Domingo
Cana estaba contenta. El día anterior había visto una buena escena. Hasta ahora Lucy no había sido "apenas" obligada, pero con Laxus sí. La había forzado y eso era otro estilo que le gustaba a la morena. Era de armas tomar y le gustaba jugar a la posesividad.
Ya por la tarde, Mirajane y Lucy estaban preparadas para empezar su plan. Habían hecho unas cuantas llamaditas y lo habían arreglado todo.
Lucy se acercó contenta a Cana pidiéndole por una predicción. Ésta se sorprendió pero le hizo lo que pidió (pensó que quizás se iba a liar con alguno de la semana). Los resultados fueron "favorables" así que Lucy invitó a unas cañas a Cana, quien aceptó encantada. Mirajane había añadido en las jarras de la morena un alcohol parecido (más fuerte) que el que ésta había añadido a los demás. Después de unas 50 jarras empezó a sentirse mareada. Era increíble el aguante de la morena.
Apenas se podía mover, le costaba enderezarse o sostenerse en pie.
- Vamos, Cana, te voy a llevar a casa. Creo que hoy te has pasado de copas.
- P-phero shi... eh bebhidho boco...
Tranquilamente Mirajane y Lucy la cogieron cada una de un lado y se la llevaron a un hotel de Magnolia. Cana no se enteraba de nada, iba muy feliz.
- Oh, entonces era cierto, chicas. - dijo una voz misteriosa.
- Sí. Te la dejamos tooooda la noche y puedes hacer con ella lo que quieras, ya verás que se deja.
- Gracias. Hacía tiempo que lo deseaba, he, he, he, he...
Mira y Lucy se miraron con una sonrisa.
- ¡Un placer!
Luego se fueron.
Al día siguiente, lunes, Cana llegó gritando desesperada.
- ¡Oh, Cana! ¿Qué ha pasado? - Preguntó "inocentemente" Mirajane.
- ¿Qué he hecho? ¿Qué me pasó ayer?
- Te emborrachaste, como siempre. ¿Por?
- ¡ESTA MAÑANA ME HE LEVANTADO DESNUDA AL LADO DE BACCHUS! - Paró y cogió aire. - ¡Y ME DIJO QUE SE LO HABÍA PASADO MUY BIEN CONMIGO LA NOCHE ANTERIOR! ¡DESPUÉS ME COGIÓ Y ME LO HIZO COMO UN SALVAJE!
- Oh... eso te lo tienes bien ganado.
Apareció Lucy por detrás de ella con unas fotos un tanto comprometedoras.
- E-entonces... v-vosotras...
- Os enrollasteis y a juzgar por las caras lo disfrustastéis...
Mirajane continuó.
- El perrito, atada con cuerdas, en el suelo, encima, la flor de loto, caricias, chupetones, lamidas... hay que decir que ese Bacchus tiene muchos recursos...
Cana tenía la cara pálida, más bien azul. ¡Oh, dios, prometía no volver a jugar con la borrachera de los demás!
