Capítulo 7
Aclaraciones: Inuyasha y sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi.
Capítulo 7
Una suave brisa meció sus negros cabellos, mientras se acercaba más a la joven y sonreía ampliamente — Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos.
— Así es — Respondió ella, al tiempo que correspondía a su sonrisa.
— Estás muy hermosa — Se sonrojo tenuemente — Toma — Le entregó una pequeña cajita negra — Feliz cumpleaños.
— Gracias — Rin se sonrojó ante sus palabras — No debiste molestarte — Acarició levemente la cajita.
— No es ninguna molestia, pero vamos ábrelo, quiero saber si te gusta — La animó.
Rin se apresuró a cumplir su petición y quedó maravillada ante el contenido, un precioso collar de plata con un dije en forma de corazón.
— Está precioso — Lo sacó de la cajita y se lo colocó.
— Te queda muy bien — Sonrió mientras se rascaba la nuca y reía nervioso.
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— Oye Kagome ¿Dónde está Rin?. Hace un rato que no la veo.
— Es cierto Sango — Buscó a la joven con la mirada — No sé dónde pudo haber ido, y ¿Si le pasó algo? — Se sobresaltó.
— Está en el bosque, en compañía de Kohaku.
— ¿Estás seguro Inuyasha?
— Feh, claro que sí mujer.
— No sabía que mi hermano venía.
— Debemos ir a buscarla, la última vez que hablaron no quedaron en buenos términos — Intentó comenzar a caminar en dirección al bosque, pero la voz de Inuyasha la detuvo.
— No es necesario, ya se acercan — Ambas mujeres miraron hacía la misma dirección que el hanyou, y se percataron de que los jóvenes se acercaban sonriendo y hablando muy animados.
Inuyasha los observaba con el ceño fruncido, su lado protectora afloraba al ver a Rin en compañía masculina, aunque este se tratara de uno de sus mejores amigos. Kagome tenía la boca ligeramente abierta, por la sorpresa. Ella era la única que sabía lo ocurrido entre ellos, antes de que Rin se marchara de la aldea. Sango por su parte sonreía ampliamente, estaba feliz de ver a su hermano nuevamente y más en tan buena compañía, siempre había querido a Rin para esposa de Kohaku .
— Buenas noches — Saludó el joven, mientras esbozaba una sonrisa.
— Tanto tiempo sin verte hermano, nos tenías abandonados — Le reclamó Sango, acercándose a él para abrazarlo.
— Disculpame hermana, es que recordé que hoy es el cumpleaños de Rin y vine a traerle un regalo.
Los presentes miraron a la joven con interés. Ella se acercó más, mostrando sonriente el lindo collar que su amigo le había obsequiado.
— Es hermoso — Exclamó Kagome.
Inuyasha por su parte se limitó a observarlo sin decir ninguna palabra.
— Te lo agradezco — Sonrió, al tiempo que se sonrojaba.
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Terminada la fiesta el joven acompañó a Rin hasta la cabaña de la anciana, se despidieron con la primesa de verse al día siguiente para seguir hablando. Al quedarse a solas, pudo pensar con más claridad, ese día a pesar de todo la había pasado bien, y el regreso de Kohaku, su amigo, la llenaba de felicidad, hasta ese entonces no había reparado en lo guapo que estaba el joven, se sonrojó — ¿Que cosas piensas Rin?. Se regañó mentalmente. Se acomodó en su futón, y por primera vez, después de lo ocurrido, pudo dormir sin derramar ni una sola lágrima.
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Una semana había pasado desde el cumpleaños de Rin, ella y Kohaku se la pasaban mucho tiempo juntos, la joven parecía estar superando su desamor, o al menos eso aparentaba ante sus amigos, pero por las noches al estar a solas, daba rienda suelta a su llanto. Se había enterado "por casualidad", al escuchar una conversación entre Kisho e Inuyasha que la unión de Sesshomaru y Asuka se había adelantado y se celebraría una semana después de su cumpleaños. Justamente ese día. Su corazón dolía como si se hubiese roto en mil pedazos, aquel día ni siquiera se había animado a salir del futón, era tanta su tristeza que hasta se sentía sin apetito.
