Hola preciosas criaturas adictas a Harry Potter. No hace falta que aclare una vez más, que todos los personajes, lugares, etc pertenecen a la mente súper dotada de J.K.R ¿no?

Bueno como siempre en primer lugar los agradecimientos a todxs aquellxs que agregaron la historia a favoritos y escribieron reviews. Aquí están , ellos son...

Ilwen Malfoy

Niktee Blume

sailor mercuri o neptune.

lariana

Caroone

flor666

Uchiha Kikyo

peor14

Nadia op

Romi95

yue yuna

Liliana: Me alegra mucho que te guste el camino que va tomando la historia, así como la relación de Harry y Ginny con Draco. La conversación de los Sly, será un tanto corta. Pues no creo que Draco ceda muy fácil. Seguramente volverán a hablar en algún momento.

: Tu review me llenó de orgullo. Tengo el pecho tan inflado, que apenas si me entran las camisas. Ahora yendo al capítulo anterior, me alegro mucho que te haya gustado. Espero que no me odies después de leer este.

Ahora sí, no los entretengo más.

Leones y serpientes

La sala común de los leones se encontraba vacía. Aún así, como esperando a alguien, en la chimenea crepitaba un candente fuego.

Ginny se encontraba tumbada boca arriba sobre su cama, no podía dormir pero mantenía sus ojos cerrados. Hacía ya un tiempo que su sueño se veía alterado, muchos pensamientos rondaban en su mente, y muchos sentimientos encontrados en su corazón. Se levantó con sigilo para no despertar a sus compañeras de cuarto, y se encaminó hacia la Sala Común. Una vez allí, se acomodó en un sillón frente a la chimenea y comenzó de nuevo la tortuosa rutina nocturna de recordar lo que había pasado luego de la Batalla Final.

"Luego que acabara la guerra, Ginny había imaginado que al fin podría estar junto a Harry. Pero sucedió todo lo contrario. Por su lado estaba el duelo que aún mantenía por Fred, hecho que hizo que la colorada se aferrara más a su familia y por el otro lado estaba lo sucedido en el Ministerio entre Harry, Hermione y su hermano Ron. Luego de la pelea el día del juicio de Draco Malfoy, Harry había decidido junto con Hermione no volver a la Madriguera. Lo que supuso un gran golpe para el estado de animo de la colorada, pues ella necesitaba mucho su contención. Recién cuando hubieron pasado dos semanas, Ginny recibió la primera carta de Harry, en ella él le explicaba el motivo por el cual no volvería a su casa y también le había dicho que por el momento prefería que no se vieran, ya que no quería tener más problemas con nadie de su familia. Fue ese día, el día que recibió aquella carta, que Ginny decidió salir por primera desde que acabase la guerra, se vistió, tomó su escoba y montándose en ella se alejó de la Madriguera. Al principio, sólo planeaba dar algunas vueltas como para despejar su mente. Pero cuando se dio cuenta, ya se encontraba a varios kilómetros de su casa. Estaba en un pueblo cercano, pero que no conocía. Por lo que decidió descender y tratar de averiguar dónde se encontraba.

Una vez en tierra, comenzó a caminar por las calles de aquel pueblo. Se notaba que era un lugar mágico por los negocios que había. Así que para sacarse la duda, decidió entrar en una librería. Al entrar vio a un chico moreno de espaldas.

- Disculpa. ¿Podrías decirme cómo se llama este pueblo?

- Claro, estamos en Aberdeen. - el chico contestó sin darse la vuelta, lo que a Ginny le pareció un acto bastante grosero. Pero eso no le impidió volver a hablar - ¿Y podrías decirme cómo hacer para ir a Colchester? Esta vez el chico sí se giró, y grande fue la sorpresa de los dos cuando estuvieron frente a frente.

- ¿Weasley?

- ¿Zabini? ¿Qué rayos haces aquí?

- Lo mismo podría preguntar yo ¿no te parece? Pero como soy un caballero, responderé a tus preguntas. Para regresar a Colchester, debes ir al Oeste. Sí, soy Blaise Zabini y aquí vivo. Es decir no aquí en la librería, sino en este pueblo. - La menor de los Weasley no salía de su asombro – Ahora es mi turno de preguntar – dijo el moreno con una sonrisa de lado - ¿Qué hace una Weasley en un pueblo como este?

