UN DÍA MÁS
"En el vacío entre el ayer y el hoy se da lo irreparable del paso del tiempo"
María Zambrano.
La luz cálida y templada se colaba por esa triangular ventana que pertenecía al ático de ese excéntrico lugar, una ráfaga que calentaba la piel y recordaba lo hermoso que era el lugar, aún ahora perduraba la frescura de la noche anterior, de la lluvia calma y veraniega que mantenía vivos los bosques de Oregón. Se escuchaba el canto de las aves que comenzaban un día más, ese pequeño pueblo comenzaba a despertar, a seguir sus tranquilas vidas, la historia de siempre volvía a escribirse en Gravity Falls.
Lentamente fue abriendo los ojos, despejando la pereza que le pedía que permaneciera dormido un poco más, y sonrió, sonreía porque era simplemente feliz. Miró ese rostro que era igual al suyo pero al mismo tiempo mil veces diferente y que además tanto le fascinaba, se alegraba porque ella estaba entre sus brazos todavía dormida, sentía su tranquila respiración contra su pecho, podía sentir el suave tacto de su piel desnuda contra la suya, el olor a moras de su cabello, las curvas de su cuerpo disimuladas entre las cobijas. La siguió mirando, se daba cuanta de lo mucho que la quería, al diablo los tabús, las reglas sociales, la moralidad, al carajo todo eso, él realmente la amaba.
Acarició su rostro, dibujó con sus dedos las facciones hermosamente perfectas que ella tenia, la cicatriz de su ceja, los hoyuelos de sus mejillas además de su sonrojo, y rozo suavemente sus labios, esos labios tan suaves, esos labios en los que no le importaba perderse, hundirse hasta lo más profundo, eran esos labios los que le hacían conocer el paraíso. Ella abrió lentamente los ojos, se encontró con la intensa mirada de su hermano y su magnifica sonrisa, no pudo evitar ruborizarse, mas no dijo nada, esa luz que entraba por la ventana lo hacia parecer una visión de la misma divinidad, ella también acaricio su cara, despeino si es que era posible otro poco el cabello de su gemelo, siguió los puntos de la tan singular marca de nacimiento, punto por punto estrella por estrella, sabia que ese era el camino que ella debía recorrer, toco con su índice la nariz ligeramente respingada del castaño y rió cuanto este involuntariamente estornudo, jugó con la barba que crecía también desarreglada y luego también llego a los labios de su hermano, los recorrió con sus dedos, dibujándolos, remarcándolos, queriendo nunca olvidar esa forma, esos hermosos labios que no se cansaba de besar.
Se miraron unos minutos más, diciéndose sin palabras lo mucho que se amaban, él no lo resistió, necesitaba esos labios, esa lengua, ese sabor tan indescriptible pero maravilloso, ella no se negó, se dejaba llevar por el momento, no importaba que casi toda la noche anterior se hubieran entregado a su amor hasta desgastar la última de sus fuerzas. La besaba con voracidad, con un poco de furia, con pasión, con alegría pero sobre todo con amor, nunca imagino amar de tal manera a alguien, y mucho menos que ese alguien fuera su hermana gemela. Ella se detuvo por un momento, amaba esos labios hasta la locura pero no era suficiente, no, ella deseaba más, se colocó encima de él, comenzó a besar el cuello del castaño, bajando hasta sus clavículas, deteniéndose para acariciar su dorso, morder ligeramente su pecho, lamer un poco de su piel, estremecerse al sentir ese ligero sabor salado, no era únicamente el sudor acumulado del anterior encuentro, no, era más que eso, era la historia que compartían, las aventuras que vivieron juntos, las cicatrices hechas a lo largo de los años, pero era sobre todo el saber que ese joven, ese castaño misterioso era suyo. Siguió recorriendo el cuerpo de su hermano, llegó a su estomago, sintió cosquillas en la barbilla al sentir el vello, ese era un ligero augurio de lo que encontraría más adelante. Él miraba esa escena, lo hacia con tanto amor, con tal grado de devoción que se negaba a perder un solo instante de todo aquello, su espalda se arqueó al sentir el suave tacto, una mano traviesa comenzaba a jugar con sus partes más intimas, si dejar a un lado su otra tarea.
En un principio lo negaron con todas sus fuerzas, ese amor no podía ser posible, pero él siempre fue inteligente, tan inteligente para darse cuenta que luchar contra eso carecía de sentido, lo supo ese verano cuando cumplían trece años. Pudo rescatarla, pudo derrotar a Bill Cipher, y decidió que sobre el conocimiento, sobre el camino a lo desconocido, sobre el cariño a su tío estaba el amor que sentía por Mabel.
Los gemidos que se le escapan sonaban como una bella balada para los oídos de la castaña, el sabor de su hermano era algo de lo nunca se hartaría, envolvió con su cálida y húmeda lengua toda la creciente excitación del chico Pines, ahora y más bien desde siempre sabia que eran esas cosas que lo hacían enloquecer. Su ritmo tenia una cadencia natural, no era ni lento, ni rápido, era perfecto, ella deseaba recorrer cada centímetro, disfrutar toda la eternidad del cuerpo de su gemelo.
Miró los ojos de su hermano y supo lo que quería, fue un poco más rápido y profundo, siempre habían hecho eso, tenían eso, una simple mirada y entendían lo que querían, una mirada de complicidad y hacían una travesura, otra mirada y guardaban el secreto. Fue una mirada, una expresión sin palabras, un amor sin letras el que les dijo que ese primer beso en el ático de la Cabaña del Misterio después de salvar al universo, al comenzar a reparar los sentimientos y las ruinas de la familia Pines estaba bien, estaba bien besarse tiernamente una vez, después otra y otra más hasta perder la cuenta, en medio de esa oscuridad su anonimato, su silencio, su amor quedaba resguardado.
También sin que lo hablaran supieron que ese amor únicamente podía ser vivido en Gravity Falls, que en ese pueblo donde las criaturas más extrañas y los fenómenos indescifrables se reunían era el lugar que les permitiría vivir sus sentimientos, no dijeron nada al respecto durante el viaje de regresó a California, fue como si eso que ocurrió en el ático jamás hubiera pasado. En esos momentos volvieron a ser solamente hermanos, no hubo preguntas, no existieron las explicaciones, regresaron a sus vidas normales, dejaron atrás a la estrella fugaz y al pino, y continuaron viviendo. Si embargo al siguiente verano, el que los acercaba a los catorce años, en que se sabían del todo adolescentes, desde el primer instante en el que regresaron a lugar donde los esperan su par de tíos excéntricos, donde volvieron a reír con total libertad, dejando que el tiempo tomara su curso, que avanzara lentamente hasta llevarlos al abrigo de la soledad. La tarde le cedía el reinado a la noche, una vez más estaban solos en el ático, se miraron fijamente y sonrieron al unísono, ella corrió a sus brazos, él la abrazó fuertemente y comenzó a besarla, queriendo gastar en una sola noche las ansias, el amor y el infinito deseo por esos labios que fue celosamente guardado por un año. Ella sentía exactamente lo mismo, o tal vez por su propia naturaleza romántica lo anhelaba con más fuerzas, lo besó hasta perder el aliento, hasta que necesitaron decirse las palabras que hasta ese momento no se atrevieron a pronunciar.
