Holaa a todaas! Martes de subir capituloo, asi que aqui se los traigoo ;D, este me ah salido corto a comparacion del anterior, y sin mas que decir, espero que les guste, las dejo que lo lean n.n


Capítulo 7: Una cita inolvidable

Fije mi mirada en la chica frente a mí, quien como de costumbre, siempre tenía un montón de postres en la mesa, y sin embargo a un no me acostumbraba a ver su forma voraz de comerlos a pesar del tiempo que tenia de conocerla.

Mire un tablón que estaba dentro del restaurante "Menú del sábado", entrelace mis dedos juntando ambas manos y apretándolas con fuerza.

A decir verdad, hoy me encontraba muy irritado, ¿la razón? Anunciarle a Rukia sobre lo de Kaien no había salido nada bien, había tenido una reacción muy negativa.

Flash Back

—Rukia, hay algo que tienes que saber. — Dije.

Me encontraba sentado en unos de los sillones de su sala, ella permanecía de pie cerca de una de las ventanas de la planta baja.

—Es de suma importancia que lo sepas. — Continúe.

—Mmm. — Mustio prestando atención. — ¿Qué es? Te escucho.

—Escucha, puede que te alteres y me digas que estoy loco y demás cosas…— Advertí. — Lo que te diré a continuación, es serio, así que espero que lo aceptes como una persona razonable y civilizada.

— ¡Dímelo de una buena vez! — pidió con impaciencia.

—Bien. — Trague saliva. — Kaien está en la ciudad, ha pedido verte para anunciar su compromiso públicamente en una cena formal mañana por la noche. — Dije de corrido.

La expresión de Rukia cambio drásticamente. Su tono de piel paso de un blanco a un pálido casi traslucido, sus ojos se abrieron enormemente, y su cuerpo se tensó por completo, pareciera que en cualquier momento fuera ir a dar al suelo del puro impacto.

Me acerque a ella, la tome de sus hombros y la senté en el sillón como si de una muñeca de trapo se tratase. Seguía en un estado de trance.

La mire preocupado, la noticia la había tomado con más sorpresa de lo que me esperaba.

— ¿Ru-Rukia? — la llame suavemente, tratando de no aturdirla aún más.

No obtenía respuesta alguna.

—Oye… ya es tiempo de que comiences a gritar como histérica. — Pase mis manos por sus ojos violetas.

Rukia parpadeo al fin, suspire con alivio, por fin había obtenido una reacción de su parte.

—Renji…— Pronuncio mi nombre con una especie de voz de ultratumba que me erizo la piel de solo escucharla. — Acaso… ¿Has dicho que Kaien-dono quiere verme y anunciar nuestro compromiso MAÑANA?

Comencé a sudar frio y mi sangre se helo por completo, había pasado un tiempo desde que había visto a Rukia tan enojada. Una oleada de gritos se avecinaba y yo era el único que iba a salir mal parado, Que Dios me ampare…

—S-sí. — Pronuncie con miedo. — E-eso he dicho…

— ¿Y por qué de un día para otro tengo que hacer lo que diga ese imbécil? — Pregunto dándome una mirada llena de ira.

—Porque es tu prometido. — Conteste en automático.

En realidad él había avisado que quería verla con 4 días de anticipación, yo había sido el que no se lo había anunciado hasta ahora viernes, pero tenía un buena razón para ello, los últimos días la había visto de tan buen estado de ánimo, que no había tenido el valor de decírselo, hasta ahora.

Pero decir que había sido mí culpa, no era una muy buena idea en este momento, eso solo incrementaría su furia.

—Bueno, y si esta MI PROMETIDO aquí en la ciudad. — Pauso. — ¿Por qué no viene y me lo dice personalmente él? — Frunció su ceño marcadamente.

