NdA. Este fic debió haberse terminado hace mucho. Inconstante y a saltos, voy consiguiendo los finales de cada uno, honto oni sumimasen. Incluso por la lírica, pero ése era el fin de 'Siete'. Todos estos han sido errores humanos ¿Qué podría ser peor? El sacrificio de intentar componerlos. Porque una trayectoria en la Flecha del Tiempo, requiere de un golpe de inercia en contrario, en la misma medida y no siempre estamos dispuestos a realizarlo.

Escribir se hace con tinta negra, desde que pintábamos nuestras manos en Lascaux –las manos eran rojas, neh?- y la sangre misma, cuando escribimos con ella, se ennegrece al secarse. De modo que es lo escrito lo que deja huella y ese color, no podía ser otro que el negro. Música? Viena Teng, la fuerza de tu gravedad lo que me recuerda mi correcto lugar y destino, lo que me ata a ti, lo que me permite recuperar mi sentido. No más, pero no menos.

Dedicado a todos quienes me leen y comentan; sin ustedes, cualquier cosa hecha en negro sobre blanco, sería una pura alucinación.

Namasté.

Negro

Hey love
Is that the name you're meant to have
For me to call

Look love
They've given up believing
They've turned aside our stories of the gentle fall

But don't you believe them
Don't you drink their poison too
These are the scars that words have carved
On me

Hey love
That's the name we've long held back
From the core of truth

So don't turn away now
I am turning in revolution
These are the scars that silence carved
On me

This the same place
No, not the same place
This is the same place, love
No, not the same place we've been before

Hey, love
I am a constant satellite
Of your blazing sun
My love
I obey your law of gravity
This is the fate you've carved on me
The law of gravity
This is the fate you've carved on me

on me…

Viena Teng. Gravity.

La mano se estampó sobre la mesa, sobresaltando a Spock y asombrando a Jim. Ninguno de los dos estaba acostumbrado a ver actuar de esa forma a Uhura.

Ésta tomó aire, exasperada. Ninguno de los dos se atrevió a preguntar. Skonn se movió, en el regazo de su padre, profundamente dormido y el niño atrajo la atención de los tres, en un momento. Jim se inclinó sobre el pequeño y besó sus despeinados cabellos negros.

-¿Lo llevo a su camita?

Spock asintió, sin mirar a Jim, sin despegar la vista del niño. Al abrazar y tomar al pequeño, las manos de ambos se rozaron y cada uno percibió la desesperanza y el rencor del otro. Spock se alisó la amplia túnica y se acercó a Uhura, los pies descalzos.

-¿Dices que era un oankali, Nyota?

Ésta asintió, los labios apretados en una estrecha línea de angustia. Jim volvió y se quitó la chaqueta de cuero, atento a la plática.

-Es una violación al Tratado.

-Lo sé- puntualizó ella- pero estaba ahí, tan campante.

-¿Cuántos Agentes Libres tiene permitidos Lo? –preguntó Jim.

-Uno por cada especie que compone la Federación, a excepción del caso de la colonia vulcana. Hay en este momento diez oankali, de los cuales, siete son ooloi.

-Pudo haber sido alguno de ellos.

-No recuerdo su nombre.

-¿Los conociste a todos?

Spock lo atravesó con la mirada.

Sí, pedazo de idiota ilógico ¿Vas a empezar otra vez con tus absurdos celos? Los conocí porque son científicos, no porque me haya acostado con ellos…

Jim no había sido agresivo y sin embargo, Spock se sintió acosado. Respondió de la forma más seca posible.

-Gracias al trabajo de los ooloi, Skonn pudo nacer, capitán Kirk…

El silencio amenazó con caer de nuevo, pesada losa de tritanio. Nyota sintió como si las horquillas que le sujetaban el cabello, se le clavaran en el cráneo ¡Era tan molesto estar con aquellos dos!

