Besos

Me separé rápidamente de él, tenía que poner mis prioridades en orden... El amor era una tontería, las personas buscan dominar a otras para burlarse de la gente y hacerte daño... para quitarte a la gente que quieres sin importar el dolor que eso cause. Edward y yo no teníamos ninguna relación... nada, y la palabra amor no podría estar en la misma oración que nuestros nombres.

Desde hace ya mucho tiempo había aprendido a crear una barrera contra el mundo para que nada ni nadie me hiciera daño... ya nunca más... El silencio era incomodo ya que no había tema de conversación y por primera vez en mi vida agradecí la hiperactividad de mi madre.

-¿En que estábamos chicos?.- miró despectivamente a Cedric.- Ah, tú sigues aquí- se sentó el sofá cruzando las piernas aún con una mueca en el rostro.

-Siéntense todos por favor- cada uno fue tomando su puesto rápidamente como no quedaban más lugares a Edward le toco al lado de Cedric.

Perfecto.

-¿Qué tal si nos conocemos mejor?- dijo mi madre.

-Me parece perfecto- concordó Edward extendiéndole la mano a Cedric.- yo soy Edward Cullen-

-Cedric Diggory- dijo éste aceptando.

-¿Cómo se conocieron Bella y tú?-inquirió Edward

-Pues eso fue cuando yo tenía cinco y Bella cuatro años... pero lo recuerdo como se hubiera sido hace trece años- rodé los ojos, siempre tenía que decir esos comentario estúpidos.- estábamos en el parque y ella estaba jugando en la caja de arena y le dije "¿Puedo jugar contigo?" y ella me miro y me contestó "vete al infierno"- dijo con voz aguda le tire un cojín y me eche a reír.

-¡Mentiroso! ¡Yo no tenía ese vocabulario!-

-Bueno está bien está bien... hoy no vinimos a hablar de la conducta agresiva de Isabella el punto es que yo tenía un helado y un codiciosos niño me lo quito... aun recuerdo su nombre... motita de algodón...- dijo nostálgico.

-Espera... ¿Que no era de chocolate?- le dije alzando una ceja.

-¿Y qué? ¡en ese momento no sabía que eran los colores... apenas estaba aprendiendo a ir al baño! ¡pero gracias por recordármelo sabelotodo!.- yo rodé los ojos

- Como sea, después de una gran batalla con el niño ladrón gané el helado.- dijo satisfecho.

-¿Y cuál es la parte en la que se conocen?- dijo Emmet.

-Pues ella me tiro el helado encima.-

-¿Por qué?- dijo mi madre.

-Porque la bese- Edward se atraganto con la saliva.

-¡¿La besaste?!- dijo incrédulo.

-¿Qué? éramos un hombre y una niña... solos en la caja de arena... ¿Algo tenía que pasar no?- trataba de no reírme por el cuento de Cedric y por la cara de Edward pero eso era casi imposible. En ese preciso momento llego Jessica bajando de las escaleras con una falda demasiado corta y una blusa escotada.

-Cedriccito amor... todavía estas aquí.- dijo y se sentó a su lado cruzando las piernas haciendo que su falda se volviera aun más corta.

-Ehhhh... hola Jessica- trato de alejarse de ella pero mi... "novio" estaba a su lado lo cual no lo separo de ella lo suficiente.

-voy de compras...¿ No me acompañas?- pasó un dedo por el súper pecho escultural de Cedric y se relamió los labios, juro que me dieron arcadas en ese momento.

-¿Que compraras hijas?- le pregunto mi madre, de echo Jessica y mi madre eran muy unidas, más que ella y yo aunque Jessica no era de su sangre era producto de una noche de pasión entre Phil y una mujer, claro eso fue antes que mamá y él se conocieran.

-Pues... es que un chico me invito al baile de su escuela- dijo sonrojándose

-¿Quien?- dijo mi madre emocionada.

-... Mike Newton... me lo dijo ayer en la tarde, dijo que yo era la primera a la que invitaba y la más hermosa de todas- dijo con una sonrisa gigante yo no cabía en mi asombro. Ayer en la mañana el me había invitado a mí, me resultaba chistosa la situación y a Edward también porque justo estaba abriendo la boca para decir algo

-Qué curioso-empezó a decir... no podía permitir que dijera nada. Mi vida sería un infierno al lado de una Jessica despechada y mi madre amargada.

-¿Edward me acompañas a traer algo de tomar?- él capto mi doble sentido.

-Claro cariño- dijo y me tomo de la mano mientras íbamos a la cocina.

-No me vuelvas a llamar así- le dije entre dientes mientras entrabamos.

-¿Por qué?-

-Porque tu y yo no somos nada.- dije fastidiada, cuando entramos a la cocina me empujo contra la pared y hablo cerca de mi cara.

-Claro que si... nos vamos a casar- matrimonio... esa palabra aún no estaba en mi vocabulario...

-Sin amor...y sin ningún tipo de atracción- le aclare.

-¿Sin atracción?- dijo aún más cerca de mis labios, podía sentir su aroma dulce que me desconcentraba aunque no quisiera.-no lo creo- sus labios acariciaron mi frente... mis parpados... mi nariz... la comisura de mis labios... no, no podía permitir que lo hiciera, no otra vez.

-Aléjate- le dije y lo empuje, camine dos pasos pero fue peor. Me atrajo a su cuerpo y me encerró en sus brazos... lo hizo... lo que yo no quería, lo que más temía...

Me beso.

