Hi ^^ aquí les dejo otro cap, pero lamentablemente es corto como los anteriores :c no se porque no puedo hacerlos más largos e.é

Bueno, gracias por los reviews x3


Un poco de perversión

Los días pasaban sin ningún acontecimiento relevante, pero él ya se estaba cansando de eso, aun no se podía sacar de la mente lo que había sucedido días atrás con Mashiro. No sabía nada de ella desde ese entonces… aunque era obvio que ella no lo iría a ver. Realmente le molestaba esa nueva actitud de Mashiro, de haber seguido siendo como antes lo más probable sería que ella viniera a molestarlo diciéndole "Kensei pervertido" o algo por el estilo, lo molestaría el resto de su vida por eso y todo seguiría como siempre… o quizás no.

Algo dentro de él lo hacía sentir como un idiota, tal vez por el hecho de que no dejaba de pensar en aquel beso. Además sentía que debía hablar con ella, quizás debía ir a su casa y arreglar las cosas entre ellos.

Era indudable que para ambos ese momento de irracionalidad los avergonzaba, probablemente por eso ella no ha dado señales de vida… claro que en ningún momento anterior las dio, él siempre se encontraba con ella.

― Definitivamente debo ir ―Dijo con voz cansina para sí mismo.

Realmente no eran tan tarde como pensó, pudo haber seguido durmiendo, pero ya que estaba despierta sabia que conciliar el sueño de nuevo sería imposible. Las 10:05 marcaba su reloj de pared y el tiempo afuera se veía caluroso a pensar de que era aun de mañana. Bajo lentamente las escaleras, como si el cuerpo le pesara y se dirigió a la cocina a prepararse un sándwich o lo primero que encontrara. Al final terminó preparándose una tostada con mermelada y mientras masticaba sus pensamientos volvían a molestarla. Frunció el entrecejo y trago pesadamente.

― ¿Por qué fui tan estúpida? ―Se preguntaba enojada mientras se dirigía al sillón más cercano. ―Estoy indignada conmigo. ¿Por qué lo bese? O peor aún… ¿por qué me gusto? ―Se preguntaba mientras se carcomía por dentro. ― Estúpido y sensual Kensei ―Volvía a decir con enojo.

Se levanto del sillón y pensó que la mejor solución para alejar aquellos pensamientos era una buena ducha fría y así pasaría un poco el calor.

Se desnudo, abrió la llave de agua fría y entro a la ducha. Las gotas de agua resbalaban rápidamente por su cuerpo y sus pensamientos no parecían disiparse, odiaba cuando eso pasaba. Por qué simplemente no podía olvidar lo sucedido y listo, se sentía tan tonta. Se sentó en el piso y abrazo sus piernas, solo quería dejar el agua correr por su cuerpo unos minutos más. Comenzaba a relajarse cuando algo de pronto la saco de sus pensamientos.

― ¿Están tocando? ―Cerró la llave del agua para comprobar si así era. Y volvió a escuchar, alguien tocaba la puerta. ― Oh, genial ―Habló con sarcasmo mientras tomaba una toalla y la envolvía en su cuerpo. Salió rápidamente del baño, al bajar las escaleras se preguntaba quien la necesitaba a tan tempranas horas. Maldijo mentalmente a la persona que estaba del otro lado de la puerta por haberle interrumpido su ducha y por haberla hecho salir empapada.

Abrió con cuidado la puerta y asomo primero su cabeza, pero no vio a nadie. Se extraño y abrió un poco más la puerta encontrando con alguien no muy grato. Miró sorprendida a la persona que se encontraba frente a ella y se sorprendió aun más cuando este la empujo un poco para poder entrar y luego cerrar la puerta.

― ¿Pero qué diablos haces aquí? ―Pregunto molesta.

― Vine a hablar ―Habló muy decidido.

― ¿Hablar? ¿De qué? ¿Qué acaso no pudiste venir en otro momento, a otra hora, otro día, otra semana… u otro siglo? ¿Me has hecho salir de la ducha para hablar?

― No sabía que te bañabas ―Frunció el entrecejo. ―Sabes a lo que vengo, Mashiro ―Dijo y se acerco a ella.

― No sé de qué hablas, Kensei. Es mejor que vengas otro día, no quiero… ―Pero sus palabras se vieron interrumpidas por la actitud que tomo él al tomarla de los hombros y acercarse peligrosamente a su rostro.

― Él beso…

Con solo decir aquella palabra el rostro de la chica de tiño de rojo.

― ¿Por qué me besaste en primer lugar?

Ella solo bajo la cabeza tratando de disimular su sonrojo. Ni ella misma sabia el por qué a la pregunta de él.

― yo… no sé ―Miro a cualquier lado, evitando la mirada de Kensei.― Y por qué luego… tu me besaste? ―Pregunto aun sin verlo.

―Porque quise ―Respondió sin pensar.

Ella volteó a verlo sorprendida. Luego lo miro molesta y trato de zafarse de él, pero éste solo la soltó por un momento para agarrarla de un brazo y acercarla.

― Kensei, no me quieras ver la cara de tonta. Y suéltame ―Decía mientras trataba de zafarse de nuevo.

Él la miro detenidamente por varios segundos y comenzó a analizar la situación. En primer lugar, ¿por qué diablos decidió buscarla? Y en segundo lugar, ¿¡por qué diantres le dijo que quiso besarla!? Sin pensarlo, la soltó y luego se dio media vuelta preparado para irse.

― Kensei ―La chica lo llamo extrañada.

― Lo siento

Se acercó a él y toco su brazo para que la viera.― ¿Por qué te disculpas? ―Pregunto casi con inocencia.

Él la miro sobre su hombro y sonrió un poco. Realmente verla así le parecía un poco… provocativa y sexy, con esa cara de aparentar no saber nada y en esas fachas. Hasta tuvo la oportunidad de seguir con la mirada unas pequeñas gotas que resbalaban más allá de su clavícula hasta esconderse entre sus pechos.

Sinceramente le causaba gracia verla como la veía, como si fuera un depravado.

― ¿Por qué mejor no te vistes? Seriamente no puedo pensar bien mientras estés así ―Dijo volviendo su mirada al frente.

Mashiro parpadeo varias veces hasta que se dio cuenta de que su cuerpo estaba cubierto solo por una toalla, que por cierto era un poco corta. Luego abrió los ojos desmesuradamente al procesar las últimas palabras de él.

― ¡Kensei pervertido! ―Dijo antes de salir corriendo escaleras arribas para cambiarse.

Solo en ese momento sintió que esa frase le quedaba bien. Sonrió mientras se tapaba la cara con una mano un poco avergonzado de haber pensado eso. Pero gracias a ella él comenzaba a pensar de esa forma, en el fondo no le molestaba... aunque eso lo hacia sentirse un hombre de esos, de mente sucia y pervertida.