Desde el pequeño habitáculo donde la tenían retenida y gracias a la pequeña ventana que la ayudaba a escuchar todo lo que allí estaba sucediendo, Kate descubrió que Roscoe empezaba a estar muy nervioso y que alguien le estaba ganando la batalla. Ese alguien no podía ser nadie más que Richard. De eso estaba completamente segura. Hasta tenía cierta sensación de rabia y envidia por no estar viviendo en primera persona la resolución del caso que tanto trabajo y esfuerzo le había costado durante tantos años, pero confiaba en Castle y en su buen hacer.

"¡Vamos! Tenemos que salir de aquí. Vayan recogiendo todo. Nos vamos."

"Señor. ¿Qué quiere que hagamos con sus socios? A estas alturas ya tienen que estar…"

"Que se las apañen como puedan. Avisa solo a Ramos y Soremsen. Llama a mi contable y que saque todo el dinero de mis cuentas y lo lleve al helipuerto del Metilfe Building en una hora. Desde allí partiremos hacia un pequeño aeropuerto de mi propiedad a las afueras de la ciudad."

"¿Qué quiere que hagamos con ella?"

"Ese maldito escritor quiere seguirme hasta el infierno. Pues muy bien. Le daré motivos para ello."

En ese momento, Kate oyó como la puerta volvía a abrirse de nuevo. ¡Dios mío! Aquello era el final. Su final. Roscoe apareció en escena, ya sin ninguna máscara encima.

"Hace un rato que se quien es perfectamente."

"Pues muy bien. Porque mi cara va a ser lo último que vea en su vida, detective. Antes de irme usted y yo vamos a hacer un último viaje. Su compañero me ha amenazado con buscarme hasta en el infierno si le hacía daño. Y es ahí a donde pienso llevarla a usted."

Cinco minutos después habían introducido a Kate en la parte de atrás de una furgoneta. Mientras la transportaban a lo que suponía sería su muerte, Kate no podía dejar en pensar en Richard y en toda su familia. Un pellizco en su estomago y en su corazón la hacían desear un último beso, una última mirada que ya nunca se produciría. En aquellos momentos solo podía pensar en Castle y en como sería su vida a partir de ahora.

De repente, la furgoneta se detuvo y la sacaron a empujones del lugar. Era un descampado gigantesco que no reconoció en un principio. Estaba amaneciendo y a lo lejos podía ver las luces de Manhattan que invitaban a vivir un nuevo día que ella seguramente ya no vería.

"¿Sabe donde estamos? Este era una de mis grandes empresas que esperaba realizar cuando consiguiera ganar las elecciones. Pensaba hacer un gran centro comercial y de recreo para esta parte de la ciudad. Seguramente venderán los terrenos y lo dedicarán a otra cosa. Pero eso yo ya no lo veré. Usted, si. Al menos, su cadáver."

En ese momento, Kate observó horrorizada como sacaban de la parte de atrás de la furgoneta una simple caja de madera que colocaron en el suelo. ¡Dios mío! Aquel hombre la iba…

"Si. Es lo que esta usted pensando. La vamos a enterrar viva hay dentro. Antes de que le llegue la desesperación, la angustia, tendrá tiempo suficiente para pensar si hizo bien en hacerse policía para descubrir quien diablos mato a su madre y seguramente llegará a la conclusión de que no. En la última hora u hora y media en la que va a tener oxígeno ahí dentro se devanará los sesos pensando si han valido la pena los últimos doce años de su vida. Al menos para que no crea que soy un monstruo la enterrare con sus cosas ahí abajo. Es interesante lo que una detective de homicidios puede llevar en su bolso."

Kate luchó desesperadamente contra los hombres que la metieron bruscamente dentro de la caja, mientras que ella gritaba pidiendo auxilio sin resultado alguno y repitiéndole a Roscoe una y otra vez "Si ha valido la pena", "Si ha valido la pena".

_o_

Tom miraba preocupado a Castle mientras asistían a la reunión urgente que Montgomery, aquel extraño agente del gobierno y dos importantes miembros del FBI estaban celebrando en la 12. Mientras Montgomery daba las líneas principales en la estrategia a seguir a partir de la información que Richard y Tom habían conseguido, Castle miraba en silencio la silla donde Kate Beckett se había sentado durante los últimos siete años.

