"Ya se que no necesitas dormir ni nada de eso, pero creo que te convendría descansar un poco." Gwen estaba preocupada por Jack, llevaba dos días junto a la cama de Ianto y aunque este se estaba recuperando rápidamente, el capitán no se separaba de su lado; no había comido, no había dormido, no había ido a ningún lado.
"Estoy bien y en cuanto Ianto esté mejor, todo estará bien." Dijo Jack sin apartar la vista de su compañero.
"Muy bien, pero tienes una visita." Jack miró a su amiga contrariado, nunca tenía visitas, nadie sabía de su existencia como para visitarle. "Te conoce, dice que quiere hablar contigo."
"¿Quién es?" Gwen dudó un momento, también a ella le había cogido por sorpresa esa visita, pero aquella mujer había sido tan insistente en ver a Jack, que Gwen no había sabido negarse.
"La madre de Ianto."
Jack la recordaba bien, parecía una mujer encantadora y estaba seguro que si le hablaba de la relación que tenía con su hijo, la mujer lo hubiera entendido, tal vez con un poco de tiempo, pero lo hubiera comprendido.
Por primera vez en los dos últimos días, Jack Harkness se levantó del sillón el que había permanecido todo el tiempo. Se encontró con la señora Jones, nada más salir de la base.
Al mirarla se dio cuenta que parecía nerviosa, algo le preocupaba pues se movía de un sitio para otro, no podía estar quieta y le costaba mantener la mirada fija en un mismo sitio.
"¡Capitán! Por fin le encuentro. No sabía a quien acudir y ya se que usted es la persona más cercana a mi hijo, pensé que podría ayudarme." La mujer era menuda y no paraba moverse. Para intentar calmarla, el capitán puso sus manos de la forma más tranquila que pudo sobre sus hombros.
"Vamos tranquila señora Jones, ¿Qué le ocurre? ¿Qué tiene que ver con Ianto?" La mujer pareció concentrarse en las palabras del capitán, sobretodo cuando Jack nombró a su hijo.
"No se donde está, he ido esta mañana a su casa, a su apartamento. Él dio llaves, aunque nunca he entrado sin avisar. Le llevaba llamando todo el día de ayer, pero no me cogió el teléfono. Empecé a preocuparme, usted me dijo que estaba en cama enfermo y ahora no se donde está y además están las manchas, creo que es sangre y me da miedo pensar lo que le ha podido pasar."
La mujer suspiró con fuerza, como si hubiera pasado horas sin respirar. El capitán la miró pensando en lo mucho que esa mujer quería a su hijo y lo mal que lo estaba pasando.
Obviamente no podía contarle lo que realmente había ocurrido, seguramente le daría un ataque si lo hacía, pero era cierto, para el resto del mundo Ianto había desaparecido.
"Ianto está bien, está conmigo. Le dije la verdad, está enfermo, no es grave no se preocupe, pero necesitaba mucho reposo y lo llevé a un lugar más tranquilo, fuera de la ciudad."
"¿Fuera de la ciudad? La verdad es que eso no suena muy bien. Dígame la verdad, tiene algo malo y no me lo quiere decir, ¿no es así?" A pesar de su pequeña estatura, la mujer pareció crecerse mientras pedía explicaciones sobre el paradero de su hijo. "Puede ser que usted sea su novio, pero no tiene derecho a secuestrar a mi hijo sin decírmelo."
Por primera vez en mucho tiempo, Jack se había quedado sin palabras. No tenía ni idea de cómo aquella mujer se había enterado de su relación con Ianto, porque si lo había adivinado, entonces podría haber sido un gran agente para Torchwood. Pero ella esperaba una respuesta y no se iba a marchar a casa con cualquier excusa que le diera Jack.
"Vale esto es muy raro. Tiene razón, le he mentido, Ianto y yo, si tenemos una relación y con relación a lo que le ocurre a su hijo… está trabajando… en una misión, para mi." Resultaba de lo más estúpido ahora que lo había dicho, pero por como cambió la expresión de la mujer, Jack pensó que tal vez había funcionado.