—Es un hombre de negocios y lo sabes. — La mire endeble. — Sabes que no tiene tiempo de…

— ¡Pues entonces yo tampoco tengo tiempo! — Grito con fuerza. — Así que dile a Kaien-dono que no podré ir.

— ¿Qué? ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? — La mire con confusión. — Sé que estas enojada ahora mismo por la noticia tan repentina, pero ese no es motivo para que…

—No, no es por eso por lo que no iré. — Interrumpió. — Aunque claro, no te negare que estoy muy enojada, pero el motivo es otro…— Un fugaz sonrojo se posó en sus mejillas.

— ¿Qué es más importante que tu compromiso? — Me levante del sillón y camine hacia ella. — Dímelo, ¿Qué es más importante?

—Mi felicidad. — Me miro. — Eso es más importante…

Fin Flash Back

— ¿Estás bien Renji? — Hablo Orihime sacándome de mis pensamientos. — Te ves algo tenso...

—Lo estoy. — Dije. — Y no solo estoy tenso, también estoy muy irritado.

— ¿Y cuál es el motivo? — Dio una mordida a su pastel.

—Rukia, ella es el motivo. — Golpe la mesa con mi mano. — ¡No quiere entrar en razón! ¡No quiere escucharme!

— ¿Sobre qué? — Dejo el pastel sobre el plato de la mesa y me miro.

—No quiere asistir a su compromiso. — Dije

—Vaya… así que es eso. — Sonrió

—Orihime, no es algo por lo que debas sonreír. — Suspire. — Deberías preocuparte.

— ¿Pero por qué hemos venido a este lugar Renji-kun? — Pregunto con inocencia.

—La razón por la que hemos venido a este lugar. — Pause. — Es porque quiero pedirte un favor.

— ¿Favor? — Repitió.

—Sí, quiero pedirte que hagas entrar a Rukia en razón. — La mire suplicante. — Tal vez a ti te escuche, tienes que convencerla de que asista a su cena de compromiso.

Inoue se quedó en silencio por unos segundos y luego me miro.

—Lo siento Renji-kun, pero no puedo ayudarte. — Dijo mirándome fijamente

— ¿Eh? — la mire con incredulidad ante lo que acababa de escuchar. — ¿Por qué?

—Porque yo no la puedo obligar a nada. — Sonrió tenuemente. — Si ella no quiere ir no lo hará, aunque se lo pida yo.

—Orihime…— La mire asombrado.

—Tú mismo deberías saber cómo es Rukia…— Coloco su codo en la mesa y sobre la mano de su brazo su barbilla. — Es muy terca y testadura y cuando algo se le mete en la cabeza no hay quien la saque de esa idea o decisión.

—Si… así es ella. — Suspire y sonreí de lado. — Sabes, cuando le pregunte que por que no iría, que cual era aquello más importante que haría, me contesto que era su felicidad, pero…— Pause. — Estoy seguro que hay algo más.

— ¡Que alegría! ¡Rukia está luchando por su felicidad! — Grito emocionada. — ¡Tal vez tenga una cita!

— ¿Una cita? — Arque una ceja y luego recordé que se había sonrojado cuando dijo que era otro motivo por el que no iría. — N-no me digas que… saldrá con ese K-Kurosaki I-ichi…

— ¡Por supuesto que debe ser con Ichigo! — Golpeo la mesa con su mano emocionada. — ¡Al fin está viviendo su romántica aventura juvenil!

— ¡Pero qué te pasa Orihime! ¿Cómo puedes estar tan emocionada por algo que no es correcto? — Pregunte algo alterado.

— ¿Por qué debería importarme si es correcto o no? Ese tipo de cosas dejan de importar cuando la felicidad de tu mejor amiga está implicada. — Sonrió.

— ¿Tú también… te volviste loca? — Un tic se formó en mi ojo. — Pensé que podrías ayudarme pero veo que no es así…

—No le des la espalda ahora cuando más te necesita Renji-kun…— Sonrió tenuemente. — Somos sus amigos… nos necesita.

