¡Hola mi gente querida!
¿Cómo les va?
He vuelto~ :D Con un capítulo bien largo!
No recuerdo si lo dije antes, o solo fue en respuesta a algún comentario...
pero trato de hacer los capítulos lo suficientemente largos y concisos, es decir, que cada capítulo sea importante, sin ningún tipo de relleno...
Que pueda dar todo lo que ustedes quieren y merecen, y de esa manera no atrasarme con el fic como me ha pasado con otros.
Por eso, cuando más largo son es porque la "revelaciones" de cada uno son mayores...
Solo eso quería aclarar, pero que no se queden con tantas dudas ;)
Así, sin más los dejo...
¡Nos leemos abajo!
Tengoku No Kagi
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"Todos los sucesos tienen un significado... incluso nuestro encuentro"
XXX Holic
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Capítulo 7: La luz del gremio.
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Lucy había despertado temprano ese día. Por alguna razón no pudo descansar bien. Tenía una rara sensación en el pecho, y no sabía cómo nombrarla. Así que decidió alistarse y desayunar para ir al gremio.
Despacio y tratando de no hacer ruido, se levantó de la cama, pero no contó con los súper desarrollados sentidos de la otra persona en la cama.
-Mmm… ¿Luce?- murmuró Natsu adormilado.
-Sigue durmiendo, iré al baño- le dijo. Él asintió y volvió a acomodarse en la cama. Lucy sonrió.
Poco después ambos, junto con Happy, estaban comiendo el desayuno hecho por la rubia. En el transcurso al gremio, se olvidó de ese extraño sentimiento, pero una vez que Natsu se apartó de ella para ir a pelear con Gray y Happy a ver a Charle, volvió.
Cuando se sentó en la barra a tomar el jugo que amablemente Mirajenne le sirvió, pudo observar nuevos carteles de misiones.
-Mira-san- llamó- ¿Han llegado muchas misiones?
-Esta mañana llegaron varias y con muy buena paga, ¿quieres alguna?
Lucy termino de tomar su jugo y asintió. Se acercó a la pizarra y comenzó pasear su vista hasta que te topó con un cartel que tenía un enorme precio a pagar. Lo agarró y lo observó. La misión no era difícil y era bastante dinero, no sabía por qué, pero quería hacer esa misión.
-¿Qué haces?- escuchó detrás suyo. Sintió que un par de musculosos brazos abrazaban su cintura y besaba su cuello. Lucy dejó escapar un jadeo y se recostó en su pecho.
-Es una misión- dijo mostrando el cartel.
-¿Qué misión?- preguntó mirando la hoja. Sin entender, Natsu frunció el seño.
-Parece fácil, tengo que recuperar varias joyas muy antiguas y valiosas- explicó con una sonrisa, mirándolo. Sin embargo, la borró en cuanto vio la seriedad de él- ¿Natsu?
-No me gusta esta misión- dijo sin mirarla.
-¿Qué?- inquirió mientras se separaba.
-No vamos a hacer esta misión- dijo en un tono de orden, casi con dureza.
-No pensaba hacerlo contigo- admitió frunciendo el seño. Natsu entornó los ojos sorprendido.
-No irás sola- dijo sin cambiar de expresión.
-Por supuesto que lo haré, soy bastante grande para cuidarme sola y no eres mis padre- discutió.
-No me interesa. No irás y punto.
-Iré. Quiero ir.
-No.
-Natsu… voy a ir, no podrás impedirlo- dijo con un deje de tristeza.
-Puedo y lo haré. No-vas-a-ir- dijo enojado.
-¿Por qué?
-Porque no quiero.
-Esa no es una respuesta.
-No me interesa. No vas. Puede ser peligroso.
-Puedo cuidarme…
-Él no puede cuidarse- sostuvo.
Las mejillas de Lucy se tiñeron de rosa y puso una mano en su vientre plano.
-Puedo cuidarle. Jamás dejaría que le hicieran daño.
-Lucy.- dijo en tono de advertencia.
-¿No me tienes confianza?- pregunto dolida- ¿Es eso?
Natsu no respondió y Lucy temió lo peor.
-Natsu…
-No necesitas el dinero- interrumpió- No tienes razón para ir. Tampoco necesitas pagar alquiler, vives en mi casa.
-No es por el dinero Natsu… yo… es como si algo me hiciera querer ir a esa misión.
-No bromees conmigo, Lucy. Ya te he dicho que no irás.
-No lo hago. Es más, ahora quiero ir con más razón, para demostrarte que puedo hacer esa misión.
-Lucy…
-No. Tu no me tienes confianza, y yo te demostrare que si puedo hacerlo.
-¿Qué ocurre aquí?- preguntó Erza acercándose a ambos junto con Gray.
-No me digan que están peleando- ironizó el alquimista.
-Lucy quiere ir a una misión sola- dijo Natsu sin dejar de mirarla.
-¿Ah? ¿Por eso discuten?- dijo Gray y la rubia le pasó la hoja con la misión.
Gray y Erza leyeron la misión y luego miraron a Lucy. Ella se sorprendió al ver la misma reacción de Natsu en ellos.
-Natsu tiene razón Lucy, será mejor que no vayas. Mucho menos sola- dijo Erza.
-¿Qué?
-Es cierto… puede ser muy peligroso, además es lejos. No vayas.
-¿Qué están diciendo?- dijo Lucy angustiada- No será peligroso, y si lo fuera, yo sé defenderme. ¡Soy una maga también!
-Lucy, entiende…- quiso explicar Erza.
-¡No!- interrumpió la rubia- ¡Ustedes entiendan! Yo no soy débil, sé luchar… hemos compartido muchas batallas como para que ahora…- no dijo nada más, un sollozo la interrumpió y ella no quería llorar. Los miró de nuevo y apretó muy fuerte sus puños -¿No confían en mí? ¿Ninguno lo hace?
Al igual que Natsu, ninguno contestó y Lucy sintió como si algo se rompiera en su interior. Fue ahí que se dio cuenta el que escandaloso gremio había quedado en silencio. Lucy pudo sentir todas la miradas en ella cargadas de lástima y compasión, no pudo aguantar más y le quitó a Gray la hoja de misión.
-Iré y les mostraré a todos que soy fuerte- dijo sin titubear. Sin más se marchó del gremio sin esperar a registrar la misión. Lo único que quería era ir a la casa para buscar sus cosas y marchar a la misión.
Al otro día, casi al atardecer, Lucy volvió. Estaba contenta, la misión había sido todo un éxito y le habían pagado el monto acordado. Ansiosa por llegar al gremio para mostrarles su triunfo no pasó por la casa a dejar sus cosas.