Kaede solo la contemplaba en silencio, le dolía tanto no poder hacer nada para que menguara su dolor.
— Señora Kaede — La voz de Kohaku la hizo salir de sus pensamientos. Se dirigió hasta la entrada de la cabaña, en donde se encontraba el joven.
— Buenos días Kohaku — Le sonrió — ¿Que te trae por aquí?
— Bueno.. — Dudó un momento — Quisiera hablar con Rin — Se sonrojó.
La anciana sonrió ante la reacción del muchacho, ella sabía los sentimientos que le profesaba a la joven, cuando ella aún vivía en la aldea, y a juzgar por su sonrojo aún sentía algo por ella — Pasa por favor, enseguida la llamo — El joven asintió y siguió a la mayor hasta la sala de la humilde construcción. Kaede ingresó a la pequeña habitación de la joven — Rin, Kohaku está aquí y quiere verte.
La joven que le estaba dando la espalda se volteó para verla, en sus ojos se podía ver la profunda tristeza, y el resto de las lágrimas que hasta hace poco mojaban sus mejillas — Enseguida voy — Le dijo, al tiempo que se sentaba en el futón.
— ¿Estás segura? — La cuestionó — Si deseas puedo pedirle que se vaya, y decirle que vuelva más tarde, cuando te sientas mejor.
Ella negó con la cabeza — Sí, lo estoy, me hará bien distraerme un rato.
— Muy bien, entonces le avisaré.
— Se lo agradezco — Le brindó una sonrisa forzada.
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Luego de unos minutos, Rin salió de su habitación y llegó a la pequeña sala — Buenos días Kohaku — Sonrió.
— Buenos días Rin — Se sonrojó. Ya se estaba volviendo costumbre, que a el ayudante de Totosai le sucediera eso en presencia de la joven — Vine para invitarte a dar un paseo al lago. ¿Que dices? — La miró esperanzado.
Ella lo meditó un momento, pero la verdad era que no podía negarle nada al joven, cuando ponía esa cara de cachorrito abandonado — Está bien Kohaku — Sonrió — Llevaré algunas cosas para que comamos allí, ¿Te parece?
Él asintió feliz.
— Ya vuelvo, no me tardo.
Un rato después, ambos jóvenes se fueron hacia el lago, tomaron asiento bajo la sombra de un frondoso árbol, el silencio se hizo presente y Kohaku se decidió a romperlo — Rin, se que estás triste por lo que sucedió con tu amo…
— Él ya no es mi amo — Lo interrumpió.
— Perdón — Dijo con voz apenada — Sé que estás triste por lo que sucedió con él — Al joven tampoco le gustaba mucho tener que mencionar el nombre del Lord — Pero debes superarlo, dejarlo atrás —Habló con voz decidida.
Rin lo miró con tristeza — Es lo que he intentado hacer durante todo este tiempo, pero es realmente difícil, y saber que hoy él..
— Entiendo La miró con una sonrisa tierna — Sé por lo que estás pasando, porque yo también lo viví hace algunos años — Miró hacia el lago.
La joven se sonrojó, sabía que él se refería a sus sentimientos por ella — Kohaku yo..
— No Rin, no quiero que te sientas mal por lo sucedido, ni que te disculpes — Ahora fue él quien la interrumpió — En ese momento yo estaba equivocado — Suspiró — No puedo decir que he dejado de lado esos sentimientos, pero cuando te fuiste me resigne a perderte — Se encogió de hombros — A lo que me refiero es a que si yo pude seguir adelante, tú también lo lograras, eres una guerrera — Se giró para mirarla a la cara y le sonrió.
— Gracias Kohaku, aunque te estás contradiciendo — Lo miró entrecerrando los ojos — Me pides que lo olvide, pero dices que tú nunca has olvidado lo que sentías por mí — Se sonrojó al hablar de los sentimientos del joven, era la primera vez en todos esos años que tocaban el tema.
Kohaku rió levemente — Tú nunca me has hecho daño, al menos no intencionalmente, así que no tenía motivos para odiarte, además eres una persona muy especial, y muy en el fondo de mi alma no quise olvidarte — Desvío la mirada avergonzado.
