FATE
Es cuando nos avisaron de unos llantos infantiles en un hogar abandonado de Osaka, rápidamente fuimos con un escuadrón especial de policía de la misma ciudad rodeando aquella vivienda; algunos en los techos posibles que ingresaron con armas preparadas a cualquier aviso que brinde mientras que Signum y yo cargábamos nuestras armas para poder ingresar. El día de ayer Signum y Shamal discutieron por unas fotos enviadas todo estaba bien planeado por Scaglietti, quería desconcentrarnos pero esta vez no iba a huir más.
Suficiente hemos tenido con los periodistas e investigación por las CCTV.
Frente a la puerta abandonada le di una patada pudiendo abrirla, al tener la madera vieja fue fácil abrirla pero ni muy bien la abrimos escuchamos a una niña llorar gritando: ''Mamá, papá'' pero si tan sólo supiera que sus padres fueron asesinados. Mientras que los demás oficiales ingresaron a revisar otras habitaciones Signum y yo nos dirigimos al cuarto donde habían llantos; una vez frente a la vieja puerta miré a mi compañera quien también me miraba en silencio, empezamos nuestra amistad desde que ingresé a prepararme para la policía a ser una de las mejores investigadoras y oficial especial, asentimos dando entender un ''Que suceda lo que suceda'' y otra patada fue lo que abrió aquella puerta. Empuñe mi arma ingresando al mismo tiempo que Signum, apuntando de esquina a esquina y al confiarme me acerqué a aquella pequeña rubia.
— Ya no llores, soy... —susurré mientras la desamarraba pero veía en su rostro un temor.
— Fate Testarossa Harlaown —una voz masculina respondió y al mismo tiempo escuché un disparo.
Sentí el impacto de bala cerca de mi hombro derecho, un escalofrío recorrió mi cuerpo porque era la primera vez que me engañaban y es así como empezó la fiesta de polvos; sin dudarlo terminé de desatarla, la cargué y salí corriendo de ahí dejando a Signum en una pequeña guerra pero los demás oficiales ya estaban corriendo dirección a la habitación; no estaba huyendo, estaba cubriendo un cuerpo que debíamos salvar hace meses.
Al salir de la casa me acerqué a la ambulancia, el lugar donde cayó la bala me dolía y era normal pero gracias a Dios estaba con un chaleco anti bala; decidí por quitármelo pero dos sombras llamaron mi atención en ese momento por el reflejo de luz que había. Giré a mirar de quién se trataba y un terror recorrió mi cuerpo en toda mi carrera que tenía como policía; era Scaglietti con Nanoha, una Nanoha que lloraba desesperadamente y gritaba: '' ¡Fate-chan! '' entonces él acercó un megáfono para hablar.
— ¿Fate-chan? —me llamó con suma ironía— es una lástima que tu equipo asesinara a otro policía y no a mi —rió extravagante para luego mirar a Nanoha acercando su rostro sonriente, así lamió la mejilla de aquella cobriza. Mi mente estaba en blanco, estaba ciega de rabia ver lo que estaba sufriendo cuando me prometí protegerla. Eso fue un asqueroso acto— te la devuelvo, está deliciosa —con aquellas últimas palabras empujó a Nanoha desde el tercer piso, mis ojos se abrieron completamente pero reaccioné de manera rápido corriendo a ella con el equipo que estaba en tierra para hacer un resorte con los brazos; al menos pudimos amortiguar algo de la caída, pero era seguro que ella recibió un golpe. Otros se lastimaron los brazos y uno de ellos se le rompió.
Nanoha lloraba desesperada y lo único que pude hacer fue abrazarla fuerte, me di cuenta que tenía un moretón en su brazo, era seguro que aquel hombre le hizo algo pero un disparo se escuchó seguido por un fuerte golpe en el piso.
Era Scaglietti.
Los paramédicos que estaban fueron a sujetar el cuerpo de aquel herido, al menos no murió en la caída y era lo mejor para así verlo sufrir en la cárcel hasta su muerte mientras que otros paramédicos se ocuparían de Nanoha.
Me levanté, limpié mi sudor y al rato vi a Signum saliendo con el brazo lastimado. Una bala había impactado su brazo descubierto.