Le había costado un trabajo ímprobo el lograr reunirlos y Bones había tenido que ayudarle; hacer que Spock y Jim hablaran era tarea de gitanos. Invocando la salud de Skonn y la necesidad de una familia sana, había logrado al menos sacar al par de mulas de su respectivo corral. Y no le faltaban ganas de cogerlos a palos.

-Miren, no me importan sus problemas. O no como lo creen. Lo que sí sé es que ese oankali me mostró todos los futuros posibles en los otros universos. Y todas esas veces, ustedes dos, par de asnos, terminaban mal. Eran errores minúsculos, no grandes cosas; lo interesante era que al terminar mal ustedes, nos jodían la vida a todos- rió, un tanto histérica ¡Si se imaginaran al menos una parte, una sola Alternatividad!

Un suspiro de Jim.

-¿Tienes alguna forma de probar esto, Nyota?

Ella lloró, de pura frustración. Tomó aire, controlándose y se encaró a Jim.

-Sí, capitán. Spock ¿Harías un meld conmigo?

Los dos se miraron, dudosos. Que Nyota solicitara un meld era como si pidiera que la desvistieran y mostraran en el Puente, frente a los klingon. Y debía haberlo pensado muy bien, antes de pedirlo.

Jim fue a la ventana y aspiró el aire fresco. La tormenta no tardaría en caer; el aire excesivamente cálido y cargado del perfume de svai lo abrumó. Olía a él, el hueco de su cuello, su piel… Jim se frotó el rostro, ponderando las palabras de Nyota. Sólo tenían que corregir aquel gigantesco y estúpido pleito.

¿Cuántas veces lo habían intentado?

Las mismas que fallaron, una y otra vez. Jim era terco y Spock, aún más; podían discutir por decir una 'A'

(Esa interjección no es correcta en su frase, capitán y ¿Por qué la dijo? Acaso no está de acuerdo conmigo?

¡Por Dios y un carajo, Spock! Sólo dije 'ah'! y punto!)

o porque Pike o los almirantes o la Flota o los tribbles o los klingon o los motores warp o la rotación de la Tierra o…

ad infinitum.

Y ya no lograban solucionar las cosas en la cama, como había sucedido muchas veces antes; la atracción entre ambos existía, era cierto, pero estaba contaminada de rencor desde lo de Marlena y Jim se sentía echado a un lado por Skonn, pese a quererlo más que a sí mismo.

De poder, Nyota les habría sacado los ojos…

El vulcano se adelantó y puso sus dedos en el rostro de ella, musitando la frase ritual

Mi mente en tu mente

mis pensamientos en los tuyos…

La inmersión fue rápida y Nyota no perdió tiempo, al guiarlo, entre paisajes de la sabana y el ruido de los tambores, hacia lo que le interesaba que viera. Spock miró una rama del Árbol Cuántico tras otra, calentadas por un infinito y rojo sol africano. Y la poda inevitable de cada una, marchitándose el crecimiento y las hojas, con cada error cometido por él y por Jim.

Y dos rostros muy raros. Uno, conocido, lleno de tatuajes y las cicatrices rituales y se estremeció ¿Qué hacía Nero ahí?

El rostro del oankali en cambio, le fue desconocido y sin embargo, los dos eran prueba clara de que Nyota no mentía, independientemente de las ramas vistas.

Cortó el contacto con un jadeo leve y Nyota se derrumbó, alcanzando a ser sostenida por Jim. No le fue fácil recuperar la conciencia.

-¿Te sientes bien?

Zafiros magníficos o láser hechos con ellos, iluminados desde adentro, capaces de atravesar cualquier coraza y destruír todo material, por duro que fuese…

Así eran los ojos de Jim y Spock no pudo evitar perderse en ellos ¡Lo que habría dado porque este Jim, infiel, mentiroso y malhumorado siempre, volviera a ser el atento compañero de vida, el amigo incondicional, el amante tierno y rudo a la vez, el todo de Spock!

