Domingo 14 de febrero, es hora del Especial del día de San Valentín…
Jojojojoooo Feliz Navidad… No que diga, Feliz día del amor y de la amistad.
***ADVERTENCIA***
Esta historia es categoría M por lo cual es seguro, en mi caso, que habrán escenas con contenido no apto para menos, además tengo que advertirles que el lenguaje puede ser un poco fuerte en algunas escenas.
¡Y recuerden que los personajes de Vocaloid no me pertenecen!
Capítulo 7
(Especial de San Valentín)
BDSM y chocolates
– Creo que sería divertido hacer esto. – Señalaba con vigor a una parte específica de la hoja de papel que estaba sobre la mesa, la chica da cabello naranja y ojos rojos.
– Yo estoy de acuerdo con Miki-san; deberíamos hacer eso. – La chica que hablaba levantaba sus dos pulgares hacia la chica que había hablado antes que ella, en señal de total aprobación.
– Umm… Es cierto que es una muy buena idea, pero también creo que deberíamos hacer esto… – La chica rubia con una larga coleta ladeada, quien coloca otra hoja de papel sobre la mesa.
En el momento que todos los reunidos leen el contenido de la hoja, se asombran y la gran mayoría da su aceptación.
– Esto es genial. – La voz llena de emoción de la que llevaba orejas de gato, inundo el oscuro lugar.
– Bueno creo que ya tenemos varias ideas. – Añade el chico de cabello plateado y ojos brillantes, mientras le daba vueltas al gran conector que salía de la parte trasera de su traje.
– ¡Apártense todos…! – Una fuerte voz en medio de la penumbra de la habitación, hizo que todos dirigieran su vista al lugar de donde provenían los pasos de los que entraban. Todos se fueron apartando, dándoles paso a aquellas personas que silenciaron la zona.
– ¿Q-Que sucede? – Preguntó el mismo chico de cabello plateado, quien ahora estaba bastante estático, haciendo que el cable que tenía en la mano callera.
*PLAM* Un fuerte sonido se escuchó cuando la mujer que estaba encabezando el grupo que acababa de entrar, azoto un portafolios transparente contra la mesa, casi formando una escena de cualquier película de acción llevada a cabo en los suburbios.
– Explícate. ¿Qué es esto?... – Pregunto la chica de cabello rosa claro.
– Léelo por ti misma. Esta es la idea que nosotros proponemos. – La mujer señalaba al grupo de aproximadamente cinco personas, quienes eran los que habían entrado con ella.
Así lo hizo la chica de cabello rosa claro, quien tomo el portafolios y leyó la única página que había en el. – Esto… Esto es… – Ella se había quedado asombrada al ver lo que decía.
La chica de cabellos de taladros se acercó para leer aquello a había dejado a la otra tan impactada y de la misma manera quedo atónita.
Por ultimo llego otra chica, aquella sirvienta con cabellos verdes, conocida entre todos y respetada por muchos en el lugar, tomo el portafolio y siguió el patrón de las otras dos. Dio una ojeada a la hoja, levantó nuevamente su vista, dirigiéndose a la mujer frente a ella. Extendió su mano y sonrió. – No me esperaba menos de ti Cul-san – La otra mujer también sonrió ampliamente.
– Gracias Gumi – Ambas estrecharon sus manos de forma que todo indicaba que una nueva idea había sido aceptada.
– Chicos, manos a la obra. – Levantó la voz Gumi, mientras escondía su algo maquiavélico rostro en su flequillo, de forma sombría.
Todos en aquel sótano, iluminado por una escasa luz de una única lámpara, celebraron el desenlace que se había dado en esa reunión.
La mañana había llegado desde hace unas buenas horas en la Sección de la Lujuria, pero todo el ambiente en el lugar parecía totalmente diferente a lo cotidiano. El lugar estaba casi de vuelta y media, con personas corriendo de un lado para otro, con rostros llenos de emoción y regocijo. Solo había una personita que no entendía nada de lo que sucedía en el lugar, aquella que intentaba llamar la atención de los otros sirvientes que pasaban afanados a su lado, para ver quién podía darle una explicación, pero todos la ignoraban como si fuese un fantasma.
– Oe, Miku-chan. – Alguien toco el desprevenido hombro de la aludida, lo cual hizo que la misma se sorprendiera dando un pequeño brinco. – Buen día. – Se reía la joven que estaba en frente de la de coletas.
– ¿I-IA-chan? – Dijo con sorpresa Miku.
