Hey! Buenas noches/días/tardes o lo que sea:v pues bueno primero que nada pido disculpas por mi tardanza pero pues eh tenido problemas emocionales... Cosas sin interés bueno pues, les deseo una buena lectura porque no saben lo que se esperan HAHAHAHAH! -risa malvada- ;-; los veo abajo.


Capítulo 7

Y entonces cuando creía que ya había pasado lo peor, su querida madre se vuelve una neurótica que no le bastaba con emborracharse y apostar el poco dinero que les quedaba oh no eso era muy poco, quería desquitarse con sus hijos porque aquí ellos eran el "problema". Aquella que alguna vez fue una madre amorosa que quería a sus hijos, había sufrido una "desgracia" muy parecida como la que Makoto sufría ya que ambos habían perdido al amor de sus vidas que por 17 años habían estado juntos, aunque el señor Tachibana había hecho un juramento de que estaría en las buenas y en las malas al lado de esa bella mujer que le había dado lo mejor de sí misma, termino abandonándola.

Ahora todos su esfuerzos habían sido despreciados porque ciertas personas que entraron en aquella relación a la fuerza, arrebatándolos sin pena alguna alejándolos poco a poco llegando a tal punto de ser meros desconocidos, dejando esos pobres corazones abandonados y desolados ¿El haber amado con el alma estaba mal? Si no estaba mal entonces… ¿Por qué les pasaba esto?

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Después de una semana… la vida de Tachibana iba de peor en peor, cuando su madre le golpeo falto aquel día a la escuela al igual que sus pequeños hermanitos, su madre ahora una neurótica y alcohólica pasaba poco tiempo en su hogar desvelándose bebiendo hasta la una de la mañana en distintos bares del barrio.

Pero todo cambio aquel día, siendo las doce de la noche su querida madre no volvía, la busco en aquellos bares que suponía que su madre podía visitar en donde algunos habían dicho que no la habían visto hasta que llego al último, pregunto, dando los datos de su madre "Ella acaba de irse" fue lo que le dijo cierto señor de aproximadamente cuarenta años de edad. Creyendo que tal vez y ya había vuelto regreso a su hogar, donde fue detenido por una anciana de cabellos canosos y pequeña estatura, en su rostro se notaba la preocupación, la señora Tamura.

- Oh Makoto-Kun! – Le llamo viendo como el chico se dirigía a su hogar, pero se detuvo al oír su llamado cortésmente la saludo a lo que ella correspondió – Makoto-kun, veras… hace un momento eh visto a tu madre ir hacia el muelle… creo que estaba un poco ebria…- Aquel chico fijo su mirada hacia atrás esperando que su madre estuviera ahí, agradeció por la información que le habían dado, se echó a correr, no quería ni pensar que le hubiese pasado algo a su madre.

Aquella señora de cabellos canosos simplemente negó con la cabeza en silencio mientras seguía su camino cuesta arriba, percatándose de la presencia de Nanase quien había terminado de alimentar a cierto gato con un hermoso pelaje blanco, levantándose de aquel escalón se acercó a la pequeña viejecilla quien le miraba algo extrañada Haruka había oído un poco de la conversación y de lo poco que había escuchado estaba más que confundido ¿Acaso la madre de Makoto bebía? En todos estos largos años que había convivido con esa familia, nunca había visto que el padre Tachibana bebiera mucho menos la madre!

- Disculpe señora Tamura ¿Qué sucede con la madre de Makoto? – Pregunto con su típico tono monótono pero al no estar informado su voz parecía de cierta manera preocupada.

- Oh… Haru-kun ¿No te has enterado? – Interrogo la viejecita extrañada por la distancia que ellos habían tenido, había sido un cambio muy drástico desde que ella tenía memoria esos chicos siempre habían estado juntos.

- No... –

- Bien, supongo que siendo tu puedo decírtelo – Hizo una pequeña pausa – Veras, el padre de Makoto-kun los abandono y su madre cayó en una crisis así que ahora bebe y se la pasa fuera de su hogar, ¡Oh! Pero no creas que es un chisme sabes que yo cuido a los gemelos cuando ellos no están, además Makoto-kun me lo ha contado personalmente – Aclaro, no quería quedar como una de tantas mujeres que se pasaban su vida en el chisme.

