~ANTES QUE NADA, QUIERO DISCULPARME POR TARDAR CASI DOS SEMANAS EN ACTUALIZAR, SÉ QUE DEBÍ ACTUALIZAR LA SEMANA PASADA PERO SIMPLEMENTE NO PUDE.~

¿Les parece si las excusas, explicaciones y agradecimientos los dejo hasta el final de capítulo? Sé que algiunas han estado esperando, así que si están listas para leer algo lleno de cursilería y amoooor, adelante, este capítulo es muy especial :D

Espero que les agrade tanto como a mí, en lo personal adoré escribir este :3


No quiero morir sin antes haber amado, pero tampoco quiero morir de amor

.—Los Fabulosos Cadillacs.

Amor

15 años atrás.

Aquella tarde el jardín de Konoha estaba repleto de niños, más de lo normal. Era un día realmente bello, el cielo azul despejado por completo y únicamente adornado con aquel astro que los llenaba de una calidez incomparable; no parecía que fuera a llover en todo el día y los pequeños aprovechaban aquello pues no todos los días eran así de perfectos.

Así que se podían apreciar a los hijos reconocidos de ciertos clanes, Nara, Haruno, Hyuga, Yamanaka... Y en especial, estaba ese Uchiha sentado plácidamente bajo la enorme copa de un árbol escuchando al escandaloso del Uzumaki que le contaba quién sabe qué historia poco creíble que -según él- le había ocurrido hacía poco mientras viajó con su padre hacia la Aldea de la Roca.
Sasuke Uchiha era un pequeño de 9 años al que realmente le gustaba la paz y tranquilidad de ese jardín y pocas veces se prestaba para los juegos sin sentido que Naruto o algún otro niño jugaba a su alrededor, ese día en especial no tenía ni ganas de hablar o jugar; se sentía abrumado, pues su hermano mayor había salido desde temprano de la casa diciéndole que quizás esa noche no llegaría a dormir, él le había reprochado porque hacía mucho tiempo que no jugaban juntos o daban un paseo por la aldea, pero Itachi solo le había dado un suave golpe en la frente -como normalmente lo hacía- disculpándose y prometiéndole que sería en otra ocasión. Luego había llegado el ruidoso de Naruto a pedirle que fueran a jugar al jardín pues hacía un día espectacular y luego de insistirle hasta casi llorar, Sasuke aceptó con el permiso de sus padres, por eso es que ahora se encontraba allí escuchando a su rubio amigo hablar y hablar haciendo ruidos de autos y explosiones y haciendo expresiones graciosas.

Realmente no le prestaba tanta atención, Naruto solía hablar por horas sin tomar un descanso, luego se reía y le pedía a él que le contase alguna aventura divertida, y cuando Sasuke le decía que no le ocurría nada nuevo Naruto le decía que tenía otra historia por contar, entonces seguía y seguía hablando sin parar.
Ya estaba temiendo por sus oídos, porque ese día su amigo de grandes ojos azules estaba hablando más de lo normal, mejor dicho, estaba gritando como desquiciado mientras seguía contándole aquella historia que juraría ya haberla escuchado antes. Un ángel, fue lo que pensó al ver a cierta niñita de peculiar cabellera rosada y hermosos ojos verdes brillantes, esta niña se les había acercado totalmente enfadada, lo podía notar en su pequeño entrecejo fruncido y en sus manitas formando dos puños amenazadores. Sasuke se había quedado perplejo mirándola y fue entonces cuando Naruto cerró la boca para voltear y encontrarse con la niña que se aparecía en sus peores pesadillas.

— ¡Sa-Sakura-chan! —gritó asustado, como si frente a él hubiese un fantasma dispuesto a llevárselo. La pelirosa había dado un par de pasos hacia en frente provocando que el de orbes azules cayera al suelo sobre su trasero.

— ¡Naruto...! —gruñó ella fastidiada. Se acercó un poco más hasta darle un golpe en la cabeza del mencionado, un golpecito lo suficientemente fuerte como para que él tuviera que sobarse un momento.

—No es justo que me golpees —se quejó—. ¡No he hecho nada!

— ¡Sí que lo has hecho! —chilló pero luego calmó un poco su voz, tomó aire intentando calmarse—. Desde hace rato que no paras de gritar, Ino y yo no podemos comer a gusto así.

— ¡Es su culpa! —Naruto señaló al pelinegro que yacía en silencio aún sentado, éste desvió la mirada al sentir la de Sakura sobre él—. Si tan solo Sasuke hablara más, yo no estaría gritando todo el tiempo —se defendió.

Hubo un silencio mientras la pelirosa veía al tal Sasuke. Era un niño más o menos de su edad, de cabello negro con forma caída en picos extraños, sus ojos eran del mismo color, un poco grandes aunque parecía decaídos; su piel era clara y parecía suave. Sakura sintió que sus mejillas ardían y corrió la mirada hacia Naruto que los miraba con diversión.

— ¿Qué es tan gracioso? —preguntó la ojijade al ver que Naruto reía por lo bajo.

