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* Lean con atención pues no lo repetiré: La serie DEFINITIVAMENTE NO es mía.

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Sweet child of mine

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Al comenzar el segundo mes cuidando de su pequeña Hikari comenzó a preocuparse seriamente por el momento en que tuviera que entregarla. De alguna manera temía y mucho ya no tener a su hija con ella, aun cuando fuera solo una muñeca de plástico había llegado a amarla.

Probablemente eran sus instintos de mamá gallina como los llamaba Yoichi pero lo cierto era que echaría de menos demasiado las risitas, los llantos y también ver como Yoichi se comportaba como un padre maravilloso aun cuando lo negara mil veces.

Se había acostumbrado a vivir en el departamento de Yoichi, la maleta que había llevado había sido desempacada y su ropa estaba perfectamente ordenada en el armario junto a la de él. Se sentía cómoda con la rutina que mantenían hasta el momento.

Cuando Hikari despertaba en las noches, lo que gracias al cielo ahora era menos frecuente, era Yoichi quien la atendía y ella se despertaba temprano bañaba y vestía a la bebe para luego preparar el desayuno para ambos.

Suspiro pensando en lo fácil que había sido acoplarse a la vida familiar, era difícil ser padres pero ella lo estaba disfrutando. Sintió sus ojos llenarse de lagrimas contenidas cuando se imagino el momento de devolver a su bebe.

Se mordió el labio y se acomodo mejor bajo las mantas intentando no llorar como una tonta pero por mas que lo intento un gemido ahogado se le escapo y las lagrimas comenzaron a rodar por sus mejillas al recordar que solo le quedaba un mes para disfrutar de su bebe y de vivir con Yoichi.

Estaba a punto de salir de la cama y refujiarse en el baño cuando sintio los brazos de Yoichi rodear su cuerpo y obligarla a dar la vuelta para mirarlo a los ojos, dejo de morder su labio cuando vio los ojos verdes llenos de una expresión extraña, preocupación y dejo fluir el llanto.

-Maldito ángel… ¿Qué jodidos te pasa?

Si su llanto no fuera tan violento tal vez se había reído al escuchar lo preocupado que sonaba su tono de voz o lo fuerte que la abrazaba mientras ella hundía su rostro en el hueco de su cuello sin dejar de llorar y abrazándolo con fuerza.

-Joder… cálmate maldito ángel.

Ella nunca había sido la clase de chicas que lloran por todo, ni siquiera cuando era una niña había llorado como sus compañeras. Ella sonreía cuando estaba triste para no preocupar a los demás y buscaba soluciones a los problemas en lugar de llorar y por eso estaba jodidamente preocupado de verla llorar así.

Sentía como las lágrimas empapaban su playera negra y como las manos de su maldito ángel se aferraban con fuerza a su espalda mientras lloraba.

-Mamori… ¿Por qué lloras?

Intento calmarse al escucharlo decir su nombre pero por desgracia para ella cuando comenzaba a llorar tendía a no detenerse en un tiempo muy largo. Sabía que el único que la había visto llorar además de sus padres era Yoichi, confiaba en él lo suficiente como para dejar de mostrar su fachada de chica fuerte y mostrarle sus emociones reales.

Odiaba verla llorar, odiaba no poder hacer nada para calmarla por que le recordaba a su madre, le recordaba las largas noches de llanto que pasaba su madre cuando pensaba que él estaba dormido. Le recordaba a los horribles años en que su familia se había ido a la mierda.

La obligo a mirarlo a los ojos de nuevo y sintió esa amarga sensación de nuevo en el pecho, esa misma jodidamente amarga sensación que sentía al ver a su madre tan rota, tan desdichada sufriendo por un bastardo que no valía la pena.

Los ojos rojos, su nariz hinchada y las mejillas manchadas de lágrimas y aun así era jodidamente bonita. Se sentía como un estupido por contenerse tanto tiempo de hacer lo que quería en ese preciso instante y la beso.

Un roce de labios lento, apenas un simple toque que la hizo estremecerse de pies a cabello en cuando sintió su piel suave y el sabor de la menta de su goma de mascar, los sollozo se fueron calmando conforme los labios de él se movían sobre los suyos en un ritmo lento y tranquilizador.

Suspiro acercándose a él y separo un poco los labios deseando que la besara con más fuerza, pero al mismo tiempo satisfecha de que su primer beso fuera así, dulce y cariñoso y completamente lo que ella había soñado aun que las circunstancias no lo fueran.