– ¿Tanto así te asusté? – Seguía burlándose de su más reciente amiga, quien solo atinó a mirar con sorpresa la actitud de la chica y casi de inmediato sonrió junto a ella. – A ver Miku, ¿Qué te sucede? – Preguntó, componiendo su expresión a una más relajada y natural.
– Yo… bueno… – La chica parecía no coordinar sus palabras. – Porque todos… digo ¿Qué pasa que todos están así hoy? – Dijo señalando a dos chicas que iban pasando de prisa, con unas bolsas en sus manos; y luego a un chico de que iba de la misma forma pero en dirección contraria.
La de cabellos rosa pálido miro con detenimiento a lo que hacía referencia Miku, encontrando el punto al cual quería llegar la menor. – Ummm creo que entiendo a lo que te refieres. – Dijo aun mirando a los que pasaban. – Ven conmigo, te lo voy a mostrar. – Tomó a la de coletas por una de sus manos y la llevó hacia la parte frontal del palacio.
– Esto es… – Miku señalaba al gran letrero que tenía casi en frente, pues un buen par de personas, para no decir decenas, creaban una distancia considerable entre ella y el anuncio. – Día de… ¿San Valentín? – Preguntó luego de leer las letras más grandes del letrero.
– Claro que sí. Mañana será el Gran Día de San Valentín. – Levantaba el puño con entusiasmo la chica.
– San… Valentín… San… Valentín… ¿San Valentín? – Los ojos de la de cabellos aguamarina se dirigieron al rostro de IA. – ¿Qué es San Valentín? – Interrogó con rostro infantil y sin tener la más mínima idea de lo que trataba el tema.
– ¿Eh? ¿No sabes que es San Valentín? – Precintó a gran boca la mayor, tapando sus labios luego de darse cuenta de que había atraído la atención de muchos de los presentes. – ¿Cómo es que no sabes lo que es San Valentín? Esta es una celebración muy importante, en donde…–
– IA, IA… – Una de las otras sirvientas interrumpió la conversación, esta caminaba en dirección hacia donde estaban Miku e IA. – Que bueno que estas aquí. Te estaba buscando. – Siguió diciendo en el momento en que detenía su andar. – Buen día Miku. – Dio un saludo rápido – IA necesito que me ayudes a hacer un par de cosas para mañana. – Miro su reloj con rapidez. – Es urgente así que si me disculpas, Miku, me tengo que llevar a esta chica. – Las dos jóvenes se apartaron rápidamente del lugar, y al fin y al cabo Miku no había obtenido respuesta alguna por parte de quien iba a despejar sus dudas.
Miku suspiró.
Al cabo de un rato las personas que habían estado obstruyendo el paso para por fin ver el cartel, se fueron, permitiéndole a la de ojos aguamarina, acercarse lo suficiente para poder leer lo que decía.
– Día de San Valentín… – Pronunciaba lo que decía en letras grandes en la parte superior. – "Sean todos bienvenidos a participar del Gran Día de San Valentín que se llevara a cabo en los predios del palacio de la Lujuria. Dicha actividad se realizará el 14 de febrero. Habrán eventos, encantadores premios y sobre todo, la presencia de la perfecta Lujuria-sama, emperadora de la Sección." – Leyó en su mente. – No olviden su… chocolate…– Termino de pronunciar las últimas palabras que estaban en el texto, quedando un poco en el aire, con el tema. – ¿Chocolate? – Se interrogó a si misma mientras colocaba una mano en su barbilla y buscaba una respuesta en el cielo o en alguna otra parte. –"Chocolate" – Repetía seguidamente en su mente.
– Yo, Miku-chan~ –
– ¡Hiiiiii…! – Como de costumbre la chica de cabellos aguamarina se había sobresaltado. Nuevamente alguien había aparecido detrás de ella. Un brazo se coló por uno de sus hombros y creando que sus cuerpos chocaran un poco. Miku mira a la persona que había interrumpido sus pensamientos, aun sabiendo a quien la pertenecía la voz. – Lily-sama. – Pronunció suavemente.
– Hola, Hola Miku. – Sonríe la rubia. – Interrogó.
– Bueno… yo… – La chica buscaba la forma menos vergonzosa de explicarle a Lily su situación. Tal rubia miro la expresión de la chica, cayendo en cuanta de lo que podría estar pasando por la mente de la uniformada.
– Ummmm… déjame adivinar. – Miró a un lado y al otro, percatándose que lo único a su alrededor era aquel cartel justo a un lado de ellas. – Supongo que debes estar pensando en San Valentín, ¿no es verdad? – La observo para ver si había acertado.
