HOY LES DARE DOBLE CAPITULO WIIIIIIIIIIIIIIII

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::sakura se tragó la protesta. Tenía razón. No habría ido a verlo si no estuviera desesperada.

La muerte de su madre la dejó sin alternativas. No tenía más parientes, nadie que pudiera ayudarla con las niñas mientras ella se sometía al tratamiento de quimioterapia.

De modo que fue a china, a casa de shaoran. El destino y las circunstancias la habían obligado a volver con su ex marido, a hacer algo que su orgullo no le habría permitido hacer en ninguna otra circunstancia.

Necesitaba su ayuda.

-Estás sonriendo.

-Porque tienes razón -suspiró ella, quitándose la cinta del pelo-. El orgullo siempre ha sido un problema para mí. Quizá porque crecí en una familia pobre. Quizá porque todo el mundo sabía que mi padre había abandonado a mi madre...

sakura estaba en la guardería cuando su padre se fue de casa. Sus padres llevaban meses peleándose y las peleas aumentaron hasta que todo parecía moverse en el salón: los libros, los zapatos, las llaves, los teléfonos. Entonces un día los gritos terminaron. Nadie volvió a dar portazos. Su padre había desaparecido. Y todo el mundo lo sabía.

Absolutamente todo el mundo.

sakura se dejó caer sobre una silla de mimbre.

-Toda china sabe que te casaste conmigo porque estaba embarazada. Y yo odiaba eso. Odiaba que la gente sintiera compasión por ti.

-¿Compasión?

Ella asintió. Estaba agotada, deshecha.

-Tú eras shaoran li . Podrías haberte casado con cualquier mujer y pensabas hacerlo con una princesa. Pero acabaste casado conmigo.

-Por eso te fuiste de casa.

-Para esconderme.

-Por orgullo -repitió su ex marido.

-Menuda ironía. Ahora no me queda orgullo. Estoy desesperada y te necesito. Necesito tu ayuda.

Shaoran la miró sin decir nada. Pero no necesitaban palabras para comunicarse. sakura podía sentir su rabia y su frustración. Estaba pasando otra vez. De nuevo tenían aquella sensación de estar atrapados... acorralados. Eso fue lo que los obligó a casarse.

Y en aquel momento se enfrentaban a una realidad aún más dura.

-Por favor, shaoran. Por favor, ayúdame con las niñas. Ayúdame a pensar que he hecho algo bien en la vida.

-Has hecho muchas cosas bien -replicó él.

¿Cómo podía tener cáncer? Era muy joven. Y no parecía estar enferma en absoluto. De hecho, nunca había estado más radiante.

Aquella tarde, durante el rodaje del anuncio, se había encontrado mirándola con cara de tonto. Era como una obra de arte y, aunque no siempre estuvieran de acuerdo, aunque tuvieran problemas, nunca le desearía nada malo. Nunca, jamás.

-Lo siento, shaoran -murmuró sakura, mirándolo con sus ojos verdes. Los ojos que habían heredado sus hijas.

Le dolió que lo mirase así, como si necesitara su perdón. ¿Creía que él, precisamente él, debía perdonarla? ¿Por qué?

Habían tenido problemas, muchos problemas, pero también hubo sus momentos buenos. Por no hablar de momentos de ternura que nunca antes disfrutó con ninguna mujer. sakura no era tan regia como Meiling, pero era divertida, apasionada... y esa pasión era adictiva.

Ella era adictiva. Cada vez que estaban cerca tenía que tocarla y había vuelto a ocurrir aquella noche. Era atracción, deseo, una especie de ansia que solo sentía por sakura.

-Yo no quería que esto pasara. No quería hacerle daño a las niñas y no quería ser un estorbo en tu vida.

Palabras, pensó shaoran. Solo palabras. Estaba harto de palabras. Eran una pérdida de tiempo.

Tres años perdidos.

sakura se dio cuenta de que estaba mirándola sin expresión, perdido en sus pensamientos. Si dijera algo. Cualquier cosa...

-Si ellas son felices, yo seré feliz -murmuró, con voz entrecortada-. Si sé que les gusta vivir contigo, me iré a casa y haré lo que tengo que hacer.

-¿Cuándo piensas irte?

