La maña siguiente Geo se levantó cansada, igualmente se fue a duchar. A la mitad de la ducha se acordó de algo que la dejo helada. Con toda la emoción del día de ayer se había olvidado que Severus iba a ir a terminar la poción.

Salió de la ducha lo más rápido que pudo, se cambió y fue a buscar a Tink a las cocina.

-Tink! Ayer vino el profesor Snape? Me olvide totalmente que iba a venir! Seguramente me quiere matar! – Al decir esto se apoyó en la barra con las manos en la cabeza.

-No se preocupe señorita, ayer el profesor Snape vino, pero le dije que usted se tuvo que ir por causas de fuerza mayor, y que usted me había dicho que le dijera que podía usar el laboratorio a su gusto todo el tiempo que deseara – Mientras la elfina decía esto le acercaba a la muchacha el desayuno.

-Muchas gracias! No sé lo que haría sin vos! – Y comenzó a desayunar – Se quedó mucho rato?

-La verdad que sí, parecía que estaba esperando a que llegaras – y con esto la elfina se fue, dejando a Geo sumida en sus pensamientos .

La verdad es que Severus le gustaba, aunque se lo negara a su amiga, sabia en su interior que realmente le gustaba. Pero también sabía que él se encontraba tan fuera de su alcance como lo estaba la luna del sol.

Se levantó y desapareció.

En la casa de al lado Harry se despertaba, había tenido una noche espantosa. No podía dejar de pensar en lo que Geo le conto sobre sus padres y los de él. Había tenido la posibilidad de tener una familia que lo hubiera querido como uno de sus hijos y sin embargo termino con unas personas que lo odiaban y todo lo que representaba.

Estaba tan enojado! con todos los adultos que le mintieron, como el director por mandarlo con los Dursley , a Sirius y a Remus por nunca contarle lo del primo de su padre.

Pero eso se terminó, hoy mismo se iba de la casa de sus tíos y le iba a contar toda la verdad a Geo. Iba a tomar las riendas de su vida de una vez por todas. Comenzó a lanzar sus cosas en el baúl. Solamente la ropa nueva y la que la que se había comprado desde que entro al colegio, no se llevaría nada que le hiciera recordar a los Dursley.

Cuando termino de guardar todo, se fue a bañar y a desayunar.

Geo apareció en su habitación de la mansión, necesitaba agarrar las carpetas de la oficina. Que la tarjeta le diera sobregirada la había inquietado. Necesitaba encontrar al niño de la fotografía, ya que el 40% de la compañía era de él, y ya se estaba por terminar el plazo para que sea presentado a la junta. Y si no se presentaba las acciones de él pasaría a manos inadecuadas.

Se sentó en la cama. Desde que había conocido a Harry sentía que algo lo conectaba a él, no podía sacarse la sensación que había algo que se le estaba escapando.

Agarro el celular y mando un mensaje

Dragoncito te espero en la casa de Joan en 10 min

Agarro los papeles, un poco de ropa y se fue para la casa de Joan. Cuando recién llegaba a la casa, tocaron el timbre.

-Dragoncito! – Al ver quien erala muchacha se puso muy contenta, ya que hacia un montón de tiempo que no lo veía – Pasa pasa!

-No me digas así! Te lo he dicho mil veces! - El muchacho paso y se sentó – Que es lo que te pasa? Porque esa cara larga?

-Estuve recordando ciertas cosas del pasado… y vos como estas? Tu familia? – Sentándose justo enfrente de su invitado le ofreció un vaso de naranjada que había aparecido de la nada gracias a su elfina

-Mi padre cada vez más loco, para variar, cada vez está más fanatizado con la idea de la limpieza de sangre, ya quiere que el Lord me ponga la marca. Mi madre se está encargando que eso no suceda por el momento. Lo está convenciendo de que soy muy joven todavía

-Era de suponer que Lucius, después de lo que paso en el ministerio quisiera que te marcaran – Suspiro

-Sí, pero no pensé tan pronto. Cada vez falta menos para que se entere toda la verdad. Hable con Pansy y Blaise el otro día. Con ellos pasa lo mismo, sus padres están insistiendo. Y la verdad es que ellos no tienen a nadie que los respalde. Estoy realmente preocupado por ellos – y diciendo esto último mirando fijamente a Geo, como si todas las soluciones a sus problemas estuvieran escritas en su rostro.

-Draco no te voy a mentir- La muchacha se paró y se fue junto a la ventana – Las cosas están difíciles, no sabemos qué va a pasar, Joan se fue en una expedición con su círculo, la federación mando refuerzos a distintos puntos estratégicos de la comunidad mágica inglesa. Esta cerca el momento que nos temíamos, que la gente sepa realmente quienes somos

-Geo, sabes muy bien que no tengo problema en enfrentarme a mi familia, es más lo vengo deseando desde hace tanto tiempo. Pero qué hay de vos? Te estarías poniendo en riesgo terrible. Si El Señor Oscuro se entera de que estas viva y en Londres, mandaría a todos sus mortifagos a buscarte, y te matarían! – Exclamo Draco casi gritando. No permitiría que la persona que lo salvo de convertirse en lo que odiaba y le dio la oportunidad de ser algo mucho mejor le pasara algo. Le debía la vida.