Haruka quedó atónito, la verdad Tachibana había actuado muy raro desde la vez que falto, la cual fue su primera falta! Pero no solo eso, el día siguiente él tenía moretones en su rostro incluso el mismo Yamato se había compadecido de aquel pobre chico y era YAMATO AIZAWA! El que le había golpeado, violado y humillado miles de veces pero claro que esto no lo sabía nadie a excepción del hermano de Aizawa y sus fieles seguidores. Nanase se despidió cordialmente de la señora Tamura, corriendo hacia la misma dirección que había corrido Makoto. Mientras que aquel chicho de hebras castañas buscaba a su madre en el muelle donde se acostumbraba a hacer el festival, pero no había rastro de ella no quedaba lugar en donde buscar, pero había olvidado un lugar… el mirador, el único lugar donde los fuegos artificiales se miraban espectaculares, el lugar que su madre amaba visitar cuando sentía demasiada tensión… Subió las escaleras, su respiración estaba muy agitada había corrido desesperado en busca de su madre. El busco con la mirada y en efecto ahí estaba…

La madre de Makoto se encontraba ahí, detrás de aquellas rejillas donde solo se podía ver una gran altura, sus pies estaban entre las rejas y sus manos se sostenían de la barandilla, el viento soplaba levemente haciendo que sus finos cabellos se desacomodaran.

- ¿Mamá? – Pregunto aquel castaño, rogando a dios que esa no fuera su madre, la mujer le miro dándole una tierna sonrisa mientras derramaba lagrimas - ¿Q-Que haces? – Volvió a preguntar angustiado por la situación en la que se encontraba su madre, aquella pregunta no fue respondida.

Detrás de ellos los pasos de alguna persona corriendo se oían fuertemente, quizás la habían descubierto! Pero no, solo era Haruka ¡Que emoción! Los obres azules y los esmeraldas apagados se encontraron, Nanase se veía exaltado como Tachibana ambos habían corrido demasiado, el castaño corto el contacto visual volviendo con su madre quien el azabache apenas vio en donde estaba se espantó ¿Qué era lo que pasaba aquí? Intentaban calmarse mientras explicaban a la mujer a punto de tirarse lo que estaba haciendo…

- Mamá… yo te perdono ven superaremos esto todos juntos como una familia ¿Si? – Las lágrimas rodaban por sus mejillas, extendió su mano intentando hacer reaccionar a su querida madre.

- Esto no es la solución – Dijo Haruka también intentando ayudar.

- Lo siento – Dijo aquella bella mujer en un pequeño estado de ebriedad – De verdad lo siento – Repitió volteando a ver al mayor de sus hijos – Ustedes… ustedes eran todo para mí, tu padre él me abandono… el hecho de haberte golpeado… de haber encerrado a Ran y Ren… yo no puedo vivir con esto! – Las lágrimas no paraban y las palabras se hacían más difíciles de pronunciar – Por favor cuida de ellos, Makoto, los amo con todo mi corazón – Repitió nuevamente, miro a Nanase quien se había acercado a Tachibana, cada vez que se acercaban ella les advertía que se tiraría – Haru, siempre creí que ustedes serian algo más que amigos he he~ - Rio un poco aun con las lágrimas en los ojos Haruka miro a aquel castaño quien decidió no mirarle – Eres lo más importante para Makoto, así que asegúrate de valorarlo ¿Si? – Eso fue como una apuñalada en el corazón era obvio que ella no sabía nada de lo que había pasado entre ellos dos y que él era la principal causa del sufrimiento del chico de hebras castañas, aun así asintió.

Levemente se despidió, dando un salto hacia el vacío todo pasaba lentamente la imagen de aquella mujer dar un paso hacia el vacío y ver como desaparecía de su vista… Tachibana corrió hacia la rejilla gritando a todo pulmón viendo como su madre le extendía un brazo mientras caía vio y como el cuerpo su rebotaba con el suelo levemente.

