Bien, sé que me tarde, y no digo porque, se que nadie lee estas notas pero aun así quiero agradecerles sus comentarios, sugerencias y todo lo que opinan. Ahí va el capítulo.

Disclaimer: Yo no poseo Bleach, ni ninguna otra forma de blanqueador… tampoco soy dueña de Glee, aunque soy una Gleek de corazón XD

Nota antes del capítulo: Si no tiene continuidad, la verdad no me importa, solo deje fluir la imaginación *inserte arcoíris aquí*

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

-Ikkaku, ¿puedo decirte una cosa?

Ichigo se había quedado incrédulo al escuchar la larga historia del shinigami. Fue entonces que entendió la actitud de Rukia y el cómo convencieron a la inocente de Orihime. Y lo peor de todo era que los shinigami varones estaban cayendo por completo en sus redes.

-Dime, soy todo oídos.

-¡Ustedes son unos idiotas! – exclamó el shinigami sustituto – Las mujeres son tan complicadas que no hay que prestarles atención, solo hay que seguirles la corriente hasta que se calmen y luego las contentas con un chocolate, es todo lo que necesitan saber.

-¡¿Y tú desde cuando sabes tanto de mujeres?!

-¡Vivo con tres! ¡Estúpido! – lo golpeó instantáneamente, a ver si así al tercer puesto del escuadrón once se le conectaban las neuronas – Además, no se necesita mucho para contentar a una mujer, solo hay que darles la razón y ya. Si ellas toman una buena decisión pues está bien, y si tomaron una mala solo hay que dejar que sea la experiencia la que hable.

-Mmm… acepto que pudiera ser buena idea, pero intenta decírselo al Capitán General.

-Cierto, a veces el más sabio es el más cabezota.

-Te digo, ya me enfadé de buscarlas, mejor espero a Yumichika y nos vamos a la Sociedad de Almas.

Ikkaku procedió a contar la historia de Yumichika y el pollito. Ya lo que pasara con Kira era otro problema –y no iban a traer en la espalda los problemas de otros. Resumiendo, ¡Al diablo con Kira!

-¡Sabía que aún seguías aquí, Ikkaku! – llegó Yumichika al cuarto de Ichigo, con una canasta pequeña en sus manos, de la cual salían débiles "píos" – No he sabido nada de Kira, no me lo encontré en el camino.

-No me importa, ya tuve suficiente de todo esto – respondió Ikkaku – mejor dejemos todo esto y volvamos a patear traseros a la división.

El par de shinigamis del onceavo escuadrón asintió. La verdad, lo que le pasara al rubio teniente ya no iba a ser culpa de ellos.

-¡Ichigo! ¿Dónde estás?

Y antes de que su amado padre llegara a su cuarto, metió al pobre de Kon a su cuerpo y salió con ellos por la ventana, ante la mirada atónita y asombrada de Kon, el cual (en el cuerpo de Ichigo) lanzaba maldiciones y patadas ante un Isshin que deseaba compartir un poco de tiempo de calidad padre e hijo.

-"Espero que Rukia este en el Gotei, si no… vamos Ichigo, es la enana, ha de estar bajo una piedra o algo…"

o.o.o.o.o

Kyōraku Shunsui se levanto de repente. Llevaba varias horas dormido encima del escritorio -el cual casi se inundaba de saliva- y ya no sabía qué hacer. Extrañaba mucho a su Nanao-chan, la extrañaba tanto o más que al sake, incluso extrañaba los golpes del libro gigante con el que ella lo golpeaba.

-Nanao-chan… - sus ojos se iluminaron de repente, como si tuviera alguna idea o se acordara de algo – mi sentido shinigami me indica que nanao-chan esta cerca.

Se levantó, arregló su haori rosado –ya limpio después de lo sucedido anteriormente en el baño- y salió del escuadrón en la búsqueda de su amada Teniente.

-¡Nanao-chan! ¡Nanao-chan!

-¿Qué pasa Capitán?

-¡Gracias a Yamamoto-sama que volviste! – la abrazó fuertemente - ¡Por favor prométeme que nunca te volverás a ir!

-¿Pero a dónde voy a irme?

-No lo sé, pero no quiero que te vayas, es más, ¡Te ordeno que no te separes de mí en ningún momento!

-Capitán, está delirando.

-¡Te lo ordeno!

-Me voy a trabajar, y usted a su escritorio a firmar papeles.

