Notas de Autora: Este capítulo es un poco más largo y algo dramático, pero aun no rebelo el nombre de la bebé xD lo siento.

Advertencias: Omega Verse y Mpreg. Si ya llegaste hasta aquí no creo que deba seguir explicando eso :v

Parejas: Toothcup

Disclaimer: Los personajes de HTYD no me pertenecen sino que a DreamWorks y Cressida Cowel, ya quedo claro desde el momento en que entramos a esta página, pero aun así lo menciono (reglamento :v).

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Al fin había terminado la semana obligatoria en el hospital y Tom podía sentirse totalmente libre, su bebé estaba fuera de peligro, cargaba una bolsa llena de pastillas (entre medicinas y vitaminas) y muchos suplementos nutricionales para ganar un poco más de peso. Antes de salir el doctor Áster llego personalmente a darle el alta y pedirle amablemente (amenazarle) que esperaba su regreso puntual a la siguiente consulta, que era por el bien del bebé.

En los días que paso en el hospital, el Dr. Áster siempre llegaba a visitarlo cuando no estaban sus abuelos o Anne, que era muy seguido por lo de la mudanza precoz (se sorprendió mucho cuando le contaron sobre eso), pasaba hablando con Áster largas horas, momentos en el que le respondía cualquier duda sobre su embarazo, o el doctor le mostraba fotografías de su hijo y esposo. El tipo estaba loco y completamente enamorado de su familia, cargaba en su billetera una ristra de fotografías (Tom no sabía cómo alcanzaban tantas en la billetera, a lo mejor tenia compartimientos mágicos que se amplían tipo los baúles de Harry Potter) y cada que tenía oportunidad sacaba a colación temas relacionados a Jamie o Jack (el hijo y esposo de Áster). En fin, Tom suponía que el hombre le había tomado cariño a él y a su bebé y por eso tanto cuidado extra.

Tom no sabía cómo había sucedido, pero desde que su embarazo salió a flote como que iba agrandando su círculo de conocidos, cosa totalmente opuesta a lo que quiso en un principio. Él pensaba pasar desapercibido y salir adelante solo con su bebé, sin necesitar de nadie, y ahora tenía a una compañera de cuarto que había sido adoptada por sus abuelos, y un doctor con complejo de hermano mayor. Las cosas no podían ponerse más locas.

Aunque salía del hospital, todavía tenía otra semana de reposo fuera del trabajo y los estudios. Anne bien podía trabajar como representante, había hablado con su jefe en la radio y la coordinación de su facultad explicando el estado en que se encontraba, informo a cada profesor con el que tenía materias y le trajo todas las tareas y un permiso con plazo para entregarlas sin complicaciones cuando pudiera regresar a la universidad. Todo en un solo día. Comenzaba a encariñarse con ella, era una gran chica y estaba haciendo todo lo posible para que él se sintiera bien. Hasta había decidido mudarse, sin ninguna obligación, con tal de que él no tuviera problemas futuros con el embarazo. Eso significaba mucho para él y para sus abuelos, que estaban encantados con la chica.

Miro el exterior del hospital y respiro profundamente, se sentía tan bien salir de cuatro paredes blancas y poder irse a casa, o por lo menos a la que sería su nueva casa, todas sus cosas ya habían sido trasladadas y no tenía que volver a su antiguo departamento. Volteo hacia atrás y miro a sus abuelos trayendo la pequeña maleta de ropa que le había llevado Anne, las flores y chocolates que le reglo el Dr. Áster, y otro cargamento de pastillas y vitaminas recién salidas de la farmacia; venían hablando entre ellos, se miraban felices. Hace mucho que Tom no miraba a sus abuelos de esa manera, a parecer un bebé sí alegraba a la familia, y aunque fue todo un shock al inicio, las emociones negativas pasaron fácilmente a la historia. O eso pensaba.

-¿Listo para conocer tu nueva residencia? –Su abuela Rosie era la que más estaba entusiasmada con todo el asusto de la mudanza.

