TITULO: LA NOVIA DEL HIGHLANDER
TITULO ORIGINAL: The Highland Bride
AUTORA ORIGINAL HISTRORIA: Lynsay Sands
AUTOR ORIGINAL PERSONAJES: Kishimoto-sensei
DENTRO DE LA ANTOLOGÍA: THE ETERNAL HIGHLANDER
CONTEXTO : Escocia, Siglo XV
PROTAGONISTAS: Itachi Uchiha y Sakura Haruno
SIN FINES DE LUCRO
Resumen:
Con su personalidad cautivadora, Sakura Haruno es la mujer ideal para liberar a Itachi Uchiha de la maldición. Para Sakura también, el matrimonio es el único medio de escapar de una situación dramática, por esa razón acepta casarse con ese hombre desconocido, sin imaginar la pasión que él despertará en ella y la batalla que tendrá que afrontar para salvar a su marido y al amor que los une.
Capítulo VI
Sakura miró al Padre MacLure, incapaz de dar crédito a sus oídos. Primero repetía los absurdos comentarios que le habían contado en Haruno, y luego, por si fuera poco, le proponía que fuesen hasta el establo, agarraran dos caballos y huyeran. ¡El religioso simplemente le proponía abandonar a su esposo y el castillo!
— ¡Oh Señor, un sacerdote, debería de estar avergonzado por repetir esos falsos rumores! — Dijo ella furiosa. — La Biblia enseña a no mentir.
El sacerdote la miró sorprendido, y enderezando sus hombros le sostuvo la mirada.
— ¿Cree que los rumores no son ciertos?
— Ya me han contado esas tonterías de que los Uchiha son "seres de la noche" sin alma, y que se alimentan de sangre. Pero seis caballeros Uchiha me trajeron a caballo durante dos días bajo la luz del sol, y supongo que usted también cabalgó durante el día, acompañado por caballeros Uchiha.
— Así es— Admitió el sacerdote. — Pero sólo había un caballero.
— ¡Humm! — Sakura se esforzó para no reírse. Al parecer, Itachi la juzgaba mucho más importante que al sacerdote, ya que ella había viajado en compañía de seis de sus mejores hombres.
— ¿Está segura de que los caballeros que la escoltaban eran Uchiha? — Preguntó el Padre MacLure, desviando sus pensamientos.
— Yo misma y todos los que viven aquí somos Uchiha — Respondió Sakura, sabiendo que al igual que Sora, el sacerdote quería decir que los "vampiros" poseían vasallos no susceptibles a la luz solar para realizar las tareas que ellos no podían hacer. — Esa estupidez de decir que los Uchiha son seres nocturnos que no pueden soportar el día, se basa en el hecho de que Itachi y su hermana, Izumi, son alérgicos a la luz del sol. Había una joven en Haruno que sufría el mismo problema, y nadie insinuó nunca que fuese un..."ser de la noche".
— ¿Alergia al sol?
— Exactamente.
— Entiendo. — El sacerdote parecía considerar lo que estaba escuchando. — ¿Y el hecho de que no envejecen?
— Otra tontería también. Basta con mirar a Izumi para notar que está envejeciendo.
— Tal vez ella envejece, pero lo que se dice es que Itachi Uchiha no ha envejecido desde que llegó a la edad adulta, hace treinta años.
Sakura le miró sin poder ocultar su sorpresa. Si Itachi había llegado a la edad adulta hace treinta años, ahora debería tener cincuenta y cinco o incluso sesenta años. Sin embargo, era imposible que un hombre joven tan vigoroso, atractivo y con la piel tan joven tuviese esa edad. Tres décadas atrás, su marido aún no habría nacido o sería un bebé. El padre de Itachi, sí que podría tener esa edad en caso de que estuviera vivo. Obviamente, pensó de repente, creyendo que ya comprendía lo que generaba la confusión.
— Mi hermano se llama Naruto — Dijo Sakura.