-¡Tadaima~!- gritó en la entrada. Su sonrisa se borró cuando sintió el ambiente pesado del gremio. Todos estaban serios, mirándola. Sin entender, Lucy se acercó a la barra y dejó el cartel a Mirajenne –Hola Mira-san.
-Hola Lucy- dijo a secas. Recogió el papel y lo traspapeló y luego se alejó de la rubia. Ella la miró extrañada y buscó con la mirada a Natsu. Lo encontró en una mesa un poco alejado.
-¡Natsu!- llamó cuando se acercó- ¡Mira! Conseguí hacer la misión por mí misma y fue todo un éxito- alardeó mostrándole la bolsa de dinero.
-No me interesa- dijo seco. Sin mirarla. Lucy lo miró estupefacta y sonrió nerviosa.
-Vamos Natsu, no te enojes… Volví sana y salva ¿no estás feliz?
-¿Feliz?- dijo irónico- No soy feliz contigo, Lucy.
-¿Q-qué?
-Ya me oíste, ¿a parte de tonta, sorda?-dijo burlón.
-Ya Natsu… no bromees, si sigues enojado por lo de ayer…
-No. No estoy jugando. Lo digo en serio- Natsu se levantó y la miró con fiereza.
-Natsu…
-Vete.
-¿Qué?
-Que te vayas, de mi casa, del gremio, de mi vida- dijo con crueldad.
-No puedes decir eso, tu… y yo…nosotros…- no podía hablar, pero con un gesto estaba segura que él entendería. Colocó su mano en su vientre.
-No lo quiero. Llévatelo también. No quiero nada que me recuerde a ti.
-Natsu… es tu hi…
-Lucy- llamó una voz a su espalda, impidiéndole seguir. Al voltearse vio a Erza.
-¡Erza!- dijo con alivio- No sé qué le pasa a Natsu, está…
-Vete, Lucy.
-¿Tú también, Erza?- preguntó angustiada.
-No te queremos aquí, Lucy-dijo alguien más acercándose.
-Gray…
-Mientras no estuviste estuvimos hablando- dijo Erza- Y hemos decidido que no te queremos aquí, Lucy.
-¿P-por qué?- preguntó. Inevitablemente, comenzó a temblar.
-No necesitamos de gente débil en el gremio- dijo Gray.
-¿Débil? Pero yo…
-Esa misión no dice nada- dijo Natsu- Era muy fácil.
-¿Fácil?- repitió, mirándolo- ¡Fuiste tú quien no quería que vaya! ¿No habían dicho que sería peligroso?- preguntó mirándolos a cada uno.
-Al parecer no- dijo Natsu de nuevo.
-Chicos… por favor, dejen de jugar conmigo, ya no es gracioso.
-No es ninguna broma, Lucy- dijo el maestro, acercándose a ella.
-Maestro…
-Ya lo hemos decidido, dame tu mano.
-¿Mi… mi mano?- preguntó nerviosa y protegió su mano derecha sobre su pecho –Maestro, yo no…
-No seguirás en Fairy Tail, lo hemos decidido- dijo sin inmutarse.
-¡Pero yo no!- replicó- ¡Yo no soy parte de ese todos que lo decidieron! ¡No pueden hacer esto!
-Claro que sí. Soy el maestro, mi decisión no tiene réplica.
Tantas eran las emociones que recorrían su cuerpo que no pudo mantenerse en pie. Cayó de rodillas al suelo y rompió en llanto.
-Lucy, dame tu mano- ordenó de nuevo.
Temblorosa, Lucy le tendió su mano, sabía que no tenía más opción. Makarov, con total eficiencia, borró la marca que la identificaba como miembro del gremio más poderoso.
-A partir de hoy, Lucy Heartfilia, dejas de ser miembro de Fairy Tail- sentenció.
No podía parar de sollozar y levantó la vista. Natsu se había alejado de ella y ahora se encontraba en frente junto a Gray y Erza. Los demás miembros también la miraban de la misma forma. Se sintió tan miserable y rota que no lo pensó mucho y se levantó para alejarse rápidamente del lugar. Corrió y corrió, hasta que sus piernas no dieron más. No se fijó donde estaba, lo único que le quería era parar el dolor, que todo eso solamente sea una horrible pesadilla de la que pronto despertaría, todo ese cúmulo se sentimientos hizo mella en ella y lo único que pudo hacer fue llorar.
-¿Por qué? ¿Por qué?- repetía en medio del llanto. No entendía que había pasado con ellos, sentía que no los conocía. Recordó esa extraña sensación de la mañana anterior y supo entonces que era un presentimiento, un mal presentimiento.
-¿Por qué… dices?- dijo una voz grave cerca de ella.
-¿No lo entiendes, mujer?- dijo otro.
-Tu gremio no te quiere. No es difícil de entender- dijo el primero, burlón.
Lucy levantó la vista y vio dos hombres frente a ella.
-¿Quiénes… quienes son ustedes?- preguntó con la voz entrecortada.
Ambos sonrieron. A Lucy le pareció lo más macabro que vio en su vida.
-Nosotros… seremos los que controlemos el mundo.
-¿Qué?- lentamente deslizó su mano hasta rozar sus llaves, pero uno de ellos fue más rápido y se colocó detrás de ella para neutralizarla -¡Ah!- gritó al sentir como sujetaba su brazo con fuerza.
-Yo que tu no haría eso- advirtió- Al menos no por ahora.
-¿Qué quieren?- preguntó entre dientes.
-A ti… Lucy Heartfilia.
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-Lucy…Lucy- escuchó que la llamaban- ¡Lucy despierta!
Pesadamente abrió los ojos, encontrándose a Leo preocupado.
-Loke- murmuró.
-Al fin… ¿estabas teniendo una pesadilla?- preguntó mientras se sentaba de nuevo en su asiento.
-¿Por qué lo dices?- dijo mientras se enderezaba y fue ahí cuando se dio cuenta que su rostro estaba bañado en lágrimas. Trato rápidamente de secarlas, como si quisiera evitar que él las viera.
-Lucy…- llamó preocupado.
-No te preocupes Loke- calmó. Desvió su vista por la ventana del tren- Solo… recordaba cosas del pasado.
-¿Te refieres a…?
-Ir a Magnolia hace que mis recuerdos vuelvan, eso es todo- explicó sin dar más detalles.
Lo único que quería era encontrar a sus hijos rápido y marcharse antes de volver a verlos.
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…
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Era el tercer día del entrenamiento de Natsu. Había decidido probar que tanto habían mejorado en cuanto a su resistencia, así que los niños tuvieron que comenzar a correr desde muy temprano en la mañana. Luego, como ya era habitual, comenzaron las prácticas de defensa y ataque.
