Cuando Ane llegó a la habitación Kate ya estaba arreglada y estaba a puto de salir.
Oh, mierda. Me lo he perdido todo…- Ane frunció el ceño, pero finalmente rió.
Al final no voy con ninguno de los dos, así que tengo todo el día para ti.
Oh.- Parecía incomoda.- Yo… Bueno, ya había quedado… Con Remus. Me va a dar "Trucos para controlar mejor las transformaciones" Aunque estoy segura de que es un truco para que pase tiempo con él.- Sonrió para sí, volando en su mundo y haciendo castillos en el aire.
Ane parpadeó unas cuantas veces y luego puso los ojos en blanco.
Genial, anda márchate, ya me las arreglaré yo solita.
Kate dudó unos instantes, pero las ganas de ver a Remus pudieron con ella, que finalmente salió de la habitación dejando a Ane sola. Se tiró en la cama y se hizo una bola cubriéndose con la colcha.
Hoy va a ser un sábado muuuuuy largo.- Predicó.
James y Lily
Aún no se había hecho completamente de día, y ellos ya estaban llegando a Hogsmeade.
Pero James tenía una sorpresa guardada, así que la cogió de la mano, sorprendiendo a la pelirroja cuya cara adquirió un tono rojo peligroso, y la condujo por unas desviaciones nuevas para la Gryffindor.
Llegaron a la falda de una pequeña montaña.
¿No querrás subir, no?- Preguntó dubitativa la muchacha.- No he traído el calzado adecuado.-Añadió moviendo los pies.
Tranquila, yo me encargo de todo…- Sacó la varita con una sonrisa pícara en sus labios y puso su mejor cara de "¿Has visto lo guay que soy?"
Agitó la varita y un segundo después estaban en la cima de la pequeña y empinada montaña. Desde su posición se veía todo el pueblo y las montañas de fondo, realmente hermoso. Lily no recordaba haber visto algo tan bonito jamás, pero tal vez solo fuera que tenía a James junto a ella.
Quería haber llegado antes, con la salida del sol, pero Sirius…- Lily le miró emocionada y le abrazó con ímpetu.
Oh, James esto… Es lo más bonito que han hecho por mí. Es precioso, me encanta…- Le miró a los ojos.- Gracias.
Sabía que te gustaría- Sonrió rascándose la nuca son la mano izquierda
Ella sonrió de nuevo y volvió a abrazarle, le encantaba sentir el corazón del moreno latiendo a mil por hora en su pecho.
Kate y Remus
Mientras caminaban por el camino que llevaba a Hogsmeade, un par de chicos les adelantaron con dificultad, haciendo que se apretaran más de lo que ya intentaban.
Legaron al final del camino, donde se bifurcaba y un par de carteles señalaban los caminos a los que conducían cada uno de ellos.
Kate sonrió y se quedó mirando el segundo, que apuntaba hacia la casa de los gritos. Su acompañante miró su expresión y sonrió, comenzando su camino hacia la casa de los gritos…
Tardaron poco en llegar, gracias al conocimiento del terreno de Remus. Entraron por uno de los agujeros de la valla de la casa.
¿Aquí vendremos en dos semanas?- Preguntó ella mirando la casa con admiración.
Si… Pero no cogeremos el mismo camino, por supuesto. Iremos por el túnel que accede a la casa desde el sauce boxeador. Con Madame Pomfrey
¿En serio? ¡Qué divertido, con Madame Pomfrey!… ¡Podríamos montar una fiesta! Yo hago las invitaciones: Fiesta de disfraces sábado 15, venid guapos PD: el disfraz de señor y señora licántropo está cogido, y también el de vieja loca.
Ei, que a mí me ayuda mucho. No te pases.
Lo sé.- Dijo arrepentida.- A mí también pero es un rollazo de mujercilla
Tú sí que eres un Rollazo de mujercilla.
¿En serio?- preguntó, fingiendo haberla ofendido.-
No sé qué decirte.
Pues que soy la caña, está claro.
Ambos rieron y se giraron hacia la casa de los gritos de nuevo.
