Disclaimer: Aclaro que, salvo las protagonistas (Autumn Skye y Valentina Gianinni) y algún que otro personaje suelto, los demás no son míos, son de Robert Kirkman y de todos los productores/ guionistas/ actores/ que hacen posible The Walking Dead. También aclaro que escribo para transformar mis ideas en una historia y para que ustedes la disfruten.


Antes de que lean este capítulo, queremos agradecer a las personas que han estado leyendo la historia. Mi amiga y yo, le ponemos mucho entusiasmo al fic, y nos emociona que lo lean. No duden en dejarnos un review con sus opiniones. Si no les gusta algo, o les gustaría que habláramos sobre algo en concreto comenten. Estamos aquí para aceptar cualquier tipo de crítica. Esperamos que les guste el capítulo. Gracias por leer.

No podemos dejar de agradecer especialmente, a las primeras lectoras que se animaron a dejar un review : CouslandGW, Nandita21unexplained , Vivi y Agus. Muchas gracias.


Capítulo 6 - Nuevos Rumbos

Cuando la conversación se dio por terminada, una leve estática tomo su lugar. Ahora solo se escuchaba la respiración de dos individuos en estado de alerta. Autumn decidió apagar el Walkie Talkie para no gastar las baterías, recordando la charla que habían tenido hacía un momento. No sabían en qué momento podrían necesitarlas.

Alargo su mano para recoger el bolso que había dejado atado al árbol y guardó dentro el aparato.

Alex la observaba sin hacer comentario alguno. En realidad, solo tenía la mirada fija en el horizonte, pero su mente estaba recapitulando lo que había sucedido. Todo el día había sido un gran desastre. Su cuerpo se estaba debilitando al pasar los días. Tres días sin comer, tres días sin poder dormir, tres días en los que correr y escapar parecía su única opción si no quería convertirse en uno de esos bastardos.

Hacía varios días que no encontraba gasolina o un lugar tranquilo para descansar. Tan solo tenía a "Mary Ann", su auto, y quizás era ella quien lo llamaba a una pequeña siesta, una que duró tres horas. Una pequeña horda de caminantes, hizo que acelerara su querido y fiel auto de manera frenética. Solamente quería escapar de ellos, y esto hacía que ignorara las consecuencias de su tonto acto.

Un caminante que lo tomó de sorpresa golpeándose contra la ventana del copiloto, hizo que girara el volante con la intención de hacerlo volar. Aquella imprudente acción casi le costó la vida. Su auto había volcado, él se encontraba mareado, y desorbitado.

Fueron los gemidos de los caminantes lo que lo volvieron a ubicar en la realidad. Intentaba salir del auto, cuando un agudo dolor traspasó su pierna derecha. Para su suerte, solo era un corte, no demasiado profundo pero que dolía horrores. Maldijo a la estúpida de Mary Ann, y a él mismo, por destruir a su hermosa Mary Ann.

Cuando pudo salir del auto, corrió lo más rápido que su pierna le permitía. Se adentró en el bosque sin pensar lo que podría haber allí dentro, pero quizás podría encontrar algo interesante, como otra horda intentando comérselo hasta que una chica pelirroja encima de un árbol le dispara al caminante que intenta morderlo aunque claro, casi dándole a él también. Pero eso no pasaría, ¿Verdad? El maldito ruido que provocaba al pisar las hojas secas, hicieron que un par de caminantes comenzaran a perseguirlo…entonces sí, sucedió la historia y el resultado se encontraba a su lado, abriendo lo que parecería ser un paquete de carne seca. La miró detenidamente. Ella tenía un cabello color fuego que resaltaba aún en la oscuridad. Tenía ojos celestes, sin embargo, estaba llena de pequeñas pecas y eso hacía que desviara su atención. No le parecía atractiva, tampoco desagradable, pero no sería alguien con quien podría tener una noche en el asiento trasero de Mary Ann, o cualquier otro coche. Quizás con algunas copas de más, pero… tampoco es que tuviese las mejores cualidades. Tenía un cuerpo esbelto, y unos no tan pequeños pechos, sin embargo no parecía haber hecho ejercicio en años, entonces cada vez comprendía menos a esa muchacha. ¿Cómo había sobrevivido? Tampoco su personalidad le favorecía mucho. A veces podía ser demasiado desconfiada, pero a veces podía llegar a ser verdaderamente molesta. No soportaba las personas que contaban todo hasta con el más mínimo detalle, sin embargo ahora estaba junto a ella. Y a veces era tan ignorante con el mundo que la rodeaba… pero sentía que había algo detrás de todo lo que componía a aquella chica.

