Aquí tienen el siguiente capitulo, espero que les guste, y quiero disculparme con todas ustedes, mil gracias por sus reviews, gracias a sus constantes ánimos, he continuado la historia y prometo ponerme a trabajar en el siguiente capitulo. Las quiero!

Saint Seiya, Okane Ganai y sus personaje no me pertenecen, son propiedad de sus respectivos autores, yo solo los uso con fines de entretenimiento, gracias.s

CAPITULO 7

Todo se volvió silencio. La habitación con la luz blanca encendida, la cama desordenada, con las sabanas blancas manchadas con un poco de sangre. Ya habrían pasado unas dos horas, desde que el niño recobró el sentido y comenzó a sollozar fuertemente, Hades sintiéndose terriblemente culpable taladrado por cada sollozo que emitía el peliverde.

Ahora todo tenso y callado. Un pequeño cuerpo acurrucado en posición fetal sollozando quedamente, casi imperceptible. Un cuerpo grande y fornido sentado a la orilla de la cama mirando al más pequeño temblando desnudo sobre las finas sabanas.

Hades no supo como fue que paso todo. Se preguntaba por qué lo hizo, no podía saberlo a ciencia cierta, solo supo que perdió el control ante ese hermoso y divino niño que ahora se encontraba indefenso, ese hermoso ángel de verdes y puros ojos que no paraban de llorar y ahora se encontraban enrojecidos.

El juro que lo protegería, aquella vez, la primera vez que lo vio, se prometió que nunca nadie dañaría ni ensuciaría a ese ser tan puro y hermoso, y ahora se encontraba sentado a su lado sin poder consolarle. Pues él mismo, por querer tenerlo lo había violado.

Por… por favor…- Una suave y frágil voz, llena de dolor, sacó a Hades de sus pensamientos.

…déjame ir… con mi… niisan - Shun había tomado una de las manos de Hades para suplicarle que le dejara ir con su hermano mayor. Hades se dio cuenta que no podría retenerlo. Que aunque el quisiera tenerlo, ese niño no se quedaría con él.

Hades no podría convencerlo de quedarse con él. Menos ahora que había cometido un abuso tan atroz hacia ese pequeño. Pero no se dejaría amedrentar. No, él, el yakuza mas temido de Tokio se quedaría con ese niño.

Puedo dejarte libre.- Ante las palabras del pelinegro, Shun abrió sorprendido sus hermosos ojos verdes y trató de incorporarse aún adolorido.

Te dejaré ir cuando me devuelvas el dinero que pagué por ti.- Hades volteó a mirar al pequeño con sus fríos y apacibles ojos verdes.

…no…- Shun no podía creerlo. Esas palabras le condenaban cruelmente.

Deberás darme los 800 millones que pagué por ti. Y entonces serás libre.- Hades dijo eso con la voz firme, clara y fría.

Shun agachó la mirada, sus grandes ojos aguamarina temblaron acuosos, cerró en puño sus blancas manos, apretando con fuerza las sabanas donde había sido violado. El no tenía ese dinero, ni trabajo. Solo era un estudiante de preparatoria. Estaba atrapado, atrapado con ese cruel y espantoso hombre que le había violado sin consideración, y sin importarle que ambos fueran varones.

Hades se puso de pie, tomando del sillón de la habitación el saco que horas antes había usado, para volver al pie de la cama. Tomó algo de uno de los bolsillos internos del saco y después de eso cubrió el delgado cuerpo que aún temblaba sobre la blanca sabana. Shun miró a la cara al pelinegro, la cara del peliverde era de inmenso dolor. Hades cerró unos segundos sus ojos para volver a hablar.

Te daré un trabajo.- Si no podía retenerlo por voluntad, entonces…

Me… ¿Me darás… un trabajo?- Shun estaba confundido, a medio sentar en la cama, aún sentía el dolor por el desgarre y los moretones.

Te pagaré 500,000 dólares por tener tu cuerpo.- … entonces lo retendría por dinero.

Dicho esto, Hades aventó un fajo de billetes a la cama provocando una lluvia de dinero que asombró y palideció al mismo tiempo al pequeño Shun, que se protegió con el amplio seco, cubriendo su desnudez, tratando de procesar cada una de las ultimas palabras dichas por el alto pelinegro.

Flash Back****

Ambos hermanos se encontraban sentados en el sillón amplio color negro de piel, Ikki no soltaba a su hermano tratando despertar de esa espantosa y horrible pesadilla. Shun entonces alzó la vista para mirar a su hermano y preguntarle:

Niisan, ¿Qué paso? ¿Por qué dicen que Mitsumasa te busca?- Shun miró a su hermano mayor con la mirada consternada. Ikki al mirar en esos hermosos y puros ojos verdes se sintió morir, no sabía como explicarle en qué situación se encontraban ahora.

