Sirius respiraba agitadamente mientras pasaba su mano por una cicatriz en la espalda de Remus con sus dedos. Esa en particular era la más larga que tenía... y obviamente la más sensible.
El licántropo estaba acostado en su estómago, con sus manos bajo la cabeza y una expresión extrañamente relajada en su rostro. Una vela flotaba sobre ellos, y la cálida luz de su llama hacía la piel de Remus brillar casi dorada en la oscuridad de la cama. Mantuvo sus ojos cerrados y sonrió contento mientras los confiados dedos de Sirius bailaban por su espalda.
Black levantó lentamente esos dedos y ahogó el sonido que se formaba en su garganta mientras veía la espalda de Remus arquearse con ellos, como si su piel rogara que la tocaran más. Se acercó instintivamente y puso un beso entre los omóplatos de Remus, justo donde la cicatríz comenzaba, y pasó su lengua por ella bajando hasta que se encontró con el borde de la ropa interior marrón. Remus se mordió el labio inferior y determinadamente empujó sus caderas de vuelta contra la frazada.
-Sirius... -murmuró-
Sirius casi se ahogó al escuchar su nombre saliendo de esos labios. Cambió su posición rápidamente; se colocó al lado de Remus y presionó la espalda del chico contra su pecho. Su brazo derecho se quedó bajo Remus y la palma se apoyó en su pecho; Remus levantó su mano temblorosa para entrelazar sus dedos.
Sirius lamió la piel salada bajo la mandíbula de Remus y lo hizo gemir, ese pequeño sonido hizo al corazón de Sirius latir diez veces más rápido contra su espalda, de ser posible. Sirius temió que su corazón explotaría antes de que algo pasara.
Respiró profundamente.
Al mismo tiempo su mano libre se deslizó a acariciar el estómago de Remus, Sirius presionó la boca en su oído y susurró roncamente.- Te mostraré lo que significa ser mío.
Remus gimió ligeramente por la cálida vibración al lado de su oreja y en ese momento Sirius no quería nada más que oír esa voz de nuevo. Más fuerte. Haría cualquier cosa para oírla de nuevo.
Mientras que su mano derecha lo acercaba más a su pecho, la otra se deslizaba hacia abajo, metiéndose bajo la suave tela. Lupin jadeó ruidosamente y tembló contra él cuando los largos dedos de Sirius lo rodearon. Las manos de Remus volaron para agarrar a Sirius de donde fuera posible.- Sirius...
-Dilo de nuevo, -dijo Sirius en su oreja y sonrió cuando escuchó el rápido latir del corazón contra su palma en el pecho sudoroso de Lupin. Siguió ronroneando en la oreja de Remus mientras su mano acariciaba y apretaba lentamente, haciendo que gimiera patéticamente.- Sir...ius...
-De nuevo.
Mientras la mano de Sirius seguía haciendo lo suyo, Remus tragó ruidosamente e inclinó la cabeza hacia atras para descansar en su hombro. Sirius presionó sus labios calientes en la garganta expuesta, y como respuesta Remus tragó y presionó sus caderas contra la entrepierna de Sirius. Sirius siseó, pero sonrió cuando Remus de alguna forma metió aire en sus pulmones y pudo gruñir.- Sirius..
-Una vez más.
-¡Sirius!
¿Potter?
Sirius se despertó.
Sirius no podía decidir si estar felíz o no acerca del hecho de que siempre había podido recordar sus sueños.
Antes seguramente hubiera contestado que sí, estaba felíz, pero ahora... Ahora sólo estaba nervioso.
Remus, Remus, Remus, Remus desnudo, hermoso Remus. ¿Ya es hora? Tengámoslo.
No, Sirius sacudió su cabeza. Piensa en algo más. Cualquier cosa. No pienses sobre cuan completamente pasmado y hermoso se veía en tu sueño. No, idiota ¿no entiendes la palabra no? Y mientras haces eso, tampoco recuerdes la forma en que dijo tu nombre y nada más cuando estaba...
Oh Dios.
Sirius podía asegurar que esa no era la primera vez que se despertaba con el nombre de Remus en sus labios.
Y mientras todas las otras veces había querido encontrarlo y hablarle... no es que fuera a decirle a Remus sobre el sueño esta vez, no estaba seguro si sería capaz de hablarle, pero todavía quería hacerlo. Sirius no se consideraba a sí mismo como una persona nerviosa, pero ahora incluso pensar sobre Remus hacía que su corazón saltara como una rana.
Respiró profundamente. ¿Cómo iba a mirar a Remus, mucho menos hablarle, cuando su mente estaba ocupada... no, error, totalmente monopolizada por un montón de excitantes y distrayentes imágenes suyas?
Sí, Sirirus se sentía bastante nervioso.
Algo le pasaba a su estómago, también, pero de alguna forma su estómago era su corazón, y su corazón intentaba escapar de sus costillas... Qué sensación tan rara.
Sí, evidentemente se estaba volviendo loco. Incluso sus pantalones no se sentían como deberían. ¿Por qué tenía que usarlos, de todas formas? Es obligatorio usar pantalones, había dicho Potter... estúpidos pantalones. No se sentían como si fueran suyos, tal vez eran los pantalones de prisión de alguien más. ¿De Peter, quizá? Y su ropa interior, también se sentía rara. ¿No podía sacarse todo? No quería ni pantalones ni ropa interior, no ese día. Todo lo que quería era quedarse en su cama sin sus amigos metiches, acompañado sólo por esos sueños con olor a chocolate, y estar sin ropa interior. ¿Era mucho pedir?
¿Por qué no podía quedarse en su cama? Un hermoso día sin pantalones. Un día sin nada.
Era Domingo después de todo.
Remus también podría venir al dormitorio y pasar el día estirándose en la cama de Sirius como un gato... Eso estaría, mmm, bien. No, cállate. Piensa en algo más.
Potter.