Shunsui sonrió débilmente, resignado a trabajar. Pero bien que la había extrañado.

Si realmente supiera lo que pasaba por la cabeza de su teniente en esos momentos, no estaría tan tranquilo.

-"No sabe la que le espera, Capitán…"

o.o.o.o.o

Urahara llegó esa tarde a su tienda después de haber vendido la mayoría de los pollitos que se había encontrado. Dejó el sombrero y el bigote falso en una cómoda y preguntó por sus mensajes, a lo que Jinta respondió dándole un papel que le había llegado cuando estaba fuera, haciendo que buscara unos artefactos que sabía que tenía en algún lado. Según el papel, tenía que mandar esos artefactos lo más rápido posible al Gotei 13 y, según se acordaba, ayudarían a resolver el problema actual del onceavo escuadrón.

-Se supone que tenían que estar aquí… - se dijo a sí mismo – a menos que Yoruichi o Ururu los hayan movido de lugar…

Salió de la bodega y le preguntó a Tessai si no había visto la caja que había robado/pedido prestada cuando se fueron de la Sociedad de Almas, solo para ver una negativa. Quizá después de todo Yoruichi o Ururu supieran donde estaba.

-Tanto como Yoruichi-san y Ururu no han aparecido en todo el dia – le respondió Tessai – de hecho no las he visto desde anoche.

De Yoruichi no le extrañaba, ¿pero de Ururu?

-No sé porque, pero tengo un mal presentimiento de todo esto… y no se parece a cuando Aizen va a atacar…

o.o.o.o.o

Varios capitanes, tenientes y shinigamis en general se habían acercado al escuadrón once al escuchar y sentir una serie de estallidos y explosiones de reiatsu. No era para menos, tanto el Capitán Zaraki como su adorada Teniente llevaban buen rato peleando espada con espada y nadie se atrevía a detenerlos.

-¿Cuánto tiempo llevan así? – preguntó Ukitake al Capitán Komamura, que había llegado antes que él.

-Ya estaban peleando cuando llegue, y de eso hace unos veinte minutos.

-La Teniente ya se ve en mal estado – comentó Iba, al ver que la joven ya jadeaba de cansancio y que quizá sus ropas no soportarían más por la explosión de reiatsu.

-Esto es excelente – comentó Mayuri, haciendo que Nemu tomara nota de todo lo que sucedía – no te pierdas ni un solo detalle, quiero ver que limites tiene el resultado del crecimiento forzado.

-Sentí un poder sorprendente proveniente de esta dirección y más o menos me imaginé que sucedía – mencionó Unohana, llegando junto con Isane – El Capitán General ya nos dijo lo que sucedía, y vine para llevarme a Yachiru.

-Oh no – exclamó Mayuri – necesito analizarla primero, antes de que experimenten con ella.

-Querrás decir que necesitas experimentar con ella primero – comentó Byakuya por lo bajo y para el mismo, llegando justo en el momento indicado.

-Escuché eso, Capitán Kuchiki – le respondió el ofendido Capitán – solo necesito analizar las consecuencias que tuvo la maquina experimental en su persona y…

-Y nada. Por algo es la teniente de su escuadrón – Mayuri rechinó los dientes ante el comentario del Capitán Kuchiki, que continuó hablando – no es correcto tratar así a los colegas.

-Kuchiki…

-Es suficiente – interrumpió Unohana con voz fuerte, lo suficientemente fuerte como para que Zaraki y Yachiru dejaran de pelear – Yachiru, vienes conmigo. Capitán Kurotsuchi, le hare saber los resultados de los exámenes tan pronto como sea posible.

Ante la mirada de la Capitana Unohana ya no podían protestar, ni siquiera el gran Zaraki Kenpachi, que a pesar de que estaba decepcionado de que le hubieran parado la pelea, aceptó que Yachiru acompañara a la Capitana. El capitán del doceavo escuadrón estaba que no lo apagaba ni el sol, o sea, que estaba furioso por las iniciativas de la mujer.

o.o.o.o.o

Hueco Mundo. Hora: desconocida.