- MAMAAAAAAA! – Fue un grito desafinado lleno de dolor, tristeza y desesperación mientras las lágrimas caían, se tumbó al suelo en cuclillas cubriendo su rostro con sus manos, Nanase pudo sentir como su corazón se rompía había visto a aquella mujer que había sido como su segunda madre, morir, después de su abuela claro está. Se acercó hacia aquel indefenso chico quien al sentir el tacto del azabache reacciono, saco su móvil intentando marcar a los paramédicos pero fallo ya que sus manos aún seguían temblando al igual que su cuerpo, Haruka supo que hacer tomo el móvil de entre las manos de Makoto y marco, estaba dolido pero no más que el chico de hebras castañas…

Los paramédicos llegaron de inmediato, recogieron el cuerpo de la madre de Tachibana mientras pedían a los presentes ahí toda la información posible al poco tiempo las personas se acercaron al muelle viendo lo que sucedía y entre tantas personas se encontraba la señora Tamura el azabache fijo su mirada al de ojos apagados quien estaba cerca de la ambulancia cubierto por una manta igual que él, mientras era interrogado. Se acercó hacia aquella anciana, pidiéndole de favor que cuidara a los gemelos Tachibana unas cuantas horas la señora asintió y se dirigió rápidamente hacia el hogar de aquella rota familia. Los dos jóvenes iban a bordo de aquella ambulancia, la sirena comenzó a sonar dando a toda velocidad, hacia el hospital, con poca esperanza intentaban mantener a la señora Tachibana con vida aunque era casi imposible porque la caída había ido mortal.

Makoto tomo la mano de su madre llevándola a su frente, rogando a dios que sucediera algún milagro que le demostrara que de verdad existía un dios! Porque ya empezaba a perder la fe en todo aquello relacionado con la religión. Las lágrimas seguían cayendo de aquellos apagados ojos, cuando llegaron a aquel hospital les impidieron el paso a la sala de urgencia, la mano de madre e hijo fueron separadas por la velocidad en la que la camilla se movía; fue en ese momento que todo parecía estar en cámara lenta la desesperación de aquel chico al ser detenido por el médicos que se encontraban parados frente a la entrada de la sala de urgencias y un mar de lágrimas, los presentes no tardaron en darse cuenta la razón por la que aquel hermoso chico lloraba, porque no faltaban los entrometidos no señor. Los murmullos eran abundantes "Debe estar loca para intentar hacer eso" "Que ejemplo le da a sus hijos" "Una mala madre". Claro que no todos eran insultos ¿Qué seria del mundo sin personas coherentes? Porque si había personas que criticaban sin saber nada, también había personas que pensaban antes de hablar porque era bien dicho que es mejor permanecer en silencio que decir algo estúpido.

Haruka miraba con odio a todos esos que chismoseaban ¿Qué acaso no tenían algo de qué preocuparse? Pero era de esperarse… así son las personas. Miro a aquel que alguna vez fue su mejor amigo, le habían dado unos sedantes porque estaba como un loco les habían mandado al área de psicología muy cerca de la de urgencias aunque el castaño se había negado el mayor acepto entraron al consultorio en donde las psicóloga Kimura Akimoto les atendió la misma que había atendido a Nitori, les interrogo siendo lo más precavida que podía, les explico todo aquello relacionado con el suicidio… Aunque los que estaban locos eran ellos digo, ¿Qué pasaba por su mente? En un momento como eso lo único que pasaba por la mente de Makoto era su madre le importaba un comino la psicóloga y su plática, porque él era un chico suicida pero no solo por ser una moda no, porque él fue violado, humillado, rechazado, abandonado, que no era mucho sufrimiento comparado con aquellas personas que tenían alguna enfermedad terminal, pero aun así era sufrimiento.

- Chicos, les are una cita para dentro de dos días ¿Okey? – Dijo la psicóloga al par que estaban sentados frente a ella, solo Haruka asintió mientras que Makoto tamborileaba sus dedos en el escritorio.

- ¿Ya nos podemos ir? – Tachibana no estaba interesado en psicología el solo quería ver a su madre, abrazarla y besarla. La doctora solo asintió entregándole el papel al azabache donde contenía la información sobre la cita predicha.

Ambos chicos salieron del consultorio, Nanase tomo fuertemente el antebrazo del castaño quien iba a correr hacia el doctor seguramente para pedirle información sobre su madre podía ver la angustia rodearle.

- Tranquilízate – Su tono fue gentil, aunque pareciese todo lo contrario, fue un tono que desde hace mucho tiempo el chico de orbes esmeralda no había oído incluso llego a creer que ese tipo de tono nunca había existido.