Ah sí, Potter había dicho... ¿dos días sin hablarle a Remus? Ni siquiera se suponía que hablara con él. Genial. ¿Cuánto había pasado ya... tres semanas?
Sí, tal vez no.
Domingo... maldito Sábado. Y los esúpidos gemelos que caminaban al lado suyo querían comer. ¿No podían comer sin él? Sirius se dio vuelta y vio a Potter mirándolo. ¿Querían comerlo? Pete sí se veía hambriento, pero Potter sólo tenía su cara normal de desayuno de Domingo, así que Sirius no podía saber. Pero entonces, todas sus caras se veían iguales. ¿Por qué miraba a Sirius? ¿Acaso Potter había dicho algo? ¿Había él dicho algo en voz alta?
-Cállate, -murmuró Sirius.-
James se rió,- No dije nada.
-Bien. Asegúrate de mantenerlo así.
-Estás más gruñón de lo normal. ¿Qué te pasa? -Peter le preguntó a Sirius, pero no consiguió una respuesta, ya que Sirius sólo murmuró algo que no se entendía para hacer que se callara. Pete tenía una gran boca, y si no tenía una papa en ella, siempre estaba hablando. El chico no hablaba pársel, él sólo balbuceaba- lo peor en el mundo y mucho peor que culquier persona que le siseara insultos a las serpientes podría ser. Sirius no le diría nada. Nope.
Maldición no.
Pero el cerebro de cuernos decidió hablar.- Sólo digamos que Canuto tuvo una horrible pesadilla anoche, o al menos así sonaba. Está algo tenso.
Brillante. Sirius gruñó.- Guárdatelo, Potter.
-¿Qué tipo de pesadilla? -Preguntó Peter. Sirius respiró profundamente. Genial, ahora le interesaba, gracias James.- ¿Payasos o enanos?
Sirius lo miró.- ¿Qué? No, sólo... olvídalo, Pete.
-¿Cómo entonces? ¿Era una pesadilla relacionada con comida?
-¿Qué demonios es eso? -Preguntó James. Sirius realmente no quería saber.-
-Tú sabes, papas y pastelillos persiguiéndote con tenedores, lo normal.
Potter negó con su cabeza.- Eso no es sano, Pete. Tal vez deberías ir a ver a Poppy.
Peter sólo asintió y Sirius giró los ojos. Poppy seguramente le daría algunas drogas temporales, pero ahora que lo pensaba, estaba de acuerdo con eso. No quería pensarlo, pero ella también podría querer drogar a Sirius, ya que de acuerdo con sus observaciones él no le caía muy bien. Pero, eso nunca lo mantuvo alejado de la enfermería después de la luna llena.
Aunque ella no se rendía.-
-Como sea, -continuó James, y miró a Black.- Tú... estoy orgulloso de tí por lo de anoche. Te alejaste, justo como te dije. Bien hecho.
Oh, no ahora.
-¿Se alejó de qué? -Preuntó Peter.
Sirius no quería hablar sobre eso, por obvias razones, pero temía no tener elección. Entonces murmuró,- Bueno no estoy orgulloso, me sentí terrible, y ahora después de... como sea, me siento peor. Se veía tan triste, y en realidad no quería dejarlo ahí, Cornamenta. Creo que ni siquiera quiere verme, lo que es entendible pero me hace sentir... nah, olvídalo. Tu estúpido plan...
Potter interrumpió,- Woah, no culpes al plan. Y sabes qué, ese es el punto, no querías dejarlo, pero lo hiciste. Y entonces te alejaste y casi me arrancaste la cabeza, gracias, por fin me dí cuenta de que de verdad lo quieres.
Sirius dejó de caminar. Su mente comenzó a correr.
-Qué.
-Oh, ahora verá, -dijo Peter-
James se puso pálido al ver la expresión de Black.- No es que cuestionara tus sentimientos, pero enfrentémoslo Canuto, nunca has tenido una relación seria en tu vida. ¿No estuvo mal pensarlo, verdad?
-oh vaya, -dijo Peter y falló en esconder una gran sonrisa.
Sirius intentó quedarse tranquilo porque tener una rabieta en el medio del pasillo no era exactamente lo que había planeado para ese día, pero como la mañana ya había sido bastante estresante para él, fue casi imposible. Así que, cuando evitó golpear esa gran naríz y sólo susurró la siguiente oración, podría decir que se sentía muy exitoso.- Y tú me hablas de relaciones serias, Potter.
-La verdad es fea, mi amigo.
-No, tú eres feo, -corrigió Sirius.-
-¡Diez puntos para Canuto!
-Entonces, déjame entender esto, -murmuró Sirius.- ¿Me dices que inicialmente no creías que me gustaba?
-Bueno, sabía que te gustaba, claro que sí, pero creí que sólo querías meterte en sus pantalones. -Como Potter vio que Sirius se ponía colorado, resumió- Pero has cambiado completamente mi opinión, Sirius. Sí, obviamente te gusta... perdón, quiero decir, lo amas. Inmensamente. Estás loco por su amor.
Eso era cursi, por llamarle así, pero verdad de todas formas. Sirius murmuró,- Suficiente.
-Tu corazón ha triplicado tu tamaño por el amor que experimentas a diario.
-Déjame golpearte, Cornamenta.
-¡Apuesto todo a Black!
-¡Cállate, Pete! -gritaron los dos.-
Sirius miró a James.
-Sabes qué, Cornamenta, ni siquiera me importa lo que pensaste. En serio me vuelvo loco, no por tu culpa, sino porque... -Sirius dejó de hablar. Tembló de frío y sudó al mismo tiempo; se sentía mareado pero estaba totalmente consciente de su alrededor, quería correr pero no podía. Sus piernas no eran piernas. ¿Eran tentáculos? Algo se estaba creando dentro suyo, y estaba empezando a pensar que no podría manejar ver a Remmie, no cuando se sentía así. Probablemente le saltaría encima a inmediatamente. No, no probablemente. Estaba seguro de que pasaría.- No puedo soportarlo. Podría explotar.