Aizen Sōsuke había recorrido Hueco Mundo desde que vio lo del reportero en el periódico. ¿Cómo fue posible que pasara eso? Nadie enraba a su Reino sin ser percibido. Había revisado desde el arenoso desierto, el bosque de hollows, la cúpula que estaba sobre Las Noches, el laboratorio, todos los lugares posibles, pero nada. Tras él, Kaname Tōsen y su mano derecha Ichimaru Gin lo acompañaban y aunque aparentaban estar molestos por la situación, mas bien estaban enfadados de que las cosas se las tomara tan en serio. Tōosen no decía nada porque consideraba eso una falta de respeto (que en sentido común, si lo era) y Gin solo seguía el juego. Al no encontrar nada iban de regreso al palacio de Las Noches.

-No sé cómo no pensé antes, mis Espada deben de saber quien fue.

-Siempre tan inteligente, Aizen-sama – respondió Gin, pensando para si mismo – "¿Cómo es posible que no lo haya pensado antes? La respuesta era tan obvia, vaya rey que tenemos…"

-Es algo que se tiene que descubrir, por el bien de la justicia.

-Ya, ya, Tōsen.

-Solo digo la verdad Gin. Es injusto que no hayamos salido en el reportaje.

Aizen le dirigió una mirada a sus subordinados: Tōsen estaba inexpresivo y Gin seguía con su clásica mirada y sonrisa risueña. No dijo nada, pero al llegar al palacio la puerta no se abrió.

Intentó una y otra, y otra vez, y nada, la puerta no cedía.

-Gin, por favor.

-Bien.

Ichimaru Gin también lo intentó, mas la puerta no cedió absolutamente para nada. El siguiente fue Tōsen y tampoco funcionó. Para colmo, la puerta había sido reforzada anti-bankai después de la invación de "Ichigo y su pandilla" para evitar la destrucción del palacio cuando volvieran a invadir, si es que lograban pasar sus nuevas – y reforzadas – defensas.

-¡¿Qué está pasando aquí?! – exclamó Aizen con un poco de furia pero sin perder la calma y compostura que lo identificaba - ¡Barragan! ¡Ulquiorra! ¡Stark! ¡Grimmjow! ¡El que sea! ¡Quiero una explicación!

-¡Ya, ya, no tiene porque gritarnos! No es el único que está afuera.

-No le faltes el respeto a Aizen-sama – dijo Ulquiorra – bien sabes lo que te puede pasar, Nnoitora.

El mencionado espada rechinó los dientes pero al ver a todos los Espada varones afuera, Aizen pudo darse una idea de lo que sucedía.

-¡Halibel! Abre la puerta – anunció – antes de que asumas las consecuencias…

La susodicha apareció por un balcón, seguida de sus fracciones, Lilinette, Cirucci, Nell, e incluso las subordinadas – fanáticas – de Ulquiorra.

-Temo que eso no será posible – le respondió la rubia a su superior, inexpresiva – no por el momento.

-¡Así es! – exclamó Lilinette, sacándole la lengua a Stark - ¡El Palacio ahora es parte de nuestros dominios!

-¡Basta de la sumisión femenina! ¡No más injusticias! – exclamó Cirucci - ¡No más pervertidos! – al parecer, la fémina había recordado ciertos sucesos en cierta batalla contra cierto Quincy.

-Nell – murmuró la actual tercera espada – hay que liberarse de la basura.

-¡Fuera basura!

Nell sacó un bulto de la nada y lo aventó hacia donde estaban sus contrapartes masculinas. Aizen lo reconoció como uno de sus exespadas, y aunque no se acordaba del nombre, lo reconoció porque recordó algo relacionado con Italia.

-¡No mas hombres! – Lilinette estaba dando gritos de guerra con mucha fuerza. Stark solo apretó los puños con furia.

-Nell lanzó la basura para afuera – dijo la pequeña, refiriéndose a si misma.

-¡Hey! ¡Eso no es justo! – gritó Grimmjow, tan furioso que parecía que sacaría su máximo poder en cualquier momento - ¡Las fracciones de Nell están ahí!

-¿Peshe y Dondochakka? ¿Bawabawa?

La pequeña miró a sus compañeros, ellos la miraron, se miraron entre si, y temblaron, sabiendo que no podían prolongar lo inevitable. Las otras chicas estaban furiosas por haber pasado eso de largo, y antes de que pasara algo – porque temían por sus vidas – Peshe y Dondochakka se lanzaron del balcón por cuenta propia. Entonces Nell subió arriba de Bawabawa, haciendo el ademán del adiós con su mano derecha para despedir a sus amigos.

-¿Contentos?

-Falta el gusano – señaló Nnoitora.

