Todos los personajes pertenecen a Rick Riordan igual que el texto en negrita yo solo los usaré para este fic.
N/A: Jercyyy tenía que decirlo gracias a los que leen y dejan reviews los quiero.
PD: Este capítulo si lo deje intacto. No tenia nada que corregir.
- Ya se que no existe ningún monstruo que se llame Crusty ¡oh gran diosa de la sabiduría! - la diosa quería carbonizarlo pero el siguió hablando - Pero tal vez si me dejara terminar de decir que así fue que se presentó el monstruos podría entender lo que intento contar - dijo mordazmente la diosa no le agradaba después de todo en parte tenia la culpa de que su novia y él acabaran en ese lugar.
- Bueno pero sigue enumerando- dijo Thalia para evitar que se siga peleando con la futura madre de su amiga.
- Oh si bueno en verdad se llamaba Procrustes- pronunció despacio el nombre siempre se le hacían difíciles los nombres largos.
- El estirador - soltó el Dios de los mares teniendo un mal recuerdo de ese tipo con uno de sus hijos y ahora otro se unía a la lista.
- Si ese - señaló Percy casi divertido mientras los demás estaban preocupados por la salud del Dios- Bien después de ese fue un escorpión del abismo creo que ese fue el último de esa misión o más bien profecía-
- Y eso que solo contamos a los que mataste- susurró Thalia haciendo que Percy le preste atención vio hacia donde ella veía y notó lo pálido de su padre - si supiera toda la misión creo que no sobrevive -
- Y eso que fue la más tranquila - le devolvió su primo un poco preocupado por su padre y ella asintió.
- Vamos a seguir leyendo- propuso Apolo que por alguna razón no le gustaba para nada lo que oyó pues si que presto atención a lo que decían Thalia y Percy y ya estaba pensando en que calmantes traer. - Hazel VI -
- Seguimos conmigo - se quejó por lo bajo la hija de Plutón mientras tomaba de la mano a Frank.
- Tranquila no debe faltar mucho- dijo él y ella suspiró esto estaba siendo largo ahora entendia porque Percy se había alegrado de que terminaran con el no era bonito que lean tus pensamientos.
Hazel volvía andando a casa de las cuadras. Pese a la fría tarde, estaba muy acalorada. Sammy acababa de darle un beso en la mejilla.
- ¿Estas viajando al pasado? - pregunto Demeter viendo a la chica con interés.
- Si algo así, eran más bien recuerdos - apretó la mano de Frank ahora todos verían esos recuerdos, oh, como la habían fastidiado en su momento y ahora iba a queda expuesta ante todos.
El día había estado lleno de luces y sombras. En el colegio, los niños se habían burlado de su madre, llamándola bruja, arpía y otras cosas.
Hades veía a su niñita con comprensión cuantas veces no había querido que Marie deje esa vida pero ella simplemente estaba empeñada en seguirla solo por su fascinación hacia Hécate.
Por supuesto, no era ninguna novedad, pero últimamente la situación estaba empeorando.
Hades frunció el ceño igual que otros dioses que tenían hijos eso no sonaba bien, Hazel trataba de permanecer tranquila ante estos recuerdos pero la verdad es que no estaba nada a gusto con que los lean.
Estaban haciendo correr rumores sobre la maldición de Hazel. El colegio se llamaba Academia St. Agnes para Niños de Color e Indios, un nombre que se había mantenido desde hacía cien años. Al igual que su nombre, el centro ocultaba una enorme crueldad bajo un fino barniz de bondad.
- Ese no suena a un buen lugar para educar niños - fruncio el ceño Demeter, la semidiosa era muy linda y tierna como para que este en un lugar así le envió una mirada a su hermano y este resoplo.
- Ni me veas así, que yo nunca quise que estudie en un lugar así - vio a su niñita - Cuantas veces no le dije a tu madre para sacarte de ahí pequeña - suspiró con tristeza, Hazel solo le brindó una sonrisa.
- Bueno al menos ahora vives en un mejor lugar - le sonrió Percy y ella hizo lo mismo.
- Y tienes un muy buen hermano también- sonrió Will abrazando a su Nico posesivamente bajo la atenta mirada de Demeter, Apolo y Afrodita.
- Bueno pero déjenme seguir leyendo de una vez - se quejó Apolo y Atenea apoyaba esa idea aunque aún detestaba al engendro de su tío y la forma en que le contestó, ademas que estaban hablando de romanos.
Hazel no entendía que otros niños negros pudieran ser tan malos. Deberían haberse comportado de otra forma, ya que ellos también tenían que aguantar insultos a todas horas.
- Como se atreverían a insultar a una niña tan Bonita como tú- alabo Demeter de verdad que la pequeña estaba siendo de su agrado, Nico hizo una mueca, esta no era la diosa que el conocía o bueno por lo menos con él no pero su hermana si era tierna no le sorprendía que se ganara tan fácil a las personas y a la diosa.
- Porque los mortales son unos tarados - respondió por lo bajo Frank besando la mano de su novia esta le sonrió, Hades no perdia de vista lo que hacia el con la mano de su niñita, mas le valia que no pasara de eso o lo iba a conocer, lo mismo el hijo de Apolo.
Sin embargo, le gritaban y le robaban el almuerzo, preguntándole continuamente por sus famosas joyas: «¿Dónde están los diamantes malditos, pequeña?», «¡Dame uno o te haré daño!».
Hazel se comenzó a perder en ese recuerdo, cuanto no había aguantado en esa época, cuanto no lloró a escondidas rogando en silencio a quien sea que la ayude y le quite eso pero nadie parecía escucharla ni siquiera su madre parecía hacerlo, un apretón en cada una de sus manos la hizo volver a su presente en un lado Frank y en el otro Nico ambos le veían con preocupación.
- Estoy bien chicos - trato de sonreírles, pero todos sabían que no era así, porque ninguno de ellos estaba bien cada uno tenia una lucha interna entre los recuerdos y su presente que no parecia acabar nunca.
La apartaban a empujones de la fuente o le tiraban piedras si intentaba acercarse a ellos en el patio de recreo.
La mayoría de los dioses frunció el ceño esa era una de las partes que no les gustaba de la vida de sus hijos, por alguna razón siempre era así con la mayoría de ellos, los mortales nunca terminaban de aceptarlos y los ofendian solo por ser distintos, el más molesto con la situación era Hades pues los más rechazados siempre eran sus hijos, tal vez por eso María Di Angelo nunca mandó a Bianca y a Nico a la escuela y los educo en casa.
A pesar de lo malos que eran, Hazel nunca les daba diamantes ni oro. No odiaba a nadie hasta ese extremo. Además, tenía un amigo -Sammy-, y con eso le bastaba.
- Sammy - susurró ella hace cuanto que no pensaba en aquel nombre, un flash del último recuerdo que vio de él se la llevó del presente, cuanto no la espero, cuanto no debió culparse por algo en lo que no tuvo que ver, el había sido un gran amigo su primer amor y por mucho que amara a Frank tal vez nunca le olvidaría, sintió un brazo rodearla eso la hizo volver sintió el aroma a naturaleza, era Frank, ahora él estaba ahí y la amaba con todo lo que podía y ella intentaba hacer lo mismo.