-Te amo… -dijeron al mismo tiempo.
Comenzaron a reír, siempre le dio risa experimentar cierta sincronía, esa no era la primera vez que compartían la cama pero ahora todo era tan diferente, entre sus torpes caricias que delataban su inexperiencia querían agotar y al mismo tiempo alimentar su amor. Ese fue el primer verano donde Dipper y Mabel decidieron dejar de ser hermanos para poderse amar, sabían que eso no era posible pero siempre pensaron que en Gravity Falls todo puede pasar y eso sin duda incluía a su extraño amor.
El verano se terminó, una vez más su cumpleaños era la fecha señalada que marcaba el final, ambos estaban tristes, aunque ninguno de los dos lo dijera, debían de ser otra vez hermanos, debían de regresar a la realidad, en otro lugar sabían que no abría cabida para su amor. Pero ahora Dipper conocía a la perfección el sabor de los labios de Mabel, y ella conocía cada centímetro del cuerpo de su hermano, él tendría que conformarse con los recuerdos, con rememorar los pequeños gemidos de su gemela cuando él tocaba en los lugares correctos, ambos tendrían que vivir por todo un año pensando en todos los sitios donde se besaron, donde no se hartaban de decirse hasta el cansancio lo mucho que se amaban.
Dipper tendría que recordar el tacto suave de la piel de Mabel, la textura y forma de sus pechos que recién comenzaban a crecer, recordar incluso sus propias sensaciones, sus manos temblosas al deslizarse por debajo del suéter de su hermana, el sabor de su sangre cuando tuvo que morder su labios para que sus gemidos no delataran lo que pasaba en el cuarto de servicio de la piscina publica, si tendría que conformarse con recordar las manos de la castaña acariciando delicadamente su joven hombría pero sobre todo lidiaría con su frustración, y preguntarse a si mismo durante trecientos sesenta y cinco días por qué si lo deseaba con todas sus fuerzas no lo llevo hasta el final.
Se despidieron de todos sus amigos, como siempre dolía el tener que dejarlos sobre todo a Ford y a Stan, pero más que nada los hería volver a ser hermanos, en ese trato implícito sabían que no debían de existir las preguntas ni los reproches, ni los celos nada por el estilo pero tampoco podían estar las caricias, los besos ni las palabras de amor. No había cabida para las escapadas furtivas a la habitación de su hermana después de media noche, no podía robarle un beso a su hermano cuando creía que nadie los veía. No, eso no era posible porque a pesar de saberse solos en casa nunca dejarían que la más mínima posibilidad de ser descubiertos los separa para siempre, preferían jugar con la careta de la hermandad, del cariño fraternal, del amor familiar, y volvían a su disfraz de hermanos. Incluso saldrían, tendrían citas e inclusive un noviazgo, besarían otros labios, tocarían otros cuerpos con la firme esperanza de que un año se iría rápido, que una vez más regresarían a Gravity Falls y podrían volver a ser quienes realmente eran, más allá de Dipper y Mabel ellos era Estrella Fugaz y Pino eso siempre les decía que su destino era estar juntos.
Dipper sintió la proximidad del éxtasis, tocó ligeramente le hombro de su hermana para avisarle pero como desde las primeras veces que lo hizo ella dio un ligero gesto de lujuria y no se detuvo, siguió hasta tener toda la esencia de su hermano en la boca, reía internamente ya que siempre se pregunto el porque le agradaba tanto ese sabor. Él se incorporo y le dio una mirada un tanto retadora siempre le molesto de si mismo que en tantas ocasiones careciera del valor para tomar la iniciativa, aunque según él en las ocasiones más importantes lo había hecho sin dudarlo ni por instante. La tomo de las manos y la puso debajo de el, dio vuelta al cuerpo de Mabel y le dio unas cuantas nalgadas, ella no pudo evitar reír le parecía tan divertido que Dipper intentara "castigarla" cuando aquello únicamente la excitaba más. Después del supuesto castigo el castaño volvió a recorrer el cuerpo de su gemela, surcando cada centímetro de esa piel, sintiendo su olor dulce, su tacto delicado, deteniéndose para deleitarse con la forma y sabor de los senos Mabel, relamer la punta de estos e incluso morderlos un poco, al hacer esto sintió como el cuerpo de ella se estremecía, como se erizaba y sobre todo como un ligero gemido se escaba de sus labios.
Esos gemidos tan excitantes, tan incontenibles, tan sublimes, sólo podían provenir de los labios de Mabel, en el verano de sus quince años se hicieron incontenibles, insostenibles, tan ansiados por sus oídos que ese maldito año le pareció un jodido infierno, verla salir con todos esos imbéciles que ahora descubrían el tesoro que era su Estrellas Fugaz, verlos desear el cuerpo de su hermana cada vez más hermoso, cada vez más delicado. Dipper sabia que era su suyo, que cuando la castaña lo veía a punto de perder su voluntad y besarla, lo abrazaba y le decía al oído.
-Espera por favor, solo faltan un par de meses – estas palabras parecían regresarlo a la cordura.
Tuvo que conformarse con unas cuantas chicas, a veces sentía culpa cuando una de ellas preguntaba si la amaba y este respondía que si, después cuando se daba cuenta de que no podía con la situación terminaba con ellas. En más de una ocasión estuvo a punto de llamarlas Mabel, le dolía su llanto, pero más dolía no poder estar al lado de quien realmente amaba, así que seguiría jugando ese juego sin ganadores hasta poder estar de nuevo entre sus brazos.
