noche en casa de Draco.

Luego llegó la música y unas copas más. Hablaban entretenidamente y se divertían. Hermione estaba feliz. Una situación un poco bizarra posiblemente, extraña también, pero ella aún así se sentía muy cómoda con sus nuevos compañeros. Sonrió.

—Me alegras verte sonreír Hermione – le susurró Luna – Me gusta verte así, feliz.

—Gracias Luna. Estoy muy a gusto aquí. ¿Y tú?

—Yo también Hermione - dijo sincera la rubia. - ¿Por qué no bailamos un rato?

Hermione rió a carcajadas.

A los minutos, dos canciones después, empezó a sonar una balada lenta. Theodore , sin pensarlo, se acercó a ella agarrando a Luna del brazo, pidiendo permiso a Hermione e invitándola a bailar. Hermione sonrió a su amiga y se dio la vuelta para sentarse al sofá.

Al girar, se encontró con unos ojos grises de frente.

—¿Vas hacia algún lado? - preguntó Draco con una media sonrisa. - ¿Bailas? - Hermione se le quedó mirando fijamente a los ojos. Un escalofrió la recorrió toda la espina dorsal. Un sensación...agradable.

Ella le ofreció su mano. Draco la cogió y la dio la vuelta para ir a bailar. Segundos después estaban agarrados y bailando. Hermione en un primer momento temió bailar con él, ella no era muy buena , pero una vez en sus brazos era increíblemente fácil, como si volara. Dejándose llevar por él, que le guiaba estupendamente y le hacía sentir que flotaba en el aire.

Sus miradas se cruzaron. Ninguno de los dos apartaba la mirada. Viendo cada uno a través del otro, cómo todo había cambiado tanto y qué diferentes eran ahora.

—Estás muy guapa Hermione. - le dijo el rubio haciendo que la castaña sonriera avergonzada.

—Tú también estás muy guapo. - Draco dejó ver una pequeña sonrisa que a ella no se le escapó. - Debes vestirte así más a menudo. - ésta se ofendió un poco.

—¿Acaso me quieres decir que normalmente voy mal vestida? - preguntó con el ceño fruncido.

—No Granger. - siempre utilizaba es tono cuando se enojaba con ella y la llamaba por su apellido. - Eres retorcida contigo misma. Te lo he dicho enserio, estás preciosa.

Hermione bajó su mirada al suelo. En silencio. Siguieron bailado un rato más y después se sirvieron otra copa. Hermione era la primera vez que tomaba ese tipo de licores. Sabrosos, pero efectivos. Ya iba notando como su cabeza daba pequeñas vueltas.

Se sentó en el sofá con su nueva copa en la mano, dando los primeros sorbos. La noche seguía pasando y ya se iba notando el cansancio de los chicos. Poco a poco todos se fueron subiendo a sus habitaciones.

[…]

Hermione se tumbó en la cama, todavía sin cambiarse de ropa. Pero era incapaz de dormirse. La cabeza le giraba y le giraba. Era una sensación muy desagradable. Optó por levantarse. Salió de la habitación y bajó sigilosa hacia el salón. Lo cruzó rápidamente viendo como todo estaba en perfecto orden otra vez. Llegó hasta el lugar en que no había dejado de pensar desde que llegaron. La pequeña terracita, con ese memorable paisaje a la montaña. Esta noche acompañada de la luna.

Se fue hacia el objeto que anhelaba por tocar. El piano de cola. Se sentó y deslizó sus finos dedos por las teclas, y empezó a tocar. Suavemente para no despertar a nadie. Al principio sus dedos tardaron en responder adecuadamente, pero después con agilidad y elegancia empezó a tocar una dulce y triste melodía.

Draco, tumbado en la cama de su habitación sin poder dormir, escuchó una leve melodía. Agudizó su oído y rápidamente reconoció a su piano sonar. Pensó en Hermione y en la mirada que le había echado cuando lo vio, pero no pensó que su curiosidad fuera tan impaciente. Bajó decidido por las escaleras a la planta baja, encaminándose hasta llegar al lugar. Se asomó un poco por la puerta, para que no le viera.

Ahí estaba ella, con su vestido de noche todavía. Con los ojos cerrados y moviendo sus hombros al compás de la música. Draco alucinaba. Era una imagen muy hermosa para contemplar. Viendo como Hermione se dejaba envolver por la música. "¿Cómo habrá aprendido a tocar? Mejor dicho, ¿cómo puede tocar tan bien, mucho mejor que yo? " - pensó el chico.

Poco a poco la canción empezó a tomar volumen. Hermione se había dejado llevar. Si no quería que despertara alguien más, el chico rubio tendría que hacer algo.