A Sammy le gustaba bromear diciendo que era el perfecto alumno de St. Agnes. Era mexicano-americano, de modo que se consideraba de color e indio.
Jason sonrió esa la perfecta imagen de Leo comenzaba a comprender porque Hazel tuvo tantos problemas con él cuando se encontraron en el barco, después de todo el latino le recordaba a su amigo, sintió a Percy cerca y no dudó en rodear su cintura, iba a aprovechar que el azabache parecía de buen humor para acercarse más a él, así como estaban viendo el pasado de su amiga, le tocaba a él descubrir el pasado del azabache por muy turbio que este fuese.
-Deberían darme una beca doble -decía. No era grande ni fuerte, pero tenía una simpática sonrisa de chiflado y hacía reír a Hazel.
Afrodita vio con interés el libro, esa escena le recordaba algo, tal vez y solo tal vez ella estuvo vagando por ahí, vio a la chica y trataba de recordarla y a su amigo Sammy igual.
Esa tarde la había llevado a las cuadras donde trabajaba de mozo. Por supuesto, era un club de equitación «exclusivo para blancos», pero los fines de semana estaba cerrado, y con la guerra en curso, se rumoreaba que el club podría tener que cerrar hasta que los japoneses fueran derrotados y los soldados volvieran a casa.
!Oh si! la diosa del amor comenzaba a recordar eso, comenzó a esparcir amor por todas partes en esa época de guerra porque quería ver si con eso se apaciguaban algunas cosas, no obtuvo muchos resultados y ahora que lo recordaba esa historia tampoco acabo bien y vio con lástima un momento a la pequeña hija de Plutón pero después vio al hijo de Marte se veía que más adelante había hecho algo para solucionar su corazón roto.
Normalmente Sammy podía colar a Hazel para que le ayudara a cuidar de los caballos. De vez en cuando iban a montar. A Hazel le encantaban los caballos. Parecían los únicos seres vivos a los que no les daba miedo.
- Tal vez sea porque nacieron de un Dios y a diferencia de los demás animales no está en su instinto temer a los semidioses hijos míos - dijo Hades viendo a su hija él sabia bien cuánto ella amaba a los caballos y demás animales pero que estos por su aura de muerte solían huir o hacerle daño.
Hazel asintió y recordó a Arion su caballo, su vista se perdió, cuanto no pasaron ella y Arion, cuanto no la ayudó, fue muy valiente al cruzar el mar prohibido solo para ir en su busca y guiarla a donde Hécate, en ese instante recordó las imágenes de la encrucijada que ella le mostró y se estremeció, eso no era un buen recuerdo por mucho, vio hacia a un lado al azabache ojiverde que parecía bastante tranquilo con el agarre del rubio y suspiro, felizmente aquella parte nunca sucedió.
La gente la odiaba. Los gatos siseaban. Los perros gruñían. Hasta el ridículo hámster de la clase de la señorita Finley chillaba aterrorizado cuando ella le daba una zanahoria.
Percy hizo una mueca a la mención del Hámster y se aferró más a Jason, ser cobaya no había sido divertido, además que le dejó una terrible aversión a las lechugas, el rubio lo vio extrañado pero no dijo nada, ha saber que había recordado su bro.
Pero a los caballos les daba igual. Cuando Hazel estaba en la silla de montar, podía ir tan rápido que era imposible que dejara piedras preciosas a su paso. Casi se sentía libre de la maldición.
Hades le dio una mirada comprensiva a su pequeña, como quería que ella estuviera sin esa maldición, era su culpa que la tuviera después de todo, solo por cumplir el capricho de Marie, nunca se iba a perdonar aquello.
Esa tarde había sacado a un caballo ruano con una preciosa crin negra. Galopó hasta los campos tan rápido que dejó atrás a Sammy. Cuando él la alcanzó, el muchacho y su caballo estaban sin aliento. -¿De qué huyes? -Sammy se rió-. No soy tan feo, ¿no?Hacía demasiado frío para comer en el campo, pero de todas formas hicieron un picnic.
Afrodita sonrio si recordaba bien esa parejita, ella habia vigilado sus movimientos durante algún tiempo y le parecia muy tierno que ella este recordando eso, comenzo a preguntarse que habia sucedido con la pequeña hija de Hades, porque ella solo supo de su historia hasta que la pequeña desaparecio y luego el dios simplemente dijo que la pequeña habia muerto, ahora se preguntaba como.
Se sentaron debajo de una magnolia y ataron a los caballos a una valla de madera. Sammy le había llevado un pastelito con una vela de cumpleaños, que pese a haberse estropeado en el trayecto era lo más bonito que Hazel había visto en su vida. Lo partieron por la mitad y se lo comieron.
Las diosas no pudieron evitar arrullar ante esto y vieron con ternura a la chica, esta se sonrojo y oculto el rostro sonrojado en el pecho de su novio que la abrazaba por la cintura, a él ya no le molestaban esos recuerdos después de todo ella se los había terminado contando todos.
Sammy habló de la guerra. Deseaba ser mayor para poder alistarse. Preguntó a Hazel si le escribiría cartas cuando lo destinaran al extranjero.-Pues claro, tonto -dijo ella.
- El primer amor - suspiro con añoranza Demeter viendo de reojo a cierto dios de los mares, pues aunque Zeus no quisiera y aunque ellos tengan una hija, su primer amor había sido a más de los cereales su hermano Poseidón y el primer amor nunca se olvidaba, el dios al sentir su mirada se sonrojo un poco y evito mirarla.
Percy que los estaba viendo hizo una mueca, eso no era algo que debía estar viendo, después recordó a quien nació de esa relación dioses eso era algo que ahora debía sacar de su cabeza con legia o algo así, se aferro a Jason y se puso a jugar nerviosamente con su mano, este lo noto algo intranquilo y se comenzaba a preguntar que le había pasado.
Él sonrió. Entonces, como empujado por un impulso repentino, se inclinó y le dio un beso en la mejilla.-Feliz cumpleaños, Hazel.
Afrodita comenzó a chillar, dar aplausos y saltitos en su asiento, recordaba bien esos momentos cuanto no se había emocionado mientras los veía desde su trono, Demeter por su parte tenia una sonrisa y mirada indescifrable en el rostro como recordando sus propias historias, los demás las veían extrañas a ambas.
No era nada del otro mundo -solo un beso, y ni siquiera en los labios-, pero Hazel se sintió como si estuviera flotando. Apenas recordaba el trayecto de vuelta a las cuadras o cómo se había despedido de Sammy.
Frank estaba tratando de parecer impacible ante lo leído pero la verdad es que el asunto le estaba afectando un poco, pues no todos los días lees con lujo de detalle lo que siente tu novia por su ex novio o primer amor, trataba de respirar tranquilo pero no lo estaba consiguiendo quería que esto acabe ya.
-Hasta mañana -dijo él, como siempre hacía.Pero no volvería a verlo nunca.
Afrodita vio a la chica con algo de tristeza igual que su padre, bueno al menos ahora la diosa sabría que fue lo que le sucedió a la pequeña, pues no quiso saber en su tiempo mucho acerca de su muerte debido a que eso la ponía triste.