- ¿Cómo quieres que lo haga? – Empezó a temblar mientras que sus ojos se inundaban de lágrimas, otra vez, deseaba decirle al azabache que se fuera porque la hipocresía era lo que menos quería en este momento pero…. Por esta vez no quería estar solo aunque fuese Nanase el que le acompañara en un momento como este.

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Tres horribles horas pasaron, las lágrimas cesaron pero la angustia y la tristeza permanecieron firmes. Los doctores entraban y salían pero ninguno de ellos traía noticias de su madre, en la cuarta hora una enfermera de cabello ondulado se les acerco su rostro parecía triste pero ellos no le dieron importancia.

- Disculpen… ¿Son familiares de la señora Tachibana? – Pregunto, los dos chicos simplemente asintieron, la enfermera les llevo hasta donde la madre del castaño se encontraba o por lo menos delante de la puerta de la habitación donde se encontraba pues les impidieron la entrada el doctor que había atendido a aquella mujer.

- Perdonen… ella no pudo resistir – Informo el doctor, estaba acostumbrado a dar ese tipo de noticias todo el tiempo, pero aun así fue delicado con el tema.

Haruka sintió su corazón achicharrarse el creía que podían salvarla pero no, ahora bien si él tenía unas inmensas ganas de llorar, imagínense al pobre de Makoto. Pobre chico, apenas y había parado su llanto aquella noticia les destrozo el alma ¿Y ahora? Pues las reacciones eran obvias el frágil chico salto sobre el doctor reclamándole, suplicándole que hiciera algo para salvarla aunque solo recibiera un "Ya no hay nada que hacer" les dejaron entrar a la habitación donde el cuerpo de aquella mujer que había sido su madre estaba cubierto por una fina manta blanca aquel aparato que tomaba el ritmo del corazón estaba siendo desconectado por las enfermeras quienes se estaban llevándose todos los instrumentos.

- Mamá – Se acercó hacia aquel cadáver cubierto por la manta, con su mano temblorosa retiro la manta que cubría el rostro de su madre y claro que ahí estaba, sin ningún signo de vida, la abrazo fuertemente para luego tomar su rostro entre sus manos – Mamá, responde mamá – Dijo derramando las lágrimas sobre el rostro de su madre – Mami! No me dejes... – Nanase miro levemente la escena desde una de aquellas sillas que había en aquella habitación con ojos llorosos pero absteniéndose a derramarlas – Tu no me puedes dejar, mamá, no nos puedes dejar… Ran y Ren nos esperan en casa ¿Recuerdas? – Sollozo, acercando el cuerpo de su madre hacia su hombro – No importa si me golpeas, saldremos adelante – No quería aceptar la realidad, no lo aceptaba… ella era su madre, les crio con cariño y siempre estaba al pendiente de ellos esto definitivamente le costaría aceptarlo.- Lo siento mamá, lo siento! De verdad lo siento… si yo te hubiera detenido… esto... esto no hubiera pasado, esto es mi culpa! Por eso… por eso no nos dejes mamá. –

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- Makoto… -Haruka se acercó hacia aquel chico que abrazaba fuertemente el inerte cuerpo de aquella mujer, le tomo por el hombro moviéndole levemente, de tanto llorar había caído dormido, despertó siendo cegado por la luz de aquella lámpara que colgaba del techo quería que todo eso solo fuese un mal sueño, pero no, así las cosas no funcionaban.

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Cuando llego el momento de explicarles todo lo que había sucedido con su madre a sus queridos hermanos había entrado en pánico ¿Qué les diría, acaso diría "Se suicidó"?... luego vendrán las demás preguntas y claro las lágrimas, que era lo que más abundaría. Pero tenían que saber la realidad cuando llego a su hogar Ran y Ren había quedado dormido en el sofá, la señora Tamura se despidió de aquel par de chicos porque Nanase no se había ido, todavía no.

Había pasado tiempo desde que estuvo en la casa de Makoto, a pesar de que su ahora ya muerta madre había abandonado las obligaciones del hogar, el cómo hermano mayor se hacía responsable de los quehaceres de la casa si la gran parte pero no en la cocina ¡NO SEÑOR! Ese era terreno inexplorado para él, estaba prohibido que el pusiera un pie cerca de la estufa o todo aquello que implicara fuego era por eso que la señora Tamura les ayudaba en la cocina. Tal vez y ahora tenía que aprender a cocinar… no se podía dar el lujo de molestar a la pobre señora Tamura porque él no podía hacer ni un huevo frito.