-¿Literal o figurativamente? -Preguntó Potter.-
-Lo que sea que haga que te calles.
-Canuto, sólo ha sido un día, -notó James.- No, ha sido menos que un día. Estás exagerando.
Sirius tenía un tic en el ojo. Sí, ya lo sabía; sabía que sólo habían sido como doce horas, pero eso no hacía que el dolor fuera menos real. Había querido que Remus fuera suyo desde hace tanto, y ahora que estaba cerca... O al menos esperaba estarlo. Ugh.- No estoy exagerando, porque a diferencia de algunas personas yo no hago eso. Es sólo que lo quiero. Ves Potter, si quiero algo, y alguien dice que no puedo tenerlo, se pudre todo. Me volveré loco para conseguir lo que quiero, porque debo tenerlo. Y... para que quede claro, Remus es la cosa que quiero en este caso.-
Peter asintió.- ¿Cosa es otra forma de decir hombre lobo, no?
Cuando el merodeador de tres cabezas finalmente llegó al gran comedor, Sirius vio a Evans sentada al lado de su hombre lobo; y obviamente hablaban de algo. Genial, pensó. Ahora estaban juntos, odiándolo, por supuesto, diciéndose cosas y chusmeando. Mierda. Aunque Remus no chusmeaba, él era perfecto, pero Evans... Oh, sí, eso es verdad. Se suponía que Sirius sería bueno con ella... ¿Pero él no sabía lo que pensaba? ¿No? Remmie no podía leer su mente.
Al menos esperaba que no.
Cuando se sentaron en la mesa, la chis... Evans se acercó a sus otras amigas, y dejó a Remus solo con los suyos. Gracias a Dios. Sirius estaba tan tenso que podría haberse partido como un palito, especialmente si habían más cajas gruñonas con cerebros alrededor suyo... Esperen. Remus no era gruñón, notó. Nunca. Esa era probablemente una de las razones por las que le gustaba tanto. Claro, ocasionalmente tenía sus enojos, pero si comparaba las rabietas de Remus con las de Potter, por ejemplo... Lupin era un cordero. Un cordero con ropa de lobo.
Aunque los lobos no usan ropa.
No por las noches... eso seguro. Sirius tembló, Dios, las imágenes volvían... no lo habían dejado, Sirius sacudió la cabeza, como sea, eso no es bueno. Mordió su labio inferior y tal y como había creído, no se atrevió a mirar a Remus, no ahora, no cuando su mente estaba lejos... con un hombre lobo desnudo.
Cállate.
Sí... debería haberse quedado en cama.
-Hola Lunático, -le dijo Peter al chico a su lado mientras se sentaba. Dentro de segundos comenzó a apilar todo tipo de comida grasosa en su plato.
Potter se sentó al lado de Sirius y ya estaba metiendo tocino en su boca.
Entonces estaba Sirius, quien miraba fervientemente a la mesa, y no levantó la vista sin importar cuanto quería hacerlo- no es que quisiera.. o tuviera problemas para mantener sus ojos lejos del licántropo si lo hacía, de hecho eso no era para nada difícil, sí, porque, ya se sabe... la mesa era mucho más interesante.
-Buenos días, Peter, -saludó Remus cálidamente mientras bajaba su taza de té y la ponía en la mesa. Se dio vuelta para mirar a los otros dos.- James. Sirius.
Bien, quizás Sirius estaba mintiendo.
Su ojo se contrajo aún más cuando escuchó su nombre- enunciado a la perfección por la pura dicha que era la simple, y todavía intoxicante voz humana- y sus pantalones comenzaron a sentirse extrañamente apretados. Querido Dios, no ahora. Sirius no contestó nada, y Remus alejó su perpleja mirada de él. Black tragó, ¿qué le pasaba? Generalmente él no era así, esperen... mejor dicho nunca, siempre estaba tranquilo y calmado, pero ahora.. Sí. Sólo había una explicación posible.
El sueño demasiado sexy de Remus había roto su cerebro. Eso era.
No era que el sueño había sido el primero eh... sensual sobre Remus, no señor. La noche pasada sólo había traído sus sueños a un nivel completamente nuevo... para decirlo con delicadeza. Y sin importar lo que tuviera para decir del tema tenía que admitir que era el más genial, brillante y bello nivel, y por eso se sentía totalmente frustrado.
El Rey de la Frustración deseaba sólo una cosa, pero la deseaba tanto. Deseaba que el sueño de Remus hubiera sido real.
James le sonrió a Remus casualmente, como si no hubiera notado cuanto sufría Sirius a su lado.- Hola, Lunático. ¿Estás bien? ¿Dormiste bien?
-Sí, James. Dormí muy bien.
No, basta. Sirius se ordenó a sí mismo olvidar el sueño, pero su cara ahora se estaba poniendo un poco rosa y como que empezó a ahogarse en su propia saliva, genial. Una sensación tan excepcional... No estaba seguro si el ahogo era accidental o deseado, pero iba a hacerlo de todos modos. Hizo lo mejor que pudo para no mirar, pero era bastante difícil dado que estaba seguro de que podía sentir la intensa mirada de Remus, Merlín ayúdame... esos ojos de topacio quemaban como fuego líquido en su idiota cara. Quería ahogarse en ellos, en serio. ¿Podía mirar? No, no podía, o podría explotar.
En cada sentido de la palabra.
James se rió al lado suyo y Sirius estaba lo suficientemente consciente para querer golpearlo.
Y claro que Remus tenía que preguntar,- ¿Sirius, estás bien?
Sirius mantuvo sus hambrientos ojos en la mesa. La mesa era...fascinante. No, no lo era, pero no miraría, porque... ya saben, tenía sus razones. Sus cejas estaban juntas y su boca se veía como una delgada línea, y Sirius sabía que seguramente se veía muy enojado. Y como Remus esperaba algún tipo de respuesta pero Sirius era básicamente incapaz de hablar, trató de asentir pero terminó temblando como Snape enfrentado a una ducha obligatoria.