Cuando Hazel regresó al barrio francés se estaba haciendo de noche. A medida que se acercaba a casa, la sensación de calidez desaparecía, sustituida por el miedo.
Los dioses vieron con interés el libro pues hasta ahora la semidiosa había estado alegre después de la escuela se preguntaban que la haría cambiar así de animo, Hades por otra parte ya se imaginaba que era lo que sucedía para ese cambio.
Hazel y su madre -la Reina Marie, como le gustaba que la llamaran
Hades resoplo ella había cambiado demasiado de como la conoció, antes era una mujer mas tranquila pero con el paso de los años se comenzó a obsesionar con las riquezas y obtener mas poderes, entonces perdió el control, vio a su hija con pena, cuantas veces no había hablado con Marie para por lo menos dejar que se llevara a su hija pero ella siempre se negó diciendo que ella era lo único que tenia para seguir viviendo.
- vivían en un viejo piso encima de un club de jazz. A pesar del comienzo de la guerra, se respiraba un ambiente festivo. Los nuevos reclutas vagaban por las calles, riéndose y hablando de luchar contra los japoneses. Se hacían tatuajes en los salones o proponían a sus novias matrimonio en la misma acera.
Afrodita sonrió culpable y triste pues ella era la que los impulsaba a eso, solo en un arrebato para que el mundo sepa que el amor aun existía que a pesar de la guerra estaba ahí a veces eso les daba esperanza pero en otras ocaciones solo se convertía en tristeza, vio a Ares sabia cuanto había hecho el dios para que los de sus parejas favoritas regresaran bien, porque el amor y la guerra siempre iban de la mano contra todo lo que dijeran, después de todo ese amor solia impulsar a los hombres a hacerlo mejor solo para ver de nuevo a su ser amado.
Algunos subían a casa de la madre de Hazel para que les leyera la buenaventura o para comprar amuletos a Marie Levesque, la famosa reina de los grisgrís.-¿Te has enterado? -decía uno-. Veinticinco centavos por este amuleto de la suerte. Se lo he llevado a un tipo que conozco, y me ha dicho que es una pepita de oro de verdad. ¡Vale veinte dólares! ¡Esa mujer está chiflada!
Hades negaba con la cabeza ella no estaba loca, mas bien estaba corrompida por el poder y solo buscaba hacer daño a las demás personas, Hazel solo apretaba la mano de Frank para confortarse y recordarse a sí misma que eso era el pasado y ahora tenia un presente distinto.
Durante una temporada, esa clase de rumores proporcionaron muchos clientes a la Reina Marie.
Demeter fruncio el ceño la chica de verdad estaba siendo de su agrado y que esa mortal siendo su madre la esté usando para eso la estaba disgustando.
La maldición de Hazel había empezado poco a poco. Al principio parecía una bendición. Las piedras preciosas y el oro solo aparecían de vez en cuando, y nunca en grandes cantidades.
- Por qué eras pequeña y tus angustias y disgustos igual - suspiró Hades, cuanto le dolió que ella naciera con esa maldición y ver como empeoraba con los años pues la vida que le estaba haciendo llevar su madre no ayudaba antes la perjudicaba.
- Pero ahora estoy bien con eso - le sonrió comprensivamente a su padre y el hizo lo mismo, Frank besó la frente de su novia y Nico a su otro lado apretó la mano de su hermana.
La Reina Marie pagaba las facturas. Cenaban bistec una vez a la semana. Hazel incluso se compró un vestido nuevo. Pero entonces los chismes empezaron a circular.
- Lo que se adquiere de forma ambiciosa siempre termina mal - dijo Hefesto sin mirar a nadie y Hades asintió, esa era la razón por la que esas personas terminaban heridos o muertos, pues habían adquirido las piedras por ambición.
La gente de la zona empezó a darse cuenta de las cosas terribles que les ocurrían a las personas que compraban los amuletos de la suerte o a las que la Reina Marie pagaba con sus tesoros.
- Pero si con eso pagaba las deudas no se consideraba ambicioso - dijo Hermes señalando a Hefestos y Hades.
- Lo es porque quien entregó la joya la adquirió así, además que quienes la recibían solo lo hacían porque sabían que valían mucho más que el servicio que habían dado - respondió Demeter y el Dios del inframundo asintió igual que Hazel.
Charlie Gasceaux perdió un brazo con una cosechadora llevando una pulsera de oro. El señor Henry, de la tienda, sufrió un infarto después de que la Reina Marie pagara su cuenta con un rubí.
- Sufrieron según el valor de su ambición- dijo Dioniso y muchos se lo quedaron viendo - ¿qué? - se quejó.
- ¿Tú como sabes eso? - pregunto Artemisa viendo al Dios con una ceja alzada.
- Soy el dios de la locura y más de una vez esta surge de la ambición - se encogió de hombros el dios del vino - y para llegar a esta es porque esa ambición ya ha carcomido su mente y corazón, imagino que lo mismo pasa con esas piedras preciosas -
- Las piedras cobran el precio según la ambición de la persona, es verdad - respondió Hades y Hazel se removió incómoda en su asiento tal vez por eso a Sammy nunca se la había cobrado aunque el creyera que si, porque Sammy no aceptó la piedra por ambición sino por ayudarla.
La gente empezó a rumorear sobre Hazel, preguntándose cómo podía encontrar joyas malditas andando por la calle. A esas alturas, solo los forasteros iban a visitar a su madre, y tampoco eran muchos. La madre de Hazel se había vuelto irritable. Lanzaba a Hazel miradas de resentimiento.
- La única que debería recibir esas miradas es ella - dijo con algo de irritación Afrodita después de todo la chica también era de su agrado y que esa mortal la trate así no le parecía justo.
Hazel subió la escalera lo más silenciosamente que pudo por si su madre estaba con un cliente.Abajo, en el club, la banda estaba afinando sus instrumentos. En la panadería de al lado habían empezado a preparar los buñuelos para la mañana, y en la escalera olía a mantequilla fundida.
Cuando llegó arriba, a Hazel le pareció oír dos voces dentro del piso, pero al asomarse al salón, vio que su madre estaba sentada sola a la mesa de espiritismo, con los ojos cerrados, como si estuviera en trance.
Hades respiró profundo el había sentido esa presencia cuando llegó a hablar con ella varias veces pero prefirió ignorarla después de todo el la sentía más que nadie por el hecho de estar en su territorio, los demás veían el libro con interés esperando saber con quien hablaba.
Hazel la había visto así muchas veces, fingiendo que hablaba con espíritus para sus clientes, pero nunca estando sola. La Reina Marie siempre le había dicho a Hazel que sus grisgrís eran bobadas. En realidad, ella no creía en los amuletos ni en la adivinación ni en los fantasmas.
- En los fantasmas si que creía, por eso me invoco - susurró Hades y recordaba como la había conocido, como había sido de distinta en esa ocasión.
Solo era una intérprete, como una cantante o una actriz, que hacía un espectáculo a cambio de dinero.
- Aunque ella dijera eso ahora se la verdad - susurró Hazel recordando que habló con Hécate y ella le confirmó que lo que hacía su madre después de todo si tenía algo de magia.
Sin embargo, Hazel sabía que su madre creía en alguna magia. La maldición de Hazel no era ninguna bobada.