Me quede en silencio, las palabras de Orihime tenían sentido, me habían dejado sin palabras.

Ella tenía razón, éramos sus amigos… no podíamos darle la espalda, mucho menos yo, que me sentía atraído hacia ella desde mucho tiempo atrás, mucho antes de que ese tal Ichigo apareciera y se le metiera entre ceja y ceja.

Pero siendo honesto y sincero, ninguno de los dos candidatos para Rukia me parecían adecuados o suficientes para ella, me negaba rotundamente a entregársela a ese tal Kaien Shiba, no tenía derecho alguno sobre ella, y menos cuando casi nunca la veía, venir y decir de un día para otro que anunciaría el compromiso, hasta a mí me parecía absurdo. Y por otro lado estaba Kurosaki Ichigo, al que tampoco lo tragaba del todo, pero a diferencia de Kaien, Rukia tenía un interés romántico en el naranjita, lo que cambiaba las cosas.

Lo envidiaba, él estaba haciendo lo que yo no pude hacer, lo que yo no me atreví por miedo a perder ese lazo tan especial que llevaba con ella… la estaba conquistando.

Reí irónico ante mis pensamientos, no podía creer lo que iba a hacer, a pesar de que yo la amaba, la ayudaría en su romance con otro hombre que no era yo… la ayudaría a ser feliz.

—Te llevo a tu casa Orihime. — Me levante de mi asiento y camine hasta ella, ayudándola a levantarse con amabilidad.

—Gracias Renji-kun. — Sonrió ampliamente.

—No, Gracias a ti Orihime. — Sonreí de lado.


Gente… era lo que en los últimos minutos mis ojos solo veían ir y venir. Habíamos quedado de vernos en el reloj que estaba frente a la parada del autobús.

Mire el reloj de mi muñeca, era las 2 en punto, la hora exacta en la que habíamos quedado de vernos, no debe de tardar en llegar…

Di un vistazo a mi ropa, estaba un poco insegura de si era el atuendo apropiado, no sabía a donde iríamos, por lo que elegir que ponerme había sido un poco difícil…

Flash Back

—Señorita Rukia-sama, ¿este conjunto le parece bien? — Dijo Rika mostrándome un conjunto de ropa de estilo femenino y dulce.

—No creo que sea el adecuado. — Hice una mueca de desagrado. — Siguiente.

— ¿Qué le parece este? — Me mostro un vestido corto un poco más arriba de las rodillas, mangas cortas, color Beige, estampado de finas y diminutas rayas blancas, con un fino cinturón de cuero a la cintura.

Lo mire más de cerca acercándome hacia Rika y observándolo minuciosamente, me agrada…

—Este me gusta- dije mirando a Rika. — Llevare este puesto.

—De acuerdo Señorita Rukia-sama. — Dijo. — Si me permite guardare la demás ropa en su closet.

—No, no es necesario. — Dije. — Lo hare yo.

—Pero…—

—Está bien. — Sonreí levemente. — Este tiradero lo eh hecho yo, así que yo lo levanto.

—Como usted dese entonces. — Reverencio. —Me retiro.

—Bien. — Dije

Rika salió de mi habitación. Pase mi vista por mi habitación, había ropa por todos lados tirada, que desastre… dejar todo en orden, me llevara un buen rato…

Fin Flash Back

Mire nuevamente el reloj de mi muñeca, habían pasado 15 minutos ya, acaso yo… ¿había llegado muy temprano? Tomando en cuenta que era mi primera cita y que no sabía mucho sobre el tema, tal vez lo había hecho.

Si ese era el caso, entonces esperaría, aunque siendo yo una Kuchiki, no debería hacerlo, pero esta vez… haría una excepción, después de todo era Ichigo.