Fue en ese verano cuando sus tíos decidieron que ya eran bastante grandes para compartir una habitación, con los años la Cabaña del Misterio había sufrido unos cuantos cambios sobre todo el aumento de un par de habitaciones. Mabel insistió en que el viejo ático seria de ella, simplemente por ahí estaban sus mejores recuerdos y sus manchas de moho favoritas, a Dipper se le asigno la habitación que le era contigua a la de su tío Stanford ya que el trato era que el durante los veranos sería su aprendiz, y Mabel la ayudante de Stan. Ambos fingieron sonreír y decir que eso no les importaba después de todo eso era lo habitual en California, ese noche cada uno paso bastante tiempo con su tío favorito, la castaña nunca se hartaría de las locuras de su tío, él era después de Dipper su segunda persona favorita en el mundo, sabia que con los años se había vuelto más cariñoso sobre todo con ella. Dipper por su parte estaba fascinado al poner su intelecto al cien porciento al lado de Stanford, si bien había decidido vivir la vida de un adolescente "normal" a veces se hartaba de tener que soportar esas mediocres clases, él en un solo verano aprendía lo que sus idiotas compañeros no serian capaces en toda su vida, así que el tiempo para ambos se fue volando. Mabel salió lentamente de la habitación de Stan dejándolo profundamente dormido, el coñac se le paso un poco de la cuenta, Dipper dejo a su tío en el sótano cosa que era bastante común, se había quedado dormido después de mostrarle su más nuevo experimento, en una coincidencia a Ford también se le había pasado un poco el coñac. La castaña bebía un vaso de leche en el sofá y veía un poco de televisión, cuando su hermano entro a la vieja sala de estar, la miró más no dijo nada, esa no había resultado ser la noche que ambos esperaron, ambos suspiraron y rieron al ver que Toby Decidido conducía un noticiero de poco rating en un canal local. El chico Pines se dejo caer al lado de su hermana, le dio un sorbo a su leche, dejo que sus respiraciones profundas llenaran el lugar, ese sitio parecía ser el más perfecto del universo porque le permitía estar a su lado, sintió un extraño dolor en el pecho, sabia que ese sentimiento lo producía su amor por ella, mientras crecía se daba cuenta de que ellos no podrían estar juntos por mucho más tiempo, que al terminar la preparatoria se separarían, él se volvería el aprendiz de Stanford de manera permanente, y ella muy probablemente volaría lejos a dónde la llevara su talento artístico además del dinero para la universidad que le daría Stanley. Sabía que nunca podrían pasear de la mano sin el temor de que alguien conocido los viera, jamás la podría besar en público, nunca le podría gritar al mundo lo mucho que la amaba, no podrían casarse, mucho menos tener hijos, pese a todo eso Dipper miraba su bello perfil y se daba cuenta que así fuera un segundo o una eternidad el tiempo a su lado seria el mejor de su vida.
En esas extrañas situaciones donde se atrevía a tomar la iniciativa, deslizo su mano por la pierna de su hermana la cual únicamente vestía un camisón morado con uno estampado de gatos multicolores, ella volteo y lo miro sonrojada, le sorprendía la astucia de Dipper sobre todo estando tan cerca sus tíos. Su mano siguió su camino y subió un poco más, acariciaba de una marera bastante inquieta y ansiosa la extremidad de Mabel, finalmente llego a su destino, se encontró "investigando" esa zona que si bien no le era del todo un misterio si deseaba descubrir todo lo que en ella se ocultaba. La castaña se sonrojo y mordió sus labios al sentir los osados dedos de Dipper jugar con su intimidad, comenzaba a sentir como su respiración se agitaba, como las palabras se entrecortaban y sobre todo el deseo de que su hermano no se detuviera.
-Dipper, por favor vayamos al ático -dijo Mabel suplicante.
Sin embargo el castaño silencio su boca con sus labios, ahora él saboreaba la boca de su hermana, encontró un ligero toque a chocolate de las galletas que había comido en la cocina sin que nadie la viera. Ella encontró en su hermano un ligero gusto a alcohol, de ese trago a escondidas que el dio al coñac de Ford antes de salir del laboratorio, sus besos eran cada vez más intensos, igual que sus caricias, ahora las manos de Dipper recorrían todo el cuerpo de Mabel, él se encontraba sobre ella, dominándola un poco, sabia que si le daba la oportunidad escaparía y se refugiaría en la oscuridad, pero él deseaba que ese momento en el que se volvieran uno no quedara del todo oculto, esa vieja sala era el lugar más público en el que podrían estar alguna vez. Le levantó el camisón hasta que sus senos quedaron descubiertos, Dipper sabia que Mabel jamás dormía con bra y eso era una ventaja para él, comenzó a besar los hermosos pechos de su hermana, a lamerlos, incluso a morderlos un poco, la castaña usaba ambas manos para acallar sus gemidos que cada vez se le escapaban con más fuerza y frecuencia de su garganta. Mabel se dejo llevar por las sensaciones que le provocaba Dipper y decidió que tampoco se detendría, levantó la playera del castaño para acariciar su dorso, se alegro de sentir como existía en el cierta cantidad de pelo en pecho, después deslizó sus manos hasta la espalda, estaba húmeda, cálida, mucho más ancha, no pudo dejar de pensar que su hermano pronto seria un hombre. Él se sentía algo torpe pese a haber iniciado el encuentro, pero más que torpe se sentía desesperado, había ansiado esa experiencia por tanto tiempo, había añorado con todas sus ansias ese cuerpo, que no sabia como continuar, deseaba esos labios, quería seguir deleitándose con su tierno sabor, pero al mismo tiempo quería seguir probando esas zonas prohibidas a la cual dicta la sociedad jamás debió tener acceso. Dipper seguía jugando con los senos de Mabel mientras que continuaba estimulando con sus dedos las zonas más sensibles, sentía una enorme satisfacción al darse cuenta del aumento de excitación en dicha parte, la castaña también podía sentir la evidente excitación de su gemelo rozando contra su pierna. Ella apartó lo aparto un poco, él por un instante temió que aquello fuera interrumpido pero lo que Mabel hizo fue desabrocharle los pantalones y con un risa coqueta le dijo.
-Yo también quiero tocar –ahora era ella quién llevaba la batuta, su mano se encontraba acariciando a Dipper, sintiendo su crecientes palpitaciones, la humedad y calidez que se desprendía y crecía en esa zona. Él era quien en ese momento bebía de contener sus gemidos, las hábiles manos de Mabel lo conducían por un camino lleno de desbordantes sensaciones, no es que no conociera esa sensación, de hecho cada vez que lo hizo en ese año fue pensando en ella pero ahora el saber que era su gemela, su hermana, su Mabel simplemente lo convertía en algo indescriptible. La besó con fuerza para ahogar el gemido que delataba el haber llagado a la cumbre de sus excitación, Mabel saco su mano y observo por un momento de lo que hallaba cubierta, vio a Dipper quien estaba sonrojado tal vez por haber terminado antes que ella, pudo escuchar algunas palabras de su hermano.
-Lo sien… -no pudo terminar su frase, al ver lo hacia Mabel simplemente las palabras desaparecieron de su boca. La castaña relamía la palma de su mano, paso su lengua por cada uno de sus dedos, saboreando la más primigenia esencia de su hermano para al final simplemente decir –Delicioso.
