The Loud House y los personajes representados son propiedad intelectual de sus respectivos autores

La imagen en el cover de la historia fue hecha por el usuario de DeviantArt conocido como "eagc7"

Historia original de Yaridovich23

Traducción y adaptación al español hecha por mí


P. D.: Una vez que hayan terminado de leer, les hago la más atenta invitación para que dejen su review, ya que soy alguien que busca mejorar en base a la retroalimentación. De antemano, si quieren pueden hacer lo mismo con las demás historias que tengo en mi perfil.


CAPÍTULO VII

‒ Ya, ya. No asusten a su hermana, niños. Acaba de llegar a casa y todavía se está recuperando de la cirugía. ‒ exclamó la señora Loud, aunque no sin amabilidad como la escena delante de ella hiciera que su corazón se derritiera. ‒ Tu padre y yo tenemos que volver a nuestros trabajos, lo que significa que Lori está a cargo.

‒ Así que, por favor, todos ustedes compórtense, ¿de acuerdo? ‒ añadió el señor Loud.

Hubo un coro de aprobación que los niños les dirigieron a sus padres antes de que dejaran la casa.

Después de que la puerta se cerró, Lynn inmediatamente palmeó sus manos.

‒ Entonces, ¿qué hay en la nevera? ¡Me muero de hambre! ‒ habló de una manera extrañamente tranquila y optimista.

Con eso, empezó a dirigirse hacia la cocina, maniobrando alrededor de mesas y sillas en su camino, mientras que Lily, quien estaba sentada en su regazo, se encontraba disfrutando del "paseo".

‒ Ahh, Lynn, ¿estás bien? ‒ preguntó Lola, mientras el grupo seguía a su hermana.

‒ ¿Por qué no lo estaría? ¡Estoy bien! ‒ Lynn respondió, sin tener que volver a mirar.

Llegó a la cocina y, con algunos problemas, logró abrir la puerta del refrigerador y comenzó a mirar alrededor. ‒ Muy bien, vamos a ver lo que tenemos aquí...

‒ Ahh... ¿No quieres que uno de nosotros te lo traiga...? ‒ preguntó Leni, haciendo que la mitad de la familia mayor de edad se encogiera silenciosamente.

Lynn se congeló mientras buscaba un batido de proteína. Después de un segundo, continuó como si nada hubiera pasado.

‒ No, lo tengo, ¿por qué necesito que hagas eso? ‒ sacudió el batido y procedió a tomarlo, cerrando la puerta del refrigerador. ‒ Ya les digo, los hospitales NO tienen comida muy buena. ¡Todo sabe a cartón! ¡Puaj! ¿Verdad, Lily? ¡Puaj...! ‒ dijo ella, con la última parte dirigiéndose a Lily, en una voz típica de una "charla de bebé", sacando una risita a la beba.

‒ Ahh... ¡Bien! ‒ dijo Lincoln.

Todo el mundo estaba tan confundido. Lynn estaba actuando tan... feliz, como si nada hubiera pasado.

"¿Acaso estará bien...?", pensó Lincoln.

Lisa se acercó a Lynn, que estaba tragando su batido.

‒ Lynn, si quieres, me gustaría hablar sobre tu estado emocional.

Bueno, uno nunca podría admitir el hecho de que Lisa no fuera contundente. Por lo que, al ver adónde quería dirigir su discusión, el resto de los hermanos se congeló.

"¿Pero en qué está pensando?", pensó Lori.

Lynn, por un momento, fue tomada por sorpresa y procedió a mirar a su hermanita.

‒ ¿De qué estás hablando, Lisa?

Lisa suspiró, mirando un cuaderno suyo.

‒ Parece que estás experimentando algún tipo de represión de tus emociones. Es totalmente normal para una situación como esta, pero es importante ser honesta acerca de sus sentimientos.