– Si… bueno… es algo como eso… más o menos. – La chica se avergonzó un poco. – Es que yo… bueno… yo no sé qué se supone que tenga que hacer en San Valentín… ni se lo que es… – El colorado rostro de la chica demostraba que hablaba con la verdad, o eso parecía para los ojos de Lily.
– ¿En serio? – Evitó reírse. – Se supone que eras una humana, y San Valentín es una fiesta de los humanos, pensé que todas y cada una de las personas debía saberlo. Ya veo que eres irregular en más de un aspecto. – Se limpió las lágrimas que había acumulado mientras intentaba no reírse tanto para no ofender o avergonzar más a Miku, bueno si es que eso era posible. – Ejem Ejem… – Aclaró un poco su garganta. – Yo te diré todo lo que necesitas saber. – Se daba golpes de pecho. – Mira, San Valentín aquí es una celebración en la cual una parte de la sección participa de eventos y actividades que se realizaran para divertirse y pasar el día, además deberás ofrecerle un presente a Luka, debe ser un chocolate casero. – Manipuló lo último que dijo. – Este es como un cumpleaños para Luka, así que debes hacer algo muy especial ya que veo que ella te aprecia, así que sería muy bueno si al menos pudieras darle un cálido y tierno beso. –
– ¿Be… ehhh? – Los colores cálidos pasaron por todo el rostro de esta hasta las orejas, eso fue debido al escuchar aquella palabra que le traía recuerdos.
– ¿No me digas que tú nunca le has dado beso a Luka? – Investigó la más alta al ver la extraña reacción de la chiquilla, intentaría con eso buscar algo de información sobre el tipo de relación que actualmente existía entre ellas, aunque sabía que ellas ya se habían besado, era por las expresiones que Miku presentaría, que se daría cuenta de que si Luka estaba avanzando sentimentalmente con ella o si Miku aún seguía siendo intimidada.
– Bueno… yo… – Balbuceaba avergonzada, las imágenes que su mente proyectaba eran los vestigios del día anterior cuando sus labios habían sido poseídos por la mujer de cabello rosa.
– Solo bromeaba con lo del beso. – Se apartó de Miku y caminó unos pasos, sin dejar de reírse al tomarle el pelo a la chica. – Yo me tengo que ir. Tengo que hacer algunas cosas, pero ya sabes has tu mejor esfuerzo para el día de mañana y recuerda darme chocolates a mí también. – Sonreía pícaramente mientras se alejaba.
La joven se quedó por unos minutos estática, aun después de que la rubia hubiese desaparecido por alguno de los rincones del lugar. No sabía cuál era lo cierto y lo falso de entre todas las cosas que había dicho la mujer. Casi podía decirse que quedó más confundida.
Después de un rato la reacción de Miku se dio. Comenzó a caminar por los pasillos hasta llegar a la biblioteca. Esculcó entre los estantes hasta encontrar la sección que la podría ayudar. – ¡Aa-aquí esta! – Levantó el libro que recién había sacado, el cual tenía como título: San Valentín – El amor en el mundo. La chica caminó hasta una parte algo apartada de la inmensa habitación, miro de un lado a otro dándose cuenta de que no había nadie y se sentó en el suelo, recostándose a uno de los estantes. Tomo el libro con ambas manos e inicio su lectura. No es como si fuera a leer todo el libro, solo lo ojeaba para tener una idea de lo que aquel día representaba. – Amor y amistad… chocolate… día blanco… chocolate amargo… cartas… parejas… chocolate… amigos…– Esos eran los términos que más se repetían en su ojeada. – Así que básicamente debo hacer un chocolate para Lujuria-sama. – Susurró. Se había dado a la idea de que las cosas realmente eran como se las había indicado Lily, sin más llevó el libro al lugar al cual pertenecía. Ahora debería buscar un libro que le indicara como hacer chocolates, pues era un tema del cual no tenía ni la más mínima idea. Nuevamente rebuscó entre los estantes hasta encontrar aquel libro de recetas de repostería que pudiera ayudarla en esta situación.
– Jou Jou Jou…Buenos días a todos, bienvenidos en este día a la gran celebración del San Valentine´s Day ~. – Una voz chillona se escuchaba. – Soy Yukari Yuzuki y él es Utatane Piko – La chica de orejas de gato saludaba enérgicamente, mientras que el chico hacia una reverencia y volvía a su lugar haciendo rotar el cable que salía de la parte trasera de su traje. – Y ambos tenemos la dicha de ser los animadores de este año. – La multitud reunida alrededor de la tarima aplaudía con bastante euforia, claro que habían otras personas que hacían presente en casi todos los rincones del patio. – En esta mañana mencionaremos el primer evento. – Seguía hablando la chica con mucho ánimo. – Y este es…– Una chica había entrado al escenario con una caja en su mano y se colocaba en el centro del escenario. El joven de cabello plateado se colocaba al lado de esta y proseguía a meter su mano en tal objeto.