Dipper sonrió con cierta malicia, su hermana era mucho más atrevida que él en ese aspecto, le gustaba dejar escapar un suspiro cerca de la oreja del castaño porque sabia que eso lo encendía, cuando él pasaba mucho tiempo leyendo y comenzaba a sentirse ignorada tomaba sus materiales de pintura y con su usual vestimenta de un extravagante suéter además una falda, se dejaba caer en el suelo para comenzar a dibujar, sabia que haciendo eso sus bellas piernas quedaban expuestas o que incluso cuando fingía recoger un color dejaba que su hermano mirara un poco de su ropa interior. Pino se levanto del sillón y la dejo ahí sentada, Mabel se sintió desconcertada al verlo, después de todo él fue quien inicio todo eso, quedo frente a ella, la miro, recorrió todo su cuerpo con la mirada, después se arrodillo frente a ella, puso sus manos en la cadera de la castaña y deslizó lentamente su ropa interior, su gemela se sintió avergonzada al recordar que era rosa y llenas de corazones pero al chico Pines eso era lo último que le importaba. El rostro de Mabel enrojeció en su totalidad, aquella prenda era un simbolismo de la barrera final que ambos estaban por cruzar, Dipper separo lentamente la piernas de la castaña, ella ahora también tenia vello creciendo el lugares nuevos, su excitación creció aun más cuando pudo darse cuenta de la lubrica y evidente situación de la maravillosa intimidad de Mabel, deslizo sus dedos sobre la rosada entrada para recoger un poco de lo que de ella provenía, lamio sus dedos e hizo un registro mental de ello, no quería por ninguna cosa en el universo olvidar ese sabor. Al ver esto Estrella Fugaz intento cerrar las piernas, se sintió expuesta y por alguna razón indefensa, pero su gemelo no se lo permitió por el contrario incluso las separo otro poco.
-Dipper… vayamos… al… -intento decir una vez más pero tuvo que morder fuertemente sus dedos o sino delataría lo que pasaba en ese lugar, sintió como la lengua de Dipper entraba y salía de ella, como saboreaba y hurgaba en el lugar más sensible de su anatomía. Todo su cuerpo se estremecía, sus piernas temblaban, su respiración era tan irregular que creyó perder el conocimiento por una fracción de segundo, al mismo tiempo sus uñas se clavaban en los descansabrazos del sofá, no creía que esa sensación tan desbordante pudiera aumentar pero su gemelo le demostró que si era posible. Uso primero su dedo índice, entrando y saliendo lentamente de ella, alternando el uso de su lengua, después añadió al amigo de en medio al mismo tiempo que aumentó su velocidad y fuerza, después con un poco de ayuda de Mabel quien entre gemidos le indicaba hacia donde fuera encontró el lugar preciso y que estaba buscando, al estimularlo con sus dedos se dio cuenta de que el cuerpo de la castaña se arqueaba, sus piernas se tensaban y sobre todo los gemidos aumentaba, esos gloriosos gemidos que había anhelado escuchar por tanto tiempo. La castaña sintió que algo surgió desde lo más profundo de su ser, de su corazón, de su alma y recorrió todo su cuerpo, fue una descarga de emoción, de sensaciones tan fuertes, tan apasionadas, que la llegar a la cumbre sólo pudo pronunciar el nombre de Dipper.
El gemelo disfruto de ese espectáculo, no supo si era porque la amaba más que así mismo, pero el verla de esa forma le bastaba, en ese momento hubiera podido detenerse y tal vez nunca volver a hacerlo porque él abría sido el primero en llevarla hasta ese lugar desconocido. Pero tal vez ella siempre fue un poco más egoísta, no, ella no estaba dispuesta a dejar que eso terminara ahí, Mabel deseaba más, quería el cuerpo de Dipper, quería sentirlo en su interior, pero sobre todo quería amarlo, si, amarlo hasta los limites de la cordura, quería que estar a su lado para siempre.
-Dippy… hazlo por favor… -dijo mientras se quitaba el camisón. Quedo totalmente desnuda, quería que el primer y único hombre que la viera de esa manera fuera Dipper, quería estar unida a la persona que más amaba. Pino la observo, escucho su petición, él no podía negar que también lo deseaba, sin embargo el castaño pensaba todo, tal ese era su mayor defecto, sabia a la perfección que si eso pasaba jamás existiría el retorno, y más que pensar en él mismo no deseaba ver sufrir a Mabel. La castaña pudo ver la duda en los ojos de su gemelo, lo jaló hacia ella, enrollo su cuerpo sobre el de Dipper para que pudiera sentir su total desnudez, una vez más besó sus labios con pasión renovada, separándose únicamente para decir con una voz llena de determinación y deseo.
-Hazlo Dipper, no importa si el universo se destruye, sólo hazlo –dijo en el oído de su gemelo.
Él entendió a la perfección esas palabras, no importaba que todo estuviera en su contra, ellos se tenían el uno al otro y eso era más que suficiente, se amaban como pocos habían tenido el valor de hacerlo, amarse sobre todas las cosas, sobre lo establecido, sobre lo que se considera correcto, era el mirarse a los ojos y saber que ese era el camino indicado. Lo hizo lentamente, disfrutando cada milímetro, perdiéndose en esa sensación, en el calor que lentamente lo envolvía, y al fin fueron uno, vio como unas lágrimas rodaban por las mejillas de Mabel, al ver esto quiso detenerse pero ella sujeto y apretó aun más sus piernas, susurrándole al oído que no se detuviera. Al comenzar el vaivén y avanzar los segundos los gemidos volvieron, esa melodía de gloriosa que lo animaba a hacer un poco más. Ella con cada embestida dejada lo que quedaba de inhibición desapareciera y se entrego al placer absoluto, incluso olvidaron donde se encontraban, eso ya no importaba únicamente existían ellos dos, Mabel sentía como Dipper llenaba su interior, lo envolvió con sus piernas y le pidió más, lo cual Pino complació encantado. Ambos acariciaban sus cuerpos, besaban sus labios y continuaban entregándose, diciéndose una y otra vez entre gemidos que se amaban. Dipper aumentó el ritmo, eso hizo estremecer a Mabel, también seguía devorando su pecho, ambos estaban tan cerca del éxtasis, el castaño la tomó fuertemente de la cadera y entro incluso con algo de brusquedad, ella atrapó su labios para sofocar el largo gemido que los llevo al orgasmo, esa sensación cálida y húmeda que llenaba todo su interior fue la señal de lo irremediable.
Continuaron juntos por varios minutos, no querían romper ese acto que incluso los unió más, intentaban controlar sus respiraciones agitadas, volver a tener un poco del control perdido sobre sus cuerpos. En ese momento incluso un te amo parecía pequeño con lo que ambos sentían, no existían las palabras suficientes para describir todo lo que en sus corazones surgía, dejaron que los actos sin lenguaje hablaran por ellos, simplemente se miraron, sonrieron y continuaron besándose. Recogieron sus cosas y por fin fueron al ático después de todo aun tenían una cuantas horas a su favor.
Ese verano fue incomparable, con cada uno de sus encuentros amorosos descubrían algo nuevo, una nueva sensación, un punto sensible de su cuerpo, encontraban las maneras más furtivas para amarse por horas sin temor de ser descubiertos. En eso meses se dedicaron a ser uno, pero al mismo tiempo fueron los días que les indicaban que cada vez sería más difícil volver a la realidad, si a esa asquerosa realidad donde no les estaba permitido amarse. Cada uno se preguntaba como podría vivir sin el calor del cuerpo de la persona que tanto amaba, sin sus besos, sin sus caricias, sin su amor, cómo hacerlo, para eso ninguno de los tuvo la respuesta.
