Sinopsis: Algún día Hinata quería encontrar a alguien especial en su vida. Alguien a quién abrazar, besar y calentarse en sus brazos. Hinata sólo quería amar alguien y alguien que la amará, también. Tal vez algún día aquello podría hacerse realidad.
Género: Friendship/romance.
Pareja: NH
Tal vez algún día
7.
Tal vez debía preocuparse por asuntos más serios.
—Hola Shino, ¿por qué no…?
—Acompáñame —dijo el Aburame en la entrada de la cafetería.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Hinata preocupada.
—Kiba está en el hospital —explicó Shino totalmente serio.
Hinata se asustó.
—¿Qué sucedió?
Shino suspiró.
—No lo sé. No me lo explicó muy bien. Se le escuchaba muy agitado por el móvil.
Ambos pelinegros guardaron silencio y se encaminaron al hospital sin mediar palabra alguna. La preocupación por su amigo, los dejaba nerviosos y consternados, siempre habían sido tres durante muchos años y sus lazos como amigos estaban tan fortalecidos que, cuando alguno le sucedía algo malo o tenía algún problema, los demás corrían a apoyarlo, casi como si el dolor fuera para sí mismos.
No por nada eran los mejores amigos, casi hermanos.
—¡Kiba! —exclamó Hinata muerta de preocupación al verlo sentado en la sala de espera y se lanzó a sus brazos— ¿Qué pasó? ¿Estás bien?
—Sí, si, tranquila. No me pasó nada.
—Entonces, ¿por qué dijiste que estabas en el hospital? —preguntó Shino sin entender.
—Porque necesitábamos atención médica.
—¿Necesitábamos? ¿En plural? —Shino trató de aclarar la situación.
Kiba suspiró.
—Bueno, en realidad la necesitaba Naruto.
—¿Naruto? —repitió Hinata sin entender—. No me digas que peleaste con él. Kiba sabes perfectamente…
—Yo no le hice nada, Hinata. En realidad, lo atropelló un auto.
—¡¿Qué?!
Kiba se rascó la mejilla.
—Creo que no me explique bien —notando la preocupación de su amiga por el rubio que tenía como compañero—. Comenzaré de nuevo: Naruto y yo estábamos caminando de regreso al laboratorio de veterinaria después de comprar un par de medicinas para los animales enfermos, nos detuvimos en una calle esperando el cambio de luz en el semáforo cuando un perro cruzó la calle y estuvo a punto de ser atropellado si Naruto no salta a rescatarlo.
—¿Se paró delante de un auto para salvar al perro? —cuestionó Shino impresionado por la actitud altruista de Naruto.
—Sí, fue algo realmente asombroso, pero él está bien, Hinata —afirmó Kiba notando lo nerviosa que se puso la Hyuga, sabía que después de una enfermedad casi incurable y de la cual a la madre de la chica casi le cuesta la vida, Hinata se preocupaba en exceso por sus personas más cercanas respecto a su salud.
—¿Crees que podamos verlo? —Hinata preguntó.
—No creo que sea necesario —respondió una voz. Los tres voltearon y vieron a un hombre de casi cuarenta años, cabellos rubios, ojos azules y sonrisa cálida, vestido como una bata de hospital—. Él está perfectamente bien, ¿no es así, Naruto?
—Tan perfecto que aún me zumba la cabeza, papá —bromeó Naruto, algo magullado, pero completamente sano.
—Bueno, hijo eso ocurre cuando te paras delante de un auto sin medir las consecuencias.
Naruto puso los ojos en blanco.
—¿No tienes que recetar paracetamol a algún otro paciente, papá?
—Hilarante, hijo, pero quiero conocer a tus amigos.
Naruto bufó.
—Chicos, él es Minato Namikaze, mi padre. Papá, ellos son Kiba, Shino y Hinata —señalo a cada uno— son amigos de la universidad.
—Un gusto —les sonrió a los tres, haciendo sonrojar algo a Hinata. El señor Namikaze era alguien atractivo y tenía la misma sonrisa bonita y radiante de Naruto.
Se sonrojó el doble.
—¿T-te encuentras bien, Naruto? —preguntó Hinata asegurándose del estado del rubio.
Naruto la miró y afirmó.
—Sí, no fue nada peligro. El golpe no fue muy fuerte, ttebayo.
—Además su cabeza dura aminoró el efecto del golpe —comentó Minato haciendo reír a Kiba y a Hinata y bufar a Naruto.
—En serio, ¿no tienes nada que hacer, papá? ¿No sé, salvar pacientes o algo? —gruñó Naruto cruzando los brazos.
—Ok, ok, me retiró —se rindió Minato, dándose cuenta que burlarse de su hijo delante de sus amigos, no era hoy algo productivo—. Sin embargo, quiero recordarte a nuestro amiguito —el Namikaze mayor señaló detrás de él, donde un perrito delgado, de pelaje canela casi naranja y de una estatura mediana asomaba la cabeza detrás de una puerta.
—Oh, cierto —Naruto regresó sobre sus pasos y tomó al perro entre sus brazos, que algo débil se dejó cargar.