- ¿Un pueblo como este? - preguntó Ginny con desconcierto

- Weasley, este es un pueblo que se caracteriza por albergar a familias muy allegadas a la magia oscura. Y por lo que sé tu familia, no es de ese tipo

- ¡Claro que no! - dijo ella ofendida

- ¿Entonces?

- ¿Entonces qué?

- ¿Qué haces en un lugar así? ¿Acaso no sabes que aunque el Sr. Tenebroso haya muerto, es peligroso que una chica como tú ande sola por estos lados?

- Yo...no... es que...

- Vale, vale. No necesitas contarme nada. Venga, te acompañaré al punto de aparición más cercano.

- No, gracias.

- No te haré nada muñeca. Si lo que te sucede es que me temes, puedes estar tranquila. Soy tan bueno como tu amigo San Potter, en realidad tan bueno no, pero tampoco soy malo del todo.

- No quiero volver a mi casa y Harry... - ella se calló, que diría que Harry no era su amigo, mentiría. Que lo era, también mentiría. A decir verdad, ya no sabía que tipo de relación tenía con él.

- Cómo quieras. Yo ya me iba, ¿te gustaría acompañarme a tomar algo?

- Sí claro. - las palabras salieron de su boca sin pensarlas.

- Venga, conozco una buena taberna. Lo bastante respetable como para que la pise una dama.

Al llegar a la taberna, Blaise eligió una mesa apartada. De ese modo estarían lejos del alcance de las miradas curiosas. Cuando se acercó el camarero, el moreno pidió un whisky de fuego para él y una cerveza de mantequilla para su acompañante.

- ¿Conque vives en este pueblo? - la pelirroja fue quien rompió el silencio.

- Sí, pero no por mucho tiempo más.

- ¿Es que acaso piensas mudarte?

- Mas bien digamos, que piensan mudarme. - la voz del chico sonaba afligida aunque él quisiera mostrarse jovial. Cosa que a Ginny no se le pasó por alto.

- ¿Cómo es eso? ¿Quién piensa mudarte?

- En poco tiempo se celebrará mi juicio, y entonces tendré que mudarme forzosamente a una celda de Azkaban. - Ginny casi se atraganta con su bebida, jamás había esperado escuchar algo así. Ella sabía que Zabini era un Slytherin, amigo de mortíos y creyente en la superioridad de sangre. Pero nunca creyó que esos fueran motivos suficientes para encerrar a alguien en Azkaban.

- Pero tú no eres un Mortífago ¿o sí? - Blaise no contestó, sólo subió la manga de su camisa. Y allí Ginny pudo ver la Marca Tenebrosa, un escozor corrió por su columna vertebral, sin embargo no se asustó. Y sin dejar de mirar a Blaise a los ojos, acercó las yemas de sus dedos a la marca, la acarició con suavidad. Una suavidad que hizo que Blaise cerrara los ojos, quedándose absorto en aquella caricia. Luego de un momento, una voz lo sacó de su ensoñación.

- ¿Por qué? - fue lo único que dijo la colorada, sin dejar de mirar al chico y sin dejar de acariciar la marca.

- Porque era la única manera de seguir al lado de Draco y de Theo. Aunque no lo creas, los Slytherin creemos en la amistad y sabemos ser leales. Ninguno de nosotros se inició por amor al Sr. Oscuro. Draco y Theo lo hicieron obligados por sus padres y yo para no dejarlos solos. Ellos son mis amigos, si los perdía, era perder la única familia que tengo. No espero que entiendas las decisiones que tomé, es más ni siquiera sé por qué te cuento todo esto. Pero me gustaría que no me vieras como a un asesino, me gustaría que por una vez en la vida alguien me viera como algo más que un maldito mortífago. - Por un momento Ginny sólo observó a Blaise, observó sus ojos, sus gestos, sus movimientos. Quiso estar segura que él no mentía. Y lo estuvo. Aunque la colorada no entendía por qué se le hacía tan necesario saber que él no le mentía. Tal vez era porque estaba susceptible por la carta de Harry. Tal vez era porque por primera vez, quería dejar los prejuicios de lado y poder creer en alguien, de quien le habían enseñado a desconfiar.