- Claro creía en nosotros- dijo Zeus sonriendo orgulloso de que la gente siguiera creyendo en ellos y los demás rodaron los ojos.
La Reina Marie simplemente no quería pensar que era culpa suya, que de algún modo había hecho a Hazel tal como era.
-Fue tu puñetero padre -se quejaba la Reina Marie cuando estaba de un humor muy sombrío-. Viniendo aquí con su elegante traje negro y plateado. La única vez que de verdad invoqué un espíritu, ¿y qué saqué? Cumplió mi deseo y me arruinó la vida. Debería haber sido una reina de verdad. Él tiene la culpa de que hayas salido así.
Hades solo suspiro exasperado no quería despotricar contra la mujer que alguna vez amó.
- ¿Como se atreve a decir eso? - refunfuñó Demeter siendo apoyada por Afrodita y Artemisa.
- Si ella lo invoco fue por algo - fruncio el ceño Artemisa después de todo las semidiosas siempre serían de su agrado aunque no fueran cazadoras.
- Además para hacer un niño se necesitan de dos - dijo muy quitada de la pena Afrodita, haciendo ruborizar a más de uno en la sala por la intensa mirada y sonrisa que en ese momento poseía, Apolo estaba sonriendo igual que ella.
Ella nunca le explicaba a qué se refería, y Hazel había aprendido a no hacer preguntas sobre su padre, porque solo conseguían enfurecer todavía más a su madre.
- No tenia porque hacerlo - se interrumpió Apolo - después de todo tu no tenías la culpa de lo que haya pasado entre ellos - ella asintió.
Mientras Hazel observaba, la Reina Marie murmuró algo para sí. Tenía una expresión serena y relajada. A Hazel le sorprendió lo guapa que estaba, sin el entrecejo fruncido ni las arrugas en la frente. Tenía una exuberante melena de cabello castaño dorado como la de Hazel, y la misma tez oscura, morena como un grano de café tostado.
Demeter vio de reojo a Hades, ahora entendía un poco porque el había accedido a ver a esa mortal después de todo el tenia buen gusto eligiendo mujeres luego su vista viajo a Poseidón pero notó que el veía a su hijo al verlo notó que el muchacho no prestaba atención a la lectura que jugaba con la mano del rubio y este le veía con preocupación se preguntaba porque.
No llevaba el elegante traje color azafrán ni los brazaletes de oro que se ponía para impresionar a los clientes; tan solo un sencillo vestido blanco. Aun así, poseía un aire regio, sentada en una postura erguida y solemne en su silla dorada, como si realmente fuera una reina.-Estarás a salvo allí -murmuró-. Lejos de los dioses.
Atenea presto atención a está parte del recuerdo pues ellos habían dicho que el viaje que hicieron fue a Alaska pero esto era un recuerdo de la chica ¿ella estuvo antes ahí? si era así ¿por qué? y con quien estaba hablando la madre de ella.
Hazel contuvo un grito. La voz que salía de la boca de su madre no era la de ella. Sonaba como la de una mujer mayor. Tenía un tono suave y tranquilizador, pero también autoritario, como el de una hipnotizadora dando órdenes.
- Lo más seguro es que eso estuviera haciendo - murmuro Piper y cada uno de ellos recordó la voz de la diosa cara de tierra y como quiso destruirlos, sus mentes se perdieron, los dioses les vieron con preocupación bueno la mayoría de los presentes.
La Reina Marie se puso tensa. Hizo una mueca en pleno trance y a continuación habló con su voz normal:-Está demasiado lejos. Hace demasiado frío. Es demasiado peligroso. Él me dijo que no fuera.
Algunas miradas fueron hacia el Dios del inframundo- Ella ya me lo había dicho antes - Zeus lo veía entornando los ojos.
- Debías perder contacto con ella esa es la ley - espeto el gran rey de los cielos.
- Tu no lo perderás con tu futura amante porque debe hacerlo él- siseó Hera viendo a su esposo y señalando a los futuros hijos de estos, el Dios tragó saliva - Así estas mejor y espero que no hables más- mascullo ella y los semidioses le veían entre sorprendidos y con algo de gracia.
- Cuando la vimos en la Acrópolis no actuaba así- susurro Percy a Jason y este asintió.
- Tal vez es porque ahora está más resentida que ahí- le devolvió el rubio sujetando mejor a su amigo y este asintió mientras Apolo decidió continuar aunque la conversación que tenían esos dos lo estaba preocupando.
La otra voz respondió:-¿Qué ha hecho él por ti? ¡Te dio una niña envenenada! Pero todavía podemos usar su don para hacer el bien.
- Hazel no es una niña envenenada- saltaron los jóvenes y algunos dioses, haciendo que ella se sonroje y los vea agradecida, después de todo ahora tenia una mejor vida que en ese entonces.
Podemos contraatacar a los dioses. En el norte estarás bajo mi protección, lejos del dominio de los dioses. Convertiré a mi hijo en tu protector. Vivirás por fin como una reina.
- Si es quien creo que es no creo que vaya a cumplir con eso- comento Poseidón temiendo con quien estaba hablando la madre de la chica pues si esto era un recuerdo significaba que desde estos momentos ella ya estaba planeando despertar y eso no era bueno, los demás dioses estaban imaginando lo mismo.
La Reina Marie hizo una mueca.-Pero ¿y Hazel...?
Entonces la cara se crispó en una sonrisa burlona. Las dos voces hablaron al unísono, como si hubieran encontrado algo en lo que estuvieran de acuerdo:-Una niña envenenada.
- Envenenada- repitió Percy en un susurro y su vista se perdió, recordaba aún esa parte de su vida antes conocerlos a todos, antes de saber quién era realmente, si bien ahora quería a su padre, el tiempo que no supo de él no se le iba a olvidar jamás, eso lo marcó, Jason lo veía preocupado.
- ¿ qué pasa Percy? - susurro a su oído, el otro pareció volver y sacudió la cabeza alejándose un poco de su amigo, aunque no fue mucho el agarre que tenia el otro no se lo permitía.
Hazel bajó la escalera a toda prisa, con el pulso palpitante.Al pie de la escalera, se tropezó con un hombre con un traje oscuro que le agarró los hombros con unos dedos fuertes y fríos.
Las miradas de todos fueron hacia Hades que solo sonrió tristemente nunca iba a olvidar ese encuentro con ella, había sido la única vez que la había visto despierta, siempre que iba o no estaba o ella dormía, porque sí él la había visitado, aunque seguramente su madre nunca le habló de eso pues lo que ella le decía a la niña solo eran cosas en contra de él.
-Tranquila, niña -dijo el hombre.Hazel se fijó en el anillo de plata con una calavera que llevaba en el dedo y, a continuación, en la extraña tela de su traje.
Instintivamente la vista de Nico fue a su anillo y lo hizo girar, Hades estaba haciendo lo mismo con el suyo, Hazel los vio a ambos con una sonrisa y Zeus en cambio fruncía el ceño.
- No debes visitar a tus hijos - espeto el Dios con algo de enojo hacia su hermano este se encogió de hombros.
