Entre sus pensamientos, Anthony se quedó dormido por un momento pero sus sueños
fueron interrumpidos por una vibración que provenía del bolsillo de su pantalón,
rápidamente metió su mano en el sacando su teléfono y saber quien era el culpable de la
interrupción.

Era Kalel.

— Anthony, ¿cómo estás? -escuchó la voz de su novia-
— Kalel...-respondió con pesadez- Ian,,,-su voz flaqueó nuevamente-
— ¿Qué sucede, Ant? -respondió un poco asustada- ¿dónde estás?

Kalel's POV

En cuanto Anthony me dio la dirección del lugar, salí lo más rápido que pude. Me
sorprendí al saber que se trataba de un hospital y más aún en el área de emergencias.
Ahora podía comprender por qué él estaba tan preocupado.

Llegué dentro de poco al hospital y gracias a la recepcionista pude encontrar la sala de
Esperas. A penas entré en ella divisé el lugar donde Anthony estaba, caminé hacia él y
pude notar que su mirada esta fijamente en el suelo. Grité su nombre pero al parecer no
fue capaz de escucharme así que me acerqué mucho más para volver a nombrarlo y esta
vez sabía que no había forma de que no me escuchara.

Volteó su cabeza lentamente y su mirada estaba entumecida. No sabía que le ocurría así
que aceleré mi paso hasta quedar a pocos centímetros de él, lo llamé nuevamente
logrando que posara su mirada en mí; ahí pude ver lo que tanto escondía: su mirada. Era
la mirada más triste que le había visto en toda nuestra relación, sus ojos se humedecieron
poco a poco y bajando nuevamente su vista, pequeñas lágrimas adornaron su rostro.

Me acerqué para poder abrazarlo pero cuando iba a hacerlo pude visualizar algo que
tenía entre sus manos y que antes era lo que miraba con tanto cuidado.

Esperaba que mis ojos me engañaran y que en realidad sólo fuera algún amuleto o algo
brillante reflejándose, pero lo que pude distinguir, fueron unas gargantillas.

Gargantillas de pareja.

Pretendí no haberlo visto, no era el momento.
Así que sólo me senté a su lado y posé mi mano en su espalda acariciándolo. Él al sentir
esto recostó su cabeza sobre mi hombro y pude percibir como poco a poco se
humedecía.
Pero al parecer conseguí tranquilizarlo un poco ya que concilió el sueño.

Coloqué su cabeza suavemente en el respaldar de la silla, cuidando no despertarlo y
luego me levanté al notar que una de las enfermeras pasaba frente a nosotros.

— Disculpe -volteó a verme- puede...decirme ¿dónde se encuentra Ian Hecox?

Ella comenzó revisar una gran lista que llevaba con ella y luego de un momento me
respondió,

— Al parecer fué trasladado a cuidados intensivos -respondió-
— ¿Qué?...-sentí que mi sangre se congeló-
— El doctor le puede dar más detalles, él aún se encuentra en emergencias pero en
cuando salga le informará de todo

Mi cabeza ahora era un completo lío, me quedé mirando al suelo sin poder pensar en algo
específico.

— Gra...gracias...-apenas logré murmurar-

Ella siguió si camino y yo aún estaba ahí luchando por mantenerme en pie.
Volteé a ver hacia donde Anthony dormía plácidamente y me encaminé hacia él
temblando.

Me senté a su lado nuevamente.
Intentar asimilar lo que la enfermera me había dicho era todo un reto para mí. De pronto
escuché un sonido de algo metálico chocando contra el piso rápidamente mis ojos se
posaron en el lugar que mis oídos indicaban, me di cuenta que mis ojos no me engañan
ya que lo que había sonado eran las gargantillas de pareja que Anthony antes sostenía.

Las recogí.
Y si pensaba que nada más me sorprendería, estaba muy equivocada.
El vuelco en mi corazón fue tan grande que apenas pude respirar.
Lo comprendí al ver las iniciales en los dijes, comprendí que no estaba imaginando
cosas.

...y ahora era yo la que estaba llorando.

Entre mis sollozos ahogados decidí guardarlos en mi bolsillo.

Story-Writer's POV

El doctor salió de la sala justo cuando Kalel suspiraba. La puerta resonó lo suficiente
como para sobresaltarlos tanto a ella como a Anthony, éste apenas los divisó se
aproximó.

— ¿Ustedes son familiares del Sr Hecox? –preguntó fríamente-

Anthony iba a decir algo, pero Kalel le tomó la delantera.

— Yo soy su hermana, Kalel Hecox y él es su amigo, Anthony Padilla -dirigiéndose al
extrañado de su novio-

El doctor los miró para luego anotarlos en lo que parecía ser una bitácora.

