lances a sus brazos apenas lo veas... bueno, ésa no es del todo una mala idea, pero creo que sería un shock muy fuerte para el tipo, ya sabes, arruinarías su imagen de macho distante...

A estas alturas el ex piloto, de pie en la acera y tieso como una estatua, estaba también bastante sonrojado. Noin se agarró de su brazo y lenta y dignamente atravesaron la ultramoderna y elegante recepción del hotel hasta el restaurante, donde la chica informó al maître que eran invitados de los Peacecraft y que éstos los esperaban.

El hombre los guió por el laberinto de mesas. Todo, desde la cubertería de plata sobre la fina mantelería hasta los discretos arreglos florales en cada mesa y la suave música de fondo, sugería buen gusto, lujo y elegancia. Duo se sentía como la proverbial cucaracha en baile de gallinas, pero procuraba no demostrar lo mucho que el ambiente le afectaba y lo deslumbrado que estaba por el lujo a su alrededor.

Notó de pronto que los dedos que se posaban en un su brazo se tensaban y apretaban un poco más; al enfocar la mirada hacia el punto hacia el cual se dirigían, notó que por el momento sólo dos personas los esperaban en la mesa preparada para seis. Una era Zechs, que aunque vestía de gris estaba tan resplandeciente como siempre; la otra era la mujer rubia que habían visto hablando tan animadamente con él el día anterior.

Claro, ésa era la razón por la cual Noin se había alterado de pronto. Mientras se acercaban, Duo tuvo oportunidad de observar mejor a la mujer, notando todos los detalles: el cabello dorado que se desparramaba en ondas casuales sobre un par de hombros muy bronceados, los ojos verde claro que destacaban en un atractivo rostro atezado; y cuando se levantó en señal de cortesía para recibirlos, la elevada estatura y la figura de infarto. Esa chica era mucha chica, sin lugar a dudas.

Noin, por su parte, estaba, más que en shock, muy molesta consigo misma. Debía de haber supuesto que Liz Knight, siendo tan cercana a Zechs como parecía, estaría presente en la dichosa cena; pero no, sólo había pensado en que lo vería de nuevo, y en que Duo tendría la oportunidad de hablar con Heero. Sabía que su rostro portaba la máscara de perfecta cortesía, pero por dentro estaba furiosa por no haber previsto la situación... pero en fin, no tenía remedio; y si no podía hacer nada por ella misma, al menos procuraría hacer algo por su amigo.

- Quiero presentarte a una buena amiga - dejó caer Zechs después de los saludos iniciales -. Elizabeth Knight, ella es Lucrezia Noin, de quien te he hablado.

- Encantada - musitó la joven, sacando de no supo dónde su sonrisa más simpática.

- Oh, el placer es mío - terció la rubia, con una sonrisa encantadora que casi destroza el tenue velo de paciencia que Noin acababa de echar sobre su cólera y su desencanto. Su voz era muy ronca, en el punto justo para ser considerada "sexy", y la mano que le tendió a Noin era suave pero firme, revelando a una mujer con carácter pero consciente de su femineidad - Milliardo me ha hablado mucho de ti, me alegra mucho poder conocerte al fin.

Comprendía ahora las apreciaciones que Une le había dado respecto a esta mujer, y eso no la tranquilizaba en lo más mínimo. Eso de "Milliardo me ha hablado mucho de ti" sonaba a que la tal Knight conocía a Zechs desde hacía un tiempo, y a que habían sostenido largas conversaciones, lo cual no tenía nada de bueno por muy inteligente que fuera la rubia. Sus palabras indicaban una relación, y Zechs la había presentado como "una buena amiga"; con eso ya bastaba para meterle a Noin el miedo en el cuerpo, porque el joven no solía utilizar esas palabras para referirse a otra persona que no fuera ella, Lucrezia Noin.

Ay, Noin. Por lo visto ya ni siquiera eres su mejor amiga. Qué se me hace que ya rodaste...

Ya me imagino que le habrá dicho lo buena que he sido, cómo le he seguido a todas partes como un perrito fiel, cómo he estado a su lado en las buenas y las malas. La dulce, tierna y buena Noin.

-¿Porqué no la hacemos la madrina cuando nos casemos? -¡Oh, Milliardo querido, excelente idea! Pero, ¿estará dispuesta a hacerlo? Después de todo es evidente que está loca por ti... -¡Oh, no te preocupes, cariño, ella siempre hace lo que yo le pido!

Imbéciles...

Todos estos pensamientos, cargados de humor negro, pasaron por su mente mientras presentaba a Duo con la rubia y los cuatro tomaban asiento. Ni siquiera el hecho de que Zechs había apartado la silla para que ella se sentara a su izquierda, mientras la tal Liz quedaba a su derecha, fue capaz de impresionarla favorablemente. Acostumbrada a la diplomacia, a la disciplina, y a funcionar en automático cuando la ocasión lo requería, la conversación de Noin no había vacilado ni un momento aunque sus pensamientos fueran un caos de sí, no y porqué.

