Advertencia: En vista que el final feliz ha ganado por unanimidad, eso es lo que voy a escribir. Rozen Maiden pertenece a PEACH-PIT y a nadie más, o así lo veo yo.
Ante las consecuencias
Shinku baja corriendo del templo de Alice y no se molesta en esperar por Suiseiseki ni Suigintou que habían tardado un par de segundos antes de reaccionar y seguirla hasta su casa. El anuncio de Suiseiseki sobre el incendio de su casa había despertado un pánico en Shinku mayor que cualquier otra forma de miedo que hubiese tenido antes. En el fondo esperaba que Jun no llegara aún, no soportaría si Jun llegase a ser atrapado por el fuego.
Suiseiseki: ¡No tan rápido que te irás de boca-desu!
Shinku no escucha, sólo sigue corriendo hasta que efectivamente cae y y acaba raspándose la cara con el suelo. Suiseiseki y Suigintou la ayudan a levantarse y la acompañan hasta su casa.
Casa de Shinku
Tal y como señaló Suiseiseki desde un principio, la casa había sido consumida por las llamas. El área estaba perimetrada por varios bomberos que habían logrado controlar las llamas y habían algunas personas viendo lo que estaba pasando. Entre esas personas estaba Megu.
Las tres llegan y comprueban el nivel de los destrozos, siendo en efecto Shinku quien más conmocionada había quedado al punto que no pudo evitar llorar al ver perdidas muchas cosas y recuerdos importantes. Suigintou va con Megu para preguntarle lo que había pasado.
Megu: Había salido humo desde donde creo que estaba la cocina- empieza su explicación como si estuviera resumiendo un libro recién leído-. Fue entonces que salí, pero ya el fuego se estaba asomando por la ventana y no me atreví a entrar, Suigintou.
Suigintou: ¿Había alguien más allí adentro?- Megu niega- Ya veo. Entonces al menos podemos contar con que nadie salió herido de esto.
Shinku tuvo que esperar a que los bomberos concluyeran que el peligro había pasado para así poder entrar a su casa. Pudo ver con horror cómo había quedado todo desde adentro. No había quedado nada fuera del alcance de las llamas. Buscó durante un rato las fotos de su matrimonio con Jun, y éstas, aunque tenían los bordes quemados y habían sido ensuciadas por las cenizas, todavía estaban ahí, para el alivio de la rubia.
Suiseiseki: Esto fue parte del castigo que te ha tocado-desu- Shinku no voltea a ver, ya sabía quién era-. Supongo que fue mi culpa, después de todo. Yo te había dicho muchas cosas que pensé que te podrían servir para hacer las cosas bien en tu nueva vida aquí, pero jamás se me ocurrió averiguar si tenías o no una mínima noción de cómo hace las cosas Alice.
Shinku: No hace falta que te disculpes- responde con un tono de voz casi inaudible-. Todo este tiempo creí que todo lo tenía resuelto. Pensé que sólo viniendo aquí no haría falta nada más para alcanzar la vida perfecta con la que siempre soñé. En un principio pensaba... creí que sólo tenía que invitar a Alice y listo, sin tomar en cuenta qué era lo que ella realmente quería. Suigintou tenía razón, ella sí había venido, pero nunca me dí cuenta ni intenté preguntarte.
Suiseiseki no veía el momento para decir nada más, aún cuando sabía que Shinku necesitaba con urgencia de algo de apoyo en ese momento. Suigintou entra a la casa acompañada de Megu y juntas ven también el nivel de los daños.
Suigintou: Pobre Shinku. Debe estar destrozada por dentro en estos momentos.
Megu: Ya lo creo, justo cuando estaba muy bien y todo.
El día transcurre como no hubiese pasado nada para el resto del vecindario, sólo Suigintou, Suiseiseki y Megu se quedaron todo el día en casa de la primera para tratar de calmar a la rubia mientras esperaban por el regreso de Jun. Suiseiseki tenía que decir cada quince minutos cómo estaba Jun para que Shinku no entrara en pánico. Jamás había pensado que tendría tanto pánico a quien le había traído felicidad a su vida.
Por la noche
Jun regresa después de sus diligencias y se sorprende al ver la casa destruída. Lo primero que se le ocurre es ir a la casa de Souseiseki para preguntar lo que había ocurrido, a lo que la heterocroma menor le habla del incendio, aunque sin muchos detalles debido a que no estaba presente. Jun asiente algo decepcionado después de escuchar lo poco que Souseiseki sabía y después va a ver a Suigintou para averiguar qué había sido de Shinku.
Justo cuando Jun se disponía a tocar la puerta, suena de pronto la música de Expedientes Secretos X, a lo que a Jun le sale una gota en la cabeza porque podía adivinar que ese recibimiento tan extraño era para él. Suena un coscorrón y alguien empieza a chillar desde el otro lado de la puerta.