15 minutos más pasaron, pasaba mi vista por todos lados con ansiedad, buscando la silueta de Ichigo, pero no la veía por ninguna parte…

Apreté mi mandíbula con molestia, sería posible que el… ¿me haya dejado plantada? El no sería capaz… ¿o sí?

¿Qué tal y yo había confundido el punto de reunión? ¿Le pasaría algo malo de camino hacia acá? ¿Tendría algún contratiempo? De ser así… ¿Por qué no me llamo o mando un mensaje?

—Vaya… ¿pero que tenemos aquí? Una preciosura de mujer…— Dijo una voz detrás de mí sacándome de mis pensamientos negativos. — ¿Por qué tan sola lindura?

Me quede en silencio mirando al pelafustán de manera indiferente, todo el desprendía un olor a alcohol.

—Conozco un buen lugar. — Me guiño un ojo. — ¿Quieres venir preciosura?

Mi mirada era gélida, estaba de muy mal humor, me habían dejado plantada, por lo que no tenía la intención de ponerme a discutir con el tipo frente a mí, simplemente lo ignoraría, eso funcionaba con los tipos como él.

—Te he hecho una pregunta linda, ¿Acaso no hablas?- Arqueo una ceja y coloco su mano en mi hombro.

Lo mire despectivamente, ¿Cómo se atrevía a poner su sucia mano encima?

—¡Quítame la mano de…—

—¡IMBECIL! ¡QUITALE LA MANO DE ENCIMA! — Mis ojos se cruzaron con otros cuya mirada era un mar de cólera, su voz igualmente expresaba furia, enojo, ira…

—Ichigo…—Pronuncie pasmada

— ¿Quién demonios eres tú? — Dijo el tipo arqueando una ceja

— ¡El hombre que te va a partir la cara si no quitas tu mano de ella ahora mismo! — Ichigo tenía su ceño fruncido marcadamente y se iba acercando peligrosamente hacia el sujeto.

— ¡Tranquilo chico! ¡Tranquilo! — Quito su mano de mi hombro. — Yo solo iba pasando por aquí y la vi sola, por eso la invite a salir, ¡no sabía que tenía novio!

—Solo lárgate…— Lo miro gélidamente. — Piérdete de mi vista. — Ordeno con voz demandante.

El tipo salió corriendo sin pensarlo dos veces, dejando a un Ichigo muy cabreado. Respiro hondo y luego poso su mirada en mí.

—Rukia, ¿Estas bie…—

— ¡Claro que estoy bien! — Dije dándole una patada en su estómago. — ¡Nada de esto hubiera pasado si hubieras llegado puntual!

— ¡Auch! ¡Enana! ¡Por qué me golpeas! — Dijo con sus manos en su estómago. — Un gracias hubiera estado bien…

— ¡Gracias! — Dije. — Pero eso no te quita lo estúpido, ¡Me dejaste esperando por 30 minutos!

— ¡Lo lamento de acuerdo! — Suspiro. — Tenía algo que hacer…

— ¿Algo que hacer? — Arquee una ceja

—Si enana, algo que hacer. — Sonrió de lado

—Y justamente antes de venir a nuestra ci…— Me detuve en seco

— ¿Nuestra qué? — Arqueo una ceja burlonamente.

— ¡Nada! ¡No dije nada! — Grite ruborizada.

— ¿Segura? Porque claramente escuche que dirías ci…—

— ¡No es verdad! — Lo golpee con mi bolso en el brazo y comencé a caminar.

—Oye enana… ¿A dónde vas? — Dijo caminando detrás de mí.

— ¿Cómo que a dónde? Pues voy a…— Nuevamente me detuve en seco. — No lo sé…— Murmure. — ¿A dónde vamos? — Me gire hacia él.

—No tengo idea. — contesto encogiéndose los hombros.

— ¿Eh? — Lo mire con cara de no-me-jodas.

—Como oíste, no tengo idea. — Se acercó a mí y me tomo de la muñeca. — Anda, vamos.