—Tu cara —dijo directamente mientras se levantaba del suelo, luego le señaló el rostro—. Te pusiste toda roja luego de ver a Sasuke —se burló agregando: — Como un tomate.

— ¡No soy un tomate, tonto! —gritoneó avergonzada, molesta y un poco triste por haberla llamado así.

El pequeño Uchiha volteó de inmediato al escuchar aquella palabra y pudo confirmar lo que Naruto acababa de decir: la bonita niña frente a ellos tenía el rostro de un rojo intenso y trataba de ocultarlo con sus pequeñas manitas. Sasuke se puso de pie frente a ella y luego de pensarlo un poco decidió hablar.

—Oye... a mí me gustan los tomates —murmuró el pelinegro con vergüenza, pero era cierto, él amaba los tomates y esta niña toda sonrojada realmente parecía uno, uno muy bonito.

Sakura sintió el rostro aún más caliente que antes y creyó que no podía estar más roja de lo actual. Agachó la cabeza nerviosa y apenada, jugó con los dedos de sus manos intentando hablar. Luego de un momento, levantó la cabeza pero miró a un costado y mordió suavemente su labio inferior.

— ¿Cómo... cómo te llamas? —preguntó encogiéndose un poco de hombros.

—Sasuke Uchiha —contestó de inmediato y ladeó la cabeza intentando encontrar la mirada de la pelirosa—. Tú eres Sakura, ¿verdad? —ella dio un respingo y lentamente asintió con la cabeza.

Sakura sintió algo extraño dentro de sí, su pequeño corazón, ese que ella dibujaba de forma extraña en cartas que a veces hacía para sus padres agregando un 'te quiero', palpitaba más rápido de lo normal; en un principio se asustó, pues nunca había sentido algo parecido, luego recordó que en algunos poemas que Ino y ella leían a escondidas mencionaban algo así y luego aparecía la palabra 'amor'. Pero ella apenas y conocía a este nuevo chico, no podía gritarle que fueran novios así como así, perimero tenían que ser buenos amigos.

—Sasuke-kun... —murmuró ella agachando de nuevo la cabeza y él la miró curioso. Sakura sintió que sus manos temblaban y comenzaban a sudar, su corazón palpitaba a una velocidad increíble, se decidió a tomar aire y luego levantar el rostro apretando los ojos con miedo y preguntó: — ¿Quieres ser mi amigo?

Sasuke sintió algo extraño en el pecho, nunca nadie le había preguntado si quería ser su amigo, nadie. Naruto solo se le había pegado un día y entonces eran inseparables, porque, a pesar de que el rubio era una completa molestia, le gustaba su compañía, lo hacía olvidarse un poco de lo aburrido y mal que se sentía estando solo en casa. También hablaba con otros niños que normalmente jugaban en el jardín, entre ellos estaban un sabelotodo de nombre Shikamaru y un creído del clan Hyuga, Neji.
Y algunas niñas se le acercaban preguntándole si podían sentarse a su lado o que si quería compartir su almuerzo, Sasuke siempre se negaba porque todas le parecían ruidosas y molestas, como Naruto, y ya tenía suficiente con uno así como para soportar a diez más que siempre buscaban estar a su lado. Entonces, él no tenía amigas, esta pelirosa era la primera en preguntarle eso y no había llegado a gritarle como desquiciada, aunque sí le había gritado e incluso golpeado a Naruto, pero eso era a parte.

—De acuerdo —contestó él mostrando a penas una pequeña sonrisa. Pronto el rostro de Sakura cambió por completo, ahora sonreía de oreja a oreja mostrando el hermosos brillo de sus ojos, estaba contenta.

—Entonces... Sasuke-kun... ¿ya comiste hoy? —volvió a preguntar menos tímida que antes.

—No, Sasuke y yo olvidamos nuestro almuerzo en casa —contestó Naruto que se había sentido un poco desplazado mientras sus dos amigos se conocían—. Le dije que podíamos ir a comer un buen tazón de ramen, el otro día un amigo de mi papá, Iruka, me llevó a un lugar genial en el centro de la aldea donde venden ramen, ¡el más delicioso que he probado! El tazón es enorme y entonces Iruka me invitó uno más, aunque esa segunda vez pedí uno diferente porque tengo que probar de todos los que ahí tienen. Me llené un montón y cuando llegué a casa...

—No me gusta el ramen —lo interrumpió Sasuke haciendo que callara, no podían dejarlo hablar un segundo porque se convertía en horas y horas de hablar.

—Antes dijiste que... te gustan los tomates —habló Sakura con una tierna sonrisa—. Mi mamá preparó unos cuantos hoy, ¿quieren acompañarnos?

Naruto y Sasuke se miraron intercambiando ideas solo con esa mirada, el rubio sonrió mostrando todos sus dientes -a excepción de uno que hacía poco se le había caído y no se dignaba a salir aún- y aceptó diciendo que no le importaba comer tomates pues luego le pediría a Iruka que lo llevara de nuevo a comer ramen. Antes de que siguiera hablando, Sasuke y Sakura caminaron adelante del rubio a paso un poco rápido para no tener que escuchar todo lo que decía.