- Es mi hija, iría verla si o si y lo sabes - chasqueó la lengua el rey de los dioses apretó con fuerza su perno pero no dijo más pues las miradas de los demás dioses sobre él no eran buenas, Apolo para evitar que ahora sean los dioses los que se salgan de control comenzó a leer de nuevo.
En las sombras, la compacta lana negra parecía moverse y bullir, formando imágenes de caras sufrientes, como si las almas perdidas intentaran escapar de los pliegues de su ropa.
- Es porque de eso está hecha la ropa - respondieron tres voces al mismo tiempo pero a quien se le quedaron mirando algunos fue al de ojos verde.
- ¿Tú cómo sabes eso? - pregunto el portador de tormentas viendo a su hijo que se había encogido ante su mirada y la del rubio a su lado, vio con mucho interés su túnica y respondió entre dientes - No te entiendo Percy - lo veía fijamente se veía que tenia mucho para decirle además que le iba a dar muchas preocupaciones en el futuro.
- Porque la he visto - respondió un poco más fuerte, todos lo seguían mirando excepto por Nico el estaba muy interesado en ver el cabello de Will pero su padre lo notó.
- Nico Di Angelo- pronunció su padre en un tono que al chico hizo que le diera un escalofrío- ¿Percy a ido contigo al inframundo? - lo veía fijamente esperando una respuesta.
- Si - respondió en un murmullo sin ver a su padre pues este parecía molesto con esa idea y no era el único, Poseidón también estaba molesto viendo a su hijo.
- No deberías estar en el inframundo- fruncieron el ceño Hades y Poseidón diciendo las mismas palabras.
- Pero tú vives ahí padre - trato de defenderse Nico y su padre le dio una mirada reprobatoria.
- Por más que yo viva ahí ese no es lugar para alguien de tu edad - respondió con severidad el Dios.
- Y después hablaré contigo Perceus - dijo con molestia el Dios de los mares y el chico solo asintió, todo esto iba perfecto ahora su padre también quería tener una charla con él seguramente para regañarlo y el rubio parecía querer unirsele pues no le despegaba la mirada de encima.
- Señor Apolo siga por favor- dijo Thalia viendo en el lío que ahora estaba metido su primo, el Dios también estaba interesado en aquella conversación pero decidió seguir la lectura.
Su corbata era negra con rayas de color platino. Su camisa era del gris de una lápida.
- Un Look bastante elegante - alabó Afrodita tratando de que se aligere el ambiente pues Poseidón seguía mirando a su hijo igual que Hades miraba el suyo, los dos azabaches parecían querer desaparecer del mapa, además que los rubios se habían unido a esas miradas oh si los azabaches tenían problemas.
Su cara... A Hazel por poco se le salió el corazón por la boca. Su piel era tan pálida que parecía casi azul. Tenía una melena morena grasosa. Su sonrisa era bastante afable, pero poseía unos ojos encendidos y coléricos, llenos de una fuerza demencial. Hazel había visto esa mirada en los noticiarios del cine. Aquel hombre se parecía al terrible Adolf Hitler. No tenía bigote, pero por lo demás podría haber sido el gemelo de Hitler... o su padre.
- Su padre ciertamente- dijo Demeter cuantos problemas no les había traído ese chico de su hermano y cuanto no les costó terminar con la masacre que provocó.
- Ese es un hermano que no quiero conocer - susurró Hazel viendo con algo de preocupación a Nico y la mirada que su padre le enviaba, esa charla iba a ser bastante larga se veía.
Hazel trató de apartarse bruscamente, pero ni siquiera cuando el hombre la soltó pudo moverse. Sus ojos la paralizaron.-Hazel Levesque -dijo con un tono melancólico-. Has crecido.
- No te lo pude decir en ese entonces pero te había visto cuando eras pequeña - confeso el Dios del inframundo sonriendo con melancolía y ella se emocionó y sonrió con ternura a su padre.
Zeus estaba enfuruñado en su trono recibiendo una mala mirada de Hera pues ella sabia que él quería replicar.
Hazel se puso a temblar. Al pie de la escalera, el pórtico de cemento se agrietó bajo los pies del hombre. Una piedra brillante salió repentinamente del hormigón como si la tierra hubiera escupido una semilla de melón. El hombre la miró sin inmutarse. Se agachó.
- Era de sus dominios no podía hacerle nada - dijo Ares resbalando en su trono pues esto se le hacía demasiado aburrido, esperaba con ansias los juegos esos que habían dicho los semidioses o esto si que iba a ser largo.
-¡No! -gritó Hazel-. ¡Está maldita!
El hombre recogió la piedra: una esmeralda perfecta.-Sí, es verdad. Pero no para mí. Es preciosa... Vale más que este edificio, me imagino -se metió la esmeralda en el bolsillo-. Lamento tu destino, niña. Me imagino que me odias.
- Yo no te odio padre - me sonrió y el suspiro cuantos años no espero por eso, cuanto no se martirizo pensando en que su pequeña lo odiaba, cuanto no le dolió verla en el juicio y que ella no le dirija la mirada por el resentimiento que le tenia y ahora estaba aquí con una segunda oportunidad diciéndole que no le odiaba.
- Gracias- fue todo lo que logró decir, el podía ser clasificado por algunos como el Dios más cruel y despiadado por el hecho de estar en el inframundo y llevarse las almas de las personas, pero todos se equivocaban porque el si tenia sentimientos en especial por sus hijos.
Hazel no lo entendía. El hombre parecía triste, como si fuera responsable personalmente de su vida. Entonces comprendió la verdad: un espíritu vestido de negro y plateado que había cumplido los deseos de su madre y le había arruinado la vida.
- No creo que en verdad el haya querido arruinar la vida de alguien - susurro Frank a Hazel esta asintió aún sonriéndole a su padre, ella ya no lo culpaba de nada después de todo el se había preocupado por ella ese día pidiéndole a su madre que no se la lleve a ese lugar, se hizo el desentendido cuando escapó del inframundo y ahora entendía el porqué se lamentaba ese día.
Sus ojos se abrieron desorbitadamente.-¿Usted? Usted es mi...
Él le acarició la barbilla con la mano.-Soy Plutón. La vida nunca es sencilla para mis hijos, pero tú soportas una carga especial. Ahora que tienes trece años, debemos hacer previsiones...
- La edad en que deberías terminar en el campamento- dijo Dioniso bostezando y los demás le dieron la razón la mayor parte de las veces era recién en esa edad que debían llevar a sus hijos a los campamentos.
Algo hizo click en la cabeza del Dios de los mares porque entonces a esa edad o tal vez menos el había reclamado a su hijo eso era seguro, bueno ahora se preguntaba ¿cuánto tiempo pasó antes que le dieran una misión? ¿Cuánto entrenamiento recibió antes de eso? ¿sus hermanos intentaron atacarlo antes de que lo reconozca? esperaba que Hades por lo menos no, después de todo con el se llevaba bien, aunque él mencionó a las furias y estas solo obedecían a su hermano oh si iba a tener una larga charla con su hijo.
Ella le apartó la mano de un empujón.-¿Usted me hizo esto? -preguntó-. ¿Usted nos maldijo a mí y a mi madre? ¿Usted nos dejó solas?