Autumn debió de sentir la mirada que Alex le dirigía, puesto que se giró para mirarlo y le preguntó:

— ¿Quieres un poco?

Alex estaba hambriento. Pero era demasiado cabeza dura y orgulloso como para decirlo, así que solo se encogió de hombros.

Autumn negó con su cabeza divertida, no creyendo la inmadura actitud de su desconocido compañero, mientras que partía a la mitad el trozo de carne seca, y le entregaba una de las mitades a Alex.

-No tengas miedo, no serás uno de ellos por comer un poco de carne seca- rio Autumn con la voz baja.

Alex bufo por lo bajo, y se llevó la carne seca a la boca. Le dio un mordisco y sintió que estaba en el paraíso. Hacía demasiados días que no comía, estaba demasiado hambriento.

—No sé cómo puedes estar tan tranquila...—expresó Alex con dificultad, ya que aún tenía la boca llena de carne.

-¿Debería?- contestó con picardía la joven pelirroja.

Alex termino de tragar su porción de la carne, y la miró a la chica no pudiendo creer lo que escuchaba.

— De hecho, si. — determino Alex. —No deberíamos estar aquí… esto es muy peligroso. — Alex analizó el lugar con su mirada. Todo estaba oscuro y era imposible saber que había más allá.

Autumn escuchó las palabras de Alex, intentando comprender el temor del chico, aunque sin poder lograrlo. Si, estaban encima de un árbol, escondidos de "personas" que amaban la carne fresca, pero estaban seguros, ¿No?

-¿Crees en el destino, Alex?...-el giro rotundo de la conversación hizo que Alex se desorientara por unos segundos. Esa chica sí que era… extraña.

Alex se debatió mentalmente si contestar o no, pero al final decidió que lo haría. Quería ver con que salía esa chica Otoño.

—Eso del destino es una completa basura. Actuamos como queremos, sin importar las jodidas consecuencias. Y si en verdad, el destino estuviera escrito, pues... la verdad es que el que lo ha escrito es una maldito psicopata. —respondió Alex, luego de pensarlo.

-Entonces, si no crees en el destino… ¿Por qué dices que no deberíamos estar aquí? Como si debiéramos estar en otro lugar. Alex, no tenemos lugar a donde ir. Quizás algún día algo nos dé la señal de seguir caminando, ¿pero de verdad crees que hay un mejor lugar? Si lo crees, puedes marcharte. Destino o no, no te voy a atar a seguir conmigo.

Alex se quedó mirando a Autumn fijamente, y luego hizo una mueca de confusión.

— ¿Has tomado drogas? —le preguntó súbitamente. Su costilla policial salió a la luz muchas veces, pero es que no había otra explicación para que esta chica hablara tanto y dijera tantas cosas extrañas.

-Lo que digas. Solo quiero hacerte entender, que si quieres marcharte puedes hacerlo. No sé si el vendaje funcione, pero por lo menos ahora tienes algo en la pierna y ya comiste. Lamento si te asuste, Alex…-contestó con sinceridad. Lo que Alex no sabía es que Autumn tenía una batalla dentro de sí, pues una parte de ella quería estar sola mientras que otra rogaba por tener un par de ojos a su lado.

Alex se sintió culpable de ser tan rudo con ella. Esta chica lo había salvado, curado y alimentado. Lo menos que merecía era un poco de gratitud.

—Lo siento. —Se disculpó tratando de que en el tono de su voz se notara su sinceridad. —Es que me tomaste de imprevisto. Yo solo decía que deberíamos ir a un lugar cerrado para estar más seguros.

Eso tomó de imprevisto a Autumn. Ella pensó que Alex se alejaría, sin embargo hizo todo lo contrario.

— ¿Lo dices de verdad?- preguntó con asombro mientras el brillo de la sorpresa se veía reflejado en sus cristalinos ojos.

Alex no pudo evitar sonreír.

— ¿Porque te sorprendes? Ahora somos un equipo…Debemos permanecer juntos.

Autumn no pudo evitar responder con otra sonrisa. Si, aquel chico podía ser molesto, pero había una bondad dentro de él que ella podía sentir radiante, fuerte.