El vulcano se rehizo en dos segundos.

-Sí, capitán. La transferencia emocional fue muy intensa ¿Estás bien, Nyota?

Uhura asintió, la faz compungida, los ojos aún cerrados, toda ella quebrada como muñeca de trapo, insólitamente frágil.

-¿Qué viste, Spock?

-Ella dice la verdad, capitán. Todo lo que el oankali le mostró parece tener coherencia, incluso la aparición de Nero…

Uhura comenzó a llorar y Jim puso cara de sospecha.

-¿Nero? ¿Qué tiene que ver él en esto?

La respuesta de Nyota salió en un hilo de voz.

-Él… habría sido alguien en mi vida –sonrió amargamente –ya no es importante ahora y en todo caso, lo que el oankali me enseñó fue más que obvio. Si ustedes dos cambian, en esta rama, el destino de todas las otras, cambiará.

-Pero… ¿por qué nosotros específicamente?

Spock fue quien respondió.

-Porque las otras crecieron naturalmente. Porque fue ésta la que se alteró, a partir de lo sucedido con la Kelvin…

Los tres quedaron en silencio un momento y luego, Jim volvió a preguntar, la curiosidad hirviendo dentro de él.

-No comprendo. Entonces ¿Qué habría pasado de no toparnos con la aparente tormenta eléctrica? El oankali no te lo mostró, Uhura?

Spock intervino.

-El 'hubiera' es irrelevante, capitán. Kaiidth

Jim se mordió la lengua. Claro que sabía el significado implícito de 'lo que es, és' y no tenía necesidad de que ningún vulcano lo corrigiera. Uhura chasqueó la lengua, al percibir la tensión.

-Basta, Jim.

-No he dicho nada.

Ella lo miró, elevando una ceja sarcástica, los ojos enrojecidos por el llanto.

-Lo pensaste. Y cada vez que piensas en tu rencor contra Spock por tiquismiquis, traes la idea a la realidad.

-Uhura, eso es charlatanería…

-Por favor, capitán- lo interrumpió Spock- como vulcano puedo hablar de la fuerza de la creencia y sé que en algunos casos, es peligrosa.

Jim se lamió los labios –maldito vicio, pensó Spock- y bajó la mirada.

-¿Qué sugieres entonces?

Uhura se encaró a los dos.

-Arreglen esto. Ya mismo. No me importa cómo ni lo que tengan que hacer o dejar de hacer. Sólo sé que si su relación o lo que sea que tengan, no se arregla, todo se irá al demonio y no puedo soportarlo más! –sacó un pañuelo de su bolsillo y se secó el rostro, serenándose- Estaré con Skonn, capitán. Y sepan los dos esto; si no logran componerlo, solicitaré mi baja… ni siquiera un traslado de nave. Me iré de la Flota y espero no volver a saber de ustedes…

Uhura los dejó, yendo hacia la recámara. La casa , como todas las de Vulcano, no tenía una sola puerta y podían verla, sentada junto a la camita de Skonn. Simplemente, no soportaba un minuto más junto a ellos y ¿Quién podía culparla? Pensó Jim. Él mismo no se soportaba, cuando estaba con Spock. Al fin, Jim se dirigió a éste, quien servía té verde en dos largas tazas.

-¿Qué la tiene tan afectada? ¿Qué viste en el meld?

Spock dio un sorbo lento a su té y luego, endulzó mucho el de Jim, como a él le gustaba, tendiéndole la taza.

-Todo me indica que en las otras ramas y seguramente, en ésta tambien, el criminal Nero habría sido algo más para ella, capitán…

Jim soltó una risita sarcástica.

-¿Nero y Uhura? ¡Eso es absurdo! ¡Eso parece una manipulación de las que tanto les gusta hacer a las medusas esas!

Spock negó con la cabeza, ocultando su disgusto. Debían la existencia de su hijo a los oankali ¿Sería posible que Jim les tuviera rencor y celos por eso? Lo guardó como idea para meditar después y siguió hablando.