Es decir ninguna chica sueña con que su primer beso sea con ella llorando como una tonta por que en un mes tendrá que regresar a su hija de plástico y extrañara horrores cambiar pañales, despertar en plena noche para ver a su hija siendo arrullada por su padre y escuchar las dulces risitas de su hija al jugar con ella por mucho que dichas risas fueran solo grabaciones a través de una bocina.

Sintió como el comenzaba a alejarse y volvió a ocultar su rostro sonrojado en su cuello, suspiro feliz y mas calmada mientras el dibujaba círculos en la piel de su espalda con sus dedos distraídamente.

-¿Qué jodidos te pasa maldita novia?

Contuvo una radiante sonrisa y lo miro a los ojos antes de besarlo. Un solo beso rápido y tímido en los labios antes de ocultarse de nuevo pero que fue suficiente como para decir acepto a la muda pregunta tras sus palabras.

-En un mes… en un mes tendremos que regresar a Hikari…

Sintió un suspiro aliviado de Yoichi y se dio cuenta que por su forma de llorar el imagino cosas horribles en lugar de que el motivo de su llanto fuera por su hija, por una muñeca que por mucho que llegara a amar era solo eso una muñeca.

-Deja de llorar por tonterías… somos jodidamente jóvenes como para tener un montón de malditos niños llorones chantajeándonos para que les demos esos repugnantemente dulces pasteles de crema que te encantan…

Sonrío ampliamente al imaginar la escena, niños de cabello negro y ojos azules, niñas de cabello castaño y ojos verdes riendo en un gran jardín mientras su padre les enseñaba a jugar futbol americano.

-¿Un montón? ¿Tendremos muchos hijos Yoichi?

Soltó una carcajada diabólica al pensar en cuantos hijos deberían tener, sin duda disfrutaría tremendamente el proceso de fabricarlos si era con su maldito ángel.

-¿Un equipo de fútbol americano te parecen suficientes?

La sintió sonreír contra la piel de su cuello y reír un poco mientras deslizaba sus manos por la suave y tentadora piel de su espalda y cintura, había deseado tanto poder tocarla así antes pero por alguna estupida razón no lo había echo hasta ese momento.

-Estas demente… veintidós hijos no están en mis planes. Un equipo de baloncesto y un perro es todo lo que tendrás.

Sonrío mientras ella lo besaba de nuevo, un beso pequeño que el mismo se encargo de profundizar mordiendo su labio inferior, el jodido paraíso poder besarla así, con sus suaves curvas contra su cuerpo, sus manos jugando con su pelo y su pierna rodeando su cintura.

-Cinco no esta mal… pero podemos practicar un poco antes de encargar el primero.

Se sonrojo al escuchar sus palabras murmuradas entre besos y sonrío mientras sentía los músculos de su amplia espalda al recorrerla con sus dedos bajo la tela su playera negra.

Continuaron besándose con calma unos minutos mas antes de que el despertador sonara y suspirando se levantaron dispuestos a afrontar el viernes de chequeo medico a las muñecas. Ambos aliviados de que su hija estaba perfecta, desde la fiebre del primer día nada había ocurrido.

No le faltaban dedos, no tenía una pierna en un ángulo extraño ni marcas en la cabeza por que su padre lo confundió con comida mientras dormía y lo mordió. Se levantaron y Yoichi tomo a Hikari de la cunita blanca donde dormía y Mamori tomo al pequeño Takeshi para vestirlo también.

La noche anterior Musashi había tenido que quedarse con su padre en el hospital y no confiaba en Kurita luego del incidente en que casi se come al bebe a media noche por lo que les había pedido cuidar de su hijo por el bien de sus notas.

A regañadientes Yoichi había aceptado pero se había negado a cuidarlo el mismo, no es que a Mamori le molestara por que mientras ella cuidaba al pequeño Takeshi él se hacia cargo de Hikari.

Una vez vestidos y listos en el cochecito los bebes, Yoichi se marcho a darse un baño luego de darle un beso en los labios que la dejo sonrojada y con las piernas temblorosas preparando el desayuno.

Soltó una risita de tonta enamorada como ella misma las llamaba al verlas en sus amigas, si esta era la nueva rutina al ser novia de Yoichi entonces le encantaba.

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Hola chicas y chicos (Aun que no se si los chicos leen también) aquí esta el nuevo capitulo, no se que les parecerá este momento de vida familiar, tal vez mas adelante veremos escenas mas subiditas de tono pero aun no me decido sobre como continuar la trama, esta no será una historia muy larga, apenas llegara a la docena de capítulos probablemente.

Espero sus sugerencias y comentarios y recuerden entre mas comentarios mas feliz soy y si soy feliz escribo mejor…

Con cariño,

Patzy