-El martes de la semana que viene.

-Nueve días -suspiró shaoran.

-Sí.

-¿Y cuándo empieza el tratamiento?

-Una semana más tarde. Hay que hacer algunas pruebas más y después tienen que encontrar cama en el hospital.

shaoran empezó a pasear de un lado al otro del patio. Parecía perdido, preocupado.

-¿Quieres que las niñas se queden aquí, conmigo, mientras tú recibes el tratamiento?

-Creo que es lo mejor.

-Se asustarán si te marchas, sakura.

-Lo sé, pero si me ayudas podremos convencerlas de que tengo que irme a trabajar o algo así. Si nos llevamos bien, las niñas sabrán que no las abandono.

shaoran siguió paseando de un lado a otro. Los últimos cuatro años pasaron delante de sus ojos como una película.

sakura, la preciosa ayudante japonesa. sakura con un atrevido vestido color plata en el palacio Trussardi. Bailando con ella, riendo con ella, sintiendo que había encontrado a alguien especial.

shaoran miró el jardín, iluminado por la luz de la luna.

Le recordaba a meiling... entonces se dio cuenta de que había olvidado llamarla. Que olvidó ir a verla después de cenar.

Otra vez se había olvidado de ella.

-¿Te duele?

-No.

-Me alegro -murmuró shaoran, metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón.

sakura. Las niñas. Meiling. El negocio. No había respuestas fáciles en la vida. No hay una dirección clara. No hay soluciones simples. Uno dependía de su conciencia. O de hacer lo que dictara el corazón.

-Sé que tienes un plan. Cuando viniste, tenías planeado cómo hacerlo. ¿Qué es lo que quieres, sakura? ¿Cómo puedo ayudarte?

Ella se lo contó, nerviosa, temiendo que se negara.

-Es por las niñas, shaoran.

-Muy bien.

No dijo nada más.

Shaoran nunca había aparecido en casa de Meiling sin avisar y rara vez antes de las doce del mediodía, pero si la princesa se sorprendió al verlo a las nueve de la mañana, no lo demostró.

-Buenos días.

-Buenos días, amore -sonrió él, besándola en la mejilla-. ¿Qué tal la cabeza? ¿Te sigue doliendo?

-No, estoy bien.

-El cardenal tiene buen aspecto.

-Más bien tiene mal aspecto, pero esa es buena señal -sonrió Meiling-. Me lo merezco por saltarme un semáforo en rojo. Fue un despiste vergonzoso.

La criada entró entonces con la bandeja del café.

-¿Cómo van las cosas en casa?

-Bien -contestó shaoran.

-Pasa algo, ¿verdad?

No iba a ser fácil. Meiling era demasiado inteligente, demasiado perceptiva como para no darse cuenta de que aquello iba a cambiarlo todo.

-sakura está enferma. Tiene cáncer -shaoran no sabía cómo decirlo y decidió ir al grano.

-¿Cáncer?

-Así es.

-Pobrecita -murmuró Meiling.

De nuevo, se sintió como un canalla. Estaba haciendo lo que debía hacer. Meiling entendería que debía apoyar a su ex mujer todo lo posible, pero aquello también era un golpe para ella.

-Y tus hijas... ¿lo saben?

-Aún no -contestó shaoran, desesperado por un cigarrillo-. Pero sé lo que sakura quiere hacer. Quiere que las niñas se queden conmigo.

Meiling no se movió. No parpadeó.

-¿Quedarse contigo? ¿Y sakura también?

-No, solo las niñas. sakura quiere que nosotros, los dos, nos encarguemos de mis hijas mientras ella recibe el tratamiento de quimioterapia.

-Ah, ya veo -murmuró la princesa, levantándose-. ¿Y a ti qué te parece?

-Creo que sakura está asustada. Las niñas son todo su mundo...

-¿Todo su mundo? Tiene un trabajo, shaoran. Un trabajo estupendo como diseñadora en Calvanti.

-Pero va a pedir una excedencia. No podrá trabajar durante el primer período del tratamiento. Y no quiere que las niñas la vean enferma.

-Ha sido muy sincera contigo, ¿no?

-Está desesperada -suspiró meiling.

-Entonces, ¿qué me propones? ¿Qué pasa con la boda, con la luna de miel, con nosotros?