Dieron solo unos pasos hasta llegar a la sombra de otro árbol cercano, ahí era donde Sakura, junto con dos amigas, intentaba tomar su almuerzo y se había visto interrumpida por Naruto.
La pelirosa tomó asiento cerca de Ino indicándole a Sasuke que podía sentarse a su lado y él así lo hizo; Naruto, por su parte, se sentó en un hueco que quedaba entre la rubia de sonrisa despampanante y otra pequeña que no había visto antes, ella se sonrojó de inmediato al verlo pues le había parecido un niño bastante lindo y amigable. El Uzumaki sonrió al ver toda la comida que ellas tenían ahí y luego se lamentó diciendo que lo único que ahí faltaba era un buen tazón de ramen, Sasuke suspiró cansado e Ino le dijo que dejara eso del ramen para después.
La ojiperla que se encontraba a su lado, rebuscó en la pequeña mochila morada y terminó por sacar un traste con tapa que contenía unos fideos que su madre había preparado especialmente para ella, tímidamente se la acercó a Naruto junto con unos palillos y luego murmuró con un tono de voz dulce y casi inaudible:

—N-no es ramen... pero son fideos, quizás... puede ser que te gusten...

El rubio la miró desconcertado y al entender lo que decía le mostró aquella sonrisa en la que se podía notar su diente faltante. La de cabello azulado se sonrojó por completo al ver aquella sonrisa hipnotizarte y solo salió del trance al sentir unos brazos aplastándola con afecto.

— ¡Gracias! Es un lindo detalle de tu parte —dijo Naruto realmente agradecido y emocionado sin dejar de apretujarla suavemente y sacudiéndola un poco. La soltó solo hasta que Ino le dijo que dejara de ser molesto. Él se rascó la nuca algo avergonzado y volvió a mirarla—. Soy Naruto Uzumaki, ¿tú cómo te llamas?

— ¿Yo? Hi-Hinata Hyuga —se presentó sosteniéndole la mirada.

—Hyuga... —pensó mirando el cielo y golpeándose la frente intentando recordar—. ¡Hyuga! —repitió—. ¿Eres hermana del presumido de Neji? —preguntó casi aterrado por la idea.

— ¿Neji-san? Él... es mi primo —comentó esperando que no hubiera nada de malo con ello.

—Oh, ya veo —murmuró Naruto entendiendo—. Como sea, eres muy linda y amable para ser del mismo clan que ese engreído.

De pronto Hinata sintió un terrible calor en el ambiente, sus manos habían comenzado a sudar y a temblar mientras intentaba tomar la demás comida que tenía en su mochila. Discretamente volteó a la izquierda solo para encontrarse con que Naruto realmente disfrutaba los fideos que estaba comiendo; esa sonrisa… esa sonrisa la ponía de nervios.


Los días comenzaron a ser un tanto rutinarios, sin embargo, para unos niños como ellos eso no era un problema, más bien se sentía a gusto pasando todos los días juntos, comiendo y compartiendo lo que sus madres preparaban para ellos y, como siempre, escuchando todas las historias que Naruto siempre contaba aunque la mayoría de las veces la única que le pusiera atención fuera Hinata; porque Ino solía hacer pulseritas ya que su mamá le había enseñado que podía ser un bonito pasatiempo, por otro lado, Sasuke y Sakura cada vez se llevaban mejor. Ambos se turnaban para llevar tomates en diferentes presentaciones distintos días, y los dos habían llegado a la conclusión de que sus madres preparaban de manera deliciosa aquella verdura tan querida por el Uchiha.

Una tarde, Sasuke había puesto toda su atención en lo que Naruto decía, pues primer había comenzado hablando sobre lo bonita que era Sakura pero que Hinata le parecía aún más linda, Sasuke tuvo que hablar solo para decir que Sakura era más bonita, que su cabello era especial y sus ojos muy brillantes. Y luego de haber discutido por quién era más bonita, Naruto cambió el tema diciendo que la noche anterior había escuchado unas risas en la cocina y que cuando había decidido ir a ver qué ocurría, se encontró con que sus padres se estaban besando; de inmediato el Uchiha le dijo que eso era asqueroso.

— ¿Nunca has visto a tus padres besarse? —preguntó Naruto intrigado.

—No —respondió él con seriedad aunque un poco avergonzado.

Naruto siguió con su relato, diciendo que a él también le había parecido asqueroso y que, de hecho, sus padres solo se habían separado al escucharlo gritar que eso era muy asqueroso; ambos habían soltado una carcajada y luego su madre se había encargado de explicarle que existían muchas clases de besos, el rubio le había preguntado por qué a su papá lo besaba de esa forma y a él solo le daba un pequeño beso en la mejilla o en la frente.