Luego de limpiarse la cara llena de tinta Uka y Roy se sentaron a descansar y tomar el agua que Natsu les dio. Happy había ido directo al gremio ese día.
-¡Estoy muy cansada!- gritó Uka.
-¡No grites!- regañó Roy- Estoy a tu lado- dijo igual de cansado.
-No se quejen- dijo Natsu frente a ellos- Agotarse solo es un efecto secundario. Están entrenando para volverse fuertes, recuérdenlo.
-Nee… Natsu-san- llamó la pequeña- ¿Cómo es que eres tan fuerte?
-Ya te lo dije- dijo fastidiado- Entreno.
-Si pero… ¿Entrenar es lo único que te hace fuerte?- pregunto casi con desesperación. Realmente estaba cansada.
Natsu los miró unos segundos y luego cerró los ojos.
-Si no tienes nada que proteger, eres tan débil como un gusano- explicó. Abrió los ojos y los niños pudieron notar una mezcla de sentimientos en ellos- Esa es la verdad.
-¿Tenemos que… proteger a alguien para hacernos fuertes?- preguntó Roy.
-No- dijo negando con la cabeza- Físicamente serán fuertes si entrenan- aclaró- Me refiero a aquí- dijo poniendo una mano en su corazón- Si tienes a alguien a quien proteger sentirás que eres más que fuerte, que nadie puede vencerte… solo por el bien de esa persona.
Los niños lo miraron impresionados.
-¿Tienes a alguien a quien proteger, Natsu-san?- preguntó Uka.
Natsu cerró los ojos y suspiró pesadamente.
-Antes- se limitó a decir.
-¿Antes?- dijo Roy- ¿Quién…?
-¡Tío Natsu!- gritaron a lo lejos Eimi y Ryu.
-¿Ah?- murmuró el Dragon Slayer de fuego- ¿Qué hacen aquí?
-Vinimos a buscarlos- dijo Ryu.
-¿Para qué?
-Los del gremio han decidido hacer una fiesta afuera, nos mandaron a buscarlos- explicó Eimi.
-¿Fiesta?- preguntaron Natsu, Roy y Uka.
-¡Quiero ir!- dijeron los niños con emoción.
-Están en entrenamiento- advirtió Natsu.
-¡Por favooor Natsu-san~!
-No seas amargado Salamander.
-Agh… ¡Bien! Pero más les vale hacer el doble luego- advirtió en un tono casi exasperado.
-¡Haaaaai!- aceptaron felices.
-Ya, ya… váyanse- les dijo y se volteó.
-¿A dónde vas Natsu-san?
-A mi casa- contestó mirándola de reojo.
-¡Tu también tienes que venir Salamander!
-¿Ah? No quiero ir- dijo obstinado
-¡Vamos!- dijeron ambos y corrieron hasta alcanzarlo. Cada uno tomo una mano del hombre y lo arrastraron hacia el camino al gremio.
-¿Qué demo…? ¡Suéltenme mocosos!
-¡Vamos Natsu-san, tú también eres miembro!
-¡Si, si! Debes venir también.
-¡No pueden obligarme a ir si no quiero!
-No seas cabeza dura, Salamander. Quieren que estemos todos ¡Por eso vinieron a buscarnos!
-Maldita sea, ¡Suéltenme ya!
-¡No lo haremos!
Ryu y Eimi no podían creer lo que veían. Nunca lo habían visto así. Se miraron y sonrieron. Rápidamente fueron hasta ellos y se posicionaron a espaldas de Natsu.
-¡Vamos, vamos, tío Natsu!- dijo Ryu empujándolo.
-¡Sí! No queremos llegar tarde- habló también Eimi.
-¿Qué? ¿Ustedes también?- se quejó mirándolos de reojo- ¡Déjenme en paz!
-¡Vamos tío, todos nos esperan!
-¡Ya, ya, puedo caminar solo!
-¡Estoy seguro que te escaparías Salamander!
-¡Sería muy agotador perseguirte tío!
-¡Ya déjenme mocosos!- gritó mientras tiraba fuego por la boca.
Los niños rieron divertidos y siguieron arrastrando a Natsu hasta el gremio.
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…
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La fiesta se realizó en el bosque donde normalmente se efectuaba el "Festival de la Flor de Visualización". Ya todos se encontraban allí. Cana ya había bebido cerca de tres barriles de alcohol. Mira animó la fiesta con sus canciones, seguido por el "shoby doo bop" de Gajeel. Una avergonzada Levy –quien no quiso bailar al lado de su pareja- se encontraba animándolo de vez en cuando. Varios se encontraban en medio de una competencia de resistencia –al alcohol, claro está- y otros comiendo.
Fue en medio de las risas e insultos que escucharon las quejas del Dragon Slayer de fuego.
-¡Ya llegamos!- gritó- ¡Suéltenme de una vez!
-¡Si que eres quejoso Salamander!
-¡Avanza tío!
-¡Allá están todos, vamos!
-¡Apresúrate Natsu-san!
-¡Maldita sea, mocosos!
Fairy Tail, sin excepción, veían estupefactos la actitud del Dragneel. Hacía años que él no asistía a fiestas fuera del gremio. Ni tampoco actuaba de esa manera.
-¡Natsu, niños!- llamó Erza con una sonrisa- ¡Por aquí!
Sin soltar a Natsu –quien seguía quejándose- fueron hasta donde estaba la pelirroja.
-¡Natsu!- dijo Gildarts, burlón- ¡Es raro que estés aquí!
-Hmp… Los mocosos me trajeron- se limitó a contestar mientras se sentaba.
-¡Natsu!- gritó Happy acercándose a él volando. Cuando llegó se posó en su cabeza y sonrió -¡Que bueno que estés aquí!
-Ah, Happy… ¿Dónde estabas?- preguntó mirándolo.
-¡Estaba con Charle, aye!
-Mm- asintió y comenzó a comer. Uka y Roy se sentaron cerca del Dragneel, junto con Eimi y Ryu. Allí se encontraban también Erza, Jellal, Gray y Juvia.
-No puedo creer que unos niños lograran traerte a la fuerza Salamander, gee hee- dijo Gajeel divertido.
-Cierto. Flamitas se ha vuelto débil- continuó Gray.
-¿¡AH!? ¿Qué están diciendo?- inquirió mientras comía.
-¿Qué ocurre carbón? ¿¡Quieres pelear!?- dijo Gray,
-¡Cuando quieres hielo nudista!- gritó sorprendiendo a más de uno. Gray quedó boquiabierto y luego sonrió con autentica alegría.
-¿¡A quién le dices hielos nudista, cenizas con patas!?- gritó siguiendo el juego.
Los demás veían nostálgicos esas escenas que hacía muchos años no se presentaba frente a ellos. Ni siquiera Erza quiso interrumpir tan entrañable momento.