— Es un buen nombre — Comentó el sacerdote de forma vaga.
— Tiene el mismo nombre que mi padre, Naruto. Seguramente Itachi también lleva el nombre de su padre, y por eso dicen que Itachi Uchiha no envejece. Pero no se trata de la misma persona, sino de padre e hijo. Además, no he visto ninguna señal de vampirismo desde que llegué a este castillo, y usted estará de acuerdo en que un vampiro nunca mandaría llamar a un sacerdote para celebrar un matrimonio que ya se ha realizado. — Sakura continuó con determinación. — ¡Tiene que saber que mi matrimonio con Lord Uchiha ocurrió en Haruno sin la presencia de mi esposo, pero él decidió hacer una segunda ceremonia aquí!
— Como quiera — Dijo el religioso, en un tono de quien no está convencido del todo.
Sakura se sentía muy irritada con el obstinado sacerdote que no aceptaba sus argumentos, como si la idea de que los Uchiha fueran monstruos fuera demasiado interesante como para ser dejada de lado. Le iba a decir que consideraba absurdo que él no creyera en hechos tan claros como el agua, cuando notó que alguien se le acercaba por un lado. No fue difícil imaginar quien era, porque el sacerdote se atragantó inmediatamente al ver quien llegaba.
Cuando se volvió, Sakura encontró a Itachi y tuvo la certeza de que había oído la conversación que había mantenido con el sacerdote, porque nunca había visto en alguien tanta frialdad y furia al mismo tiempo. Afortunadamente para ella, la furia de lord Uchiha iba dirigida al Padre.
No era de extrañar, pensó Sakura. Después de todo, el religioso había aceptado la hospitalidad del lord de aquel feudo, comería y bebería en su mesa, y aun así lo atacaba por la espalda. Sintió lástima ya que seguramente Itachi lo expulsaría inmediatamente. Pero en lugar de estallar en cólera, como ella esperaba, Itachi ordenó al sacerdote que ocupase su lugar en la mesa.
— Siéntese — Le ordenó con voz fría como el acero.
El hombre se sentó en silencio. Parecía lo suficientemente inteligente como para no decir nada que pudiera empeorar la furia del señor. Itachi hizo un gesto para que Sakura también se sentase, y entonces ocupó la silla entre los dos. Antes de hablar, sin embargo, él miró la mano vendada de Sakura
— La lesión no es grave — Se apresuró a explicar, aunque Itachi no le había preguntado nada, imaginando que Neji, de pie junto a ellos, ya le había contado que se trataba de la mordedura de un animal.
— Mata al perro — Ordenó Itachi, volviéndose hacia el primer caballero.
— ¡No! — Sakura reaccionó impulsivamente.
Itachi se volvió a mirarla, sorprendido.
— Por favor no lo mates — Le pidió en un tono suplicante— La culpa fue mía y no del pobre animal. Fui yo quien se acercó y extendió la mano para acariciarlo.
— Ese perro es peligroso y puede morder a otra persona.
— Tiene la pata trasera paralizada, y sólo representa un peligro para cualquier persona que sea tan tonta como para tocarlo. Ino me avisó que no era amigable, pero yo todavía quise acariciarlo. ¡Por favor, milord!
—Es un perro rabioso — Respondió Itachi.
— ¡Con una pierna paralizada, yo también estaría de mal humor!
Itachi la miró con una expresión indescifrable en sus ojos, pero penetrante y profunda. Asustada, Sakura no hizo ningún esfuerzo para bajar la mirada, sabiendo que si no ganaba en
aquel asunto, el pobre perro sería sacrificado por su culpa. Por fin, Itachi volvió a mirar a Neji.
— La boda se llevará a cabo dentro de una hora, en las escaleras de la capilla. Asegúrate de que todos sean informados y comparezcan.