-Completamente.

-¿Cómo te sientes? –Pregunto su abuelo, quien comenzó a guiar el camino hacia el auto que habían alquilado para movilizarse más rápido mientras se quedaban en la ciudad.

-Feliz de salir de esa aburrida habitación de hospital.

Andrew solo sonrió ante la respuesta tan predecible de su nieto. Al llegar al auto le ayudo a entrar y acomodarse sin golpearse en el intento, aunque les habían dicho que ya no había peligro alguno con el bebé, él conocía por carne propia lo que era estar embarazado y por mucho que no lo mostrara, la caída que había sufrido su pequeño Toothless no era para pasarla desapercibida. Aun presentaba moretones en las piernas y en la espalda, cuando lo ayudo a bañarse mientras estaba en el hospital había visto las lesiones, eso solo hizo querer tratarlo con más delicadeza que a una tacita de porcelana.

De camino a la casa solo tardaban 20 minutos, y por más que estuvieron charlando animadamente a Tom le pudo el sueño y el cansancio, quedándose dormido cuando ya casi llegaban.

Anne los recibió animadamente, pero intentó no hacer mucho ruido cuando vio a Tom que venía dormido en los brazos de Andrew. Lo dejaron en su cuarto y decidieron esperar a que se despertara de nuevo para mostrarle la casa. Para mientras, Anne les sirvió un poco de café y torta de chocolate que había estado preparando desde en la mañana para cuando llegara Tom.

Tom se estaba cansando de quedarse dormido la mayor parte del tiempo, aunque no lo pudiera evitar, estuviera charlando, viendo televisión, en medio de una revisión médica, era fijo que si su cuerpo lo pedía se quedaba dormido, las únicas veces en las que realmente no sucumbía ante el cansancio era cuando estaba comiendo.

Observo el cuarto en el que se encontraba y supuso que era el que le pertenecía en la nueva casa. Tenía una ventana que daba al jardín que su abuela había mencionado, la luz de la tarde entraba tenuemente a través de las cortinas con estampados de flores amarillas, el cuarto tenía un ropero empotrado a la pared, un escritorio y una cómoda donde descansaba una lamparita. No tenía muchas cosas y era espacioso, a Tom le gustó mucho.

Escuchaba las tenues voces que venían del exterior y decidió que también quería participar de lo que sea que estuvieran hablando. Camino por el pasillo hasta llegar a la sala de estar. Sus abuelos sonreían mientras contaban anécdotas de cuando eran jóvenes y Anne como toda joven que ama las historias, escuchaba atentamente.

-Parece que han vivido mucho, me gustaría tener tantas aventuras como ustedes. –dijo con aire soñador la chica.

-Ah, pero aun eres joven, niña. Ya tendrás tiempo para hacer todo lo que quieras, viajar a donde tus pasos te guíen, solo no debes perder la meta y divertirte en el camino. –Fue la sabia respuesta de su abuela Rosie.

-¿Cree que lo logre?

-¡Absolutamente!

La radiante sonrisa de Anne imaginando los muchos caminos que tenía por delante era contagiosa. Él también se puso a imaginar qué posibles caminos le esperaban, pero de pronto cayo en la cuenta de algo, en sus planes ya no estaría solamente él, tendría compañía.

Ahora debía estudiar por dos, trabajar por dos, vivir por dos. No estaba seguro de poder lograrlo, y la perspectiva le daba pánico, tenía mucho por aprender y madurar. Al inicio, cuando se enteró de su embarazo, creía que sería fácil y no habría problemas, sobre todo que no necesitaría ayuda de nadie, pero era todo lo contrario. De pronto las inseguridades llenaron su mente y sintió miedo.

Anne se dio cuenta de la presencia del chico y se levantó muy alegre a recibirlo saltando y abrazándolo, pero fue demasiada efusiva y por poco hace que se caigan juntos.