- ¿Cuándo será el juicio?

- Dentro de mes y medio. - el moreno suspiró con todas sus fuerzas, suspiró angustiado.

- Me gustaría volverte a ver Zabini. Si es que quieres.

- No creo que sea buena idea que te vean con un mortío que dentro de poco será condenado a Azkaban.

- Si no quieres volver a verme, puedes ser sincero. O en todo caso usar una excusa mejor.

- No es una excusa Weasley. ¡Claro que me gustaría quedar de nuevo contigo! Pero realmente creo que puedes meterte en problemas si te ven conmigo.

- ¡Me vale una mierda lo que puedan pensar los demás! - Blaise abrió los ojos como platos, no podía creer que esas palabras habían salido de la boca de una chica que aparentaba tanta fragilidad. - Además, si Hermione y Harry defendieron a Malfoy y lograron que quede en libertad. Por qué yo no puedo querer ayudarte a ti.

- ¿Hablas en serio? ¿Una Weasley ayudando a un mortífago?

- Si lo que me contaste es cierto, sé que no eres mortífago por gusto, sé que no eres un asesino, por qué no lo eres ¿no?

- Sí. Sí lo soy. He matado. En la Batalla Final, lo he hecho. - La boca de Ginny se abrió y cerró varias veces, pero a pesar de eso no pudo hacer que las palabras salieran de ella. Estaba frente a un asesino, él mismo se lo había confesado. Debería salir de allí, debería huir mientras pudiera. Sin embargo, no quería hacerlo. Quería escuchar lo que él tenía para decirle. Tal vez fuese ese chico que tenía sentado frente a ella, el asesino de su hermano o de Remus o de Tonks o de cualquiera de sus amigos y compañeros caídos ese día. Y si así fuera, ella podría hacer justicia allí mismo, sin que nadie se enterase jamás. Pero lo que escuchó a continuación, la dejó aún más boquiabierta, si es que eso se podía – Maté a Yaxley a Dolohov y a Rodolphus Lestrange, el marido de Bellatrix.

- Espera un momento, ¿me estás confesando que mataste a tres mortífagos?

- Sí. No quiero ir a prisión sabiendo que la única persona que me dio la oportunidad de sincerarme, se quede con la imagen de mi persona asesinando niños de 12 años. Tú me preguntaste si era un asesino, y yo te he contestado con la verda. Sí lo soy y si tuviera que volver a matar mortíos lo haría. Nunca creí en esa causa, nunca quise obedecer órdenes de un mestizo que se creía superior y quería acabar con los que eran como él, por un problema de ego.

- Zabini, ¿alguna vez alguien te dijo que eres un estúpido?

- Más personas de las que te puedes imaginar.

- Debo irme, ya es tarde y mi familia debe estar preocupada. Si demoro mucho más son capaces de sacar al cuerpo de aurores enteros a buscarme. ¿Conoces la colina que está entre Colchester y Farnham?

- Sí la conozco. ¿Por qué?

- Mañana a las tres de la tarde te espero allí. Ahora acepto tu compañía hasta el punto de aparición más cercano, porque en escoba tardaré más, además con esta niebla que se ha levantado, posiblemente termine en Hogwarts.

Y así Blaise Zabini acompañó a Ginny Weasley. Y esa fue la primera de muchas veces que se verían."

Ginny aún se encontraba en el sillón, cuando sus recuerdos sobre el día en que conocí a Blaise llegaron a su fin. Se había parado para volver a su habitación. Pero antes de llegar a la escalera que llevaba al cuarto de las chicas, sintió como una mano se cerraba sobre su muñeca.

- ¿Podemos hablar?

- ¿Qué es eso tan importante, que no puede esperar hasta mañana Harry?

- Nosotros. Nosotros somos el tema Gin.

- ¿Existe un nosotros? Harry las cosas han cambiado mucho. Tú elegiste alejarme por temor a que Voldemort me matara, luego que Voldemort murió, sucedió lo del juicio y ya no volví a verte. Siempre te querré Harry, pero ya no te amo.

- Ginny yo...

- No, déjame terminar por favor. Te pido perdón si te estoy lastimando, pero no puedo mentirte ni puedo mentirme. Hay otra persona Harry. Aún no tengo en claro si lo que siento por él es amor. Lo que sí tengo en claro que lo que siento por ti no es amor. O por lo menos no el tipo de amor que sentía antes. Ahora, has pasado a ser como un Weasley más. Ahora para mí eres como un hermano.