— Effie empezó a preparar el banquete desde que mandaste a buscar al Padre MacLure, y ya sabe que él está aquí. — Avisó Neji — La cena de esta noche ha sido cancelada porque comemos después de la ceremonia. Todos fueron informados de que la boda se celebraría cuando el sacerdote llegara, y como saben que ha llegado hoy, ahora sólo esperan la confirmación de la hora exacta. Anunciaré que deben estar listos dentro de una hora.
Itachi asintió, satisfecho. Y Neji se alejó, pero no antes de ejecutar una ligera inclinación de cabeza a Sakura— Bueno, ahora vamos a prepararnos para la boda. — Itachi se fue sin volverse a dirigir al sacerdote.
Aliviada, Sakura supo que Akamaru se salvaría porque Itachi no había dicho nada más al respecto. Pero su repentina partida no le dio la oportunidad de darle las gracias. De todos modos, Izumi apareció repentinamente cuando Itachi se había ido.
— Te ayudaré a vestirte — Ofreció Izumi con una sonrisa.
— ¡Oh! — Sakura exclamó, sobresaltada. Mikoto le había dicho que eligiera la tela durante el día, para hacer el vestido durante la noche, pero Izumi no había bajado a desayunar, y después del incidente en el establo se le había olvidado completamente. Ahora no se podía hacer nada, pensó Sakura entristecida, aunque lo intentase, sería imposible confeccionar el vestido en una hora. Se iba a casar dentro de un rato y no tenía nada que ponerse.
— Menos mal que había varias criadas disponibles para coser hoy.
Sakura se volvió al oír el comentario, y vio a Mikoto acercándose con una gran sonrisa y un vestido de seda en tono verde claro en los brazos.
— Sé que te pedí que eligieras la tela — Empezó Mikoto — pero después de que te dejé anoche, me informaron que el sacerdote vendría hoy, y pensé que sería mejor coser el vestido lo antes posible, por si Itachi deseaba realizar la ceremonia de inmediato. Si hubiéramos tenido más tiempo, sin duda habrías elegido tú la tela que más te gustase. — Mikoto le pasó el vestido a Sakura — Elegí este color porque creo que resalta el verde de tus ojos. Espero que te guste.
— ¡Es precioso! — Sakura se levantó para coger el vestido, con los ojos húmedos por la amabilidad de Mikoto.
Era increíble que la gente pudiera esparcir rumores tan malévolos acerca de estas personas, pensó Sakura. Los Uchiha la trataban con una bondad como nunca había tenido en Haruno. Su marido había organizado otra ceremonia de matrimonio, y esta mañana Ino le había traído la ropa nuSakura. Y ahora Mikoto había tenido la delicadeza de prepararle un vestido especial para la boda.
Emocionada, Sakura se dio cuenta de que nunca se había sentido tan amparada y rodeada de cariño desde la muerte de sus padres, cuando era niña. Ella sintió que su corazón se hinchaba de emoción y de felicidad.
— ¡Mi niña! — Dijo Mikoto, que pareció entender lo que Sakura sentía y notando sus lágrimas. — Te tratamos como te mereces. Ahora, vamos a subir a ayudarte.
— Está muy hermosa.
El comentario fue hecho por Neji, y Itachi reconoció que su caballero tenía razón, su novia estaba maravillosa. Izumi y Mikoto habían convertido a Sakura en una princesa de cuento de hadas. Su vestido largo y suelto tenía el mismo tono verde del bosque durante el día, algo que él había visto muy pocas veces. Ella no llSakuraba velo, y el cabello suelto sobre los hombros y adornado con pequeñas flores naturales, brillaba como la seda a la luz de las antorchas.
Su novia se veía muy joven y hermosa. Itachi hinchó el pecho con orgullo, había hecho una buena elección.