El ceño fruncido de Remus sólo se profundizó. Eso no era bueno.
Potter decidió hablar.- Sólo está cansado, es todo.
-Sí, -ayudó Peter con la boca llena de comida.- De acuerdo a mi entendimiento no durmió bien.
Sirius le mandó una mirada venenosa a Peter, pero en cuanto se dio cuenta de que gracias a ella Remus lo estaba mirando, volvió a verse como un tomate secado al sol.
Lupin se acercó sobre la mesa y trató de hacer contacto visual con Sirius.- Sirius, ¿pordemos hablar? En serio me gustaría hablar contigo.
No iba a mirar. ¿Quizás debería correr? Era mejor correr que no hablar con Remmie. Quizás debería combinar los dos- en serio no era como si Remus fuera a perseguirlo, ¿cierto? Probablemente sólo quería regañar a Sirius por algo, o tal vez incluso decirle que ya no le agradaba más. En lo absoluto. El corazón de Sirius se hundió. Era todo su culpa.
Se dio cuenta de que Remus todavía estaba esperando, oh sí, le había preguntado alfgo. ¿Qué era? Remus había dicho su nombre de nuevo con esa voz, oh Dios esa voz seductora. Sirius quería decirle que le encantaba escucharlo decir su nombre de esa forma, constantemente, sí por favor, pero después de anoche... Sirius sólo podía verlo recostado en su cama cuando lo decía. Maravilloso... ahora cada vez que Remus decía su nombre se sentía sudoroso, intranquilo y extremadamente vulnerable, y quería quitar toda su ropa y la de Remus también. Una situación para nada difícil.
Enfócate.
Razonó que si no contestaba, quizás el hombre lobo dejaría de decir...
-¿Sirius?
...su nombre.
Bueno, siempre hay esperanza. James miró a su mejor amigo quien se veía positivamente agitado. Sirius no estaba seguro si un dolor en el corazón era posible, pero definitivamente era lo que sentía en ese momento. Pero en serio... ¿porqué tenía que venir al desayuno cuando sabía que Remus estaría allí? Oh sí, Sirius había querido hablar con él.
La cosa iba bien.
Se sentía mareado. Quería mirarlo tanto, mirarlo hasta quedarse ciego, hablarle y tocarlo como si no hubiera mañana, pero Potter había dicho dos días. Así que no, Merlín sabía qué haría Potter si Sirius no lo obedecía. Potter también le había señalado que Sirius había dañado todo considerablemente (lo que sea que eso significara) y que debería ejecutar este paso correctamente para arreglar las cosas. Sirius gruñó. Hacer esto no se sentía bien, parecía que hacía más daño escuchando al cabeza de anteojos.
Si no creyera que estaba por encima de esas cosas, Sirius juraría que quería llorar. Sólo un poco.
-Sirius, por favor, mírame.
Oh Dios. ¿Ahora estaba rogando? Sirius tenía que alejarse.
Remus estaba estirando su mano para tocarlo cuando Black se levantó de su asiento y dijo roncamente.- No tengo hambre.
Después de eso prácticamente salió corriendo de ahí.
Apretó los puños y respiró agitadamente. Una persona que pasara por allí podría haber dicho que estaba temblando tremendamente, pero Sirius la corregiría diciéndole que no, sólo se sentía un poco tenso. Pero entonces tendría que meterse las manos en los bolsillos, ya que comenzarían a temblar y sacudirse- genial, pensó Sirius, ¿ahora ni siquiera se podía mentir a sí mismo? Esperen, no, eso ya lo sabía.
Mierda.
Lo que estaba viendo no era algo que quería ver porque era algo que parecía que le iba a romper el corazón, pero no podía alejar sus ojos. Algo le martillaba detras de los ojos, como para decirle que los cerrara por un minuto, pero no podía, ni siquiera por un segundo. Sabía que seguramente se veía como un loco.
Ni siquiera notó cuando sus amigos llegaron.
-¿Viste eso, Canuto? -Se burló Potter y pasó su brazo sobre el hombro de Sirius. Peter todavía masticando algo.- ¡Quiso tocarte de nuevo! El plan va genial. Pronto estará tirándose encima tuyo.
-¿Eso crees? -Sirius ahogó un grito y señaló con un dedo tembloroso a Remus, quien estaba parado muy cerca de una chica al otro lado del pasillo. Terriblemente cerca, Sirius se repitió a sí mismo una y otra vez. Remus no debía pararse así de cerca de nadie... que no fuera Sirius, claro está.
¿Tal vez Remmie se había equivocado? La chica tenía pelo largo y negro, no... eso no podía ser, Sirius era más lindo, Oh Merlín, qué demonios estaba pensando. Sirius juntó sus secos labios, concéntrate.- Porque no parece que le atraiga.
James observó la situación, demasiado calmado, notó Sirius.- ¿No conozco a esa chica? ¿No está un año antes que nosotros?
Qué idiota.- No me importa quién es, -bufó Black desesperadamente.- Sólo la quiero lejos de mi Remus. Está demasiado cerca de mi Remus. Está siendo indecente con mi Remus.
-Sí, todavía no es tuyo. ¿Y de qué hablas? Sólo están hablando.
¿Cómo podía alguien ser tan ciego y tonto? Justo como Lupin se había preguntado hace unos días, Sirius estuvo de acuerdo en que era un milagro que Potter siguiera vivo. Bueno... eso no era exactamente lo que Remus había dicho, pero lo suficientemente cerca.
-Nunca es sólo hablando, -dijo Sirius y miró intensamente a Remus y a la chica.- ¿Quién habla en estos días? ¡Mira! Se ríen, ¿ves? Oh, no ¿Qué? ¡Ahora la está tocando! ¡Él nunca toca a nadie! Ay Dios, esto no está pasando...
Parecía que Sirius iba a ponerse a llorar.