- Gracias por sincerarte. Realmente creo que lo nuestro, fue más platónico que otra cosa. Por eso necesitaba hablar contigo. Quería decirte como me siento. Y casualmente me siento igual que tú. Pero quiero que sepas, que pase lo que pase, nunca dejaré de considerarte mi amiga. Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea. Y de corazón deseo que tengas suerte con quién sea.

- Gracias Harry. Yo también te deseo lo mejor y sabes que puedes contar conmigo. Ahora si me perdonas, me voy a dormir, estoy muy cansada. Hasta mañana.

- Hasta mañana Gin. Oye, no te estarás enamorando tú también de una serpiente ¿no?

- ¿Y si así fuera qué con eso? - Dicho esto último, la menor de los Weasley se fue a su habitación. Dejando a un más que asombrado Harry, parado al pie de las escaleras.

Esa fue la primera noche en mucho tiempo, que Ginevra Weasley pudo dormir tranquila. Sentía su conciencia tranquila, el haberse sincerado con Harry le había quitado un gran peso de encima.

(…)

En la Sala Común de los Premios Anuales, la tensión podía cortarse con un cuchillo. Allí se encontraban sentados en un sillón las tres serpientes, y en los otros dos, Draco y Hermione. Esta última, se había querido retirar a su habitación argumentando que seguramente Draco quisiera hablar a solas con sus amigos. Pero este se había negado rotundamente.

- Bueno – dijo finalmente el rubio, rompiendo el hielo – los escucho. ¿A qué han venido?

Quien tomó la palabra fue Blaise – Hemos venido a disculparnos Draco. Luego de la cena, hemos estado hablando y llegamos a la conclusión que te debemos una gran disculpa. Y que sabemos que es muy probable que nos mandes a la mismísima mierda, pero aún así quisimos hacer el intento.

- ¡Qué halagador Blaise! - dijo el rubio sin poder evitar el sarcasmo – me siento honrado de que tres serpientes de las más orgullosas, estén sentadas frente a mí, pidiéndome perdón. Lástima que hayan perdido su orgullo por nada.

- Pero Draco... - La voz de Pansy sonaba aguda debido a los nervios y al llanto contenido.

- Draco nada Pans. ¿Pretenden que perdone la deslealtad, el abandono? Veamos, tanto Blaise como Theo – este último aún no había abierto la boca – están justificados hasta ¿hace cuánto que salieron de Azkaban?

Theo por primera vez habló – Una semana – dijo el castaño, mirando directamente a los ojos grises de su amigo.

- Theo y Blaise justificados hasta hace una semana, que fue cuando salieron en libertad. Y tú Pansy, tú no tienes justificación. A ti no te han encerrado, y sin embargo no te vi en mi juicio apoyándome. Aunque ahora que lo pienso bien, los juicios de ustedes – dijo Draco refiriéndose a los dos Slytherin – se celebraron después que el mío. Así que tampoco entiendo por qué no estuvieron allí.

- ¿Draco? No quisiera inmiscuirme en sus asuntos, pero yo sé por qué ellos no estuvieron en tu juicio. - la que habló fue Hermione, quien vergonzosa por haberse metido en la conversación de los otros, miraba la punta de sus zapatos como si fuesen lo más interesante que viera en mucho tiempo. - no estuvieron, porque no se les permitió entrar. Si te pones a pensar, fíjate que no había nadie de tu casa en ese juicio. Yo estuve investigando a los miembros del Wizengamot, y ninguno perteneció a Slytherin. Tampoco pertenecieron a tu casa, ninguno de los presentes en ese juicio. Luego me enteré por Harry, que había sido una decisión del Ministro, no permitir que nadie de Slytherin perteneciera al Wizengamot durante el período que durara los juicios a todos los motífagos capturados. Así como tampoco se le permitía la entrada a los juicios a ningún miembro de la casa de Salazar. - las cuatro serpientes, miraban a Hermione con admiración, pero sólo una de esas cuatro miradas, la miraba además con orgullo. Era una mirada gris, tan fría como el mismo invierno.