Poco después volvieron a comer y beber como al comienzo, la pelea fue detenida por la pelirroja, porque si, no tuvo la paciencia suficiente para soportar la sarta de insultos de ambos magos.
Natsu, más que comer, devoraba la comida. Pero no era el único. Roy, a su lado, también engullía todos los alimentos. Como si se una carrera se tratase, sin dar tregua alguna.
-Ah… chicos, deberían comer más lento- aconsejó Jellal con una gota resbalándole en la nuca.
-No les hagas caso, no te escucharan- dijo Erza comiendo su pastel.
-Juvia cree que Natsu-san y Roy-kun se parecen mucho.
-Yo también lo creo- dijo Gajeel apareciendo de repente.
-¿Ha? ¿Qué quieren decir con eso?- preguntó Natsu con el ceño fruncido cuando termino de comer.
-Si, si… los dos son igual de testarudos- comentó Mirajenne acercándose.
-¡No soy testarudo!- gritaron al mismo tiempo los nombrados. Se miraron y gruñeron.
-¿Lo ven?- dijo Levy- ¡Hasta dicen las mismas palabras!
-¡Y gruñen!- comentó Happy.
-Además, Roy-kun es un Dragon Slayer- dijo Lily.
-¡No se olviden de los ojos verdes!- gritó Lisanna.
-¡Los ojos verdes!- gritaron todos como si recién cayeran en cuenta.
-¡Claro que no!
-¡Mis ojos son color verde jade!- dijo Natsu- ¡JADE!
-¡Yo los tengo verde claro!- dijo Roy- ¡No nos parecemos!
-Tienen la misma actitud- dijo Wendy.
-¡No es así!- gritaron y se miraron enojados- ¡Deja de repetir lo que digo! ¡Yo no repito lo que dices! ¡GRR!
-¡No me jodas mocoso!- exclamó Natsu sujetándolo por las sienes.
-¡Aaah! ¡Sueltame idiota!- gritó el pequeño tratando de liberarse.
-¡Es mi venganza por lo de hace un rato!- dijo aplicando más fuerza.
-¿¡Por qué solo yo!?- dijo para luego apresar las mejillas del hombre y estirarlas.
-¡Shueltame mososho!
-¡No hasta que tu lo hagas!
-¡Ah! ¡Natsu-san, Roy-chan, deténganse!- gritó Uka tratando de separarlos.
-¡No uses el "chan"!
-¡Hashla casho a tu hermana!
-¡Ni lo sueñes!
-¡Ya basta ustedes dos!- exclamó Uka colocándose en medio poniendo una mano en cada rostro para intentar separarlos.
Todos comenzaron a reír ante esa escena. Pero seguían afirmando que Natsu y Roy se parecían.
Más atrás, Gildarts bebía tranquilo su cerveza. Miró al trío y sonrió ambiguamente. Ciertamente, a pesar de todo, tenían cierto parecido.
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Después de comer Natsu decidió alejarse un poco de ese barullo. No era que le molestara realmente, estaba acostumbrado, pero no tenía ganas de lidiar con el reciente tema acerca del parecido que tenían él y el pequeño.
Se recostó contra un árbol e irremediablemente, como le ha estado pasando desde hace unos días, recordó a la única mujer con la que compartió su vida. Lucy. Era inevitable, después de todo, la última vez que celebraron algo en ese lugar no se había divertido porque ella no estaba y para hacerla feliz había decidido arrancar uno de los árboles y mandárselo en un bote. En ese momento todavía no se daba cuenta cuan enamorado estaba de la rubia.
Exhaló el aire que inconscientemente había retenido. Ese momentos, como tantos otros, los guardaba muy dentro en su corazón. Pero había uno que quería borrar. Uno que le había costado demasiado caro en ese entonces.
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-Vete.
-¿Qué?
-Que te vayas, de mi casa, del gremio, de mi vida- dijo con crueldad.
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Después de tantos años seguía sin poder creer que esas palabras hayan salido de su boca. Recordar ese momento y escucharse decir esas frases hacia que se odiara a sí mismo. ¿Cómo pude ser tan estúpido? Era siempre su pensamiento ante ese momento. Se maldijo incontable de veces, estuvo días sin comer ni salir de su casa. No sabía cómo enfrentar el mundo sin ella. Mucho menos cuando se enteró de su muerte.
La buscó y la buscó, dispuesto a todo para que lo perdonara y decidiera volver con ella. Pero cuando al fin dio con su paradero, fue demasiado tarde.
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-No puedes decir eso, tu… y yo…nosotros…- no podía hablar, pero con un gesto estaba segura que él entendería. Colocó su mano en su vientre.
-No lo quiero. Llévatelo también. No quiero nada que me recuerde a ti.
-Natsu… es tu hi…
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¡Maldita sea! Ni siquiera fue capaz de verlo, de sentirlo. Nada. Si se hubiese dado cuenta antes… Tres días le tomó caer en cuenta de todo lo que había pasado y de su desaparición. ¡Tres días! Rogó tanto para encontrarla, hizo muchas promesas si la volvía a ver, pero al final…
-¡Natsu-san!
Dragneel se sobresaltó cuando escuchó una voz que lo llamaba muy cerca.
-¡Oi, Salamander! Ya despierta…
Abrió los ojos. No recordaba el momento en que los había cerrado. En frente suyo se encontraba ese par de mocosos que estaba a su cuidado.
-Ah, son ustedes- dijo desganado- ¿Qué quieren?- preguntó enderezándose. Alzó su rodilla derecha y colocó su brazo encima.
-Al fin despiertas- dijo Uka- Creímos que te habías desmayado o algo…
-No seas tonta Uka. Seguro que estaba durmiendo, con lo vago que es…
-Cállate mocoso. No estaba durmiendo. Ni tampoco desmayado- dijo cuando vio a la niña abrir la boca.
-¿No quieres estar con los demás?- preguntó ella.
-No, solo quería alejarme un momento… son muy molestos cuando quieren- dijo refiriéndose a sus compañeros.
-Sí, bueno… Creo que es fácil acostumbrarse- dijo Roy inocente.
-Sí, lo sé.
-¿Qué hacías, Natsu-san?- preguntó de nuevo, sentándose a su lado.
-Sí que eres metiche, ¿eh?- dijo incrédulo.
-Ni te imaginas lo curiosa que Uka puede llegar a ser- habló el pequeño sentándose al otro lado del mayor.
-Tú no te quedas atrás- afirmó el peli-rosado.
-¡Cállate!- dijo sonrojado.
-¡Ya dinos, Natsu-san!- insistió.
-Tú no entiendes las indirectas, ¿verdad?
-¿Indirectas?- inquirió moviendo la cabeza a un costado, sin entender.