– A ver… A ver…– Daba vueltas, con su mano, dentro de la caja y finalmente se decide a sacar un papel. Lo desenvuelve y lo lee. – Ohh vaya, toca algo fuerte desde temprano. – Rápidamente enseña el papel. – ¡BDSM Party! – Su voz sueña muy fuerte al cabo que todos con solo oír el nombre quedan entusiasmados.
– Ohhh BDSM Party. – Se acerca la joven de orejas de gato con un papel en la mano, mientras que la chica que sostiene la caja sale del escenario. – Este evento consiste en lo siguiente: Hacer demostraciones de Sadomasoquismo, ya sea por la parte sádica o masoquista, quien logre provocar más excitación a la audiencia, gana. ~ – Los gritos no se hacen esperar entre la población, pues claramente casi todos en el lugar han de haber tenido una experiencia Sadomasoquista en algún momento y eran claros fanáticos de una de las dos partes del acto que se conformaba en la sumisión o la dominación.
– Las reglas son las siguientes: Se puede participar individualmente o en parejas, no se admiten ni tríos ni grupos compuestos por mayor cantidad de personas que la estipulada. – El chico hace el primer conteo con uno de sus dedos y luego pasa al segundo. – Portar algún elemento de Dominación o sumisión, la vestimenta influirá en su puntaje. – Señalo el tercer dedo. – La tercera y última reglas es que lamentablemente Lujuria-sama no podrá participar. – Hizo cara de tristeza. – Es una pena, pero claro está que si nuestra señora participa ganaría hasta con los ojos vendados. – Termino de decir, todos los espectadores estaban de acuerdo con cada una de las reglas tomadas...
– Un dato importante es que la decisión se tomara gracias a nuestro Pervertometro. – La chica de cabello rubio y esponjoso señalaba al objeto que entraba por el escenario, llevado en un carrito de rueditas, por dos personas. Aquel objeto tenia forma de un termómetro de grandes dimensiones, contaba con pequeñas rayas que iban marcando diferentes colores que iban desde el azul hasta el rojo. – El que llegue a mayor escala en el Pervertometro será el gran ganador. –
– Y claro que no podría faltar un premio en este evento. – Intervino el chico quien hacia un gesto de negatividad con su dedo índice. – Como premio tenemos… Ta Ta Ta Taaan~ – Se oyó el repique de tambores. Algo grande escondido en una sábana se daba lugar en medio de escenario. – Este gran y espectacular kit compuesto de juguetes sexuales de muchas formas y tamaños, incluyen vibradores, consoladores, dildos, mordazas, sogas, látigo, ropa de cuero, correas y como parte principal del kit tenemos a un maravilloso conjunto de cuero, botas, mayas y un hilo dental a juego, cada segmento proporcionado por nuestra amada Emperadora, Lujuria-sama. – Todos aplaudían más que con furor, mientras que la mujer de cabello rosa saludaba con una mano desde la tarima que había sido colocada especialmente para ella y su trono, al lado trasero del público, con la intención de que pudiera admirar mejor los diferentes eventos.
La mujer solo se limitaba a sonreír son sensualidad, dejando noqueado a todo aquel que dirigiera su mirada a ella. En un segundo cambio su atuendo en frente de todas las miradas, con la ayuda de la transformación que era propia de ella. Hemorragias nasales sobraban de entre los espectadores al ver lo que ahora llevaba puesto la majestuosa mujer. Ropa ajustada de cuero, demostrando su espléndida figura, haciendo juego con el tema del BDSM, aquel vestido de Sádica que acababa de colocarse, era como un as bajo la manga, para demostrar que era mejor que cualquiera que pasara por aquella tarima, además su conjunto también era complementado por una capa de rey, una corona y un cetro, como haciendo juego con la fecha en celebración. La sonrisa de aquella diosa aumentó al fijarse en sus siervos quienes, claramente, demostraban sus niveles de excitación ante su imagen.
– ¡Lu-Lujuria-sama! – Grito el público.
– Bu-Bu-Bueno… le damos gracias a Lujuria-sama por su gran demostración. – El chico decía mientras intenta contener la sangre que brotaba de su nariz.