—¿Ese es el perro que salvaste? —cuestionó Hinata mirando al can y notando lo delgado que estaba, se notaba que era callejero y que no comía en un largo tiempo.
—Así es, ttebayo.
—Se le nota muy delgado y hambriento —se preocupó Hinata—. Creo que tengo algo para él —rebuscó en su mochila y encontró un sándwich de atún a medio terminar y se lo ofreció al can que lo olfateó y agitando la cola, se lo comió a mordiscos.
—¿Y, dónde lo llevarás? —Kiba miró al animal y sintió pena por él.
—A mi casa, por supuesto, lo cuidaré yo —afirmó Naruto con una sonrisa.
—¿Cómo le llamaras? —Shino también vio al pequeño perro en brazos del rubio.
—Le llamaré Kurama —sonrió Naruto, acariciando el lomo del can, que agitó la cola, contento y dio un ladrido de aprobación por la elección de su nombre.
Los cuatro se sonrieron siendo notados por Minato que fingía revisar algunos expedientes médicos.
El siguiente lunes mientras Hinata compartía con Shino algunas bolas de arroz, Kiba llegó y para su sorpresa acompañado de Naruto. La Hyuga le dio un ligero codazo al pelinegro y los señaló discretamente. Shino se asombró al inicio, luego esbozó una sutil sonrisa.
—Buenas tardes, chicos —saludó Kiba—. No les importa que Naruto se siente con nosotros.
—P-para nada —Hinata contestó algo sorprendida. Shino sólo asintió.
—¿Y qué están haciendo? —preguntó el Inuzuka dejando su bandeja en la mesa y a su lado, Naruto lo imitó.
—Le comentaba a Shino que hoy preparé bolas de arroz para comer. ¿Quieren probar? No son tan buenos como los de mi mamá, pero necesitó una segunda opinión.
—Para mí están deliciosos, Hinata —dijo Shino, hablando con seriedad.
—¡Yo quiero probar, ttebayo!
—Yo también —dijo Kiba.
Hinata le dio a cada uno, una bola de arroz que ambos probaron y comieron con gran apetito.
—¡Están increíbles, Hinata! —admiró Kiba. Hinata sonrió y volteó a ver a Naruto para conocer su opinión.
Sin embargo, el Namikaze estaba como ido después de la primera mordida.
—¿Naruto? —le sacudió el hombro Kiba— ¿Eh, Naruto? ¡Naruto!
—¿Qué? ¿Cómo, cuándo, dónde?
Shino negó con la cabeza. Conocedor del efecto que ocasionaba la deliciosa comida de Hinata en las personas.
—¿Qué te parece lo que preparó Hinata? ¿Están deliciosas las bolas de arroz?
—Están… ¡están gloriosas! —Se comió de dos bocados las bolas de arroz— ¿tienes más?
A partir de ese día, Naruto los acompañó en cada almuerzo y el trío de amigos se convirtió en un cuarteto.
CONTESTANDO REVIEW:
StarryNight: Gracias por comentar. Pues, sí Hinata es un pan de dios y ayuda a todo el mundo, es una cualidad que a Naruto le ha quedado claro, ya que lo ha salvado ya en dos ocasiones. La conformación de su relación es algo lenta pero tranquila, sin sobresaltos. En verdad, estoy muy feliz de escribir este fic porque es muy sencillo de hacerlo y porque adoró los amores lentos, que se desarrollan y son tiernos y dulces como sólo lo pueden ser Naruto y Hinata. Espero que este capítulo también te haya gustado.
NOTAS
Es tan relajante escribir una escena padre e hijo entre Naruto y Minato sin ningún drama de por medio, que es casi gracioso. La verdad este capítulo, ni el anterior o el siguiente estaban planeados pero en el transcurso de la semana se me ocurrieron mientras dejaba volar la imaginación y pensé agregar al suegro de Hinata, jajaj. La verdad es que nunca antes he escrito sobre Minato en ningún fic, así que decidí incluirlo, Kushina también aparecerá más adelante, sólo hay que esperar que las cosas avancen. Espero atinar en sus personalidades, la de Kushina es la más difícil, pero haré mi mejor esfuerzo en plasmar su carácter en la historia.
Al fin Naruto es aceptado en el grupo de la mano del propio Kiba, como dijo Hinata, el Inuzuka es un amante de los animales y al ver la buena acción con Kurama fue el detonante para ganarse la confianza del rudo Kiba. Con la llegada de Naruto al grupo las cosas serán más divertidas al ver como se adapta a la personalidad del equipo 8 y como ellos se adaptan a la de él, cuestión que será divertida de leer por la disparidad de su forma de ser.
P.D. Paracetamol es la clásica pastilla que recetan los médicos para curar cualquier dolencia, acá siempre bromean sobre eso y me pareció divertido incluirlo en el diálogo entre los Namikazes y el sutil troleo que tienen los padres e hijos, al menos en mi caso, siempre hacemos ese tipo de bromas en nuestros almuerzos familiares. Ya ven de dónde sacó tantos chistes, está en mis genes.
Nos leemos en el siguiente.