-Sabes muy bien que no me preocupa Voldemort – el chico la miro con la ceja alzada - Me refiero a que mande a toda su tropa de zopencos a buscarme, me puedo defender muy bien solita – soltando un suspiro se volvió a sentar – Hice una promesa, que no pienso eludir. Tengo que asumir el compromiso que tengo con la comunidad mágica, aunque a muchos no les haga gracia – dicho esto le guiño un ojo cómplice a su amigo.

-Espero que sepas lo que haces, hay mucho en riesgo – dijo el rubio viendo la hora, y percatándose que estaba retrasado.

-Desde cuando sos tan precavido? Y por tu cara noto que se te está haciendo tarde – Se levantaron y fueron para la chimenea de la recepción – La verdad que esperaba que pudiéramos tener una charla más larga, pero entiendo que tengas cosas que hacer.

-Hay Geo que voy a hacer contigo! – La abrazo y se metió a la chimenea y se fue.

Geo lo vio partir con tristeza, la verdad era que quería hablar con el sobre lo que estaba pasando, con los sentimientos encontrados que tenía sobre Severus, y la inexplicable conexión que tenía con Harry.

Volvió al salón, agarro los vasos que habían usado, y cuando levanto la vista, se encontró con las fotografías. En una salían su padre abrazando a su madre embarazada. Fue hasta la fotografía y la saco de la pared.

No podía dejar de mirarla, el día anterior al hablar con Harry, muchas cosas que pensó que estaban superadas, volvieron con más fuerza. La pérdida de sus padres la había dejado totalmente sola, si bien tenía a todas las personas que la querían, no eran lo mismo. Sabía que no era la primera ni la última persona en perder a sus padres a corta edad, pero no todos tenían la responsabilidad que se sumó a la perdida. Supero muchas cosas en silencio, por miedo a mostrar debilidad. Ni con sus tutores o amigos podía hablar de las cosas que la hacían llorar todas las noches. La muerte de sus padres fue solo el principio de una larga soledad.

En la casa de al lado, el joven mientras desayunaba , se daba cuenta que tenía que hacer algo antes de sincerarse con Geo. Necesitaba saber toda la verdad antes. Decidió mandarle una carta a Remus, una de las pocas personas que en las que había confiado ciegamente, necesitaba saber la verdad de sus labios.

Lo cito para dentro de una hora en un bar muggle cercano al callejón Diagon. No era algo que podía hablar en un lugar tan público como el caldero chorreante. Ya que cualquiera podría oírlos.

Mando a su lechuza con la carta y se puso unos jeans y una camisa negra. Se miró al espejo y se dio cuenta que tenía un semblante decidido, hoy sería el primer día de su nueva vida. Tomo sus cosas y se fue.

Mientras se acercaba al bar donde Harry lo había citado con tanto apuro, Remus se sentía nervioso. Se preguntaba si el chico le iba a preguntar sobre Sirius, el velo y todo lo demás. No sabía que contestarle para dejarlo tranquilo. Sirius era lo único que Harry tenia, y se sentía mal porque no podía decirle toda la verdad acerca de su familia.

Cuando entro al bar, tuvo que mirar dos veces a Harry para darse cuenta que era el, no podía creer que era él. Había cambiado mucho, más que nada su vestuario. Se acercó.

-Harry que gusto verte! - le dijo abrazándolo como hacia siempre cada vez que veía al hijo de su mejor amigo, pero se apartó al ver que él no respondía. – Todo bien? Que paso que me mandaste esa carta tan urgente?

-Remus – Le dijo el chico, que estaba tan enojado que casi tira el café que estaba tomado. – Tengo que hablar con vos de algo muy importante, y espero que me digas todo lo que sabes.

-Si claro, decime, si esto es por Sirius, quiero que sepas…- pero fue interrumpido por el joven

-Esto no es por el! – interrumpió golpeando la mesa con el puño. – Esto es por mis padres!

-Si – El lobo estaba totalmente sorprendido que no podía decir nada más, desde cuando Harry era tan temperamental?

-Quiero saber sobre el primo de mis padres, sobre Geo y el porque me lo ocultaron tanto tiempo? Pensaron que nunca me iba a enterar? Porque me mintieron toda mi vida? – El joven tenía tantas cosas en la cabeza que no sabía cómo expresarlas

-Como… ellos…quien te dijo…esas cosas…? - Remus si antes estaba sorprendido ahora estaba totalmente atónito. No podía formular una pregunta coherente.

-Que como lo sé? Osea que no me vas a decir que es una locura, que es una mentira de una chica chiflada que uso uno de esos programas muggles para trucar fotos, porque se sentía sola por la muerte de sus padres? – Harry no podía creer lo que estaba pasando, sentía que de un momento al otro la cabeza le iba a explotar - Decime algo mierda!