Shun… yo… he venido varias noches a jugar en el casino…- Ikki soltó a su hermano, jutno ambas manos y agacho la cabeza derrotado. Pero prosiguió con su explicación.- Gané varias veces, pero hice malas jugadas en las últimas semanas. Pedí varios préstamos para seguir jugando y…- Ikki volteó a mirar a su hermanito.

Les debes dinero a éstos matones, ¿Es eso?- Shun dedujo la problemática de su hermano menor.

Lindo y tierno conejito.- Death Mask entró en ese momento a la habitación con una inmensa sonrisa.- ¿Quieres explicarle Ikki? O tal vez quieras que yo se lo diga yo.-

DeathMask se acercó donde se encontraban Ikki y Shun sentados conversando, agacha la cabeza para escuchar la respuesta de Ikki, pero éste solo atina a emitir un suspiro de frustración mientras apoya la frente de su cabeza en sus manos entrelazadas. DeathMask sonríe nuevamente, entiende que es la respuesta de Ikki.

bien lindura, te explicaré yo entonces.- Death mask se para frente al peliverde y se acuclilla para quedar mas cerca del niño.- Resulta que tu hermano mayor, aquí presente, no solo nos debe dinero.

Podemos vender nuestra casa y pagarles.- Shun dijo eso último aún asustado de tener a ese hombre cerca.

Jajajajajaja!! ¡En serio Ikki, es adorable! ¿De verdad son hermanos?- Deathmask volvió la mirada a Shun de nuevo.- Tu hermanito comenzó a jugar en este casino y se confió demasiado. Nos pidió dinero prestado para reponerse cuando lo abandono su buena racha.- Deathmask entonces hizo una seña a los tipos que no abandonaban su posición en el cuarto. Uno de ellos entendió la seña y salió por una de la spuertas.

DeathMask seguí de cuclillas frente a Shun, con su mirada malévola y su sonrisa lasciva, disfrutando cada uno de los gestos y expresiones en ese hermoso y angelical rostro. Estaba de nuevo divirtiéndose con el chiquillo, que entendía por qué Ikki le llamaba conejito, y ahora por fastidiar o por reconocer que era un apodo lindo él también estaba usando.

Pues bien pequeño- DeathMask continuó con el relato.- Tu hermano no se pudo reponer en el casino, y tampoco pudo pagarnos el dinero. Así que decidimos vende sus órganos para reponer el dinero que le habíamos prestado.- Aquí los ojitos de Shun se abrieron como platos con horror, para deleite de DeathMask.

Oh no, pero no te preocupes, él dijo que no podíamos matarlo, que si lo matábamos su pequeño y tienro hermano quedaría solo y desamparado.- Deathmask en un falso tono de condescendencia consoló al peliverde.- Asi que decidimos conocer a su hermanito menor.-

Perdoname… Perdoname Shun.- Ikki llamó la atención de Shun.- Pero prometo que te sacaré de esto, lo prometo conejito.- Ikki estaba hecho un remolino de emciones, mezclada la furia, la frustración y la profunda tristeza de no poder hacer nada por los dos en ese momento.

¿Sabes lo que hizo tu hermano mayor para salir de la deuda, conejito?- DeathMask tomó la barbilla del menor para obligarle a voltear a verlo. Shun negó con los ojitos a punto de soltar gruesas lagrimas.- Pues te vendió al casino.-

Al escuchar esas palabras, las lágrimas terminaron por salir de sus verdes y grandes ojos, negando con la cabeza incapaz de creer tal atrocidad. Ese vil y cruel hombre estaba jugando con él, ese cruel y despiadado hombre solo decía cosas horribles de su niisan.

No es cierto… mentira!.- Shun se puso de pie de golpe y volteó a ver a Ikki, quien seguía sentado en el sillon.- ¡Ikki! ¡Dile que no es cierto!- Las lágrimas salían descontroladas de sus ojos, su rostro ahora estaba enrojecido y mojado.

Dile Ikki, dile que es mentira.- Deathmask seguía acuclillado descansando sus brazos en sus rodillas.

¡!Ikki!! ¡Es mentira!....!IKKI!.- Shun no podía creerlo, no quería creerlo, pero su hermano no reaccionaba, no aprobaba ni desmentía la declaración de Deathmask. No paraba de llorar, todo le daba vueltas, su hermano lo había vendido para pagar sus deudas.