— Entonces —dijo sonriendo— ¿la carpeta de Vivio se cerrará, Testarossa?
Yo sonreí ante eso asintiendo viendo como otros paramédicos se acercaban a ella para atenderla.
Unas lágrimas empezaron a rodar por mi rostro, estaba feliz por fin de haber atrapado ha aquel hombre que no sólo mato al padre de mi hermano mayor, sino también secuestro a Vivio, asesinó a inocentes y también a los padres de la pequeña.
Hicimos un buen trabajo.
Después me retiré dejando a un equipo de investigación de Osaka en la casa para buscar cosas de Scaglietti me dirigí al hospital donde los estaban los lastimados.
Al llegar me acerqué a recepción para preguntar por los rehenes lastimados, me indicó el lugar y así fui hacia allá; empecé a buscar a Nanoha con la vista hasta que la vi con Vivio, aquella niña estaba con suero así que me acerqué a ambas.
— Hola —dije sonriendo. La pequeña me miró con un poco de temor para luego mirar a Nanoha— veo que no te paso más que esos moretones —mi mano fue hasta su cabeza para sobarlo. Ella miró a otro lado y se levantó; así ambas nos fuimos fuimos un poco alejados de la niña.
— Vi unas fotos tuyas con mujeres... —empezó a hablar— eso es t...
Le interrumpí.
— Esa mujer falleció entregando un mensaje por parte de Scaglietti, parece que era otra de sus víctimas —respondí con seriedad, no jugaba con temas así— al parecer es una prostituta pero ya todo saldrá en los exámenes que harán también las preguntas a las otras dos que sujetaron a Signum —ella me estaba escuchando atentamente— mi trabajo real es esto —dije mirando el alrededor, ella giró a mirar y sonreí de nuevo— salvar vidas. Rescatar personas que sufren en manos ajenas —dije eso último mirando a Vivio— arriesgando mi vida por ellos.
Ella suspiró para volver a mirarme y abrazarme.
— Por un momento desconfié, yo...—murmuraba en un tono audible para mi, sonreí y correspondí su abrazo.
— ¿Cómo es que llegaste a manos de Scaglietti? —pregunté con suma curiosidad— dejé muchos oficiales en tu casa ¿cómo fue posible?
— Recuerdo que un oficial me acompañó a comprar algunas cosas por lo que me invitó a beber un refresco y después no recuerdo nada más. Cuando desperté estaba amarrada de pies y manos en la azotea con la boca tapada; ese hombre me escondió bien —contó para luego fruncir el ceño— tu equipo no pudo siquiera verme de lo escondida que me puso ese hombre; cuando Scaglietti regresó de abajo me quitó la bendita boca y ninguno de tus compañeros siquiera disparó.
— No tenían mis órdenes —cerré los ojos—yo no sabía que estabas aquí. A mi me sorprendió —confesé para mirarla fijamente y acariciar sus mejillas con mis pulseras— pero aquí estoy, todo ha terminado.
Nanoha asintió para volver a abrazarme, correspondí una vez más mientras miraba a la pequeña Vivio de reojo.
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Al día siguiente regresamos a la ciudad las cuatro. En la estación de policía se encontraba una trabajadora social que se encargaría de Vivio; seguro ya había noticias.
— ¿Hablaste con Shamal? —pregunté algo preocupada a la pelirosa, a lo que ella negó— espero lo soluciones —un ''Gracias'' salió de sus labios mientras cerraba sus ojos.
Después de salvar a Vivio de las manos de Scaglietti, a Nanoha teníamos que completar la carpeta de Vivio para poder cerrarla correctamente, ahora una parte de mí tenía tranquilidad.
El presidente dio un comunicado para el reconocimiento de mi equipo, los demás trabajadores que aportaron para el tema de Scaglietti en estos cortos pero estresantes días pero que por otro lado ya había enviado las invitaciones a los familiares correspondientes.
Fuí a casa de Nanoha, cuando llegué me recosté en el sofá cansada mientras que la cobriza prepararía una ensalada para ambas, comeríamos; cuando terminó se acercó a avisarme pero no se movió.
Tomé asiento y sin más se sentó en mi regazo, colocando sus manos en mi rostro y me miró un poco sonrojada.
— Nyahaha quería remedar a esa atrevida —dijo en son de burla, reí un poco y cerré mis ojos.