James intentó calmarlo,- Bien, ahora estás exagerando. Relájate. Piensa en algo que te calme, como cachorritos.
-¡No exagero! -siseó Sirius indignado e intentó respirar, pero de alguna forma el aire no le llegaba a los pulmones. Seguramente también estaban rotos, gracias sexy Remus.- Lo que pasa es que eres estúpido y no reaccionas en lo absoluto! ¡Aunque deberías! ¡Dijiste que el plan funcionaba pero está arruinando todo! ¿Ves lo que pasa ahí? ¿Ves eso? Lo evité como dijiste que hiciera, salí corriendo otra vez, y ahora Remus probablemente cree que lo odio pero de verdad, de verdad que no y sé que no me va a hablar después de esto, ¿y sabes por qué? Porque no tendrá TIEMPO para mí ya que obviamente se está consiguiendo una NOVIA, Cornamenta, ¿estás feliz ahora? Oh Dios, ¿Se están abrazando? ¡No deberían abrazarse!
-Casi puedo ver el humo saliendo de sus orejas, -notó Peter lentamente.-
-Sí, no Pete. Eso requeriría pensar, y Sirius no es conocido por hacer eso. Oh, ¿ves canuto? Ahora se fue. Cálmate. Recuerda respirar.
Sirius por fin podía inhalar, bien, por lo menos ese problema se había terminado. Miró como Remus se quedó parado en el otro lado del pasillo, y su rabia anterior fue rápidamente reemplazada por una rara sensación de duda mezclada con cansancio. Sus manos comenzaron a sacudirse de nuevo.- Sé lo que me pasa. Me estoy muriendo.
James sacudió la cabeza.- No, lo que sientes son celos.
-Eso es una locura, -balbuceó Black.- ¡No estoy celoso! ¿Quién está celoso?
Él no estaba celoso. Eso era algo ridículo. Sirius, celoso...pfft. Potter lo estaba. Sirius sólo quería que Remus lo notara a él, y que no abrazara chicas que no significaban nada en el medio de una multitud... ni que las mirara, si no era mucho pedir. Su sangre casi comenzó a hervir de nuevo, ¿por qué había estado Remmie con esa chica, de qué podían haber estado hablando? ¿Planeando una cita, tal vez? Ay mierda. No, absolutamente no, eso sonaba horrible, sí, seguro que no era cierto. Sirius parpadeó para alejar unas lágrimas cuando escuchó que Potter se reía. Mandarle miradas venenosas era una buena forma de proceder.- ¿Qué?
-Dije que eres la persona más celosa que he conocido.
Black bufó.- La gente se aleja de tí... tal vez es por eso.
James repentinamente lo empujó.- Silencio, ahí viene.
Sirius se dio vuelta rápidamente y ya esperaba ver dos ojos dorados en frente suyo, pero no, Remus todavía estaba muy lejos de él. El chico miraba para abajo así que sus hermosos ojos eran invisibles para Sirius, lo que lo alarmó inmensamente. ¿Estaba triste o enojado? ¿Qué le había dicho esa chica? Nadie más tenía derecho a hacer enojar o molestar a Remus, solamente Sirius. Casi lo consideraba su trabajo, además de observarlo...
Pero era raro, porque aunque quería estar allí, quería escuchar lo que remus tenía para decir y tal vez, sólo tal vez, verlo agitarse y sudar mientras le gritaba a Sirius con esos ojos brillando por cualquier razón, ay Dios que montón de basura... Sirius sabía que no podía. Casi no había sido capaz de contenerse a la mañana cuando había una maldita mesa entre ellos, mucho menos ahora cuando el chico supuestamente iba a pararse en frente suyo, sin nada para taparlo, repitiendo su nombre y mirándolo y haciéndolo querer algo que sólo conocía de sus sueños. Sirius tembló.- Nope, no puedo estar aquí. Me vuelve loco.
-Estoy seguro de que quieres decir más loco.
Sirius alejó sus ojos de Remus. Entonces agarró la camisa de James.- Ayúdame.
-¿Qué quieres que haga?
-No sé, -dijo Sirius bruscamente. Miró a Potter con pánico en los ojos..- ¿Viene hacia aquí? ¿Está mirando?
-No en este momento, no.
Oh Dios. Esos ojos.. ¿Qué debería hacer?- Tendría que correr.
-Hazlo.
Y así fue exactamente como Sirius se alejó de Remus por la segunda vez en quince minutos.
Bueno, hasta Sirius sabía que esto era un poco loco.
Estaban perdiendo el tiempo frente a la biblioteca lo que ya era extraño, porque Sirius no perdía el tiempo, nunca... Potter por el otro lado, nunca hacía nada más. Sirius bufó, resopló y miró por el marco de la puerta buscando a cierto alguien. Bueno... quizás había perdido el tiempo una o dos veces antes en su vida, pero ¿frente a la biblioteca? Eso era loco. Ninguna persona sana hacía eso.-
James habló..- ¿Ahora lo estás siguiendo?
Sirius se dio vuelta a la izquierda y vio a Potter parado ahí, con los brazos cruzados. ¿Estaba tratando de verse intimidante? Porque sí, claro que lo lograba. Sirius se rió un poco ante la visión del horrible y aterrador hombre delante suyo, pero contestó gravemente,- No, no lo estoy siguiendo. No soy un acosador.
-¿Sí? Porque lo seguiste hasta aquí.
Qué idiota.- Sólo quería saber adónde iba y qué hacía y por qué.
-Esa es la definición de acosador, Canuto.
Sirius miró dentro de la boblioteca de nuevo, y de repente agitó su brazo frente a Potter.- ¡Eh! ¡Está sentándose con otra chica! ¿Qué demonios pasa? No debería estar ahí, no con ese... ¡buitre! -Sirius miró a James.- Haz algo. Ayúdame. ¡Mi cabeza está dando vueltas!