"Una misión. ¿Qué clase de trabajo tiene mi hijo? Nunca me ha dicho lo que hace para usted Capitán, pero de ahí a tener misiones secretas, que no le puede decir ni siquiera a su madre donde está…"
"Lo se, es complicado, pero son las normas, no puedo contarle nada por el momento, pero puedo prometerle que su hijo está bien, el otro día cuando me encontró en su apartamento, si que estaba enfermo, pero ahora está perfectamente, trabajando, como siempre hace."
Por fin la madre de Ianto se estaba relajando. Era normal que se preocupaba por su propio hijo, pero parecía aceptar la historia, por muy estúpida que sonara en la cabeza del capitán.
"Bueno, entonces esperaré a que regrese de su misión secreta para volver a ver a mi hijo. Sólo espero que no le haya enviado a ningún lugar demasiado peligroso, no querría preocupar por él."
Jack sonrió, si ella supiera lo que le había ocurrido a su hijo de verdad, por estar trabajando con él. De saberlo, seguramente lo mataría allí mismo. "Entonces que, usted y mi hijo, ¿Cuánto tiempo llevan juntos?"
"Unos meses. Y usted, ¿Cómo lo sabe? Quiero decir no es que Ianto sea una persona muy abierta en lo que se refiera a sus sentimientos, se lo puedo decir por experiencia, señora Jones."
"Lo se capitán, conozco bien a mi hijo, bueno al menos así lo creía hasta que he descubierto la historia que tiene con usted capitán." Jack volvió a sonreír, reconocía perfectamente a su pequeño Ianto en las palabras de su madre. "Dígame, háblame de Ianto, seguro que usted lo conoce mejor que yo ahora."
"Pero…"
"Vi su diario, sabe que escribe un diario ¿verdad?" El capitán asintió, no era la primera vez que lo leía, aunque cuando su compañero no lo había sabido, tan sólo así había llegado a saber cosas que Ianto no le había contado. "Hablaba tanto de usted, de todas sus conversaciones, de sus sentimientos por usted… se que no debería haberlo leído; pero últimamente no he hablado mucho con él."
La señora Jones se ruborizó, nunca se había entrometido en la vida de su hijo, su padre ya lo había hecho bastante por los dos. Ella siempre había querido darle su espacio a su hijo; pero ahora había tantas cosas que desconocía de él.
"Ianto esta preocupado por su reacción al enterarse, aunque después de haber escuchado a su marido, puedo imaginar por qué. Entonces usted parece habérselo tomado muy bien, quiero decir, que comparada con su marido…"
"Lo se, es algo que nunca he soportado de ese hombre. Le quiero no lo voy negar, pero hay cosas que desearía que fueran distintas, sobretodo por mi hijo. A mi marido le encantaba Lisa y a mi también, pero desde que está con usted, aunque no lo supiéramos, está feliz, hacía mucho que no lo veía así."
Ianto era una persona tan reservada, introvertido incluso, que a veces al capitán le costaba saber cuando su compañero estaba realmente feliz o cuando le estaba ocultando algo por vergüenza o por miedo.
Pero ahora que se daba cuenta, su madre tenía razón, durante los últimos mese, Ianto había cambiado, se había abierto más con él, había comenzaba a hablarle de cualquier tema, se reía casi siempre y parecía disfrutar mucho más de la vida. Tal vez la señora Jones tenía razón y el capitán Jack le había cambiado para bien.
"Ianto es un chico especial, supongo que por eso me… por eso gusta."
"¿Está enamorado de él?" La pregunta golpeó con fuerza a Jack en el pecho. Ya le había dicho a Ianto que le quería, que estaba enamorado de él, pero hasta el momento había sido algo entre los dos; porque Ianto no quería que sus padres se enteraran o simplemente porque era más fácil tener algo sólo para ellos que decir al resto del mundo que Jack Harkness había sentado por fin la cabeza y que esperaba que fuera para siempre.
"Supongo que a estas alturas eso es algo que no puedo, ni quiero negar." El abrazo que le dio la señora Jones tras escuchar eso, le cogió por sorpresa y no pudo reaccionar, tan sólo se quedó parado.