Hades suspiró esas preguntas siempre resonaron en su cabeza desde ese día, cuanto odio le dio que Marie no le dijera la verdad a su hija que le mintiera tan descaradamente, solo para ella quedar como la buena de la historia.
Le escocían los ojos de las lágrimas. ¿Aquel hombre blanco, rico, vestido con un elegante traje, era su padre? ¿Y ahora que tenía trece años, aparecía por primera vez y decía que lo sentía?
Percy se volvió a sumergir en recuerdo pues comprendía perfectamente lo que sintió Hazel en ese momento después de todo el sintió lo mismo además que ahí su padre dijo que él era un error, que fue un error su mera existencia, ahora pensaba que tal vez tenia razón, él y todos lo que le dijeron lo mismo, trató de que en su semblante no se note no quería alterar más al rubio de lo que ya había hecho.
-¡Es usted malvado! -gritó-. ¡Nos ha arruinado la vida!
Los ojos de Plutón se entornaron.-¿Qué te ha contado tu madre, Hazel? ¿Te ha explicado en qué consistió su deseo? ¿O te ha dicho por qué naciste bajo una maldición?
Hazel también se perdió, recordando eso y la vida con su madre, como ella no perdía momento de recriminarle en la cara que era culpa de él y ella, que su vida fuera una total basura, esas cosas que se supone no debes decirle a un niño pero su madre lo había hecho, Frank la abrazó trayendola un poco de aquellos recuerdos.
Hazel estaba demasiado furiosa para hablar, pero Plutón pareció interpretar las respuestas en su cara.
-No... -Suspiró-. Supongo que no. Era mucho más fácil culparme a mí.-¿A qué se refiere?Plutón suspiró.
-Pobre niña. Naciste demasiado pronto. No puedo ver tu futuro con claridad, pero algún día encontrarás tu sitio. Un descendiente de Neptuno te quitará la maldición y te dará paz. Pero me temo que faltan muchos años para eso...
- A la final lo encontré- dijo Hazel abrazando a Frank terminando de perderse en recuerdos este le sonrió y ella besó su mejilla y él se sonrojó, ganándose miradas de sus padres.
Hazel no entendió una palabra. Antes de que pudiera contestar, Plutón levantó la mano. Un bloc de dibujo y una caja de lápices de colores aparecieron en ella.-Tengo entendido que te gusta el arte y montar a caballo -dijo-. Esto es para el arte. En cuanto al caballo... -Los ojos le brillaron-. Tendrás que apañártelas tú. Ahora debo hablar con tu madre. Feliz cumpleaños, Hazel.
- Y vaya que te las apañaste - río Percy, Frank y Hazel hicieron lo mismo y recordaron como ella obtuvo a Arion, aunque dijera muchas groserías era un buen caballo.
Hades los vio con interés, le fascinaba la idea de que su hija haya conseguido un buen caballo.
Se volvió y subió por la escalera; así, sin más, como si hubiera tachado a Hazel de su lista de tareas pendientes y ya se hubiera olvidado de ella. «Feliz cumpleaños. Ve a dibujar. Hasta dentro de otros trece años.»
- Deberías haber tenido más tacto para hacer las cosas Hades - regaño Afrodita y este asintió, los demás solo sonrieron.
- Percy ¿estás bien? - el rubio si había notado el cambio del semblante del azabache ante la conversación que Hades tuvo con Hazel pero había no decidido decir nada aunque ahora lo sintió estremecerse, él lo vio sonrió y asintió pero eso no tranquilizó al hijo de Júpiter.
Hazel estaba tan pasmada, tan furiosa, tan confundida, que se quedó paralizada al pie de la escalera. Quería tirar los lápices de colores y pisotearlos. Quería correr detrás de Plutón y darle una patada. Quería escapar, buscar a Sammy, robar un caballo, salir de la ciudad y no volver jamás. Pero no hizo ninguna de esas cosas.
Algunos dioses se quedaron viendo con algo de diversión a la chica por las ocurrencias que pasaron por su mente ella solo sonrió inocente, después de todo solo lo pensó no lo hizo.
- Tú hija me agrada - río con gracia Hermes haciendo sonrojar a la chica y que Hades lo vea mal.
- Cuidado sobrino - entorno los ojos el Dios en dirección al Dios de los ladrones.
- ¡Eh! solo he dicho que me agradaba - levantó las manos en son de rendición pues no solo eran el Dios también era el hijo de Marte quien lo veía con enojo además que había un brillo asesino en sus ojos, lo que demostraba de quién descendía, Apolo sonrió y decidió salvar a su amigo así que comenzó a leer.
Por encima de ella, la puerta del piso se abrió, y Plutón entró.
Hazel seguía temblando debido al frío tacto del hombre, pero subió sigilosamente la escalera para ver qué hacía. ¿Qué le diría a la Reina Marie? ¿Quién contestaría: la madre de Hazel o aquella horrible voz?
Hermes le alzaba pulgares igual que Apolo, por el hecho de ir a escuchar tras la puerta, Hades los veía inquisitivamente, los demás rodaban los ojos solo ellos podían aprobar el espionaje.
Cuando llegó a la puerta, oyó una discusión. Se asomó. Su madre parecía haber recobrado su estado normal: gritaba furiosa y lanzaba cosas por el salón mientras Plutón trataba de razonar con ella.-Marie, es una locura -dijo-. Protegerte estaría fuera de mi alcance.
Hades dejó de ver a los dioses y frotó su sien cerrando los ojos, como detestaba pelearse así con ella pero nunca podía hacer nada en especial en esa ocasión ella había estado tan cegada por el poder y las riquezas que le ofrecía esa, que no pudo hacerle entender del peligro hasta que fue muy tarde.
-¡¿Protegerme!? -gritó la Reina Marie-. ¿Cuándo me has protegido tú?
El traje oscuro de Plutón relució, como si las almas atrapadas en la tela se estuvieran agitando.
-No tienes ni idea -dijo él-. Os he mantenido con vida a ti y a la niña. Tengo enemigos en todas partes entre los dioses y los hombres. Ahora que hay una guerra, la situación no hará más que empeorar. Debes permanecer donde yo pueda...
- Evitaba de muchas formas que los monstruos los atacaran, que mi querido hermano te descubra - vio mal al Dios de los cielos este ni se inmutó, Hazel le miraba agradecida.
- Después de todo es verdad - dijo Hefesto - Siendo hija de uno de los tres grandes tu olor es más fuerte y deberías haber sufrido ataques de monstruos de pequeña - explicó el Dios y ella se quedó pensando en esa época tratando de recordar algún monstruo pero no había ninguno, eso le confirmaba que su padre había dicho la verdad.
Jason por otra parte tuvo que reafirmar el agarre a Percy quien se estremeció más a las palabras de los dioses, se preguntaba qué más había en su pasado, luego vio a su hermana ella también parecía mal con todo esto, eso no era bueno.
-¡La policía cree que soy una asesina! -gritó la Reina Marie-. ¡Mis clientes quieren ahorcarme por bruja! Y Hazel... su maldición está empeorando. Tu protección nos está matando.
Plutón abrió las manos en un gesto suplicante.-Por favor, Marie...
-¡No! -La Reina Marie se volvió hacia el armario, sacó una maleta de piel y la lanzó sobre la mesa-. Nos marchamos -anunció-. Puedes quedarte con tu protección. Nos vamos al norte.