Como el tiempo no puede detenerse su estancia en Gravity Falls terminó una vez más, si esos meses habían sido felices, tan felices, con sus amigos, con sus tíos pero sobre todo por el hecho de estar juntos. Antes de abordar el autobús Mabel lloró por horas sobre el pecho de Stan, este no alcanzaba a comprender el porque de eso pero no dijo nada sólo la abrazó ya que también a él se le hacia más difícil con los años decir adiós, Dipper que no era tan expresivo como su gemela permaneció en silencio al lado de Ford repasando las ultimas investigaciones de este, su tío puso su mano sobre el hombro del chico y le sonrío, él sabía que ninguno era de muchas palabras en esas situaciones pero había llegado a querer pero sobre todo conocer a su sobrino que entendía que él estaba sintiendo lo mismo que Mabel.
Pero después de conocer el amor y el paraíso es difícil renunciar a este, como caminar por los campos elíseos para al final simplemente marcharse, esa fue la primera vez en la que rompieron sus propias reglas, esos tratos sin palabras que les obligaban a volver a ser hermanos, eso que en el fondo tanto detestaban.
-¿Dipper qué vamos a hacer ahora? –preguntó Mabel cuando el autobús llevaba unos quince minutos de haber iniciado su recorrido.
-No lo sé Mabs –dijo mirándola. –No lo sé, pero si estamos juntos podremos superar cualquier cosa.
Mabel sabia que eso no era del todo verdad, sin embargo decidió creer en las palabras de su hermano, miro a su alrededor y notó que eran pocos los pasajeros y ellos se encontraban en el último asiento. Recargo su cabeza en el hombro de Dipper este volteo para verla, y en rápido movimiento ella besó sus labios, por un instante quiso detenerla pero él también se negaba a volver a ser únicamente el hermano de Mabel y continuo besándola, lo hicieron hasta llegar a Piedmont, a ninguno de los pasajeros le sorprendió ver una pareja de jóvenes besándose.
Cada día era más difícil volver a ser hermanos, volver a este enfermizo juego donde debían fingir que no se amaban. Dipper tenía que soportar a todos esos bastardos que coqueteaban descaradamente con Mabel, no podía enojarse con ella ya que esta simplemente hacia lo que en su trato estaba permitido y salía con alguno de ellos de vez en cuando. Ese año escolar olvido todas la veces que se peleo, sonreía porque las clases de box que le daba Stan todos lo veranos si que daban resultados, incluso lo habían suspendido un par de veces. Sabia que el no ir a clases no repercutía en sus calificaciones cuando volviera a ir o con los apuntes de Mabel le era fácil incluso superar lo que sus compañeros supuestamente había "aprendido". Para ella tampoco resultaba sencillo, no soportaba fingir que alguien le interesaba, salir con esos chicos le lastimaba, el ver a su hermano de esa manera, por las noches lloraba sintiéndose el peor ser existente porque hería a esos chicos únicamente con la intención de ocultar el amor por su hermano. También odiaba que algunas chicas comenzaron a notar a su gemelo, ese extraño carisma que poseía, se avergonzaba de las veces que les dio un número falso cuando le pidieron el de Dipper.
Sin embargo lo más difícil era poder contenerse, detenerse detrás de la puerta de su habitación y ahogar sus ansias en llanto, en rabia, en frustración, todo para no correr a los brazos de quien amaban. Lo soportaron de la mejor manera aunque día a día sentían que un poco de ellos moría en su interior, entonces sus padres les dieron un golpe de realidad, le dijeron a Mabel que ese verano ira a un campamento de arte. Mabel no supo jamás como pudo fingir de una maneara tan descara, como su voz no se quebró inmediatamente, como no les grito en ese instante que amaba a su gemelo y no quería es más no podía separarse de él, sólo comenzó a reír, abrazó a sus padres y agradeció la oportunidad. Dipper no lo resistió, les estaban quitando su verano, el único tiempo donde se podían amar, se la arrebataban y no podía hacer nada al respecto, esa fue una de las ocasiones donde dejaba de un lado la lógica para permitirse actuar, esa misma noche tocó la puerta de la habitación de su hermana, tal vez con la esperanza de que Mabel no abriera, que fuera ella quien tuviera la cordura, quien no les permitiera caer al abismo pero al mismo tiempo se alegró cuando la perilla dio vuelta.
Existen cosas donde el sentido común y la lógica se desvanece, los seres quedan obturados en su fantasía pudiendo ver sólo aquello que sus ojos les permiten pero al mismo tiempo se vuelven descuidados, simplemente viven para aquello que se denomina "amor". Eso fue lo que paso, el verano de sus dieciséis pronto se acercaba, sabían que en esa ocasión no irían juntos a Gravity Falls por lo que sus encuentros eran más frecuentes, más improvisados, más deseados, pero en esos besos, en esas caricias, entre hacer el amor fueron alejándose de la realidad. Sin embargo un grito mezclado entre lágrimas, furia, miedo y tristeza los hizo despertar.
-¡¿Qué carajos sucede aquí?! –gritaba su madre.
Olvidaron que sus padres regresarían temprano por la mañana, ahora no existían la excusas, ni explicaciones para justificar el encontrarlos desnudos y abrazados en la cama, fueron tantas las cosas que sus padres le dijeron. Jamás se imaginaron que pudieran decir palabras llenas de furia e incluso de odio, pero era lógico que todo aquello pasara. Mabel no soporto que su madre dijera que aquello que habían hecho era monstruoso, que sentía asco, que ellos estaban enfermos. Dipper vio como las lagrimas llenaban los ojos de la castaña, ella tomó aire y lo dijo.
-Nosotros nos amamos –el sonido del golpe fue seco, Pino vio como se sacudió el pelo de Estrella Fugaz después de que la mano de su madre se impactara en su cara.
-No digas estupideces –dijo su padre para completar ese acto de violencia.