Las hermanas y Lincoln observaron con horror. Se supone que, a pesar estar conscientes de su inestabilidad emocional debido a la presión de haber perdido su pierna derecha, ninguno de ellos le mostraría a Lynn su más pesarosa compasión ante esto, o inclusive hablar de ello en frente de ella. Ahora, la misión de discreción se estaba poniendo en riesgo, volviendo nerviosos tanto a ellos como a Lynn, y todo debido a la actitud impertinente de Lisa.

Lynn simplemente miró a Lisa por unos instantes.

‒ Lisa, cállate. ‒ prácticamente gruñó entre sus dientes, lo cual hizo que Lily se sintiera incómoda y se quejara un poco. ‒ No sabes de lo que estás hablando. ‒ Su voz era tranquila, pero goteaba con suficiente veneno para que Lisa se alejara.

Después de eso, Lynn trató de calmarse y comenzó a hacerle cosquillas a Lily para animarla de nuevo.

‒ Guau... Eso fue intenso... ‒ susurró Luna a sus hermanos.

‒ Al igual que el fuego en el circo. ¡Ja ja, ¿entienden?! ‒ bromeó Luan, a lo cual todos simplemente la ignoraron.

Lynn volvió a aplaudir, llamando la atención de todos. ‒ ¡Oigan! ¡¿Quién está de ánimos para algunos deportes?! ¡Probablemente hay un buen juego por allí! ¡Vamos! ‒ Ella se dirigió a la sala de estar, con el grupo siguiéndola.

Claramente, había algo malo con Lynn, pero estaba aún más claro que aún no estaba lista para hablar de ello. Los hermanos aún mantenían un acuerdo silencioso para no levantar sus mayores muestras de compasión de nuevo.


El resto del día fue así. Lynn estaba actuando como si nada malo hubiera sucedido. Ninguna de las otras hermanas o Lincoln plantearon ninguna discusión sobre sus sentimientos, o la pierna que le faltaba. Hasta incluso estaban demasiado asustados, en todo momento evitaron decir cualquier cosa que la perturbara en su desbordante "tranquilidad".

Más sin embargo, eso no evitó que en esa noche, cuando Lynn se iba a la cama... bueno, ella tuvo que solicitar ayuda, muy para su pesar.

‒ Lynn, ¿estás bien? ‒ preguntó Lincoln.

Lynn suspiró, mirando su silla de ruedas.

‒ Yo... eh... creo que sí.

Lincoln le ofreció una mano, que ella tomó alrededor de su espalda. Se apoyó en Lincoln mientras subía las escaleras, lo cual era algo que tendría que aprender a hacer por su cuenta y RÁPIDO. No le gustaba confiar en sus hermanos de esta manera. Ni siquiera ahora.

‒ Gracias, Linc. ‒ murmuró ella, cuando llegaron a la cima de las escaleras. ‒ Sólo necesito ir a mi habitación, tengo muletas debajo de la cama.

Lincoln asintió y la ayudó allí. Los tobillos torcidos y las piernas quebradas estaban lejos de ser inusuales para Lynn, así que ella guardó un par de muletas en su habitación. Para cuando Lincoln le alcanzó sus muletas, Lynn procedió a utilizarlas sin ningún problema hasta logró llegar a su cuarto.

Mientras estaba sentada en la cama, suspiró.

‒ Gracias...

‒ No hay problema, Lynn. ‒ dijo Lincoln, sentado junto a su hermana. ‒ Estoy feliz de ayudar, ¿sabes?

Resultaría algo hipócrita por parte del chico de mechones blancos decir algo así, de no ser que realmente era algo irrebatible. Haría cualquier cosa por sus hermanas, especialmente ahora que una estaba en estado inválido. Eso sin olvidar que le había hecho una promesa en el hospital.

Hubo una pausa incómoda, hasta que el chico logró romper el silencio.

‒ Lynn... ‒ exclamó.

‒ No. No empieces, por favor... ‒ suplicó Lynn, empezando a parecer molesta. No quería su compasión. Ella solo quería que las cosas volvieran a como solían ser.