- Mujer Necia - mascullo Demeter junto con Artemisa y Afrodita esa mujer no estaba siendo del agrado de ninguna de ellas.
Hera por otro lado seguía planeando como separar a los hijos de su esposo del de Poseidón, tal vez debía aprovechar el momento en el que se fueran a hablar pues estaba segura que lo harían a solas, sonrió ya tenia una ocasión perfecta ahora solo faltaba que llegara.
-Marie, es una trampa -le advirtió Plutón-. Quien te está intentando convencer, quien te está poniendo contra mí...-¡Tú me pusiste contra ti!
- ¿Cómo podías aguantarla? - solto sin más Demeter viendo a su hermano, este le devolvió la mirada y sonrió.
- Ya tengo práctica- la diosa lo vio interrogante - Te aguanto a ti seis meses - se encogió de hombros, adoraba molestar a su hermana.
- ¡Yo no grito como esa mujer! - grito la diosa del cereal y el levantó una ceja divertido y la vio de arriba abajo, ella se sonrojo pues había gritado como loca histérica, volteó el rostro y no dijo más.
Nico estaba aguantando la risa por la escena después de todo se había acostumbrado a esas peleas, cuando su padre estaba de buen humor y con poco trabajo, le gustaba fastidiar a la diosa del cereal y hacerla rabiar.
Cogió un jarrón de porcelana y se lo lanzó. La vasija se hizo añicos en el suelo, y por todas partes se desparramaron piedras preciosas: esmeraldas, rubíes y diamantes. La colección entera de Hazel.
- Una colección interesante - se sobaba la barbilla Hermes - Deberías presentarmela- le guiñó un ojo a la chica y se pudieron oír dos gruñidos en la sala, uno del hijo de Marte y otro de Hades, Apolo volvió a la lectura pues su amigo parecía haber amanecido suicida.
-No sobreviviréis -dijo Plutón-. Si vais al norte, moriréis las dos. Puedo predecir eso con claridad.-¡Largo! -le espetó ella.
- La tienen muy controlada tal vez - dijo Percy recordando al hijo de Hermes que también fue controlado por Cronos al menos eso quería creer y no que quiso atacar a las mismas personas que alguna vez llamó familia, Jason se lo quedó mirando y pasó la mano por su cabello el se recostó más contra él.
- Tal vez si - murmuró Hazel después de todo en el último momento su madre había mostrado estar arrepentida por todo lo que hizo, su padre solo se quedó mirando al semidios igual que Poseidón, el parecía saber mucho acerca de eso de controlar personas pues su mirada había perdido brillo desde la aparición de Marie y la voz.
Hazel deseó que Plutón se quedara a discutir. No sabía de lo que estaba hablando su madre, pero no le gustaba. Sin embargo, su padre hendió el aire con la mano y se deshizo en sombras... como si en realidad fuera un espíritu.
- No puedo meterme demasiado en la vida de mis hijos debido a ciertas leyes - lo último lo dijo mirando a su pequeño hermano que lo veía igual con ira contenida.
- Esta bien padre - respondió la chica sonriéndole, eso alegró un poco al Dios.
La Reina Marie cerró los ojos. Respiró hondo. Hazel tenía miedo de que la extraña voz la poseyera de nuevo, pero cuando habló era la de siempre.
-Hazel -soltó-, sal de detrás de esa puerta.Hazel obedeció temblando. Aferró el bloc y los lápices contra el pecho.Su madre la observó como si la hubiera decepcionado amargamente. «Una niña envenenada», habían dicho las voces.
- Espero que no le hayas hecho caso a las voces- dijo Will mirando a su cuñada, así le gustaba llamarla aunque lo de él con Nico no era oficial todavía.
- Ahora no - respondió ella, viendo al hijo de Apolo que era abrazado por Nico, esos pronto estarían juntos y le alegraba que así fuera, después de todo su hermano merecía ser feliz.
-Prepara la mochila -ordenó-. Nos vamos.
-¿A... adónde? -preguntó Hazel.-A Alaska -respondió la Reina Marie-. Vas a hacer algo de utilidad. Vamos a empezar una nueva vida.
Atenea frunció el ceño eso había sonado extremadamente raro, ¿ser de utilidad? ¿Alaska? ¿Nueva vida? la voz extraña y esto debía tener relación con lo que estaba pasando... Gea... la voz era Gea y quería a la chica para algo pero ¿qué? fijo su vista en el libro, necesitaba más información.
Por la forma en que su madre lo dijo, parecía que fueran a crear una «nueva vida» para otra persona... o para otra cosa.
- Cosa - murmuraron los hijos de Cronos y Afrodita temiendose lo peor y a lo que se refería el hijo de Poseidón en los primeros capítulos, una cosa era las puertas y otra... no querían que esa idea se haga verdadera.
-¿A qué se refería Plutón? -preguntó Hazel-. ¿De verdad es mi padre? Ha dicho que pediste un deseo...-¡Vete a tu cuarto! -gritó su madre-. ¡Recoge tus cosas!
- Esa no es la forma de hablarle a una niña - dijeron al mismo tiempo Hestia y Hera, todos se quedaron viendo a la reina del olimpo en especial Hefestos, como si ella pudiera hablar de cómo tratar a un niño o a un hijo.
Hazel se marchó volando, y de repente se vio arrancada del pasado.Nico le estaba sacudiendo los hombros.-Has vuelto a hacerlo.
- ¿Ya te había pasado antes? - Apolo la vio con interés interrumpiendose, ella asintió, cuantas veces no le había pasado eso, menos mal Nico siempre estuvo ahí para ella, le sonrió a su hermano y este apretó suavemente su mano en respuesta.
Hazel parpadeó. Seguían sentados en el tejado del templo de Plutón. El cielo estaba más bajo en el cielo. A su alrededor habían brotado más diamantes, y los ojos le picaban de llorar.
-Lo... lo siento -murmuró.-No lo sientas -dijo Nico-. ¿Dónde estabas?-En la casa de mi madre. El día que nos mudamos.
- Así que se la termino llevando - dijo Demeter viendo a su hermano él en el inframundo nunca habló en sí de la chica pues a Perséfone era un asunto que no le interesaba y hasta le disgustaba, el Dios solo asintió levemente mientras veía a su hija.
Nico asintió con la cabeza. Entendía su historia mejor que la mayoría de la gente. Él también era un niño de la década de 1940. Había nacido solo un par de años después de Hazel, y lo habían encerrado en un hotel mágico durante décadas.
A la mención de ese lugar Nico y Percy se estremecieron, ninguno de los dos tenía recuerdos gratos de haber estado ahí o al haberlo dejado, el uno porque poco después había perdido a su hermana y muchos de sus recuerdos debido al poder de este y el otro porque no fue bueno que casi olvidará a su madre y que la guerra casi se desata solo por estar en ese lugar demasiado tiempo, ambos fueron reconfortados por los rubios a su lado.
Pero el pasado de Hazel era mucho peor que el de Nico. Ella había causado mucho daño y sufrimiento...-Tienes que esforzarte para controlar esos recuerdos -le advirtió Nico-. Si tienes una regresión como esa en pleno combate...