-En absoluto, capitán. En todas las Alternatividades, Nero y Uhura eran un ítem. Un oankali no puede crear un grado tal de ilusión en ella, sin correr el riesgo de lesionar severamente sus centros neurales; le mostró la verdad de las Alternatividades. Lo que afecta a Nyota es saber que fracasaron en encontrarse, incluso en ésta rama…

Jim frunció el ceño.

-Spock, acabas de decirme que el 'hubiera' no es relevante.

Spock se puso en pié, las manos en la espalda, tan erguido como siempre, la suave túnica cayendo de sus hombros hasta rozar sus pies desnudos contra el piso de arcilla. Jim pensó en un retrato de la Pre Reforma y la idea le abrumó; Spock era dolorosamente hermoso.

-Una conjetura, capitán, partiendo de la realidad, si me permite.

-Adelante.

-Ellos no se conocieron en esta rama.

-¿Y?

-Nero fue prisionero de los klingon durante veinte años, antes de escapar y recuperar la Narada. Y Rura Penthe es el único planeta del Imperio Klingon que las naves de la Federación asaltan con frecuencia, dado que es su planeta prisión y lo hacemos para liberar prisioneros de guerra. Si, hipotéticamente, Nero hubiera sido rescatado, habría sido llevado a Remus, dado que no tenemos relaciones con Rómulo y en Remus…

-Nuestros cadetes estudian romulano con los remanos…

-Precisamente. No habría sido imposible que Uhura conociera a Nero. Y tenga en cuenta que Nyota domina los cuatro dialectos del rihan'su.

-¿Cuál es la probabilidad?

Spock ni siquiera lo pensó.

-Un 72.49 por ciento, capitán.

-Muy alta.

-Así es.

-Pero… y el ataque a la Kelvin? ¿Y la venganza de Nero?

Spock lo pensó bien, antes de responder. Esos datos los conocía Pike y habían sido motivo de culpa para el almirante durante mucho tiempo.

-El Kelvin se envió a suplir al crucero Lancelot, capitán. El Lancelot sufrió una decristalización en sus depósitos de dilitio y hubo de ser trasladado por 48 horas antes, a la Base Estelar 6, en el borde del espacio klingon. El Kelvin recibió órdenes de tomar su lugar…

Jim cerró los ojos, aguantando la sorpresa. Cuarenta y ocho horas terranas eran unos pocos milisegundos de tiempo galáctico y por esos pocos instantes, el destino de todos había cambiado completamente.

Cuando la Narada surgiera de la singularidad, no habría hallado a nadie…excepto a los Kating'a, las Aves de Rapiña klingon y Nero habría sido su prisionero, de cualquier forma. George no habría muerto y Jim habría llegado a la Federación de la mano de su padre. Y Uhura siempre había querido estudiar idiomas; la Academia, la Federación y Remus eran un destino obvio para ella.

-Spock… quién dio las órdenes de patrullaje a la Kelvin?

El vulcano inclinó una ceja.

-No hay manera de que considere usted culpable a …

-Quiero saberlo.

-Jonathan Archer, capitán.

Jim respingó, recordando la lección de historia.

-Pero el almirante Archer…

-Sí, estaba en Vulcano. Quien tomó la responsabilidad fue su Primer Oficial.

Y entonces sí, Jim se sintió aplastado. Porque Archer estaba en Vulcano, en el funeral de T'Pol y su Oficial al mando había sido el recién ascendido Christopher Pike, quien llegara a capitán poco después de la ingrata muerte de George. Se levantó y fue a la ventana de nuevo, agitado, dando un par de vueltas y frotándose la manos en los jeans. Spock se contuvo a abrazarlo, notando la velocidad y lo abrumado de sus pensamientos. Al fin, Jim lo encaró.

-Pero… si Nyota ha perdido todo en esta rama ¿Cuál podría ser su interés?