Sakura intentó sonreír y ocultar el nerviosismo mientras caminaba entre la multitud, hacia los escalones de la entrada de la capilla. Su boda en Uchiha ni siquiera había comenzado y ya era muy diferente de la boda en Haruno, donde sólo Naruto, Sora y los seis caballeros escoceses estuvieron presentes. El sacerdote no pronunció más que media docena de palabras y Neji había dicho el "sí" nupcial representando a lord Uchiha.
En esta ocasión, a Sakura la bañaron con fragancias de flores y llevaba un vestido que superaba en belleza a cualquier otro que hubiera visto en la corte del rey. Su peinado estaba bellamente elaborado, y las innumerables antorchas que iluminaban la plaza de la capilla, otorgaban un aire romántico y mágico a todo. La gente le abría camino para que ella pasase, siendo visible la felicidad que sentían al verla.
Sakura estaba emocionada, ahora realmente sentía que se casaba, a diferencia de la primera vez, cuando los oscuros rumores sobre los Uchiha contados por Sora le atormentaron la mente, haciéndola temer por su futuro. Esta boda era muy diferente de la primera, porque ahora no tenía temores acerca del futuro, y creía que todo saldría bien.
— Todo saldrá bien. — Itachi notó que hablaba en voz alta cuando Neji le preguntó lo qué iba a salir bien.
— Todo — Dijo evasivamente Itachi, ignorando la mirada curiosa de su cuñado.
— Esta boda es mucho más agradable que la que se ofició en Inglaterra — Comentó Neji. — La otra fue rápida y parecía una reunión de negocios. Naruto Haruno insistió en que la celebrásemos inmediatamente, y Sakura fue llamada a toda prisa, sin tener tiempo para prepararse. Su vergüenza era visible, pero su hermano se aseguró de no esperar, en un momento el sacerdote llegó a la capilla y pronunció sólo las palabras estrictamente necesarias para acabar la ceremonia cuanto antes. Yo estaba cansado y polvoriento del viaje, y me hubiera gustado haberme aseado un poco, pero Naruto Haruno no lo permitió. Sakura no se sentía muy feliz en ese momento, pero estoy seguro de que esta boda, aquí en Uchiha será mucho más de su gusto.
Itachi miró a Sakura, que se aproximaba, estaba preciosa vestida de novia. Parecía un poco nerviosa, pero algo en su expresión mostraba satisfacción y felicidad. Itachi había dudado de la sugerencia de su madre para hacer una segunda ceremonia, temiendo que a Sakura no le gustase, pero ahora se alegraba de haber consentido. Era bueno ver a todo el clan allí reunido y a su bella novia aproximándose entre ellos. Itachi sabía que había pasado muy poco tiempo con ella hasta ahora, pero había escuchado lo que le contaban de ella sus familiares, caballeros y vasallos.
Todos se sentían cautivados por Sakura. Incluso el acto de abrir las cortinas del salón había
sido visto como un intento de mejorar la vida en el castillo, y nadie la había juzgado mal por ello. Todo saldría bien, volvió a pensar Itachi, siempre y cuando ella aceptase sin terror o histeria las revelaciones, que tarde o temprano le tendría que contar.
Itachi sabía que iba a ser necesario revelar su naturaleza y sus orígenes, a pesar de temer la reacción de su esposa. No tenía ni idea de cómo abordaría el tema, de todos modos, sería mejor que le contase todo de manera calmada y sensata. Le daría más tiempo para acostumbrarse a la vida normal en Uchiha, y entonces le revelaría los hechos tal como eran.
Al fin, Sakura se acercó y subió los escalones de la entrada de la capilla para unirse a Itachi, Neji y al Padre. Itachi la miró a los ojos y se esforzó por sonreír, pero probablemente su sonrisa parecería extraña, ya que se sentía nervioso, un sentimiento al que no estaba acostumbrado. Ambos se volvieron hacia el Padre MacLure cuando Sakura subió el último escalón, y entonces sorprendió a Itachi, cogiéndole de la mano y apretándola suavemente entre sus dedos, un gesto de complicidad y cariño, haciéndole pensar otra vez que todo saldría bien.