Siendo las cinco de la mañana, Nanase y Tachibana estaban despiertos sentados en el amplio sillón que se encontraba en la sala, ambos en silencio, las lágrimas del castaño una vez más habían cesado quizá volverían en un rato más…o a lo mejor de tanto llorar se le habían acabado. El silencio era feroz y lo seguiría siendo a no ser por el timbre del teléfono del hogar de los Tachibana, que sonó y sonó pero Makoto no quería contestar y no lo haría aunque Haruka si, levantándose tomo el teléfono y contesto la llamada era de la funeraria quienes habían sido informados sobre el suicidio de la madre de Makoto, esta llamada no debía contestarla el sino el hermano mayor de los Tachibana.

- Makoto… es… la funeraria – Temió al decir aquellas palabras o más bien temió la reacción del más alto, pero este no dijo nada solo le volteo a ver y tomo el teléfono alejándose del azabache.

- Buenos días –Dijo una voz de un anciano en tono tétrico al otro lado de la línea – Lamento su perdida jovencito, pero su querida madre ha pagado el funeral de sí misma y por razones obvias debía informarle – Tachibana solo asentía, pero estaba confundido ¿De dónde había sacado dinero su madre para pagar eso? Peor aún ¿Acaso su madre ya había planeado todo esto? Creía que eso había sido causa del alcohol pero ella había pensado en todo… el anciano seguía hablando sobre lo que implicaba el funeral ¡Pero que platica más interesante! Estaba hablando sobre el funeral de su propia madre y por teléfono! – Muy bien, entonces hoy a la una de la tarde venga a la funeraria ¿Entendido? –

- Si – Respondió para luego colgar, dejo el teléfono sobre la mesa y luego se sentó sobre la silla para luego cubrir su rostro con sus manos, no estaba llorando, pero estaba sufriendo demasiado ¿Cuándo pararía toda esta pesadilla? Había amado a una persona y este lo rechazo vilmente, había sido violado, golpeado, humillado sin piedad ¿Por qué? Si hubiera sido una mala persona lo entendería pero no, era un pan de dios que siempre anteponía los sentimientos de los demás antes que los suyos, porque preferiría romperse el en mil pedazos que ver a un amigo, un hermano o extraño, sufrir.

- Lo siento – Haruka se acercó a él tomándole el hombro, los orbes apagados de Makoto le miraron ¿A dónde había parado aquel brillo de esperanza y felicidad? Seguro al olvido.

- Pedir perdón no sirve cuando el daño ya está hecho – Intento ser distante pero no le funciono, aunque las palabras eran verdad ¿De qué serbia? Disculparse cuando ya todo había sido dicho.

Se levantó de su lugar, quería darse un baño que Nanase se fuera cuando se le daría la gana aunque mentalmente quería que se quedara para siempre, se dirigió hacia la escalera pero fue detenido por Haruka quien le abrazo por detrás deteniéndole.

- Lo sé, pero aun así lo quise decir – Toco levemente sus manos que rodeaban su cintura, lentamente las retiro y luego corrió hacia arriba encerrándose en el baño dejándose caer al suelo un pequeño sonrojo marcaba sus mejillas y su corazón latía al cien, no quería sentirse así no cuando su madre había muerto.

Cuando termino de bañarse, se cambió, asegurando que el chico de obres azules ya se había ido a su casa bajo las escaleras pero ¡Valla la sorpresa! No se había ido, se encontraba en la cocina seguramente preparando el desayuno, se acerco hacia la puerta de la cocina mirándole detenidamente.

- No tienes por qué hacer eso – Dijo al nadador estilo libre quien no se había dado cuenta de su presencia.

- Lo hago porque quiero – Sin distraerse le respondió, quería hacer el desayuno para ellos y lo haría.

- No quiero tu lastima, Nanase – Su tono era distante.

- No lo hago por lastima – Apago la estufa y se giró a mirar al chico de hebra castañas – De verdad – Se acercó lentamente hacia él, le tomo las manos y pudo sentir como se estremecía.