Alex se rio por lo bajo al ver como aquella conversación había tomado rumbos diferentes. Desde un intento de sobrevivir, al destino, luego una pequeña confrontación y luego… un confirmación de que ellos eran un equipo que debía permanecer unidos.

Alex tenía la intención de decirle a Autumn que debían de dejar de sonreír como dos tontos, cuando una pequeña luz verde llamó su atención.

—Autumn, tu bolso está brillando…

— ¿Qué? ¿Cómo?...-Autumn se encontraba desorientada. Recién estaba sonriendo y ahora estaba tratando de captar que el Walkie Talkie necesitaba ser contestado. Autumn prendió el aparato y subió levemente el volumen.

Alex y Autumn se pegaron al aparato tratando de escuchar. Al principio la señal era muy mala y todo se entrecortaba, hasta que de un momento a otro, la señal se estabilizó y la voz de Valentina surgió.

—No puedo hablar demasiado. —comenzó diciendo, mientras que Alex y Autumn se daban cuenta de que la voz de aquella muchacha iba acompañada del sonido de disparos.

— ¿Que está sucediendo, Valentina?—pregunto una muy preocupada Autumn.

—Todo el mundo se volvió loco aquí. Max y yo trataremos de escapar, y tú necesitas alejarte de donde estés.

La conversación que había tenido con Alex segundo atrás vino a su mente.

—Los disparos atraerán caminantes, y no es seguro que te quedes en el bosque...—explicó Valentina.

—Eso no es tan simple. No tenemos donde ir. —el pánico en la voz de Autumn se comenzaba a notar. Una mano en su hombro, hizo que se tranquilizara. Alex escuchaba la conversación, mientras que en su mente pasaban algunos posibles lugares para ir.

—Sigue al grupo, Autumn. Síguelos...—pidió Valentina antes de que la conversación se detuviera por completo.

-Pero ya deben de estar demasiado lejos…-respondió la pelirroja con miedo en su voz. Un tiro se escuchó. Autumn abrió los ojos de par en par.

— ¿De que está hablando?

—En la tarde, antes de que llegaras…—Autumn hizo una pausa…— escuché un grupo a lo lejos. A los pocos segundos los pude ver. Son las únicas personas que he visto en mucho tiempo...— por primera vez Autumn no habló tanto. Quizás el estar nerviosa le servía.

— ¿Tu sabes dónde están?—le preguntó a Alex, asimilando la respuesta de su compañera.

—Sé hacia donde se dirigieron, pero nada más…

—Has escuchado a tu amiga...—señaló Alex, comenzando a bajar del árbol, no sin un poco de dificultad por la herida de su pierna. — Necesitamos irnos de aquí...

— ¿Estás seguro? ¿Puedes moverte?- Autumn se demostraba preocupada, asustada… Sabía que no estaba entrando en pánico, sin embargo la sensación era terrible. Alex asintió con su cabeza.

—No te preocupes por mí. Estoy bien. —respondió, quitándole importancia.

-Eres testarudo…-resopló Autumn. Sabía que no valía la pena insistir con personas como él.

—Sí, sí. Como digas. Ahora, baja para que podamos irnos de una buena vez. — y alli, estaba otra vez, el conocido Alex.

-Un paso hacia delante y él cree haber dado más de 10…-contestó con ironía la joven Skye.


Habían recorrido lo que parecía haber sido el mismo infierno. Entre la oscuridad, y la maleza debían prestar mucha atención y ser precavidos. Se habían encontrado con pocos caminantes, pero estos dieron batalla con sus cuchillos y navajas, intentando ser lo más sigilosos posibles. Finalmente, Autumn dijo que habían llegado al lugar, después de haber pasado interminables horas intentando seguir el paso de las huellas de los vivos y diferenciarlas de entre los muertos. Ambos sabían que estaban arriesgando todo por una simple suposición, sin embargo, el mundo en el que vivían requería de sacrificios y por más que a nadie le gustase esa idea...debían actuar.

Alex y su extraña compañera se abrieron paso a través de la maleza descuidada y viva y se quedaron con la boca abierta al ver el imponente edificio que se levantaba frente a ellos, y lo que más les asombró fue el ver que había un pequeño lugar por donde podrían tener acceso. La suerte estaba de su lado, ambos lo sentían de esa manera...

Ambos intercambiaron un par de miradas. Sabían lo que debían hacer. Autumn suspiró. Hacía tiempo que no quitaba su triste trasero de aquella rama. ¿Qué se sentiría tener un poco de indeseada aventura?