"Mirad chicos, no soy experto en esto, pero es posible que haya encontrado algo."
Alonso encendió la pantalla, poco a poco estaba acostumbrándose a todos los sistemas de la base. Llevaba tres días casi sin salir de la TARDIS, con el Master trabajando a su lado y por fin, creía que podría tener algo realmente bueno.
"Yo no veo más que cifras." Contestó Ianto suspirando, mientras Gwen y Rhys observaban la pantalla en silencio.
"Eso es lo que pensé en un principio, pero esto está registrado en la TARDIS del momento exacto en el que se produjo el cambio. Mirad, aquí." Alonso señaló unos conjuntos de cifras, tres diferentes que iban decreciendo. "No estoy muy seguro, pero es posible que se trate de Jack y los demás."
Ianto se levantó y se acercó a la pantalla, como si así pudiera verlo mejor. Inspeccionó las cifras, había algo en ellas que le llamaba la atención pero por más que lo intentaba no sabía lo que era.
"¿Y como nos puede ayudar eso?" Gwen también se levantó, pero lo hizo por los nervios de poder estar cerca de una solución a todo aquel lío.
"Ese es el problema, que no se, tengo delante lo que les cambió, pero no se lo que significan esas cifras, es como si se tratara de un código; pero todavía no he conseguido averiguar como resolverlo."
"Tal vez yo si."
Sin decir nada más, Ianto salió de la habitación, los demás le siguieron sin preguntar donde iba, parecía demasiado ocupado en sus pensamientos. Llegó a su ordenador y comenzó a teclear sin parar. Gwen se preguntó si su compañero realmente sabía lo que estaba haciendo, pero no dijo nada.
"Aquí lo tengo."
"¿Qué son esas cifras?" Preguntó Alonso. "Un momento, se parece mucho a lo que he encontrado en la TARDIS."
"Eso, es Jack. estas cifras son él, un código que se creó en Torchwood desde algunas informaciones de inteligencias extraterrestres, que se han encontrado. Desde el principio de esta organización, quisieron asegurarse que nadie supiera quienes eran sus agentes, sus años, su procedencia; nada. por eso se crearon estos códigos, aquí está metido todo lo que sabemos sobre Jack, aunque necesitaríamos conocer el código correspondiente para desencriptarlo."
"Un momento, ¿quieres decir que todo lo que se sabe de Jack está aquí?" Preguntó Gwen sin esconder cierta indignación. "¿Y se puede saber por qué nunca me has dicho nada?"
"Jack me pidió que ocultara esta información, nadie debía conocerla, dijo que era demasiado peligroso teniendo en cuenta todos los enemigos con los que contaba."
"¿Y yo que? ¿Ahora resulta que soy un enemigo?" Suspiró con fuerza. "Jack Harkness y sus secretos. Me preguntó si alguna vez ha llegado a confiar verdaderamente en mi. Y Dime Ianto, ¿Jack es quien nos ha dicho ser?"
Ianto miró a su amiga, Jack le había pedido encarecidamente que mantuviera su secreto. El muchacho le conocía mejor nadie de los que habían trabajado en Torchwood, tanto por lo que le había estudiado, como por seguirle por toda la ciudad sin que el capitán supiera nada. Eso le gustaba, ser el único que guardara tantos secretos de Jack, con todo el misterio que rodeaba a su persona y él era el que mejor le conocía, dentro de que había todavía mucho que nadie sabría jamás.
Gwen sabía que se trataba de una batalla perdida, no tenía nada que hacer con Ianto, pues no conocía persona que pudiera guardar mejor un secreto, sobretodo cuando se trataba de un de Jack.
"Muy bien, así que no me lo vas a decir. Perfecto, pero supongo que podrás decirme como nos ayudan esos códigos para traerle de vuelta."
"No estoy seguro, voy a tener que comparar los códigos que tenemos aquí con los de TARDIS para ver cuales son las diferencias, pero lo cierto es que es un gran avance."
"Hazlo, mientras tanto creo que sería bueno llevar a los niños, quiero decir a Jack y los demás a algún lado. Seguro que les gustaría ir a algún sitio, no estar siempre encerrados en la base. ¿Qué me dices Rhys?"
"Que hace un buen rato que no tengo ni la más remota idea de lo que estáis hablando, pero se como manejarme con niños." Le dio un beso en la mejilla a su mujer y comprobó que estaba tremendamente cabreada por lo que Ianto le acababa de contar. "Seguro que nos lo pasamos bien."
- o -
Al final, Gwen y Rhys decidieron llevar a los niños al centro comercial. Les hicieron prometer que no se meterían en ningún lío, que no se soltarían de su mano y al Master que no trataría hacer ninguna de las suyas. Pese a sus primeras y débiles protestas, al final accedió, con tal de salir de la base, estaba dispuesto a convertirse en un niño modelo.
Jack y el Doctor estaban emocionados, querían comer pizza y montarse en el carrusel del centro comercial, para postre los dos querían helados, Jack quería uno de chocolate, mucho chocolate, el Doctor, de plátano.
Mientras bajaban del coche a los niños, Gwen se quedó mirando la situación, Rhys estaba desabrochando el cinturón de seguridad al Master, mientras ella dejaba en el suelo al Doctor, el SUV era demasiado alto para ellos. Jack ya estaba abajo, observando la situación, como si todavía fuera el jefe. Gwen sonrió, si algún conocido los veía en ese momento, pensaría que habían tenido trillizos cinco años antes.