-¡Joder! Lo lamento. Olvidaba lo delicado que estabas.

-No hay problema, tampoco es que sea de cristal, solo estoy embarazado.

-Que es prácticamente lo mismo –Regañó su abuelo –No deberías poner a la ligera tu condición, estás en los meses críticos y acabas de salir del hospital por una severa caída donde casi pierdes a tu bebé, debes tener más cuidado.

Tom se encogió ante la mirada que le daba su abuelo, esa que solo recordaba de las veces en que había hecho algo malo, y nuevamente pensó en que si ni prestaba atención a su salud ¿Cómo cuidaría de otra persona, en especial una pequeñita? Su semblante triste entonces se reflejó en su rostro. Definitivamente no estaba preparado para esto.

En medio de sus pensamientos deprimentes, sintió ser rodeado por unos brazos cálidos y fuertes.

-Sé que esto es nuevo para ti y estas sintiendo muchas sensaciones extrañas, y piensas que no necesitas ayuda, que esto no cambiará nada en tu vida, pero sí lo hará y debes ser consiente de tu condición. –Andrew suspiro, sintió cómo su nieto se tensaba entre sus brazos, pero era su deber como abuelo hacerlo entender que quisiera o no ahora sería padre y tendría una gran responsabilidad por delante. Ya había dado un gran paso al decidir quedarse con el bebé, solo le faltaba razonar la magnitud de esa decisión. –No importa lo duro que resulte, solo recuerda que nos tienes a nosotros, y nunca te dejaremos solo. Si tienes dudas, siempre puedes preguntarnos.

-Es que… es todo tan complicado –Tom sollozo y abrazo más fuerte a su abuelo – ¿Qué haré? No tengo idea de lo que hago y eso que aún no nace el bebé. Tengo miedo. –Y al fin lo dijo en voz alta, Tom había liberado sus pensamientos.

Tom no lo pudo ver al tener su rostro enterrado en el pecho de su abuelo, pero Andrew sonrió con cariño, antes de decir: Yo también tuve miedo, pero eso no me detuvo, y tampoco debe detenerte a ti. El miedo tiene dos vías, el que te hace salir a flote y superarte, y aquel que te detiene y te funde en la oscuridad, el primer camino siempre es el mejor aunque eso no signifique que sea el más fácil. Lo lograrás, confío en mí.

-Pero ¿Y si soy yo quien no confía en mí?

-Yo confiaré por los dos –susurro su abuelo. Tom ya no sollozaba, lloraba a lágrima viva, y como siempre fue su abuelo quien entendió cómo se sentía y quien lo ayudo a sentirse mejor.

Rosie observaba apartada la interacción entre su esposo y su nieto, ellos tenían una conexión especial en la que ni ella podía intervenir, y no le importaba.

-Creo que deberías volver a descansar –Dijo Andrew, que levantó el rostro de Tom y le limpio las lágrimas.

-Es lo único que hago de un par de días para acá. –Se quejó el azabache, su rostro mostrando una tenue sonrisa.

-Pero lo necesitas, ya después extrañaras estas sesiones de sueño, aprovéchalo.

-Está bien, en ese caso volveré a mi cuarto. Buenas noches, abuela, Anne.

-Buenas noches. –Recibió en respuesta.

Andrew acompaño a su nieto al cuarto y le ayudo a cambiarse para dormir más cómodo.

-Gracias…

-¿Por qué?

-Por estar aquí, por eso.

-Yo siempre estaré a tu lado, mi pequeño Toothless.

Como cuando pequeño, Tom se durmió con los pequeños arrullos que le daba su abuelo. Se sentía bien, y por ese instante se olvidó de las inseguridades, no las necesitaba con su familia apoyándolo. Todo estaría bien.

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Juro que lloro con mis propios capítulos cuando los escribo xD

Espero les haya gustado, dejen comentarios, me gusta leer comentarios :3

Nos leemos luego, bye.!