— ¿Pero a dónde? —Dije siendo arrastrada por él.

—A tomar el autobús. — Dijo mirando hacia el frente

— ¿A-autobús? — Pronuncie sorprendida.

— ¿Por qué tan sorprendida? ¿No me digas que nunca has tomado el…— Dejo de hablar y me miro con una mueca burlesca. — Cierto… eres una princesita que llevan a todos lados en carro…

— ¡Ca-cállate! — Desvié mi mirada apenada.

—Tienes suerte de que tu primera vez en un autobús sea conmigo, enana. — Sonrió de lado.

— ¡Ja! Te equivocas. — Lo mire. — ¡El suertudo aquí eres tú!

—Lo se.- Susurro y luego me miro penetrantemente, ¿Qué demonios? Esa no es la reacción que esperaba…—Anda, caminemos a la parada del camión. — Tomo mi mano esta vez.

—B-Bien. — Acepte el gesto con un leve sonrojo en mis mejillas.

Llegamos a la parada, el camión no tardó en llegar. Ichigo subió primero y luego medio la mano para que subiera. Pago al chofer y después caminamos hacia unos lugares vacíos que estaban casi al final del autobús.

Tome asiento del lado de la ventana, no podía evitar sentir un poco emoción, después de todo era mi primera vez en este tipo de transporte, a decir verdad, no está mal…

No podía evitar el mirar a Ichigo de reojo despistadamente cada vez que podía, era inevitable, ¿Por qué? ¡Pues porque el muy maldito se veía asquerosísimamente guapo y atractivo en ropa en casual! Y vaya que con uniforme se veía bien…

Fije mi mirada en unas chicas que estaban sentadas más adelante, no dejaban de ver a Ichigo, lo veían con demasiada obviedad.

—Sinvergüenzas…— Dije entre dientes, retiro lo dicho, este transporte… no es bueno.

—La siguiente parada es la nuestra. — La voz grave de Ichigo me saco de mis pensamientos.

— ¿Qué hay en la siguiente parada? — Pregunte curiosa

—El parque. — Contesto. — Anda, bajemos.

Ichigo se levantó de su asiento y luego lo hice yo, camine por delante de él, por lo que me toco bajar primero.

Al estar ya abajo del camión, las chicas que habían estado mirando a Ichigo gritaron un "¡Adiós guapo!" no pude evita fruncir el ceño con indignación, no eran más que unas sinvergüenzas…

— ¿Qué sucede? — Pregunto Ichigo formado una sonrisa burlona en su rostro.

—Nada…— Conteste con molestia

— ¿Celosa? — Dijo tomándome y haciendo que me girara hacia el hasta quedar frente a frente.

—Quisieras…—Me gire bruscamente tratando de evitar mi sonrojo ante su pregunta.

Ichigo solo me miraba y sonreía de lado atractivamente.

—Entonces… ¿Qué haremos? — Cambie de tema.

—Caminar. — Contesto con simpleza.

— ¿Ah? ¿Caminar? — Arque una ceja. — Ese es tu plan…

—No, en realidad no tengo ningún plan. — Dijo caminando delante de mí.

— ¿No tienes un plan? — Lo seguí. — Entonces, ¿Se supone que solo caminaremos?

—No lo sé, tal vez encontremos algo mientras caminamos por el parque. — Me miro de reojo y dio una media sonrisa.

— ¿Algo como qué? — Cuestione.

—Algo como esto. — Se detuvo de repente.

Lo que estaba frente a mí, me había dejado pasmada. No pude evitar parpadear constantemente, simplemente no acababa de procesar la imagen que había frente a mí en mi cerebro, un picnic.

Lucia sumamente elaborado, el mantel, la canasta de la comida, los platos, los vasos y demás.

Definitivamente no podía ser una coincidencia que encontráramos esto en el camino, lo que por conclusión me decía que… él lo había preparado.