"Gwen, tengo hambre."
"Ya casi estamos Jack. vamos dame la mano, que hoy hay mucha gente por aquí y no quiero que os perdáis.
"No… Gwen, eso es de niños pequeños y nosotros somos grandes."
"Jack, lo siento, pero ya os escapasteis una vez, no quiero correr ese riesgo de nuevo. A ver, Jack, dame la mano y tu también Doctor. Rhys cariño, ¿Podrás encargarte del Master?"
"Gwen, no es más que un niño de cinco años."
El Master protestó en voz baja algo que ninguno de los dos pudo escuchar, pero al final accedió a darle la mano a Rhys, con la idea de que ya tendría tiempo de perderlo de vista, había muchas que hacer en ese lugar tan grande, como para permitir que unos adultos le controlaran.
Todavía era pronto, por lo que Gwen y Rhys decidieron pasarse por la tienda de juguetes preferida de todos los niños de aquella ciudad. Era un lugar enorme, con maquetas colgadas en el techo, música por todas partes, peluches enormes en cada esquina y juguetes mecánicos que se movían solos por todas partes. Tenía una zona de juego de ordenadores, que a Jack le llamó poderosamente la atención y otra para los legos, que en seguida se convirtió en la favorita del Doctor.
"¿Y donde tienen las pistolas de juguete? Yo quiero ver las armas." El Master, con la mejor de sus sonrisa, que a Rhys no le hizo ninguna gracia y miró a su alrededor, pero no encontró lo que buscaban. "Los niños de la tierra juegan con armas ¿verdad?" Al ver la negación de Rhys se sintió indignado. "¿Los niños no juegan con armas? Vaya royo."
Pasaron allí cerca de una hora y tras convencer a Jack de que no iban a comprarle, la figura a tamaño natural de un soldado imperial de Star Wars y cambiárselo por un peluche gigante de un perro, suficientemente acolchado como para poder usarlo de almohada y dormir, consiguieron llevarse a los tres niños de camino a los restaurantes.
Entonces volvieron los problemas, el Master, como era ya una costumbre en él, quería comer carne, mucha carne, mientras que el Doctor apostaba más por ir a la pizzería, alegando que nunca había comido aquella masa de pan con innumerables ingredientes, cuando lo que realmente estaba deseando era ver al pizzero dándole vueltas a la masa en el aire.
Para llevar la contraria, Jack prefería un restaurante más exótico, aunque no estaba seguro si quería un mexicano o uno chico, siempre y cuando pudiera comer algo realmente picante.
Los tres niños comenzaron a discutir para ver quien ganaba con la comida y poco a poco levantaron la voz, hasta que un pequeño círculo de gente se arremolinó a su alrededor. Jack acabó llorando, gritando que el Doctor siempre tenía que tener la razón, incluso cuando estaba equivocado y el Master trató de escabullirse de la mano de Rhys en dos ocasiones, pero al final Gwen lo detuvo.
"Muy bien, ya está, vamos a ir al McDonals." Terminó diciendo Gwen, haciendo que todos guardaran silencio.
"pero…"
"No Jack, no vamos a tomar nada picante."
Jack la miró con un gesto que no estaba claro si era de desacuerdo o de enfado, pero no dijo nada, le cogió la mano y esperó a que les llevara al restaurante. Los tres niños guardaron silencio, hasta que vieron la puerta del loca.
Era todo colores y niños riendo con los juguetes que les habían salido en sus menus. También había un payaso, aunque el personaje en cuestión no les hizo demasiada gracia a ninguno de los tres, pues a todos les parecía más un alien contra el que enfrentarse, que un ser simpático y divertido. Pero no les importó, estaban muertos de hambre y quería ver lo que había en aquel lugar.
La comida fue relajada, dentro de lo posible, con unas cuantas patatas que salieron volando en todas direcciones, en lo que parecía que estaba a punto de convertirse en una guerra de comida y que Gwen paró dos veces y un Master que no hacía más que contarles como pensaba dominar la tierra la próxima vez que le dieran la oportunidad.
Cuando estaban a punto de marcharse, el intercomunicador de Gwen se puso en marcha. Justo lo que llevaba esperando todo el día, deseaba con todas sus fuerzas que Ianto y Alonso hubiera conseguido hacer algún progreso. Se levantó sin que los niños se dieran cuenta y puso en marcha el dispositivo de sonido.
"Dime que tenemos que volver porque habéis averiguado como recuperarlos."
"No exactamente, pero sería un buena idea que volvieráis, hay algo que tenemos que enseñaros."
"¿Por qué me de la sensación de que no me gusta nada tu tono de voz?"
"Gwen…"
"Ianto, son malas noticias ¿verdad?"
"Yo tenía razón esos códigos son ellos, pero no como yo pensaba. No nos están solo mostrando el momento en que se transformaron en niños, sino cada vez que se alejan más de ser un adulto vuelven a aparecer los cógidos, pero no son iguales, algo cambia cada vez."
"¿Qué quieres decir?"
"Creo que estamos bien una cuenta atrás y que en algún momento no habrá forma de recuperarlos."