Suiseiseki: No necesitabas hacer eso-desu.
Suigintou: Mejor hazte a un lado que yo abro. Conociéndote, estás haciendo eso porque hay alguien en la puerta- abre la puerta y se encuentra con Jun-. Adelante. Tienes que hablar un rato con Shinku. En estos momentos te necesita- cede paso a Jun para que entrara y luego cierra la puerta.
Jun pasa casi corriendo hasta llegar al sofá en que estaba sentada Shinku. Ambos se quedan abrazados un rato hasta que Jun se decide a preguntar lo que había ocurrido.
Shinku: Actué mal, Jun. Hice algo malo- Jun no comprende lo que estaba diciendo su esposa-. Se supone que debía hacer exactamente lo mismo que hice la primera vez que invité a Alice a comer, pero no...
Jun: ¿Qué pasó?
Shinku: Alice en realidad venía disfrazada de tres pordioseros que tocaban a la puerta para que les diera algo que comer, y en un principio accedí y fue así como Alice se había sentido bien con lo que hice. Pero ahora es distinto, maltraté a aquellos pordioseros, y con ellos Alice también salió mal, y debido a eso acaba de pasar todo esto.
Jun: Ya veo. Seguramente debiste sentirte mal cuando te diste cuenta...
Shinku: ¡Siento mucho miedo, Jun!- se abraza a su esposo para llorar nuevamente, pero esta vez en su hombro- Jamás pensé que esto llevaría a que perdiéramos nuestra casa. Actué sin pensar todo este tiempo, ni siquiera intenté de verdad saber porqué Alice no fue a comer la primera vez, y debido a eso me equivoqué e hice algo muy malo. No quiero volver a caer en este error nunca más.
Suiseiseki: Y no caerás, Shinku- la rubia deja de llorar y mira a quien antes creía que era su vecina más entrometida-. Por ahora lo estás pasando mal, pero a partir de mañana sólo debes hacer las cosas de manera distinta-desu. Vuelve a empezar de cero y dale nuevamente una buena impresión a Alice, y te aseguro que volverás a pasarlo muy bien, como cuando recibiste aquella bolsa de oro-desu.
Jun: ¿Qué? Si no mal recuerdo, tú no estuviste ahí cuando Suigintou y Shinku hablaban sobre aquella bolsa ¿De dónde sacaste ese chisme?- a Suiseiseki le sale una vena en la frente.
Suiseiseki: Es información, no chisme-desu.
Megu da la señal a todos de que se podían sentar a comer porque ya la cena estaba lista. Suigintou les daría permiso a Shinku y Jun para dormir en la casa esa noche, y después tuvo que librar una batalla campal para echar a Suiseiseki porque ella también quería dormir ahí. Debido a que la casa sólo contaba con dos habitaciones, Suigintou decide irse a dormir con Megu, a lo que su prima bufa decepcionada porque sabía que Suigintou la haría apagar la tele temprano y no la dejaría disfrutar de sus películas gore hasta llegada la madrugada.
Frente a la casa de Suiseiseki
Hinaichigo y Tomoe estaban sentadas frente a la puerta principal, esperando pacientemente por la llegada de la castaña. Decidieron pedir a Suiseiseki dejarlas dormir en su casa porque por el momento lo mejor sería no hacerlo en su propia casa debido a la puerta destrozada y a que el carpintero no vendría hasta el día siguiente. Ya se estaba haciendo tarde y no había rastro de Suiseiseki por ningún lado.
Hinaichigo: Hina siente frío-nano.
Tomoe: No te preocupes, Hinaichigo- la abraza para darle calor-. Suiseiseki tiene que venir. Necesariamente debe pasar por aquí para volver.
Suiseiseki: Jijijiji- Tomoe identifica inmediatamente esa risa y va corriendo con Hinaichigo a un costado de la casa para ver a Suiseiseki subiendo una escalera por la ventana de su habitación.
Tomoe: ¡No seas egoísta, Suiseiseki!
Hinaichigo: Hina tiene frío y sueño. Hina sólo quiere dormir una noche en tu casa-nano.
Suiseiseki: Oh, con gusto les volvería a bajar las escaleras que suban hasta acá, pero me siento tan cansada-desu- a Hinaichigo y Tomoe no les parece nada graciosa la broma de Suiseiseki-. De acuerdo, ya les abro la puerta. Sólo quería verlas cómo reaccionaban y divertirme un poco-desu.
Tomoe: Eso no es divertido en absoluto- replica algo enfadada.
CONTINUARÁ...
Uno o dos capítulos más para que Shinku pueda volver a estar bien y la historia termina. De todos modos no esperaba darle mucho alargue, todo viene de un simple cuento que leí cuando tenía nueve años. Esos días eran infancia de verdad -w-. Me despido por el momento, que la pasen bien mientras esperan por el próximo capi.
Hasta otra