-Bawabawa no tiene género.

Ante la respuesta de la rubia tercera espada, los de afuera se quedaron sin respuesta, por lo menos hasta que Szayel exclamó:

-Si no permiten hombres, ¿qué hace Luppi ahí?

-¿Perdón? – el aludido se apoyó en el barandal del balcón, lanzándoles sonrisas burlonas – yo no tengo sexo, así que no me afecta. Eso y que estoy de parte de las chicas.

-¡Maldito )(/&%$! – Ahora fue Yammy el que le dirigió un odio directo a todas las chicas - ¡Luppi también contestó la entrevista!

-¿Y? Yo podría ser niño también… pero en este caso, quiero estar del lado ganador.

-Si Luppi esta ahí, también tienen que llevarse a Szayel – señaló Grimmjow al pelirrozado espada – el tampoco tiene algo… definido.

-No te pases panterita – respondió el aludido.

-Halibel, te ordeno que abras la puerta – ordenó Aizen, sin hacer caso al pleito que se armaba tras él entre dos de sus espadas. Pero Halibel no se movió - ¡Halibel!

-No creo que se atreva a hacer algo, Aizen-sama, después de todo, el Hōgyoku está aquí adentro, no allá afuera…

Dicho eso, Nell se dio la media vuelta seguida por las otras chicas (además de Luppi y Bawabawa). Lilinette le lanzó una última burla a Stark, Luppi a sus otros compañeros, y las chicas adoradoras de Ulquiorra exclamaron "¡Lo sentimos mucho, Ulquiorra-sama!" antes de perderse por la puerta. La última en entrar fue la actual tercera espada.

-¿Aizen-sama?

Aizen se dio la vuelta para enfrentar a sus subordinados. Nnoitora quería matar, Grimmjow explotar de rabia, Yammi apretaba sus puños con furia, Szayel… tenía cierto tic en el ojo porque no quería creer lo que estaba mirando. Barragan maldecía para sí mismo, y Ulquiorra… era Ulquiorra.

-Creo que tengo un plan… vamos.

-Aizen-sama, ¿a dónde?

-Al Bosque de Menos… Gin, Tōsen… vamos. Espadas, síganme.

Por lo menos ahí en ese lugar se mantendrían ocupados mientras ideaba un plan para recuperar su palacio y su reino.

-Estúpidos shinigami… todo esto es su culpa… pero ya verán… ya verán…

Solo esperaba que le quedaran algunos Espada vivos para cuando terminara de formular.

o.o.o.o.o

Ise Nanao estaba muy nerviosa. Para su mala suerte, el plan de las chicas iba a hacer que se comportara muy modosita y condescendiente con su capitán, cosa que a ella le desagradaba demasiado. ¿Quién iba a decir que ella, la que tiraba el sake al retrete y que lo golpeaba al encontrarlo sin hacer nada, ahora iba a apoyarlo en todo lo que quisiera? Y lo peor de todo era que aún así, tenía que mantener la división a flote.

A ver si no moría en el intento…

Momento, ella ya estaba muerta.

Momento, nadie le dijo que tenía que hacer las dos cosas a la vez…

Como fuera, igual tenía que arreglarse para volver loco a su capitán.

-Vaya que Rangiku-san tenía razón. El Spa le ayudó a mi piel…

"Fase 1: Iniciada"

No se miraba tan pálida, sino que ahora tenía un leve bronceado. Igual se soltó el cabello y se arregló de tal forma que a pesar de ello aún se viera con su aire severo.

-"Pues bien, aquí vamos" – pensó para sí misma antes de atravesar la puerta de las oficinas.

A cada paso que daba, uno de sus subordinados se quedaba con la boca abierta o se le caían los papeles. Uno que otro se tropezaba con una piedra imaginaria y el que faltaba se quedaba inmóvil como piedra.

-"Vaya, si que hace efecto…"

Si la reacción que daban sus compañeros era así, entonces no quería imaginarse la de su capitán.

"Fase 1: Completa"

¿Quería que una mujer lo atendiera? Pues entonces a ver si la división sobrevivía después de lo que iba a hacer.

"Fase 2: Iniciada"

Con mucho cuidado le acomodó una de las más finas botellas de sake en el escritorio, junto con una bandeja llena de botanas. Ah, y como olvidar un par de almohadas y un cobertor por si a su "querido" capitán le daba por dormir…. Oh si, iba a ser el susto del milenio.

