13 de octubre de 1976

Al parecer las cosas por mi grupo de amigos se estaban poniendo en orden y todo estaba normal…demasiado normal.

Aquella mañana tocaba pociones y como ahora estamos en tiempos normales, la poción no me salió bien. Misterios de la vida. Al profesor Slughorn no le hizo mucha gracia que me cargara sus arañas de reserva para nada. Así que se estresó tanto conmigo que le pidió ayuda a una de sus alumnas predilectas, Hayley Nickelsen. Nos pidió hacer la poción pimentónica, que cura la gripe. Por lo menos me serviría de algo para ser sanadora en San Mungo.

En Defensa Contra las Artes Oscuras, Encantamientos y Transformaciones me fue relativamente bien.

Y, por fin, a comer.

Mientras comía se acercó mi hermana (se que no había mencionado su existencia en Hogwarts pero tiene 13 años así que va a tercero, en Gryffindor, claro esta.) para pedirme ayuda. Estaba loca.

- Cristina ayúdame, por favor. El profesor esta loco, quiere que prepare la poción más ultra complicada que existe yo sola. Y no se me dan muy bien las pociones…

- Pero Lidia a mi no se me dan bien las pociones, ¿no hay alguna amiguita tuya que sea buena?

- Pues no. Algunas son algo mejores pero no pasan de ahí.

Mi hermana se fue cuando le prometí que le encontraría a alguien de su edad para que le ayudara.

Me encontré con Hayley en la biblioteca para hacer el trabajo de pociones. Estaba con su prima o hermana o vete tu a saber, solo sé que tienen el mismo primer apellido y que esa chica se llama Dakota y va al curso de mi hermana.

- Mi prima es buena en pociones y nos ayudará. – me ha resuelto una duda y me ha dado una solución, Hayley ayuda sin darse cuenta.

- Entonces si eres tan buena en pociones ¿aceptarás ayudar a mi hermana para un trabajo?

- Por mi encantada, ¿Quién es?

- Lidia Minelli.

- Oh, claro. – no parecía que le cayera muy bien, pero lo mismo me pasó con Cynthia y mira lo bien que nos llevamos ahora.

- Es muy maja. ¿Te ha pasado algo con ella?

- Gracias a ella no tengo amigos. – contestó no muy feliz que digamos.

- Mi hermana jamás quitaría los amigos a alguna persona.

- ¿De verdad la conoces? – eso me hizo reflexionar.

Así encontré a la persona que podría ayudar a mi hermana, una persona realmente inteligente en pociones. Solo había un problema: no se llevaban bien.

Acabamos la poción, quedó perfecta. Seguidamente fui a encontrarme con mi hermana que estaba hablando secretamente con James porque, éste, tendría problemas si sus amigos se enteraban. ¡Menuda tontería!

- Lidia, necesito hablar contigo. – dije directa. – James, tus amigos estaban viniendo hasta aquí… – antes de acabar ya se había ido. ¡Hombres!

- Bueno, ¿qué querías? – dijo ella con aparente indiferencia.

- He encontrado a quien te puede ayudar con pociones y es de tu edad.

- ¿Así? ¿Quién es?

- Pues…verás…es Dakota Nickelsen.

- ¿QUÉ QUÉ? Jamás en la vida le pediría ayuda a esa buena para nada. – gritó ella.

- ¿Qué te ha hecho?

- Existir. – dijo ella como si fuera lo más normal del mundo. – Vale, lo que pasa es que es una friki o como se llamen y si me ven con ella la gente empezará a hablar.

- Madre mía Lidia, que tonterías que llegas a decir. ¿Acaso la conoces? Puede que te sorprenda ¿no crees? Al menos inténtalo.

- Esta bien – refunfuñó. – Lo haré pero será en secreto.

Con aquello me conformé de momento. No sabía que mi hermana se dejaba llevar por los ideales, que son una auténtica tontería todos ellos. Lo único que hace es formar mal a la gente y se piensan que hacen lo correcto. Espero que le sirva de lección a mi hermana pasar un tiempo con Dakota.

Fui directa a mi habitación pero parecía que se había armado la Tercera Guerra Mundial. Estaba todo hecho un desastre. Y enseguida vi el por qué.

La poción que Lily estaba preparando se había derramado unas cuantas veces pero no por su culpa sino por la de Melissa que estaba paseando nerviosa por la habitación y tiraba todo lo que encontraba a su paso.