La señora Pines sacó arrastrando a Mabel de la habitación de Dipper, su padre detuvo al gemelo que intentaba bajo cualquier costo alcanzar a su hermana. No hubo dialogo, sus padres no hablaron nada más con ellos, simplemente tomaron la decisión, Dipper se iría a vivir inmediatamente a Gravity Falls mientras que Mabel seria inscrita en una escuela internado en Nueva Jersey, todo estaba dicho no existía la redención. Pero eso no significaba que los gemelos aceptaran la decisión, no fue necesario que dijeran algo entre ellos, tampoco importo que a ambos les hubieran quitado los celulares, incluso que Dipper fue llevado a un hotel junto con su padre que no le dijo una sola palabra únicamente lo envolvió con su frío silencio. Mabel había dejado de escuchar hace un buen rato a su madre que biblia en mano le daba un discurso del porque se iría al infierno, ella la ignoraba y pensaba en como se reuniría con su gemelo. Su madre después de darse cuenta de que la castaña la ignoraba, dándole otras bofetadas después de una mirada retadora por parte de Mabel por fin se marcho a su habitación. Estrella Fugaz no agarró su mochila hecho unas cuantas golosinas, un suéter, el dinero que tenían ahorrado entre los dos que afortunadamente guardaba ella, y salió por la ventana. No tardó ni tres minutos sabia que su madre saldría a buscarla, corrió lo más fuerte que pudo hasta perder el aliento, subió en un autobús sin meditar el destino pero cuando bajo se sorprendió al hallarse a si misma en la terminal desde donde siempre partían a Gravity Falls. Camino sin rumbo unos cuantos minutos, se culpada de no haber meditado bien la situación después de todo no tenía como comunicarse con Dipper, miraba una vitrina donde se exhibían varias figurillas de colección de "Patotecvive" y sonrió tristemente que no daría por volver a tener un día más de aquel hermoso verano. Una silueta familiar se dibujo detrás de ella, por un momento creyó que su cerebro la engañaba, que eran las ansias infinitas de estar a su lado la que le hacían ver cosas. Volteo, y ahí estaba él, tratando de recuperar la respiración, únicamente los separaban unos metros, Mabel corrió y se hundió en sus brazos, una vez más no dijeron nada únicamente se perdieron entre sus besos. No tenían mucho dinero para moverse, si bien sabían que ese era un lugar obvio donde los buscarían sus padres decidieron ir a Gravity Falls.
Durante el recorrido la castaña permaneció callada, no es que no tuviera preguntas sino por el contrario eran demasiadas que se atascaban en su boca, al final dijo la más obvia de todas.
-¿Qué va a pasar ahora Dip? –preguntó mirando a su gemelo, al final él siempre tenia las repuestas.
-No lo sé Mabs, ojalá pudiera decirte que vamos a hacer, que existe una solución a todo esto, pero en efecto no sé que vamos ha hacer. Estoy seguro que en estos momentos nuestros padres ya hablaron con el tío Ford y el tío Stan, así que tal vez tampoco podamos contar con ellos –dijo Pino mientras se le hacia un nudo en la garganta.
-Pero no te preocupes mientras estemos los dos juntos saldremos adelante, mientras duerme un rato, te aviso cuando lleguemos –Dipper se sintió como un miserable ya que eso era un mentira descarada, porque de todo estaba seguro menos de que podrían estar juntos.
-Te amo Dip –dijo Mabel mientras recargaba su cabeza en el hombro de Dipper, y se entrego a Morfeo.
-Yo también – decía el castaño que no dejaba de pensar, buscaba una respuesta a su dilema, pero por más que lo intentaba no podía encontrar una, tal vez mejoraría el prototipo de McGucket y les borraría la memoria a sus padres, quizá se podría contactar con Blendin y jugaría otra vez en el Globnar para ganar un deseo libre de paradojas. Pero siempre había un inconveniente la memoria no era borrada sólo se ocultaba en el cerebro así que algo podría volverla a sacar al consciente, únicamente podías jugar el Globnar si alguien te retaba. Además para muchas de esas cosas necesitaba de sus tíos y estaba seguro de que no se lo permitirían, sobre todo al saber que era con la finalidad de que pudiera estar al lado de su hermana. Él también se fue quedando dormido, en su cabeza, dentro de sus sueños, la misma idea no dejaba de girar.
-Necesito una respuesta – dijo entre sueños.
-Yo tengo todas las repuestas –decía una voz que conocía a la perfección, una voz a la que odiaba pero ahí estaba ofreciéndole lo que más deseaba.
-¡No quiero nada de ti Cipher! –gritó Dipper.
-¿Estas seguro Pino? En tu universo jamás podrás quedarte con Estrella Fugaz. ¿Acaso ya no la amas? –decía Bill mientras permanecía simplemente como una voz en la cabeza de Dipper.
Dipper no contesto, no era necesario que se lo dijera Cipher él sabía a la perfección que no los dejarían estar juntos.
-Responde Pino, ¿es qué acaso te has quedado sin palabras? ¿Qué harás? ¿Acaso no es Estrella Fugaz lo más valioso de tu universo? ¿Esta dispuesto a dejarla ir? ¿Tal vez ahora pueda pertenecerle a Pentagrama?
Al escuchar esto Dipper por fin respondió -¡Jamás nosotros estaremos juntos por siempre!
-Pero, ¿cómo lo conseguirás? Están solos, nadie en este mundo los entenderá, tú necesitas una respuesta y yo únicamente deseo algo que comparado con Estrella Fugaz es insignificante –decía el demonio tratando de parecer comprensivo.
-¿Qué deseas Bill? –pregunto el castaño.
-Algo insignificante, por ahora únicamente te pregunto Pino ¿tenemos un trato? –por fin aparecía Cipher frente a Dipper.
-Tenemos un trato –respondió Pino mientras apretaba la mano del demonio Triangular.
La sujetaba debajo de él saboreando una vez más su cuerpo, había perdido la cuenta de las veces que hasta ahora lo habían hecho, no es que eso importara pero cada vez que le hacia el amor a Mabel parecía ser única, algo que jamás podría ser comparado. Separo lentamente las piernas de la castaña, acaricio su entrada, le gustaba ver la brillante lubricación escurrirse entre sus dedos, por fin entro, lo hizo de un solo golpe, comenzó a atacar, a llegar a los rincones más profundos de Estrella fugaz. Ella buscaba con desesperación los labios de Dipper, no para acallar sus gemidos sino para disfrutar de ellos, del sabor de su gemelo, de eso tan prohibido y a lo cual nunca podría renunciar. El castaño sujetaba su cintura, ahora lo hacia más rápido, estaba ansioso por esos bellísimos gemidos que se creaban en la boca de su hermana, deshizo su unión por un instante con la intención de tomarla ahora desde atrás, ella se colocó en cuatro puntos ansiosa de que Dipper continuara, aquello era tan excitante, tan maravilloso, desde esa posición veía la hermosa espalda de su hermana, el sudor que rodaba por su piel, su cabello meciéndose al ritmo que el dictaba, además de que la podía sujetar de sus firmes nalgas. Mabel decía su nombre en medio de palabras entrecortadas, Dipper dejo escapar unos cuantos gruñidos sexuales, sus cuerpos se estremecieron, una corriente eléctrica recorrió sus espinas, sus respiraciones se detuvieron por un minuto para que ambos pudieran alcanzar la cumbre de su amor. Pino abrazaba a Estrella Fugaz, esta le daba uno delicados besos, mientras él la cubría con sus brazos y el cobertor, los dos se miraron, sonrieron, nada podía compararse a esa felicidad.
-¿Mabs hace cuanto que hacemos esto? -pregunto su gemelo mientras miraba el techo del ático.
-Mmmm no lo sé, después de los mil años deje de llevar la cuenta. ¿Acaso eso importa? –respondió Mabel mientras se acurrucaba en le pecho de Dipper.
-No, por su puesto que eso no importa –decía acariciando el largo cabello de su hermana.