"Fase 2: Completa"

En eso estaba cuando escuchó el abrir de la puerta. Entonces se preparó y puso su mejor sonrisa.

-Tenga muy buenos días capitán, no se preocupe por el trabajo, todo está en orden.

Kyōraku Shunsui miró hacia donde pudo y luego la vio, sonriente a la vez que acomodaba unos cojines en un sofá. No podía negar que la persona que estaba al frente era Nanao (mas bien lo notó por el reiatsu) pero aún tenía sus dudas.

-¿Pasa algo capitán?

Nanao arqueó una ceja indicando que estaba extrañada por su reacción. Entonces empezó la fase crítica. Ella se acercó a su capitán y empezó a actuar como preocupada.

-¿Está enfermo? ¿Tiene fiebre? – le puso una mano en la frente – No, ni fiebre ni calentura… aún así debería ir a la cuarta división por si las dudas…

El la interrumpió tomándola de la mano y acercándola hacia él, mirándola directamente a los ojos.

-¿Quién eres tú y qué hiciste con mi Nanao-chan?

"Fase 3: Iniciada"

o.o.o.o.o

La ida al Spa también le había funcionado muy bien a Kotetsu Kiyone, tercer puesto de la 13va división. Además, con el nuevo tratamiento para el cabello que le recomendó la estilista, pronto tendría una larga y bonita cabellera a la cual podría peinar. Eso y un ligero maquillaje, pero no excesivo. Por lo pronto usaba un poco de brillo y rubor, además de haberse peinado distinto esa mañana.

No tan "masculina" como diría su compañero, Sentaro.

-Disculpe Capitán Hitsugaya, traigo unos papeles que hay que firmar.

-Muchas gracias, déjalos en la bandeja y los llevo después.

-Oh vamos capitán – interrumpió Matsumoto, como siempre desde su sofá – tan siquiera mírela cuando le dé las gracias…

-No es necesario capitán…

-¡Claro que es necesario Kiyone-san! ¡Que te agradezcan bien por un arduo trabajo bien cumplido!

-Tan siquiera ella SI HACE SU TRABAJO – replicó Hitsugaya, volviéndole a dar las gracias a Kiyone pero esta vez mirándola a los ojos – Gracias de nuevo, Kotetsu-san.

Hitsugaya regresó a su trabajo en cuanto terminó de pronunciar la frase, mas Kiyone no pudo ocultar un sonrojo mientras decía un débil "no hay de que" el cual Matsumoto aprovecharía para armar revuelo (o sea, chismear).

Lo que si era cierto era que tenía que ayudar a su estimada compañerita Kiyone en su misión y por eso había forzado a su querido y pequeño capitán a darle bien el agradecimiento, ya que la competencia estaba muy difícil, mas que nada porque el capitán solo tenía ojos, oídos, nariz y todo para la teniente Hinamori.

Por su parte, Kiyone no podía creer lo que había pasado allí adentro. No cabía duda que el capitán era de muy buen ver, pero simplemente no creía poder tener tanta suerte. Ella estaba segurísima que era mejor no tener una ambición muy alta pero fue precisamente la teniente Matsumoto quien le impuso al joven capitán. Pero hasta no ver, no creer.

-¡Yiah! ¡Te tardaste demasiado!

-¡Agh! ¡Déjame en paz Sentarō! ¡Fui a dejar los papeles del capitán Ukitake!

-¡Pues yo lo he atendido mejor que tú!

-¡¿Qué?! ¡No puedes hacer eso!

-¡Si puedo!

-¡No! ¡Es mi turno! ¡Ahora fuera de aquí!

No era muy femenino sacar a su compañero a patadas, pero en esa ocasión le ganó la impulsividad. Ya más adelante cambiaría su carácter por algo más femenino, y quizá ahora si haría que el capitán Ukitake la viera de otra forma que no fuera su subordinada.

o.o.o.o.o

El Capitán Kuchiki se dispuso a descanzar un poco en su oficina. Una vez que regresaron las chicas todo volvió casi a la normalidad. CASI. ¿Por qué? Bueno, para empezar, su hermana seguía desaparecida, no solo de la mansión Kuchiki, sino también del Gotei y al parecer, también de karakura. Mas adelante supo que el Capitán Hitsugaya estaba prácticamente pegado a una cája mágica y, por supuesto, aun no se resolvía el problema de la Teniente Kusajishi. Eso último mejor ni lo pensaba porque corría el riesgo de sufrir desangramiento nasal.