Sonreí con una especie de ternura, así que por eso llego tarde, se había tomado muchas molestias, había sido un gran detalle, y había funcionado, Ichigo… me tenía encantada.


Mire a la enana de reojo, parecía sorprendida, sonreí satisfecho, había resultado como esperaba.

—Rukia. — La llame sacándola de su trance. — Deberíamos tomar asiento.

—Buena idea. — Se sentó con delicadeza cual muñeca de porcelana.

No pude evitar observarla más minuciosamente que antes, la palabra hermosa se quedaba corta.

No había duda alguna de que para mí ella era simplemente… perfecta.

—Ichigo. — La mire ante su llamado. — Todo esto es… estupendo. — Sonrió.

—Me alegra que te haya gustado. — Dije. — ¿Comemos? — Pregunte esperando respuesta.

—Por favor. — contesto.

—Espero que te guste la comida. — Dije abriendo la canastilla.

— ¿Has hecho tú la comida? — Me miro asombrada.

—Obviamente no la ha hecho un chef de restaurant de cinco estrellas. — Dije con sarcasmo. — Por si era lo que pensabas o esperabas.

—Estúpido… nunca pensé eso y muchos menos espere eso. — Me fulmino con la mirada. — No por que provenga de una familia de dinero, quiere decir que todo lo que coma, vista, y demás, tiene que ser de oro. — Me miró fijamente. — Así que deja esa idea de lado, no me conoces lo suficiente aun.

—Te conozco más de lo que crees. — Dije mirándola penetrantemente, causando un sonrojo en sus mejillas.

— ¡Si-sírveme de una vez! — Pidió extendiendo su plato hacia mí y desviando su mirada

—Enseguida señorita Rukia-sama. — Me burle, ganándome una mirada de reprimenda, por lo que al instante me disculpe.


La comida había estado deliciosa, me la pase felicitando a Ichigo durante toda la tarde por ello, ¿Quién hubiera imaginado que el cabeza de zanahoria cocinaba tan bien? Incluso mejor que yo…

Por supuesto, las bromas, burlas, risas, juegos y demás, no habían faltado, Ichigo se había encargado de hacer presente cada una de ellas.

Mire mi reloj, eran aproximadamente las 5 de la tarde.

—Estuvo delicioso. — Dije colocando el plato sobre el mantel. — No puedo creer que cocines mejor que yo…

—Lo aprendí de la mejor, mi madre. — Dijo con orgullo.

—Debe ser una persona maravillosa. — Sonreí

—Vaya que lo es. — Sonrió igualmente.

—Dime una cosa Ichigo. —Lo mire. — ¿Vives solo?

— ¿Eh? Ah, sí. — Contesto. — Ahora vivo solo, deje a mi familia en Karakura, mi madre, mis hermanas y mi padre.

—Vaya, ¿no te… sientes solo a veces? — Pregunte

—Al principio, pero ahora… ya no más. — Me miro penetrantemente, ocasionando nerviosismo de mi parte.

Lo mire sin decir palabra alguna. Tenía que decirle, tenía que decirle que tenía un compromiso, tenía que ser sincera con él, tenía que hablar de una vez…

—Ichigo hay algo que…—

No pude terminar de decir lo que tenía pensado, una pelota de futbol había golpeado en la cabeza a Ichigo, por lo que yo… estalle en carcajadas.

La mirada fulminante de Ichigo no se hizo esperar, tomo el balón y lo lanzo al niño que lo miraba asustado, después de todo el ceño fruncido de Ichigo daba un poco de miedo, el niño se alejó a paso rápido gritando un "¡Lo siento!"

Deje de reír y mire Ichigo.

—Lo lamento. — Sonreí. — Es que, fue tan gracioso.

— ¡Ja! Maldito mocoso... — Dijo por lo bajo. — ¿Qué me ibas a decir Ru…

Un aspersor que estaba justo detrás de mí se encendió, ocasionando que toda mi vestimenta se mojara y parte de mi cara. Me levante al instante.