Habían pasado tres meses des que se habían escapado de sus casa, estaban felices dándole los detalles finales a su proyecto cuando un explosión derribo una de las paredes que los resguardaban, escucharon entre el humo unas voces bastante familiares que se acercaban rápidamente.
-¡La anomalía se encuentra por aquí Stanley! –gritó Ford que corría hacía el origen de la ruptura.
Los dos viejos Pines pararon en seco cuando vieron que los responsables de las anomalías, las rupturas en la continuidad del tiempo espacio eran sus sobrinos.
-¡Dipper, Mabel! ¿Qué carajos pasa aquí? –dijo Stan, que no alcanzaba a comprender lo que hacían sus sobrinos.
-Dipper ¿qué han hecho? –gritó Ford.
-Tardaron más tiempo del que me imagine en descubrirnos –dijo Dipper poniéndose de pie –no es necesario que te lo diga a este punto ya debes de haberte dado cuenta.
-¿Por qué volviste a crear el portal? ¿Acaso no recuerdas lo que le puede pasar a nuestro universo? –decía Ford desesperado.
-Mira bien tío Ford, no he creado un sólo portal, aquí en esta nave espacial que me mostraste hace años he hecho la mayor red de portales interdimencionales que este o cualquier otro universo ha visto –dijo Pino señalando las distintas paredes del lugar.
-¡Dipper detén esta locura antes de que…! –decía Stan mientras intentaba recobrarse de la situación.
-¿De qué? Acaso nos mataran, eso es imposible este es un plan a prueba de fallas –Dipper chaqueo los dedos y detrás de el aparecieron dos droides de seguridad. –He reconfigurado a estos chicos –decía Pino mientras tocaba uno de los costados de los robots –en realidad ellos han hecho todo el trabajo, ahora únicamente es cuestión de activar los portales.
-No te lo permitiré –grito Ford y apunto con su arma a Dipper.
-¡Ford detente! –gritó Stanley. –Dipper por favor para, ¿sobrino porqué haces esto? –preguntó Stan.
-¡Porque no nos dejaran estar juntos! –dijo Mabel que había permanecido callada detrás de su hermano.
Sus tíos sabían a lo que se referían ya que en efecto los padres de los gemelos se pusieron en contacto con ellos, estaban seguros que irían a Gravity Falls pero jamás imaginaron que estuvieran haciendo eso.
-Lo sabemos, están confundidos, esto no es amor, es más bien una locura –dijo Stanley.
-¡Tú qué sabes del amor! –gritó Mabel. -¡Por tú egoísmo! ¡Por tú estúpido orgullo perdiste a tu hermano por más de treinta años! ¡Tú no sabes lo que es amar a alguien hasta el límite de tus fuerzas!
-¡Dejemos esto a un lado! ¡Por ahora lo único que importa es detener la red de portales! –decía Ford sin dejarle de apuntar a Dipper.
-¡Cállate tío Ford! ¡Tú tampoco lo comprendes! ¡No te importo que el tío Stan sacrificara su vida por ti! ¡No te basto con dejarlo solo! ¡Lo hiciste sufrir con tu desprecio! ¡Ninguno nos podrá entender jamás! –Gritó furica Mabel.
La nave espacial se estremeció, y lentamente cada uno de los portales se iba iniciando, aquello incluso rebasaría al Raromagedon.
-¡Sobrino para o no me contendré! –gritó una vez más Ford.
-Modo de defensa –dijo Dipper, al hacer esto las maquinas se prepararon para atacar.
-Sabes que es inútil, no le temo a esas cosas –decía Ford listo no detenerse.
-Recuerda tío Ford ya no son esos droides, ahora son míos así que atacaran si se los ordeno. Márchense y ambos conservaran su vida, intenten detenernos y no dudare en matarlos.
El primer portal se había terminado de cargar, era justamente el que se encontraba detrás de los jóvenes gemelos Pines. Un ser carente de forma compresible fue saliendo de él, poco a poco tomo la singular corporeidad que Stanford reconocería en cualquier universo.
-¡Sabia que tú eras el culpable de todo esto Cipher! –gritó Ford. -¡¿Qué le has hecho a mis sobrinos?!
-Me sobrevaloras Fordsie, yo no le he hecho nada a Pino o a Estrella Fugaz, simplemente les ofrecí un trato –respondió Bill, que flotaba disfrutando del espectáculo que estaba por comenzar.
-Todo está listo Bill –en cinco minutos todos los portales estarán activados –le dijo Dipper al demonio amarillo.
De nuevo la nave se cimbró, era una situación desesperada los dos viejos Pines sabían que eso no sólo era el fin de su universo sino de todas las realidades, de todas la dimensiones y era por causa de sus sobrinos.
-Perfecto Pino –dijo recostándose en uno de los droides.
-¡Dipper por última vez detente! ¡No me obligues a matarte! –dijo Ford mientras las lágrimas se deslizaban por sus ojos.
-Haz lo que tengas que hacer –fue la respuesta del castaño.
Ford en contra de toda su lógica, de todo el amor que sentía por ese par jaló el gatillo. Escuchó el grito de Stan que le pedía que se detuviera, pero lo último que escucho fue a su sobrino decir "Ataquen". El cuerpo sin vida de Ford cayó pesadamente al piso, ahí estaba muerto por su causa el hombre que Pino más admiraba en este mundo.
-¡Wooaww Pino! ¿Así que modificaste el arma de pulso electromagnético de seis dedos? Lástima que ahora que llevara una placa en el cráneo no resulto ser tan buena idea ¿Verdad Nerd? –dijo Bill que flotaba alrededor del cuerpo de Stanford. –Te lo dije Fordsie alguna vez simplemente tu cabeza explotaría –decía riendo.
Stan no podía creer lo que acaba de pasar, su hermano estaba muerto, sus sobrinos habían enloquecido completamente, ese par de niños a los cuales amaba como si fueran sus hijos eran los responsables de todo esto.
-Mabel, cariño por favor paren esto –dijo mientras se tragaba su llanto.
-Lo siento -dijo la castaña mientras camina hasta donde estaba su tío favorito. Pasó al lado de Ford, se agacho un poco y recogió algo del piso.
Estrella Fugaz quedo frente a Media Luna, lo miró y comenzó a llorar. Lo abrazó, sin duda extrañaría esos enormes brazos que tantas veces la consolaron, Stan hizo lo mismo, esa niña era una de las razones por la valía la pena estar vivo.
-Perdóname –dijo Mabel. –Pero yo no podría existir sin Dipper, nunca podría perder a mi hermano, ahora entiendo por todo lo que pasaste.
-Te perdono –respondió y beso por última vez las mejillas rosadas de su sobrina cubiertas de lágrimas. El rayo azul del arma de Ford atravesó el cuerpo de Stan, era una mejora portátil del desestabilizador cuántico por lo que sus órganos internos desaparecieron en un santiamén. Mabel sostuvo con todas sus fuerzas en cuerpo de su tío y lo arrastro al lado del otro gemelo mayor.