Tampoco ayudaba que Jennifer estuviera eligiendo algún vestido para ponerse, seguramente esa noche (se lo sonsacaré), y los dejaba todos tirados por ahí lo que hacía que la poción derramada se expandiera más.

- ¿Pero que estáis haciendo? ¿No os dais cuenta de este estropicio?

- ¡Hola Cristi! – dijo Lily tranquilamente. – Siento esto pero esta poción la tengo que hacer antes del Lunes de dentro de dos semanas y tengo que tenerla lista. Pero yo no lo he derramado…

- Ya lo veo, ¿se puede saber que te pasa a ti que estás todo el rato dando vueltas?

- ¿A mi? Nada…Esta bien te lo cuento. – no hay que hacer mucho esfuerzo para que Mel te cuente sus problemas. – Es que, verás…Sirius le ha pedido para salir a Flor, esa chica Hufflepuff a la que tanto odiamos. Y no puedo dejar que lo pase mal por su culpa.

- Yo no la odio. La que la odia es África porque quería quitarle el novio. Y me parece que lo que tienes tu son celos y lo sabes.

- ¡Qué dices! No digas tonterías Cristina. – ella miró a otro lado para no mirarme a los ojos, ella sabía que yo tenía razón.

- ¿Y a ti que te pasa tanto buscar?

- He quedado con Remus esta noche en la torre de astronomía para una cenita romántica o algo que me ha preparado y no se que ponerme.

- Jenni, Remus está coladito por ti. Le da igual lo que lleves, créeme, lo que le importará es que vayas.

Y Jenni se decidió al instante lo que se iba a poner. Pero el estropicio que habían montado en la habitación, lo tuve que recoger yo. Como no.

Estuve el resto de la tarde recogiéndolo todo. Mientras, Mel se fue a desahogarse a las cocinas y volvió tres horas después porque se quedó hablando con Kler que estaba por allí, dentro de poco será su cumple y le tenemos que organizar una fiesta. No se me puede olvidar.

Lily continuó su poción en la Sala Común de Gryffindor, para dejarme más espacio. Pero lo único que quería era librarse de limpiar y solo volvió cuando vio que los merodeadores se le acercaban.

Cuando Jenni se acabó de arreglar se fue a su cita con Remus, iba muy bien peinada pero al volver a la habitación parecía que la hubiera atacado un lobo.

Al acabar de limpiar, me tumbé en la cama y empecé a leer un nuevo libro llamado "Sentido y Sensibilidad." La primera página fue preciosísima, de las demás no os puedo decir nada. Mi hermana vino escopetada a mi habitación y tiró todos los pergaminos que yo acababa de recoger.

- Cri-cri tenías razón, Dakota es súper maja. – dijo ilusionada.

- Te lo dije. Entonces…

- No puedo. Me tacharían de rara o friki como a ella.

- ¿Te importa más lo que piensen los de más o lo que piensa la gente que de verdad te conoce?

- Lo sé, pero es complicado.

- Pues entonces intégrala en tu grupo, si tú piensas que es simpática los demás también lo creerán ¿no?

Así ayudé a mi hermana a encontrar un nueva amiga y esta si es normal no como las otras…pero eso es otra historia.

Por la noche todas las chicas de mi cuarto menos Blair, claro está, pensamos en la fiesta de cumpleaños de Kler. Tenía que ser la bomba porque iba a cumplir diecisiete años, la mayoría de edad. Esa edad que todos queremos alcanzar y que cuesta tanto…ya estoy desvariando…

A medianoche o así, cuando nos íbamos a ir a dormir. Apareció una lechuza en nuestra ventana, era del colegio así que provenía del interior de Hogwarts. Era para Mel. Se puso roja y sonrió. Luego Jenni se la quitó y Mel intentaba cogerla pero le era imposible. Jennifer es muy alta. Ésta se la pasó a Lily que me la pasó a mí. La leí en voz alta.

Querida Melissa,

Quiero que sepas que estoy enamoradísimo de ti, pero me da vergüenza que la gente se ría por ello. No puedo dejar de pensar en lo maravillosa que eres en todo el día. Me quedo embobado cuando te veo. No se que hacer…

Te quiere,

Tu admirador secreto.

Luego le empezamos a hacer la puñeta a Mel por la carta hasta que llegó Blair de estar con alguno de sus múltiples novios y nos hicimos las dormidas para no verla, pero nos acabamos durmiendo.

Ser friki es ser raro. Ser raro es ser diferente. Ser diferente es mejor que ser igual a los demás.


Disclaimer: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling.

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