-Oh, callate, -dijo James mientras se arrodillaba y miraba adentro.- Vamos, seguramente están estudiando... intercambiando consejos para mantener viva una estúpida planta, o algo. Para eso es la boblioteca.
Sirius suspiró y sintió algo helado en el estómago mientras miraba como Remus le sonreía a esa chica. Potter seguramente tenía razón- Remus prácticamente vivía en la biblioteca con sus libros... Pero de repente un pensamiento apareció en su cabeza.
Por una vez.
-No... -Sirius frunció el ceño,- ¡No tiene sus libros o su mochila o su planta! ¡Mira! ¡También necesita sus plumas especiales para estudiar y no las tiene, así que no está estudiendo! Oh Dios... Sé lo que hace, está acercándose demasiado a esa... esa chica. Mira. ¡Demasiado cerca! ¿Qué? No, no me gusta esto, ni un poco. ¿Debería hacer algo? James, creo que debería hacer algo. Quiero intervenir-
Potter lo miró desde abajo.- Lo siento por llamarte un acosador, Sirius. No eres un acosador, eres un loco en una misión.
Sirius murmuró en la cabeza de James que estaba debajo suyo.- Cornamenta, es la segunda chica dentro de tres horas. Tres chicas, si contamos a Evans. Tres. O quién sabe cuantas más mientras no he estado mirando. ¿Decenas? ¿Miles tal vez?
-Primero, no contamos a Lily, -dijo Potter simplemente y entonces siguió mirando a la pareja en su mesa de estudio.- Segundo, estoy bastante seguro de que no tiene miles de chicas.
-Entonces soy el imbecil que volvió a Remus un mujeriego.
Eso lo hizo sentir mal, ya que Sirius no quería compartir a Remus con nadie. Era así de simple. Sólo el pensamiento de Lupin con alguien más... así... o de cualquier otra forma, le dolía. Tenía un nudo apretado en sus pulmones y no podía respirar. Dios, incluso el pensamiento de alguien más mirando a Remus con algo además de curiosidad por los bibliófilos lo inquietaba. Nadie, Sirius apretó los puños otra vez, nadie tenía permitido mirar a Remus así, con los ojos llenos de pasión y deseo y lujuria y...
Sirius se aclaró la garganta silenciosamente y trató de bloquear las imágenes subidas de tono que su cerebro le ofrecía. No ahora.
-Eso seguramente no es verdad, -conestó James, y por un momento Sirius estaba completamente perdido.- Aunque la parte del imbecil lo es.
Ah sí.- Estoy seguro de que para el final del día será el rey de los mujeriegos.
-Sí, no lo creo.
-Es mi fin. -susurró Sirius casi inaudiblemente.- James, quiero ser cremado.
-No vas a morir, idiota.
Sirius miró a Potter que todavía estaba arrodillado y siseó.- Sabes qué, cerebro de cuernos, sigue discutiendo. El hecho es que estaba bastante bien yo solo con mis horribles técnicas, pero entonces viniste e insististe en que hiciera algo del plan de verdad, ¡y mira donde estoy! Por todo lo que sé ahora Remus me odia por ser un idiota con él, pero no es como si pudiera elegir, dijiste que funcionaría. Cuando me desperrté esta mañana quería hablarle, pero no lo hice porque quería segur el plan, y ahora no puedo siguiera estar cerca suyo por que él...bueno, es... argh. Ni siquiera sé lo que pienso. Ha sido sólo un día y ya me vuelvo loco! Y además... como si eso no fuera tan terrible, estoy fuera de la biblioteca, una tarde de domingo... ¡y estoy forzado a ver como coquetea con todas esas faldas! ¡No es justo!
-¿Para tí o para las faldas?
Sirius quería golpearlo.- Para mí, idiota. ¡La faldas son malditamente suertudas!
-Entonces usa una falda, -se rió Potter pero entonces se puso serio.- Y nadie te hace perseguirlo, de todas formas. Tal vez deberías dejarlo solo. Será más fácil para tí.
Sirius lo ignoró.- Míralo. Está sonriendo y pasándose la mano por su precioso cabello... Sabe lo que le hace a la gente. Quiero ir y... no es justo que no pueda... ¡Mira, mira! ¿Qué está haciendo? ¿Va a besarla? ¡Le va a dar un beso, Cornamenta! Lo sé y entonces- oh.
-¿Ves? Nada. Exageras otra vez.
-No me siento muy bien, -Sirius abrazó su estómago.- Me siento enojado y enfermo y débil y cansado. Creo que me hizo mal la comida.
Potter se paró y limpió su ropa.- Cambios de humor, Canuto. No comiste nada.
-Me siento como basura.
-Tal vez deberías olvidarte de esto, lo que sea que estés haciendo, e ir a dormir.
Sirius siguió abrazando su estómago con una mano y con la otra agarró el marco de la puerta para poder descansar su cabeza en él, mientras todavía poder a ver a Remus.- No puedo dormir, no ahora, necesito ver más.
-¿Entonces te vas a torturar? Eso es... saludable.
-Tengo que proteger a Remus de todas las hienas.
James limpió sus lentes con la manga y se rió,- Oh, ¿así que esto es como lo proteges? Lo estás mirando por el marco de la puerta. Eres todo un Príncipe Valiente.
-No hay nada más que pueda hacer,- murmuró Black mientras mantenía su mirada fija en el hombre lobo.- No es como si pudiera ir al siguiente paso mientras me odia.
-En realidad ya estás en el siguiente paso, -Potter se uso los lentes de vuelta.- Si eso tiene sentido. Ese es el último, sólo para que lo sepas. Restricción y distancia. Te mantienes alejado por un tiempo, y vendrá a tí. Aunque, no llamaría a esto del acoso resringirte a tí mmismo.
-¿Entonces qué? -Sirius movió para poder mirar a James.- ¿Todo lo que tengo que hacer ahora es esperar? ¿Esperar a qué? ¿Qué corra hacia mí?