—Papá sonrió como Hinata suele hacerlo cuando le digo que su comida está muy rica —le dijo levantando los hombros como si no supiera por qué hacía eso—. Y luego salió de la cocina diciéndole a mamá que se encargara de eso.

Entonces Kushina había decidido explicarle a su pequeño hijo lo que estaba pasando, que ese tipo de besos eran normales en ellos puesto que eran una pareja, también le dijo que las personas que se gustan suelen hacerlo, y que los besos entre familia son muestra de afecto, así como ella o Minato hacían con él.

— ¿Crees que deba besar a Hinata? —inquirió dudando.

—Tu mamá te dijo que cuando dos personas se gustan se besan, si Hinata te gusta entonces hazlo —contestó con obviedad.

—En ese caso, tú también debes besar a Sakura-chan —le informó sonriendo divertido.

—Eso creo... —murmuró rascándose el cuello y sin mirarlo, sin saberlo, sus mejillas se habían tornado de un tenue color rosa—. Pero es que no sé cómo se hace.

—Mamá y papá solo estaban juntando sus labios —dijo mientras recordaba la escena. No parecía ser complicado, solo tocar los labios del otro con los suyos y ya—. No debe ser difícil.

—Bien... —meditó el Uchiha. No sabía con exactitud si le gustaba Sakura, pero le encantaba pasar todos los días a su lado, le gustaba compartir la comida y en el pecho sentía algo extraño cada vez que hablaban; quizás de verdad le gustaba, aún siendo unos pequeños niños, ¿quién decía que no podía enamorarse?—. Supongo que iré ahora.

— ¡¿Eh?! ¡¿En serio?! ¡Cuéntame todo para saber cómo besar a Hinata! —le pidió o casi exigió a gritos.

—Si sigues gritando no te contaré nada —murmuró Sasuke con fastidio mientras se levantaba del césped para dirigirse donde Sakura.

—Vale, vale —dijo Naruto más tranquilo, es que el simple hecho de que el serio y amargado de Sasuke se sintiera atraído hacia Sakura le parecía extraño, lindo pero extraño—. Solo ve y luego regresa a contarme, ¿sí?

—Como sea —el Uchiha le dedicó una mirada como si le estuviera pidiendo que le deseara suerte y en seguida comenzó a caminar en dirección a la pelirosa.

Siempre se sentaban en el mismo lugar, siempre bajo el mismo árbol con la misma cobija amarilla, solo que esta vez Ino no estaba ahí, volteó a todos lados buscándola porque hacía unos días parecía una loca y se le aventaba encima sin razón alguna provocando que Sakura se molestara, él siempre lograba alejarla y entonces se sentaba más cerca de la pelirosa, Ino sonreía como con complicidad y Sakura se notaba más tranquila. Sasuke no entendía qué ocurría, solo sabía que no le gustaba que Ino —o alguna otra que no fuera Sakura— invadieran su espacio personal.
Soltó un suspiro lleno de alivio al encontrarla a lo lejos jugando con un perrito blanco y un chico que, por sus rasgos faciales, también parecía un perro. Siguió su camino unos segundos más hasta encontrarse con Sakura, quien estaba con Hinata platicando quién sabe qué cosa y bebiendo unos jugos en su envase de cartón.

—Sasuke-kun —lo saludó ella regalándole una hermosa sonrisa.

—Bueno... y-yo iré con Ino-chan —murmuró Hinata entendiendo que sus amigos querían estar un rato a solas, como normalmente lo hacían. Comenzó a levantarse con la intención de ir hacia Ino pero una voz la detuvo.

—Creo que Naruto quiere hablar contigo —le dijo Sasuke mirándola a los ojos pero luego apartó la mirada al ver cómo Hinata se ponía nerviosa, como si él le diera miedo—. Él está por allá —señaló hacia la izquierda, bajo la sombra de un árbol cercano yacía el rubio semi durmiéndose.

La ojiperla solo asintió tímidamente y a paso lento e inseguro comenzó a caminar en dirección a Naruto, que al verla acercarse hizo un ademán de saludo gritando su nombre para luego sonreír de oreja a oreja.
Sakura la vio alejarse y luego miró a Sasuke que comenzaba a sentarse a su lado. La pelirosa se sorprendió un poco al notar que las blancas mejillas del Uchiha estaban coloreadas de un suave rosado y que jugaba con los dedos de sus manos como ella hacía cuando estaba nerviosa.

— ¿Quieres? —le ofreció ella acercándole un jugo en caja de sabor manzana.

—No... —rechazó tratando de no sonar cortante. En seguida volteó a verla lleno de nervios y luego de tomar aire decidió hablar—. Naruto... me contó algo sobre sus padres... ¿sabes algo sobre besar? —le preguntó queriendo saber si la pequeña pelirosa conocía más que él.

— ¿Be-besar? —murmuró confundida y totalmente roja de la cara.