‒ Lynn, esto no es saludable. ‒ contrarrestó Lincoln, dirigiendo una mirada contundente hacia ella. ‒ No soy un médico, pero sé que embotellar emociones como ésta no puede ser bueno para ti. Puedo estar aquí para que te desahogues, solo yo. Si eso es lo que quieres. ‒ Soltó un suspiro, para aligerar un poco su tono de voz, cuando vio que su labio inferior estaba volviendo a temblar de la desesperación ‒ No tienes que compartirlo todo, pero al menos puedo ser un hombro para que puedas llorar.

Tras esa declaración, Lynn se tomó su tiempo para pensar en ello. Dentro, sabía que era lo correcto. Ya no tenía por qué soportarlo, pues realmente se sentía tan vacía y muerta... que necesitaba a alguien.

‒ Bien... pero... sólo si realmente quieres hacer eso. ‒ Lincoln sonrió y asintió con la cabeza. ‒ Gracias, hermano... Es... ¿Está bien si empezamos ahora?

‒ Sí, deja salir lo que quieras, ¿de acuerdo? ‒ dijo Lincoln, envolviendo un brazo alrededor del hombro de su hermana.

Lynn respiró hondo y recogió sus pensamientos. Miró fijamente el espacio que faltaba donde debía estar su pierna derecha.

‒ Ahora me siento tan inútil ‒ murmuró, sonando tan carente de emoción como normalmente lo hace Lucy. ‒ Desde que era una niña, quería ser un atleta, en cualquier deporte, fútbol, béisbol, básquetbol... bueno, cualquier cosa.

"Bueno... excepto el golf. Qué deporte más aburrido".

‒ Y sin mi pierna... Simplemente, yo... ya no puedo hacer eso. Mis sueños se han ido... ¡Me los arrebataron tan injustamente! ‒ Lynn gritó esa última parte, empezando a romperse en su propio llanto. ‒ ¡¿Por qué me pasó a mí, Lincoln?! ¡¿Qué hice mal?!

Lincoln le dio a Lynn un cálido abrazo, dejándola llorar en su hombro. Sintiendo los movimientos de su hermano, ella procedió a rodearlo con sus manos.

‒ No hiciste nada malo, Lynn... A veces suceden cosas terribles a gente buena... No es justo... ‒ dijo, tratando de mantenerse fuerte para su hermana.

Así, los dos permanecieron así durante varios minutos; hasta que Lynn se secó y se quedó dormida en el hombro de su hermano, habiendo estado agotada todo el día.

Sonriendo un poco y separándose del agarre ya debilitado por el cansancio de su hermana, procedió a depositarla sobre su cama suavemente, y salió de la habitación.


Durante las próximas semanas, conversaciones como ésta tuvieron lugar en privado. Lynn abriéndose a Lincoln cada vez más, y él estaba allí para ella cada paso del camino.

Sin embargo, no fue hasta un día que cambió todo.

Lincoln vio un artículo que lo llevó a descubrir a un atleta al cual le faltaba una pierna, que jugó varios deportes a pesar de ello. Hasta incluso se sorprendió de que había eventos deportivos especiales para chicos como él, al igual que Lynn.

‒ ¿...realmente crees que puedo hacerlo? ‒ preguntó Lynn.

Lincoln le había contado lo que había descubierto, y le sugirió que lo hiciera.

‒ ¡Si, por supuesto! ‒ respondió Lincoln.

Los dos estaban en el patio trasero, mirando hacia el equipo deportivo plasmado en esa imagen del artículo.

‒ No lo habría sugerido si no pensara que pudieras... Aunque, por supuesto... vas a necesitar un entrenador... ‒ él sacó un silbato de su bolsillo, poniéndolo alrededor de su cuello.

Lynn abrió mucho los ojos.

‒ ¿Realmente harías eso por mí?

‒ ¿Para qué son los hermanos, Lynn? Ahora, ¡vamos, tenemos que empezar! ¡Prepara esas muletas y empecemos de una vez!

Lincoln sopló su silbato y, con un grito de "¡Sí, entrenador!", Lynn se preparó para el camino que tenía delante.

Uno que ella y Lincoln iban a tomar juntos, y con cada paso que implicaría sobrellevar... ante esta prueba máxima.


FIN