– Ahora bien, si se quieren llevar este gran kit, lo que deben hacer es inscribirse con nuestras compañeras IA y Lenka. – Señalaba a las chicas que estaban colocadas en una mesa a un lado de las tarimas. –Es mejor que vayan rápido, pues dentro de poco vamos a comenzar. – Gritó con fervor la chica. Dan pronto como terminó sus palabras la gente corrió hacia el lugar indicado, abarrotándolo en un segundo.
– Creo que por fin he terminado. – Decía la chica terminando de amarrar empaques que tenía sobre la mesa. – Solo un pequeño lazo aquí… y listo… – Se alegraba al acomodar el lazo que adornaba uno de los pequeños empaques. Luego dejo el delantal a un lado y caminó un poco para tomar una bolsa que anteriormente había puesto en una silla. Tomó los empaques y los colocó dentro de la bolsa.
Dio una ojeada a la cocina, procurando que todo estuviera limpio y reluciente, de la misma forma en que se la habían entregado.
Salió alegremente del lugar. No había ni un alma en el pasillo, solo se escuchaba el ruido del exterior, dando a entender que ya la celebración había iniciado.
Dio una vuelta en el último pasillo y al fin llegó al exterior del palacio. Para su sorpresa todo estaba magníficamente decorado, el ambiente parecía muy animoso a comparación de los otros días, estaba bien a una gran cantidad de personas que nunca había visto por el lugar.
– Y nuestra siguiente concursante es Cul-san… – La voz de la animadora llamo la atención de Miku, de modo que sus ojos se dirigieron a la tarima. De pronto una mujer de cabello rojo se dio paso en medio de aquella tarima. Los alaridos de los presentes rezumbaban el lugar. La mujer solo llevaba una especie de falda de cuero negro que dejaba al descubierto sus glúteos y unas minúsculas bragas del mismo material que no dejaba mucho a la imaginación. Sus senos estaban al descubierto, poesía un sombrero de policía negro y una corbata del mismo color, además de unas botas cortas con bastantes cordones, haciendo complemento con el atuendo, eso sin contar el tolete que tenía en su mano. Luego de uno o dos minutos la mujer salió por el lado contrario al cual había entrado.
Miku se estremeció, pero con el único sentimiento de incomodidad y vergüenza por ver a alguien con ese tipo de ropas. – Nuestra siguiente pareja con concursante estará conformada por: Yuma-kun y Oliver-kun – La gente nuevamente gritó.
– Mi-ku-chan~ – Como clara manía, alguien había vuelto a sorprender a Miku, sacándola de su estado y fiándose en la persona que la llamaba.
– I...IA-chan – Mencionó la del rostro ruborizado.
– Jeje vine a buscarte, Lujuria-sama me pidió que te llamara. – La chica tomó a Miku por el brazo y la guio por el camino hasta casi llegar a la tarima. – Debes subir pronto, Lujuria-sama te espera, uff gracias a ti tomare un descanso jeje… – Sonreía la chica a su amiga.
En ese momento Miku recordó algo. – Ahh antes de que te vayas IA-chan. – La de cabellos aguamarina rebuscó en el bolso que llevaba consigo. – Toma. – Extendió un pequeño paquete.
– ¿Y esto? – Interrogó del cabello rosa pálido.
– Bueno, es… un presente de mi parte… Eso es… porque eres mi a-amiga… – Miku desvió su mirada pero aun así sentía la alegría de poder llamar a alguien amiga y compartir en un día como ese.
– Ohhh ya veeo… Muchísimas gracias Miku-chan. No tengo nada preparado, pero espero que sepas que también valoro tu amistad. – La más grande le sonrió. – Ahora ve, que te esperan. – Le indicó señalándole el lugar en donde la esperaban.
LUKA
El medio día había azotado el lugar, aunque estuviera resguardada en las sombras que proporcionaba el toldo, aun podía sentir algo de calor. Frente a mis ojos dos jóvenes estaban haciendo una exposición de nada más y nada menos que Sadomasoquismo entre hombres. Uno de ellos cargaba un calzón de cuero que dejaba que su arma se le notara, unos botines y un latiguillo y el otro, claramente pasivo estaba amarrado por unas cuerdas y una máscara que cubría todo su rostro, pero con ver los mechones rubios que sobresalían de dicha mascara era más que evidente que se trataba de Oliver.
Los jóvenes salieron, uno siendo halado por el otro. El Pervertometro o como se llamara el gran termómetro que estaban usando, marcaba el nivel de popularidad que había tenido la pareja.
– Por Ultimo, pero no menos importante tenemos a una pareja… – Decía el pequeño Piko.