-Sí, aunque podemos decir justo aquí que si eso llega a pasar, será un gran ejemplo de un milagro.
Black volvió a mirar a la biblioteca.- No quiero esperar.
-Qué noticia. Pero mientras esperas, podrías arrastrar tu trasero a la habitación, ir a dormir, relajarte seguir teniendo esos sueños subidos de tono que aparentemente tuviste anoche, y dejar de acosarlo antes de que esto te mate.
-No tengo tiempo para eso. Quiero decir... nunca he tenido un sueño subido de tono en mi vida.
-Claro, y Pete es una señorita.
Sirius no necesitaba irse a la cama para seguir soñando con Remus. Estaba haciéndolo bien sin una cama.
Después de lo que pasó en la biblioteca, había seguido a Remus alrededor de la escuela y se había asombrado con como un hombre lobo con gran sentido auditivo no había notado que Sirius lo seguía. No que él estuviera haciendo eso, pero... como sea. Un par de veces se había encontrado con Evans. Pero no parecía estar tan interesado en ella como en las otras chicas que había visto.
Sirius había tenido que hacer un esfuerzo terrible para evitar saltarle a Remus desde detrás de los arbustos o una armadura u otra persona, pero de alguna forma había tenido éxito. Otra cosa complicada había sido la forma en que los pensamientos constantes habían pasado de su cerebro traidor a su retina, y mientras más intentaba alejarlos, volvían con más intensidad.
Remus pegado a él, Remus sudando y temblando, Remus gimiendo.. Inhalando aire y entonces respirando el nombre de Sirius.
Así que para cuando los chicos, los cuatro, estaban sentados en la mesa del almuerzo, Remus tomando su sopa demasiado caliente y dejando salir un pequeño quejido cuando el líquido lo quemaba, Sirius estaba perdido. Golpeó su frente contra la mesa.
-No puedo seguir.
Potter y Remus lo miraron. Peter miraba al enorme sandwich que se había hecho.
-Te dije que necesitabas dormir.- Dijo James desde el otro lado de la mesa.
-No tengo sueño.
¿Por qué había pensado que podría manejar esto? Había sido difícil en la mañana, y esta vez no era diferente. Sirius casi se odiaba. ¿Cuán estúpida puede ser una persona? Potter seguramente lo apuntaría con un dedo... Y ese mismo idiota Potter había sido lo suficientemente idiota como para sentarse al lado de Pete, y como Sirius no quería ofender a Remus no sentándose a su lado, estaba atrapado sentándose junto a la misma persona que hacía su corazón correr como el maldito Expreso de Hogwarts. Porque ya saben, había decidido antes que no iba a volver a correr.
Remus tomó un sorbo de agua y frunció mirando a Sirius.- ¿Estás bien?
Siriur notó como Remus no había dicho su nombre, y aunque se sentía un poco triste por ello, el sonido de la voz de Remus diciendo su nombre en ese punto hubiera sido suficiente como para hacer que explotara. Así que, estaba agradecido de que Remus hubiera decidido salvarlo de la humillación de tener que cambiarse la ropa después de (Lo que la gente seguro pensaría) acabar en sus pantalones después de probar el mejor plato de sopa de pescado de su vida.
Sirius murmuró contra la mesa.- No.
El ceño fruncido de Remus se profundizó.- Sir...
Una mano estaba en su boca dentro de un segundo y murmuró el resto de la palabra en la palma de Sirius,- ...ius
Sirius trató de no pensar sobre el aire caliente que pasó por los labios de Remus, esos labios... que estaban descansando contra su palma. Cállate. Sí, gran idea, pensó Sirius, ya que definitivamente esto no hacía que sus pantalones se sintieran más sueltos. Nope. Sirius tosió y lentamente sacó su mano sudorosa.
Remus lo miró, desconcertado y un poco divertido.- Estoy comenzando a pensar que no te gusta que hable.
Aunque Potter lo estaba mirando mal, Sirius le contestó,- No es eso...
-¿Pero no quieres hablarme, es eso? Porque he querido hablarte pero sales corriendo.
-Essóloque... -Sirius se dio cuenta de que se había quedado sin palabras.
Remus lo miró.- ¿Qué es? ¿Huelo mal?
Seguramente no estaba hablando en serio. Black murmuró.- Oh Dios no...
-Bueno lo que sea que fuera me alegra que lo superaras, porque de verdad que quiero hablarte.
Sirius miró a Potter que asintió minusculamente en vez de mirarlo feo. Qué te parece. Entonces miró a Remus que todavía esperaba una respuesta.- Bien.
Potter asintió,- probablemente deberían hablar en otro lado más privado...quiero decir, Pete está aquí y tiene grandes orejas.
Peter, que había estado completamente enfocado en su sandwich eterno, murmuró.- ¿Qué?
-Creo que deberíamos ir a hablar en el dormitorio, -le dijo Remus a Sirius y se levantó de su asiento. Miró como Sirius no se movió.- ¿Sirius, vienes?
Un ahora colorado Sirius intentó cubrir el frente de sus pantalones y dijo.- ...Probablemente sí.
-Estoy felíz de que me hables de nuevo, -la voz de Lupin hizo eco desde el baño mientras Sirius entraba a la habitación detras de él.- Creí que te había hecho enojar.
¿Qué se suponía que hiciera Sirius? ¿Remus esperaba que lo acompañara al baño? No, sólo las chicas iban al baño juntas.
Seguramente sería mejor si dejaba de pensar sobre las actividades de baño de chicas. O tal vez si dejara de pensar totalmente.
Sirius decidió quedarse parado en el medio de la habitación como una estatua.
¿Por qué estaba tan nervioso? No iba a pasar nada. Comenzó a dar saltitos de arriba a abajo, como si se poreparara para pelear, no, Remus sólo quería hablar, claro. Nada más. No besarse, no pelearse y definitivamente no...
Basta.
