Capítulo 7 : "La Reina ".

Todos miraban atónitos la escena que se vivía frente a Ellos. Parecía que el final había llegado y ellos estaban ahí parados, sin atinar a nada, sin poder evitar el desastre que sentían estaba por llegar.

- ¡Ava, contéstame!. ¿ Para que sirve esa cosa?.- Le pregunto Liz, tratando de sacar a Ava del gran mundo de pensamientos en que estaba sumergida.

- ¡ Qué!. Liz, tengo una idea. ¡ La esfera nos salvará!¡ podemos usarla para nuestra conveniencia.!

- ¡ Habla, Ava, Habla!.

- Liz, escúchame, tenemos poco tiempo. La esfera Koml es algo muy antiguo. En Antar esta bajo el poder del Consejo Real. Se usaba sólo cuando un rey no dejaba heredero. En los momentos previos a su muerte, el consejo utilizaba la esfera para arrancarle el sello real y guardarlo en la esfera y así traspasarlo a un nuevo rey elegido por el consejo. ¡ Ese es el plan de Lonnie! Por eso brilla la esfera. Ya se lo quitó a Michael. Tenemos que actuar rápido. Michael está muriendo. No podemos dejar que abra la esfera.

- Tengo que ayudarlo, ¡ No puede morir! Tranquila, amiga. Haga lo que haga Lonnie jamás tendrá el sello. El jamás la reconocerá como reina. ¡ Michael!

- ¿ Qué?. ¿ Qué vas a hacer Liz ?

- Curarlo.- Dijo Liz, dejando atónita a Ava.-¡ Hay algo que Lonnie no sabe. Michael no es el único que tiene el sello.! ¡ Rath nos necesita! Lonnie lo ataca. Ava, Ayúdalo - Le dijo alejándose para sanar a su amigo.

Michael estaba en suelo. Tenía el pecho descubierto, estaba aun enrojecido, producto de la violencia con que le fue arrancado el sello real. Su respiración era apenas perceptible. Una desconsolada María llorada a su lado, siendo consolada por Kyle, quien se sentía inútil por no saber como ayudar. "- Max Evans ¡ Cuanta faltas nos haces!- Dijo María pensando en que era Max la única persona capaz de ayudar a su esposo. La impotencia que Ella y Kyle sentían era enorme. ¡ Cómo era posible que llegaran a tal punto! Kyle se repetía una y otra vez que todo lo que estaban viviendo era absurdo, inútil.
Michael pareció recobrar levemente la conciencia, sólo lo hizo para pronunciar el nombre de su esposa, la que apretó fuertemente su mano, haciendo notar su presencia. Las respiraciones Michael fueron haciéndose aun mas débiles, su piel se puso fría, pálida, su hora final estaba llegando. La última esperanza era Liz, que ya estaba a su lado.

- ¡ Siempre fuiste un idiota! ¡ Tan débil, tan inútil!.- Le decía Lonnie a Rath, quien estaba en el suelo, luego de recibir el feroz ataque de Lonnie, que tenía su pie sobre el abdomen del hombre, que hacía un gesto de dolor, que era mas espiritual que físico. ¡ Lonnie, no puedes ganar siempre! . - Dijo Rath- Te amo, pero no dejaré que sigas lastimando a mí ni a nadie.- En ese momento Rath logró sacar de las manos de Lonnie la esfera, y la envió directamente a las manos de Ava.

- ¡ Qué bueno que estás acá Ava! Vamos ayúdame Hermanita. Abre la esfera.

- Ni lo sueñes Lonnie.

- Otra inútil.- Le dijo, lanzándole un violento golpe. Ava lo neutralizó fácilmente.

- No sigas Lonnie, sólo harás que acabemos contigo. Tengo la energía de Rath, Kyle y Liz de mi lado. No podrás vencernos.

- ¡ Abre la maldita esfera! O lo haces Tú o lo hago con mis propias manos.- El tono de Lonnie era absolutamente desafiante.

- Haz lo que te dice. ¡ Ábrela! - Grita Liz desde un rincón.

Estaban todos sorprendidos. Liz Parker había logrado lo increíble, lo que nadie esperaba. Ella nuevamente lo hizo. A su lado estaba Michael Guerin, levantándose, como si nunca hubiera sufrido daño alguno. No entendían como lo había logrado Liz, hasta que vieron la huella plateada de su mano sobre el pecho de Michael. Ella lo había salvado.

- ¿ Como lo hiciste Liz?.

- Ava no hay tiempo. Solo abre la esfera, ¡ Ábrela! - Liz le pidió impacientemente.

- No Liz, eso es lo que Lonnie quiere.- Advirtió Kyle preocupado.