Spock casi sonrió. Casi.

Humano tonto

-La respuesta no puede ser más obvia, capitán. Al 'arreglar' esta Alternatividad, es de suponerse que la teniente enderezará las otras ramas. Y podrá ser feliz en ellas. Ésta ya no le es importante, pero Nyota es noble y no permitirá que nadie sufra si ella puede evitarlo. En eso, se parece a ti, Jim… -Jim tragó en seco, sintiendo la ternura del reproche y el tuteo. Spock siguió hablando- si nosotros 'arreglamos' esta rama, ella tiene mucho que ganar en las otras, nosotros incluídos.

No sólo sonaba absurdo; lo era. Totalmente. Jim tomó la mano de Spock y se topó sin resistencia.

-¿Cuántas veces lo hemos intentado?

Éste miró al piso y se zafó de la mano del otro.

-Diez ocasiones, para ser exactos, capitán…

Jim tuvo que reír ¡Vaya par de idiotas que eran! Asintió, despacio.

-Hazme un favor. Vamos a suponer que lo que dice Uhura es cierto, y que lo hace porque cree que puede ayudar y no porque un oankali se lo hizo creer así, que sabes muy bien que ellos son capaces de eso y mas ¿Por qué entonces 'esto' –se señaló a si mismo y luego al vulcano- no funciona?

Spock lo miró, perplejo.

-No logro ver hacia dónde…

-Vamos Spock! ¡No me digas que no lo comprendes! Si estamos 'destinados' a estar juntos ¿Por qué nunca lo conseguimos? ¿Por qué los Jim y Spock de las otras ramas tampoco lo han logrado? ¿Cuáles son los factores verdaderos, reales? Quiero que lo desmenuces como si fuese una ecuación y no un problema de emociones, sentimientos o hasta xenofobia…

Spock se dio el lujo de retardar su respuesta, dado que la conocía bien.

-Es una suma de detalles inanes e irrelevantes, capitán…

Jim casi saltó y la sonrisa deformó su rostro, los ojos brillantes.

-¡Precisamente! No me digas que no podemos superar eso ¡Por Dios, Spock, tenemos un hijo! ¿Sabes cómo detesto la idea de tenerlos separados de mí? Me odio por ello, no quiero que sufra lo que yo sufrí! Quiero que tenga lo que yo no tuve, una familia, un par de padres amorosos y no algo que sucede en cualquier vecindario de un planeta de quinta, en el borde de la galaxia!¡Somos mejores que eso!

-Skonn no está descuidado ni abandonado…

-¡A eso me refiero! ¿Crees que tú solo le bastas? El niño es tan humano como tu y como yo! Crees que puedes seguir ejerciendo un papel que le corresponde a dos personas? Un niño necesita amor y no un montón de pleitos absudos entre sus padres! Cuando nos demos cuenta, se habrá ido y será tarde ¡Y lo sé porque yo lo viví! Y ultimadamente, te amo, carajo! –reventó Jim al fin- No puedo pensar más que en ti, abandonado en este pedazo de sistema, en riesgo de ser atacados todo el tiempo y ¡Demonios!

Jim saltó, impetuoso como era y tomó el rostro de su ex Primer Oficial en sus manos, besándolo.

Spock le respondió a los dos segundos, abriendo los labios y dejándolo entrar, permtitiéndole tomarlo en brazos T'hy'la, no te vayas jamás… no otra vez… respirando aliviado, el aire entrando en sus pulmones con más dolor que alivio y con más alivio y ternura que lo mucho sufrido por la ausencia.

Jim lo abrazó estrechamente, notando su pancita bajo la túnica suelta, una marca pequeña de la estadía de Skonn en el cuerpo de Spock y puso la mano sobre ella, emocionado.