Rin quedó en shock, no sabía que decirle a su amigo, nunca alguien le había dicho esas palabras y se sentía extraña, aunque en el buen sentido de la palabra. No supo qué decirle, sólo atinó a abrazarlo ante la mirada sorprendida del joven. Él correspondió a su abrazo, y ella permitió que un par de lágrimas escaparan de su control, mojando el pecho de su amigo. Él le acariciaba el cabello, intentando reconfortarla. Se separaron levemente y se miraron a los ojos, poco a poco volvieron a acortar la distancia, y Kohaku depositó un suave beso en sus labios.
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En el castillo del Oeste se celebraba la tan comentada unión. Asuka e Irasue, habían invitado a realeza demoníaca, Sesshomaru no opinó en nada, realmente todo eso le tenía sin el más mínimo cuidado, su mente estaba muy lejos de allí.Todavía rondaban en su mente las palabras de Kisho al volver de hablar con Rin el día de su cumpleaños — Está feliz, se veía realmente hermosa, el príncipe y sus amigos le organizaron una fiesta, oh y en cuanto a tu regalo, no lo quería aceptar, pero la convencí de hacerlo. — Sonrió — Estúpido Kisho, se arrepentía de haberlo enviado, mejor hubiese ido él personalmente. Suspiró imperceptiblemente. No podía ir a verla sabía que terminaría trayéndola de regreso al castillo. Un olor familiar lo sacó de sus pensamientos.
— Sesshomaru, ya es hora — Naoko le habló tras la puerta, reconocía la molestia en su voz. Se levantó del tatami y abrió la puerta, la youkai lo miraba con una expresión indescifrable — Te ves muy guapo — Sonrió — Lastima que la unión no sea con mi niña.
Sesshomaru entrecerró los ojos — No seas insolente — Siseó.
La youkai se encogió de hombros — Perdón, pero esa es mi opinión — Se giró para marcharse, dejando a un furioso Sesshomaru, de pie en el pasillo. No pudo evitar sonreír, por más que lo negara él también extrañaba a Rin.
Caminó por el largo pasillo hasta el salón, donde se celebraría la unión. En la entrada lo esperaban su madre en compañía de Asuka. Esta se veía bien, no podía negarlo, pero no era nada fuera de lo común. Al verlo la youkai le dedicó una pequeña reverencia, la cual él correspondió con un leve asentimiento.
— Sesshomaru ya es hora — Le dijo su madre con una sonrisa burlona, que a él le pareció repugnante. Le dedicó una fugaz mirada, pero como era su costumbre no hizo ningún comentario.
Le ofreció el brazo a Asuka y ella lo tomó, para luego entrar al amplio salón, en donde los esperaban todos los invitado. Al abrirse las puertas dando paso a la pareja, los presentes se pusieron de pie, para luego hacer una pequeña reverencia. Ambos caminaron hasta el fondo del salón y se ubicaron tras una amplia mesa. Irasue caminó hasta ellos y se dirigió a los presentes dando un pequeño discurso y agradeciendo por su presencia.
La Lady del Sur, se notaba algo nerviosa y Sesshomaru estaba muy fastidiado, aunque su semblante no lo demostrara. Terminado el discurso se giró hacia la pareja haciéndole un ademán al Inuyoukai para que mordiera a Asuka y así marcarla como su compañera, pero él negó con un sutil movimiento de cabeza. Irasue se sorprendió por un par de segundos, pero supo disimularlo, caminó hasta llegar a su lado y le preguntó el porqué de su decisión. Si bien era cierto que no influía en la unión, era sólo un simbolismo, los youkais lo tenían como una costumbre muy significativa.
— No me gusta exhibirme — Fue toda su respuesta.
Irasue lo escrutó con la mirada, sabía que su hijo no era para nada sociable, pero eso rayaba en lo estúpido. Ella no era ninguna tonta, debía haber algo más detrás de su negativa. Una idea cruzó su cabeza — ¿Sería posible que ese idiota? — Le lanzó una mirada interrogante, pero él la ignoró y se acercó a Asuka, para darle un corto beso en los labios.
—Bien, con eso concluiría la farsa — No le agradaba para nada estar frente a toda esa gente, y menos junto a su madre. Tomaron asiento y los presentes los imitaron, para así dar inicio al banquete.