- ¿ Quien diablos eres Tú?. ¿ Acaso no sabes que al abrir la esfera el sello vendrá a mi? Estoy preparada para recibirlo. Ese era el plan si Michael se negaba a darme un hijo.

- No estés tan segura Lonnie. El sello jamás será tuyo. No le mereces.- Le dijo un decidido Michael.

- ¡ Dame la esfera Ava!.- gritó Lonnie, lanzando con furia a Ava hacia un rincón de la sala. – La esfera Koml cayó al piso, rodando hacia los pies de Michael. Este la toma en sus manos, sonríe y mira desafiante a Lonnie.

- ¡ Ahora veras a quien pertenece el sello! – Dijo.

- Rath, ayúdame, quítale la Koml!.- Le ordenó, ya desesperada . Rath solo movió la cabeza, la ignoró mientras ayudaba a Ava a ponerse de pie.

- Hazlo Michael.- Dijo Liz dándole confianza. – Y El lo hizo.

Lo que se desarrolló al abrirla fue el espectáculo mas hermoso que hubieran visto, al menos para quienes estaban a favor de lo que estaba ocurriendo. Al abrir la esfera, cinco suaves puntos de luz salieron de ella. Eran luces de vida, todos podían sentirlo, incluso María, la única humana de la sala. El Sello Real parecía metérseles en el alma, haciéndoles sentir su grandeza, la de su planeta, de su raza. Oscilaba sobre el techo de la habitación brillando como un conjunto en forma de V, lentamente fue disminuyendo su velocidad, se fue posando sobre su dueña, se detuvo frente a Liz Parker que ya lo esperaba, sonriendo. Liz comento a descubrirse el abdomen. Y ahí estaba brillando una pequeña V, justo sobre el lugar en que muchos años atrás, Max Evans había apoyado su mano para salvarla.

Nadie entendía lo que ocurría. ¿ Cómo era posible que Liz también tuviera un sello? ¿ Por qué el Sello se detenía frente a Ella?. Todos estaban nerviosos. El único sereno era Michael, quien entendía a la perfección lo que ocurría y se alegraba por ello.

Al descubrir el sello sobre su abdomen, este comenzó a brillar fuertemente, hasta ser casi enceguecedor. Pareció reconocer al sello que flotaba frente a el. Hasta que poco a poco se acercaron, atrayéndose, hasta fusionarse.

- Liz... ¿ Que es eso?.- Preguntó María, quien estaba demasiado confundida, había estado a punto de perder a su esposo y ahora su mejor amiga recibía el Sello de Antar que se suponía le pertenecía al Rey.

- Esta soy Yo María, la legítima reina de Antar.

- ¡ No sabes de que hablas, el sello me pertenece, como la hermana del rey, además el consejo me preparó para recibirlo !.- Dijo Lonnie, sin aceptar lo que decía Liz.

- Lo que dice Liz es cierto. Yo soy testigo.- Dijo Michael.- Liz es la reina.

- ¿ Cómo?. ¿ Qué pasa con Lonnie?.- Preguntó Rath, viendo una nueva esperanza, para el y la mujer que amaba, a pesar de todo.
- ¡No pasa nada conmigo!, esto es un truco de Ella, de Ava. ¡ deja de manipularme!.- Le ordenó, lanzándola lejos, nuevamente, causándole daño.

- ¡ Basta Lonnie !. Déjala, Ella no hizo nada. El sello de verdad reconoció a Liz. Recuerda que tal vez Max le paso algo de El cuando la curó. ¡ Deja a Ava!.- Le pidió Rath, viendo que Lonnie estaba frente a ella, cada vez mas cerca, dispuesta a atacarla nuevamente, para acabar con lo que Ella creía una manipulación.

- No digas estupideces. Apártate, estés ahí o no igual atacaré . ¡ Puedo acabarlos a los dos ! . – Rath, no reaccionó. Sólo se acercó mas a Ava, protegiéndola con su propio cuerpo del ataque. Rath no haría nada por evitarlo. Prefería morir en sus manos que matarla. No podía era incapaz de hacerlo.

Lonnie levantó ambas manos, invocando todo su poder. Su mirada reflejaba claramente sus intenciones. Si Ella no reinaba en Antar nadie mas lo haría. Y en ese momento volvió a odiar a Max Evans. ¡ como era posible que incluso después de muerto siga jodiendo me la vida! - Pensó- Imbecil. ¡ Al curarla no sólo le dio poderes sino también el Sello! Estúpido. ¡ Tan Humano! No creo que el halla podido ser rey alguna vez.- Mientras pensaba , Lonnie avanzaba firmemente hacia Rath. Se detuvo a unos pocos centímetros de El. Comenzaron a salir pequeños rayos blancos de luz desde sus manos, estos de inmediato golpearon a Rath, que dio un grito de dolor.