-Hey…parece que mi pequeño te dejó su huella, cierto? –y le hizo cosquillas. Spock enverdeció y tuvo que reír. No sabía que tenia cosquillas; Jim lo volvió a besar, compuertas abiertas de una presa y el agua inundando a torrentes el valle desértico en que se había convertido.

El temor quedó como sombra. Y si fracasamos, de nuevo? Y si mis mentiras y tu rencor y mi infidelidad y tu silencio y mi frivolidad y tus reproches y…

Spock se esforzó por borrar las contradicciones. Jim tenía razón; ellos dos eran mejores que eso. Y, si en cada universo había un Spock y un Jim, todos juntos merecían ser felices y no meramente, intentarlo. Se perdió en los brazos de Jim y en su boca y en el alivio de su cariño.

Vu wadi se mos…

Es tu piel mi refugio

-Digámosle a Nyota, vamos…- musitó Jim, en su oído.

Y, asombrosamente, la habitación estaba vacía.

¿En qué momento de la discusión Nyota había huído, tan en silencio que ninguno de los dos la percibiera?

Spock recorrió con su mirada la amplia sala, la camita, el ventanal…¿Dónde estaba Skonn? Sin darse cuenta, Jim entró

-Hey, Nyota, tenemos buenas no…

-Ella no está aquí, Jim. Ni tampoco sa-fu

Los dos saltaron, incrédulos, hacia la ventana.

Diminuta, diluyéndose en el horizonte como negra sombra de tinta china, la vieron correr, hacia el espaciopuerto. Y si, el manto que cubría sus hombros, era el de Skonn…

-0-

Sorpresa, histeria y un cúmulo de llamadas. El pequeño crucero espacial había partido de Vulcano II hacía apenas dos horas; no era para preocuparse demasiado, sólo tenía capacidad para dos warp. No, ninguno de los oficiales vulcanos había sospechado; después de todo, Nyota Uhura era la Teniente de Comunicaciones del Enterprise y si había dicho que su capitán la había comisionado para llevar a Skonn, ellos no tenían razón para dudar de ella.

En el fondo de su corazón, tenso entre la angustia y la duda, Spock no podía dejarse de preguntar el por qué, sabiendo la respuesta lógica; si ellos no lograban resolver por sí mismos sus problemas, uno más grande –perder a su pequeño- los uniría, por la fuerza.

Y Nyota los quería juntos, así tuviera que secuestrar a Skonn para conseguirlo.

Jim no cabía en si de ira y a la vez, comprendía las razones de su oficial. Uhura había logrado que se comunicaran, de una forma u otra.

Sulu extendió el PADD –tener estacionado al Enterprise en órbita no había sido tan mala idea, después de todo.

-Aquí tiene, capitán. El crucero se dirige a los restos de la singularidad del incidente Nero…

-¿Qué diablos va a hacer ahí?

Sulu no supo qué responder y Jim tomó acción inmediata.

-Derecho hacia allá, a warp 7 , timonel.

-Señor, superaremos el crucero con mucho.

-No como crees, Sulu. Si se acerca al borde, la singularidad la arrastrará antes de que lleguemos.

Y con ella a mi hijo, a nuestro hijo y a nuestras esperanzas, por Dios Nyota ¿Qué te paso? ¿Con que te enloqueció ese oankali? ¿Qué ideas te metió en la cabeza, qué pretendes? ¿No ves que vamos a componerlo? ¿Por que tenias que echarlo todo a perder?

-Sí, señor…

El Enterprise surgió a tiempo de que su rayo tractor contuviera al crucero, en el borde mismo de la disrupción espaciotemporal creada por la Materia Roja, tumba de Nero y de un montón de hechos pasados.

Scotty lo arrastró hasta el hangar 9 y Spock encontró dentro de él, seguro y abrigado, a un Skonn muy atareado en dibujar sobre un cuaderno viejo, hecho de papel, con la mayor tranquilidad del mundo.

-Sa-fu!

-Skonn!

Los dos casi cayeron sobre el pequeño y lo ahogaron en muestras de afecto.