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Unas horas después, Asuka salió del salón y se encaminó a uno de los jardines, se sentó en un banco, y contempló la luna con gran tristeza.
— Felicidades Lady Asuka.
La mencionada dio un respingo, estaba tan distraída que no había sentido la presencia de el youkai que se encontraba detrás de ella. Se giró lentamente y lo miró con el dolor dibujado en sus rostro — Kyora — Susurró — Yo no..
— Basta, no tienes por qué darme explicaciones, fuiste muy clara la última vez que nos vimos, espero que ahora estes muy feliz, siendo la nueva Lady del Oeste — Escupió con odio y dolor en su voz.
— No me hables así — Suplicó — Sabes muy bien cuales fueron mis motivos, no quiero decepcionar a mi padre.
— Claro, pero mis sentimientos no te importan ¿Cierto? — Cambió su tono a uno molesto. Suspiró — Ya no importa — Apartó la mirada — Deseo que seas muy feliz con él — Dio la vuelta y se marchó.
Al saberse sola, le pudo dar rienda suelta a su llanto. Amaba a Kyora, pero le había prometido a su padre que se uniría a Sesshomaru, y no podía fallarle, ella siempre había sido su orgullo, su hija mayor, la que más lo amaba y cuidaba de él, ya que era un anciano postrado en una cama, había perdido la movilidad de sus piernas en una batalla, en la que casi pierde la vida. Amaba a Kyora desde hacía muchos años, pero ya estaba comprometida con el mononoke, así que no había nada que hacer, sólo que el mismo Sesshomaru rompiera el compromiso, pero no ocurrió. Ahora ella se encontraba allí alejada de su amado y atada al demonio más frío que conocía.
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La semana siguiente a la unión, Kisho decidió ir a visitar a Rin, pero al llegar a la aldea Inuyasha lo estaba esperando en el bosque, en dónde él siempre acostumbraba a descender.
— Buenos días príncipe — Sonrió.
— Kisho, ¿No crees que ya es hora de que se lo digas — El youkai parpadeó un par de veces confundido, no entendía muy bien a qué se refería el hanyou — Me refiero a Rin — Bufó.
— ¿Usted cree que deba ser yo quien se lo diga?
El hanyou entrecerró los ojos — Feh, pues claro, esa mocosa te ve como a un padre.
Kisho sonrió — Tiene razón, pero me preocupa mucho su reacción. No se lo va a tomar nada bien — Suspiró.
— No es para menos, pero debes darte prisa, pronto se dará cuenta y se va a enojar si sabe que se lo ocultaste.
El mayor asintió — Pobre de mi niña, después de todo lo que ha sufrido por Sesshomaru, en verdad no sé como decirle que está embarazada.
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Agradecimientos especiales a: gcfavela, Rinnu, alexa grayson hofferson, Indominus Dea, serenity usagi, jezabel, Paloma, claudy05.
Hola a todas mis queridas lectoras. :)
Por votación "casi" unánime, Rin no debió aceptar el collar de Sessho-patán jeje. Pero les diré hay un motivo por el que Kisho le insistió de que lo guardara, tal vez no lo vaya a portar ella. ñ.ñ
Bueno de este capi que les puedo decir.. Rin y Kohaku han tenido un gran acercamiento, hubo beso y todo. Él le dice que olvide a Sessho, pero no sigue su consejo con ella, ja que contradictorio el muchacho. La unión se llevó a cabo, pero vemos que Sesshomaru andaba lejos pensando en Rin, y ya se sabe porqué él no fue a darle el regalo en persona. Es taan egoísta, la quiere pero sólo piensa en él. Y Asuka, pobrecita, es una buena hija y sacrificó su amor por el cariño hacia su padre. (El youkai del que está enamorada Asuka es uno de los shitoshin, no sé si los recuerdan, los villanos de la cuarta peli de Inuyasha).
Ya veremos más adelante cómo se desarrolla esta maraña que ha armado Sesshomaru, (sí porque él es el culpable). Pero aún así lo amo. ñ-ñ.
El embarazo de Rin, ¿Se lo esperaban? Pobre chica, ¿Como tomará la noticia?
Bueno mis queridas lectoras, nos leemos en el próximo capi, espero ansiosa sus comentarios.
Besitos.