Un par de toques en la puerta lo sacó de su estupor. Era Renji, que al parecer le traía un té relajante.

El pelirrojo pasó y depositó la bandeja en el escritorio para que su Capitán pudiera disfrutar de su té en calma. Byakuya lo miró fijamente al ver que su teniente no se iba, con una de esas clásicas miradas de "Si no te vas, no respondo por lo que pase".

-Capitán… necesito un permiso para ausentarme de mis labores unos momentos – el capitán lo siguió mirando y arqueó una ceja mientras le daba un trago a su té – es que Kira… digo, el Teniente Kira no se encentra, ni la Teniente Hinamori, y quisiera ir a supervisar un rato…

El Capitán Kuchiki la pensó, porque si no había nadie que supervisara esas divisiones entonces habría aún mas desastre de lo que ya había.

-Cuando termines quiero que regreses a terminar tu trabajo, además de un reporte sobre las condiciones de ambas divisiones para informarlo al Capitán Yamamoto.

-Muchas gracias.

Ya sin Renji se sintió tranquilo, y no solo por evitar a su molesto teniente. Sintió sueño, mucho sueño. Y cansancio, además de una tranquilidad enorme.

Pensó que no pasaba nada si dormía unos minutos en la oficina, además nadie se daría cuenta. La única persona que entraba sin tocar estaba en la cuarta división siendo atendida.

Solo cinco minutos…

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

Omake~~~~

El Capitán Ukitake se miraba algo molesto, y eso que nunca parecía molestarse ya que era un capitán muy pacífico.

Frente a él, un entusiasmado Hitsugaya sostenía un CD, el cual colocó en una grabadora.

La historia era muy graciosa si se contaba adecuadamente, pero para resumir, el pequeño Shirō se había entusiasmado mucho con ciertos programas de la "Caja mágica de Matsumoto".

Además del pequeño se encontraban el Teniente Hisagi, Chad, Ishida, el pelinaranja de Ichigo, Renji, y un tembloroso Hanatarō.

-¿Ahora si nos dirán que hacemos aquí? – preguntó Ichigo con su ya tradicional y clásico ceño fruncido.

-Antes que nada, déjenme decirles que no hay retorno, ya están aquí y harán lo que se les indique o sufrirán las consecuencias.

Ukitake sonreía mientras su adorado casi-hijo entregaba unas hojas a sus compañeros. Al leerlo, todos se quedaron extrañados y comenzaron a caminar hacia la salida.

-Prefiero las clases de arreglos florales de la Capitana Unohana.

-Pues a ti que te gusta eso Renji, yo prefiero sufrir a mi padre.

-Eso es algo muy bajo para el orgullo Quincy.

-Les dije que no podían irse…

El Capitán Ukitake sonó una campana, escuchándose un estruendo. El techo se derrumbó, una nube de polvo se formó, y en cuanto se disipó, un Capitán Zaraki Kenpachi (con una adolescente Yachiru al hombro incluida) apareció con mirada demencial, espada en mano y risa loca.

-¿Quién va a pelear conmigo? ¿Ichigo? – los miró a todos, pasando por cada uno. Hanatarō temblaba, Ichigo caminaba hacia atr{as, Hisagi se fue al rincón - ¿O todos contra mi?

-Tranquilo Capitán – respondió Ukitake mientras les daba los papeles de nuevo – Shirō, la música…

La música empezó a sonar y Ukitake colocó a los chicos en posición, con su pequeño Shirō en el principal. Sonaron ciertas notas y el pequeño capitán empezó a cantar ante la mirada atónita de los presentes.

-This ain't a song for the broken-hearted…

A Ichigo y compañía no les quedó otra opción mas que cantar y bailar. Al Capitán Zaraki se le subieron las ganas de pelear ante tal espectáculo, mientras Yachiru decía que era muy divertido y que ella también quería cantar.

-Después de eso, ¡Pelearán contra mí! – gritó Kenpachi - ¡Una buena pelea los hará hombres de nuevo!

Pero por lo pronto, la música les prolongaría la vida un poco más.

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

Feliz Navidad, Año Nuevo, Día de Reyes, y todo lo demás que se festeje. Se aceptan de regalo comentarios, sugerencias, y reviews XD