La ojijade se quedó un momento en shock mientras asimilaba lo que Sasuke había dicho, ¿hablaba de besar?, ¿como una pareja? Ella no sabía mucho, pero había leído un par de poemas con Ino —a escondidas de sus padres— en los que se hablaba sobre el amor, las parejas, la familia y recordaba que uno en específico hablaba sobre lo que significaba un beso. Pero no entendía cómo funcionaba, sus padres solían llenarla de besos en el rostro y en las manos, y alguna vez había visto a los jóvenes de su clan besarse en los labios, como si eso les demostrara afecto; entonces ¿Sasuke quería besarla?

—De nuevo pareces un tomate —dijo el pelinegro picándole la mejilla, su cara estaba toda roja y hasta parecía hinchada.

— ¿Tú... tú quieres besarme? ¿A mí? —le preguntó tratando de ignorar lo que le decía sobre parecer un tomate.

— ¿Tú quieres? —dijo dejando de picarla y acercándose a su rostro con curiosidad.

—Bueno... ¿aquí? —se señaló la mejilla.

—No —negó con la cabeza y nervioso le picó suavemente los labios con el índice—. Aquí.

Sakura sintió que su respiración se detenía pero que su corazón palpitaba con más fuerza, como si fuera a salírsele del pecho en cualquier momento. Un beso, uno en los labios, y de parte de Sasuke; él le gustaba, le gustó casi desde el primer momento en que lo vio debajo de aquel árbol junto con Naruto, y seguramente un beso no estaría mal, después de todo, los besos demostraban cariño.

—Está bien —dijo sonriendo con timidez. El Uchiha retiró su dedo y mostró también una pequeña sonrisa—. Voy... a cerrar los ojos ¿sí?

—Sí —susurró sintiendo que su corazón se aceleraba, las mejillas le jardín y seguramente ahora era él quien parecía un tomate.

Vio a Sakura cerrar los ojos casi apretándolos como si tuviera miedo, él también estaba asustado pues seguía sin entender muy bien cómo se hacía, pero Naruto le había dicho que solo se juntaban los labios y eso sonaba bastante fácil de hacer.
Con sus manos apretó su negra playera como si esta le diera fuerzas para hacerlo y lentamente comenzó a acercarse al bonito y delicado rostro de la pelirosa, ella lo esperaba con los ojos ya cerrados y él, a medida que quedaba más cerca, se vio forzado a cerrarlos también.
Un poco más, se acercó un poco más hasta sentir la suave y casi imperceptible respiración de Sakura, unos milímetros más y sintió como una corriente eléctrica recorrerle todo el cuerpo, había juntado sus labios con los de Sakura, apenas los rozaban pero ese era un beso especial para el par de pequeños. Permanecieron así solo unos segundos hasta que el Uchiha decidió alejarse igual de lento que como se había acercado, abrió los ojos al igual que la ojijade y se miraron con ternura.

—Eso... se sintió bien —confesó Sakura avergonzada pero sonriendo por lo bajo.

—Sí —dijo él notando que sus manos estaban rozándose.

Sakura agachó la mirada cuando sintió que su manita era tomada por otra un poco más grande que la suya, ella la apretó dulcemente y luego ambos se miraron con una bonita sonrisa en el rostro.
De verdad le gustaba Sasuke.

Habían pasado dos días desde que ambos dieron su primer beso. Ese día de regreso a casa, Naruto y Sasuke habían platicado un poco en el camino, el Uchiha le contó que besar era bonito, que se sentía algo extraño en el cuerpo pero era una sensación bastante agradable. Naruto se alegró por él pero luego hizo un puchero diciéndole que a él no le había ido tan bien, que al acercársele a Hinata ella había soltado un gritito y le había golpeado la frente con la suya.

—Hinata tiene la cabeza muy dura —se había quejado el rubio señalando su frente, casi toda estaba roja por el golpe.

Sasuke no pudo evitar burlarse por un rato diciendo que no era tan genial como él y que por eso Hinata no había querido besarlo, el pequeño Uzumaki le enseñó la lengua como signo de enojo y agregó que eso no había sido lo peor, que luego de que Hinata gritó apareció Neji con los brazos cruzados y completamente furioso.

'Eres un estúpido niño, no la molestes o te las verás conmigo y no te vuelvas a acercar a ella' —dijo Naruto con un tono de voz extraño, haciendo una perfecta imitación del Hyuga creído.

Sasuke le dijo que él la tenía difícil porque Neji era algo protector con Hinata, en cambio, Sakura no se juntaba con más niños a excepción de Shikamaru y Neji, pero que eso no era un problema para él.

Entonces, ese día Sasuke caminaba hacia el jardín para encontrarse —como siempre— con Naruto bajo el árbol. Cuando llegó viró a la derecha solo para asegurarse de que Sakura estuviese con las demás debajo del mismo árbol de todos los días, ella le dedicó una sonrisa amable y él se la devolvió algo avergonzado, luego siguió su camino hacia donde Naruto ya estaba esperándolo.