Llevé mis manos a su cintura apegando la a mi, acercando mi rostro a sus senos para poder disfrutar de aquel aroma que su piel emitía.
— Me gusta esta atrevida que se llama Nanoha —susurró manteniendo los ojos cerrados y es cuando sentí unas manos entrelazarse con mis largos cabellos rubios.
— Fate-chan... —susurró— creo que... me gustas... —confesó a lo que abrí los ojos con una sonrisa, alejé mi rostro y la miré.
— ¿Te acuerdas que fui al instituto? —ella asintió— hablé con Signum antes de eso y llegué a la conclusión que me gustas también.
Unos segundos nos quedamos mirando para que nuestros rostros se peguen y nos besáramos; entre el beso nuestras lenguas bailaban al ritmo, ella empezó a alzar mi blusa y la ayudé para quitármela quedando en un sostén color negro, nos habíamos separado del beso para tomar aire.
— Fate-chan, fuera del alcohol —susurró sonrojada acercando sus labios a mi cuello, empezando a besarlo lentamente y provocativa— ... quiero me hagas tuya.
Aquellas palabras causaron un calor en mí. Un deseo. Quería hacerlo.
Metí mis manos bajo su polera acariciando su suave piel y de manera traviesa desabroché su sostén dejándolo suelto y sus senos algo caídos. Al sacar mis manos le alcé la polera para poder quitárselo con su ayuda consiguiendo el hecho; también quité aquel sostén fastidioso.
Llevando mi rostro hasta su pezón derecho el cual empecé a succionar haciendo que aquella cobriza gimiera suavemente y presionara un poco mis cabellos; mis manos acariciaban sus piernas y a veces sus glúteos. Me coloqué de pie cargando a Nanoha, dejando de succionar su pezón, la miré para mutuamente unirnos en un beso intenso.
La senté sobre la mesa del comedor para cortar el beso, desabotonar aquel pantalón pegado que le hacía ver sexy y bajarlo junto a su braga; me agaché mientras tiraba aquellas prendas y vi su parte íntima pero un empujón suave me quitó la concentración; era Nanoha completamente roja y susurró '' No mires mucho'' por lo que sólo reí, se veía tierna, asentí acercando mi rostro para empezar a lamer su vagina de abajo-arriba, lamía, era deliciosa, otras veces la hacía sufrir en su clítoris succionando este suave sin hacerle daño y sus gemidos de placer eran presentes. ''Fate'' o ''Cariño'' era lo que salía de sus labios en tan preciosa melodía de placer, me estaba trayendo al borde de una locura. Tanto deseo de hacerle el amor.
Lo acepto, caí ante Nanoha.
Ella me detuvo alejándome despacio para bajarse de la mesa, con una de sus manos acariciando mi nuca y la otra intentando desabrochar mi pantalón; regresando al sofá caí en este, quitando mi pantalón con su ayuda, seguido me quité también el sostén quedando al mismo estado que Nanoha: desnuda.
Estábamos húmedas, calientes, las ganas de hacernos la una a la otra eran inmensas ¿cuándo sentí algo así? Nunca más desde la decepción de Hayate.
Nanoha se subió en mi encima haciendo que nuestros clítoris rozaran mientras empezaba a mover sus caderas y sus manos se colocaron en mi cadera. Ella disfrutaba, yo también aun que algo me dolía al verla y era ese moretón que Scaglietti le hizo.
Esa tarde una vez más, nuestros cuerpos se unieron al placer y amor. Entre todo lo que nos hacíamos logre llegar al orgasmo al mismo tiempo que Nanoha; se tumbó encima abrazándome completamente desnuda.
— Fate-chan... —susurró mientras su dedo índice delineaba mi clavícula.
— ¿Hm? —musité.
— Tenemos mucho por aclarar mañana a tu familia —dijo en el mismo tono anterior. Asentí. Sabía que mi familia, en especial mi madre quería a Nanoha por sus padres cuando eran niñas al igual que Hayate pero en la ceremonia era seguro que ella invitaría a la pelimarrón; mientras tanto Chrono seguro al hurón molesto si es que lo sacaron de la cárcel.
Estaba decidida que mañana haría público mi relación con Nanoha.