-Uuuh ¡Papi! ¡Sa-meqh! Miren lo que me dejó Nyotoya!

Sobre los garabatos de Skonn, la nítida letra en elegantes espirogramas trastornó a ambos. Antes de intentar leer –que después de todo, sólo Spock podría leer aquello- Jim se comunicó con Scotty.

-¿Dónde está Uhura?

-No hay más señales de vida, capitán. Sólo estaba la señal del niño. Y falta el POD de emergencia en el crucero…

Jim tragó saliva y miró a Spock; éste aún leía la tinta negra, cuando el destello –visible incluso a través del casco- los distrajo; la singularidad acababa de tragarse algo, dejando sólo un resplandor y una huella de rayos gamma.

Spock extendió, con manos temblorosas, el pergamino...

Nunca me fueron extraños. Y ahora, no los reconozco; no sé dónde quedó el sonriente y descarado chico granjero, que nunca se dejó vencer por nada y dónde desapareció mi mentor vulcano, tan inteligente y caballeroso.

No sé dónde están ni tampoco, cuál es mi lugar ahora en el universo. Lo que he estudiado me enseñó que sólo dándolo todo, se puede enmendar un error; todo nuestro empeño, todo nuestro cariño.

Les suplico que me disculpen si los asusté; jamás haría algo a alguien que sea suyo y Skonn es tan mío como de ustedes dos.

Si en todos los universos, hay un Jim para un Spock y ustedes dos lo están arruinando, en bien de los demás, compongan eso.

Yo tengo que irme; él ya no está. Pero, tal vez aparezca, del otro lado de la singularidad.

Y, si lo encuentro, tengan por seguro que no le permitiré destruír nada más; no era esa su misión ni es la de ustedes.

Jamás olviden que los amo.

N.U.

No era la primera vez que a Spock le ocurría. Ni tampoco a Jim. Skonn alzó su carita hacia ellos, intrigado y los jaló de sus camisolas de comando.

-¿Papi? ¿Sa-meqh? ¿Están llorando?

El horizonte oscuro de la singularidad –de un negro profundo- sólo resaltó más la luz de las estrellas…

-0-

Epílogo

-¿Crees que fue una buena idea?

Dahj bajó la mirada

-No lo sé, Nikanj, ni siquiera sé si está viva. No me atormentes más, te lo suplico…

Los tentáculos de Dahjyahjjas se derritieron sobre su 'rostro', deformándolo. Porque un oankali no puede llorar, no está hecho para eso.

Nikanj se compadeció de él y formó un cono con los tentáculos-fideos de su cabeza, acariciando la de su hijo ooloi, intentando consolarlo.

-Me gustaría que pensaras que ella lo logró, Dahj ¿Cómo vas con el aprendizaje?

Dahyahjjasj alzó la hoja de papel, llena de garabatos.

-Escribir es horrendo, Ooan. Espero dominarlo en unos días más…

Nikanj asintió y lo dejó irse. Se aproximó a la terraza que dominaba el paisaje; el sol, sobre Lo, iba cayendo y quedando atrás, en la inmensa y neblinosa velocidad de la nave; el jardín dejaba caer sus sombras oscuras, densas como tinta, como noche negra, como recuerdo…

-0-

Bueno, al parecer esto es el final de siete. Si Uhura se perdió o no en la singularidad, habría que pensar en la pena de Dahj y el silencio de Nika; uno no le diría al otro la verdad. El incidente en la prisión klingon y el posible rescate de Nero están en las escenas cortadas y en la novela de Alan Dean Foster. La esperanza y desesperanza, en todos sus colores, apareció en este abanico. Debo muchísimo a mis fans y lectores, la capacidad de aclarar las cosas, usando negro. Ningún color se usó como se debe o se esperaba. Y les agradezco más de lo que imaginan, sus comentarios y lectura.

Namasté.

FA /KG.

Tierra, octubre de 2010.