-Ah, olvídalo- dijeron al mismo tiempo los chicos.
-Solo… recordaba- admitió sin entender el por qué.
-¿Qué recordabas?- volvió a preguntar la niña.
-Cosas…
-¿Buenas?
-…Si, pero malas también…- afirmó mirando al frente.
-¿Qué… qué ocurrió contigo, Salamander?- se animó a preguntar Roy, pero casi al instante de arrepintió- N-no hace falta que me lo digas… no quiero saberlo, en realidad- murmuró con las mejillas sonrojadas.
Natsu lo miró sorprendió por la repentina pregunta, pero al ver la actitud del niño sonrió.
-¿Ves como eres curioso también?- dijo divertido.
-¡Te dije que no me lo digas!- refutó nervioso- ¡Fue… fue un impulso, eso es todo!
-¿Impulso, eh?- carcajeó un poco- Tal vez si nos parezcamos… solo en eso.
-¡Te lo dije Roy chan!- exclamó Uka apoyándose en el brazo de Natsu para mirar a su hermano- ¡Yo no soy la única impulsiva!
-¡Nadie te preguntó!- regañó- ¡Y no uses el "chan"!
-¡Lo uso si se me da la gana!- dijo y le sacó la lengua- Es muy lindo usarlo, ¿verdad Natsu-san?- preguntó como buscando ayuda.
-¿Mm?- murmuró y se rascó la nuca con su mano libre- En realidad… creo que le restas masculinidad a su nombre- admitió.
-¡JA! ¿¡Lo ves!?- exclamó pequeño, sonriendo triunfante- ¡Hasta Salamander se da cuenta!
-¿¡Cómo que hasta yo me doy cuenta!?
-¡No, Natsu-san! ¡Tú tienes que estas de mi parte!
-¡No molestes Uka! ¡Ya has perdido!
-¡Yo no he perdido!- refutó y miró a Natsu haciendo un puchero -¿Verdad que no Natsu-san?
-¡No me metan en sus peleas fraternales!
-¿Ya oíste? ¡Salamander no quiere apoyarte!
-¡A ti tampoco!
-¡Pero está a favor de que no uses el "chan"!
-Grr… ¡Eres malo Roy-chan!- exclamó molesta para luego sacar un pedazo de pastel y lanzárselo, dándole directo en la cara.
-¿¡De dónde demonios sacaste esto!?
-¡De mi bolsillo!
-¿Guardas comida en tu bolsillo?- preguntó Natsu incrédulo.
-¡Eres una glotona!- dijo Roy para luego tirarle lo que había sobrado del impacto anterior.
-¡Kya!
-¡Espera mocoso!- exclamó tratando de detenerlo.
-¡Ayúdame Natsu-san!
Roy alargó su mano tratando de alcanzar a su hermana que se escondía detrás del Dragneel, así que irremediablemente terminó por enchastrarle el pastel a él.
-¡No me manches idiota!
-¡No te metas Salamander!
-¡De-tengánse!- gritó y los sentó a cada uno de nuevo en su lugar. Ambos se miraron y se sacaron la lengua para luego desviar su mirada.
-Sí que son infantiles- murmuró sacándose el pastel de la cara.
Volteó hasta Uka y con la mano le quitó a ella los restos de crema en la cara. Lo mismo hizo con Roy.
-Si Erza los viera, los torturaría sin piedad- advirtió sin prestar atención a las mejillas sonrojadas de los niños.
De pronto un estruendo los sacó de sus pensamientos. La tierra comenzó a temblar y Natsu y los niños corrieron hasta llegar donde estaban los demás miembros del gremio.
-¡Eimi-chan, Ryu-kun!- llamó Uka una vez llegaron.
-¿¡Dónde estaban!?- preguntaron ambos.
-¡Estábamos con Salamander!- dijo Roy- ¿Qué ocurre?
-¡No lo sabemos!- habló Ryu- ¡De pronto comenzó a temblar!
-¡Miren eso!- gritó Eimi.
De debajo de la tierra aparecieron arañas negras y de gran tamaño.
-¡Aaaaaah!- gritaron las niñas- ¡Son arañas!- rápidamente se escondieron detrás de los niños. Uka tras Ryu y Eimi tras Roy.
Los pequeños no tuvieron tiempo para sonrojarse ya que una araña mucho más grande apareció ante ellos.
Superaba fácilmente los dos metros y en el lomo del animal había una persona. Desde la cintura para abajo formaba parte de la araña. Tenía cabello y ojos negros y una sonrisa malévola.
-Al fin podemos conocernos, Fairy Tail- habló.
-¿Quién eres?- dijo Erza sacando una espada.
Todos los demás se pusieron en guardia también. Natsu se tensó y frunció más el seño.
-Ese olor- murmuró.
-¡Mi nombre es Fudo!- se presentó con alevosía- Hacía mucho tiempo que quería presentarme a ustedes.
-¿Qué es lo que quieres?- preguntó Gray.
-¿Qué quiero?- repitió divertido. Paseó su mirada por cada uno, hasta que se detuvo en los pequeños- ¡Los quiero a ellos!- exclamó y con un movimiento de mano las arañas se lanzaron hasta ellos.
Los pequeños se apartaron rápidamente, pero las arañas los siguieron. Gajeel, Erza y Jellal se apresuraron a llegar a ellos y protegerlos. Destruyeron las arañas que perseguían a sus hijos, pero cuando Uka y Roy corrieron para apartarse los insectos lo siguieron. Natsu se paró en frente y las quemó.
-¿Es a ellos a quien buscas?- preguntó enojado.
-Oh~ Natsu Dragneel… he escuchado mucho de ti- dijo sonriente- Pero… hace como ocho años dejé de hacerlo.
-¿Qué dices?
-Bueno, es entendible… La única persona que hablaba de ti… desapareció hace ocho años- explicó divertido.
Natsu entornó los ojos, sorprendido y apretó sus puños con furia.
-Tu… Tú nos estuviste siguiendo- afirmó. Su flequillo le cubría los ojos.
-Si… casi me descubres.
-¿Qué quieres de ellos?- preguntó. En ningún momento se apartó de los niños.
-Bueno… lo sabrás cuando ocurra.
Natsu levantó la mirada. Estaba enojado, mucho. Sus puños eran fuego y su mirada era asesina.
-Ustedes, váyanse- ordenó.
-Pero…- quiso protestar Roy.
-Pero nada. Váyanse. Esto no es como los entrenamientos- advirtió sin mirarlos.
Los niños entendieron que no debían desobedecerlo en esas circunstancias. Retrocedieron unos pasos y lo miraron.
-Ten cuidado, Natsu-san.
-Más vale no morirte, Salamander.