— Ya veo -los miró nuevamente- pues verán...es difícil decirles esto...pero el paciente
presenta varios daños nerviosos que afectaron a su cerebro no gravemente, pero lo
suficiente como para mantenerlo inconsciente...

Las palabras del doctor eran como balas al corazón de ambos.

— Doctor...-inrerrumpió Anthony con la vista en el suelo- ¿él,,,está vivo? ...¿se
recuperará?...

Kalel sintió una horrible opresión en su pecho mientras que el doctor mostró un gesto
cansado.

— Debo decir que el Sr Hecox muestra una gran fortaleza -lo miró fijamente- él sigue
vivo...ahora mismo lo hemos trasladado a cuidados intensivos -hizo una pausa- sobre si él
se recuperará...todo depende de su resistencia...

A Anthony se le congeló la sangre.

— En...tiendo...-susurró-

El doctor cerró su registro y se dirigió a ellos nuevamente.

— Agradecería si alguien de su familia se pudiera quedar con él -los miró- es mejor que en
estos casos alguien de confianza nos acompañe siempre
— Yo me quedaré -dijo Anthony de inmediato-
— Umm disculpe, pero ¿no sería mejor que se quedara su hermana?

Kalel se sorprendió.
— ¡Oh no! -exclamó- en cuanto a eso, será mejor que Anthony se encargue...-lo miró- él le
conoce mejor -respondió tristemente-
— Muy bien –contestó impresionado-...en cuanto pueda, venga a la sala, por favor -dijo
antes de marcharse-

Ambos miraron como él se alejaba, pero luego Kalel volvió a ver a su prometido.

— Anthony...lo siento -dijo tristemente-

Él la miró pero luego su vista cayó al suelo.
— Todo es mi culpa...
— Oh bebé…no es tu culpa -dijo de inmediato-
— ¡Lo es! -interrumpió- lo ignoré completamente...y aun cuando él…estaba sufriendo tanto -
posó la mano en su boca deteniendo los sollozos que luchaba por salir-

Kalel miró al suelo y suspiró tristemente.

— Regresaré a casa, Anthony –se volteó sin decir nada más y comenzó a caminar-

Anthony's POV

Miré como Kalel se alejaba de mí, realmente no me interesaba detenerla, no podría
preocuparme por ella ahora y cuando finalmente se perdió entre la multitud miré hacia
donde el doctor se había dirigido y me quedé estático por un momento; tenía tanto miedo
de ver a mi mejor amigo rodeado de máquinas y medicinas que el sólo pensarlo me
daban ganas de llorar.

Aun así quería estar a su lado y lentamente comencé a caminar. Miré hacia una de las
enfermeras que portaba en su mano, lo que parecía ser una lista, me acerqué para
preguntarle acerca de Ian, ella me miró como si ya me hubiese visto antes; hizo un gesto
para comenzar a revisar la lista que tenía y mientras lo hacía mi corazón palpitaba
fuertemente.

— Él está en cuidados intensivos -dijo después de un rato-
— Lo sé…-respondí tímidamente- pero no sé donde está eso...

La enfermera resopló con cansancio.
— Te llevaré, sígueme -me dijo-

Advertí en su voz que estaba un poco molesta.
Comencé a seguirla, realmente no estaba muy lejos, pero entre los pasillos que
caminamos, pude percibir desesperación y dolor. Me di cuenta que no había pensado en
los hospitales de esa forma y tampoco había imaginado que los detestaría tanto, pero tal
vez la razón era de que nunca antes había estado en uno, hasta ahora.

Mi cuerpo se movía automáticamente, mi corazón latía tanta fuerza y rapidez que mi
cabeza dolía. De pronto la enfermera se detuvo y se volvió hacia mí paralizando los
pocos sentidos que me quedaban.

— Aquí es la sala -me dijo- no manejo la habitación de donde el paciente está
exactamente...pero no se preocupe, son pocas habitaciones.

Lo que dijo me erizó la piel, juro que pude notar una pequeña sonrisa sádica mientras me
lo decía. Ella comenzó a caminar en dirección contraria y yo me adentré hacia lo más
oscuro de esa sala. Observé que cada puerta contenía el número, el nombre del paciente
y su condición. Cada entrada para mí era una punzada en mi ser, me sentía mareado pero
sabía que no estaba enfermo; sólo era el miedo que me consumía.

A pesar de todo, la enfermera tenía razón, en poco tiempo pude encontrar la habitación.

La antepenúltima, ahí estaba.

"Ian Hecox 26 años"
"Automedicación, consumo excesivo de analgésicos
Cortaduras graves en varias partes del cuerpo"
"Afección: Al sistema nervioso central"
"Causas: Convulsiones varias y pérdida de la consciencia"

Story-Writer POV

Anthony pudo sentir como su mente se ausentaba de su cuerpo, entonces miró a Ian en el
suelo cubierto con la sangre que brotaba de sus miembros, de nuevo.