- Serias un blanco fácil si te llegara a pasar eso en la batalla- dijeron Ares y Atenea después de todo ambos eran dioses de la guerra aunque no solían coincidir en muchas cosas.
-Ya lo sé -dijo ella-. Lo intento.
Nico le apretó la mano.-No pasa nada. Creo que es un efecto secundario de... ya sabes, el tiempo que pasaste en el inframundo. Con suerte, se volverá más llevadero.
Nico se removió incómodo ante la mirada de su padre, esperaba que no fuera lo que él creía aunque se estaba temiendo que así era, Hazel también evitó la mirada inquisitiva que él estaba enviando en su dirección, hasta que Demeter lo golpeó en la cabeza.
- Los asustas - espetó la diosa aunque más lo hizo porque le placia que por otra razón el Dios le envió una mala mirada y ella sonrió traviesa los demás ahogaron risitas.
Hazel no estaba tan segura. Después de ocho meses, los desmayos parecían estar empeorando, como si su alma intentara vivir en dos períodos de tiempo distintos a la vez. Nadie había regresado jamás de entre los muertos; al menos, no como ella lo había hecho. Nico estaba intentando tranquilizarla, pero ninguno de los dos sabía lo que pasaría.
- Tú la sacaste de ahí- dijo el Dios más como afirmación que como pregunta el chico tragó saliva y se refugió en los brazos de Will - después hablaremos bien tu y yo - un escalofrío recorrió su espalda eso no se oía bien, pero asintió y Hazel desvió la mirada - Contigo también quiero hablar - ella asintió mientras se escondía con Frank.
-No puedo ir al norte otra vez -dijo Hazel-. Nico, si tengo que volver adonde todo pasó...-No te pasará nada -le prometió él-. Esta vez contarás con amigos. Percy Jackson juega un papel en esto. Puedes intuirlo, ¿verdad? Es una persona que te conviene tener a tu lado.
Hazel y Nico le sonrieron a Percy después de todo en verdad que los había ayudado, el les devolvió el gesto aún recostado y jugando ahora con la mano de Jason se veía más tranquilo que antes.
Hazel recordó lo que Plutón le había dicho hacía mucho: «Un descendiente de Neptuno te quitará la maldición y te dará paz».¿Era Percy el elegido? Tal vez, pero Hazel intuía que no sería tan sencillo. Ni siquiera estaba segura de que Percy sobreviviera a lo que les aguardaba en el norte.
- Gracias por la confianza Hazel - le sonrió a la Morena y ella solo murmuro una disculpa.
-¿De dónde ha venido? -preguntó-. ¿Por qué los fantasmas lo llaman «el griego»?
- Venia del campamento mestizo - contestó él a las preguntas como si se las estuviera haciendo en ese instante sin ver a nadie y jugando con la mano de Jason que no se quejaba para nada - y me decían griego porque eso soy - le sonrió a la chica mientras la miraba y ella río, ahora había brillo en su mirada, ahora si parecía al Percy de siempre.
- Si muy griego y todo pero si me sigues haciendo eso te voy a electrocutar- susurró Jason cerca de su oído y el azabache lo vio y solo sonrió culpable y dejó su mano en paz.
- Ay si no te hacía nada - se defendió él cruzando los brazos y haciendo un puchero, las diosas del Amor y del Cereal los veían con astucia.
- Si quieres yo te puedo prestar mi mano para jugar Percy - ronroneo la diosa del amor y el se la quedó mirando un instante pero antes que dijera algo Thalia y Jason saltaron.
- No es necesario pero muchas gracias Lady Afrodita- respondió Thalia al tiempo que Jason agarraba a Percy por la cintura y lo escondía detrás de él.
- ¿Qué pasó? - dijo desde atrás al rubio.
- Nada no pasó Nada - contestó el Dios de los mares viendo mal a Afrodita que solo sonreía inocente y Ares gruñía de verdad que ella estaba empeñada en conseguir algo con el pequeño hijo de Poseidón.
- Solo iban a jugar - ronroneo ahora Demeter que por alguna razón ahora estaba sentada en medio de Piper y Frank, no sabían como había llegado ahí- Tu hijo es muy fuerte Ares - dijo ella tocando su brazo y Hazel se lo quitó enseguida.
- Será muy fuerte y todo pero te vas a alejar de él - dijeron al unísono Hades y Ares se vieron un instante y después ambos se levantaron y fueron por la diosa que parecía empeñada ahora en tocar el cabello de Nico y se había sentado a su otro lado.
- Ya estás grande Demeter, deberías saber comportarte - regaño duramente Hestia viendo con enojo a su hermana y está asintió pero después giró el rostro y le guiñó un ojo a Will este se ruborizó y abrazó las manos de Nico.
- Tía Hesty está molestando ahora a mi hijo- se quejó Apolo como niño pequeño, Demeter lo vio con mala cara mientras Hestia se la llevó de la mano y le siguió hablando sobre su mal comportamiento.
Afrodita lo veía todo con una sonrisa en especial a los dos primos pues el azabache seguía detrás del otro y ahora tenía las manos colgando en su cuello, estos eran demasiado monos para no querer divertirse con ellos.
Antes de que Nico pudiera contestar, sonaron unos cuernos a través del río. Los legionarios se reunían para la revista nocturna.-Será mejor que bajemos -dijo Nico-. Tengo la sensación de que esta noche los juegos de guerra van a ser interesantes.
- Fueron muy interesantes - dijo Nico viendo a la diosa del cereal aún siendo regañada por Lady Hestia mientras se cruzaba de brazos cuál niña pequeña, la mayor le daba una mirada severa y ella se encogía ante esta, nunca era bueno enfadar a la diosa del hogar, pues así como el fuego del hogar daba calidez también podía quemar de ser necesario.
- Bien ya terminé el capítulo por fin - dijo Apolo pasando la hoja - tal vez podamos leer otro antes del almuerzo-
- Si seria lo mejor - dijo Atenea, que ya quería que la bendita lectura termine después de todo aunque quisiera la información esta era de romanos y no era de su completo agrado.
- Si pero antes creo que nos deben otra lista de monstruos o ¿no? - dijo Hermes viendo al azabache que estaba en la espalda del rubio y este asintió.
- Pero ¿solo de los monstruos que maté o también a los que herí? - pregunto el chico y el Dios de los mares se lo quedó viendo.
- Mejor porque no nos cuentas toda la misión del vellocino- propuso Thalia quería saber de esa misión pues era de la que menos hablaban, él la vio un instante como sopesando la idea.
- Bueno pero solo si prometen que no se lo dirán a nadie - respondió él y los ojos de los demás semidioses brillaron con emoción pues esa misión era como uno de los secretos mejor guardados que tenían Annabeth, Percy, Grover y Clarisse, ellos asintieron - Bien, vamos a la fogata- salió de atrás de Jason y caminó a la fogata, los demás imitaron la acción emocionados por el asunto, el único no muy emocionado era Poseidón no estaba seguro de saber a qué más se había enfrentado su joven hijo.
Cuando estaba por empezar a contar la historia un nuevo as de luz aprecio en la sala dejando a un enorme dragón de bronce celestial con piedras preciosas en el lomo, sobre él dos personas.