"Entonces, ya que mi marido nunca lo dirá por sus estúpidas creencias y valores, que nunca comprenderé, le doy la bienvenida a mi familia, al menos y pensaré en usted como un hijo y cuando vea a Ianto, dígale que le queremos, los dos y que le echamos… le echo de menos."
Jack le devolvió el brazo cariñosamente, después de tantos años, había olvidado como se sentían uno al tener una madre a su lado, alguien que le dijera que le quería más allá de sus amantes, alguien que se preocupara por él como un verdadero hijo.
Se despidieron, con la promesa de Jack de informarle sobre su hijo, por mucho que él no quisiera, al fin y al cabo la señora Jones quería conocer la vida de su hijo y ahora que había conocido a su novio, era un buen momento para que se volviera a acercar a su hijo.
- o -
Jack volvió a la base, Toshiko, como siempre estaba delante de su ordenador, tan inmersa en la pantalla, que no se preocupó de la entrada del capitán, de cómo el rostro de este había cambiado, como su expresión era mucho más tranquila que cuando había salido. Owen estaba trabajando en su laboratorio con las últimas muestras alienígenas que habían encontrado y a Gwen la encontró hablando por teléfono con Rhys.
El capitán esperaba que Ianto no se hubiera despertado y se hubiera dado cuenta que no estaba a su lado. Entró en la enfermería, pero para su sorpresa, Ianto no estaba en al cama. Miró a su alrededor, pero su compañero no estaba por ningún sitio.
No era de las personas que se asustara con facilidad, pero después de lo que había pasad con Ianto, después que hubiera intentado quitarse la vida tan sólo un par de días antes, no saber donde estaba ahora, era mucho más de lo que Jack podía soportar.
Pasó corriendo por la base; sus tres compañeros se lo quedaron mirando sorprendidos. "Jack ¿Qué ocurre?" Le preguntó Gwen tras despedirse de Rhys.
"Ianto, no está en la enfermería, no se donde está y temo que haya podido cometer otra tontería por culpa de ese tal Adam."
Toshiko le había hablado de Adam, de cómo su nombre aparecía por todas partes cuando se trataba de esos dos días que todos habían perdido, pero lo que más le asustaba era no saber quien era, que era lo que podía hacerles y que era lo que le había hecho a Ianto ya.
"Ianto está en tu cama, cuando despertó, intenté decirle que se quedara en la enfermería pero dijo que se encontraba mal que necesitaba estar en un sitio más tranquilo, le seguí y esperé a ver donde iba. Le dejé allí, está bien, no te preocupes."
Gwen tenía las mejores dotes de liderazgo después de él y Jack sabía que podía dejar Torchwood en sus manos siempre que fuera necesario, sobretodo en lo que se refería a cuidar de sus compañeros. "Ve, supongo que te estará esperando."
Al entrar en su dormitorio, Jack se sintió raro, allí solía llevar a sus amantes, sobretodo cuando no eran de este planeta, pero cuando vio a Ianto allí tumbado, acurrucado entre la ropa de la cama, tan indefenso y débil que Jack se dio cuenta que su compañero no era el único que había cambiado.
Se acercó a la cama y se sentó al lado de Ianto. Al hacerlo, este despertó. "Hola." Le dijo medio dormido.
"No tienes ni idea del susto que me has dado cuando no te he visto en la cama."
"Lo siento, no quería asustarte, sólo quería sentirme bien en algún sitio hasta que volvieras y esta cama es el único lugar de la base en el que no tengo miedo de lo que pudo hacer o decir, de eso en lo que me puedo convertir si no consigo controlarme a tiempo."
"Ven aquí." Ianto se deslizó por la cama como un pequeño gatito atemorizado y apoyó la cabeza sobre las piernas de Jack. "Sólo quiero que estés bien, nada más. Tienes que dormir, para recuperar tus fuerzas."
Jack introdujo sus manos entre el cabello de Ianto y comenzó a acariciarla hasta que su compañero volvió a cerrar los ojos y acomodándose mejor, terminó por dormirse, en el único lugar en el que realmente estaba tranquilo, con la única persona que se sentía seguro, allí Adam no estaba en su cabeza y nada podía hacerle daño.