Luego de sonreírle a Sasuke, la pelirosa regresó la mirada hacia sus amigas. Pronto Ino le pidió que de nuevo les contara sobre el beso con Sasuke, y no tuvieron que repetírselo, de inmediato comenzó a relatar la historia —que Ino y Hinata ya sabían de memoria pues no paraba de hablar sobre eso desde hacía dos días—; les dijo que Sasuke se veía tímido cuando se acercó y que luego de pensarlo mucho había aceptado que se besaran, que sus labios se habían rosado a penas por unos segundos pero que so había bastado para que sintiera que tocaba las estrellas mientras flotaba sobre una nube.

—Fue muy lindo —terminó Sakura toda sonrojada.

— ¡Ahh! —gruñó Ino como si estuviera realmente molesta— ¡No puedo creer que no estuve presente durante ese beso!

—Pero, Ino-chan, tú... estabas jugando con ese perrito —le recordó Hinata.

—Si tan solo ese perro no me hubiera seducido con sus encantos y lamidas, me habría quedado aquí observando mientras se besaban —dijo intentando imaginar el momento.

—Oi, Ino —escucharon de pronto. Las tres niñas voltearon de inmediato al escuchar esa voz. Era Shikamaru, amigo de todos pero mejor amigo de Ino y esta vez venía acompañado por otro niño que no habían visto antes.

— ¡Hola! —saludó enérgica la rubia y dirigió la mirada al acompañante del Nara— ¿Quién es tu amigo?

—Se llama Choji —lo presentó y el mencionado se encogió de hombros saludándolas. Era más o menos alto, de complexión un poco robusta, de cabello café con tonos naranjas; tenía unas mejillas grandes y apachurrables adornadas con unos espirales rojos que lo hacían ver bastante simpático.

—Soy Ino —le dijo a Choji—. Ella es Sakura y ella Hinata —la señaló sin dejar de sonreír, le encantaba hacer nuevos amigos y ya se imaginaba que seguramente los niños en el jardín lo molestarían solo por ser un poco gordito. Niños inmaduros, pensaba Ino, a pesar de ella también serlo.

—Choji quiere intercambiar comida —les dijo Shikamaru de pronto y el castaño se sonrojó.

—Tengo papitas —murmuró apenado enseñándoles un par de bolsas rojas repletas de papas en rodajas.

— ¡Papas! —gritó Ino emocionada. Su madre no siempre la dejaba comer esa clase de alimentos y a ella le encantaban—. Ven Choji —sonrió recorriéndose en la manta al igual que las demás para que su nuevo amigo junto con Shikamaru se sentaran ahí.

Choji sintió una calidez incomparable y pronto se sintió en confianza, se dio cuenta de que Ino era muy agradable, Hinata no hablaba mucho pero era porque parecía ser muy tímida y Sakura le dedicaba sonrisas lindas.
Él abrió las bolsas con papas y las puso en el centro para que todos pudiesen agarrar si querían, las chicas sacaron su comida y la compartieron con los dos niños. Sakura dudó un poco ya que —desde que había conocido a Sasuke— solo llevaba tomates en diversas presentaciones y ese día no era la excepción. Llevaba un traste lleno de tomates pequeños que había conseguido con su madre en un local del centro, los miró indecisa pero finalmente se dio cuenta de que se vería realmente mal si no compartía su comida, además este era un nuevo amigo y no quería ser grosera con él.
Abrió el traste mostrándoles los tomates, Ino y Hinata los rechazaron amablemente argumentando que diario llevaba tomates y que, a pesar de que les gustaban, comenzaban a cansarse de ellos.

—Además, ¡aquí hay papas! —gritó emocionada llenando sus manitas con dicho alimento para luego llevárselas a la boca.

—Me gustaría probarlos —murmuró Choji acercándose a la pelirosa—. Se ven deliciosos —sonrió relamiéndose los labios ansioso por comerlos.

—Adelante —le invitó Sakura extendiendo el traste para compartir sus tomates con él.

— ¡Deliciosos! —dijo aún con la comida en la boca y todos, incluso Hinata, rieron por aquello.

La tarde pasaba tranquila, los cinco comían y platicaban conociendo a su nuevo amigo. Les decía que estuvo un tiempo de viaje con sus padres en otra aldea pero que él era nacido en Konoha, hacía un par de días que había regresado y en su clan le dijeron que fuese al jardin de la aldea a jugar y hacer nuevos amigos.
Les explicó que cuando llegó comenzaba a arrepentirse porque veía que todos tenían un círculo de amigos y él estaba solo, ya estaba por irse cuando escuchó que lo llamaban aún sin saber su nombre.

—Conocí a Shikamaru —sonrió ampliamente. Podía tener una expresión aburrida en su rostro pero era muy amable y buen amigo.

Shikamaru se había encargado de presentarle a Neji y Kiba. Choji sacó bolsas con papas para compartirlas con ellos diciendo que le encantaban, luego el pelinegro con peinado en forma de piña le había comentado sobre ellas tres, pues siempre traían demasiada comida y que probablemente podían compartirla así como eĺ con sus papas.

—Normalmente comemos con Naruto y Sasuke —les informó Ino y vio a Choji poner cara de confusión—. ¿No los conoces?.