-Ahora podrán estar juntos toda la eternidad –decía la castaña mientras se arrodillaba a llorar frente a ellos.
-¡Los Pines nunca dejan de sorprenderme! ¿Quién imaginaria de Estrella Fugaz mataría a Media Luna? – decía Bill sin poder contener su risa. -¿Les importa su tomo a estos dos pedazos de carne? –dijo Bill mientras elevaba los cuerpos de los Stan's del piso.
- Haz lo que quieras, ya nada detendrá, ¡ahora cumple con tú parte del trató! –gritó Dipper.
-En un minuto todo estará hecho –Bill encerró en una burbuja los cuerpos de Ford y Stan, en un segundo eran una masa sanguinolenta, el triángulo entró en ella, explotó cubriendo las paredes y a los ahora únicos gemelos Pines. Ahora Cipher tenía una forma física, era un joven rubio, que aparentaba ser únicamente unos años mayor que Pino y Estrella Fugaz, al cual no le molestaba su evidente desnudez.
-Era un desperdicio no aprovechar a Seis Dedos y Media Luna, sus elementos me vuelven incluso más poderoso, además tener una forma humana es bastante divertido –decía Bill mientras recorría con sus manos su nueva forma física cubierta de la sangre de los viejos Pines.
-Eso no nos importa Bill, ¡ahora cumple con tu parte del trato! –gritó Dipper abrazando a Mabel.
-¡Aghh! No desesperes Pino, pero un trato es un trato. –decía Bill que seguía admirando su nuevo cuerpo. –Pero está bien, ahora este inútil pueblo quedara a salvo de la devastación, quedaran atrapados viviendo eternamente ese último día de verano.
El demonio chasqueo los dedos y una barrera cubrió el pueblo, el tiempo no los alcanzaría, podrían vivir toda una eternidad ese último día, se amarían sin miedo para siempre e incluso salvarían a la gente se ese loco pueblo.
-Sólo quiero que sepan Pino y Estrella Fugaz, nada en todos los universos o en los millones de dimensiones es imperecedero, incluso yo estoy sujeto a esa leyes, tal vez mi existencia parezca una eternidad pero al final también me extinguiré y otro nuevo Dios se erguirá en mi lugar. Cuando eso pase esta burbuja acabara y podrán ver lo que han hecho –decía Bill mientras aparecía su nueva ropa en su ahora limpio cuerpo.
-Lo sabemos –dijeron los dos al mismo tiempo.
-Entonces no hay más que decir, hasta siempre Pines. –Todos portales están funcionando, miles de criaturas de las infinitas de dimensiones comenzaron a cruzar y a escapar de la vieja nave, otras únicamente salían para entrar a otros portales y destruir las distintas dimensiones. Bill volvió a chasquear los dedos y los gemelos aparecieron en medio del viejo ático, ambos se miraron y rieron, preguntándose cómo habían sido capaces de destruir todo, absolutamente todo, no volvieron a pensar en sus padres, o en sus amigos de California, o es sus amados tíos a los cuales habían asesinado, no ya nada importaba. Sus ojos se encontraron y hallaron la respuesta que buscaban, era simplemente porque se amaban.
Continuaban abrazados, viviendo una y otra vez es día por el cual habían dejado que su universo y el de muchos otros desaparecieran. No importaba que en algún momento eso terminara, ellos lo vivirían hasta que el final llegara, observaban como los habitantes de Gravity Falls repetían una y otra vez ese día sin saberlo, al final esas personas no sabían el sufrimiento que les estaban evitando, todos eran felices.
-¿Valió la pena? –preguntó Mabel mientras besaba los labios de su gemelo.
-Por su puesto Mabs –respondió Dipper y profundizo su beso.
Continuaron con sus besos, no importaba que sus vidas biológicas deberían de haber terminado hace cientos de años, que hubieran vivido la misma rutina por siglos, el amarse hacia que todo valiera la pena.
-Te amo Dipper –le dijo la castaña al oído.
-Yo te amo más –contesto Dipper y la volvía a besar.
Jugarían ese enfermo juego hasta que la realidad de nuevo los alcanzara, pero en su espera del final el mejor lugar para perderse era entre sus brazos.
FIN
Notas de la autora:
Bueno llegamos al final de la historia, espero que les haya gustado, sé que es un poco extremista, pero al ver lo que Dipper es capaz de hacer por Mabel no me quedo duda que él dejaría que el universo se destruyera con tal de verla feliz.
Creo que lo del cuerpo de Bill, no tenía demasiado sentido en la trama pero me gustó la idea así lo utilicé.
jillhazard193: Te agradezco que me leas, por supuesto que los REV-PINES son de mis AU favoritos, te comparto que tengo un proyecto que espero publicar pronto (lo más probable en vacaciones que tendrá como protagoniza a los REV), y si hago uso del lado más perverso de mi imaginación.
Slash Torrance: Gracias por creer que mi historia es perfecta, te confieso que de hecho es una de mis favoritas, y con respecto a tu pregunta sobre si me tatue o no al Dorito, no aun no lo he hecho porque pues es algo que se quedara por el resto de mi vida en mi piel por lo que no estoy aun segura. Lo que te comparto es que acabo de cambiar de lentes y me compre unos como los de Stanford porque, jajaja en la próxima TNT me disfrazare de Ford, de hecho iré con mi hermano que será Stan!
valee Cipher: Me fascina que te gustara la historia, y gracias por seguirme leyendo.
cesargarciadiaz99: Gracias por el aplauso, y espero que me continúes leyendo.
Nephilim Vantas. No sé si leas esto porque esta también es una historia de Pinecest, pero lo que te digo es que no importa que tan "perturbado" estés, el leer no te hará cometer incesto, no es así como funciona. De hecho mi hermano menor que sabe que mi afición es escribir Pinecest y con el cual hare cosplay, que además es muy parecido físicamente a mi aunque se menor, no le importa mi loca obsesión, al final es disfrutar todo eso que nos gusta. PD. No, el cosplay no será STANCEST.
valchan8: Obviamente soy fan del STANCEST, te comparto que tengo otro Fic llamado Tale's of Two Stan's que trata de esa linda pareja, y pues ahí aparecerán mis historias lemon de esos dos, aunque no descarto que aquí pueda aparecer alguna.
Ahora para terminar, jijiji bueno no sé qué otros universos del fandom les guste explorar, en mi caso he incursionado en el mundo de la música original creada por fans para series específicas, uno de los más grandes exponentes es el universo de MLP que tiene composiciones majestuosas.
Con respecto a GF HE encontrado una joyas, que le comparto escúchenlas, y me comparten que les han parecido.
Grty Falls This Is Gospel
Grty Falls Youth
In Our Bedroom After The War
Y MI FAVORITA, No me canso se escucharla [Cover] deCIPHER, si bien esta no es la versión original es por mucho fantástica.
COMO SIEMPRE GRACIAS POR LEERME Y ESPERO SUS COMENTARIOS.