-Puede que tengamos que hacer ciertos cambios, pero al final todo saldrá bien. Nos casaremos, iremos de luna de miel. Puede que sea unas semanas... -unos meses más tarde de lo que habíamos planeado.

-Y tendremos a las niñas con nosotros.

-Eso es.

-¿Antes o después de la luna de miel?

-¿Eso qué importa? -replicó él, irritado-. ¿No quieres a las niñas?

Meiling dejó escapar un suspiro.

-Son preciosas, shaoran. Pero yo había esperado ser novia antes que madre. Si sakura necesita ayuda, no me importa echarle una mano, pero creo que debemos ser precavidos. Creo que debemos recordar cuál es nuestro objetivo. Siempre hemos hablado de tener familia, nuestros propios hijos...

Pero las gemelas eran suyas también. Eran parte de su vida, parte de su corazón. Eran sus hijas.

-No quieres que vivan con nosotros.

-No me importa ser madrastra. No me importa cuidar de ellas durante las vacaciones o los fines de semana, pero piénsalo, shaoran. Convertirme en madre así de repente, de unas niñas que no son mis hijas... que son japonesas, además. No es práctico, no tiene sentido.(n/a aahahhaha que perra fuck you meiling ¬ ¬)

shaoran buscó las llaves del coche.

-Tengo que irme a casa.

-shaoran, quiero casarme contigo. Quiero ser tu mujer. Tenemos un plan, ¿no?

Pero el plan, pensaba él mientras se dirigía hacia el coche, podría haber sido un error.

Cuando llegó a casa encontró a sakura desayunando en el comedor con las niñas.

Habían apartado las cortinas y el sol brillaba sobre la mesa de caoba. Había margaritas en un jarrón. Era absurdo. Margaritas, unas flores tan humildes, en una mesa del siglo XVII. Y, sin embargo, quedaban preciosas.

Entonces volvió a oír las palabras de Meiling: «No son mis hijas y son japonesas».

sakura levantó la mirada. Tenía los ojos enrojecidos. Seguramente no había dormido bien y, sin embargo, su expresión era cálida, llena de vida.

Le gustaban aquellas japonesas, pensó. Y se alegraba de que sus hijas fueran medio japonesas Medio sakura.

A pesar de todo lo que había pasado entre ellos, su ex mujer le gustaba mucho. Muchísimo.

-¿De dónde habéis sacado las margaritas?

-Las niñas las cortaron esta mañana, cuando salimos de paseo.

-¿Ya habéis salido a pasear? -preguntó shaoran, mirando el reloj.

-Hemos ido al parque -contestó ella-. Pensábamos que te habías ido a trabajar.

-Tenía que hacer un recado. Y ya que estoy aquí, podemos desayunar juntos.

La criada apareció inmediatamente con un zumo de naranja, café y tostadas.

-Grazie.

sakura lo observó poniéndose mantequilla en la tostada.

-Hoy va a hacer calor. Estábamos pensando hacer una excursión.

-Vamos a ir al carnaval -dijo Gia, poniéndose de pie sobre la silla.

-No sabía que hubiera un carnaval en italia -sonrió shaoran.

-Es un festival, en el canal de Navigli -explicó sakura me llevaste tú una vez y he pensado que a las niñas les gustaría.

-¿Ya estamos en junio?

-¡Estamos en junio! -rio Liv-. ¿Puedes venir con nosotras, papá?

shaoran sonrió. Parecía muy relajado.

-Yo tengo una idea mejor. ¿Por qué no vamos a un sitio maravilloso, mi sitio favorito en el mundo?

-¿Dónde? -preguntó Gia.

-Capri -contestó él, mirando a sakura-. Pasaremos allí una semana. Creo que nos irá bien el sol, el aire fresco y el cambio de ambiente.

sakura estaba en su habitación haciendo la maleta que, por fin, habían encontrado en el aeropuerto de Nueva York. Se marcharían aquella misma tarde, pero seguía sin entender el repentino cambio de actitud de su ex marido.

shaoran había dicho que pasarían la noche en Napóles y, al día siguiente, tomarían el ferry que los llevaría a Capri, pero sakura no quería que hiciera eso. No quería que lo dejase todo solo para estar con ellas.(n/a …. Se supone que ellos viajan a italia siiiiii italia mi también quiere ir)

Como si hubiera leído sus pensamientos, shaoran entró en su habitación en ese instante.