- Basta, Lonnie. Déjalo o me obligarás a matarte.- Le advirtió Michael, decidido a derrotarla y defender a Rath y a su familia.

- No te tengo miedo. Tú nunca me matarías. Eres tan cobarde.- Le dijo burlándose. Y continuando su ataque a su amante.

- Tú lo quisiste así. – Al decir esto Michael juntó toda la fuerza que pudo. La buscó en su hermano Max, en su esposa, en su matrimonio a punto de acabarse, en su hijo, en sus amigos, en el mismo, en su parte humana, y aunque lo negara también en su parte extraterrestre.

De pronto lanzó un fuerte golpe luminoso, que tomó desprevenida a Lonnie, la que cayó al instante al suelo, moribunda. Rath se levantó rápidamente, como pudo. Desesperado por estar junto a Lonnie en sus últimos momentos. La tomó en sus brazos, llorando desconsolado. - ¡ Todo pudo ser tan diferente! Le decía una y otra vez. Ella abrió los ojos. Lo miró fijamente - ¡ Ra...! Fue lo último que escuchó decirle. Lonnie se había ido para siempre. A El se le destrozó el corazón. El vivía para complacerla. A pesar de eso, sabía que todos estaría mejor sin Ella, lejos de su crueldad. Rath la mecía entre sus brazos. Mitigando su propio dolor.

Todos se quedaron en silencio. La reacción de Rath de verdad los conmovió. Especialmente a Ava, que ya lo consolaba y lloraba junto a El.

- Michael. ¿ Estás bien?.-

- No lo sé Liz. Maté a una persona. ¡ Después de tantos años volví a usar mis poderes, y lo hice para matar! – Le dijo, dejando escapar un sollozo. Se dio cuenta que su esposa estaba mirándolo, con los ojos llorosos, con un resto de desesperanza. La necesitaba y la llamó con las manos.

- ¿ Estás bien?

- María, eso no importa, tengo que explicarte. Tengo tanto que explicarte.- Le dijo, sollozando.

- Shhh, tranquilo, ya habrá tiempo para eso.

- María¡ No lo hice!, ¡ No pude!.- Le explicó. – Tú y Max son demasiado importantes para Mi. No pude. Casi lo hice. ¡ Lo iba a hacer!, pero no pud...- La frase fue interrumpida. María lo besó. No dejó que continuara hablando. ¿ Cómo hacerlo? Si el le había dicho lo que ella necesitaba escuchar, lo que su corazón ansiaba que hubiera ocurrido. Y no fue todo, al besarlo revivió los momentos en que estuvo a punto de llevar a cabo el plan de Lonnie. Sintió su indecisión , su ansiedad, su temor, pero sobre todo el amor que sentía por ella y lo importante que era. Estaba mas que segura, Michael Guerin la amaba, por eso no pudo acostarse con Lonnie. También en ese beso María sintió el dolor de Michael, producto del ataque de Lonnie cuando se rehusó a seguir con el plan, sintió las quemaduras que sufrió cuando ella se llevó el sello. Y también sintió su alegría cuando supo que todo había acabado.

- Vamos a casa, los niños e Isabel nos esperan. ¡ Tenemos buenas noticias!.- Dijo Kyle.- Disculpa Rath, no quise decir eso, Disculpa.

- Tranquilo. Yo entiendo.

- María. ¿ Rath puede venir con nosotros a tu casa?- Preguntó Ava.

- Rath. Después de esto siempre serás bienvenido en nuestro hogar.

- Gracias Michael, significa mucho para mí. Ava, ¿ Me ayudas a sacar el cuerpo de Lonnie?

- Claro Rath. Es lo menos que podemos hacer. – Dijo Ava, usando su control mental para evitar que las personas se percataran del cuerpo sin vida. La enterraron en las afueras de Los Ángeles en un terreno que nadie visitaría. Allí la enterraron. Fue un gran alivio para todos. Ya estaban mas tranquilos. Se sentía a salvo, seguros.

Liz Parker seguía extraña. No había querido hablar de lo ocurrido la tarde anterior. Evadía una y otra vez el tema. Hasta que esa tarde cuando estaban de vuelta en la casa enfrentó la situación.

- Me voy.- Le dijo.

- ¿ Irte? ¿ A donde Liz?, ¿ a Roswell?.-

- No María, voy a Antar.

- Liz, ¿ estas loca?. Entiendes lo que dices. – Preguntó María nuevamente.