En el instante en que el chico iba a decir el nombre, Miku apareció y se colocó cerca de mí. – Bu-Buenas Lujuria-sama. – Dijo con su característico e inocente rostro.
– Buena tarde Miku. – Devolví su saludo.
– ¡Lily-sama! – Interrumpiendo la continuación de mi conversación, SeeU había anunciado el nombre de la persona que seguía en la lista de los participantes, en este caso le correspondía el turno a Lily.
Le di una ojeada a Miku y sus ojos se plasmaron en la otra estructura. Los gritos de conmoción inundaban el lugar. La rubia estúpida tenía una gran vestimenta, creo que además de mí, la única otra persona que podría representar tan bien el papel de una sádica era esa mujer y así lo había dejado en claro en frente de esa multitud, cuando el termómetro ese estalló.
Volví a mirar a Miku. Su rostro estaba sumido en la vergüenza, desde mi interior me reía de ella por parecer tan inocente ante todas las cosas. – Indiscutiblemente tenemos una ganadora. – Señalaba la rubia de orejas de gato mientras aún seguía sorprendida por el estallido del aparato de medición. Finalmente le dieron su premio a Lily y pasaron al siguiente evento. El proceso de selección del evento se volvió a repetir siendo el mismo Piko quien tomara en forma de azar la siguiente actividad. – Ahora es el turno de los: ¡Choco Senos! – No pude evitar reírme ante tal nombre, veía venir de que se trataba.
– En este evento las chicas utilizaran cualquiera de los ingrediente que aquí se presentan y crearan su propia mescla o receta de chocolate. – Señalaba al puesto de dulces y mescla de cacao que se encontraba a una esquina de la tarima, claro que las proporciones de tal puesto eran enormes, pues estaba segura de que un montón de chicas participarían. – La receta creada la deberán verter en sus pechos para que las jurados puedan seleccionar las dos mejores. – Decía el chico de ojos brillantes.
– La única regla es que solo habrá una dos y media para el evento, esto es entre la preparación de la receta y la evaluación, deberán hacer dos filas de forma ordena para ser evaluadas y aquellas que queden fuera del periodo de tiempo, aunque hagan la fila no se les podrá evaluar. – Hacia gestos la chica cada una de sus palabras. – El premio será una cita con la jurado que las seleccione. –
– Los jurados o jueces serán: Lujuria-sama y Lily-sama. – Termino de completar el otro animador. Esto realmente sería un gran dolor de cabeza, pasaría mucho tiempo comiendo demasiado chocolate y probando los pechos de cualquiera chica, ya sean cuales sean sus proporciones, esperando que ninguna mayor, físicamente, de los treinta y siete se encuentre por allí.
Rápidamente Lily se ubicó a mi lado y el tiempo comenzó a correr. Las primeras chicas llegaron al lugar. La que me había tocado era joven y de gran "personalidad", mientras que a la que estaba a mi lado le había tocado con una mujer un poco más escasa. Dejé que la chica se sentara como quisiera en mis piernas y comencé a lamer sus pechos. Tan pronto como mi lengua hizo contacto con sus globos, la mujer comenzó a gemir. – Cariño, se ha agotado el tiempo. – Susurré alejándome de la chica.
Tan pronto como una se fue la otra subió. La chica se sentó sobre mí. Era alguien muy joven y que fácilmente podría recordar, era aquella chiquilla con la que me acosté el mismo día en que llegó Miku a este lugar. Mi boca se dirigió hacia aquellos pequeños pechos, azotando con mi lengua su pezón. – Mnn Ahh… – Mis ojos se desviaron hacia Miku, tan pronto como la chica gimió. El rostro de la chica de ojos aguamarina estaba rojo, sus manos se anclaban en su pecho. – Mmmmk – Otro gemido más. Por algún motivo Miku había salido corriendo del lugar. No pude sentirme bien con eso, era un sentimiento extraño que me invadía, solo por el hecho de saber que la pequeña me estaba viendo con otra persona. Sabía que eso no favorecía en nada mi avance con ella pero era algo de lo que no me podía zafar.
FIN LUKA
Casi era de tarde en aquel lugar, las luces empezaban a encenderse pues la oscuridad se había estado asomando. Aquella chica de coletas seguía rondando por los pasillos del palacio. Ya había pasado un buen par de horas desde que había visto por última vez a la mujer de cabello rosa. Había estado escuchando claramente todos los anuncios que habían dado de cada uno de los eventos que se habían realizado y también sabía que en este instante se estaba llevando a cabo el evento final o de clausura. La gente había estado pasando d un lado al otro y rondando por todo el palacio. No había paz por ningún lugar.