—No —negó con la cabeza.

—Son agradables, bueno, Sasuke no habla mucho y Naruto es todo lo contrario —rió divertida—. Vamos, te los presentaré.

Los cinco niños se levantaron de la cobija sobre el césped dejando ahí todas su cosas, sabían y confiaban en que nadie se acercaría ahí, además prácticamente no quedaba ni una migaja de comida.
Las niñas voltearon hacia la izquierda buscándolos bajo el árbol donde siempre estaban pero se sorprendieron al no verlos ahí, Ino se rascó la cabeza volteando a todos lados para buscarlos y luego gritó al verlos jugando cerca del río.
Todos caminaron hacia el riachuelo y una vez cerca, se dieron cuenta que ambos jugaban con pequeños barquitos de papel sobre el agua, Ino se aclaró la garganta para que fueran notados y Naruto se giró de inmediato para encontrarse con sus amigos ahí reunidos.

— ¡Chicos! —gritó entusiasmado.

—Tenemos un nuevo amigo —le dijo Ino señalando a Choji, este se sintió especial al ser reconocido como un amigo—. Se llama Choji.

—Eh, Choji —repitió forzando a su mente a recordar ese nombre para siempre pues ahora sería parte de sus amigos—. Soy Naruto Uzumaki —se presentó con una sonrisa.

—Hola —saludó Choji notando que Naruto era igual de alegre y agradable que Ino.

Sakura miró a Sasuke que seguía en cuclillas moviendo de un lado a otro su barquito sobre el río, ni siquiera los había mirado ni saludado. Decidió acercarse a él y agacharse estando a su lado para preguntarle si se encontraba bien, Sasuke solía contarle que en su casa se sentía solo y desplazado por su hermano, quizás algo había pasado que lo tenía de mal humor.

—Sasuke-kun, ¿te sientes bien? —preguntó preocupada intentando buscar su mirada.

—Eres una fea —contestó él sin voltear a verla, fingiendo diversión con aquel barquito que ya comenzaba a deshacerse por el agua.

— ¿Qué? —murmuró sorprendida por lo que acababa de decirle.

—Lo que escuchaste —dijo enojado y se puso de pie, Sakura lo imitó para encararlo.

— ¿Por qué dices eso, Sasuke-kun? —le interrogó esperando que le dijera que era una broma o una tonta apuesta con Naruto.

—Porque eso eres, una fea —recalcó esa última palabra y acercó su mano hasta el rosado cabello de Sakura para luego tirar de él fuertemente.

El grito que la pelirosa soltó por el dolor fue suficiente para que los demás, que hasta ahora habían estado platicando entre ellos, voltearan y se dieran cuenta de la situación. Ino y Naruto estaban por intervenir pero se detuvieron al escuchar a Sakura comenzar a llorar, aquello hizo enfurecer al rubio y cuando se preparaba para gritarle al Uchiha que estaba loco, lo vio caer al río.

— ¡Eres un tonto! —gritó Sakura con las manos extendidas, ella lo había empujado al río en modo de defensa—. ¡Tonto Sasuke! ¡Tonto, tonto!—chilló con tristeza y salió corriendo del lugar.

Ellos y otros niños a su alrededor comenzaron a reír, ver a Sasuke Uchiha tan indefenso y haber sido humillado de esa forma por la pequeña y tierna Sakura... Eso era épico.
El pelinegro intentaba levantarse pero el fondo del río estaba repleto de piedras resbalosas y solo lograba caer cada vez que apenas lograba ponerse de pie, Shikamaru pensó que lo mejor era ayudarlo a salir y junto con Naruto lo tomaron de los brazos por fin sacándolo del agua.

— ¿Por qué le jalaste el cabello a Sakura? —preguntó Ino realmente molesta, nadie se metía con su amiga, ni siquiera ese Uchiha.

—No te importa —musitó Sasuke sacudiendo su cabello y pronto comenzó a caminar decidido a regresar a su casa y no volver jamás a ese jardín, nunca.

— ¡Hey, Sasuke! —le gritó Naruto siguiéndolo.

El pelinegro caminó más rápido al sentir los pasos de Naruto detrás de él, al notar y recordar que su amigo era la persona más insistente del planeta, decidió detenerse y volteó a verlo.

— ¿Qué fue eso? —preguntó frunciendo el ceño.

—Sakura está loca —fue lo único que dijo.

— ¡Pero tú jalaste su cabello! —le reclamó—. ¿Por qué?

—Qué más da —murmuró indiferente—. Déjame en paz Naruto.

—Pero Sasuke...

—No tiene nada que ver contigo ¿entiendes? —le habló con total frialdad en sus palabras—. No me molestes.

Naruto se quedó estático al escucharlo hablar de esa manera, más que enojado parecía dolido, como si alguien le hubiese hecho algo malo; lo vio alejarse entrando a las calles de Konoha para seguramente ir a su casa. Si Sasuke no le decía las cosas, entonces iría con Sakura para arreglar esa pequeña riña.