Sakura no se imaginó que esa boda fuera más lenta de la que se celebró en Haruno, y más de una vez tuvo que luchar para mantener su atención en las palabras en latín que el Padre MacLure pronunciaba. Finalmente, ella decidió dejar de intentar que su mente no se distrajese, y lo primero que pensó fue en los manjares que Effie tenía preparados para el banquete. Effie había estado ocupada durante días con la preparación de los asados, los guisos, los pasteles y los dulces, y sin duda todo estaría delicioso. Sakura ya había confirmado el talento de la cocinera, debido a todas las comidas que le había hecho.
Sin darse cuenta, los pensamientos de Sakura dejaron de concentrarse en el banquete y se dirigieron a algo que, también llenaba la cabeza de las novias; la noche de bodas. Sakura tenía nueve años cuando su madre murió, así que ella no podía orientar a Sakura sobre su noche nupcial. Aunque no ignoraba lo que ocurría entre un hombre y una mujer. Sora, su criada y amiga en Haruno, dormía en la gran sala de al lado de la cocina, junto con otros criados, y más de una vez fue testigo de las cosas que ocurrían durante la noche y se lo contaba a Sakura.
Sora describió el encuentro entre un hombre y una mujer como algo parecido a una lucha en la que, en cierto momento, el hombre pone parte de su cuerpo entre las piernas de la mujer. La criada había descrito esa parte del cuerpo masculino como "una especie de salchicha cocida."
Con estos pensamientos en mente, y sin fijarse en lo que hacía, Sakura giró la cabeza ligeramente hacia un lado, y bajó los ojos para mirar a la zona del cuerpo de Itachi donde se encontraba la tal "salchicha cocida". Su novio también estaba elegantemente vestido para la boda, y llevaba una calza ajustada de paño fino, diferente de las que usaba para montar.
Sakura se sorprendió y asustó por lo que vio, pues Sora le había explicado que cuanto mayor es el volumen entre las piernas masculinas, mayor era el tamaño de esa parte del cuerpo de los hombres. Ansiosa, concluyó que Itachi era también vigoroso en sus partes masculinas, y sin querer apretó sus propios muslos, en actitud de defensa al imaginarse "luchando con su marido en la cama hasta que él colocase tal salchicha entre su piernas ", como lo describía Sora.
— Sakura
Ella se sobresaltó al oír que la llamaban, y se sonrojó inmediatamente, creyendo que
había sido sorprendida en una indiscreción. Pero la expresión de Itachi, sumada a la actitud de espera del sacerdote, la convenció que se trataba de otra cosa.
— ¿Acepta? — Preguntó el sacerdote, mirándola como si le fuera a repetir la pregunta.
— Acepto — Contestó Sakura
El Padre MacLure continuó con más palabras en latín, hasta el momento en que le dijo a Itachi.
— Puede besar a la novia.
Sakura se mostró sorprendida al oír tales palabras. ¿La ceremonia había acabado ya? Parecía que si. Ella cerró los ojos y esperó el beso de su esposo, preguntándose cómo sería ser besada. Al instante, sintió que los labios de Itachi rozaban los suyos, un toque dulce y tierno y... ¡le gustó la sensación! En un impulso, se puso de puntillas para presionar sus labios más fuerte contra los de él, pero Itachi apartó la cara.
Avergonzada por la reacción espontánea de entrega a su marido, ella retrocedió un paso mientras escuchaba los gritos de júbilo de la multitud. Desafortunadamente, Sakura recordó que se encontraba en la parte superior de la escalera cuando ya era demasiado tarde, perdió el equilibrio y cayó hacia atrás, sintiendo la pierna golpear con fuerza contra los escalones de la entrada de la capilla antes de aterrizar de espaldas en el suelo, escuchando transformarse los gritos de "¡Viva!" de la multitud en exclamaciones de sorpresa y alarma.
Ofi Rodriguez