- Haz… haz lo que quieras –Se alejó de él porque sabía bien que si eso continuaba así terminaría sufriendo más de lo que ya sufría.

Pero las horas siguieron pasando, el silencio se hacía presente entre aquel par de chicos hasta que los pequeños hermanitos de Makoto despertaron, el mayor de los tres entraba en pánico ante las preguntas insistentes de Ran y Ren preguntando ¿En dónde estaba su madre? Todos se quedaron en silencio, los mayores por la respuesta hacia esa pregunta y los menores por la tensión que se respiraba en aquel lugar.

- ¿Dónde está mama? – Pregunto Ran.

- E-Ella… - Tartamudeo mientras entrelazaba los dedos de su mano en signo de ansiedad, un nudo se formó en su garganta… - Ella tuvo… u-un accidente –

Los pequeños se miraron, seguro su madre estaba bien no era nada de qué preocuparse, solo un suicidio nada fuera de lo normal muy común. El chico de hebras castañas suspiro intentaría no llorar, el de ojos azules intentaba mantener la calma ante tal situación.

- Pero ella está bien ¿Verdad? – Fue Ren el que pregunto rompiendo el silencio que una vez más se presenciaba.

- No… - Su voz se quebró y las lágrimas brotaron de sus ojos – Mamá... m-mamá se fue… con abuela – El llanto se la hacía difícil, no podía hablar bien pero tenía que ser delicado con ese tema, miro a sus pequeños hermanos quienes se tomaban las manos estaban asustados por esa respuesta pero al igual que su hermano mayor las lágrimas empezaban a salir de sus ojos.

- Mamá esta…. ¿M-Muerta? – Ren tomo con fuerza la mano de su hermano pequeño quien le abrazaba llorando fuertemente. Makoto quien seguía llorando asintió.

La situación no fue fácil, los pequeños Tachibana lloraban fuertemente igual que el mayor de ellos, la muerte es algo que tiene que pasar y normalmente ella es la que te busca en cambio la señora Tachibana fue ella quien la busco hay una forma de llamarle, suicidio. No es fácil superar la pérdida de un ser amado y mucho menos cuando es tu propia madre, tampoco lo es cuando eres un adolecente que tiene que cuidar de sus hermanos y con un padre que los abandono por otra mujer. No es cosa fácil pero nadie dijo que fuera fácil.

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Lloraron como nunca, poco a poco se fueron calmando pero eso no quería decir que ya estaban bien. Todos se dirigieron a la funeraria, Makoto no quería llevar a los gemelos pero ellos insistían ¿Qué clase de persona llevaría a unos niño a una funeraria? Era la pregunta que se hacía mentalmente Tachibana y más aún cuando se habría sobre el funeral de su propia madre. Era algo irracional y una experiencia desgarradora. Ellos seguían insistiendo en que les llevaran, según ellos eran lo suficientemente maduros para soportar algo así, pero no arruinaría su infancia llevándolos a ese lugar.

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Y después de tres días, hoy finalmente seria el entierro de su madre, sus familiares estaban reunidos, los hermanos Tachibana vestían de negro; Ran llevaba un vestido negro que le llegaba hasta las rodillas y un sweater del mismo color de su vestido, Ren llevaba el uniforme de la escuela, para desgracia de Makoto él no podía usar su uniforme de secundaria le quedaba pequeño, no llegando al punto de exagerar, pero era algo que no podía usar frente a toda su familia así que uso el smoking que uso el día de la boda de su tío Kurose.

Durante el día fue una ceremonia en donde todos aquellos que fueron cercanos a la señora Tachibana hacían presencia, dándoles el pésame a los hijos, algunos preguntaban por su padre ¿Y qué decir? "Se fue con otra y fue la causa por la que mi madre se suicidó" ¡SI! ¡SERIA ALGO PERFECTO! La ceremonia había terminado y el cuerpo de su querida madre que vestía un kimono negro, un maquillaje natural hacia resaltar su cuerpo sin vida. Esa sería la última vez que viesen el cuerpo de su madre pues sería cremado… Cuando la noche cayo todos los familiares de la familia Tachibana se reunían en su hogar con el ataúd en medio de la sala, flores blancas adornaban el lugar, la foto de la señora Tachibana estaba en una pequeña mesita de noche cerca de la caja donde ella se encontraba e incienso, los presentes cantaban y lloraban. Alrededor de la una de la mañana los familiares se empezaban a retirar, hasta que solo quedaba Haruka, Makoto, Ran, Ren y la tía Amai junto a su pareja y su pequeña hija, ellos vivan en Kioto.