Su último recurso para alejarse de tanto ajetreo, fue ir a un lugar que sabía que nadie más iría y que ni siquiera la misma Lujuria-sama lo visitaría hoy, pues estaba ocupada.
Caminó entre los pasillos y llegó a la puerta que conducía a aquel jardín que la llevaba directo a otro mundo. Sus pasos eran lentos, esperando descansar en aquel espacio.
Abrió la puerta y cuando ya estuvo en el interior la cerró. Anduvo un poco más, hasta que diviso a otra persona en el lugar, a alguien a quien no esperaba. – Lu-Lujuria…sama… – Su vergüenza fue notoria pues aun recordaba la manera estúpida en la cual había casia escapado del lado de la pelirrosa en la tarde. – Pe-Perdone la interrupción. – Dándose media vuelta, intento irse.
– Miku. – Llamo en voz alta la mujer. Dando a entender que probablemente estaba enojada. – Miku, ven acá, por favor. – Su voz se había suavizado. Miku con algo de temor se acercó hasta quedar en frente de ella. – Siéntate a mi lado. – Le sonrió un poco. La de coletas solo hizo lo que la otra le había ordenado. – Parece que has ganado. – Le sonrió mayormente a la chiquilla, la cual no parecía entender nada.
– ¿Yo he… ganado? ¿Qué? – Preguntó.
La risilla de Luka invadió el lugar. – Vaya, vaya… aquella que no parece estar participando fue la ganadora. Se supone el ultimo evento consistía en encontrarme y tú lo has hecho así que felicidades. – Se reía aún más de la cara de la muchacha. – ¿No preguntarás cual es el premio? –Le insinuó pícaramente.
– Yo… no sé de qué habla…– Dijo con mayor carga de vergüenza pues Lujuria-sama se estaba burlando de ella.
– Jajaja definitivamente… Bueno yo te diré cual era el premio. – Sonrío sensualmente. – Pasar la noche conmigo. Pero no te preocupes, aunque haya ganado no te haré nada malo si no quieres. – Dijo.
La chica no respondía nada. Por un pequeño momento de incomodidad, la chica se movió lo que provoco que un pequeño crujido se produjera, haciéndola recordar algo que había olvidado. – Lu-Lu-Lujuria-sama. – Llamó ella en un tono de tipo soldado.
– ¿Si Miku? – Preguntó al ver tan extraño cambio de actitud.
– Bueno… yo… – Saco un empaque y se lo mostró a aquella que estaba a su lado.
LUKA
– Es… ¿Para mí? – Miku asintió, todavía con el rostro rojo. Mi pecho sentía una especie de opresión. De alguna forma era algo nuevo recibir un detalle de alguna persona. Bueno un detalle que no se relacione absolutamente con sexo.
Tome aquel empaque con aquello que parecía ser chocolate. – ¿Tu lo hiciste? – Quería saber su respuesta. Ella nuevamente asintió. – ¿Puedo probar uno? – Volví a hacer otra de las tontas preguntas que no eran de mi devoción.
– "Delicioso" – Pensé. De alguna manera su sabor era incomparable con aquellos que había estado probando toda la tarde.
– ¿Co- ¿Cómo saben? – Ella me preguntó mientras me deleitaba con el sabor del trozo de dulzura.
Con su pregunta solo podía tener respuestas pervertidas para ella, no sabía cuánto debería arriesgar pero era hora d intentar avanzar un poco más ya que la situación se ha dado. – Creo que deberías probarlo tu misma. – Puse otro trozo de chocolate en mi boca y me acerque a su rostro. – Miku, te voy a besar. – Le advertí, ella solo se quedó estática, colorándose sin parar. Un poco más, solo un centímetro más y sus labios serian míos. Sus ojos se cerraron como de costumbre y con un fuerte latido de mi pecho, mis labios se pegaron a los de ellas. Primero de forma suave, guiándola lentamente y luego aumentando de poco en poco la intensidad. Su mano se acercó a la mía sin querer y de la misma forma yo aproveché y coloque mi mano sobre la de ella. Finalmente abrí sus labios con mi lengua dejando pasar parte del chocolate, vertiéndolo por todos los rincones que podía de su boca.
– Mn Mn – Sonidos nuevos salían de los labios d Miku y se apagaban en los míos. Qué diablos, me estaba excitando. – Mnng – Me separé un poco para que ella pudiera tomar aire.