Sasuke disminuyó la velocidad en sus pasos y frunció el ceño al notar que las personas que pasaban por ahí no le quitaban la vista de encima, sintió ganas de gritarles que era un niño y no un bicho raro pero decidió tranquilizarse.
En el camino, pensó que quizás había sido demasiado rudo con Naruto, él solo había querido ayudarlo como el buen amigo que es, recordó que no quiso explicarle el por qué había jalado la rosada cabellera de Sakura: es que nadie iba a entenderlo.

Le dirían mil cosas o se burlarían de él sin entender que lo habían lastimado.

Que se sintió traicionado por una persona que él creía especial, y que creyó que era especial para ella. La pequeña Haruno, con esa cara tierna e inocente, lo había engañado, lo había apuñalado por la espalda, había jugado con él y sus buenos sentimientos.

Sakura había compartido sus tomates con alguien más.

Y eso lo hacía sentir mal, porque a él le gustaba Sakura y pensó que el sentimiento era mutuo, ¡hasta se habían besado! Llevaban días comiendo juntos y compartiendo sus comidas, tomándose tímidamente de la mano y dedicándose miradas tiernas, incluso la había acompañado un par de veces hasta su casa cuando ella tenía que llegar temprano o sus padres la castigarían.
Sasuke se sentía usado, porque, ¿de qué sirvió todo si al final lo iba a traicionar? Compartió sus tomates con ese otro niño que apenas acababan de conocer y seguramente los seguiría compartiendo de ahora en adelante con él u otros niños.

Sin darse cuenta, estaba ya caminando por los caminos dentro de su clan, apresuró el paso hasta llegar a su casa y entró en silencio para no ser notado por sus padres. Suspiró con alivio al llegar a su habitación sin haber sido visto, se tiró boca abajo sobre el cómodo futon y de pronto sintió unas enormes ganas de llorar. Una parte en su cabeza le decía que lo hiciera, que llorara como el crío que era, que analizara las cosas y que fuese a disculparse con Sakura; la otra, sin embargo, le decía que no se le ocurriera derramar una lágrima, que él tenía la razón al estar molesto y que jamás, definitivamente jamás, volviera a verla. Que bloqueara todo aquello de su mente, que desechara todos esos bonitos momentos que pasó a su lado, que se olvidara de Sakura para siempre.

Actualidad.

Se removió incómodo en el futon y se tapó los ojos con el antebrazo, a través del shoji se veía el sol de un color anaranjado, supo entonces que el sol se estaba poniendo y que pronto oscurecería, el tiempo se pasa volando cundo uno se queda dormido.

Pero Sasuke no estaba dormido, estaba recordando todas sus vivencias de la infancia, y entre ellas —inevitablemente— había aparecido Sakura. Recordando cada día, cada hora, cada segundo que pasó a su lado y que eso lo hacía sentir vivo.

—Oye, Sakura —murmuró para sí mismo—. Quién diría que me volvería a encontrar contigo. Y que me volvería a enamorar de ti.


Ok, ok, ok, para no hacer la cosa larga, les diré que me quedé sin inspiración además de que -sinceramente- me daba flojera, pero no solo escribir, hasta ir al baño me daba flojera XD
Así que sí, las ideas me mareaban pero no se acomodaban, malditas (?) Y apenas ayer por la noche se me prendió el foquito y comencé a escribir :D

Lamento la tardanza, en serio, hasta me sentía mal de no actualizar, y el fin de semana me forcé a escribir pero me resultó una mierdaaaa :v
En fin, de nuevo me disculpo pero ¿qué tal si hablámos del capítulo? 7u7

OH POR YISUUUUUS. Por fin llegó lo que todas esperaban, el por qué de que Sasuke dejó de hablarle a nuestra bella pelirosa. Sí, sí, sí, podrá ser algo muy 'tonto' pero para Sasuke fue una vil traición; pobre Choji, él solo quería compartir comida :( jaja
Chan chan chan, Sasuke acaba de aceptar que se volvió a enamorar de Sakura, lo que quiere decir que... ¡pronto tendrán sus momentitos de amorsss!

Y bueno, no se sabe aún quién es el hombre que llegó para hablar con Sakura, les prometo que en el siguiente la sabrán quién es :p
¿Les gustó? No soy muy cursi o eso, pero me pareció que un amor de niños es bastante leeendo :3
Si les gustó háganmelo saber, y si no pues igual díganme jaja

Las amo a todas y ahora más porque SOMOS CANNON BITCHES!
Así es, somos cannon, siempre lo fuimos :33

En fin, agradezco demasiado sus comentarios, follows y favs, 50 reviews en 6 capítulos... ¡los amo y les agradezco todo su apoyo!
Estoy muy feliz de actualizar, creo que porque el capítulo me encantó XD

¡Ya es mitad de semana! Gracias por leer y si leyeron todo mi choro las amo aún más XD
Bonita semana, bonita noche, ¡sonríanle a la vida! (creo que me drogué XD)

Espero actualizar la próxima semana jeje Saludos a todas! :D