- Así que tú eras el piloto del Gundam Deathscyte... - comentó Liz con interés, procediendo a continuación a hacerle una serie de preguntas a Duo que lo dejaron algo confundido. La mujer parecía querer escuchar el recuento de sus andanzas durante la guerra y él, sin mostrar incomodidad, le hizo un resumen.

- ¿Qué te sucede, Noin? Te veo un poco distraída... - dijo Zechs, mostrando algo de preocupación en sus ojos azul hielo.

- Nada, hombre. ¿Qué podría sucederme? Estoy perfectamente y no veo la hora de que cenemos - repuso la chica en tono ligero, sonriendo levemente para tranquilizarle -, hace mucho que no sé lo que es una comida gourmet...

- Sé que algo te preocupa - apuntó el joven con calma -, pero si no quieres decírmelo, no voy a presionarte para que lo hagas - sonrió -. Después de todo, todos tenemos derecho a guardar nuestro pequeños secretos, ¿no?

Oh, sí. Claro que sí.

En ese momento vieron a Relena dirigirse hacia ellos, muy hermosa en un precioso vestido blanco y con el cabello suelto, brillante, reflejando las luces de las lámparas de cristal con destellos rojizos. Detrás de ella, vestido de negro aunque esta vez más formal, venía Heero Yuy; su rostro tenía la misma expresión lejana de siempre.

Duo casi se atraganta, puesto que justo en ese instante se había llevado a los labios la copa de agua que reposaba frente a él y que había dudado en tomar, habida cuenta de su inexperiencia en asuntos de protocolo y el hecho de que había tres copas y tres juegos de cubiertos diferentes junto a su plato. Se quedó pasmado al verlo caminar hacia ellos; y no, no estaba caminando, estaba deslizándose por el salón como todo un aristócrata.

El muy desgraciado no podía caminar normalmente como el resto de la gente; cuando no caminaba con paso de robot o como un verdadero gorila, se deslizaba con una gracia que nadie hubiera podido imaginarse en alguien tan estoico y rudo. Eso lo había notado Duo después de la guerra, conjuntamente con la extraña y agradable personalidad que asomaba de vez en cuando, cada vez que el soldado perfecto se había atrevido a bajar la guardia un poco. Todas estas cualidades, junto a esa voz tan sexy que debía estar prohibida por la ley, resultaban en una combinación positivamente letal.

Eso era todo lo que Duo quería. Heero, justo allí, en todas las formas en las que Duo lo había visto, como en todos sus recuerdos; en esos recuerdos que parecían brillar como si hubieran ocurrido todos a la luz de sol, aunque no hubiera sido así, sobre todo en los peores momentos de las guerras. Duo lo quería todo de él, y no sabía cómo acercarse.

Cuando se acercaron a la mesa, Zechs se puso de pie y él hizo lo mismo casi por inercia, comprendiendo vagamente que era la acción correcta para un caballero cuando una dama se acercaba. Mientras se acomodaban, se dio cuenta de que Heero se sentaría a su lado, por mucho que Relena hiciera un leve gesto de incomodidad.

Sólo entonces captó la mirada de aquellos ojos azul oscuro, aquella que había llegado a reconocer como levemente pícara y calculadora... una que nunca había esperado ver dirigida hacia él y que siempre le sorprendía cada vez que aparecía. Y había algo más en ella, algo más... salvaje y extraño acechando en sus profundidades.

Oh. Estaba frito. De todas todas.


N.A.: Otro cap más... sé que retraso un poco el verdadero intercambio entre Heero y Duo, pero en cierto modo me pareció adecuado. En otras palabras, así fue como me salió, punto xDDD. Hay en la historia un guiño a los Kennedy... a ver quién lo identifica xDDD. Sí, soy una forofa del History Channel, ¿algún problema con eso? ¬¬ xDDDD.

Gracias a mis reviewers: Ryo Asakura(jaja, es que Noin no es tan lanzada como parece), Naoko Misumi (es que Zechs, Duo y Heero están muy ricos los tres y para todos los gustos xD), Lady Une Barton (xD), Kany-chan (supongo que tu temor lo despierta la perfecta niña Liz xDD. Pero no temas, para que fuera una Mary Sue tendría que ser la protagonista principal y no lo es; de hecho, pinta más bien poco, es más un catalizador que otra cosa xD), Nishi (pues muchas gracias por leerla, me alegra que te esté gustando cómo va; deberías abrir tu mente y leer Equilibrio también xD), Niacriza (pues sí, viendo una a un tipo así todo seriote, sonriendo, es como para desmayarse), Polluela (eso es lo que trato de hacer: mantener en carácter a los personajes, aunque tuerza la historia un poco xD), Seiryu-sama (gracias por dejar rev. Bueno, habrá que esperar un poco para ver eso... Heero no es muy expresivo, pero tampoco me gusta retratarlo como una piedra con instintos básicos, como suelen hacer por ahí).