-¿Ya has terminado?

-No, todavía no.

-¿Y eso? Normalmente eres muy organizada. sakura se volvió, con cara de preocupación.

-Yo creo que no es buena idea, shaoran.

-¿Qué no es buena idea? ¿Tenía que hacerse el tonto?, pensó ella, suspirando.

-El viaje. Que vayamos los cuatro juntos a Capri. Sé que tienes mucho trabajo y... ¿por qué no nos dejas en Napóles? Las niñas y yo podemos ir solas a Capri.

-¿Dejaros en Napóles? De eso nada. Este es un viaje familiar -dijo él, decidido-. Además, os hago falta. Debo estar con vosotras. Quiero estar con vosotras.

Aquel era el shaoran li que inspiraba confianza. Aquel era el hombre que sabía lo que era importante y por qué.

sakura se apoyó en la cómoda, aliviada. Cuando llegó a Hong Kong era tan frío con ella, tan distante...

Pero estaba cambiando, por las niñas. No tenía que preocuparse, todo iba a salir bien. Sin embargo, su trabajo, el desfile de primavera-verano...

-¿Y el desfile?

-No importa.

No era cierto. El desfile de primavera-verano era fundamental para todos los diseñadores.

-No voy a morirme mañana. No tienes por qué dejarlo todo...

-No digas eso, sakura.

-Prométeme que te encargarás de que todo esté listo para el desfile.

-¿Significa tanto para ti?

-Tienes un don, eres un genio. Y yo no quiero ser un estorbo en tu vida.

-No te entiendo. La verdad, nunca te he entendido -suspiró él-. Pero si eso te tranquiliza, seguiré con la colección. Puedo encargarme de los detalles por teléfono y por correo electrónico. Y si es necesario volveré a Hong Kong para las últimas pruebas.

-Gracias.

-¿Por qué me das las gracias? sakura se encogió de hombros.

-Estás siendo muy cariñoso. Muy amable.

-¡Amable! ¡Santo Cielo! No soy amable, no soy amable en absoluto. No lo hago por amabilidad, es por... necesidad. Es lo que tengo que hacer.

A pesar de todo sakura se lo agradecía. Era un alivio saber que entendía su situación y aceptaba quedarse con las niñas. Lo necesitarían mucho cuando ella se hubiera ido.

-Esto cambiará muchas cosas.

-Lo sé.

-Y Meiling...

-Lo sabe también.

-¿No le importa que vayas con nosotras a Capri?

-Todo está bien, tranquila.

A sakura se le encogió el corazón.

-Lo siento, shaoran.

-No te disculpes, por favor. ¿Qué culpa tienes tú? Tú no quieres estar enferma, nadie quiere estar enfermo. No te disculpes por algo que no puedes controlar.

-Mi enfermedad te afecta a ti también.

-Así es la vida. Soy un hombre, sakura, no un niño. Sé que la vida es dura y acepto que haya retos y desilusiones -dijo shaoran entonces, clavando en ella sus ojos marones -. Pero no acepto una derrota. Ganarás la batalla, sakura. No puedes dejarte vencer.

-_TROLLFACE_-

HOLA

Me disculpo me disculpo con todos por haberlas hecho esperar tanto para el capitulo les dare mis explicaciones:

1ro universidad estoy al tope con los trabajos y todavía el sábado tengo una exposición q me vale la mayor parte de mi nota si no la paso estoy muerta ¬ ¬

2do la boda de mi hermana fue el sábado desde la semana pasada estábamos como locas dando vuelta todo estuvo genial aunque hubo como siempre un incidente ashhhhh

3ro el trabajo trabajo y mas trabajo pero le doy gracias a dios por tenerlo

Bueno hablando del capitulo si sakura y shaoran hablaran con sinceridad y sin tanto enredo entre ellos estas cosas no pasarían y las niñas estarían genial con sus padre

Me gusto el capitulo hay tienen un poco de los sentimiento de shaoran lo peor fue meiling como le dice eso a su futuro esposo BAKAAAAAAAAAAAA