N/A: Un AU es un universo alternativo donde las tramas y sucesos transcurren de forma diferente al canon original de la novela, película, serie o videojuego. Los personajes actuarán en consecuencia de estas modificaciones.
Esto es un fanfic yaoi con ligeros toques de lemon (nada particularmente explícito). Si no eres fan de este género, te recomiendo que no lo leas. También advierto que habrá capítulos exageradamente cortos en comparación a otros, que parecerán demasiado largos, a fin de hacer ciertos momentos de la trama más llevaderos.
Todos los personajes, objetos y organizaciones pertenecen a Death Note.
¡Gracias por leer!
Día 20
Sábado, ni siquiera el estar encerrado durante tanto tiempo en el cuartel conseguía que perdiese la cuenta de los días. Sabía que no había transcurrido ni siquiera un mes, sin embargo, ya se le estaba haciendo eterno. Veinte días desde que no veía a su madre ni a su hermana, sumido en obligaciones constantes, en monotonía constante, sin poder tomar el aire más que salir un rato a la azotea por las tardes y hacer un poco de ejercicio, más que nada para no perder la salud ni la buena forma.
Había tenido una charla bastante seria con Ryuzaki sobre sus malos hábitos en cuanto a dormir, y aunque por el momento sólo conseguía que echase breves siestas en el sofá de cuando en cuando, era un gran avance para contrarrestar que pudiera pasarse incluso tres días seguidos sin pegar ojo. Aún así, pese a sus preocupaciones respecto a su compañero, Light había tomado la determinación de distanciarse un poco de él, tras el reciente "incidente" al encontrárselo dormido. Era consciente de que el roce hacía el cariño, que no era únicamente por el hecho de estar esposados y trabajando codo con codo, pero precisamente porque sabía que había algo más, había tenido que tomar esa decisión. Aclarar cómo se sentía y por qué, las razones por las que desde hacía un tiempo se producían con tanta frecuencia las situaciones bochornosas e incómodas, e incluso el motivo por el que su corazón se aceleraba cuando intercambiaba miradas con el detective, resultaban prioritarios antes de seguir profundizando más en su relación con él. Intuía que, además, junto con las otras, se hallaba la explicación de esa necesidad incipiente de demostrarle que no era Kira, y que podía confiar en él.
Con todo eso en mente, creía estar preparado para comenzar otra laboriosa mañana. Se frotó los ojos para despejarse, apoyó una de las manos en el colchón, e intentó levantarse, encontrando que un peso extra le impedía parcialmente la movilidad. Abrió los párpados de golpe, echando un vistazo a su derecha.
¡Diablos! ¿Cómo se suponía que iba a mantener las distancias así? Allí estaba Ryuzaki, durmiendo como un bebé, con la única pega de que dormía encima de él; poco le faltaba para abrazarlo cual peluche, aunque imaginar eso no ayudó a que el castaño se tranquilizase, más bien logró el efecto contrario. Carraspeó. Tampoco quería ser muy brusco despertándolo… El problema era que la cercanía resultaba sofocante. Más todavía tan de mañana, recién despierto, con todo lo que eso implicaba. Las mejillas ya le estaban ardiendo con tal intensidad que le dieron igual las delicadezas, cogió a su compañero por los hombros, zarandeándolo sin ningún cuidado.
—¡Ryuzaki! ¡Eh, Ryuzaki, despierta ahora mismo!
—¿Ah…? — la voz apagada del nombrado acertó a contestar todavía entre las brumas del sueño, abriendo los ojos tan despacio que parecía hacerlo a cámara lenta. Observó a Light, cuyo rostro se encontraba a peligrosos escasos centímetros del propio, y quién sabe si por las circunstancias o por la falta de raciocinio, un leve rubor se extendió por sus mejillas, dándole un aspecto inocente a la par que adorable que no ayudó al castaño a sobrellevar las cosas —. ¿Light…? ¿Qué pasa, qué hora es?
—¿Cómo que "qué pasa" y "qué hora es"? — replicó el chico, que hacía esfuerzos por no esconderse bajo las sábanas, y no por falta de ganas —. ¿A qué viene esto de encontrarte… tan pegado a mí?
—Bueno, era algo que tenía que pasar. Usar camas separadas sería contraproducente, y ya que insististe en que me tomase en serio esto de descansar… — el detective se encogió de hombros, sin darle más importancia —. Parece ser que me muevo mucho, ¿no?
—… Me babeas la ropa — gruñó Light, dándole un empujón para quitárselo de encima, ahora sí, levantándose de la cama.
Iba a proceder a quitarse la ropa para cambiarla por una más adecuada, pero difícil, por no decir imposible, disimular que le daba lo mismo que Ryuzaki se quedase mirándolo mientras lo hacía. Resopló, exasperado, revolviéndose el cabello de pura frustración, yendo directamente a por sus zapatos. La expresión de su compañero a su espalda pasaba de la incomprensión a la incredulidad total, algo que demostraba su pulgar en sus labios, gesto que solía emplear cuando algo escapaba a su entendimiento.
—¿Te ocurre algo, Light? — inquirió, imprimiendo cierta preocupación a sus palabras —. Desde hace unos días, estás muy… raro.
—¿Qué dices? Estoy como siempre — mintió el joven, estirando un poco los pliegues de su vestimenta, para que no se notase tanto que ni siquiera se había cambiado —. Vámonos, tenemos mucho que hacer hoy.
—Sí… supongo — musitó Ryuzaki, bajando un tanto la cabeza.
Algo en esa conversación no marchaba bien, sabía que Light no estaba siendo del todo sincero con él, y eso le evocaba recuerdos que no deseaba volver a revivir, de un tiempo en que el muchacho era totalmente frío y distante, como un simple desconocido, a pesar de haberse autodenominado como amigo suyo. Pensar en eso le provocó una desagradable sensación en el estómago, o quizá en el pecho. Desde que había sometido a Light y Misa a aquella prueba, no se había planteado que, llegado el momento, pudiesen recuperar su faceta de Kira, y por tanto, su compañero regresar a esos días en que la tensión podía cortarse con un cuchillo contando únicamente con su simple presencia.
Pero, no, algo era distinto en esta ocasión. Sentía al joven distanciarse, más como si tratase de poner espacio entre ellos de manera deliberada, y no entendía por qué. Él mismo, al menos, se encontraba bastante cómodo con cómo estaba yendo todo por ahora.
No había necesidad de distanciamiento. No quería que la hubiese, de hecho. Era raro que admitiese algo así, incluso para sus adentros, pero, sí, ¿qué importaba? Le molestaba ese comportamiento.
"Light… ¿en qué piensas ahora? ¿Qué pretendes con esto?" Se preguntó el detective, antes de levantarse para caminar tras él. Fuera lo que fuese, haría lo posible por averiguarlo.