—Shhh...Hermione. - dijo Draco en un susurro llamándola, que hizo que Hermione pegara un bote e hiciera sonar mal algunas teclas del piano. Hermione se tapó la boca ruborizada.

—¡Ups! Lo siento . - Se disculpó la castaña.

—Solo te he pedido que tocaras más bajo, no que dejaras de tocar. - le soltó divertido son una sonrisa.

—¿Te gusta cómo he tocado? - le preguntó emocionada.

—Sí, tienes un don, no cabe duda. - le dijo seriamente.

—No estarás de broma. - Hermione nunca había tocado delante de nadie. Ni siquiera delante de su padre, que fue quien la enseñó.

—No bromeo Granger. Nunca miento. ¿ Cómo que sabes tocar el piano? - le preguntó curioso.

—Mmmm...mi padre me enseñó de pequeña – sonrió Hermione al recordar. - Cuando tenía cuatro años tuve mi primer piano. Pero después dejé de tocarlo cuando empecé a estudiar en el colegio muggle. Si te soy sincera, eres la primera persona que me ve tocar.

—¿Cómo que la primera? ¿Nadie te ha visto tocar? ¿Estás de broma? - se burló el rubio de ojos grises.

—Yo nunca miento Malfoy. - dijo utilizando la misma frase que él, lo que le hizo sacar una sonrisa. - Mi padre me ha escuchado tocar, era nuestro pequeño secreto. Pero nunca me vio, yo no quería...No sé por qué te cuento esto la verdad.

—Me interesa.

—¿Te interesa? . - preguntó la Hermione.

—Sí, eres como un enigma.

—¿Un enigma? Por favor Malfoy, ¿ no tienes una palabra más ingeniosa en tu repertorio?

—No, siento curiosidad por ti. - confesó el chico.

—Curiosidad...mmm...- Hermione se puso un dedo en los labios con gesto pensativo.- Yo también, ¿ es tuyo? - preguntó señalando al piano.

—Sí.

—¿También tocas?

—Sí, antes te he dicho que tocabas mejor que yo. - le dijo haciendo que se sonrojara otra vez.

—No me sorprende. - le dijo con una mirada juguetona.

—¿No te sorprende?

—No, en absoluto. -Hermione se sentía segura y con confianza, cada día más. A ella, aunque no quisiera reconocer, también le intrigaba Draco. - ¿Quién te enseñó ?

—Mi madre. - contestó bajando la mirada. Tan solo con pensar en ella un agujero enorme se abría en su pecho. Hermione lo notó al instante y se acercó a él. Le puso la mano sobre su mentón para levantar su mirada hacia ella. Una leve sonrisa apareció en los labios de Hermione, contagiando al chico.

—¿Nos vamos a descansar? - Hermione ya estaba agotada. Agarró la mano de Draco y lo llevó a la planta de arriba. Sabía que la habitación de Draco era la primera, pero quería estar más tiempo con él, se sentía bien.

Draco por su parte pensaba en que no quería separarse de ella. Fue a soltarle la mano cuando fueron a pasar por su habitación, pero notó como Hermione se la apretaba fuertemente, llevándole a su habitación. Él se dejó llevar.

Entraron y Hermione se disculpó un momento para ir al baño. Se puso el pijama y se quitó el poco maquillaje que llevaba. Se encontraba mejor que unas horas atrás. Volvió a salir y se encontró a Draco tumbado y dormido sobre la cama. Con el pantalón de traje puesto y la camisa. La chaqueta colgando de la silla del escritorio.

Se quedó mirando tontamente a Draco mientras dormía. O eso creía ella. Sin poder evitarlo acarició su mejilla, una y otra vez.

Draco podría estar soñando. Sentía una extraña sensación invadir todo su cuerpo. Nunca se había sentido así de a gusto, tranquilo, calmado. Solo disfrutaba.

Se estaba acostumbrado demasiado a hacerse el dormido.

Hermione pensó que no podía dejar a Draco que durmiera así, sin arroparse. Hacía frío. Se levantó y buscó en el armario alguna manta. La encontró y se la echó encima al rubio. Éste se dejaba cuidar descaradamente.

Después Hermione se volvió a meter bajo las sábanas, solo los separaba eso. Pronto cerró los ojos para soñar profundamente.

Cuando Draco notó que Hermione estaba dormida, se giró hacia ella y le acarició el rostro. Pensó en irse a su habitación , pero pronto de deshizo de la idea y se quedó como estaba. También, repitiéndose otra vez, volver a caer a los brazos de Morfeo.

Sus últimos pensamientos fueron :

"Quiero que este momento sea permanente"