- Eh...¿gracias? - la que habló para sorpresa de Hermione, fue Pansy – Es verdad Draco, nosotros quisimos entrar, pero no se nos permitió.

- Aún así, ninguno se puso en contacto conmigo. Ninguno fue capaz de escribirme.

Theo volvió a hablar – Lo sabemos, y no nos enorgullece eso. Por eso mismo, nos tienes aquí pidiéndote perdón. Sabemos que probablemente, cueste mucho que las cosas entre nosotros vuelvan a ser como antes. Pero creo que vale la pena intentarlo.

- Vale. Lo consultaré con mi almohada esta noche – dijo Draco – pero no les prometo nada, me conocen lo suficiente como para saber que además de orgulloso, soy jodidamente rencoroso. Así que por hoy creo que no haya nada más que hablar, ya mañana veremos. Ahora si no les importa, quisiera irme a descansar.

- Tranquilos Dragón, nos vamos. Espero que puedas reflexionar esta noche junto a tu "almohada" - la voz de Zabini estaba cargada de doble sentido, sobre todo al mencionar la última palabra, que fue el momento en que miró a Hermione de arriba a abajo, haciéndola poner roja en cuestión de segundos. - Y no te preocupes por acompañarnos, conocemos el camino hacia la salida. Nos estamos viendo colega.

El rubio susurró un apenas audible "hasta mañana" y se dirigió a la cocina. Hermione fue quien acompañó a los tres Slytherin hasta la puerta.

-Hay que darle un poco de tiempo – dijo la castaña – ha pasado por momentos realmente difíciles. Pero estoy segura, que pronto volverán a ser el cuarteto de plata. Hasta mañana.

- Hasta mañana – contestaron los otros tres al unísono. Y comenzaron a salir por el retrato de la sirena que se encontraba abierto. Pansy salió en primer lugar, Theo le siguió y Blaise se quedó para lo último.

- Granger, ¿podría pedirte un favor?

- Dime Zabini, ¿se trata de Draco? No te preocupes, intentaré hablar con él – No, no se trata de Draco. Sino de Ginny – Hermione lo miró con preocpación ¿Ginny? ¿desde cuándo Ginny era Ginny para Zabini?

- ¿Qué pasa con ella? - el tono de Hermione se había vuelto algo duro de repente.

- Verás es que ella y yo, hemos entablado una especie de amistad. Pero al volver al colegio, no me animé a acercarme a ella. No quiero causarle problemas. Por eso quería pedirte que le entregues esto de mi parte. Confío en ti. Aunque no nos conozcamos, sé que eres una persona de palabra.

- Muy bien. Se lo daré mañana.

- Gracias Granger. Y por favor ni una palabra a nadie, por lo menos hasta que ella lo decida.

- Hecho – y dicho esto Hermione cerró la puerta y fue directo a sentarse al sillón.

- ¿Qué quería Blaise? - preguntó el rubio que en ese momento volvía de la cocina con dos tazas humeantes en las manos.

- No puedo contarte, pero sí puedo jurarte que no tenía que ver ni contigo, ni conmigo. - Draco frunció el ceño mostrando claramente el fastidio que sentía – soy una persona de palabra – le dijo la chica – pero puedes confiar en mí. Sabes que no miento.

- Muy bien. Pero para compensar el hecho de que me ocultas algo, deberás contarme qué es aquello que mi ibas a decir cuando esas serpientes nos interrumpieron – dijo el rubio sentándose en el sillón junto a Hermione.

- Hoy no Draco, ya es tarde y mañana tenemos clase muy temprano. Debemos preparar todo lo necesario para mañana y descansar aunque sea un poco. - La castaña se puso de pie y tomó de entre las manos de Draco la taza de té que él había preparado – me llevo esto a la habitación. Gracias por prepararle. Hasta mañana Draco – dijo Hermione y acercándose al chico, deposito un suave beso en su mejilla y sin darle tiempo siquiera a contestar, se giró sobre sus talones, y se encaminó a su habitación.

Draco, sentía aún una tibieza en aquel lugar dónde ella lo había besado. Y en un acto de inercia, llevó sus dedos a ese lugar acariciándolo.

Hermione Granger estaba poniendo su mundo de cabeza. Y no sabía como manejaría ese asunto.