Él no dijo nada, solo asintió. Los niños comenzaron a correr junto con Eimi y Ryu quienes también fueron ordenados por sus padres irse.
-¿Dónde creen que van?- dijo Fudo lanzándoles más arañas. Natsu se atravesó y las quemó.
-No les vas a poner un dedo encima- advirtió.
Fudo bufó y llamó más arañas. Los demás se encargaban de ellas, mientras que Natsu se se ocupaba del líder.
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Mientras tanto, los niños seguían corriendo.
-¿Por qué los buscan?- preguntó un poco jadeante Ryu.
-No lo sé… no entiendo nada- respondió Roy.
-El tío Natsu dijo que ya los había seguido- comentó Eimi.
-¡Yo no me di cuenta!- exclamó Uka.
-Yo sí- los niños miraron al rubio- En realidad, no de que él nos seguía… solo cuando Salamander fue a buscarlo.
-¿No le preguntaste nada?- inquirió Eimi.
-No…- admitió afligido.
De repente aparecieron arañas en frente de ellos. Frenaron de golpe y se pusieron en guardia.
-Nee… hierrito con patas- llamó Roy.
-¿Qué quieres pricesito?- contestó Ryu.
-Tendremos que pelear juntos.
-Sí, más te vale no arruinarlo.
-Ja, no lo hagas tú.
-No es momento de pelear entre ustedes, chicos- dijo Eimi quien ya había invocado una espada.
-¡No se olviden de mí!- exclamó Uka con una lanza en sus manos.
-¡Bien!- gritaron los cuatro juntos.
-¡Puño del dragón de sangre!
-¡Rugido del dragón de hierro!
-Transmutación: ¡Lanzas!
-¡Ken no Mahō!
Natsu y Fudo peleaban codo contra codo. La araña en la que se encontraba movía sus ojos descoordinadamente hasta que fijó un objetivo. Hizo un sonido extraño que distrajo a Fudo. Él sonrió de lado y se liberó rápidamente de Natsu para correr con rapidez hacia los niños.
-¡Maldita sea!- gritó Natsu persiguiéndolo.
Fudo, más bien el insecto, lanzó telas de araña para capturar a los pequeños, inmovilizándolos. Las arañas más pequeñas tiraron a Eimi y Ryu lejos de los otros dos. Desesperado, Natsu trato de correr más rápido, pero no podía alcanzarlo, sobretodo porque las arañas más pequeñas se interponían en su camino.
El arácnido mayor abrió la boca en un intento de morder a los niños.
-¡ROY, UKA!- gritó con total impotencia y desesperación.
-¡Regulus Impacto!- se escuchó de pronto. Un gran león apareció ante los niños, protegiéndolo.
-¡Puerta del toro dorado, abierta! ¡Taurus!
El gran animal golpeó con fuerza a Fudo, lanzándolo lejos. Uka y Roy miraban sorprendidos a los espíritus. Sin darse cuenta, alguien llegó hasta ellos llevándolos en sus brazos. Los bajó cerca de un árbol y rompió la tela.
-¡Quédense aquí!- ordenó y volvió hacia Fudo.
-Está aquí…- murmuró Uka.
-Nos encontró…
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Natsu miraba boquiabierto a los espíritus. Fudo se levantó con una gran sonrisa y buscó rápidamente a alguien.
-Al fin… Al fin pude encontrarte- murmuraba frenético. No borraba su sonrisa- ¡AL FIN PUDE ENCONTRARTE LUCY HEARTIFILIA!
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El Dragneel observaba sin creer a la persona que estaba a unos pocos metros de él. Su mirada no se despegaba de ella… Era Lucy. Su Lucy. Estaba viva. Frente a él… y no sabía cómo reaccionar.
Pero no era el único, ante los gritos de Fudo todos voltearon a ver a la recién llegada. No podían creer lo que pasaba, pero no pudieron pensarlo demasiado ya que las arañas volvían a atacarlos.
-¿Cuántos años han pasado desde la última vez que nos vimos?- pregunto sarcástico Fudo.
-Tú lo sabes mejor que yo, ¿no?- dijo Lucy.
Natsu sintió su corazón latir desbocado al escuchar de nuevo su voz.
-¿Sabes? Estaba seguro que si atacaba a estos mocosos, tú aparecerías- explico- Y claro… también a él ¿no?
Lucy no dijo nada. Sacó su Fleuve d'étoiles dispuesta a atacar en cualquier momento.
-He estado esperándote… ¡Aún no he podido cobrarme la última que me hiciste!- dijo y muchas arañas más comenzaron a salir de la tierra.
-Fudo- llamó un hombre. Estaba encapuchado y con los brazos cruzados- Es hora de irnos.
-¡No! ¡Aún no he peleado con esta mujer!
-He dicho… Vámonos.
Fudo hizo desaparecer todas las arañas y enfurruñado desapareció junto con el hombre. Él, antes de irse, miró a Lucy.
La maga estelar suspiró aliviada y guardó su látigo.
-Lucy- habló Natsu. No la llamaba, era como si decir su nombre le daba más credibilidad a su existencia.
Ella se tensó. Todo el plan de llevarse a sus hijos se había por un caño cuando vio que Fudo los atacaba. Ahora estaba ahí, nerviosa por volverse a ver con Natsu, con sus amigos, con su familia. Lentamente se giró, no tenía más opción que esa.
-Nat…- murmuró, pero unos fuertes gritos la interrumpieron.
-¡MAMÁ!- exclamaron Uka y Roy dejando sorprendidos a más de uno. Corrieron hasta donde ella se encontraba rápidamente. Lucy los recibió con los brazos abiertos, arrodillándose a su altura.
-¡Mis pequeños!- exclamó ni bien los abrazó- ¡Estaba tan preocupada!
-¡Mamá!
Se abrazaron unos segundos más hasta que un aura oscura comenzó a rodear a la rubia. Los niños, con miedo, quisieron separarse de ella pero Lucy fue más rápida y los abrazó más fuertes.
-Ustedes…- murmuró con voz de ultratumba- ¡Jamás en sus vidas vuelva a hacerme algo así!- gritó y sujetó sus mejillas estirándolas hasta más no poder.
-¡Ah! ¡Mamá~ sueltanos!- lloriqueó Uka.
-¡No quisimos preocuparte!- dijo Roy.
-¡Pues lo hicieron!- reclamó- ¿¡Creyeron que con dejarme una nota no me preocuparía!?
-¡Gomneeeeeeen!- gimieron ambos y Lucy estiró más fuerte.
Los demás veían impresionados ese suceso. Todo les parecía casi irreal. Inseguro, Natsu dio un paso al frente.
-Lucy- dijo de nuevo. Ella dejo de estirar sus mejillas y lo miró.