– ¿Sabía bien, no es cierto? – Le pregunte. Ella intentó abrir uno de sus ojos y luego evitó mirarme. – Oye Miku, ya que hoy es un día muy especial me dejarías hacer algo también especial por ti, digo para compensar tus chocolates, pues no tengo ningún regalo que darte. – Mi voz sonaba amigable, pero no debía dudar de lo que tenía planeado hacer.
Ella aun intentaba recuperarse.
La tome entre mis brazos y le dí un suave beso. La recosté al suelo sin hacer movimientos bruscos. Sus ojos estaban completamente abierto como alertándome de que pronto se iba a asustar por el más pequeño movimiento que haría. – Sabes Miku, esta tarde vi como miraba lo que estaba haciendo con las otras chicas. – Los ojos de la jovencita de sorprendieron y luego se desviaron. – Quiero que sepas que no es como si quisiera hacerlo, pero tenía que. Así que como regalo déjame hacerte algo parecido a lo que le hice a ellas, no es que seas igual a ellas, es lo que quiero hacerte sentir bien de alguna forma. – El mensaje subliminal de esas palabras que parecían buenas y puras pero realmente estaban cargadas de mis anheladas perversiones.
– Yo… No… No debe… – Pareciera que ella quería rechazarme de buenas maneras.
– Miku, confía en mí. Te prometo que no te haré daño. Ya te lo he dicho, no te quiero hacer daño, por eso te lo estoy pidiendo. Al menos déjame hacerlo por esta vez. – Seguí diciendo. Sabía que ella no quería hacer. Eso era lo único malo que presentaban algunas vírgenes, bueno cuando no estaban extintas.
– ¿E-E-Eso lo haría feliz? – Preguntó en el momento justo en el que iba a rendirme. Yo asentí. – E-E-E-E-Entonces… – susurró y se aunque puso rígido su cuerpo, sabía que ella había cedido.
Antes de que ella cambiara de opinión fui desabrochando los botones de su uniforme, donde su bra blanco apareció. Las manos de Miku ahora estaban más tensas así que puse una de mis manos sobre una de las suyas e intente darle algo de seguridad. Habilidosamente con mi otra mano levanté la prenda, dejando sus pechos a la vista. Miku me apretó con un poco de fuerza, misma fuerza que utilizó para cerrar sus ojos. Tome otro de los chocolates que restaban en el empaque, lo coloque en mi boca y luego con mi lengua lo pase en uno de las pequeñas y rosadas protuberancias de Miku. – Mnnh – El primer sonido había salido, haciendo alarde de su sensibilidad virginal. Seguí lamiendo su pezón suavemente. Su piel se erizaba con mi contacto. Coloque mi otra mano sobre el seno libre y di suaves y lentos masajes. – Mnmm Mnnn. – Intentaba aguantar su voz. Pasé mi lengua alrededor de su pezón trazando círculos y moviéndolo de un lado a otro como si se tratara de un caramelo. Los sonidos ya eran más sonoros. Miku desde hace un rato me había agarrado con mayor fuerza, solo me daba a pensar que la sensación que se produce en el momento antes correrse la estaba asustando más de la cuenta. Con sutileza me aparté de ella. – Me hiciste muy feliz, Miku. Pero ahora deberías irte a dormir, mañana saldremos temprano hacia la sección de Soberbia, así que debes descansar. – Sabía que podía haber seguido pero como iban las cosas comprendía que no debía comer ansias y pues el nivel de excitación que sentirá haría que terminara violándola y eso no lo pretendía hacer. Además por el masivo adelanto de hoy, en poco tiempo la misma Miku se entregaría a mis brazos y terminaría en mi cama.
FIN LUKA
En otra parte de la sección una chica de cabello rubio amenazaba a otra de cabellos verdes, con un vibrador. – Gumi-chan, esta noche probaremos todos estos nuevos juguetes. Buajajaja – Se rio la abusador, maléficamente.
Continuara…
Ahhhh me pregunto, ¿Cuándo será el bendito día en que actualice temprano? ¿Cuándo?...
Bueno, hola a todos, eh aquí el especial de San Valentín, creo que fue algo medio morboso pero bueno, tendré sueños en el BDSM, chale tuve que buscar información sobre el tema en internet, uno ve unas cosas muy raras, pero en fin no había tiempo para poner tanto chechere.
Espero que les haya gustado. Gracias por leer y por los comentarios. Ahhh una cosa más, ya estoy empezando con el siguiente capítulo, así que veamos si estará listo de aquí al viernes
Chauuu (^w^)/
PD: Conste que si ven algún error es porque no revise bien el fic, por algo llamado falta de tiempo, siempre me coge la media noche.