-Harry! – Al fin el adulto salió del estupor – Tranquilo, déjame explicarte. No es sencillo

-Te escucho, pero que no me entere que es otra mentira – El joven lucia realmente amenazador.

-Nada de mentiras…como comenzar. – El lobo lo miro a los ojos, y supo que el día tan temido había llegado. Le contaría toda la verdad al joven. – Tu padre tenía un primo, ellos eran tan unidos, se llamaba Tobias. Era dos años mayor que tu padre pero eso nunca les importo. Cuando estábamos en el colegio, Tobias era prefecto, entonces cuando nos metíamos en problemas él nos ayudaba…. Cuando lo terminamos, tus padres se fueron a vivir cerca de Tobias y su mujer, Lizzy. Y se sumaron a la empresa que ellos habían creado. Se sentían seguros cerca de ellos….

-Empresa? Mis padres no eran aurores?, o con eso también me mintieron? – Harry lo interrumpió.

-No! Ellos eran aurores, pero Tobias necesitaba de un socio por si algo le pasaba, la empresa no quedara en las manos equivocadas, cuando tu madre y Lizzy se embarazaron, ellas eran las que manejaban las empresa, mientras sus esposos trabajan cazando mortifagos. – Se tomó un trago de agua que la camarera le había traído. – Harry quiero que sepas que las cosas se complicaron mucho. Tobias trabajaba para personas poderosas. Geo, sigue sus pasos. No se te dijo nada, porque los dos juntos son un peligro mayor. Si El Que No Debe Ser Nombrado, se enterase que están los dos juntos, sería una catástrofe. Ya de por si te tiene manía, no me quiero imaginar si te unís a ella.

-Osea que por un problema de seguridad, no me dijeron nada! Pase años espantosos por culpa de la "seguridad"? – El joven sentía la ira recorriendo su cuerpo – Me defraudaste Remus…. Y sé que mis padres hubieran querido que me dejaran a cargo de sus primos tan queridos. A ellos también defraudaste.

-Harry! Sé que estas totalmente iracundo por la situación, pero nos pareció lo mejor. Y sé que nada de lo que haga o diga va a cambiar eso. Pero quiero que entiendas que fue siempre pensando en los dos. – EL hombre lobo estaba totalmente abatido. Al final todo se sabría y aparte de Harry, Geo estaría también furiosa con él, y seguramente le dejaría de hablar por un siglo o dos, con suerte. Y qué raro que ya no había intentado matarlo por ocultarle lo que tanto habia buscado – Ella sabe quién sos?

-No todavía. Pero hoy mismo se lo voy a decir. Quería hablar contigo antes. Para saber si era verdad todo. – Agarrando la mochila que había llevado se levantó. – Adiós. Espero no verte por un tiempo.

Dicho esto, se fue. Saliendo del bar, se dio cuenta que estaba llorando. No podía creer todo lo que había pasado. Y sabía que había muchas cosas que Lupin no le había contado, y él quería saber. Pero lo que más lo lastimaba fue que le mintieran por tanto tiempo. Encima eran vecinos!.

Decidido se dirigió a la casa de Geo.

Mientras Geo miraba la fotografía, golpearon la puerta. Se acercó a abrir y resulta que era Severus.

-Hola! Pasa, queres algo de tomar antes de empezar? – pregunto la joven mientras dejaba pasar al profesor.

-No, me gustaría empezar cuanto antes. Ya que ayer usted se ausento, tendríamos que estudiar primero bien la receta de la poción. – Dijo el hombre mientras miraba a su alrededor, tenía una sensación extraña que no podía identificar – La receta por lo que pude ver ayer tiene varias incoherencias.

-Me parece perfecto!, te parece bien si lo hacemos en el sala de estar? Es más cómodo – Y sin esperar respuesta se dirigió al salón.

-Claro – El profesor al entrar le recorrió un escalofrío. Sentía que algo importante estaba por pasar. Sus años de entrenamiento como doble agente, lo hicieron sensible a las fluctuaciones de magia. Y se notaba que no hacía mucho, en ese lugar se había concentrado bastante poder.

Los dos se pusieron sobre la mesa a revisar los pergaminos donde se encontraba la receta de la poción. De vez en cuando hacían un comentario, pero fue más que nada un trabajo silencioso.

Estuvieron aproximadamente tres horas así, hasta que alguien toca la puerta. Geo se levantó, y abrió.

-Harry que sorpresa! – La joven estaba sorprendida, y no sabía qué hacer, ya que si lo hacía entrar se encontraría con el profesor, que la verdad no estaba vestido exactamente como un muggle, además de tener la mesa abarrotada de pergaminos viejos.

-Tenemos que hablar urgentemente – La decisión en la cara del joven, hizo alarmar a Geo.

-Claro pasa.

Muchas Gracias!