Ambos notaron en cuestión de segundos lo cambiados que estaban físicamente.
-Natsu- dijo por fin. Él bajo la mirada y apretó los puños. Sin previo aviso corrió hasta ella y la abrazó.
-Lucy, Lucy, Lucy- decía una y otra vez, como si quisiera cerciorarse de que en verdad estaba ahí. Ella estaba atónita. No sabía qué hacer. Hasta que sintió algo húmedo en su hombro y supo entonces que se trataba de Natsu.
Las lágrimas de ella no se hicieron esperar. Lentamente levanto los brazos, correspondiendo el abrazo de su amado y apretando su agarre.
-Natsu, Natsu, Natsu- respondió ella. Él la abrazó más fuerte. Leo sonrió y ordenó a Taurus marcharse, ella necesita eso, pensó mientras se iba también.
-Perdóname Lucy- murmuró de pronto, dejándola sorprendida- Por mi culpa… por mi culpa tú…
-Natsu- llamó, pero él no le hizo caso- Natsu- dijo de nuevo y con sus manos acunó el rostro de él levantándolo para que la vea- No fue tu culpa Natsu.
-¡Claro que sí! Yo…
-Natsu- interrumpió y le sonrió, con esa sonrisa que solo le dedicaba a él- No es tu culpa, yo lo sé- le dijo con ternura.
El Dragon Slayer la miró a los ojos y en un movimiento rápido la besó. Ella se asombró pero correspondió casi al instante. Las manos de él estaban en su cintura y las de ella seguían en su rostro. Los besos estaban llenos de ansiedad. Eran hambrientos y demandantes. La necesidad que tenían del otro era irremediable. Habían pasado muchos años y ese era el resultado de la separación.
-Natsu… yo…- susurró cuando el beso terminó- Yo…- él la beso de nuevo.
-No importa… Ahora no importa- susurró contra su boca. Cuando estaba por besarla de nuevo, algo lo interrumpió.
-¡Ruuuuushiiiii~!- gritó Happy que se acercaba volando hacia ella. El pequeño fue a parar directo a los pechos de Lucy, quien lo abrazó con extrema ternura.
-¡Happy!- dijo con cariño, el exceed estaba bañado en lágrimas. Natsu, en ningún momento la había soltado y miraba al neko con una sonrisa.
Como si eso fuera una señal, el resto del gremio se acercó a la rubia-
-¡Lucy!
-¡Lu-chan!
-¡Lucy-san!
Todos comenzaron a abrazar a la rubia con alegría y ella les correspondía de la misma forma. Al igual que el peli-rosado, ellos le pidieron perdón tantas veces como repitieron su nombre. Dejaron a Natsu de lado y eso lo molestó.
-¡Oigan!- dijo quejoso- ¡APARTENSE DE ELLA! ¡YO ESTABA PRIMERO!
-¡No seas celoso flamitas!
-¡Aprende a compartir Natsu!
-¡También tenemos derechos!
-¡QUE SE QUIETEN LES DIGO!
Cuando Natsu se acercó para separarlos, unos gritos lo interrumpieron.
-¡La están ahogando!- gritó Uka.
-¡Aléjense de nuestra madre!- exclamó Roy.
Ambos niños se hicieron paso entre los adultos para llegar a ella. Fue ahí que todos se detuvieron en seco y miraron a Lucy con incredulidad.
-¿Tu… eres la madre de estos pequeños?- preguntó Cana.
-Etto… Sí…- dijo nerviosa.
-Entonces… ustedes…- murmuró Erza, adivinando el por qué los niños llegaron al gremio.
Los pequeños se apegaron a las piernas de su madre, con miedo de que Erza se enojara, pero un escalofrío recorrió sus espaldas. Un aura oscura comenzó a rodear a su madre y su mirada estaba fija en frente.
-Roy, Uka- llamó. Ellos se pusieron firmes, como soldados.
-¡Si, señora!- exclamaron, haciendo el movimiento con la mano en la cabeza.
-Gildarts…- murmuró- ¿Hace cuánto tiempo está aquí?
-T-tres días, señora- contestaron nerviosos.
-¿Tres días?- dijo con sarcasmo- Es decir, el llegó aquí el mismo día que yo terminé la misión.
-¡Si, señora!- exclamaron de nuevo.
-Bien- murmuró. Comenzó a caminar y todos dieron un paso atrás, con miedo, para darle el paso.
Gildarts, por otro lado, comenzó a caminar lentamente, con la espalda encorvada y de puntitas, tratando de ser muy silencioso y cauteloso para no ser descubierto. Sin embargo, al igual que los niños, un escalofrío pasó por su columna. Temblando, volteó su cabeza hacia atrás y sonrió nervioso.
-Lucy-chan- dijo levantando la mano en modo de saludo. Trataba de no tartamudear- ¿Cuánto tiempo, no…?
-Gildarts- dijo arrastrando las vocales del nombre. Se trono los dedos en un gesto de violencia y él temió lo peor.
Tratando de salvarse, se volteó e intentó correr, pero Lucy lo atrapó antes de hacer cualquier amague. Con una patada, la maga lo tiró al suelo y comenzó a aplastar su cabeza en la tierra.
-¡Tú sabías que estaban aquí y no fuiste capaz de avisarme!- le reclamó con furia- ¡Sabes que no me gustan que salgan de la casa sin mi!
-P-pero… Lucy-chan… ellos, ellos… ¡no querían que te avisara!- se excusó lloriqueando.
-¡No me jodas!- exclamó y aplastó mas su cabeza.
-¡Eres un cobarde tío!- gritaron los niños detrás.
-¡L-lucy-chaaaaan- gimió con amargura.
-¡Tuviste oportunidad de avisarme!- recriminó- ¡Tres días!- gritó y comenzó a pisarlo con más fuerza.
Los demás veían con miedo la escena.
-Yo… ¡yo solo quise ayudaaaaaaaar!- lloriqueó.
-¿¡Ayudar!?- repitió- ¡Hiciste que me preocupara, idiota!
Uka y Roy se miraron con miedo y dieron un paso al frente.
-M-mamá…- dijo Uka.
-¿¡Qué!?- preguntó girando la cabeza. Sus ojos todavía brillaban de furia. Los niños se abrazaron con miedo.
-N-nosotros… nosotros vinimos porque… porque… ¡queríamos hacerte feliz!- explicó Uka.
-¿Feliz?- murmuró, dejando de golpear a Gildarts, sin embargo no levantó su pie de su cabeza.
-Si… nosotros… sabíamos que tu fuiste muy feliz antes y… Queríamos que volvieras a serlo- dijo Roy.
-¿Creen que no soy feliz ahora?- preguntó casi ofendida.