Sus labios eran suaves y cálidos... sabían a menta. Me beso delicadamente. Suavemente, no sabía si contestarle o no... me quede quieta mientras sus labios se movían contra los míos. Ese no era el chico que se acostaba con tres chicas cada noche... Serré mis ojos y le correspondí, pausada y lentamente nos es que fuera experta en besos ese era mi segundo beso... el me había dado el primero.

Me apretó mas contra sí y pude sentir como en sus labios se aparecía una sonrisa arrogante... si, definitivamente ese era el chico que se acostaba con tres chicas en una noche.

Me separé de él.

-No vuelva a hacerlo Edward- le dije cortante.

-¿Por qué?- dijo visiblemente molesto.

-Yo no soy ninguna de tus zorras, no me gustas los tipos como tu.-

-¿Como yo?- dijo arrogante.-Todos me aman-

-No estés tan seguro de eso.- Me sonrío de lado.

-Soy lindo, inteligente, sexy y millonario ¿Qué más quieres?-

-Que tengas un poquito de cerebro para empezar- dije rodando los ojos. él alzó una ceja.

-Pues que tuviera cerebro no te importo mucho hace unos momentos ¿verdad?- ¡Como se atrevía!

-¡Tú fuiste el que me besó! y déjame decirte que ni siquiera besas bien- le dije pagada de mi misma, su cara se descompuso.

-¿Que no beso bien? ¿Y quién demonios besa mejor que yo?- en ese momento apareció Cedric por la puerta.

-¿Bella cariño estas bien?- detestaba que me dijera cariño, yo no era una niña para que me tratara así, pero después de un tiempo me fui acostumbrando.-¿Por qué se demoran tanto?- Edward estaba visiblemente molesto por el apodo de cariño que Cedric me dio y estaba casi segura que se había tomado la aparición milagrosa de Cedric como la respuesta que buscaba.

-Estoy bien es solo que no encuentro a Molly para pedirle que nos haga algo para merendar.- dije simplemente.

-Está bien, pero déjame decirte que tu hermana me asusta.- un escalofrió le recorrió el cuerpo yo reí.

-Por lo visto Molly no está por aquí así que luego le pido que prepare algo... vamos a la sala- me gire a Edward que estaba callado y molesto.- te esperamos afuera amor- le dije con una sonrisa burlona mientras jalaba a Cedric del brazo.

-Parece que no le caigo bien a tu noviecito Bella- me dijo mientras nos acercábamos a la sala.

-A mi tampoco me gustan tus novias pero no las tiro por el balcón, bueno... a excepción de Aria esa si que era una molestia- nos echamos a reír mientras recordábamos como en un ataque de celos por parte de Aria, ya que yo estaba en la alberca con Cedric, me empezó a insultar y se cayó de el balcón. Lamentablemente no se hizo daño.

Nos sentamos mientras los demás hablaban sobre cosas triviales y pronto Edward se unió a nosotros.

-¿En donde es el baile?- le pregunto mi madre a Jessica mientras esta miraba a Cedric.

-En la escuela de Bella- dijo está desconcertada.

-¿Y por que no me habías dicho nada Bella?- ¡Demonios!

-Porque no voy a ir- le dije aburrida.

-¿Como que no vas a ir? ¿Es el baile de tu escuela?- mi madre estaba escandalizada.

-Porque es una tontería, además... odio los vestidos-

-¡Pero claro que vas a ir a la fiesta! ¡Estoy segura que a Edward le encantara ser tu pareja! ¿Verdad querido?- dijo ella mirándolo con una sonrisa.

-Claro- dijo fingiendo sonrisa.

-¿Cuando es?- está vez se dirigió a mí.

-Mañana...- murmuré bajito.

-¡Pues no se diga más! ¡Vas y punto!-

-¡No puedes obligarme!- refunfuñé-

-Claro que si soy tu madre y estoy segura de que Rosalie estaría encantada de acompañarte de comprad ¿Verdad querida?- rodé los ojos ante la repetición el monologo, Rosalie me miró macabramente y sonrió.

-Me encantaría.-

-¡No iré y punto!- dije rotunda y me crucé de brazos.

Si, me habían obligado no sabía cómo ni porque pero mañana iría al baile.

Estaba recostada contra la pared, con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

-¿En qué iremos?- me preguntó Rosalie sonriente. Señalé el Jeep con la barbilla.

-En el Jeep no cabrán todas las compras- dijo Rosalie haciendo cálculos. Rodé los ojos

-Bien- dije malhumorada. Llamé a Christian, un empleado, y le pedí que trajera mi otro auto. Inmediatamente de el garaje salió un flamante Mercedes guardián negro con vidrios polarizados. Rosalie se sorprendió ya que el mercedes contrastaba mucho con mi otro auto,

-Mucho mejor pero.. ¿No tienes una más grande?- la miré con una ceja alzada.

-¿Por quién me tomas?- Le pregunté. Me subí en el auto y los asientos de cuero fino me dieron la bienvenida. Lo encendí y un ronroneo reconfortante se escuchó. Jessica no iría con nosotras ya que se había ido con sus ridículas amigas.

Mientras Rosalie se subía vi a Edward parado en la puerta de la casa mirando a el vidrio de mi lado del auto, sabía que no podía verme pero me inquietaba su escrutinio. No había dicho ni una palabra desde lo que había pasado en la cocina, a excepción claro de la contestación a la pregunta de mi madre. Aparté la mirada rápidamente y arranque el auto sin mirar atrás.