Ichigo estallo en risas, así que a esto se le llama karma…

Lo fulmine con la mirada, pero el no paro de reír. La gente comenzó a quitarse del pasto al igual que yo, mire más cuidadosamente y note que los demás aspersores se habían encendido.

Ichigo se levantó del suelo y tomo mi mano.

—Anda, hay que salir de aquí o acabaremos empapados. — Dijo comenzando a caminar.

—No seas aburrido Ichigo. — Me detuve haciendo que él también lo hiciera. — ¿Cuándo fue la última vez que fuiste empapado por aspersores en un parque?- sonreí de lado. — Anda, vamos.


Me deje llevar por la enana, si a ella no le importaba mojarse de pies a cabeza entonces a mí tampoco, estando con ella… nada importaba.

La gente nos miraba como si de dos locos se tratara, mientras todos hacían lo posible por alejarse del agua de los aspersores, nosotros disfrutábamos siendo mojados y corriendo como dos niños pequeños en un día lluvioso.

Venir al parque con Rukia había sido la mejor idea que se me había podido ocurrir, lucia tan feliz que mi corazón palpitaba de alegría, su sonrisa me daba vida.

—Rukia, ¿Ya no te preocupa más que puedas enfermarte? — La tome de la muñeca sorpresivamente.

—No ya no. — Me miró fijamente a los ojos. — Porque sé que tú estarás hay para cuidarme. — Sonrió con dulzura.

No pude evitarlo, la había atraído hacia mi… la había abrazado.

Ella correspondió mi abrazo, quedándonos de esta manera, en aquella tarde inolvidable.


— ¿Así que se lo ha tomado muy mal? — Cuestionó un neutro Byakuya.

—Sí, no le ha agradado nada la idea. — Contesto Renji sentado enfrente de el en una limosina. — Lo siento, no eh podido convencerla Byakuya-san.

—Descuida Renji. — Dijo. — Aun tenemos tiempo de…

— ¿Qué sucede Byakuya-san? — Pregunto Renji, al ver el cambio repentino de expresión muy poco común en Byakuya.

—Dile al chofer que se detenga. — Dijo Byakuya, mirando por la ventana.

—Byakuya-san ha dicho que se detenga. — Dijo Renji al chofer.

El chofer obedeció al instante y freno el largo automóvil.

Byakuya bajo el vidrio presionando el botón eléctrico, lo que la vista de Byakuya observaba con detenimiento, era a una pareja joven que correteaba felizmente en el parque.

—Rukia…— Susurro Byakuya

Dijo logrando reconocer a su hermana, pero no al chico que estaba con ella, así que lo ignoro.

Su rostro se tornó serio, severo, recto.

—Nanao. — Llamo a su secretaria que estaba sentada a un lado de él. — Dile a Kaien que Rukia no asistirá a la cena, que cancele todas las invitaciones. — La miro. — Y comunícame con el periódico, diles que quiero anunciar el compromiso de Shiba Kaien y Rukia Kuchiki, mañana en primera plana.

—Entendido. — Contesto con eficiencia. — Enseguida señor Byakuya-sama

Renji solo observaba, se mantenía en silencio, tenía que hacer saber lo antes posible a Rukia, que problemas graves se avecinaban… demasiado graves.


¡Gracias por sus Reviews! ¡enserio que me ponen muyy feliz y contenta! ¡Bienvenidas las nuevas Lectoras! Me alegra que les guste la historia.

En el capitulo anterior dije que contestaria los reviews uno por uno, pero enserio que ahora mismo no puedo T.T, ¡en el proximo sera! ¡Deberitas xD!

Tratare de subir el proximo antes, asi que esperenlo n.n, sin mas que decir por esta vez, me despido, les deseo una bonita semana, cuidense mucho, chaau ñ.ñ