Sí, seguramente Remus iba a decirle como tenía una novia súper modelo. Una Hufflepuff seguramente... Si se había vuelto el rey mujeriego detrás de la espalda de Sitius y se había conseguido una chica, entonces... el estómago de Sirius se retorció. ¿Estaba bien golpear a una chica? No- no es que fuera a hacer algo así. Remmie merecía alguien hermoso. Sirius había esperado que fuera él, pero... mierda. Su estúpido corazón dolía de nuevo.
Un corazón... que músculo más tonto; siempre haciendo las cosas en los momentos equivocados.
Instintivamente los ojos de Sirius se fueron a su propia cama y sacudió la cabeza para quitar las imágenes de su mente.
Bien, debía pensar sobre algo realmente feo, no podía enfrentar a Remus pensando cosas así. Sirius sacó la lengua y se puso a pensar.
Feo. ¿Qué podía ser? Su cabeza giraba de nuevo, feo, feo... ¡Cualquier cosa fea! ¿Como alguien desnudo? Sí... no ayuda, sólo pensamientos de Remus. Sirius sonrió pero entonces sintió algo entre sus piernas, maldición. Quizás.. ¿Pete desnudo? Que feo. Feo pero sólo ayuda un poco, no compensa los pagos de una institución mental. ¿Qué más? ¿Filch desnudo? Oh, vamos, ¿podia ser que no fuera capaz de pensar en algo más que gente desnuda? Entonces pensó en algo. ¡Bananas! Son horribles. El olor de los pies de Potter. Cosas empezaron a aparecer. Luna llena, Pince, mamá.
Sacudió la cabeza y se dio cuenta de que Remus lo miraba. ¿Había dicho algo? Sirius parpadeó.- ¿Qué?
Remus estaba parado en la puerta de la pieza. Se estaba secando las manos con una toalla roja.- ¿En qué pensabas?
Sirius inteligentemente dijo la última cosa en la que había pensado.- Mamá.
Mientras dejaba la toalla y se acercaba a él, Lupin preguntó,- ¿Estás enfermo?
-¿Qué? -Preguntó Sirius otra vez, y trató de no entrar en pánico mientras Remus ponía la mano en su frente.- Yo... no... no estoy enfermo. Creo.
-Estás sudando. ¿Estás seguro de que estás bien?
-Sí, bueno, no. -contestó Black y se arrepintió de abrir la boca apenas lo había hecho. Intentó, oh sí que lo hizo, pero la estúpida boca no se quedaría cerrada.- No estaba... temprano, no en serio, seguramente me calló mal la comida, pero ahora... eh... indudablemente.
-¿Indudablemente? -El licántropo quitó su mano. Le sonrió a Sirius.- Que rara elección de palabras. ¿Sí sabes que no dices nada que tenga sentido?
El ojo de Sirius volvió a tener un tic mientras miraba a Remus caminar hasta su cama y sentarse en ella. Tragó saliva.- ¿Eh... querías hablar?
-Sí, -dijo Remus inmediatamente y frunció.- Pero primero quiero saber, si estabas enojado conmigo por tocarte.
Sirius casi se ahogó con su lengua. Estúpida lengua.- ¿Quénfjsudhf?
-Normalmente no toco tanto a la gente, y ayer cuando quise tocarte... creí que tú...
¿Espera, qué? Sirius pudo gruñir.- ¿No era un accidente? ¿Querías tocarme?
-Bueno me dijeron que eso es lo que hace la gente normal. No es que no me guste tocarte...
Respira. Sirius se sacudía pero si era de rabia o felicidad, no estaba seguro. Interrumpió,- ¿Quién te dijo que me tocaras?
Lupin se veía culpable.- Lo siento, pero Lily dijo que debería...
-¿Y qué sobre las chicas que manoseaste hoy? ¿También querías tocarlas? No me digas que...
-Me dijeron que me haría ver más accesible si tocaba más a la gente. No quería tocarlas a ellas, no realmente, pero... Mira Sirius. No quiero mentirte.
Sirius tembló por el sonido de su nombre pero intentó quedarse calmado. Ahora no era el momento de emocionarse. Lentamente se sentó junto a Remus en la cama.
En serio sentía que se iba a desmayar. Remus había querido tocarlo. ¿Cierto? Eso es lo que había dicho.
¿O sólo estaba imaginando cosas?
-Sirius, yo...
Sirius tragó ruidosamente y miró a Remus, que se veía positivamente avergonzado.
Claro, recordó, ahora era el momento... Remus le diría todo, sus futuros planes con una atractiva novia estudiosa que probablemente iba a odiar a Sirius, graduarse y sacarse O en todo, una pequeña boda con una torta con telleno de banana, una pequeña casa en la pradera, tulipanes y zanahorias y té a las cinco de la tarde, y un futuro bebé medio hombre lobo que también aprendería a detestar al tío Sirius que nunca visitaba... Oh Dios, eso sonaba horrible. No quería escuchar nada de eso, así que por supuesto que dijo,- continúa.
-Sabes que generalmente no soy así... pero sólo tenía que saber. Lo siento.
-¿Lo sientes por qué? -El corazón de Sirius estaba latiendo rápidamente.-
-Investigué un poco y...
-¿Qué investigaste?
Remus contestó silenciosamente,- A tí.
Algo frío se metió en el estómago de Sirius. De nuevo. Genial.
-¿A mi? -Sirius no podía apartar sus ojos incluso si quería. El chico era como plasticola.- ¿Descubriste... descubriste algo?
-Sí, -dijo Remus y alejó su mirada de él. Los dedos huesudos en su regazo parecían interesarle bastante.- Sirius yo... sé lo que haces. Y no me gusta para nada.
Sirius nunca había investigado sobre eso pero estaba bastante seguro de que su corazón dejó de latir en ese momento.
chan chan chan, perdon no queria arruinar el suspenso, pero bueno. Perdon por haber tardado tanto en actualizar, pero el proximo no va a tardar tanto. De todas formas gracias a ls que djan review, y dejen su opinion! nos vemos en el siguiente