Escuchó que la puerta se abrió
— Sr Padilla

Era el doctor quien lo trajo nuevamente a la realidad.
— Estaba a punto de ir a buscarlo -se acercó hacia él- necesito darle los detalles ¿quiere
entrar, por favor?

Gran parte de él no quería hacerlo, tenía miedo, pero no podía negarse y sin contestar lo
siguió.

Los microsegundos que tomaron entrar a la habitación fueron como minutos para Anthony,
fotograma tras fotograma. Ahí estaba Ian, sin la sangre desbordando por su cuerpo, claro,
sólo que ahora estaba cubierto por cicatrices y moretones bastante notables.

Escuchó la máquina que tomaba los pulsos de su corazón, registrándolos con su leve
pitido.
Las vestiduras blancas, su mano descubierta y conectada a lo que parecía ser un porta
suero.

El olor a medicina.
La Máquina que registraba la vida de su amigo.

No pudo más con eso.
Ignoró la presencia del doctor y se acercó hacia Ian mirando fijamente su rostro, el rostro
que antes solía ver a diario con una sonrisa, el rostro que al observar podía sentir
tranquilidad. Ese pálido pero hermoso rostro, ahora estaba lleno de dolor y sus claros
ojos azules que dispersaban toda soledad, estaban cerrados sin saber si algún día los
vería nuevamente.

Las lágrimas siguieron después de un suspiró fuerte e inesperado, se inclinó y con sus
manos sostuvo la mano descubierta de Ian la cual estaba algo fría y la apretó ligeramente
mientras los sollozos reprimidos salían sin control.

El doctor finalmente lo miró compasivo, acercándose a él posó su mano en el hombro de
Anthony, esperando que el gesto le ayudara de alguna forma. Anthony al sentir eso volvió
en sí, se sintió apenado por mostrar su dolor; sin embargo sólo enjugó sus lágrimas y
soltó la mano de Ian para voltear hacia el doctor quien ya lo miraba con empatía.

— Su nombre es Anthony Padilla, ¿cierto?
— Si...-respondió débilmente-
— Bien, tome asiento -le indicó mientras él hacía lo mismo-

Anthony obedeció ensimismado.

— El paciente, recibió una serie de daños en sus nervios cerebrales, producto de los
cortes que él mismo se realizó en varias partes de su cuerpo, no sin antes realizarse una
sobredosis con varios tipos de analgésicos -dijo mientras miraba su registro-

Anthony no quería escuchar nada más, sus lágrimas amenazaban con volver a salir.

— Pero la razón de por ahora se encuentra inconsciente es básicamente debido al nervio
que se vio afectado en uno sus cortes -continuo- logramos desinfectar su cuerpo, parar la
hemorragia y curar varias de ellas pero aun así no pudimos restablecer su conciencia, por
lo tanto él sigue vivo Sr Padilla, pero tememos que la línea de vida o muerte para él es
muy delgada

Anthony respiró con pesadez ahogando las lágrimas que luchaban por salir, estaba al
borde de perder la calma.

— Se va... ¿se va a recuperar? -lo miró con sus ojos humedecidos-
— Eso, ya no depende de nosotros...

La sentencia,
Esa fue la sentencia que llevó a Anthony a su límite.

— ¡¿Me está diciendo que morirá?! -preguntó con alteración-
— No lo sabemos, todo depende de la fortaleza que tenga desde ahora…
— ¡NO PUEDE DEJARLO ASÍ NADA MÁS! –levantándose exaltado de la silla
bruscamente- ¡TIENE QUE HACER ALGO, MALDITA SEA! -y nuevamente su llanto volvió
a salir ahogando su voz en un sollozo-

El doctor lo miro nuevamente con dolor.

— Créame...que si se pudiera hacer algo más, con gusto lo haríamos -le declara-

Anthony trato de ocultar su rostro pero no podría parar de llorar.

— Pero...él aún no está muerto Sr Padilla...usted si puede ayudarlo -se acercó y puso su
mano en el hombro de Anthony- estando ahí para él...

Si Anthony trataba de ocultar su dolor, no había previsto que las palabras de doctor harían
que fuera más imposible aún el hacerlo.

Eventualmente el doctor se retiró de la sala.
Anthony se quedó a solas con Ian.
Él sólo miraba atentamente el rostro dañado de su amigo...pero ya sus lágrimas se habían
secado. Miró hacia un costado, ahí estaba la máquina que registraba sus latidos, cada
pitido era como una cuenta regresiva.

Con lentitud se acercó hacia Ian, mirando el subir y bajar de su pecho frágilmente y sus
labios cubiertos de moretones leves.

Se inclinó hacia él y sostuvo su rostro con sus manos con timidez.

— Perdóname, Ian...-musitó-

Siguió mirándolo y poco a poco unió sus labios con los suyos.