-¡No es eso!- replicaron ambos.
-Es solo que… queríamos verte sonreír… como antes…
Lucy recordó que su caja estaba abierta y supo a qué se referían.
-Niños… yo… agradezco que lo hayan hecho… pero… No puedo quedarme aquí- dijo con tristeza. Se acercó a los niños y se agachó- Nosotros debemos irnos.
Todos estaban claramente desilusionados y Gildarts, que ya se habían enderezado un poco, suspiró con amargura.
-Eso no será posible, Lucy- dijo Makarov con seriedad.
-Maestro… ¿Por qué…?
-Ellos pertenecen a Fairy Tail… Y conoces las reglas- dijo. Lucy abrió los ojos con sorpresa y miró a sus hijos, ellos asintieron- No pueden irse del gremio a menos que hayan pasado…
-…Tres meses- susurró con impotencia. Makarov asintió.
-Pero maestro…- trató de replicar.
-No hay peros, Lucy. Esas son las reglas…- ella bajó la mirada, sin saber qué hacer.
-Lucy- murmuró por lo bajo el Dragon Slayer de fuego. Se miraron con sentimientos encontrados.
-Lucy-chan- susurró Gildarts. Puso una mano en su hombro y Lucy levantó su mirada. Él le sonrió y Lucy suspiró.
-Está bien- dijo en un suspiro. Todos estallaron en alegría y Lucy no pudo más que sonreír con alegría.
-¡Vamos al gremio!
-¡Hay que hacer una fiesta!
-¡Vamos, vamos!
Emprendieron camino al gremio. Los niños fueron con Eimi y Ryu, mientras que Lucy con las chicas. Natsu detrás –junto con Happy- caminaba receloso, con Gray, Gajeel y Laxus burlándose de él.
Hablaban todos juntos, de temas triviales, con mucha alegría. Caminaron hasta el gremio y comenzaron a entrar de a poco. Lucy, en cambio, paró su andar sin que casi nadie se diera cuenta.
Miró las enormes puertas y sintió su cuerpo temblar. La última vez que estuvo ahí… no fue muy agradable. Pero ahora todo era diferente… ¿verdad?
-Lucy- escuchó detrás suyo. No necesito voltearse para saber quién era.
-Por supuesto- pensó. Solo él se daría cuenta, siempre, solo él. Cerró los ojos y lo sintió a su lado.
Lentamente, pero con seguridad, sus manos se rozaron y luego entrelazaron sus dedos en un apretón. Hacía tanto que ambos no sentían eso. Ese agradable cosquilleo y la calidez del otro. Inconscientemente apretaron el agarre. Lucy abrió los ojos y lo miró.
-Natsu- susurró. Él la miraba y le sonrió. Esa sonrisa cálida, llena de seguridad, confiable y casi infantil que siempre conseguía hacerla sonrojar, como en ese momento. Ella no pudo evitar corresponderle- Vamos.
-Si- susurró también. Ambos caminaron hasta las puertas del gremio y las abrieron.
Dentro, todos los miraban sonrientes. En ese momento no existía el barullo, todos estaban en silencio y con dulzura en sus miradas. Lucy los miró expectantes.
-¡Okairi, Lucy!- exclamaron todos.
Las lágrimas de Lucy no se hicieron esperar. Y sonrió. Sonrió como Uka y Roy esperaban que sonriera.
-¡Tadaima!
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Al fin, después de tantos años, la luz del gremio volvía a iluminar a Fairy Tail.
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Yo~ :D
¡Gracias a todos los que llegaron hasta aquí!
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Sinceramente, ¿se emocionaron? ¿rieron? ¿lloraron? ¿se aburrieron? xD espero que eso último no... Debo admitir que estaba a punto de dejarlo hasta donde Lucy aparecía y Fudo gritaba como fangirl emocionada (?) pero, como explique arriba... trato que los capítulos sean largos para no atrasarme!
Y ahora~ *redoble de tambores* ¡Los agradecimientos!
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Kazy Tailea: La carnada, por si no quedó claro, ¡era Lucy! :D ¿Toda una sorpresa, no? Ok, no -.- En este capítulo fueron tiernos, pero en el próximo habrá un momento con los niños me encanta! :D gracias~
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dagirizza: ¡Muchas gracias! :D
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FairyGirlTail: AQUIIIIIII ESTAAAAAA EL CAPITULOOOOOOOOOOOOO! ¡GILDARTS SALIÓ MAAAAAAS! (Aunque sufrió un poco u.u)
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Fenix no seishin: Aaawwww... muchísimas gracias. Mi intención era que lloren con el prólogo (?) ¡Ya volvió Lucy! :D Pero será en uno o dos capítulos donde ella revelará todo lo demás... pero se va entendiendo, ¿no?
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celia: Ya actualiceeeeeeeee... ¡espero que te guste! :D
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nansteph14: ¡Buen chico! *le palmea la cabeza* :D gracias por comentar... Me esforcé en el entrenamiento, me alegra saber que gustó. Ahora que Luce volvió, Natsu será de nuevo el Natsu de antes ;) ¡Ya sabes como reaccionaron al verla! Y lo de Roy... te aconsejo que leas el siguiente capítulo, será una gran sorpresa, te lo aseguro... No se si se enoje taaaanto como para quemar ciudades (?) pero tendrá la reacción que debería tener alguien en su situación. El por qué acerca de Fudo y los demás... bueno, eso vendrá después... ya falta poco! ;) Y Uka... bueno... eso también se sabrá! Me gusta dejar dudas en las cabezas de mis lectores! ja, ja, ja. Espero que te haya gustado el capítulo y trataré de actualizar rápido.
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NekoFT: Me alegra saberlo, gracias! :D Exactamente, pronto las dudas se resolverán... pero hay que admitir que algo se aclararon, ¿no? Bueno... Fudo es alguien que, por el momento, lo único que se sabe es que quería encontrar a Lucy para vengarse de algo... el resto se sabrá después :D ¿Quién dibuja peor? Mmmm... *pensando, pensando* Creo que... ¡Uka! ja, ja, ja... Ok... no lo se... los tres tienen sus estilos (?)
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Tinteii: ¡Tus deseos son ordenes! (?) ¡Ya se reencontraron! ¿Te gustó? Espero sinceramente que sí u.u
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Neko Heartgneel: Gracias por el comentario... espero que ésto haya aclarado alunas dudas :D
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¡Listo~! :D
Muchas gracias a todos. Por cierto, debo decirlo porque me emociona :D, ¡Superé mi propio récord! :) 42 páginas... ¡42! :D me siento muy satisfecha... todo gracias a ustedes que me alientan a hacerlo!
Sin más, me despido.
Nos leemos el próximo capítulo!
Bye~