- Lo entiendo claramente. Se lo debo a Max.

- ¿ Que tiene que ver Max en esto?

- María, Liz tiene razón.- Dijo Michael.- El trono es suyo por derecho. Recuerda que Liz es como yo, alien.

- ¿ Cómo sabes que el trono es de ella?.-

- Recuerdas que ayer el Sello se quedó con Ella. Es un poco difícil de explicar pero cuando Max la curo, una parte de El pasó a Liz, y a su muerte el sello legítimo, el de Max se quedó con Liz.

- Michael, si lo sabías, porque no lo dijiste antes.- Le dijo María.

- ¡ No tenía idea!. Lo supe sólo ayer cuando Liz me curó. Sólo ahí supe que ella también tenía sus poderes y el Sello. Intercambiamos flashes . Sentí la energía de Max, viviendo junto a Liz, fue maravilloso volver a sentirlo.

- Ohhh, Liz...- María se acercó a abrazarla, sabía que no quedaba otra cosa mas que despedirse.- te voy a extrañar, mucho. No sabes cuanto.

- Lo sé María, pero en Antar me necesitan. Kivar no podrá seguir manipulando al pueblo de Max, a mi pueblo.

- ¿Te vas sola?

- No, Isabel. Se va conmigo. Necesitará una aliada para reclamar el trono, una compañera, una amiga. Y yo también, nos acompañaremos.- Dijo Ava.

- ¿Y tu Rath?

- Yo me quedo. Michael. No tengo nada que hacer en Antar. Iniciaré una nueva vida acá. Además con mis poderes todo será mas fácil. – Les dijo, después de todo, seguía siendo el mismo Rath, sólo que mas humano.

- Quédense aquí. No nos sigan. Y no se preocupen. Nos comunicaremos con Ustedes, para saber como están.

- Adios Liz.- Le dijo María acercándose para abrazarla.

- Gracias por todo. – Le dijo Michael a Ava.- Cuídense, y hagan lo mejor por mi planeta, se que estará en las mejores manos.

Tras despedirse ambas mujeres salieron de la casa, alejándose sin mirar atrás. Unidas por una gran amistad. Las dos se iban por motivos diferentes. Ava lo hacía por reencontrar su lado alien, por buscar una nueva vida, darle sentido, por sentirse útil.

Liz en cambio lo hacia siguiendo a su corazón, lo hacía por el amor que aún sentía por Max. Porque sentía su energía vivir dentro de ella. Porque el había confiado tanto en Ella, como para entregarle el parte de si, y a su muerte el sello que lo legitimaba como Rey, y ahora a Ella . Pero Liz también lo hacía porque se sentía mas Antariana que nada, esa nueva parte de sí era mas fuerte que su lado humano, necesitaba ayudar a su gente, a su pueblo. Tal como Max lo hubiera querido. Y secretamente se sentiría mas cerca de El, allá en Antar.

Una vez que abrieron el paso interdimensional, amabas mujeres se tomaron de las manos, felices de iniciar una nueva vida.

- Parece que se lleva bien con los niños.-

- Tienes razón Kyle, Rath lo hace muy bien. ¡ Hasta es mejor niñera que Isabel! , Max y Claire lo quieren mucho. –

- Cállate Guerin.¡ No lo hago tan mal!., Además es difícil limpiar tanta ropa sin usar mis poderes.!

- Tranquila Izzie, eso ya está olvidado. Soy alien y lo acepto. ¡ Y no saben cuanto odio usar llaves para todo! Todos rieron hasta mas no poder. En ese momento Rath entró a la sala.

- ¿ cómo están los angelitos?-
- bien, duermen , ¡ Me encantan los humanos pequeñitos, son tan divertidos!

- Gracias, Rath. Pero no te acostumbres a eso, ¡ No siempre son divertidos!- Le advirtió María.

- Supongo que ya los conoceré, bueno si me lo permiten.

- Por supuesto Rath. – Dijo María.

- ¡ Bienvenido a la familia! - Dijeron Isabel y Kyle, bajo la mirada de agrado de Michael.

- ¡Gracias! Esto significa mucho para Mí. Nunca terminaré de agradecerles esto. Además ¡ adoro ser el tío Rath! – Todos rieron nuevamente. Definitivamente El le ponía mas gracia a la familia y se había integrado fácilmente.

- ¡que semana!, ¿ no?.-Dijo Kyle.

- Si, fue difícil, pero lo superamos.- Dijo Michael, mirando a su esposa y tomándole la mano.

- Es cierto. Con amor todo se puede. ¿Verdad Kyle ?

- Si, Izzie, y nosotros lo sabemos mejor que nadie.

FIN