Desde que habían llegado a la comisaría y a pesar de que habían recibido felicitaciones prácticamente por parte de todos, Castle parecía haber entrado en una especie de trance y no prestaba ninguna atención a lo que allí se hablaba o se preparaba. Desde donde estaba, Tom podía observar como Castle tenía metida las manos en los bolsillos y toqueteaba nerviosamente lo que él supuso eran los dos estuches con los anillos de compromiso que Richard había comprado para Kate y para él.

"Me he puesto en contacto con el juez Parker y la jueza Smitn para que ellos supervisen todo nuestro trabajo. La comisaría 20 y la 7 nos ayudarán en las detenciones y todos los registros que sean necesario realizar para avanzar lo más rápidamente en este caso. Ni que decir tiene que los implicados son personas influyentes y en cuanto comencemos las detenciones los medios de comunicación se nos van a echar encima. No nos despistemos de nuestro cometido principal. Adelante."

Mientras todos empezaban a salir en todas las direcciones para realizar su trabajo, Castle permaneció sentado en su silla sin muestras evidentes de salir en ninguna dirección determinada. El agente del gobierno se acercó hasta él.

"Señor Castle. ¿Señor Castle?"

Castle pareció volver de una extraña pesadilla y miró al agente del gobierno con aprensión.

"Si… ¿Qué?"

"Hace una media hora el contable de Roscoe, uno de los hombres más influyentes e importantes de esta trama, ha empezado a sacar dinero de las cuentas del político y las esta dejando prácticamente vacías. Si yo tuviese que apostar por alguien en relación al secuestro de su compañera, apostaría por él. Es más, como usted sabe llevaba controlando a Wendell y todos sus movimientos desde hace tiempo y la última llamada suya que tengo registrada es precisamente a Roscoe hace ya bastantes horas."

"¿Qué quiere decirme con eso?"

"Que según el GPS del coche de Roscoe se dirige hacia Manhattan en este momento. Entre las muchas cosas que tiene nuestra bendita isla es un par de helipuertos y juraría que Roscoe se dirige hacia uno de ellos para huir en cualquier dirección. Es más, apostaría por el del Metilfe Building. ¿Quieres usted...?"

Tom se acercó hasta donde Castle estaba y le ofreció un chaleco antibalas. Castle lo miro en silencio por un momento sin saber que hacer.

"Vamos. Adelante. Siempre adelante."

_o_

Kate lloraba en silencio en aquella horrible cárcel que Roscoe le había preparado para ella. Había perdido la noción del tiempo en aquellos primeros minutos en los que había llorado y gritado de manera desesperada. Ahora había entrado en un estado de extraño sopor e intentaba concentrar todas sus fuerzas en administrar el poco oxigeno que suponía le quedaba.

"Intenta controlarte. Intenta calmarte."

Por mucho que lo intentara no dejaba de pensar en su horrible situación y en los recuerdos de toda su vida que se le amontonaban uno tras otro sin poder parar. Entonces lo oyó, justo a su izquierda. El IPOD que había comprado hacía unos días y que ahora estaba en su bolso. Le recordaba que tenía la batería baja.

"Batería baja. Batería baja."

Kate empezó a moverse intentando encontrar donde Roscoe le había tirado el bolso. Por fin lo encontró. Lo primero que saco fue una pequeña linterna que siempre llevaba con ella para casos de emergencia. La encendió y se sintió por unos momentos más tranquila. No tardo mucho en encontrar el IPOD. Como había supuesto este no tenía cobertura. Empezó a sentirse mareada y comenzó a llorar de nuevo.

"Mentiroso. Me dijiste que tenía cobertura en cualquier sitio. Mentiroso. Mentiroso."

_o_

Castle se agarraba con fuerza en el helicóptero especial de la policía que los dirigía hacia la torre del Metilfe Building. Lo habían cogido en medio de la calle donde el aparato había aterrizado ante la confusión de las personas que comenzaban un nuevo día en aquella mañana de martes nada corriente. Además de Castle y el piloto, Tom, nuestro agente del gobierno favorito, Ryan y Exposito completaban el equipo. El agente especial del gobierno intentaba hacerse oír entre el ruido de los motores del helicóptero.

"Estamos a punto de llegar. Si nos hemos equivocado, la azotea estará desierta y tendremos que buscar en otro helipuerto. Confiemos en que no sea así."

Desde su situación, Castle intentaba vislumbrar lo más pronto posible la azotea de aquel lugar. Entonces lo vio. Había un helicóptero preparado para despegar en cualquier momento. Todos empezaron a mirarse con aires renovados de esperanza. Si Roscoe era su hombre y estaba a punto de llegar a aquel lugar, hablaría. Vaya que si hablaría.