- Makoto-kun… necesito hablar contigo a solas – Dijo aquella mujer que vestía de negro al lado de ella se encontraba su esposo Shunpei cargando a la pequeña Himeji. El mayor de los Tachibana asintió, Nanase se llevó a los gemelos hacia el segundo piso dejando a los otros solos. Tomaron asiento en la mesa, la mujer de cabellos marrón miro seriamente a Makoto, no era una mirada de enojo, no, simplemente era de seriedad.

- ¿Qué sucede? – Pregunto con temor.

- Veras Makoto-kun, sabemos que tu padre los abandono y que en este momento no tienen a nadie que se haga responsable de ustedes –Le entrego unos documentos, mientras que el otro los tomo con desconfianza.

- ¿Qué es esto? – Leyó las primeras palabras impregnadas sobre aquel papel, sus manos empezaron a temblar.

- Veras… si nosotros no nos hacemos responsables por Ran y Ren el gobierno los llevara a una casa hogar, pero eh tomado la responsabilidad de hacerme cargo de ustedes, cariño. – Le sonrió dulcemente – Sé que no es fácil pero… es algo que debemos hacer, entiendo si tu tomas la decisión de quedarte aquí, porque ya tienes una vida aquí….-

- No… no se los puede llevar, son lo único que queda de lo que alguna vez fue mi familia – La interrumpió, dejo los papeles sobre la mesa mirando a sus parientes angustiadamente.

- Entiéndeme, si o lo hago irán a la casa hogar! – Respiro profundamente – Veras, pueden ir conmigo tener una vida en Kioto yo me are responsable de todo ellos vendrán a visitarte en las vacaciones entrantes ¿Si? –

- Pero…-

- Sé que no es fácil – Hablo el señor Shunpei– Pero ¿Qué prefieres que vengan con nosotros o que se vallan a la casa hogar donde puede que nadie les adopte? – Esas últimas palabras fueron duras, la tenía difícil… era algo realmente difícil.

- ¿L-Les cuidaran bien? –

- Claro que si, como nuestros propios hijos – La mujer tomo las manos de Tachibana entre las suyas, sonriéndole maternalmente.

- Esta bien… - Agacho su mirada, todo esto era por el bien de sus pequeños hermanitos… porque era verdad ¿Qué iba a hacer él? Si tenía que estudiar, además un trabajo de medio tiempo no le pagaría lo suficiente para la colegiatura de Ran y Ren, faltaba la comida, el agua, luz y todo eso, era imposible. También quería que ellos olvidaran lo sucedido y crearan otra vida, que nunca más volvieran a sufrir.

La conversación siguió pero esta vez con la presencia de los gemelos y Nanase, les habían explicado todo lo que pasaría, no estaban del todo contentos con la noticia pero aceptaron sabían bien que su hermano mayor estaba sufriendo y buscaba lo mejor para ellos. Sus tíos se fueron volverían por ellos el día siguiente después de haber cremado el cuerpo de su madre, Haruka se retiró hacia su hogar, los gemelos se fueron a dormir y Makoto…. Bueno él se encerró en su habitación lloro en silencio una vez más, las ganas de cortar su piel le invadieron pero esta vez no lo aria… solo por esta vez….

"Pronto será tiempo de decir adiós, falta fuerza nada más."

¿Se lo esperaban?;-; pues yo no porque no tenia planeado esto solo que cuando estaba tirada en el suelo teniendo una crisis existencial se me ocurrió eso xD pero pues fue difícil porque ah sido uno de los mas largos capítulos que eh escrito...

Ahora si les explico la parte donde la madre de Makoto se suicidó... pues en el capítulo 11 de Free! ES, donde dan la primera pelea de Makoto y Haru... están como en un mirador o algo así si no lo recuerdan búsquenlo en google... digo si quieren.

Bien les dejo!

Chao:3 -Se va con su amiga la soledad- (¿Dramática? "no lo creo" xD)